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Apuntes de Biologia y Quimica - Revisado y corregido -


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#241 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 10 abril 2007 - 12:39

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Una de las ampliaciones prometidas...

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y aqui esta la otra...

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#242 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 12 abril 2007 - 10:04

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El impulso nervioso
(La naturaleza fundamental del fenómeno nervioso)


La fisiología básica del sistema nervioso significa la formación y conducción del impulso (excitación), así como su entrega a otras células. Estos procesos están relacionados con el funcionamiento de la membrana celular. En los procesos metabólicos, numerosas partículas de cargas diversas son llevadas a ambos lados de la membrana celular por transporte activo o pasivo. Puesto que la permeabilidad de la membrana cambia de acuerdo a los iones, puede suceder con frecuencia que a ambos lados de la membrana se acumulen partículas de cargas distintas. Con la ayuda de electrodos muy delgados e instrumentos de medida muy sensibles, se ha examinado la distribución de los diversos iones en las superficies externas e internas de la membrana celular. Si ambos electrodos se colocan simultáneamente por fuera o por dentro de la membrana plasmática, el instrumento no registra tensión. Sin embargo, si aun electrodo lo sitúan en la superficie externa de la membrana y al otro lo introducen en el interior de la célula atravesando la membrana, se puede medir una significante diferencia de potencial entre ambos lados.

Para medir la tensión entre ambos lados de la membrana celular se usan los llamados microelectrodos. Estos son capilares de vidrio muy delgados, cuyo extremo mide como máximo 1 micrómetro de diámetro. Los dos tubos de vidrio se llenan con electrolitos, por ejemplo con una solución de cloruro de potasio. Posteriormente, bajo el microscopio y con la ayuda de un micromanipulador, un electrodo se introduce en la célula y el otro se ubica en la solución que rodea el trozo de tejido. Los dos electrodos son conectados, a través de un aparato amplificador adecuado, a un instrumento que mide un potencial del orden de los mili voltios. En el preciso momento en que la punta del electrodo atraviesa la membrana, el medidor muestra la diferencia de potencial.

La tensión que se puede medir entre el interior y el exterior de la célula la llamamos potencial de reposo. Su causa se debe a que los cationes de sodio y potasio y los aniones cloruros y proteicos se distribuyen desigualmente en el espacio intracelular y extracelular. Lo más importante es la distribución desigual que se muestra en el sodio y potasio. En el espacio intracelular la cantidad del ion potasio es mayor. En el espacio intercelular, en cambio, son los iones de sodio los que se pueden encontrar en mayor cantidad, Este estado, característico al potencial de reposo, lo mantiene un mecanismo de transporte a través de la membrana llamado bomba de sodio-potasio. El mecanismo necesario para el transporte activo exige ATP, que traslada otra vez al interior de la célula, los iones potasio que han salido por difusión. A pesar de que en una célula en reposo, la permeabilidad del ion sodio es bastante más pequeña comparada con la del potasio, cierta cantidad de ion sodio, sin embargo, logra fluir al interior de la célula. Esta cantidad es sacada continuamente hacia el espacio intercelular, por medio del transporte activo de la bomba de sodio-potasio. Mientras tanto, el transporte o flujo pasivo de los iones de cloro hacia el interior y la difusión hacia el exterior de los iones potasio, mantiene el equilibrio electroquímico. Debido a que los aniones proteicos del citoplasma no pueden salir través de la membrana plasmática, el espacio intracelular, finalmente, poseerá carga negativa comparado con el espacio extracelular. Bajo el potencial de reposo, la membrana celular entra en un estado de polarización, vale decir, la carga del lado interno será negativa y positiva la del lado externo (se dice también que la membrana está polarizada). La diferencia de potencial entre ambos lados de la membrana alcanza, como promedio, a los —90 milivoltios. El signo negativo indica la mayor cantidad de carga negativa en el interior de la célula.

El potencial de reposo es una propiedad general de todas las células vivas. Sin embargo, las membranas de las células nerviosas y las de las células musculares — igualmente excitables—. no solamente mantienen constante el potencial de reposo, sino que lo pueden hacer variar en el momento de presentarse el estímulo. Bajo el. efecto del estímulo se presenta un brusco cambio de potencial, formándose un impulso eléctrico . En ese momento, la membrana se despolariza en el sitio del estímulo, vale decir, su polarización — su estado de carga eléctrica— toma el signo contrario. La superficie interna adquiere un carácter positivo, con valores que sobrepasan en 20 a 30 milivoltios a la superficie externa. Frente al potencial de reposo, el rápido cambio de potencial entre ambos lados de la membrana (cambio en el potencial de membrana) tiene como resultado un estado de funcionamiento activo, conocido con el nombre de potencial de acción. Durante el proceso y bajo el efecto del estímulo, la capacidad de permeabilización para el sodio de la membrana de la célula nerviosa aumenta varias veces, razón por la cual los iones de sodio fluyen al interior de la célula. Esto trae como consecuencia que la sobrecarga negativa del interior de la célula disminuya en forma continua, aún más, se hace momentáneamente positiva en relación al espacio intercelular. Al rápido ingreso de iones de sodio, lo sigue con cierto retardo, la salida creciente de iones potasio. Se inicia a continuación un proceso de repolarización, que restituye el estado original de diferencia de potencial de la membrana. Durante este proceso, la membrana disminuye a nivel normal su permeabilidad para el ion sodio primero, y luego para el ion potasio. Finalmente, y con la ayuda de la bomba de sodio-potasio, los iones sodio son transportados activamente al espacio intercelular, mientras que los iones potasio al espacio intracelular. Durante el breve lapso de tiempo que dura el potencial de acción, la neurona no puede ser excitada hasta que no se restablezca el estado de potencial de reposo (a este intervalo se le llama período refractario).

Vale la pena mencionar aquí algunos conceptos que el alumno puede encontrar en algunos textos. El estímulo es capaz de producir un impulso nervioso sólo cuando es capaz de alcanzar un cierto grado de intensidad llamado umbral, una vez sobrepasado este umbral, se desencadena una respuesta máxima, aunque la intensidad del estímulo sea aumentada, la respuesta será siempre la misma. Si por el contrario, el umbral no se alcanza, el impulso no se produce. A este fenómeno se le conoce como la ley del todo o nada.

También la conducción del impulso pertenece, junto a la generación del mismo, a la fisiología básica de la neurona. Esto ocurre de tal modo que la despolarización se propaga a las áreas adyacentes al punto donde se ha iniciado el impulso. De este modo, los impulsos eléctricos generados en segmentos sucesivos de la membrana, avanzan como una onda desde el soma hacia la arborización terminal del axón.
La propagación del impulso avanza sin interrupciones en los axones desprovistos de mielina (fibras amielínicas) (a este tipo de conducción se le llama también de circuito local), mientras que en los axones con mielina (fibras mielínicas) el impulso avanza a saltos (a este fenómeno se le conoce también como conducción saltatoria). La causa de este tipo de avance se debe a que el axón se pone en contacto directo con el medio intercelular, solamente en las estrangulaciones de Ranvier, es decir, sólo en estos lugares puede tener lugar la despolarización. Así, el cambio de potencial se propaga a los territorios vecinos de la membrana de nódulo en nódulo. Comparado con el avance continuo, este tipo de propagación eleva mucho la velocidad. La membrana despolarizada, después de conducir el impulso, se polarizara nuevamente y pasa otra vez al estado de potencial de reposo original.

El impulso en forma de corriente eléctrica, es conducido sin interrupciones sólo en la neurona misma. Debido a la distancia intercelular re lativamente grande, ya no es posible la propagación directa del cambio de potencial de una célula a otra célula. Entre dos células, es a través de la sinapsis por donde se realiza. En el espacio intersináptico son las substancias neurotransmisoras las que transportan la información de una célula a otra. Estos compuestos químicos son almacenados en los botones terminales del axón en numerosas vesículas sinápticas. Bajo la acción de los impulsos eléctricos, las vesículas vacían sus neurotransmisores a la hendidura sináptica, a través de la membrana del axón.

De acuerdo al efecto de los neurotransmisores, podemos dividir las uniones sinápticas en dos grupos. Uno de ellos es la sinapsis excitatoria, en la cual el neurotransmisor es la acetilcolina (sinapsis colinérgicas). Las moléculas de este compuesto químico orgánico, despolarizan las membranas del soma o de las dendritas de las neuronas postsinápticas a las cuales se unen (alteran su permeabilidad). El impulso eléctrico originado, también es conducido posteriormente por la membrana.

Debido a que las moléculas de los neurotransmisores sólo se sintetizan en el extremo del axón, la conducción química del impulso eléctrico sólo puede ser unidireccional, desde el axón a la sinapsis de la célula siguiente. El otro tipo de sinapsis es la sinapsis inhibitora, cuyo neurotransmisor es el ácido gamma-amino butirato. Sus moléculas se unen igualmente a las membranas postsinápticas, pero por su efecto la membrana deja pasar una gran cantidad de iones cloruros, aumentando con eso la proporción de cargas negativas dentro de la célula. Debido a esto, entonces, los valores del potencial de membrana de la célula permanecen cerca del potencial de reposo, no pudiendo, por lo tanto, crear potencial de acción. Las sinapsis inhibitorias, uniéndose a la neurona, disminuyen o neutralizan los impulsos excitatorios que llegan hasta ella. Las sinapsis no son fórmulas ni estructuras definitivas, sino que pueden transformarse de acuerdo a la fisiología del sistema nervioso, pueden crearse formas nuevas o involucionar las ya existentes.

Potencial de reposo a ambos lados de la membrana
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Potencial de reposo
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Potencial de accion
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Conduccion del impulso
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Entrega del impulso a traves de las sinapsis
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#243 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 13 abril 2007 - 01:25

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Hemos estado estudiando sistemas de organos.
Ahora les presentamos fotos y graficas del mediastino y la ubicacion del corazon, se pueden ver ademas parte de la columna, vasos sanguineos y nervios. Notese el calibre de la aorta.

Manejen las informaciones con cuidado y una actitud de estudio y aprendizaje correcta y adecuada.

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Situ Cordis. Aspecto anterior

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situscordisaspectusantejw0.jpg


Mediastino superior y posterior. Lado izquierdo. Vista lateral.

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mediastinumaspectusetpogd9.jpg

mediastinumaspectusetpojh8.jpg


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El mediastino es el espacio extrapleural que existe entre ambos pulmones. Sus limites son el istmo cervical por arriba , el diafragma por abajo , la columna y arcos costales por atras y el esternon por delante.

Se ubican en el:
corazon y grandes vasos
hilios pulmonares
timo
traquea
esofago

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#244 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 15 abril 2007 - 12:32

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Veamos ahora otro enfoque de la circulación
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El transporte de substancias en el ser humano


Las tareas del transporte de substancias en el ser humano, las realiza en primer lugar el sistema circulatorio. El flujo continuo de la corriente sanguínea dentro del sistema está asegurado por el funcionamiento del corazón. La anatomía del corazón humano es similar al corazón de los mamíferos. Las paredes del corazón están formadas por tres capas. Las capas están cubiertas externamente por una delgada membrana. Debajo de ella se pueden ver las coronarias, vasos sanguíneos que pertenecen a la pared más gruesa del corazón el músculo cardíaco. Sus capilares tejen una red sobre los tejidos cardíacos que necesitan una buena irrigación sanguínea, debido a su trabajo constante. El músculo cardíaco está formado por fibras musculares, tal como el tejido muscular estriado; pero a diferencia de éste, las fibras entran también en contacto entre sí, formando una red muscular. Finalmente, la superficie interna del corazón está cubierta po una delgada capa de tejido conectivo.

Un tabique longitudinal divide las cavidades cardíacas en un corazón derecho y un corazón izquierdo, sin comunicación entre sí. En ambas partes demos distinguir una aurícula y un ventrículo. El sistema venoso (vena cava) que desemboca en la aurícula derecha, trae de vuelta la sangre que ha sido utilizada por el organismo. Las venas que vienen el pulmón (venas pulmonares) hacen llegar a la aurícula izquierda la sangre enriquecida en oxígeno. La sangre recibida por las aurículas pasa posteriormente a los ventrículos, lo que no exige un gran esfuerzo de la musculatura auricular, ya que la sangre impulsada se encuentra frente a una pequeña presión. Esta es la razón por la cual son delgadas las paredes auriculares. No ocurre así en los ventrículos, de donde la sangre debe ser bombeada con gran fuerza del ventrículo derecho hacia los pulmones (por las arterias pulmonares) pero, sobre todo, desde el ventrículo izquierdo hacia todo el cuerpo a través de la aorta. Aquí la sangre debe ser bombeada frente a una presión arterial mucho más alta. De acuerdo a este fenómeno es que la capa muscular de las paredes ventriculares es mucho más gruesa, sobre todo la del ventrículo izquierdo. El proporciona sangre fresca a la mayor parte del cuerpo. De las membranas del tejido conjuntivo de las cavidades del corazón, se forman las válvulas cardíacas que separan las aurículas de los ventrículos y los ventrículos de las arterias. Su funcionamiento asegura que el flujo sanguíneo en el corazón se realice en una sola dirección.

La base de la fisiología del corazón es su contracción y relajación rítmica. La contracción (sístole) y la relajación (diástole), no se extienden a todo et corazón al mismo tiempo, sino que las dos aurículas y los dos ventrículos realizan este movimiento alternativamente. Mientras las dos aurículas se contraen, los dos ventrículos se relajan. En este momento los músculos motores de las válvulas auriculoventriculares también se relajan (la que se encuentra entre la aurícula y ventrículo derecho se llama tricúspide; la que se encuentra entre [a aurícula y ventrículo izquierdo, se llama bicúspide o mitral). Cuando la presión en las aurículas es mayor que en los ventrículos debido a la sangre y a la contracción auricular (sístole auricular), se abren las válvulas que están relajadas y la sangre fluye al ventrículo. En seguida se contraen los ventrículos (sístole ventricular), mientras tanto los músculos de las válvulas auriculoventrícuIares se ponen en tensión, haciendo que los extremos de las válvulas se aprieten entre sí. Con esto se cierra la abertura entre la aurícula y el ventrículo, de modo que la sangre del ventrículo sometida a una mayor presión, no puede retroceder hacia la aurícula. El aumento brusco de presión en el ventrículo, empuja la sangre hacia las arterias. Por esta razón se abren las válvulas entre los ventrículos y las arterias (válvulas semilunares) con lo que la sangre es eyectada hacia los pulmones y hacia el cuerpo. En los ventrículos que se van vaciando, la presión sanguínea se hace gradualmente menor que en las arterias. Por esto retrocede una parte de la sangre, con esto sin embargo, hace que se cierren las válvulas semilunares, lo que cierra el camino de regreso de la sangre a los ventrículos. Durante el sístole ventricular, fluye la sangre a las aurículas en reposo, para volver a empezar, otra vez, todo el ciclo desde el comienzo.

En un ser humano adulto, sano y en reposo, el proceso del funcionamiento cardiaco descrito más arriba se realiza, como promedio, en 75 ocasiones en un minuto. Una contracción ventricular hace llegar 70 mililitros de sangre a las arterias, esto significa que un ventrículo del corazón impulsa a la circulación sanguínea alrededor de 5 litros por minuto.

En el sistema cerrado de vasos sanguíneos, la circulación de la sangre es mantenida por el corazón. La sangre que sale del corazón es distribuida entre los órganos por el sistema arterial. Las paredes elásticas de las arterias están formadas principalmente por el sistema muscular liso y por tejido conectivo fibroso. En el momento de la contracción del ventrículo izquierdo, la sangre pasa directamente a la aorta y posteriormente a las arterias de mayor calibre derivadas de ella. En la contracción sin embargo, sólo una parte de la sangre eyectada fluye hacia las arterias menores, otra parte se queda atrás dilatando las paredes elásticas de las arterias mayores. Durante la relajación del ventrículo izquierdo, las arterias dilatadas recobran su volumen original, mientras impulsan la cantidad de sangre que había permanecido dentro de ellas. De este modo disminuye la gran diferencia de presión entre la contracción y la dilatación, haciéndose uniforme el flujo sanguíneo. En la contracción, el valor de la presión sanguínea en el tramo inicial del sistema arterial alcanza a los 16 kPa (presión sistólica), en el momento de la relajación oscila alrededor de los 11 kPa (presión diastólica). Este cambio periódico de la presión sanguínea provoca una pulsación rítmica en las paredes arteriales: el pulso. Este se puede percibir bien en aquellas arterias que corren sobre los huesos y cerca de la piel. La arteria de la “muñeca” (articulación de la mano con el antebrazo) es especialmente apta para examinar el pulso.

Con la ramificación posterior del sistema arterial, el número de vasos se hace cada vez mayor, al mismo tiempo que su diámetro disminuye. Sin embargo, el diámetro total aumenta gradualmente, llegando a ser, en la zona de los capilares, cientos de veces mayor que el diámetro de la aorta. Esto va acompañado por una disminución considerable de la presión sanguínea.

La verdadera tarea de la circulación sanguínea, esto es, el transporte de substancias entre el mundo externo y los tejidos, se realiza a través del sistema capilar. La continuación de las arterias más pequeñas (arteriolas), la forman los capilares, los que se adhieren formando una red, a los tejidos irrigados por ellos. Entre los capilares arteriales y los capilares venosos hay una diferencia de presión permanente. Debido a que las delgadas paredes de los capilares se comportan como una membrana semipermeable, generalmente no permiten la salida de las proteínas del plasma desde su interior. De este modo tiene lugar un fenómeno osmótico. En las ramas de los capilares arteriales, el valor de la presión sanguínea es mayor que la presión osmótica de las proteínas del plasma. Como consecuencia de ello, el agua y las substancias alimenticias disueltas en ella, presiona desde los capilares hacia los tejidos. En las ramas de los capilares venosos por el contrario, la presión sanguínea ya es menor que la presión osmótica de las proteínas plasmáticas, fluyendo de este modo, desde los tejidos hacia los capilares, el agua y los materiales de desecho. Las materias de mayor peso molecular, son absorbidas con una parte de la linfa por los capilares linfáticos y llevadas a la circulación sanguínea a través de las venas de mayor calibre.

Después de los capilares, en el sistema venoso recolector, la circulación es mantenida sólo por una pequeña diferencia de presión, que hacia el corazón disminuye gradualmente. Las paredes de los capilares venosos son mucho más delgadas que las paredes de los capilares arteriales y contienen mucho menos tejido muscular liso. Por eso es que los capilares venosos se dilatan fácilmente, pero también pueden ser presionados con facilidad. Esta es la explicación de por qué la contracción de los músculos esqueléticos que se encuentran en su proximidad, haciendo presión externa sobre ellos, facilitan enormemente el flujo de la sangre hacia el corazón. En las venas también se pueden encontrar válvulas que impiden el reflujo de la sangre.

El transporte de los gases respiratorios ligados a los eritrocitos, exige igualmente la participación de la circulación mayor y menor. El oxígeno en abundancia que entra desde los alvéolos pulmonares a los capilares, es llevado por las venas pulmonares de la circulación menor a la aurícula izquierda del corazón. La sangre, rica en oxígeno y bombeada por el ventrículo izquierdo, pasa al sistema arterial de la circulación mayor corporal y es transportada hasta los tejidos. Después del intercambio de gases, los glóbulos rojos transportan hasta la aurícula derecha el dióxido de carbono excedente, a través de las venas de la circulación mayor. La sangre expulsada por el ventrículo derecho, es llevada por las arterias pulmonares de la circulación menor hasta los capilares de los pulmones., Desde los capilares pasa a los alvéolos, por difusión, el dióxido de carbono sobrante.

El transporte de las substancias alimenticias absorbidas en el tubo digestivo, también la efectúa el sistema circulatorio. Los nutrientes que entran a los capilares de las vellosidades intestinales, son conducidos hígado por las arterias. El hígado ocupa un lugar central en la transformación y en la filtración de los productos de desechos de los materiales alimenticios. La arteria hepática que llega al hígado, después de numerosas ramificaciones, se continúa en una amplia red de capilares. Éstos forman una red en las unidades más pequeñas del hígado, los lóbulos hepáticos. Los materiales alimenticios transportados hasta aquí e introducidos a las células hepáticas, toman parte en los procesos metabólicos transformadores.

Durante la transformación de los carbohidratos, el excedente de glucosa transportado en la sangre es convertido en glucógeno por las células hepáticas, el que es almacenado. Este es de fácil degradación para ser transformado en glucosa nuevamente. El glucógeno almacenado en el hígado forma una de las reservas principales y fácilmente movilizable, de carbohidratos del organismo. Las proteínas son absorbidas por la sangre en forma de aminoácidos, y conducidos hasta el hígado. Una parte considerable de ellos pasa a los tejidos a través del hígado, sin sufrir ninguna modificación, donde se incorporan a las proteínas que se están sintetizando. La urea sin embargo, producto final de la degradación de los aminoácidos en exceso, sólo se forma en el hígado.

En el hígado se forma igualmente el ácido úrico, producto final de la degradación de los ácidos nucleicos. La absorción de los lípidos se realiza a través de los vasos linfáticos de las vellosidades intestinales. Los vasos linfáticos conducen los lípidos a la circulación sanguínea, para luego pasar desde aquí al hígado donde son transformados en las grasas de diversa composición, características al organismo humano. Los lípidos, unidos a proteínas, entran otra vez a la circulación. El tejido muscular absorbe desde aquí los ácidos grasos para ganar energía, el excedente por el contrario, se acumula en forma de tejido adiposo.
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Camaras del corazón
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Relajacion y contraccion
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Corte transversal de vasos y su presion sanguinea
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Circulacion en los capilares
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Gases en la circulacion
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#245 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 17 abril 2007 - 01:33

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Es deseable que la biologia, y la ciencia en general, la pensemos como sistemas, con una concepcion tactica y estrategica a la vez, vale decir, a corto y largo plazo. Esta introduccion y todo el libro, es un formidable ejemplo que envuelve conceptos y principios generalizadores de los seres vivos, en este caso, de los vertebrados.
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Anatomia Comparada (Vertebrados)
Alfred S. Romer

Editorial Interamericana S.A. 1966
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INTRODUCCION

Esta obra intenta presentar en forma abreviada la historia del cuerpo de los vertebrados. Es fundamental el estudio comparativo de la estructura de los vertebrados, o sea, la anatomía comparada; es una disciplina interesante y de gran provecho. Sin embargo, tiene mayores alcances el hecho de que las modificaciones estructurales que explicaremos implican cambios funcionales experimentados por los vertebrados, cambios que, a su vez, dependen de la diversidad del ambiente y los modos de vida en el curso de su larga historia rica en acontecimientos. La evolución de los vertebrados se conoce mejor que la de cualquier otro grupo de animales, y brinda magnífica ilustración de muchos principios biológicos generales. Conocer la estructura de los vertebrados tiene valor práctico para quienes se dedican a muchos campos de la biología animal. Al futuro estudiante de medicina le brindará una mejor comprensión de la especie animal que habrá de estudiar más tarde.

En su mayor parte (capítulos 6 a 17) esta obra se dedica a explicar, de manera seriada, los diversos órganos y sistemas de órganos. En este capítulo daremos una noción “a vuelo de pájaro” de la estructura de los vertebrados, y presentaremos algunos temas preliminares. En otros capítulos iniciales trataremos temas generales o preliminares, incluyendo la historia evolutiva de los vertebrados y sus semejantes (caps. 2 y 3); células y tejidos como elementos estructurales básicos (cap. 4), y desarrollo embrionario (cap. 5).


PLAN DEL CUERPO DE LOS VERTEBRADOS

Simetría bilateral. Un carácter básico de la norma estructural de los vertebrados es que los miembros de este grupo presentan simetría bilateral: un lado del cuerpo es, en esencia, imagen en espejo del otro. Los vertebrados comparten esta clase de organización con diversos grupos de invertebrados, principalmente los anélidos y el extenso filo de los artrópodos, que incluye crustáceos, arácnidos, insectos, etc., En cambio, encontramos simetría radial en celentéreos y equinodermos, en los cuales las diversas partes de la economía nacen de una porción central desde la cual se proyectan como los rayos de una rueda. El grado de actividad de los animales parece guardar relación con el tipo de simetría que poseen. Los equinodermos y celentéreos radiales son, en términos generales, poco activos, de movimientos lentos o fijos al fondo; si flotan libremente, se dejan transportar por la corriente y no nadan activamente. Por otra parte, los vertebrados, artrópodos y anélidos marinos suelen mostrar más actividad. Esta parece haber sido una de las claves del éxito de los vertebrados y, en parte, es tan característica como cualquier rasgo anatómico.

Diferenciación regional. En todo animal con simetría bilateral se observa alguna clase de división longitudinal en regiones sucesivas; por ejemplo, en los gusanos anélidos hay una repetición bastante monótona de segmentos prácticamente iguales; en los insectos los segmentos se han fusionado en cabeza, tórax y abdomen. También los vertebrados poseen regiones corporales bien definidas, aunque no pueden compararse directamente con las de los invertebrados.

En los vertebrados encontramos una región cefálica o cabeza muy especializada, en ella se concentran los principales órganos de los sentidos, los centros nerviosos de más importancia que forman el encéfalo, y la boca y estructuras relacionadas con ella. En este caso, como ocurre en todos los animales con simetría bilateral (incluso los gusanos) se advierte tendencia notable hacia la cefalización, que consiste en la concentración de estructuras y funciones en el extremo anterior del cuerpo.

En todos los vertebrados superiores terrestres, existe un cuello detrás de la cabeza; es poco más que un segmento de unión que permite movimientos de la cabeza sobre el tronco. Sin embargo, la presencia de cuello no es un carácter fundamental de los vertebrados. En los vertebrados inferiores que viven en el agua, este segmento del cuerpo es la región branquial, corta y gruesa, que contiene el aparato respiratorio. El cuello se presenta de manera neta con el paso a la respiración pulmonar, con disminución de las branquias.

La porción más grande del animal, el tronco, es la región que sigue; termina cerca del ano o de la cloaca, En el tronco están las cavidades corporales, que contienen órganos muy importantes, las vísceras. En los mamíferos el tronco se divide en tórax y abdomen; el primero contiene corazón y pulmones dentro de la caja ósea formada por las costillas; el segundo incluye la mayor parte del aparato digestivo; sin embargo, en los vertebrados inferiores no hay una subdivisión neta.

En la mayor parte de invertebrados con simetría bilateral, el tubo digestivo abarca casi toda la longitud del cuerpo. Sin embargo, entre los vertebrados el aparato digestivo y otras vísceras distan bastante de llegar al extremo del cuerpo; detrás del tronco es característico que se extienda la cola o región caudal, bien desarrollada, con músculos y huesos, pero sin vísceras. Claro está, la cola es el principal órgano propulsor en los vertebrados primitivos acuáticos. En los animales terrestres tiende a perder importancia, pero a menudo es larga y gruesa en la base, y está bien desarrollada en muchos anfibios y reptiles. Suele persistir en los mamíferos pero es solamente un apéndice delgado. En las aves ha experimentado acortamiento y substitución funcional por las plumas de la cola, que nacen del muñón caudal; en algunas especies —ranas, primates y hombre— se observa el hecho excepcional de su completa desaparición como estructura externa.

Branquias. Uno de los caracteres más peculiares (quizá el más distintivo) de los vertebrados y formas vecinas es la presencia, si no en el adulto en el embrión, de branquias internas, bajo forma de una serie pareada de hendiduras o sacos que se dirigen al exterior desde la porción anterior del intestino, o sea la faringe. En los vertebrados superiores las branquias han sido substituidas por pulmones, pero en el embrión siguen existiendo sacos branquiales. En los vertebrados inferiores acuáticos los órganos principales de la respiración son las branquias. Muchos invertebrados pequeños de superficie membranosa y blanda pueden obtener a través de la misma oxígeno suficiente para satisfacer sus necesidades, Sin embargo, los animales de superficie dura o en forma de concha (sobre todo los grandes, en los cuales el área superficial es pequeña comparada con el volumen del cuerpo) necesitan estructuras branquiales de alguna índole. Las branquias características de los invertebrados, por ejemplo las de crustáceos o moluscos, son prolongaciones plumosas de la superficie corporal. Sin embargo, las branquias de los vertebrados son órganos internos conectados con el tubo digestivo. El agua entra a la “garganta” o faringe (generalmente por la boca) y pasa por hendiduras o sacos, en la superficie de estas vías hay membranas branquiales, en las cuales ocurre el intercambio de oxígeno del agua por bióxido carbónico de la sangre. Contrasta mucho con lo anterior la función de las branquias en algunos familiares inferiores de los vertebrados; como después veremos, las branquias y hendiduras branquiales son de importancia primordial para la obtención de alimentos; este hecho quizá explique la circunstancia insólita de que en los vertebrados los órganos de la respiración estén relacionados con el tubo digestivo.

FIG. 1. Esquema de un corte longitudinal de un vertebrado “ideal” donde se observa la posición de los principales órganos.
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Notocordio. En el embrión de todos los vertebrados se advierte una estructura larga, flexible y cilíndrica que se extiende de la cabeza a la cola a lo largo del dorso; es el notocordio. En la mayor parte de vertebrados el notocordio es rudimentario o falta por completo en el adulto, pues ha sido substituido por la columna vertebral. Sin embargo, sigue siendo notable en algunos vertebrados inferiores, y es el sostén principal del tronco en algunas formas de constitución sencilla (por ejemplo Amphioxus) en las cuales nunca llega a formarse columna vertebral. Es tan importante esta estructura primitiva de sostén, que los vertebrados constituyen el filo de los cordados (Chordata), nombre que denota que hay notocordio.

Sistema nervioso. En varios grupos de invertebrados de simetría bilateral, existen cordones nerviosos longitudinales; sin embargo, a menudo son pareados y pueden tener posición lateral o ventral. Sólo en los cordados se advierte un cordón único de situación dorsal dispuesto a lo largo del dorso por encima del notocordio o las vértebras. Los cordones nerviosos de los invertebrados son masas compactas de fibras nerviosas (y células de sostén) dispuestas entre cúmulos también macizos de neuronas, llamados ganglios. En cambio, el cordón neural de los cordados es una estructura hueca, sin ganglios, que posee una cavidad central llena de líquido. En varios invertebrados el fenómeno de cefalización hace que se concentren los centros nerviosos en una estructura encefaloide. Independientemente, a nuestro juicio, los vertebrados han desarrollado un cerebro hueco, con subdivisiones características, en el extremo anterior del tubo neural o cordón neural hueco (médula espinal). Tampoco se halla equivalente exacto en ningún grupo de invertebrados de una serie de órganos de los sentidos característicos que se desarrollan en la región cefálica de los vertebrados: ojos pareados y, antiguamente, un tercer ojo central, estructuras nasales, por lo regular pareadas; oídos pareados cuya función principal es el equilibrio.

Aparato digestivo. Todos los metazoarios (con excepción de los que han experimentado degeneración) presentan alguna clase de cavidad digestiva con entrada y salida. En muchos metazoarios muy primitivos sólo hay un orificio, que funciona como boca y ano. En los vertebrados, igual que en otros metazoarios evolucionados, hay orificios anterior y posterior separados. La boca está situada cerca del extremo cefálico o anterior del cuerpo, y de manera característica algo hacia abajo. En artrópodos y anélidos el tubo digestivo llega al extremo posterior del cuerpo. No así en los vertebrados, donde el ano está situado en el extremo del tronco, y queda la región caudal en la que no hay tubo digestivo, según mencionamos.

En la mayor parte de vertebrados el tubo digestivo se divide en regiones características con funciones variadas: boca, faringe, esófago, estómago e intestino (este último se subdivide de manera variable). En los vertebrados inferiores el esófago puede faltar casi por completo, y en algunos grupos el estómago también. En los mamíferos y otros vertebrados el aparato digestivo termina en el ano, Sin embargo, casi en todos los grupos hay un segmento intestinal terminal, la cloaca, donde desembocan también los conductos urinarios y genitales.

El tubo digestivo de los vertebrados presenta una excrescencia ventral voluminosa y única, el hígado, que tiene en cierta medida función secretora, pero que principalmente actúa como órgano de almacenamiento y transformación de los alimentos. En muchos invertebrados hay vísceras algo semejantes pero de carácter variable.

Riñones. Los invertebrados a menudo poseen algún órgano para la eliminación de desechos nitrogenados y para mantener la composición adecuada de los líquidos internos de la economía; muchas veces, se trata de hileras de pequeñas estructuras tubulares llamadas nefridios. Entre los cordados inferiores, Amphioxus posee nefridios de tipo especial. En los vertebrados verdaderos los túbulos renales que desempeñan, la función mencionada difieren mucho en tipo y suelen agruparse en órganos pares y compactos de situación dorsal. Los conductos renales, que varían en características, desembocan en la cloaca o en el exterior, y en su trayecto puede desarrollarse una vejiga urinaria.

Órganos de la reproducción. En los vertebrados casi siempre hay separación neta de machos y hembras, igual que en muchos grupos de invertebrados. Los tejidos que poseen las células germinativas —las gónadas— se convierten en testículo u ovario. En todos los vertebrados, excepto en los más inferiores, hay un sistema de conductos que lleva los óvulos o espermatozoides hacia la superficie, o de la superficie al interior (a menudo por la cloaca); en la hembra, puede haber formaciones especiales para la producción de una envoltura resistente (o cáscara) del huevo, para facilitar el desarrollo del embrión.

Sistema circulatorio. En los vertebrados, como en muchos invertebrados, hay un sistema orgánico bien desarrollado que contiene un líquido corporal, la sangre, con vasos tubulares y una bomba, el corazón, para hacer circular el líquido. En los vertebrados, el corazón es una estructura unitaria de situación ventral y bastante anterior. En algunos invertebrados la circulación es de tipo “abierto”. El corazón bombea sangre a los tejidos en vasos cerrados, pero después la sangre se pone en libertad y vuelve al corazón rezumando por los tejidos sin cursar por vasos. En los vertebrados y en algunos invertebrados superiores, el sistema es cerrado; la sangre es transportada a los órganos por arterias; después de pasar por los tejidos en tubos de pequeño calibre, los capilares, vuelve al corazón también en vasos cerrados, las venas. En la mayor parte de vertebrados hay vasos linfáticos, que son un camino adicional para el retorno de líquido de las células hacia el corazón. Muchos invertebrados presentan en la corriente sanguínea compuestos metálicos pigmentados en disolución, que ayudan a transportar oxígeno. En lo que se refiere a los vertebrados, el compuesto férrico hemoglobina es el portador de oxígeno casi siempre; además, no está en libertad en la sangre, sino encerrado en glóbulos rojos.

En los anélidos la circulación de la sangre es, en términos generales, anterógrada por la porción dorsal del cuerpo, y retorna ventralmente al volver de los tejidos. Lo inverso ocurre en los vertebrados. La sangre del corazón se dirige hacia adelante y arriba (antiguamente por las branquias) y luego hacia atrás para alcanzar los órganos del tronco y la cola, y la principal vía de retorno —que proviene del aparato digestivo— tiene situación ventral en relación con el intestino (aunque son importantes las venas dorsales).

Celoma. En algunos invertebrados los órganos internos están incluidos en los tejidos corporales. Sin embargo, en otros existen cavidades corporales o celomas llenas de líquido acuoso, en las cuales están la mayor parte de los órganos. Esto último se observa en los vertebrados. Una cavidad corporal importante, la cavidad abdominal, ocupa gran parte del tronco y contiene casi todo el aparato digestivo; en ellas sobresalen otros órganos (de la reproducción, urinario). En la porción anterior se advierte la cavidad pericárdica discreta que envuelve al corazón, y en los mamíferos los pulmones ocupan cavidades pleurales separadas.

Músculos. Los músculos de los vertebrados son de dos clases: estriados y lisos (no estriados), que difieren notablemente por su estructura histológica y distribución. En términos generales, los músculos estriados incluyen todos los músculos voluntarios de cabeza, tronco, miembros y cola, y los músculos de la región branquial; los músculos lisos, más difundidos, se encuentran principalmente en el aparato digestivo. El músculo cardiaco posee, en varios aspectos, estructura histológica intermedia. A diferencia de la mayor parte de los demás sistemas, los músculos estriados del tronco se desarrollan en forma de una serie de unidades segmentarias.

Esqueleto. En todos los vertebrados hay substancias esqueléticas duras; siempre son óseas, en parte cuando menos (salvo en algunos grupos degenerados o quizá más antiguos). Las porciones esqueléticas superficiales (esqueleto dérmico) equivalen funcionalmente al “caparazón” de algunos invertebrados, y son característicamente óseas; las estructuras esqueléticas internas (endoesqueleto) se forman como cartílago en el embrión, pero a menudo se transforman en hueso en el adulto. En los invertebrados se advierten substancias cartilaginosas. Sin embargo, el hueso es peculiar de los vertebrados.

Difiere, además, en textura e histología de los materiales esqueléticos quitinosos o calcáreos de los invertebrados; asimismo, las sales que se depositan en estos tejidos son principalmente fosfato cálcico; ésta es una diferencia con la mayor parte de las estructuras esqueléticas de los invertebrados (aunque no con todas), en las cuales el compuesto cálcico corriente es el carbonato.

Miembros o apéndices. En la mayor parte de vertebrados hay dos pares de extremidades, pectorales y pélvicas, en forma de aletas o patas, que adquieren carácter cada vez más notable en los animales superiores del grupo. Sin embargo, están poco desarrolladas o faltan en los vertebrados inferiores, vivientes y extintos, de manera que no son por completo peculiares. Su estructura (a diferencia de los apéndices de los artrópodos) incluye elementos esqueléticos internos, donde se insertan músculos que se encargan del movimiento.

Segmentación. Entre los invertebrados, los artrópodos y anélidos se caracterizan por su metamerización: es la repetición seriada de partes del cuerpo en una gran serie de segmentos corporales. En los anélidos es patente la segmentación; en los artrópodos la estructura metamérica puede ser menos evidente en el adulto, pero se advierte con claridad en embriones o larvas.

Los vertebrados también son segmentados, pero la segmentación es limitada, y se ha desarrollado independientemente de la que presentan los invertebrados, en los cuales todas las estructuras, desde la piel hasta el intestino, presentan segmentación. En los vertebrados no hay segmentación de la piel ni del intestino; la disposición metamérica se advierte principalmente en los músculos del tronco. Sin embargo, en relación con las inserciones de estos músculos y con su inervación, gran parte del esqueleto y del sistema nervioso han adquirido carácter segmentario.

Cuerpo de un vertebrado estudiado en corte (fig. 2). Hemos señalado algunos de los caracteres corporales más importantes, considerando en especial muchas veces su posición anterior o posterior en el cuerpo. Ahora conviene referirnos brevemente a la organización general del cuerpo observada en cortes transversales.

FIG. 2. Cortes transversales del cuerpo de un vertebrado. A, B, Cortes muy simplificados de la cola y el tronco; se observa la estructura básica del tronco en forma de tubo doble; falta en la cola el “tubo interno” del intestino. C, D, Cortes esquemáticos con mayor detalle de la cola y el tronco, en los cuales se observa la posición característica de los principales órganos.

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Desde el punto de vista estructural, la región más sencilla del cuerpo es la cola, muy desarrollada en muchos grupos de vertebrados. El corte característico de la cola (fig. 2, A, C) es un óvalo alargado, con la superficie cubierta de piel. Algo por arriba del centro se advierten el notocordio (o la región central de las vértebras que lo substituye de manera característica en el adulto); hacia arriba, el tubo neural; ambas estructuras guardan invariablemente íntima relación topográfica. La cavidad corporal y las vísceras relacionadas no existen en la región caudal; las representan (en cierto sentido) los vasos sanguíneos caudales situados debajo del notocordio. Casi todo el resto de la cola está ocupado por músculos, generalmente potentes. Los músculos están dispuestos en mitades derecha e izquierda, con un tabique mediano divisor arriba y abajo.

Un corte transversal característico por el tronco es más complicado, incluso cuando se presenta de manera muy general, como se observa en la figura 2, B. Cabe considerar que el tronco es, en esencia, un sistema tubular doble, cuya estructura podría compararse en general a la cubierta y la cámara de un neumático de automóvil. El tubo exterior incluye todos los elementos principales observados en el corte transversal de la cola: notocordio, tubo neural y músculos que descienden en ambos lados debajo del revestimiento externo de piel. Hacia adentro, parecería que la pequeña zona situada debajo del notocordio en la cola, que sólo incluía vasos sanguíneos, se hubiese dilatado hasta alcanzar proporciones enormes y formar la porción abdominal del celoma. Al desarrollarse esta cavidad, el “tubo” exterior del tronco adquiere superficie interna además de la externa. La superficie que tapiza la cavidad corporal es el peritoneo, y la porción del mismo que forma la superficie interna del tubo externo es el peritoneo parietal. La porción del tubo externo situada entre el celoma y la superficie del cuerpo es la pared corporal.

El “tubo interno” constituye de manera principal el aparato digestivo. El revestimiento externo, orientado hacia el celoma, es el peritoneo visceral. El revestimiento interno es el epitelio que tapiza el aparato digestivo. Entre ellos, de manera análoga a los músculos de la pared corporal, se advierten músculo liso y tejido conectivo. En el embrión el intestino está conectado con el “tubo externo” en las porciones dorsal y ventral por mesenterios, que son láminas delgadas cubiertas en ambos lados por peritoneo. El mesenterio dorsal, situado arriba del intestino, siempre persiste, pero la porción ventral a menudo desaparece casi por completo.

Más adelante explicaremos en detalle la disposición de los órganos en el celoma; sin embargo, conviene ampliar algo la explicación de la situación de las vísceras. (Debe señalarse que el tamaño comparativo de la cavidad corporal nunca es tan grande como se representa en este esquema y en otros; en realidad, las vísceras llenan la mayor parte del espacio disponible.) En la figura 2, D, se ve que el tubo digestivo no es tal “tubo” simplemente; posee varias excrecencias, las más características, siendo el hígado, hacia abajo, y el páncreas, hacia arriba. Trátase de estructuras mediales (aunque pueden ocupar otra situación en el adulto, siempre son centrales en el embrión) y se desarrollan dentro de los mesenterios ventral y dorsal. Además, cabe que otros órganos sobresalgan en la cavidad corporal, pero proceden de tejidos situados fuera de la misma. En muchos grupos de animales los riñones sobresalen en la cavidad al abdominal en los bordes superoexternos, y es característico que los órganos de la reproducción —ovarios o testículos— sobresalgan en la cavidad más medialmente siguiendo su borde superior.

DIRECCIONES Y PLANOS (Capitulo dado mas arriba)
El cuerpo de los vertebrados es, en esencia, una estructura con simetría bilateral; sin embargo, hay muchas excepciones de esta afirmación general. Los órganos que en etapa primitiva estaban situados en la línea media pueden ser desplazados; así ocurre, por ejemplo, con el corazón; la porción abdominal del aparato digestivo —estómago e intestino— suele experimentar torsión y el intestino en ocasiones presenta una disposición asimétrica complicada. Asimismo, en órganos pares puede haber grandes diferencias; por ejemplo, en las aves adultas sólo un ovario (el izquierdo) es funcional. En el lenguado se advierte asimetría todavía mayor, pues toda la forma del cuerpo está modificada porque los lados del animal se tornan superior e inferior.
En la teoría o en la práctica el cuerpo de un animal puede ser seccionado de diversas maneras y en distintos ángulos. Si se considera que el cuerpo es cortado de través, como se haría con un salchichón, el plano de corte se considera transversal. Si la línea de corte es vertical y longitudinal, del hocico a la cola, el plano es sagital. En ocasiones este nombre se circunscribe a los cortes precisamente por la línea media —el plano sagital medio— y los cortes semejantes paralelos se denominan parasagitales,
Sin embargo, a menudo estos cortes se consideran partes de una serie de cortes sagitales en sentido general. El tercer plano principal de sección, en la dirección restante, consiste en secciones que atraviesan toda la longitud del cuerpo, pero horizontalmente, y abarcando toda la anchura del cuerpo. Este plano se llama frontal (paralelo a la “frente” del animal).
Es importante fijar una terminología “direccional” para describir relaciones estructurales y dar nombre a diversos órganos. Explicaremos los términos de este grupo, que fijan una posición o señalan dirección.
En la mayor parte de los vertebrados, los extremos cefálico y caudal indican la dirección hacia la cual normalmente se mueve el animal. En este sentido, son nombres corrientes de posición anterior y posterior; se usan menos craneal y caudal, pero son sinónimos, en esencia. Es lógico que las superficies superior e inferior —del dorso y del vientre— se llamen dorsal y ventral. La fijación en el plano transversal se relaciona con la línea media; medial o interno denota posición hacia la línea media; lateral o externo un sitio más alejado de la misma.
Otros dos nombres de significación menos positiva pero muy empleados son proximal y distal; el primero denota, en términos generales, la porción de una estructura más cerca del centro del cuerpo o de algún sitio importante de referencia; el segundo nombre se aplica a una porción más alejada. Estos términos son fáciles de aplicar a las extremidades y la cola. Dentro de la cabeza y el tronco, su uso es menos claro; sin embargo, cabe hablar de porciones proximal y distal de nervios (en relación con la médula o el encéfalo) y arterias (en relación con el corazón), etc.
Cada uno de estos adjetivos dan origen a los adverbios correspondientes, que significan movimiento en una dirección determinada: posteriormente, caudalmente.
Los nombres principales para denotar dirección (anterior, posterior, dorsal y ventral) se aplican con absoluta claridad a casi todos los vertebrados conocidos. Sin embargo, el hombre es excepción, por tratarse de una forma aberrante que adoptó la posición erguida, de manera que pueden aplicarse otros nombres de posición o dirección.
Es lamentable que así ocurra en la nomenclatura más empleada en anatomía médica (fig. 3). La cabeza y la “cola” del ser humano erguido están arriba y abajo, y no adelante y atrás, y se llaman superior e inferior, y no anterior y posterior (podría decirse “craneal” y “caudal”, pero los médicos odian estos términos tanto o más que quienes estudian anatomía comparada). Sin embargo, lo más grave es que se han utilizado mucho los nombres anterior y posterior en el ser humano —y sin necesidad— en lugar de dorsal y ventral, de manera que la porción de la espalda del ser humano suele llamarse posterior y la superficie del vientre anterior. Así, pues, estos dos adjetivos pueden tener significación contradictoria en anatomía humana especial y en sus acepciones más normales, y causar confusión innecesaria. Por ejemplo: cada nervio raquídeo tiene dos raíces (véase fig. 364). En la sala de disecciones las raíces en el cadáver humano suelen llamarse posterior y anterior. Sin embargo, si un neurólogo trabaja con ratas (por ejemplo) y trata de emplear la misma nomenclatura, caerá en un absurdo; una raíz no es más “anterior” o “posterior” que la otra, Sin embargo, en la rata y el hombre designar las raíces nerviosas con los adjetivos dorsal y ventral es razonable y lógico. Las costumbres consagradas por el tiempo, por más ilógicas que sean, son difíciles de vencer; sin embargo, en una revisión recientemente adoptada de nomenclatura anatómica humana se aceptó utilizar los nombres dorsal y ventral en estas circunstancias.

CONCEPTO DE HOMOLOGIA
Incluso en los principios de la investigación zoológica se advirtió que en cada grupo principal de animales había una norma básica común del plano anatómico de la economía. En muchos miembros de un grupo, o en todos ellos, podían identificarse los mismos órganos, aunque a menudo muy modificados en volumen, forma, incluso función, en relación con el modo de vida. Al aceptar los biólogos el principio de la evolución, en la segunda mitad del siglo pasado, adquirió importancia verdadera el concepto de homología, o sea, la hipótesis de que órganos específicos de miembros vivientes de un grupo de animales proceden, aunque con modificaciones más o menos notables, de órganos básicamente idénticos presentes en el antecesor común. Durante decenios investigar homologías fue el propósito principal de la investigación zoológica.
Muchos resultados de estos estudios fueron nuevos e interesantes. Por ejemplo: se descubrió que los tres huesecillos auditivos del oído medio del ser humano (cap. 15) en edades más tempranas formaban parte del aparato mandibular de los peces, nuestros antecesores, y más temprano aún parecen haber sido parte del sostén de las branquias de vertebrados ancestrales. Los músculos con los cuales sonreímos o fruncimos el entrecejo provienen de los que un día ayudaron a los peces a bombear agua por las branquias.
Órganos homólogos son aquellos idénticos en la serie de formas que se estudian. Sin embargo, cabe preguntarse lo que significa “idéntico”. Sin razonar, tiende a suponerse que la misma masa verdadera de material, el miembro mismo, el pulmón o el hueso han pasado de unos a otros, generación tras generación, como bienes heredados. Esto es absurdo, pero este concepto ha influenciado notablemente, aunque en forma inconsciente, a muchos investigadores. En realidad, claro está, cada órgano vuelve a ser creado en cada generación, y la identidad entre homólogos se funda en la identidad o semejanza de los fenómenos evolutivos que los producen.

Los adelantos de la genética han brindado una base firme para interpretar estos fenómenos. Dependen de unidades hereditarias, los genes. Estas diminutas estructuras se cuentan por millares, cuando menos, en todas las células animales. El desarrollo de un animal dado es regido por los genes que recibe el huevo de los progenitores. Cada gen puede afectar el desarrollo de cierto número de estructuras o partes del cuerpo; a la inversa, cada órgano es influido en su desarrollo por muchos genes. Si los genes permanecen sin modificación de una generación a otra, el órgano producido será idéntico (aparte de efectos ambientales pasajeros en un individuo dado), y la homología es absoluta.

Sin embargo, en los genes ocurren cambios que se llaman mutaciones; modifican las estructuras que son originadas por los genes. Si las mutaciones producen efectos de escasa magnitud y ocurren sólo en algunos genes, el órgano se modificará poco, y la homología con el tipo original seguirá siendo patente. Sin embargo, si las mutaciones son muchas y de efecto notable, el órgano puede modificarse de manera radical y la ascendencia ser mucho menos manifiesta. En cierto sentido, el estudio de la homología de órganos es, sencillamente, estudiar los fenómenos producidos por los genes. Sí se conociera cabalmente la constitución genética de todos los tipos animales, para precisar la homología entre las estructuras podríamos fundamos en el grado de identidad de los genes que participan en su producción. Sin embargo, este no es asunto de importancia práctica, pues son poco probable que el campo de nuestros conocimientos se amplíe en la medida necesaria para lograr lo anterior,

Cabe preguntarse cuáles son los principales requisitos para establecer la homología. La función no es orientación fidedigna, pues órganos manifiestamente homólogos en los animales pueden tener funciones muy diferentes. La observación revela que la forma, el volumen o el color de una estructura brindan pocos datos positivos de identidad. La semejanza de posición anatómica enera1 y relaciones con órganos adyacentes es más útil para la identificación. Lo óptimo es la semejanza en la historia embriológica. Los fenómenos embriológicos en los vertebrados tienden a ser conservadores, y órganos que difieren mucho en el adulto pueden manifestar su homología a través de su semejanza en etapas en el embrión.
La homología se aplica, en general, a identidad estructural o anatómica. Algunos autores han propuesto que el concepto se amplíe para incluir la identidad funcional, Sin embargo, esto no se ha aceptado en general.
La palabra analogía denota muchas veces el equivalente funcional de la homología; órganos análogos los que poseen función semejante. Sin embargo, este término tiene limitaciones, pues en su sentido habitual significa que lOS órganos no son homólogos.

Por ejemplo, los pulmones y las branquias son análogos, pues se utilizan para la respiración, pero son estructuras por completo distintas.

ADAPTACION Y EVOLUCION
Las modificaciones varias que han experimentado las estructuras de los vertebrados, y las diversas funciones que han asumido, resultan, claro está, de la evolución. No puede hacerse un estudio comparativo de los vertebrados sin formular algún concepto general sobre el carácter de los fenómenos de la evolución. La mayor parte de los cambios anatómicos y funcionales en el cuerpo de los vertebrados constituyen, en forma bastante clara, modificaciones adaptativas a diversos ambientes y modos de vida. Cabe preguntarse cómo se han producido estas adaptaciones. La explicación adecuada necesitaría una obra especial; sólo podemos indicar el carácter general de los problemas de base y la opinión actual más aceptada acerca de su interpretación.

A veces hablamos, sin pensarlo, de cambios adaptativos como si el animal los hubiera “deseado” o sus necesidades o deseos, por sí mismos, hubieran dado origen a nuevas estructuras o cambios estructurales. Pondremos un ejemplo: sería ventajoso para un pez poder caminar en la tierra, de manera que algunos peces crearon piernas; hubiera sido magnífico que los primeros antecesores de la vaca tuviesen dientes adecuados para masticar cereales y pasto, de manera que los dientes adquirieron rápidamente la estructura necesaria.

Es evidente que estas nociones son absurdas, Sin embargo, no dejan de tener relación con algunas teorías de la evolución que han gozado de aceptación, y siguen gozando de ella. Suponen que la evolución es un fenómeno anómalo; que los cambios han resultado de algún “impulso interno” del organismo, o del “plan” de alguna fuerza sobrenatural. Considerando que estas teorías no son científicas, no pueden refutarse científicamente. Sin embargo, tenemos derecho de buscar explicaciones más lógicas de la evolución, fundadas en hechos comprobados. Si alguien me dice que el funcionamiento del motor de mi automóvil es regulado por un demonio invisible que reside en él, no puedo probar que está equivocado. Sin embargo, nada gano añadiendo este demonio hipotético, y preferiría tratar de explicar el trabajo del motor en términos de principios mecánicos conocidos, por corrientes eléctricas y estructura explosiva de las moléculas de hidrocarburos.

Un intento más plausible para interpretar los cambios estructurales evolutivos fue el que presentó Lamarck hace más de un siglo; se funda en el concepto de que se heredan caracteres adquiridos por el efecto del uso y la falta de uso. Según esta hipótesis, cuando los antecesores de la jirafa estiraron el cuello para comer las hojas de las ramas más altas, el efecto del estiramiento se transmitió a los descendientes, generación tras generación, y el cuello alargado surgió de manera gradual en la norma hereditaria. Cuando los lagartos antecesores de la serpiente dejaron de usar las extremidades para la locomoción, el resultado acumulativo de la falta de uso fue la pérdida definitiva de las extremidades. Esta teoría interesante parece sencilla, lógica y natural. Sin embargo, las pruebas en que se apoya son escasas. En resumen, podemos decir que nadie, a pesar de repetidos intentos, ha podido encontrar pruebas valederas de un solo caso de transmisión de un carácter adquirido. Las estructuras útiles para un animal pueden aumentar en volumen y complejidad, y a menudo lo hacen, con el curso del tiempo, y las estructuras inútiles o poco usadas pueden disminuir. Sin embargo, no hay la menor prueba de que el uso o la falta de uso de alguna parte por un animal dado tenga efecto alguno en la constitución de los descendientes.

En los decenios últimos, la genética ha comprobado que los cambios evolutivos dependen de mutaciones; éstas pueden producir efectos de cierta magnitud, pero la mayor parte causan modificaciones pequeñas. Por ejemplo, una mutación en la mosca de la fruta quizá no tenga más efecto manifiesto que el desdoblamiento de una cerda. No se conocen a fondo las causas de las mutaciones, aunque en la actualidad estamos adquiriendo cierta noción de la estructura química de los materiales que intervienen, y de las influencias químicas y físicas (radiación, por ejemplo) que tienen papel importante en su producción.

Sin embargo, en lo que se refiere a las teorías de la evolución se destacan claramente dos hechos:

1) no hay pruebas de un “plan” o “dirección” en las mutaciones; parecen ocurrir bastante al azar, y no seguir una dirección dada; algunas posiblemente sean ventajosas; sin embargo, la mayor parte son claramente perjudiciales, a menudo mortales.

2) No hay pruebas de que las mutaciones guarden relación con el uso o la falta de uso de los órganos del cuerpo; los caracteres adquiridos por un animal no influyen sobre las mutaciones de los genes en las células sexuales, mutaciones cuyo efecto se transmite a los descendientes.

Así, pues, los fenómenos de mutación parecen consistir en cambios ciegos y al azar. Sin embargo, es evidente que la evolución de los vertebrados ha producido cambios útiles y adaptativos. Cabe preguntarse la forma en que estos cambios han sido producidos por la mutación.

Este problema fue resuelto por Darwin, en parte por lo menos, hace casi un siglo.

Claro está, desconocía los datos que hoy nos ha brindado la genética; sin embargo, supuso lógicamente que existían algunos mecanismos hereditarios, como los que hoy conocemos. Dada una serie de mutaciones al azar, la selección natural actuaría de manera preponderante para eliminar los tipos inadecuados y conservar las formas más adecuadas, en las cuales hubiese ocurrido en el plasma germinativo una mutación útil, o un grupo de ellas. Incluso los animales que menos se reproducen originan más individuos de los que pueden sobrevivir. Muchos están condenados a morir antes de convertirse en adultos y reproducirse, acto que es la norma estándar de éxito de la naturaleza. Qué individuos serán eliminados depende, en parte, del azar. Sin embargo, la observación y los experimentos indican que incluso las mutaciones pequeñas en dirección adaptativa poseen valor neto para la supervivencia, y muy pronto pueden tornarse dominantes en una especie. Esta selección natural de las mutaciones al azar que posean valor adaptativo parece ser un mecanismo fundamental de los cambios evolutivos.

Sin embargo, la evolución es un fenómeno mucho más complejo que una simple selección adaptativa de caracteres aparecidos en cierto individuo. Por ejemplo, puede señalarse que, en términos generales, llegan dos genes de cada tipo a las células del animal (un gen proviene de cada progenitor); si los miembros de un par de genes difieren en potencialidades, uno tiende a dominar al otro en las estructuras o funciones que regula. Es evidente que la selección no puede influir sobre el componente más “débil” de este par de genes, que recibe el nombre técnico de recesivo, a menos que por azar ambos componentes del par tengan el mismo carácter recesivo. Con pensar un poco se advierte de inmediato que, a causa de esta situación, es prácticamente imposible eliminar por completo un mutante recesivo de un grupo de animales cuando ya está establecido, aunque sea muy perjudicial. Es lógico suponer que cuando hay muchas variables de esta índole en una cepa, podrán presentarse circunstancias (sobre todo al modificarse el ambiente) en las cuales algunas variantes “reprimidas” o combinaciones de las mismas resulten por último muy ventajosas para el individuo en el cual se manifiesten, lo que se traducirá por un cambio evolutivo en la población global.

RELACIONES ENTRE SUPERFICIE Y VOLUMEN
A menudo se advierte que en un grupo de animales las formas grandes y pequeñas difieren notablemente en el volumen relativo de diversos órganos o partes, El motivo de muchas de estas diferencias de proporción está en un principio geométrico tan obvio que a menudo pasa inadvertido: al modificarse el volumen de un animal (o de cualquier otro objeto), la superficie aumenta (o disminuye) proporcionalmente al cuadrado de las dimensiones lineales, en tanto que los volúmenes se modifican proporcionalmente al cubo de las dimensiones lineales.

Este principio tiene amplias aplicaciones, pues se descubren relaciones de superficie y volumen en muy diversos caracteres estructurales y funcionales de los vertebrados.

Citaremos ejemplos inmediatos:

1) la fuerza de la pata (al igual que toda columna de sostén) es función directa de la superficie transversal de sección, que varía como el cuadrado de las dimensiones lineales; en cambio, el peso que soporta es proporcional al cubo de las dimensiones lineales; en consecuencia, el elefante no puede tener patas como la gacela.
2) La cantidad de alimento que necesita un animal activo es proporcional, en números redondos, a su volumen; la cantidad de alimentos que el intestino puede absorber depende de la superficie del revestimiento intestinal; en consecuencia, en los animales voluminosos el intestino es muy largo o de estructura complicada, y brinda mayor superficie interna para la digestión.

NOMENCLATURA
Quien estudia morfología de los vertebrados se enfrenta a un conjunto atemorizador de nombres raros de estructuras anatómicas. Esto es lamentable, pero inevitable. Los vertebrados poseen muchos órganos, y para gran parte de ellos no hay un nombre de uso diario. Incluso cuando lo haya, a menudo es vago y no tiene significación precisa en el lenguaje corriente. Además, conviene tener algún sistema internacional de nomenclatura que entiendan en el mismo sentido los científicos de todos los países.

Cuando comenzó a estudiarse anatomía, lo normal era que todos los trabajos “eruditos” se escribieran en latín. En consecuencia, los nombres latinos entonces en uso se aplicaban a estructuras anatómicas; si no había un nombre útil, se creaba uno con raíces griegas o latinas y se latinizaba. En el apéndice II se hacen algunas observaciones acerca de la formación de nombres anatómicos. En la actualidad, el latín ha dejado de ser lenguaje internacional en lo que se refiere a las obras científicas generales de texto. Sin embargo, siguen empleándose nombres anatómicos en latín. No podemos eliminarlos, aunque a menudo los empleamos en forma algo “castellanizada”; por ejemplo: hablamos del “músculo deltoides” del hombro y no del “musculus deltoideus”, o del “hueso parietal” y no del “os parietalis”

El latín es una lengua que posee declinaciones, y los nombres con distintas terminaciones se expresan no sólo singular y plural, sino también diversos casos y un sistema bastante arbitrario de géneros. Hasta hace poco, todo estudiante de colegios superiores sabía algo de gramática latina, y el manejo de los nombres latinos no entrañaba dificultad. Pero ya no es así, y ello es lamentable. Por fortuna, el número en terminaciones para nombres y adjetivos de uso corriente en la nomenclatura anatómica es limitado, y puede aprenderse fácilmente.

Es aceptado en nomenclatura anatómica que cuando un órgano existe en los mamíferos —sobre todo en el hombre— debe darse este nombre a la misma estructura en otros animales. Por ejemplo: el hombre y muchos mamíferos poseen clavícula, y el elemento equivalente en la estructura del hombro debe llevar el mismo nombre en reptiles, anfibios o peces, aunque su aspecto sea por completo distinto. Sin embargo, en ocasiones se hace una identificación demasiado apresurada y se aplica equivocadamente un nombre. Los peces teleósteos poseen un hueso de situación semejante a la clavícula, y se acostumbraba llamarlo clavícula; sin embargo, hoy sabemos que los teleósteos perdieron la clavícula verdadera, y el hueso de este sitio es diferente (el cleitro). Si la homología es discutible, conviene dar un nombre distinto a la estructura que se trata. Por ejemplo: en el muslo de los reptiles hay un músculo que pudiera ser homólogo del sartorio de los mamíferos; sin embargo, como hay dudas acerca de la homología, el músculo de los reptiles suele llamarse músculo ambiens. Claro está, si una estructura observada en un grupo inferior no tiene equivalente en los mamíferos, debe idearse un nombre adecuado para ella.

Aunque la nomenclatura anatómica ha sido, en general, un sistema bastante estable y uniforme, es lógico que hayan surgido diferencias entre diversas escuelas de trabajo y en distintos países. Movida por el deseo plausible de lograr uniformidad, la Asociación Alemana de Anatomistas, reunida en un congreso en Basilea hace algunos decenios, produjo un sistema amplio de nombres con la esperanza de que se adoptaran mundialmente para la anatomía humana.

Esta nomenclatura, que suele llamarse Norma Anatómica de Basilea (BNA) fue adoptada por las escuelas de medicina y se ha empleado mucho en los trabajos médicos, Por desgracia, algunos nombres se eligieron inadecuadamente; ya hemos visto las dificultades que surgieron para los nombres que denotaban posición corporal. Un congreso internacional de anatomistas reunido en París en 1955 creó una nueva nomenclatura, mejorando bastante la anterior; en la actualidad, las revisiones incluidas en la Nómina Anatómica de París (“PNA”) están substituyendo gradualmente a los nombres antiguos en las escuelas de medicina.

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Publicado el 18 abril 2007 - 05:01

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Por Biól. Nasif Nahle

METABOLISMO

Metabolismo es un conjunto de procesos realizados por los seres vivientes que les permiten intercambiar materia y energía con el ambiente no viviente.

Los seres vivientes se valen de los procesos metabólicos para crecer y organizarse internamente. Esta es una de las manifestaciones visibles de la vida. A diferencia de los sistemas bióticos (vivientes), algunos sistemas no bióticos (inertes, sin vida) crecen externamente; por ejemplo, un cristal de cloruro de cobre crece agregando material en su periferia o formando núcleos de crecimiento alrededor del propio sistema. En cambio, los seres vivientes crecen internamente aunque no produzcan descendientes.

Luego pues, el metabolismo es el conjunto de procesos usados por los seres vivientes para mantener su estructura y organización molecular en un estado cuasi-estable.

El metabolismo consiste en dos tipos básicos de fases interdependientes, la fase en la que se libera energía y la fase en la que se captura energía. La fase que consiste en la desintegración de compuestos orgánicos complejos para liberar energía se denomina catabolismo, en tanto que la fase que consiste en la formación de compuestos orgánicos a partir de compuestos simples para almacenar energía se llama anabolismo.

Por ejemplo, una célula toma una molécula de glucosa del medio que le rodea y luego la desintegra para liberar energía (glucólisis) forma parte de la fase llamada catabolismo. Enseguida, a través del ciclo respiratorio celular, la energía liberada es capturada por una molécula especializada, llamada difosfato de adenosina, la cual formará una molécula más organizada llamada trifosfato de adenosina cuya energía almacenada se empleará para la formación de compuestos más complejos, por ejemplo, la unión de varias moléculas de glucosa para formar polisacáridos. Esto último se denomina anabolismo.

Generalmente, los materiales obtenidos durante la fase catabólica serán empleados en la fase anabólica. Muchas moléculas son empleadas para formar estructuras celulares, otras son empleadas para acarrear mensajes o información (transducción de señales) y otras son empleadas como fuente de energía para otras funciones celulares.

Los carbohidratos constituyen la fuente primaria de energía de todos los seres vivientes.

Los lípidos son la fuente secundaria de energía, los cuales podrían ser usados cuando la fuente primaria se agotara o independientemente del agotamiento de la fuente primaria de energía.

Las proteínas constituirían la última fuente de energía a la cual las células recurrirían, pues la mayoría de las proteínas sirven para regular procesos y para formar estructuras. Cuando un organismo se ve obligado a echar mano de sus proteínas ocurre desnutrición.

No lo olviden, catabolismo es desintegración, mientras que anabolismo significa reorganización. El Catabolismo implica liberación de energía, mientras que el anabolismo implica captura de energía. En el catabolismo ocurre una desorganización de los materiales, en tanto que en el anabolismo ocurre una reorganización más compleja de los materiales.
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Nahle, N. S. (2007). Metabolismo. Biology Cabinet. New Braunfels, TX. Última revisión el 18 de abril de 2007 de http://biocab.org/Metabolismo.html.

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#247 Ge. Pe.

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Visceras. Aspecto general.

Los nombre se pierden, no se ha podido evitar.

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#248 Ge. Pe.

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Publicado el 20 abril 2007 - 02:27

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APARATO DIGESTIVO.
Foto, diagrama y dibujo. Lecturas en Latin.


Situs Viscerum Abdominalis
 

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Aparato Digestivo de los Vertebrados.
Una breve descrcion anatomica y fisiologica


Al aparato digestivo de los vertebrados se caracteriza la subdivisión en tramos anterior, medio y posterior. Comparados con los invertebrados sin embargo, estos tramos disponen de una actividad enzimática que los diferencian en forma muy marcada. Mientras que en el segmento digestivo del intestino de los invertebrados una sola mezcla de enzimas actúa sobre los alimentos, en el tubo digestivo de los vertebrados en tanto, los alimentos que avanzan en su interior siempre se encuentran con nuevas y nuevas enzimas que actúan sobre ellos, en medio de las condiciones más óptimas. Solamente a los vertebrados es característica también la formación del hígado y del páncreas.

El intestino anterior empieza en la cavidad oral (cavidad bucal o boca), cuya función es capturar y retener los alimentos para ser masticados, triturados, empapados con saliva y posteriormente transportados. Los dientes, que se encuentran unidos a las mandíbulas de los vertebrados (mandíbula inferior y mandíbula superior), son los órganos que cumplen las funciones de morder y masticar. Algunas especies pertenecientes a los peces o anfibios, no tienen dientes. Los antepasados de las aves y las tortugas tenían dientes que se perdieron en el desarrollo evolutivo, en las especies modernas ellos han sido reemplazados por la ranfoteca. La dentición más desarrollada la poseen los mamíferos. En la boca se encuentra la lengua que, junto a la toma y el traslado del alimento, es también un importante órgano del gusto y del tacto. En la mayoría de los vertebrados, las glándulas salivales se unen también a la cavidad bucal. Sus secreciones humedecen el alimento, facilitan la deglución y su contenido enzimático empieza la digestión de los carbohidratos.

Desde la boca, el alimento desmenuzado y mezclado con saliva, pasa al esófago. En la mayoría de las aves se encuentra el buche, una dilatación especial del esófago, que sirve para almacenar el alimento transitoriamente. En las aves comedores de granos en cambio, en el buche se realiza el ablandamiento de ellos. Desde el esófago, el alimento pasa al estómago. En las paredes del estómago se puede encontrar unas glándulas especiales que son capaces de secretar ácido clorhídrico y enzimas que descomponen las proteínas. En el pH ácido del estómago empieza la digestión proteica. En las aves, al estómago glandular o proventrículo, se le une un estómago muscular o triturador, llamado también molleja, el cual, con sus paredes gruesas y musculosas realiza la trituración mecánica de los alimentos.

Desde el estómago, que es el último tramo del intestino anterior, el alimento pasa al intestino medio de los vertebrados. Este es el esófago, en cuya primera parte desembocan los canales secretores del hígado y del páncreas. La bilis producida en el hígado, ayuda a que las grasas entren en estado coloidal (las emulsiona). Las enzimas producidas en el páncreas realizan la digestión de las proteínas, carbohidratos y lípidos. En el proceso digestivo también colaboran las enzimas producidas en las paredes del intestino delgado. La absorción de las sustancias digeridas se realiza a través de las paredes del intestino delgado. La superficie de absorción del intestino delgado es aumentada enormemente, gracias a las miles de pequeñas vellosidades intestinales que emergen de sus paredes. En el límite del intestino medio y posterior del tubo digestivo de numerosos vertebrados, se forma el intestino ciego.

El intestino posterior de los vertebrados comienza con el intestino grueso, en el cual se reabsorben una parte del agua y las sales minerales de las sustancias alimenticias residuales. La digestión de la celulosa, de difícil degradación, se verifica en el estómago o en el intestino grueso de algunos mamíferos herbívoros, con la colaboración de bacterias intestinales. El contenido intestinal indigerible se condensa en el tramo final del intestino posterior transformándose en la materia fecal o hez, la cual se elimina al exterior a través de la apertura del intestino terminal (el recto), la abertura anal o ano. En una gran parte de los vertebrados el intestino terminal se abre, junto con los conductos de los sistemas genital y urinario, a una estructura especializada llamada cloaca que posee una sola apertura de salida hacia el mundo exterior. En numerosos peces y en todos los mamíferos — con la sola excepción de los monotremas inferiores — los conductos excretores de los órganos urogenitales y la abertura anal se encuentran ya separados.
La alimentación humana

El tubo digestivo del ser humano es similar al de los vertebrados superiores. La alimentación que llega a la cavidad bucal es disgregada con la mordida y masticación posterior realizadas por los dientes. Los dientes están situados en los alvéolos de las mandíbulas superior e inferior. La raíz es la parte que se inserta en el alvéolo, mientras que la parte libre se llama corona. Las capas externas del diente están formadas por tejidos calcificados en diversas medidas. La más dura es el esmalte que recubre la corona. Es semejante también la capa de cemento que rodea la raíz. Debajo de las dos capas externas se encuentra la dentina, que representa la mayor parte de tas sustancias duras del diente. La dentina rodea la cavidad de la pulpa, que está llena de tejido conjuntivo laxo donde se encuentran vasos sanguíneos y ramificaciones nerviosas.

Los primeros dientes del hombre aparecen generalmente a los seis meses de edad. A continuación y hasta los seis anos, crecen los dientes de leche en un número total de veinte. A partir de los seis anos los dientes de leche se caen y son reemplazados, hasta la adolescencia, por los dientes definitivos. La excepción la constituyen las “muelas del juicio’ que aparecen más tarde. Durante el cambio de la dentición se desarrollan en ambas mandíbulas 4 incisivos, 2 caninos y 10 muelas, dando un total de 32 dientes definitivos.

Los alimentos masticados son mezclados con la saliva por el movimiento de la lengua musculosa, hasta formar un bolo. La saliva es secretada por tres pares de glándulas salivales que se abren a la cavidad bucal. Ellas son las glándulas sublinguales, las submandibulares o submaxilares y las parótidas. La sensación del gusto de la lengua, estimula en ellos la secreción de saliva que contiene iones disueltos en agua y proteínas. Entre estas últimas la de mayor importancia es una enzima llamada amilasa. La amilasa empieza en la boca la degradación del almidón. El alimento molido y mezclado con saliva es impulsado hacia la faringe por un levantamiento de la lengua. Simultáneamente con la llegada a la faringe, el paladar blando cierra el camino hacia las fosas nasales y la epiglotis en tanto, lo cierra hacia la laringe. Es por esto que el alimento sólo puede llegar al esófago. (El proceso completo se llama deglución.)

El esófago está cubierto en su interior por un tejido epitelial pared del esófago mucoso, debajo del cual se encuentra una capa de tejido conjuntivo y más abajo, una capa de músculo liso. El alimento avanza en el esófago no por su propio peso contracción sino por el resultado de una intensa actividad muscular. La musculatura del esófago que se encuentra sobre el alimento se contrae, mientras que la parte inferior se dilata. De este modo el alimento resbala más abajo. Se contrae entonces la sección que hasta ese momento se encontraba relajada y se dilata la parte inferior. Esta contracción y relajación recorren como una onda todo el esófago desde el principio al fin, empujando prácticamente delante de sí, al bolo alimenticio. A este movimiento prensador que empuja el alimento y que es característico también a otras partes del tubo digestivo, le damos el nombre genérico de movimiento peristáltico o peristaltismo

Con su movimiento peristáltico, el esófago hace llegar el alimento al estómago a través del orificio cardíaco (cardias, “boca del estómago”). El estómago es la parte más ensanchada del tubo digestivo. Sus paredes musculosas están recubiertas interiormente por una membrana mucosa (mucosa gástrica), en la cual se pueden ver claramente las glándulas estomacales cuando observamos al microscopio un corte transversal de dicha membrana. Estas glándulas secretan una sustancia muy compleja, el jugo gástrico. Desde el punto de vista de la digestión, tiene dos componentes muy importantes, el ácido clorhídrico (HCI) y la pepsina. El pH neutro de la boca, alrededor de 7, asegura un medio óptimo para la acción de la amilasa, lo que es válido también para el tramo esofágico. La producción de ácido clorhídrico del estómago hace bajar el pH a 2, lo que le da al medio una característica fuertemente ácida. Es por esto que cesa en el estómago la acción de la amilasa. Sin embargo, este pH ácido del jugo gástrico hace entrar en funcionamiento a la pepsina (a partir del pepsinógeno, que es en verdad la secreción original), enzima capaz de descomponer las proteínas. Con ello comienza en el estómago la digestión de las proteínas de los alimentos. Los enérgicos movimientos peristálticos del estómago ayudan a mezclar los alimentos con el jugo gástrico que contiene enzimas.

A pesar de que la digestión de los carbohidratos y de las proteínas comenzó ya en la boca y en el estómago, la parte fundamental de la digestión de los alimentos se realiza en el intestino delgado. Dos conductos desembocan en el primer tramo del intestino delgado (duodeno), que se inicia a partir del estómago. Uno conduce la bilis secretada por el hígado. La bilis que se produce constantemente en el hígado, pasa a la vesícula biliar. Aquí se condensa y se almacena, y en intervalos regulares de tiempo, es vaciada al intestino delgado a través del canal colédoco. El papel de las sales biliares que se encuentran en ella consiste en parte en mantener las grasas en estado coloidal, ya que en una mayor superficie es mayor también la eficacia enzimática, y en parte consiste en activar las enzimas degradadoras de las grasas. El color café-verdoso (o verde-parduzco) de la bilis se debe a los pigmentos biliares, productos de la degradación de la hemoglobina. El canal de salida del páncreas, llamado conducto pancreático, es el otro canal que llega al intestino delgado. El jugo pancreático conducido por él, contiene numerosas enzimas. Las enzimas degradadoras de proteínas descomponen los polipéptidos en parte a aminoácidos y en parte a péptidos más pequeños. Una de ellas es, por ejemplo, la tripsina. Las enzimas descomponedoras de carbohidratos, degradan el almidón y el glucógeno primero a disacáridos y luego a azúcares simples como la glucosa. La más importante de estas enzimas es la amilasa pancreática. Las enzimas que descomponen las grasas, rompen el enlace éster que une los ácidos grasos y el glicerol. La acidez del contenido estomacal es neutralizada al principio del intestino delgado por la bilis y el pH cercano a 8 del jugo pancreático, asegurando con ello, las condiciones más óptimas para el funcionamiento de las enzimas del páncreas. En las paredes intestinales también se secretan enzimas digestivas. Ellas están contenidas en el jugo digestivo. Aquellas sustancias que no son digeridas totalmente por el jugo pancreático, son degradadas a sus unidades estructurales por las enzimas del jugo intestinal. El avance del alimento y su mezcla con los jugos enzimáticos, es ayudado por los movimientos peristálticos del intestino delgado.

Las unidades estructurales de las sustancias alimenticias degradadas, son absorbidas a través de las células epiteliales (mucosa) del intestino delgado y llevadas a diversos lugares del organismo donde serán utilizadas o almacenadas. Si el intestino delgado fuese sólo un tubo liso, la magnitud de su superficie interna alcanzaría apenas a los 0,5 metros cuadrados. Esta superficie sin embargo, es acrecentada debido a dos factores. Uno de los factores que la aumenta, lo constituye la innumerable cantidad de proyecciones (semejantes a los dedos de un guante) que surgen de la mucosa del intestino. Estas prolongaciones son las llamadas vellosidades intestinales. Esto es multiplicado después por la enorme cantidad de evaginaciones citoplasmáticas que aparecen en la superficie de las células epiteliales. A ellas las llamamos microvellosidades intestinales. De este modo, la superficie absorbente real del intestino delgado puede llegar a un tamaño que se aproxima a los 200 metros cuadrados. Además de lo dicho, las vellosidades, con su movimiento permanente de contracción y relajación, facilitan y favorecen también la absorción. Junto al transporte pasivo del agua (difusión), los diferentes iones y las unidades sillares orgánicas atraviesan las membranas de las vellosidades, por medio del transporte activo. Los monosacáridos y los aminoácidos pasan desde las células a los capilares del torrente sanguíneo, la mayoría de las grasas en tanto, entran a los capilares linfáticos.

La sana alimentación del ser humano depende de la cantidad y calidad de los alimentos ingeridos. La cantidad de sustancias alimenticias está determinada por las necesidades energéticas. Un hombre sano y sobre los 14 anos de edad que realiza un trabajo físico pesado medio, necesita 12 mil kJ y una mujer necesita 10 mil kJ de energía aprovechable. Mencionamos como ejemplo el contenido energético de algunos alimentos: 1 Kg. de carne de vaca contiene 5 mil kJ; 1 Kg. de pan 10 mil kJ y 1 Kg. de mantequilla contiene 30 mil kJ de energía utilizable. Durante un ayuno prolongado (subalimentación), el organismo se defiende hasta ciertos límites frente a la menor ingestión de alimentos, pero el peso corporal disminuye progresivamente. Este proceso de adelgazamiento va acompañado por fatiga y una menor capacidad de trabajo. La ingestión de alimentos que sobrepasa las necesidades, la sobrealimentación, amenaza también a la salud. La obesidad sobrecarga las funciones de automantención del organismo, predispone a ciertas enfermedades y acorta las expectativas de la duración de la vida.

Junto a la cantidad, es de importancia fundamental también, la calidad y la composición en los alimentos en las proporciones justas. Tal vez podemos afirmar que lo más importante es la mantención adecuada del equilibrio proteico. La razón de ello se debe en parte a la restringida capacidad del organismo para almacenar proteínas y en parte a que es incapaz de sintetizar numerosos aminoácidos, los cuales deben ser ingeridos con los alimentos. Estos llegan al organismo principalmente por la vía de la carne, los huevos y los productos lácteos. La importancia de los lípidos no sólo la justifica su alto contenido calórico, sino el hecho de que ellos son solventes para algunas vitaminas. Numerosos ácidos grasos insaturados además, deben ser ingeridos ya sintetizados. El consumo de carbohidratos es también parte de una alimentación óptima. Junto con satisfacer necesidades energéticas, las fibras vegetales juegan u papel importante en la formación de un normal funcionamiento intestinal.

La ingestión adecuada de vitaminas y sales minerales es también una exigencia cualitativa. Las vitaminas son compuestos orgánicos con un peso molecular relativamente bajo. Según su solubilidad se pueden dividir en dos grupos, las que se disuelven en las grasas tales como la vitamina A, D y , y las que se disuelven en el agua, como las vitaminas del complejo B y la vitamina C. Debido a que nuestro organismo no las puede sintetizar, ellas deben ser substituidas con la alimentación. Junto a la carne y los productos lácteos, las verduras y las frutas son los que contienen vitaminas en mayor cantidad. Las vitaminas son imprescindibles, ya que participan en los procesos metabólicos como partes constitutivas de numerosas enzimas.
El intestino grueso (colon) es el tramo del tubo digestivo que sigue a continuación del intestino delgado. (En el colon se distinguen tres partes: colon ascendente, transversal y descendente). Después de la absorción llegan aquí los restos indigeribles de los alimentos, junto a una gran cantidad de agua en la que se encuentran sales minerales disueltas. Al principio del intestino grueso hay un amplio espacio que se encuentra cerrado en uno de sus extremos por el ciego, estructura a la cual se encuentra unida una prolongación vermiforme llamada apéndice. En el colon vive una gran cantidad de bacterias intestinales (flora bacteriana). Ellos degradan una parte de las fibras vegetales celulósicas indigeribles por el ser humano. En sus procesos fisiológicos sintetizan entre tanto, sustancias que son partes de la vitamina B y, con los productos de su metabolismo impiden la reproducción de otras bacterias que, eventualmente, pueden ser nocivos para el organismo. El intestino grueso no secreta enzimas digestivas, su papel principal consiste en la absorción de una cantidad considerable de agua y sales minerales desde el contenido intestinal. Esto trae como consecuencia la condensación del contenido intestinal en materia fecal. Los lentos movimientos peristálticos del colon empujan el contenido hacia el recto. En el momento de la defecación, el esfínter del ano se relaja y por la presión que ejerce la contracción de los músculos del estómago, las heces son expulsadas al exterior.


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Publicado el 22 abril 2007 - 06:28

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Diagrama del Ojo.

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Si pueden corrijan los colores para ver mas nitidamente los nombres.
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Publicado el 23 abril 2007 - 04:43

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Figuras enviadas por gente de buena voluntad
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Esquema de la sintesis de proteinas en el citosol

 

 

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Publicado el 24 abril 2007 - 12:56

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La Respiracion


El intercambio gaseoso en los vegetales

Los vegetales realizan un intercambio gaseoso tanto en los procesos anabólicos como catabólicos. La respiración se realiza entre el interior del vegetal y la atmósfera que lo rodea. Durante la fotosíntesis incorporan anhídrido carbónico a las moléculas orgánicas y liberan oxígeno a partir del agua. Durante la oxidación biológica (respiración celular) en cambio, se forma dióxido de carbono de las moléculas orgánicas degradadas y, en la oxidación terminal, el hidrógeno es oxidado a agua por el oxígeno incorporado. Naturalmente, el intercambio de gases de los procesos anabólicos y catabólicos no pueden ser completamente separados los unos de los otros. Durante el día la fotosíntesis es muy intensa y una parte importante del oxígeno producido es entregado a la atmósfera, pero una pequeña parte es utilizado directamente por el vegetal para sus procesos de degradación. En la noche, cuando la fotosíntesis se interrumpe, el vegetal toma desde el aire el oxígeno que necesita para los procesos catabólicos.

Una parte importante de los gases absorbidos desde el aire, llegan al interior de las plantas a través de sus hojas. Las estructuras más características de la hoja se muestran en el esquema de una sección transversal. Ambos lados están cubiertos por la epidermis revestida por la cutícula (una capa cérea), que en la cara superior — el anverso — puede ser más gruesa. En la cara inferior — el reverso — de la mayoría de las hojas se encuentran los estomas, pero se pueden encontrar en los dos lados de las hojas de numerosas plantas.

Entre las capas superior e inferior de la epidermis se encuentra el mesófilo (formado por el parénquima en empalizada y el parénquima esponjoso). El mesófilo se caracteriza por los numerosos espacios intercelulares que se encuentran allí (pequeños en el parénquima en empalizada y más grandes en el parénquima esponjoso o tejido lagunoso), lo que hace posible el intercambio de gases necesarios. En sus células se pueden encontrar numerosos cloroplastos, lo que indica una intensa actividad fotosintetizadora. Las sustancias orgánicas sintetizadas en el parénquima, pasan a los tejidos transportadores del floema.

Desde la superficie de la hoja los hacecillos vasculares aparecen como nervios (o también llamados venas). La elevación, como una costilla, de la nervadura foliar aumenta la resistencia de la hoja. El intercambio gaseoso entre la hoja y el aire se realiza a través de los estomas. En 1 mm cuadrado de superficie foliar, se pueden encontrar generalmente más de cien estomas. Su aparición evolutiva está relacionada con la formación del modo de vida terrestre. Las algas de estructuración sencilla, absorben a través de toda su superficie corporal las sustancias disueltas en el agua, entre ellas también los gases. La forma inicial de los estomas aparece por primera vez en los musgos primitivos que pasaron a tierra firme, generalizándose más tarde en las cormofitas. Los estomas de las cormofitas se encuentran en la epidermis. Están formados por dos células oclusivas que dejan entre ellas una apertura, el ostíolo, la cual comunica el espacio intercelular con el exterior. Por debajo de las células oclusivas se forma en la mayor parte de los casos, una cavidad más grande, la llamada cavidad subestomatica o substomática se continúa en los espacios intercelulares. El estoma es pues en esencia, la apertura superficial de salida del tejido lagunoso.

El movimiento de las partículas gaseosas entre el tejido lagunoso y las células se lleva a cabo por difusión.
La respiración vegetal es el intercambio gaseoso relacionado con los procesos catabólicos que se desarrollan en las células. Esto significa la captación del oxígeno y la entrega del dióxido de carbono producido. La fotosíntesis de las plantas colocadas en lugares obscuros se detiene lentamente, pero la degradación continúa. Si en ese momento examinamos la planta dentro de un sistema cerrado, se puede medir después de un tiempo el dióxido de carbono gaseoso acumulado y la disminución progresiva de la cantidad de oxígeno gaseoso.

La respiración vegetal se puede caracterizar muy bien con la proporción entre el volumen del dióxido gaseoso producido y el volumen del oxígeno gaseoso consumido. Es el llamado cociente respiratorio. En condiciones normales las plantas en general cubren sus necesidades energéticas con los carbohidratos. En este caso el volumen del dióxido de carbono eliminado coincide en forma aproximada con el volumen del oxígeno consumido, vale decir el cociente respiratorio tiene un valor alrededor de 1. Este valor presenta notables variaciones, de acuerdo a las etapas de la ontogénesis vegetal. La respiración de los órganos vegetales en estado de reposo apenas puede ser medido. El valor del cociente respiratorio del grano de cebada en estado de reposo por ejemplo, es mucho menor que 1.

La semilla se hincha cuando empieza a germinar ya que absorbe una gran cantidad de agua. Las necesidades energéticas de la semilla en germinación están aseguradas por intensos procesos catabólicos. La cáscara de la semilla hinchada sin embargo, impide la entrada de oxígeno en una cantidad adecuada a los procesos que se desarrollan en la semilla, de este modo la proporción de la producción de dióxido de carbono comparada con el oxígeno, aumenta bruscamente. En el momento en que la cáscara se rompe, el cociente respiratorio desciende rápidamente para estabilizarse posteriormente en un valor un poco menor a 1.

En los tejidos meristemáticos del cormo en formación, se advierte una respiración intensa similar a la germinación. En cambio, los tejidos ya formados, no se caracterizan por un metabolismo y una síntesis de proteínas tan intensa, por eso la velocidad de su respiración también disminuye. La respiración vegetal también está influenciada por los factores del medio ambiente. Un efecto importante tienen por ejemplo, los cambios de la temperatura. La respiración vegetal desciende al mínimo alrededor de los 10 grados Celcio bajo cero (—10º C). La respiración cesa a temperaturas altas por el contrario, como una consecuencia de la desnaturalización de las proteínas del plasma.

Debido a que en las plantas jóvenes en desarrollo la respiración es intensa, las semillas en germinación se pueden utilizar exitosamente para el análisis del intercambio gaseoso. En dos matraces idénticos colocaron una cantidad igual de arvejas y a su lado un tubo con hidróxido de calcio en solución acuosa. El matraz A lo llenaron con nitrógeno, el matraz B lo llenaron con aire libre de dióxido de carbono. Al tubo conteniendo hidróxido de calcio que estaba situado dentro del matraz cerrado, lo comunicaron al exterior a través de una pipeta. Dentro de un breve tiempo, se puso turbia la solución de hidróxido de calcio del matraz A y su nivel empezó a subir lentamente dentro de la pipeta de salida. Dentro del matraz B también se enturbió la solución de hidróxido de calcio, pero el volumen del gas dentro del matraz no sufrió cambios. El hidróxido de calcio, con el dióxido de carbono que produce la planta en su respiración, se transforma en carbonato de calcio que se separa de la solución en forma de un precipitado blanco. En el matraz lleno con nitrógeno, el dióxido de carbono gaseoso producido ejerció una presión sobre la superficie del líquido, empujándolo hacia arriba por la pipeta. Durante largo tiempo no subió el nivel del líquido del matraz lleno con aire, porque la planta utilizó el oxígeno del aire para su respiración siendo su lugar ocupado por el dióxido de carbono producido. Cuando la cantidad de oxígeno se agotó por completo, el nivel del líquido empezó a ascender, ya que la planta continuó su producción de dióxido de carbono en condiciones anaeróbicas por medio de la fermentación.

La respiración de los animales

El intercambio gaseoso de los animales con un modo de vida heterótrofo, está unido a los procesos catabólicos. Llamamos respiración al intercambio de gases necesarios para la oxidación biológica, es decir, a la captación de oxígeno y a la eliminación del dióxido de carbono.

La respiración puede tener lugar en el aire o en el agua. En ambos casos, la condición fundamental es que ciertas partes de la superficie del animal esté separada del mundo externo por una capa lo suficientemente delgada que no impida la difusión de los gases de la respiración. La mayor parte de las veces, esto significa toda la superficie corporal en el caso de aquellos animales que tienen un tamaño relativamente pequeño y que disponen de un tejido de revestimiento externo muy delgado. En estas ocasiones, el intercambio gaseoso se realiza en toda la superficie del cuerpo de una manera dispersa, por ello le damos el nombre de respiración difusa (llamada también respiración cutánea). En los animales de mayor envergadura, donde los gruesos tejidos de revestimiento cumplen también funciones de protección, se han formado órganos respiratorios especializados en el intercambio gaseoso. Los órganos respiratorios pueden ser de una estructuración muy variada pero todos tienen una propiedad común, disponen de una gran superficie respiratoria que puede ser atravesada por los gases de la respiración.

En el círculo de los animales con una anatomía sencilla, son numerosos los ejemplos conocidos de respiración difusa. La corriente de agua que atraviesa continuamente el cuerpo de las esponjas, asegura a las células un constante intercambio gaseoso. En los cnidarios no sólo la superficie del cuerpo, sino también todo el celenterón entra en contacto con el agua, hecho que permite que el intercambio de gases pueda realizarse en una gran superficie. Los platelmintos respiran a través de todo su cuerpo, numerosas especies son capaces de realizar un intercambio gaseoso con el agua, por medio de las paredes de su intestino rico en ramificaciones. Los anélidos, que son más desarrollados, tienen también una respiración cutánea que la realizan a través de su tegumento externo humificado. Los gases absorbidos y aquellos que serán eliminados, son transportados por la sangre que circula por sus vasos, a las partes más dista9tes del organismo. El intercambio gaseoso de los anélidos se ve también facilitado, por la profusa red de vasos sanguíneos que se encuentra en su epitelio externo. Los conocidos oliquetos del género Tubitex perforan con la cabeza el fango donde viven, lleno de sustancias nutritivas, mientras que la respiración la realizan por las paredes del intestino posterior desde la capa superficial del agua rica en oxígeno.

Los artrópodos se pueden dividir en dos grandes grupos de acuerdo a sus sistemas respiratorios. Los que respiran en un medio acuoso y que disponen de branquias como los crustáceos y los de respiración aérea, función que realizan con la ayuda de las tráqueas como los insectos. Las branquias de los crustáceos están situadas en sus apéndices torácicos. La llegada de agua siempre fresca a su superficie es la condición fundamental para su funcionamiento. Los apéndices de los crustáceos se mueven de manera ininterrumpida, y con su batido rítmico, mantienen el cambio continuo del agua. Las branquias de los crustáceos se encuentran en la base de los apéndices (originadas de una estructura llamada epipodio) dentro de la cámara branquial y cubiertas por el caparazón del cefalotórax. Las branquias están formadas por tinas prolongaciones quitinosas, los filamentos branquiales. El intercambio de gases se realiza a través del tejido epitelial de los filamentos branquiales, los gases son transportados por los vasos aferentes y eferentes. Las tráqueas de los insectos forman un sistema de conductos aéreos cuya trama se extiende a todo el cuerpo. El sistema traqueal se encuentra en contacto con el mundo externo a través de unos orificios especializados llamados estigmas, que se encuentran situados a ambos lados de los metámeros. Los estigmas están protegidos por un sistema de filtros quitinosos. Las paredes de las tráqueas también están revestidas internamente por una fina cutícula de quitina, cuyo filamento espiralado mantiene las cavidades traqueales elásticas y libres para la circulación de los gases. Las prolongaciones más finas — las traqueólas —, penetran en los tejidos hasta los espacios intercelulares. El insecto facilita la respiración con los movimientos de su abdomen.

Los sistemas respiratorios de los moluscos se adaptaron también a la respiración acuática o aérea. Los bivalvos que viven permanentemente en el agua, respiran con la ayuda de la extensa superficie de las branquias laminares. En los gasterópodos terrestres (Pulmonados), la cavidad del manto forma en su parte interna una delgada capa de tejido epitelial (pulmón), bajo la cual se encuentra una red rica en capilares, cuya función transportadora, facilita el intercambio gaseoso.

En el curso evolutivo, los órganos respiratorios de los vertebrados se formaron a partir del intestino anterior. En los vertebrados que respiran en el agua aparecen las branquias, mientras que en los que respiran el aire de la atmósfera, aparecen los pulmones. Las branquias de los peces están situadas en la cámara branquial, a ambos lados de la faringe. Lateralmente la cámara está recubierta por el opérculo, repliegue cutáneo que puede moverse. La base sólida de sustentación de las branquias es el arco branquial, donde podemos encontrar un gran número de láminas branquiales. El intercambio gaseoso se realiza a través de la superficie de las láminas, que están cubiertas por un delgado epitelio ricamente vascularizado.

La sangre transporta los gases entre las branquias y las células dónde se realiza la oxidación biológica. El movimiento respiratorio está asegurado por el funcionamiento armónico de la boca y del opérculo. En la inspiración la boca se abre, la cavidad bucal se dilata y el opérculo .permanece cerrado. La superficie de las laminillas branquiales es lavada, por el agua que pasa desde la boca a la cámara branquial. En la espiración la boca se cierra, la cavidad bucal se contrae y el agua fluye al exterior por la abertura opercular.
Junto a la respiración branquial, los peces también tienen respiración difusa a través de la piel, sobre todo en las aguas relativamente pobres en oxígeno. En algunas especies, esta respiración complementaria la realiza la capa mucosa del intestino terminal adonde llega el aire tragado por los peces. Algunos peces de respiración branquial son capaces de vivir fuera del agua por varios días, como es el caso de algunos anabántidos como la ‘perca trepadora’ (Anabas scandens) que viven en terrenos pantanosos. Se introducen junto a sus branquias, prolongaciones de la capa mucosa con una gran superficie y ricas en vasos sanguíneos. Esta es la llamada cavidad laberíntica o laberinto, con la ayuda del cual son capaces de intercambiar gases con el aire atmosférico, durante un periodo relativamente largo.

El pulmón de los anfibios es el aparato respiratorio aéreo más desarrollado de los vertebrados. En las etapas tempranas de su ontogénesis, las larvas que viven permanentemente en el agua sólo tienen branquias. El pulmón se forma en una etapa posterior de su desarrollo. En el animal adulto, el aire llega a los pulmones pares en forma de saco con una superficie interna cubierta por un delgado epitelio, a través de unas cortas vías respiratorias (la laringe y la tráquea). Por el epitelio interno se realiza la difusión de los gases. El transporte gaseoso lo realiza una densa red de capilares subepiteliales. Evaginaciones de tamaños diversos que se encuentran en la capa interna de los pulmones, sirven para aumentar la superficie de absorción. Por muy desarrollada que esté la superficie respiratoria, en los pulmones de los anfibios siempre queda una cavidad central de tamaño considerable, que no tiene ningún papel en el intercambio gaseoso.

Esta es la razón por la cual en las ranas, los anfibios más desarrollados, la difusión gaseosa mediante la respiración cutánea complementaria, tenga una importancia tan fundamental. Debido a que los anfibios no tienen costillas ni diafragma, los movimientos respiratorios se llevan a cabo tragando el aire de la cavidad bucal, en lugar de los movimientos de la cavidad torácica. Esto presiona el aire a los pulmones del animal.

En la cavidad central de los pulmones de lo reptiles aparecen nuevos tabiques divisorios, con lo que aumenta considerablemente la superficie de respiración. Esta nueva situación es necesaria, ya que la fuerte queratinización de la epidermis no hace posible complementar la respiración mediante la respiración difusa o cutánea.

Órganos complementarios especializados; son los sacos aéreos de los pulmones de las aves. A los pulmones generalmente se unen 5 pares de sacos que se llenan de aire en el momento de la respiración. De esta manera los pulmones de las aves reciben aire fresco desde dos direcciones, por el pico o ramfoteca a través de la tráquea durante la inspiración y desde los sacos aéreos durante la espiración. La importancia de los sacos aéreos reside en el almacenamiento del aire ya que no participan en el intercambio gaseoso. Durante la inspiración, una parte del aire penetra directamente a los sacos a través de la tráquea y de los dos bronquios. Otra parte se esparce en el gran número de capilares aeríferos de la estructura esponjosa de los pulmones de las aves. Estos están rodeados por capilares sanguíneos. El intercambio gaseoso se realiza a través de las delgadas paredes del epitelio que se encuentra entre los pulmones y los capilares sanguíneos. En el momento de la espiración llega aquí también el aire fresco proveniente de los sacos aéreos. Esta es la razón por la cual es tan económica la respiración de las aves.

E/pulmón de los mamíferos se divide en lóbulos más grandes. En los lóbulos encontramos una profusa ramificación que forma un sistema de bronquios y bronquíolos. Esta ramificación termina finalmente en los alvéolos, estructuras muy pequeñas semejantes a un racimo de uva. Por su parte externa, y formando una red, se adhieren estrechamente los capilares sanguíneos, asegurando una perfecta posibilidad de difusión para el intercambio gaseoso. La superficie respiratoria de los mamíferos está constituida por la enorme superficie de los alvéolos. La fisiología de la respiración en los mamíferos
es ayudada por los músculos torácicos y abdominales.

Durante la inspiración aumenta el volumen del tórax y con ello, el volumen de los pulmones. Esto hace que la presión del aire pulmonar sea menor que la de la atmósfera, desde donde fluye el aire al interior de los pulmones. En la espiración por el contrario, disminuye el volumen del tórax y también el volumen del pulmón, de esta manera el aire pulmonar que tiene mayor presión, se expele desde estos órganos hacia el exterior.

La respiración humana

El intercambio gaseoso necesario para los procesos catabólicos en el ser humano, también se realiza con la ayuda del sistema respiratorio. Debido a que en el hombre la superficie respiratoria se sitúa en la profundidad de los pulmones, el aire tiene que recorrer un largo camino por las vías que lo conducen hasta dicha superficie.

A estas rutas las llamamos en conjunto, las vías respiratorias.

El aire atmosférico llega en primer lugar a las vías respiratorias superiores a través de la cavidad nasal. Las tosas nasales están cubiertas en su interior por una capa mucosa que se mantiene constantemente húmeda, gracias a la secreción de sus glándulas. Una densa red de capilares sanguíneos cubre la mucosa, manteniendo de esta manera un calor uniforme en la superficie interna de la cavidad nasal. Aquí se calienta el aire inspirado y se satura con vapor de agua, mientras que el epitelio ciliado de la mucosa expulsa las partículas de polvo. En una inspiración profunda o durante la conversación, el aire fluye al interior a través de la boca. El aire inspirado por la cavidad nasal o bucal llega a la faringe. En la faringe se cruzan los caminos del aire y de los alimentos. En el momento de la deglución se cierra la vía hacia la tráquea (mediante la epiglotis), mientras que en la respiración el aire fluye hacia ella. La laringe humana es el órgano de la voz incorporado a los órganos superiores del aparato respiratorio. Está formado por un esqueleto cartilaginoso, cuyo interior se encuentra dividido en dos partes por las cuerdas vocales. El movimiento de las dos cuerdas vocales lo realiza la musculatura de la laringe. En la respiración tranquila el aire fluye libremente por la glotis, abertura que dejan las cuerdas vocales. En la inspiración se dilata. en la espiración se cierra levemente. La emisión de la voz humana está relacionada con la expulsión del aire. El aire que sale de los pulmones a través de la laringe, hace vibrar las cuerdas vocales elásticas. Como consecuencia de ello, se forman ondas sonoras en la columna de aire que se encuentra sobre las cuerdas. A partir de ellas y como resultado de la participación conjunta de la cavidad bucal, la lengua y los labios, se forma el lenguaje articulado del ser humano. La altura del sonido de la voz humana lo determina la forma de la glotis y la tensión de las cuerdas vocales. Una glotis estrecha y cuerdas tensas producen voces más altas.

Las cuerdas vocales están en relación proporcional con el tamaño de la laringe. En una laringe pequeña podemos encontrar cuerdas más cortas y por lo tanto más tensas. Por eso la voz de la mujer es más alta que la del hombre. Una razón similar explica también la voz aguda de los niños. En la adolescencia, sin embargo, la laringe crece; transformación que puede tardar incluso un ano. En este período la voz se hace un tanto insegura y su altura es ondulante. A este estado se le llama muda o cambio de voz, el cual se puede notar con mayor intensidad en la transformación hacia un tono más profundo de la voz de los varones jóvenes. El número de las oscilaciones por segundo (frecuencia) del lenguaje articulado ya formado de los adultos, varía generalmente entre los 100 a 300 Hertz. El número de las oscilaciones del sonido normal del tono A es de 440 Hz. El sonido más bajo de la voz de un varón es de 80 Hz, la voz más alta de una mujer tiene una frecuencia que está por sobre los 1000 Hz.

El camino del aire inspirado continúa por la tráquea, órgano que pertenece a las vías respiratorias superiores. La tráquea que está conectada a la laringe, es un conducto que también tiene una estructura cartilaginosa de paredes elásticas, por el cual el aire puede circular libremente. En su extremo superior se divide en dos bronquios principales. Estos conducen a los pulmones del lado derecho e izquierdo. Los pulmones son órganos elásticos de una gran extensión que tienen una estructura esponjosa y están situados en la cavidad torácica. La cavidad torácica está separada de la cavidad abdominal por el diafragma. Una visión microscópica del pulmón nos recuerda a una estructura glandular. Los bronquios que entran a los pulmones dan origen, con nuevas ramificaciones, a conductos cada vez más pequeños, los bronquíolos. Estos a su vez terminan en los alvéolos, cuya pared extraordinariamente delgada, está formada por un epitelio que posee una sola capa de células. Las paredes de los alvéolos están rodeadas por fuera por una densa red de capilares sanguíneos. De esta manera, por las paredes de los capilares y alvéolos entrelazados, se realiza el intercambio de gases. En el ser humano, la suma total de la superficie respiratoria de los alvéolos extendidos, alcanza una dimensión cercana a los 100 metros cuadrados.

En la respiración el pulmón realiza un importante movimiento dentro del tórax. La ausencia de roce entre el pulmón y las paredes de la caja torácica está asegurada por la capa doble de la pleura. Mientras una capa rodea el pulmón, la otra cubre las paredes del tórax y la superficie del diafragma. En la superficie de las dos membranas se puede encontrar una delgada capa de líquido. Por esta razón es muy difícil separarlas una de otra, tal como dos vidrios superpuestos con sus superficies húmedas. En dirección lateral, sin embargo, pueden deslizarse fácilmente entre si, lo que facilita los movimientos respiratorios.

Dos procesos componen los movimientos respiratorios. Durante la inspiración, se contrae el diafragma que originalmente estaba curvado hacia el tórax, de tal manera que se mueve hacia abajo en dirección al abdomen. Resulta entonces que la cavidad torácica aumenta verticalmente Al mismo tiempo, se contraen también los músculos intercostales lo que trae como consecuencia una elevación de las costillas. De esta manera, la cavidad torácica también crece en un sentido horizontal. Los cambios de volumen de la cavidad torácica son seguidos pasivamente por los pulmones. En los pulmones en expansión disminuye transitoriamente fa presión del aire, en la inspiración por lo tanto, fluye hacia ellos el aire externo de mayor presión. En la espiración se relajan los músculos, desciende la pared del tórax y por la pérdida de elasticidad de los pulmones, el diafragma vuelve a su posición original de reposo. El volumen menor de la cavidad torácica da como resultado un menor volumen pulmonar. Entonces aumenta transitoriamente la presión interna del pulmón, por eso es que una parte del aire fluye de él, hacia el mundo exterior. Al final de la espiración la presión externa e interna se igualan.

En una inspiración tranquila, el pulmón no se llena totalmente con aire y en la espiración tampoco se evacua completamente. En el caso de las inspiraciones y espiraciones acostumbradas y tranquilas, en una sola aspiración se renueva en los pulmones una cantidad aproximada a los 0,5 litros. A esto se le llama volumen respiratorio. En caso de necesidad y después de una inspiración normal, el pulmón puede aspirar 2,5 litros más sobre los 500 ml anteriores, en una inspiración realizada con un esfuerzo máximo. Este es el aire inspiratorio de reserva o inspiración de reserva. Después de una espiración normal y haciendo un gran esfuerzo en una espiración forzada, se puede eliminar de los pulmones un litro de aire como máximo. A esto le damos el nombre de espiración de reserva o aire de reserva espiratoria. La totalidad del volumen respiratorio con el volumen del aire de reserva nos da la capacidad vital del pulmón. En la respiración normal esta capacidad no se usa completamente ya que una cantidad considerable de alvéolos no participa en la respiración. Sin embargo, si con un trabajo corporal intenso el organismo aumenta la demanda de oxígeno, con una respiración más profunda o más rápida, se renueva entonces con una inspiración, una mayor cantidad de aire en los pulmones. Si esto se mantiene durante un largo tiempo, el aire de reserva sólo puede acrecentarse hasta cierto límite. Si el volumen respiratorio sobrepasa en un 50% la capacidad vital de los pulmones, se presenta un fuerte cansancio y posteriormente una fatiga completa. Después de la extenuación más aguda aún permanece una considerable cantidad de aire en los pulmones. Estos 1,5 litros de aire residual solamente pueden ser expulsados apretando el pulmón completamente. En un estado de reposo respiramos en promedio, 16 veces por minuto. Esto, considerando el volumen de respiración normal de 0,5 litros, significa un cambio de aire en los pulmones de 8 litros dentro de un minuto.

La capacidad vital de los pulmones la aumentan notablemente el deporte y el entrenamiento constante. Si corren un deportista entrenado y un hombre con una escasa actividad física, se pueden apreciar diferencias esenciales en su respiración. Mientras que en el deportista el número de respiraciones aumenta a 30 por minuto solamente, en el hombre no entrenado el número por minuto aumenta a 40, como consecuencia del mayor trabajo muscular. Si comparamos la cantidad de aire renovado en los pulmones de las dos personas, podemos experimentar que en ambos la cantidad fue similar, aproximadamente 24 litros. Pero mientras que el hombre entrenado alcanza un volumen respiratorio de 0,8 litros mediante una respiración profunda y pareja, la otra persona apenas alcanza un volumen respiratorio de 0,6 litros, y con una respiración precipitada y rápida, trata de suplir la falta de oxígeno. La inspiración y espiración más perfectas que se logran durante la constante práctica deportiva traen consigo el hecho de que una mayor cantidad de alvéolos participa en el intercambio gaseoso, elevando también de esta manera, la capacidad vital del pulmón. Debido a que la práctica sistemática del deporte no sólo actúa sobre la respiración, sino también sobre la circulación, el desarrollo muscular, el estado de ánimo y sobre toda la formación de la personalidad, es una actividad indispensable, fundamentalmente para los organismos jóvenes.

Desgraciadamente junto a un modo de vida pobre en movimientos, es también un acompañante común la mala costumbre de fumar. Los efectos nocivos del fumar se manifiestan en primer lugar en las enfermedades de las vías respiratorias, aunque en la formación de algunas enfermedades cardiacas y vasculares, aparece también como un serio factor. El fumar como factor patológico, se muestra en las enfermedades bronquiales reincidentes y en el cáncer al pulmón. De acuerdo a la intensidad con que se fuma, aumenta bruscamente el número de enfermedades. Entre los no fumadores, la mortalidad por cáncer al pulmón apenas sobrepasa al 0,3%, entre los fumadores que consumen menos de 20 cigarrillos diarios alcanza al 5%, mientras que entre los fumadores con más do 50 cigarrillos de consumo al día, llega al 22%. El fumar por supuesto no es la causa directa del cáncer pulmonar, sino que es un factor determinante de tanta importancia, que facilita la aparición de la enfermedad. Es por eso que es nociva la conducta egoísta de los fumadores, ya que con la contaminación del aire de su medio ambiente, ponen en peligro también la salud de otras personas.

Diagrama. Pulmones, broquios, bronquiolos y alveolos

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Mas fotos diagramas y figuras... los proximos dias
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#252 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 25 abril 2007 - 12:04

Pulmones 

 

 

 

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#253 Ge. Pe.

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Publicado el 25 abril 2007 - 10:39

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Pulmones y Cavidad Toraxica

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(No han resultado claras las fotos, no se la razon)

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#254 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 25 abril 2007 - 03:30

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Bronquios.. ampliadas

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#255 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 27 abril 2007 - 06:00

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El esquema ilustra la regulación de la respiración por el cuerpo carotídeo formado por células quimiorreceptoras. Esta estructura se encuentra localizada en las arterias carótidas que llevan sangre directamente del corazón al cerebro. Si ocurre una disminución en el oxígeno circulante hay una activación del cuerpo carotídeo y a través del bulbo raquídeo se envían señales para aumentar la frecuencia y profundidad respiratoria

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Esquema que ilustra los volúmenes respiratorios humanos medidos con un espirómetro. El volumen corriente alcanza a 500 ml y corresponde al volumen que se intercambia en cada ciclo respiratorio. La frecuencia respiratoria en reposo alcanza a 13 ciclos por minuto por lo que el volumen respiratorio minuto alcanza a 6.5 litros (frecuencia x volumen corriente)

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El esquema ilustra en un corte trasnversal las relaciones anatómicas entre los alvéolos y el sistema circulatorio donde ocurre el intercambio gaseoso


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Esquema del intercambio gaseoso a nivel alveolar entre los glóbulos rojos del capilar y los alvéolos

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Esto esta en:

http://www.puc.cl/sw_educ/biologia/bio100/

se gradece sinceramente


#256 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 29 abril 2007 - 12:00

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Nueva materia...

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La excreción


En el organismo de los seres vivos se acumulan numerosas substancias que no pueden ser utilizadas para los procesos vitales. Ellas tienen su origen directamente en el mundo externo o en los procesos metabólicos de los organismos vivos. La mayor parte de las substancias excedentes, los seres vivos las eliminan de sus organismos a través de la excreción.

Para la actividad excretora de los vegetales, no se formó ningún órgano especializado La excreción vegetal la realizan células esparcidas en sus cuerpos, grupos de célula o estructuras que pertenecen a diversos tejidos. Entre ellos, las estructuras que secretan el néctar — el nectario —, tienen un papel importante en la atracción de los insectos, que realizan la polinización. En ellos se junta un líquido que contiene azúcar, uno do los principales alimentos de los insectos que frecuentan las flores. El jugo azucarado excretado se origina de los elementos vasculares del floema. Los nectarios se desarrollan en diversas partes de las flores, adoptando formas muy variadas. Otra forma de excreción vegetal tiene lugar cuando numerosos productos metabólicos, son secretados por las células en forma de cristales. Es el caso, por ejemplo, de la secreción de cristales de oxalato de calcio de las células de la cebolla o de la vainilla. Hay también algunos vegetales que secretan líquidos. Es el caso, por ejemplo, de los aceites excretados por la gruesa cáscara del fruto del naranjo o del limón o la savia excretada por el árbol del caucho, que es la materia prima natural de la goma.

A lo largo de la evolución es en los platelmintos donde aparece por primera vez un órgano de la excreción. En el tramo inicial de sus órganos excretores (protonefridios), encontramos células ciliadas la célula flamígera, que realizan la filtración de los líquidos del cuerpo. El líquido filtrado por la membrana celular es impulsado por un movimiento ondulatorio de los cilios hacia un canal excretor de salida. Una parte del agua y de los iones utilizables, son reabsorbidos en el conducto, el resto por el contrario, se aleja al mundo exterior del animal a través de un conducto recolector común que une las células excretoras.

En los anélidos encontramos un órgano excretor, los nefridios, en cada segmento. En esencia éste es un tubo abierto en sus dos extremos, que une el cuerpo del animal con el mundo exterior. El tubo está rodeado por vasos sanguíneos. El líquido filtrado desde los vasos sanguíneos pasa primero a la cavidad corporal (celoma), aquí es recogido por una abertura ciliada en forma de embudo (nefrostoma), que lo lleva luego al conducto excretor. Una parte del filtrado se reabsorbe, la otra es conducida al exterior por medio del tubo excretor.

Entre los artrópodos, en los insectos la excreción la realizan los tubos de Malpighi. Estos son tubos ciegos que empiezan en el límite del intestino medio y posterior y que penetran en el líquido corporal. Los productos metabólicos de desecho son absorbidos desde el líquido corporal y conducidos al tubo digestivo.

El órgano excretor de los vertebrados es un par de riñones formadores de la orina (aparato renal).
Un riñón está formado por un gran número de nefrones, que es la unidad fisiológica del riñón. El nefrón está formado por el corpúsculo renal y los conductos excretores. Las arterias que penetran en el corpúsculo renal forman el glomérulo, el cual está rodeado por una cápsula de doble pared. Una parte del plasma de la sangre que llega al glomérulo, y con ella los materiales a eliminar, es filtrado a la cápsula. Las proteínas del plasma no atraviesan al filtrado. El filtrado pasa de la cápsula de doblo pared al conducto de salida. Desde aquí, algunos elementos del filtrado son reabsorbidos al sistema circulatorio, a través de los vasos sanguíneos que rodean el conducto excretor. Así se recoge el agua y una parte de los iones o bien, toda la glucosa. Las substancias excretadas se acumulan en una solución acuosa — la orina — en el tubo colector. Posteriormente la orina acumulada es expulsada desde el riñón, por las vías urinarias, al exterior del animal.

La excreción humana

El aparato excretor humano está compuesto por un par de riñones, las vías urinarias — uréteres — encargadas de conducir la orina a la vegija, lugar de almacenamiento transitorio de la misma, y la uretra, conducto a través del cual la orina se vacía al exterior. Este sistema tiene un papel decisivo en el hecho de que el contenido de agua del líquido intercelular e intracelular permanezca relativamente constante. Existen, junto al agua, numerosos otros materiales constituyentes de los líquidos corporales, los cuales son hasta cierto nivel, indispensables para los procesos vitales. Así es por ejemplo, la concentración de iones de sodio o de glucosa en el plasma sanguíneo.

El aparato excretor frena la eliminación de ellos y con eso ayuda a mantener su nivel constante en los líquidos corporales. Con su funcionamiento de excreción y eliminación continuas, impide la acumulación de los productos metabólicos no necesarios o tóxicos para el organismo.

En la anatomía del riñón humano es característico su gran número de nefrones. De manera similar a los vertebrados, el nefrón comienza con una terminación ciega, el corpúsculo renal o de Malpighi, en cuyo interior se encuentra el glomérulo, una estructura vascularizada cuyos extremos de entrada y salida pertenecen a las arteriolas. El glomérulo se encuentra rodeado por una cápsula de doble pared, la cápsula de Bowman. Las arteriolas que dejan el corpúsculo se capilarizan nuevamente, pero éstos, después de rodear el tubo renal, se reúnen en una vena.

El tramo inicial del tubo renal— llamado túbulo contorneado proximal — que parte del corpúsculo, sale de la corteza renal para entrar en forma recta, a la médula renal. Allí se adelgaza y doblándose como una horquilla — porción llamada asa de Henle —, sigue un camino ascendente por una pendiente muy pronunciada. Llegando a la corteza y después de adoptar nuevamente una forma contorneada — llamado ahora tubo contorneado distal —, desemboca en un túbulo colector común. Los tubos recolectores do los conductos de salida de los nefrones se reúnen en un conducto común cada vez más grueso, que finalmente se abre a la pelvis renal

Tres procesos básicos caracterizan la tisiología del riñón. El primero es la filtración en el corpúsculo. Durante este proceso, una parte del plasma sanguíneo es filtrado al túbulo renal, a través del glomérulo y de las paredes de la cápsula de Bowman. Con la excepción de las proteínas plasmáticas, el filtrado contiene todos los componentes del plasma sanguíneo. El flujo del filtrado desde el glomérulo a la cápsula se explica por la diferencia de presiones que existe entre ellos. La presión imperante en los capilares es de 8 kPa, mientras que la presión percibida en la cápsula alcanza a los 3 kPa. Al revés de lo que sucedo en el resto de la red de capilares, en los capilares del glomérulo no hay reabsorción ya que el valor de la presión sanguínea, incluso en la arteriola eferente, sobrepasa el valor de la prés4ón osmótica del plasma sanguíneo. Como resultado del proceso de filtración, en los dos riñones pasa diariamente, desde el corpúsculo al túbulo renal, un total de 180 litros de filtrado.

El filtrado que entra al túbulo renal contiene glucosa en una concentración similar a la del plasma, urea, derivada de la degradación do las proteínas y, entre los iones, principalmente el ion sodio. Al mismo tiempo, el organismo humano elimina al día aproximadamente in litro de orina, la cual está libre de glucosa, contiene la mitad de la urea filtrada y arrastra consigo una cantidad insignificante de iones de sodio. La enorme diferencia de materiales que hay entre la orina y el filtrado, ocasionada por la actividad de reabsorción que realiza el túbulo renal es puesta a disposición del organismo para su reutilización. La glucosa y el ion sodio se mueven entre los capilares y el túbulo renal, a través del transporte activo que exige energía, mientras que el agua y la urea lo hacen mediante la difusión.

En el túbulo contorneado proximal se reabsorbe y pasa a la sangre toda la glucosa y también aquí se lleva a cabo la absorción de una cierta cantidad de urea. La mayoría de la reabsorción del ion sodio exige transporte activo, la mayor parte del agua en cambio, se difunde. De ahora en adelante, el resto del filtrado avanza hacia la médula, haciéndose progresivamente más concentrado, por la rama descendente del túbulo proximal. El agua fluye del filtrado en dirección al líquido tisular de mayor concentración, desde allí pasa al túbulo renal una gran cantidad de urea y una considerable cantidad de ion sodio. En el asa de Henle el filtrado alcanza su mayor concentración. Las paredes de la rama ascendente del túbulo renal que sigue a continuación del asa, se hacen impermeable para el agua. Esa es la razón por la cual a la reabsorción del ion sodio, no le sigue la difusión del agua. Como consecuencia de ello, en la rama ascendente de la asa de Henle el filtrado se hace cada vez más diluido, hasta llegar al túbulo contorneado distal, en el cual ahora la reabsorción posterior del sodio va acompañada por la salida de agua. Finalmente, y dependiendo de la cantidad de agua que recibe el organismo, el conducto colector hace pasar una mayor o menor cantidad de agua hacia el líquido tisular, conformando así la concentración definitiva de la erina. Si en el organismo hay carencia de agua, en el conducto colector de las capas profundas de la médula, la orina se hace cada vez más concentrada. En el caso de un exceso de agua por el contrario, la pared del conducto colector se hace impermeable a ella, de modo que con la excreción de una gran cantidad de orina diluida, el organismo se ibera del exceso de agua.

Finalmente, en los procesos fisiológicos del riñón, algunas substancias llegan a la orina gracias al funcionamiento selectivo de las células que limitan el túbulo renal. Estas substancias son en su mayoría, materias orgánicas que no se encuentran en los componentes del plasma sino que son elementos extraños o tóxicos, como por ejemplo algunas tinturas o restos de medicamentos.

Como resultado del funcionamiento del riñón se forma la orina, que siempre contiene, entre los materiales que aún pueden ser utilizados por el organismo, el agua existente en exceso, iones diversos y urea. Junto a ellos, también se eliminan del organismo numerosas substancias inutilizables. Por eso la composición de la orina no se puede considerar constante, sino que siempre se adapta a las necesidades del organismo. La orina acumulada en la pelvis renal es conducida permanentemente hacia la vejiga por medio de los uréteres. La orina no fluye a la vejiga por la tuerza de gravedad, sino que los movimientos peristálticos de las musculatura lisa de las paredes de los uréteres, la hace llegar a ella por goteo. La vejiga almacena la orina transitoriamente, luego, la presión que ella ejerce sobre las paredes de la vejiga, desencadena el estímulo para orinar. La apertura de los músculos que cierran la vejiga es un proceso voluntario. La excreción de la orina desde la vejiga se realiza a través de la uretra.

Las posibilidades de reemplazar los órganos humanos incapaces de funcionar o gravemente enfermos, son motivos de intensas investigaciones. Entre estas posibilidades se cuentan el reemplazo por órganos artificiales o el transplante de órganos sanos provenientes de otros organismos. En algunos casos, aún en el terreno teórico, esto es difícilmente imaginable; en otros casos ya se realiza su aplicación práctica. Entre estos últimos se encuentra también el reemplazo del riñón. Durante la insuficiencia renal, de muy diversas etiologías, puede ser la causa de numerosas enfermedades debido a la acumulación de los productos finales del metabolismo. En el caso de algunos de ellos, el reemplazo del riñón se transforma en un asunto de importancia vital.


Una de las formas de reemplazar el riñón, la constituye el uso del riñón artificial. En esencia, éste sólo es capaz de tomar el papel filtrador del corpúsculo. Su funcionamiento se basa en la extracción de la sangre del enfermo para hacerla circular dentro de un sistema de conductos, cuyas paredes tienen la propiedad de ser semipermeables. Este sistema está rodeado por una solución que es capaz de captar del plasma sanguíneo los productos finales del metabolismo que se han acumulado, como es el caso por ejemplo, de la urea. Haciéndola circular varias veces, la sangre del enfermo so purifica dentro de algunas horas. El tratamiento debe ser repetido periódicamente. Otra forma de reemplazar el riñón es el transplante renal. El riñón fue uno de los primeros órganos del cual ya se puede decir que tiene un resultado exitoso. Su dificultad no radica tanto en la técnica quirúrgica, sino más bien en la incompatibilidad o intolerancia inmunológica, y en la falta del órgano adecuado para ser transplantado. Este es un grave problema que se presenta en todos los transplantes de órganos, razón por la cual este procedimiento sólo puede tener lugar en casos especialmente indicados.


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#257 Ge. Pe.

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Publicado el 02 mayo 2007 - 06:18

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Ilustracion tomada de un libro clasico de Anatomia Humana editado en 1918.

Teoricamente estas ilustraciones se pueden publicar libremente, veremos.



Anatomy of the Human Body
Henry Gray


Riñones


"FIG. 1120– The relations of the viscera and large vessels of the abdomen. (Seen from behind, the last thoracic vertebra being well raised.)"


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#258 Ge. Pe.

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Publicado el 04 mayo 2007 - 03:01

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Fisiologia histologica.

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A.- En ausencia de la hormona antidiurética ADH ----> Diuresis
B.- En presencia de ADH -----> Antidiuresis


Los números indican miliOsmoles/litro. Las áreas con una línea gruesa indican que el tubo es permeable al agua.
En presencia de ADH el tubo colector se hace permeable al agua y la concentración en el insterticio de la medula interna aumenta.



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#259 Ge. Pe.

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Publicado el 05 mayo 2007 - 06:29

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Foto de la region abdominal. Diagrama, nombres en Latin
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Visceras abdominales. Vista antero-lateral. Riñon izquierdo. Glandula Suprarrenal. Bazo


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#260 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 06 mayo 2007 - 08:09

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Aspecto del riñon derecho sin ligamentos peritoneales

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Aspecto del riñon derecho con ligamentos peritoneales

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La extraordinaria complejidad de lo vivo. Vasos sanguineos y tubos colectores del riñon.

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