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Sobre el sentido de nuestra existencia


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2 Respuesta(s) a este Tema

#1 Hermes

Hermes

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Publicado el 02 enero 2007 - 12:06

Asegura el autor que estas teorías están sacadas de muchas experiencias personales, de mucho tiempo de observación del entorno, del análisis de historias contadas por personas en situaciones límite, de relatos fantásticos y de una gran reflexión sobre la realidad de los sueños. Hay cuatro grandes preguntas a las que nadie ha contestado todavía: ¿Qué somos? ¿Qué hacemos aquí? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? El autor no pretende con estas reflexiones dar lecciones ni convencer, ni crear un culto nuevo, de hecho le cuesta un gran esfuerzo plasmar estas ideas sobre el papel, pero lo hace porque se siente obligado desde su interior, como si lo que sabe no le perteneciera. Estas líneas se han de leer desde un punto de vista totalmente libre, fuera de influencias de toda religión o culto, en soledad y en armonía consigo mismo. No busques fuera lo que no encuentres dentro. Aquí todo es simbólico e inmaterial y solo tiene el valor que cada cual pueda encontrar.

¿Qué somos? Las hojas de un árbol. ¿Qué hacemos aquí? Dar vida y hacer que el árbol crezca. ¿De donde venimos? De las raíces del árbol. ¿A dónde vamos? A las raíces. ¿Qué es una hoja? Si nos tomamos la molestia de coger una hoja del suelo y la observamos, veremos que es algo que tiene unas características muy particulares. Si la llevamos a un laboratorio y la analizamos haciéndole todas las pruebas que queramos acabaremos descubriendo muchas cosas y podremos explicar mucho acerca de esa hoja recogida del suelo que en definitiva es una hoja muerta. Pero esta hoja existe, la podemos tocar, es materia orgánica, materia que se irá descomponiendo, volverá a la tierra y volverá a ser absorbida en forma de nutriente por la raíz del árbol. Esta hoja simbólica es nuestro cuerpo de carne y hueso. El cuerpo solo es una hoja creada para un fin en un determinado lugar en el espacio y en el tiempo, para cumplir una misión necesaria pero efímera y breve. Una vez cumplida, solo es un deshecho orgánico que se transformará en nutrientes.

Volvamos otra vez a nuestra hoja que recogimos del suelo y vayamos hacia atrás en el tiempo, en el momento en que empezó a brotar allá en lo alto de una rama. Nuestra hoja no se ha hecho a sí misma, sino que fue creciendo poco a poco, y mientras crecía había vida en ella. Había una energía que le iba dando forma, que la hizo tal como es y mientras esa energía estuvo en ella, esa hoja cumplía una misión en el árbol. Podemos decir que dentro de esa hoja orgánica hay otra hoja de energía, la hoja energética. Esa energía es la vida y de la misma manera, en el interior de nuestro cuerpo orgánico hay otro cuerpo que es el cuerpo energético. El cuerpo energético crea el cuerpo orgánico y lo mantiene vivo.

Volvamos por tercera vez a nuestra hoja y pensemos que sucedía en el árbol justo un momento antes de que empezara a brotar. En aquel tronco desnudo algo tuvo que suceder para que se desencadenara el proceso de crear hojas. De alguna manera en aquel tronco tiene que existir algún tipo de energía capaz de poner en marcha una serie de procesos que llevarían a cabo la formación de la hoja, es decir, que antes de que nuestra hoja naciera ya existe un programa en el árbol. Éste programa crea la hoja energética y la hoja energética crea la hoja orgánica. Podemos decir entonces que en el programa existe otra hoja, una hoja anterior a la orgánica y a la energética, la llamaríamos la hoja etérea, porque es una hoja que no podemos ver, ni pesar, ni medir, únicamente la podemos intuir. Pero no cabe duda de que tiene que estar ahí, en ese tronco.

Pero retrocedamos todavía más en el tiempo, antes de que el árbol existiera. Volvamos al momento justo en que la semilla que formará nuestro árbol empieza en su interior el proceso de creación. No podemos negar que en esa semilla se contiene ya lo que va a ser el árbol. Ahí ya está la energía, ahí ya está el árbol energético creando el árbol orgánico. Pero el árbol será de una determinada manera y dará unos frutos determinados. Por lo tanto ese árbol energético creará un árbol orgánico con unas condiciones únicas previstas de antemano. Podemos decir entonces que en el interior de la semilla ya existe otro árbol: el árbol etéreo. El autor está convencido de que realmente es así, pero no escribe estas teorías para hablar de árboles, ni siquiera de animales, sino que lo hace para hablar de personas, de los seres humanos. Y según él, cada ser humano está compuesto por lo que definiría trinidad, tres unidades en una, tres cuerpos en uno y solo de esta manera se pueden explicar muchos interrogantes acerca de cada individuo. De esta manera cada ser humano posee tres unidades que el autor llama sencillamente cuerpos: el cuerpo orgánico, el cuerpo energético y el cuerpo etéreo.

El cuerpo orgánico es el cuerpo físico, de carne y hueso, compuesto por todos los órganos. Es el cuerpo que vemos y tocamos es algo creado para un fin específico en un determinado momento en el tiempo y en el espacio. Dice el autor que el cuerpo orgánico es creado, por lo tanto, es necesaria una energía que lo cree. Esta energía creadora es el cuerpo energético. El cuerpo energético humano nace justo en el momento en que el óvulo es fertilizado. Inmediatamente se desarrolla un proceso que acabará creando un ser humano. Pero este proceso cumple unas normas estrictamente previstas de antemano. El cuerpo energético, partícula a partícula, va construyendo algo siguiendo unas instrucciones rigurosas, como lo harían los obreros que construyen una casa ladrillo a ladrillo, poniendo vigas y tabiques haya donde han de ir, tuberías y cables eléctricos. Pero para que estos obreros puedan construir esta casa, necesitan unas instrucciones, por lo tanto antes de que se comenzase a construir la casa alguien tuvo que tener la idea. Alguien pensó en la casa, se la imaginó, podemos decir que alguien construyó una casa mentalmente y eso es exactamente lo que hace el cuerpo etéreo, dar instrucciones al cuerpo energético para que cree un ser con unas características determinadas, para llevar a cabo una misión prevista de antemano, lo mismo que la casa se construía para una función ya prevista.

Nosotros vivimos aquí y ahora en una dimensión, en un espacio-tiempo. En esta misma dimensión ha habido otros seres en otro espacio-tiempo y en el futuro habrá otros y otras cosas, con lo cual nosotros somos un simple proceso más entre los muchos que han pasado y los que han de venir. En este momento desde nuestra dimensión podemos observar lo que nos rodea desde lo más cercano a lo más alejado. Sabemos que existen universos, galaxias, sistemas solares, estrellas, planetas y otros astros. Hay un montón de cosas, de plantas y animales que podemos ver y tocar, todo está aquí y ahora. Pero hubo un tiempo que no existía todo esto, por lo tanto de algún lugar tuvo que salir. El autor no pretende explicar el origen de todo lo existente, ni cuándo comenzó, ni cuándo terminará, pero no le cabe duda de que de alguna parte tuvo que salir y tiene pleno convencimiento de que nada es casual. Por lo tanto, por encima de todo existe una energía anterior con capacidad para crear. Y antes de que todo existiera, existió la idea de todo, y si queremos creer que esa energía creadora es eterna, que lo sabe todo del presente, el pasado y el futuro, tenemos que admitir que nosotros como idea en esa energía somos tan eternos como ella.

No puede ni debe el autor especular sobre el origen de esta energía creadora, ya que como persona que vive en un momento del espacio y el tiempo y en una dimensión delimitada, no tiene acceso a ese conocimiento. El autor, como toda persona, está aquí y ahora, cumpliendo una misión, una misión que partiendo de esa energía vital en forma de cuerpo etéreo crea un cuerpo energético, que fabrica un cuerpo orgánico para dar forma a un ser efímero pero importante, porque su existencia obedece a algo previsto de antemano y nadie ni nada está aquí sino es con un fin determinado. Al autor no le cabe duda de que el cuerpo etéreo existe desde el mismo tiempo que existe la energía vital y no le cabe duda de que seguirá existiendo. El cuerpo etéreo no tiene forma que podamos ver ni energía que podamos medir, el cuerpo etéreo es idea en la gran mente etérea y las ideas no se pueden ver, ni pesar, ni medir, pero nadie puede negar que existen, las conocemos bien y todos sabemos que son poderosas, en muchas ocasiones están por encima de nosotros mismos y hay ideas por las que estaríamos dispuestos a hacer grandes sacrificios, incluso dar la vida. El cuerpo etéreo es idea vital y crea un cuerpo energético que es utilizado como obrero para fabricar el cuerpo orgánico. El cuerpo etéreo está ahí, en el momento en que el óvulo es fertilizado, pero no está dentro, el que trabaja dentro es el cuerpo energético. El cuerpo etéreo está fuera y desde fuera dirige y controla los primeros procesos. A medida que se va desarrollando el ser, entra y sale como le place, cosa que seguirá haciendo durante toda la vida. Nuestro cuerpo etéreo está dentro de nosotros, pero sale sin que le podamos controlar, sino que es él quien nos controla a nosotros. Casi siempre cuando sale lo hace de forma natural, aprovechando el sueño, pero también lo hace en situaciones excepcionales, cuando perdemos el conocimiento. El hecho de perder el conocimiento no es otra cosa que la salida del cuerpo etéreo. Siempre que nos abandona generalmente nos desvanecemos, entrando en un estado de inconsciencia, pérdida total de las sensaciones físicas, o semiinconsciencia, pérdida solo parcial de las sensaciones físicas. Las situaciones excepcionales en las que nuestro cuerpo etéreo sale de nosotros pueden ser muy diversas, desde accidentes, estados de ánimo anormales o intoxicaciones por droga. Aquí el autor quiere hacer una aclaración sobre lo que sería una intoxicación involuntaria para provocar esta salida. Quede claro ante todo el gran riesgo al que se expone aquel que lo lleve a cabo y no se aconseja nunca que esto se realice por personas no preparadas, porque de hacerlo en muchos casos, las consecuencias pueden ser traumáticas de por vida, pero de hecho se puede provocar la salida llevando el cuerpo orgánico a un estado de desconexión del cuerpo energético, pero se ha de saber lo que se puede desconectar y lo que no, porque si desconectamos más de la cuenta puede provocar cualquier mal, incluso la muerte. Sin embargo, interrumpiendo solo determinadas conexiones, se logran experiencias fuera de lo normal y esto es así sencillamente porque nuestro cuerpo energético no solo recibe instrucciones del cuerpo etéreo y las obedece, sino que también ejerce cierta influencia sobre él. El grado de influencia depende siempre de la mayor o menos capacidad que posea. Un cuerpo energético con poca capacidad se limitará solo a recibir instrucciones y a aplicarlas. Un cuerpo energético con gran capacidad, además de esto, puede exigir más información y más conocimientos, por ejemplo puede exigir información para curar un mal en un cuerpo orgánico, sea propio o el de otro, por grande que sea. Esta capacidad que tiene el cuerpo energético para influir sobre el cuerpo etéreo se puede hacer uso en ocasiones para vivir experiencias excepcionales de manera controlada, pero se ha ser consciente de que este tipo de experiencias siempre acaban afectando al individuo, que si no da una salida a estos conocimientos de manera satisfactoria, le pueden resultar muy negativos. También se advierte que mediante la intoxicación continua del cuerpo orgánico, se puede mantener el cuerpo etéreo fuera largo tiempo y al individuo con cuerpo orgánico y energético en un estado de semiinconsciencia semialterada, lo que lo convertiría en lo que vulgarmente se conoce como un zombie. Si una persona permaneciese largo tiempo en este estado llegaría un punto en que los daños serían tan grandes en las conexiones entre el cuerpo etéreo y el energético que las dejarían prácticamente inutilizadas. Nuestro cuerpo etéreo está entrando y saliendo de nosotros durante toda la vida, pero hay dos etapas en que lo hace con más frecuencia, que son en la infancia y en la vejez. El autor está convencido de que el cuerpo etéreo se mantiene fuera mientras el ser se desarrolla en el interior de la madre, por una razón muy simple: la madre tiene el suyo propio y no permite que otro ocupe su lugar, lo que sí permite son visitas, porque reconoce al nuevo ser como un elemento distinto a la madre y tiene conocimiento de lo que es. Mientras el ser se está desarrollando en el interior de la madre, es visitado por su cuerpo etéreo. Al principio las visitas son pocas, esporádicas y cortas, y mucho más frecuentes y largas hacia el final, y casi siempre está fuera en el momento de nacer, por ser una experiencia traumática, entrando inmediatamente después con el primer aliento. Hay que decir que estas visitas al nuevo ser antes de nacer, en muchas ocasiones no pasan desapercibidas por la madre, que suele recibir información casi siempre a través de los sueños. Son muchas las madres que cuentan que han soñado cosas maravillosas que tienen relación con el ser que llevan dentro, y en ocasiones estos sueños se hacen realidad. Aquel ser a lo largo de su vida llegó a hacer grandes cosas en beneficio de todos. Son pocas las madres que cuentan las horrendas pesadillas que tuvieron durante el embarazo cuando llevaban en su interior seres que luego causaron grandes males, pesares y sufrimientos. Pero de todo hay, porque en el fondo todo es lo mismo. El concepto de bien y mal solo existe en nuestra dimensión, porque solo aquí son necesarios para que se cumpla el destino de la humanidad. Hay personas a las que llamamos buenas y otras a las que llamamos malas, pero ambas son las dos caras de la misma moneda, y miremos la cara que miremos, la moneda siempre tiene el mismo valor. La madre no solo tiene conocimiento del nuevo ser por lo que le transmite el cuerpo etéreo de éste, sino que también a través del suyo propio, es más, su cuerpo etéreo le puede dar información con anterioridad incluso antes de ser concebido, lo que explica que algunas mujeres que han concebido hijos sumamente trascendentes, hayan tenido sueños excepcionales incluso antes de la fecundación. Cuando un adulto se acerca a un recién nacido que duerme plácidamente, suele sentir una sensación de alegría y bondad. La respuesta está en que el cuerpo etéreo del pequeño le protege y lo hace actuando energéticamente sobre todo lo que hay en su entorno, de tal manera que cuando alguien entra en ese entorno es contaminado. La fascinación por los niños no es otra cosa que el poder que ejerce su cuerpo etéreo sobre los cuerpos etéreos de los adultos y esto es porque ellos son el futuro, los que prolongarán la existencia de la especie, por lo tanto tienen preferencia. Los primeros meses y años de vida, el cuerpo energético tiene un trabajo enorme, ha de desarrollar el cuerpo orgánico para convertirlo en adulto. Es en este periodo cuando su interacción con el cuerpo etéreo es mayor. Es tan fuerte y están tan estrechamente ligados que el niño con frecuencia tiene experiencias fuera de lo real en esta dimensión. No son realidades de aquí, sino que son realidades de otro lugar. Son realidades de lo etéreo, que se puede manifestar de muchas maneras. Normalmente lo hacen a través del sueño, pero en ocasiones son tan claras y precisas como la misma realidad. Muchos de nosotros cuando fuimos niños hemos tenido amigos invisibles. Normalmente a medida que nos vamos haciendo adultos y nuestro cuerpo orgánico alcanza el punto en que ya se puede reproducir, el cuerpo etéreo permanece más tiempo en nosotros. A esta edad la mayoría de fantasías suelen desaparecer, aunque no para todos, en algunas personas no solo no desaparecen, sino que se manifiestan en forma de un poder excepcional. Estas personas poseen un cuerpo energético poderoso que no solo obedece y cumple lo ordenado por el cuerpo etéreo, sino que exige de éste información. Parte de esta información se almacena en la mente inconsciente de donde puede ser sustraída de forma consciente. De hecho, todos poseemos información inconsciente, todos los cuerpos energéticos no solo reciben la información consciente que le permite crear y dar vida al cuerpo orgánico, también poseen información sobre el cuerpo etéreo, lo que fue en el pasado y lo que puede ser en el futuro. Reconoce el autor que es muy difícil acceder a esta información aquí y ahora en esta dimensión, que incluso puede ser arriesgado pues podría entorpecer nuestro natural desarrollo aquí y ahora. Esta información pertenece a otra dimensión, pero sí admite que en ocasiones es fundamental para que el destino de la humanidad se cumpla y es revelado a personas excepcionales que marcarán caminos. Se ha dicho que la forma más natural en que el cuerpo etéreo sale de nosotros es durante el sueño. En algunas ocasiones no somos conscientes, pero en otras sí. Somos conscientes cuando soñamos y recordamos lo soñado. Esos lugares que visitamos, esas personas que nos encontramos existen en realidad. Cuando soñamos estamos viajando con nuestro cuerpo etéreo, que nos puede llevar al pasado y también al futuro. A veces hemos llegado a un lugar que no conocíamos y de repente hemos tenido la sensación de que ya habíamos estado allí, efectivamente estuvimos allí con anterioridad, pero en sueños. En ocasiones nos encontramos con personas nunca vistas que estamos seguros de conocer de algo, y efectivamente es así. Pudo ser que nuestro cuerpo etéreo las haya visitado con anterioridad, o que haya sido el suyo el que nos visitó a nosotros. Los sueños son los reflejos de los viajes del cuerpo etéreo que incluso nos puede hacer ver el presente, mostrándonos nuestro cuerpo a nosotros mismos, que también nos lleva al futuro para avisarnos de acontecimientos excepcionales que pueden ser interpretados como buenos o malos, aquí y ahora. Con frecuencia nuestro cuerpo etéreo viaja y no recordamos nada, pero eso no quiere decir que no haya tenido una experiencia. Sí que la ha tenido, lo que pasa es que esta experiencia no ha trascendido a la mente consciente, se ha quedado en la inconsciente, y ahí estará durante toda la vida, para ser rescatada junto con toda la demás información al final. Cuando llegamos a la vejez y nos aceramos al umbral de la muerte, las conexiones entre el cuerpo energético y el orgánico se van deteriorando. Esto hace que éste último también se deteriore poco a poco. La información que posee la mente consciente se va desvaneciendo comenzando siempre por los recuerdos más recientes y esto es así porque aquellos que llevan mucho tiempo con nosotros ya han calado y están reconocidos por la mente inconsciente. Puede llegar a un punto en que la conciencia nos haya abandonado completamente, quedando solo la parte inconsciente que se ocupa entre otras muchas cosas de las funciones más vitales, como son la respiración y el latir del corazón. En este punto la persona puede sufrir lo que llamamos alucinaciones, que no son otra cosa que reflejos de información que están dentro de la mente inconsciente. El último instante es cuando el cuerpo etéreo nos abandona por última vez, pero en esta ocasión no se va solo, sino que se lleva con él el cuerpo energético, la energía vital y toda la información que en definitiva es el fruto que se ha estado cosechando en nosotros.

Nuestro reino no está en este mundo, el ser humano no está aquí para acaparar bienes materiales, aquel que crea que su misión en esta vida es amasar fortuna material está totalmente equivocado. Venimos a este mundo sin nada material y sin nada material nos vamos de él. Es bueno que en el último momento estemos preparados para el viaje etéreo y abandonemos esta dimensión, abiertos a los nuevos destinos que nos queden por vivir aquí o allá donde quiera que sea. No es aconsejable que en el último momento haya personas a nuestro lado que nos quieran retener ni cuentas pendientes por saldar ya que esto podría retrasar nuestra partida. Hemos de estar preparados por si esta existencia se ve interrumpida bruscamente por causa de un accidente y no aferrarnos a la vida que pensábamos vivir. Nosotros no tenemos poder para alterar el orden de los acontecimientos y hemos de aceptar los sucesos tal como ocurren.

Aquí concluye el autor con sus teorías, siendo consciente de que deja muchas cosas por decir, no por falta de conocimiento de ellas, sino porque hay que dar tiempo al tiempo.

El que quiera saber, sabrá.



H. F. Fernández

#2 Ge. Pe.

Ge. Pe.

    God of Forum

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Publicado el 02 enero 2007 - 01:36

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Me imagino la eterea vida de los niños del 4 mundo llenos de parasitos, metidos en la mierda y el barro, muriendo antes de ser seres humanos... etereo... esos si que no acaparan bienes materiales, carne, harina, leche? pa que? no son de este mundo... ja

#3 The Punisher

The Punisher

    Novato

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  • 61 Mensaje(s)

Publicado el 17 enero 2007 - 08:31

Si quiera el señor que puso el medio testamento sabe que dice?.




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