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Capitulos de Ecologia - Apuntes -


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#1 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 01 mayo 2007 - 06:09


En verdad es un tema muy amplio y muy actual... veremos como lo desarrollamos. La definicion de Ecologia esta dada en temas como Ciencia y Vida, o Ayuda en Biol. y Quim. la publicaremos aca mas adelante si tenemos visitas.

Empezamos con una entrevista muy interesante sobre Ecologia y Economia.

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ASUNTOS CRITICOS DEL AMBIENTE


Ecología y Economía

 

 

Entrevista con Stephen Polasky
Una entrevista original de ActionBioscience.org (07/2006)


Puntos principales de la entrevista

Los ecólogos y los economistas trabajan juntos cada vez más para informar al público sobre:

A.- El valor a la humanidad de los servicios de la naturaleza;

B.- Cómo balancear las necesidades de la conservación con las necesidades humanas; y

C.- Cómo salvar a la biodiversidad para las generaciones futuras.
artículo



Pregunta ActionBioscience.org: ¿En qué se parece la ecología a la economía?

Responde Polasky: Actualmente yo tengo un puesto conjunto en ecología y en economía en Minnesota, por lo que yo veo muchas similitudes. Además de compartir las tres primeras letras “eco,” ellas son formalmente similares porque tanto la ecología como la economía son estudios de sistemas. La ecología es el estudio de los sistemas naturales y la economía es el estudio de los sistemas humanos o de los sistemas humanos de mercado. En ambos uno habla de las interacciones entre los componentes o los procesos de los sistemas y como éstos nos llevan a comprender como funciona el sistema como un todo. En la economía uno habla de los precios del mercado y de la interacción entre el suministro y la demanda. En la ecología uno habla de las interacciones entre varias especies, depredadores y presas y de cómo éstos llevan a la diversidad del sistema y a las diferencias en la estabilidad y la productividad del sistema. De manera que las similitudes son asombrosas; tienen términos diferentes y a veces se hacen diferentes preguntas que a la gente le parecen interesantes, pero la mecánica en la que se basan tanto la ecología como la economía son bastante similares.

ActionBioscience.org: ¿Qué perspectiva puede traer un ecólogo y economista a los retos de la conservación?

Polasky: He estado inmerso en esto por bastante tiempo, de manera que creo que uno necesita a ambas, la ecología y la economía. Déjeme darle un ejemplo. Suponga que la pérdida de hábitat es el problema de conservación más importante en un área. ¿Por qué está el hábitat amenazado? Típicamente lo está porque los humanos están tomando decisiones sobre el uso de la tierra, porque quieren sembrar cultivos, porque quieren cortar árboles, o porque quieren hacer algo que los va a llevar a una mejora de su bienestar material, o porque desean aumentar sus entradas a base de los recursos de la tierra. Ahora, desde una perspectiva económica, uno debe entender por qué están haciendo lo que están haciendo. ¿Cuáles son sus incentivos? En el lado ecológico uno necesita saber qué se debe hacer para proteger hábitats con el fin de conservar a las especies. ¿Qué necesitan las especies para sobrevivir? ¿Qué las van a llevar a tener una población viable? Al saber esto uno puede regresar a la economía y definir lo que tenemos que hacer para proveer incentivos a la población para obtener conservación de ese hábitat en su propio sitio. Es decir, uno necesita ambas perspectivas.

ActionBioscience.org: ¿Qué quiere decir usted con servicios de los ecosistemas? ¿Ven los economistas a estos servicios en forma similar o diferente a los ecólogos?

Polasky: Yo uso como mi definición de servicios de los ecosistemas la siguiente: Es la contribución de los sistemas ecológicos a la producción de bienes y servicios que la gente quiere o necesita. Es claro que los sistemas naturales proveen servicios que son útiles a las personas. No estamos hablando de objetos manufacturados, sino de algo que proviene de un sistema natural, o mejor dicho, un sistema manejado. Prefiero no usar el término “sistema natural” porque quién sabe lo que eso significa. Sin embargo, claramente, un sistema biológico ecológico está dando valor a nuestras vidas, tales como los peces que nos comemos o la filtración de las aguas.

Para responder a la segunda parte de la pregunta, yo creo que vemos a los servicios de los ecosistemas bajo la misma luz. Los servicios de los ecosistemas representan el concepto puente entre las ciencias naturales y las ciencias económicas porque la idea de bienes y servicios es una forma bastante estándar para un economista de acercarse a este concepto, es decir, las cantidades de bienes y servicios y sus valores, los cuales son los precios que les damos a esos bienes y servicios.

Ocasionalmente, hay diferencias de opiniones, aunque no creo que éstas sean insuperables. A veces los ecólogos hablan sobre funciones de los ecosistemas o sobre procesos de los ecosistemas casi en sinonimia con servicios de los ecosistemas. En mi mente, lo que hace a algo un servicio es que éste tiene que tener alguna clase de valor para la gente. Puede ser que la producción de productividad primaria neta en un ecosistema es de interés a un ecólogo, pero ¿tiene ésta algún valor para la gente?

ActionBioscience.org: ¿Qué factores consideran los economistas cuando le ponen valor a un servicio de los ecosistemas?

Polasky: Cuando los economistas tratan de darle valor a un servicio estamos preguntando, en esencia, cuán importante es este servicio de los ecosistemas en relación a otras cosas. ¿Es más importante tener más humedales, los cuales crean hábitat y reciclan a los nutrientes y todas las consecuencias de esto, o, por ejemplo, tener más áreas de cultivo? Esto lo hace a uno preguntarse ¿Es mejor para la sociedad el tener al humedal como humedal o tenerlo convertido en cultivos? Cuando uno transforma al sistema uno tiene que pensar en las consecuencias de hacer ese cambio, como por ejemplo, ¿debemos preocuparnos acerca del nitrógeno que ha sido retenido en ese humedal? Si el humedal se encuentra en el estado de Minnesota, ¿cuáles son las consecuencias de la entrada de este nitrógeno al Río Mississippi y hasta el Golfo de Méjico y añadírselo a la zona hipóxica (muerta) del golfo? Desde el lado humano, ¿cuánto le importan a la gente estas consecuencias?

ActionBioscience.org: ¿Es posible ponerle un valor monetario a los servicios de los ecosistemas?

Polasky: Si y no. Para ciertos servicios de los ecosistemas yo no tendría ningún problema en ponerle un valor monetario, como por ejemplo, si estamos hablando de los servicios de polinización para los cultivos. Si la ciencia de la ecología es lo suficientemente buena para explicar cómo el rendimiento de los cultivos cambia con la disponibilidad o la ausencia de polinizadores, entonces el paso económico de ponerle un valor monetario a esto es bastante fácil, pues estamos evaluando cosechas que se venden en el mercado. Una forma sencilla es tomar el cambio y multiplicarlo por el valor de mercado, lo cual le da a uno el valor.

Esto se pone un poco más complicado cuando uno habla sobre cambios grandes porque los precios cambian dependiendo de los cambios en la disponibilidad de las cosechas, aunque es aún un análisis de curva estándar de suministro y demanda. Uno se mete en problemas cuando los problemas van más allá de lo básico. Supongamos que estamos considerando la protección de las especies. ¿Son éstas especies que la gente aparenta querer? ¿Y si parece que a la gente no le importa estas especies, es porque no sabe mucho sobre ellas? En los Estados Unidos tenemos el Acta de Especies en Peligro de Extinción que protege a ciertas especies.

El acta está basada en la consideración ética y moral que la gente no debe causar extinciones. ¿Cómo se le pone valor monetario a la prevención de la extinción? Estaríamos mejor hablando en términos estrictamente ecológicos sobre qué cantidad de hábitat es necesaria para proteger a la especie y cómo podemos cubrir ese costo efectivamente. Yo no se si podremos, o si debemos, ponerle un valor económico a esto.

[/b] El valor de los ecosistemas globales fue proyectada como de 33 trillones (billones de millones) de dólares ¿Qué piensa usted de este tipo de análisis económico?

Polasky: La figura de 33 trillones de dólares se refiere a uno de los primeros estudios que se realizó sobre el valor de los servicios de los ecosistemas. El autor principal fue Robert Costanza. Él y sus coautores trataros de llegar a la noción de cómo podemos establecer en una base global el valor de los servicios de los ecosistemas. Ellos llegaron a este número de 33 trillones de dólares, más o menos unos cuantos trillones. Existen varios problemas con este estudio. El problema más básico es sobre qué está uno hablando cuando se consideran a todos los servicios de los ecosistemas de la Tierra. El sistema completo es nuestro sistema de soporte de vida. Entonces, ¿cuánto vale nuestro sistema de soporte de vida? En realidad uno no necesita un estudio científico para poder contestar a esta pregunta. El valor real del estudio no fue la cifra de 33 trillones de dólares, lo cual quién sabe lo que significa, sino que llevó a la gente a enfocarse en estos problemas y temas.

ActionBioscience.org: ¿Ha calculado usted a algunos valores monetarios de pequeña escala?

Polasky: Yo he trabajado en varios estudios de este tipo. Trabajé con un estudiante de postgrado que estaba muy interesado en los humedales. Llevamos a cabo un estudio sobre si los humedales de Pórtland, en el estado de Oregon, tienen un efecto apreciable sobre alguna cosa que pudiéramos observar. Nos fijamos en los precios de la propiedad y usamos como control cuan cerca de humedales estaban las propiedades. Consideramos también otras cosas, como parques, vecindarios y la calidad de las escuelas. Consideramos también cosas como el área de la propiedad, cuantos baños tenía, si tenía una vista o no, y otras cosas. Teníamos un excelente juego de datos, unas 15,000 observaciones. Al principio yo estaba escéptico de que encontraríamos algo porque no pensé que la gente de Pórtland le daría valor a los humedales. Encontramos que si uno desplaza una casa hacia los humedales una distancia de un cuarto de milla más o menos, el valor de la casa aumenta como promedio entre $400 y $500. Entonces, para obtener el valor crudo en Pórtland de vivir cerca de los humedales, uno debe multiplicar el valor de $500 por casa por el número total de casas en Pórtland. Otros estudios apoyan la perspectiva que la gente le da valor a vivir cerca de áreas naturales.

ActionBioscience.org: El economista Richard Norgaard dijo que la evaluación de los servicios de los ecosistemas debe también considerar el factor moral de la inversión en las generaciones futuras ¿Se puede hacer esto?

Polasky: Existe un gran interés en la economía sobre la sostenibilidad y sobre los problemas del bienestar de las generaciones presentes versus las futuras. En la economía no existe una respuesta clara sobre cómo lidiar con esta cuestión moral. En muchas formas esto se encuentra fuera del alcance de la economía. Ni los economistas ni las ciencias naturales tienen un monopolio sobre la ética. Yo podría darle mis opiniones personales. Sin embargo, Norgaard ha presentado un punto importante. Las decisiones que tomamos tienen componentes morales asociados. Claramente, cuando hablamos acerca de prevenir la extinción de una especie, esto tiene componentes éticos tanto para nuestra relación con otras especies como para nuestra relación con otras generaciones de humanos.

ActionBioscience.org: Ya que podemos ponerle un valor a los servicios de los ecosistemas, ¿qué significa esto para los que crean políticas o para el manejo de la conservación?

Polasky: Es necesario tener buena información sobre la cual basar nuestras decisiones, pero esto no es suficiente para tomar buenas decisiones. El saber que existe el cambio climático no significa que estamos actualmente haciendo algo sobre esto. Existe otro paso que hay que tomar, el cual es considerar a los incentivos y a las instituciones. ¿Son éstos adecuados para tomar decisiones? Le daré un ejemplo de la industria pesquera para ilustrar este punto. Sabemos que los humanos hemos sobre-pescado, causando declives masivos en algunas especies. Los pescadores están muy conscientes de esto, pero el pescador individual tiene muy pocos incentivos para dejar de pescar. Es una tragedia de los comunes. Los pescadores individuales no poseen el incentivo para enfrentar los problemas del mundo. Ellos deben poner comida en sus mesas, de manera que salen y continúan pescando. El saber que el pescado tiene valor no es suficiente para curar el problema de la tragedia de los comunes. ¿Cuáles son las instituciones que la sociedad posee para manejar estos problemas? La valuación es necesaria para obtener buena información y la buena información es necesaria para poder tomar buenas decisiones, pero hay más en la toma de buenas decisiones que simplemente información.


Sobre el autor:
El Dr. Stephen Polasky tiene el puesto de Profesor Fesler-Lampert en Ecología y Economía Ambiental en la Universidad de Minnesota, en los Departamentos de Economía Aplicada y Ecología, Evolución y Comportamiento. También está afiliado con los Departamentos de Biología de la Conservación, Recursos Acuáticos, Recursos Forestales y la Escuela de Leyes de la institución. Fue economista principal del medio ambiente y recursos para el Concejo Presidencial de Asesores de Economía de 1998 a 1999. Sus intereses de investigación incluyen la conservación de la biodiversidad, las políticas sobre las especies en peligro de extinción, los análisis que integran a la ecología y a la economía, la valuación de los servicios de los ecosistemas, la regulación ambiental, la teoría del juego, los recursos de propiedad común y los recursos renovables y no renovables. El Dr. Polasky fue entrevistado durante la reunión anual del American Institute of Biological Sciences, denominada “Biodiversidad: La Relación entre la Ciencia, La Valuación y la Política.”

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© 2006, American Institute of Biological Sciences. Los educadores tienen permiso de reimprimir artículos para su uso en las clases; otros usuarios por favor comunicarse con el editor para solicitar permisos de reimpresión. Por favor ver políticas de reimpresión.
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La Tundra, un ejemplo de ecosistema hermoso e increible.


Típico paisaje de tundra
 

Tundra.jpg

El paisaje desolado de la helada tundra siberiana, caracterizada por la ausencia de árboles, se ve alterado durante el corto verano mediante la aparición de musgos, líquenes y arbustos, tal y como se aprecia en la imagen.

Andrey Zvoznikov/Hutchison Library

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Tundra en Alaska

 

TundraAlaska.jpg

 

Imagen captada en el Parque nacional Denali, en la que se aprecian tres de sus elementos característicos: la vegetación de tundra, las aguas del lago Wonder y, al fondo, la majestuosa silueta del monte Mckinley.

Pat O'Hara/Corbis

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Este tema ha sido editado por Ge. Pe.: 11 junio 2014 - 04:11


#2 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 01 mayo 2007 - 08:20


Pondremos dos articulos muy buenos de MSN Encarta sobre Ecologia y Ecosistemas, dejando asi establecidos los conceptos fundamentales que nos serviran en la comprension para posibles articulos posteriores referidos al medio ambiente.
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ECOLOGIA



1. Introducción

Ecología, estudio de la relación entre los organismos y su medio ambiente físico y biológico. El medio ambiente físico incluye la luz y el calor o radiación solar, la humedad, el viento, el oxígeno, el dióxido de carbono y los nutrientes del suelo, el agua y la atmósfera. El medio ambiente biológico está formado por los organismos vivos, principalmente plantas y animales.

Debido a los diferentes enfoques necesarios para estudiar a los organismos en su medio ambiente natural, la ecología se sirve de disciplinas como la climatología, la hidrología, la física, la química, la geología y el análisis de suelos. Para estudiar las relaciones entre organismos, la ecología recurre a ciencias tan dispares como el comportamiento animal, la taxonomía, la fisiología y las matemáticas.

El creciente interés de la opinión pública respecto a los problemas del medio ambiente ha convertido la palabra ecología en un término a menudo mal utilizado. Se confunde con los programas ambientales y la ciencia medioambiental (véase Medio ambiente). Aunque se trata de una disciplina científica diferente, la ecología contribuye al estudio y la comprensión de los problemas del medio ambiente.

El término ecología fue acuñado por el biólogo alemán Ernst Heinrich Haeckel en 1869; deriva del griego oikos (hogar) y comparte su raíz con economía. Es decir, ecología significa el estudio de la economía de la naturaleza. En cierto modo, la ecología moderna empezó con Charles Darwin. Al desarrollar la teoría de la evolución, Darwin hizo hincapié en la adaptación de los organismos a su medio ambiente por medio de la selección natural. También hicieron grandes contribuciones naturalistas como Alexander von Humboldt, profundamente interesados en el cómo y el por qué de la distribución de los vegetales en el mundo.



2. La biosfera


El delgado manto de vida que cubre la Tierra recibe el nombre de biosfera. Para clasificar sus regiones se emplean diferentes enfoques.

1. Biomas

Las grandes unidades de vegetación son llamadas formaciones vegetales por los ecólogos europeos y biomas por los de América del Norte. La principal diferencia entre ambos términos es que los biomas incluyen la vida animal asociada. Los grandes biomas, no obstante, reciben el nombre de las formas dominantes de vida vegetal.

Bajo la influencia de la latitud, la elevación y los regímenes asociados de humedad y temperatura, los biomas terrestres varían geográficamente de los trópicos al Ártico, e incluyen diversos tipos de bosques, praderas, monte bajo y desiertos. Estos biomas incluyen también las comunidades de agua dulce asociadas: corrientes, lagos, estanques y humedales. Los medios ambientes marinos, que algunos ecólogos también consideran biomas, comprenden el océano abierto, las regiones litorales (aguas poco profundas), las regiones bentónicas (del fondo oceánico), las costas rocosas, las playas, los estuarios y las llanuras mareales asociadas.

Véase también Chaparral; Arrecife de coral; Estuario; Comunidades marinas; Pantanal; Turbera; Sabana; Comunidades de la zona intermareal; Tundra.

2. Ecosistemas

Resulta más útil considerar a los entornos terrestres y acuáticos, ecosistemas, término acuñado en 1935 por el ecólogo vegetal sir Arthur George Tansley para realzar el concepto de que cada ecosistema es un todo integrado. Un sistema es un conjunto de partes interdependientes que funcionan como una unidad y requiere entradas y salidas. Las partes fundamentales de un ecosistema son los productores (plantas verdes), los consumidores (herbívoros y carnívoros), los organismos responsables de la descomposición (hongos y bacterias), y el componente no viviente o abiótico, formado por materia orgánica muerta y nutrientes presentes en el suelo y el agua. Las entradas al ecosistema son energía solar, agua, oxígeno, dióxido de carbono, nitrógeno y otros elementos y compuestos. Las salidas del ecosistema incluyen el calor producido por la respiración, agua, oxígeno, dióxido de carbono y nutrientes. La fuerza impulsora fundamental es la energía solar. Por último, en un nivel de organización superior se encuentran las relaciones entre los diferentes elementos o partes del ecosistema.

3. Energía y nutrientes

Los ecosistemas funcionan con energía procedente del Sol, que fluye en una dirección, y con nutrientes, que se reciclan continuamente. Las plantas usan la energía lumínica transformándola, por medio de un proceso llamado fotosíntesis, en energía química bajo la forma de hidratos de carbono y otros compuestos. Esta energía es transferida a todo el ecosistema a través de una serie de pasos basados en el comer o ser comido, la llamada red trófica. En la transferencia de la energía, cada paso se compone de varios niveles tróficos o de alimentación: plantas, herbívoros (que comen vegetales), dos o tres niveles de carnívoros (que comen carne), y organismos responsables de la descomposición.

Sólo parte de la energía fijada por las plantas sigue este camino, llamado red alimentaria de producción. La materia vegetal y animal no utilizada en esta red, como hojas caídas, ramas, raíces, troncos de árbol y cuerpos muertos de animales, dan sustento a la red alimentaria de la descomposición. Las bacterias, hongos y pequeños animales (generalmente invertebrados) que se alimentan de materia muerta se convierten en fuente de energía para niveles tróficos superiores vinculados a la red alimentaria de producción. De este modo la naturaleza aprovecha al máximo la energía inicialmente fijada por las plantas.

En ambas redes alimentarias el número de niveles tróficos es limitado debido a que en cada transferencia se pierde gran cantidad de energía (como calor de respiración) que deja de ser utilizable o transferible al siguiente nivel trófico. Así pues, cada nivel trófico contiene menos energía que el que le sustenta. Debido a esto, por ejemplo, los ciervos o los alces (herbívoros) son más abundantes que los lobos (carnívoros).

El flujo de energía alimenta el ciclo biogeoquímico o de los nutrientes. El ciclo de los nutrientes comienza con su liberación por desgaste y descomposición de la materia orgánica en una forma que puede ser empleada por las plantas. Éstas incorporan los nutrientes disponibles en el suelo y el agua y los almacenan en sus tejidos. Los nutrientes pasan de un nivel trófico al siguiente a lo largo de la red trófica. Dado que muchas plantas y animales no llegan a ser comidos, en última instancia los nutrientes que contienen sus tejidos, tras recorrer la red alimentaria de la descomposición, son liberados por la descomposición bacteriana y fúngica, proceso que reduce los compuestos orgánicos complejos a compuestos inorgánicos sencillos que quedan a disposición de las plantas.

4. Desequilibrios

Los nutrientes circulan en el interior de los ecosistemas. No obstante, existen pérdidas o salidas, y éstas deben equilibrarse por medio de nuevas entradas o el ecosistema dejará de funcionar. Las entradas de nutrientes al sistema proceden de la erosión y desgaste de las rocas, del polvo transportado por el aire, y de las precipitaciones, que pueden transportar materiales a grandes distancias. Los ecosistemas terrestres pierden cantidades variables de nutrientes, arrastrados por las aguas y depositados en ecosistemas acuáticos y en las tierras bajas asociadas. La erosión, la tala de bosques y las cosechas extraen del suelo una cantidad considerable de nutrientes que deben ser reemplazados. De no ser así, el ecosistema se empobrece. Es por esto por lo que las tierras de cultivo han de ser fertilizadas.

Si la entrada de un nutriente excede en mucho a su salida, el ciclo de nutrientes del ecosistema afectado se sobrecarga, y se produce contaminación. La contaminación puede considerarse una entrada de nutrientes que supera la capacidad del ecosistema para procesarlos. Los nutrientes perdidos por erosión y lixiviación en las tierras de cultivo, junto con las aguas residuales urbanas y los residuos industriales, van a parar a los ríos, lagos y estuarios.

Estos contaminantes destruyen las plantas y los animales que no pueden tolerar su presencia o el cambio medioambiental que producen; al mismo tiempo favorecen a algunos organismos con mayor tolerancia al cambio. Así, en las nubes llenas de dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno procedentes de las áreas industriales, éstos se transforman en ácidos sulfúrico y nítrico diluidos y caen a tierra, en forma de lluvia ácida, sobre grandes extensiones de ecosistemas terrestres y acuáticos. Esto altera las relaciones ácido-base en algunos de ellos, mueren los peces y los invertebrados acuáticos y se incrementa la acidez del suelo, lo que reduce el crecimiento forestal en los ecosistemas septentrionales y en otros que carecen de calizas para neutralizar el ácido.

Ver Ciclo del carbono; Ciclo del nitrógeno.

3. Poblaciones y comunidades

Las unidades funcionales de un ecosistema son las poblaciones de organismos a través de las cuales circulan la energía y los nutrientes. Una población es un grupo de organismos de la misma especie que comparten el mismo espacio y tiempo (véase Especies y especiación). Los grupos de poblaciones de un ecosistema interactúan de varias formas. Estas poblaciones interdependientes forman una comunidad, que abarca la porción biótica del ecosistema.

1. Diversidad

La comunidad tiene ciertos atributos, entre ellos la dominancia y la diversidad de especies. La dominancia se produce cuando una o varias especies controlan las condiciones ambientales que influyen en las especies asociadas. En un bosque, por ejemplo, pueden ser dominantes una o más especies de árboles, como el roble o el abeto; en una comunidad marina los organismos dominantes suelen ser animales, como los mejillones o las ostras. La dominancia puede influir en la diversidad de especies de una comunidad porque la diversidad no se refiere solamente al número de especies que la componen, sino también a la proporción que cada una de ellas representa.

La naturaleza física de una comunidad queda en evidencia por las capas en las que se estructura, o su estratificación. En las comunidades terrestres, la estratificación está influida por la forma que adoptan las plantas al crecer. Las comunidades sencillas, como los pastos, con escasa estratificación vertical, suelen estar formadas por dos capas: suelo y capa herbácea. Un bosque puede tener varias capas: suelo, herbácea, arbustos, árboles de porte bajo, árboles de porte alto con copa inferior o superior, entre otras. Estos estratos influyen en el medio ambiente físico y en la diversidad de hábitats para la fauna. La estratificación vertical de las comunidades acuáticas, por contraste, recibe sobre todo la influencia de las condiciones físicas: profundidad, iluminación, temperatura, presión, salinidad, contenido en oxígeno y dióxido de carbono.

2. Hábitat y nicho

La comunidad aporta el hábitat, el lugar en el que viven las distintas plantas o animales. Dentro de cada hábitat, los organismos ocupan distintos nichos. Un nicho es el papel funcional que desempeña una especie en una comunidad, es decir, su ocupación o modo de ganarse la vida. Por ejemplo, el candelo oliváceo vive en un hábitat de bosque de hoja caduca. Su nicho, en parte, es alimentarse de insectos del follaje. Cuanto más estratificada esté una comunidad, en más nichos adicionales estará dividido su hábitat.

3. Tasas de crecimiento de la población

Las poblaciones tienen una tasa de nacimiento (número de crías producido por unidad de población y tiempo) una tasa de mortalidad (número de muertes por unidad de tiempo) y una tasa de crecimiento. El principal agente de crecimiento de la población son los nacimientos, y el principal agente de descenso de la población es la muerte. Cuando el número de nacimientos es superior al número de muertes la población crece y cuando ocurre lo contrario, decrece. Cuando el número de nacimientos es igual al de muertes en una población dada su tamaño no varía, y se dice que su tasa de crecimiento es cero.

Al ser introducida en un medio ambiente favorable con abundantes recursos, una pequeña población puede experimentar un crecimiento geométrico o exponencial. Muchas poblaciones experimentan un crecimiento exponencial en las primeras etapas de la colonización de un hábitat, ya que se apoderan de un nicho infraexplotado o expulsan a otras poblaciones de uno rentable. Las poblaciones que siguen creciendo exponencialmente, no obstante, acaban llevando al límite los recursos, y entran con rapidez en declive debido a algún acontecimiento catastrófico como una hambruna, una epidemia o la competencia con otras especies.

En términos generales, las poblaciones de plantas y animales que se caracterizan por experimentar ciclos de crecimiento exponencial son especies con abundante descendencia y se ocupan poco de sus crías o producen abundantes semillas con pocas reservas alimenticias. Estas especies, que acostumbran a tener una vida corta, se dispersan con rapidez y son capaces de colonizar medios ambientes hostiles o alterados. Se conocen como especies generalistas o estrategas de la R, aunque a menudo reciben también el nombre de especies oportunistas, y se caracterizan por presentar altas tasas de reproducción, pocas exigencias ecológicas y no explotar con eficacia los recursos.

Otras poblaciones tienden a crecer de forma exponencial al comienzo y logísticamente a continuación, es decir, su crecimiento va disminuyendo al ir aumentando la población, y se estabiliza al alcanzar los límites de la capacidad de sustentación de su medio ambiente. A través de diversos mecanismos reguladores, tales poblaciones mantienen un cierto equilibrio entre su tamaño y los recursos disponibles. Los animales que muestran este tipo de crecimiento poblacional tienden a tener menos crías, pero les proporcionan atención familiar; las plantas producen grandes semillas con considerables reservas alimenticias.

Estos organismos tienen una vida larga, tasas de dispersión bajas y son malos colonizadores de hábitats alterados. Suelen responder a los cambios en la densidad de población (número de organismos por unidad de superficie) con cambios en las tasas de natalidad y de mortalidad en lugar de con la dispersión. Cuando la población se aproxima al límite de los recursos disponibles, las tasas de natalidad disminuyen y las de mortalidad entre jóvenes y adultos aumentan. Se conocen como especies especialistas o estrategas de la K y se caracterizan por presentar menor fecundidad, mayores exigencias ecológicas y mejor aprovechamiento de los recursos.

4. Interacciones en la comunidad

Las principales influencias sobre el crecimiento de las poblaciones están relacionadas con diversas interacciones, que son las que mantienen unida a la comunidad. Estas incluyen la competencia, tanto en el seno de las especies como entre especies diferentes, la depredación, incluyendo el parasitismo, y la coevolución o adaptación.

4.1. Competencia

Cuando escasea un recurso compartido, los organismos compiten por él, y los que lo hacen con mayor éxito sobreviven. En algunas poblaciones vegetales y animales, los individuos pueden compartir los recursos de tal modo que ninguno de ellos obtenga la cantidad suficiente para sobrevivir como adulto o reproducirse. Entre otras poblaciones, vegetales y animales, los individuos dominantes se apoderan de la totalidad de los recursos y los demás quedan excluidos. Individualmente, las plantas tienden a aferrarse al lugar donde arraigan hasta que pierden vigor o mueren, e impiden que sobrevivan otros individuos controlando la luz, la humedad y los nutrientes del entorno.

Muchos animales tienen una organización social muy desarrollada a través de la cual se distribuyen recursos como el espacio, los alimentos y la pareja entre los miembros dominantes de la población. Estas interacciones competitivas pueden manifestarse en forma de dominancia social, en la que los individuos dominantes excluyen a los subdominantes de un determinado recurso, o en forma de territorialidad, en la que los individuos dominantes dividen el espacio en áreas excluyentes, que ellos mismos se encargan de defender. Los individuos subdominantes o excluidos se ven obligados a vivir en hábitats más pobres, a sobrevivir sin el recurso en cuestión o a abandonar el área. Muchos de estos animales mueren de hambre, por exposición a los elementos y víctimas de los depredadores.

La competencia entre los miembros de especies diferentes provoca el reparto de los recursos de la comunidad. Las plantas, por ejemplo, tienen raíces que penetran en el suelo hasta diferentes profundidades. Algunas tienen raíces superficiales que les permiten utilizar la humedad y los nutrientes próximos a la superficie. Otras que crecen en el mismo lugar tienen raíces profundas que les permiten explotar una humedad y unos nutrientes no disponibles para las primeras.

4.2. Depredación

Una de las interacciones fundamentales es la depredación, o consumo de un organismo viviente, vegetal o animal, por otro. Si bien sirve para hacer circular la energía y los nutrientes por el ecosistema, la depredación puede también controlar la población y favorecer la selección natural eliminando a los menos aptos. Así pues, un conejo es un depredador de la hierba, del mismo modo que el zorro es un depredador de conejos. La depredación de las plantas incluye la defoliación y el consumo de semillas y frutos. La abundancia de los depredadores de plantas, o herbívoros, influye directamente sobre el crecimiento y la supervivencia de los carnívoros. Es decir, las interacciones depredador-presa a un determinado nivel trófico influyen sobre las relaciones depredador-presa en el siguiente. En ciertas comunidades, los depredadores llegan a reducir hasta tal punto las poblaciones de sus presas que en la misma zona pueden coexistir varias especies en competencia porque ninguna de ellas abunda lo suficiente como para controlar un recurso. No obstante, cuando disminuye el número de depredadores, o estos desaparecen, la especie dominante tiende a excluir a las competidoras, reduciendo así la diversidad de especies.

4.3. Parasitismo

El parasitismo está estrechamente relacionado con la depredación. En él, dos organismos viven unidos, y uno de ellos obtiene su sustento a expensas del otro. Los parásitos, que son más pequeños que sus huéspedes, incluyen multitud de virus y bacterias. Debido a esta relación de dependencia, los parásitos no suelen acabar con sus huéspedes, como hacen los depredadores. Como resultado, huéspedes y parásitos suelen coevolucionar hasta un cierto grado de tolerancia mutua, aunque los parásitos pueden regular la población de algunas especies huéspedes, reducir su éxito reproductivo, modificar su comportamiento e incluso producir su muerte. Ver Parásito.

4.4. Coevolución

La coevolución es la evolución conjunta de dos especies no emparentadas que tienen una estrecha relación ecológica, es decir, que la evolución de una de las especies depende en parte de la evolución de la otra. La coevolución también desempeña un papel en las relaciones depredador-presa. Con el paso del tiempo, al ir desarrollando el depredador formas más eficaces de capturar a su presa, ésta desarrolla mecanismos para evitar su captura. Las plantas han desarrollado mecanismos defensivos como espinas, púas, vainas duras para las semillas y savia venenosa o de mal sabor para disuadir a sus consumidores potenciales. Algunos herbívoros son capaces de superar estas defensas y atacar a la planta. Ciertos insectos, como la mariposa monarca, pueden incorporar a sus propios tejidos sustancias venenosas tomadas de las plantas de las que se alimentan, y las usan como defensa contra sus depredadores.

Otros organismos similares relacionados con ella (véase Mariposa virrey) pueden adquirir, a través de la selección natural, un patrón de colores o una forma que imita la de la especie no comestible. Dado que se asemejan al modelo desagradable, los imitadores consiguen evitar la depredación. Otros animales recurren a asumir una apariencia que hace que se confundan con su entorno o que parezcan formar parte de él. El camaleón es un ejemplo bien conocido de esta interacción. Algunos animales que emplean olores desagradables o venenos a modo de defensa suelen exhibir también coloraciones de advertencia, normalmente colores brillantes o dibujos llamativos, que actúan como aviso adicional para sus depredadores potenciales. Ver Adaptación; Mimetismo.

Otra relación coevolutiva es el mutualismo, en el que dos o más especies dependen la una de la otra y no pueden vivir más que asociadas. Un ejemplo de mutualismo es el de las micorrizas, relación forzosa entre determinados hongos y las raíces de ciertas plantas. En uno de los grupos, el de las ectomicorrizas, los hongos forman una capa o manto en torno a las radicelas. Las hifas de los hongos invaden la radicela y crecen entre las paredes celulares, además de extenderse suelo adentro a partir de ella. Los hongos, que incluyen varias setas comunes de los bosques, dependen del árbol para obtener energía. A cambio, ayudan al árbol a obtener nutrientes del suelo y protegen sus raicillas de ciertas enfermedades.

Sin las micorrizas, algunos grupos taxonómicos, como las gimnospermas y algunas angiospermas (aliso, árbol del paraíso), no pueden sobrevivir y desarrollarse. Por su parte, los hongos no pueden existir sin los árboles. El ejemplo más concluyente de simbiosis mutualista lo constituyen los líquenes: una asociación entre un hongo y un simbionte fotosintético, un alga, de cuya interacción se origina un talo estable con estructura y fisiología específicas. Ver Simbiosis.

5. Sucesión y comunidades clímax

Los ecosistemas son dinámicos en el sentido de que las especies que los componen no son siempre las mismas. Esto se ve reflejado en los cambios graduales de la comunidad vegetal con el paso del tiempo, fenómeno conocido como sucesión. Comienza por la colonización de un área alterada, como un campo de cultivo abandonado o un río de lava recientemente expuesto, por parte de especies capaces de tolerar sus condiciones ambientales. En su mayor parte se trata de especies oportunistas que se aferran al terreno durante un periodo de tiempo variable.

Dado que viven poco tiempo y que son malas competidoras, acaban siendo reemplazadas por especies más competitivas y de vida más larga, como ocurre con ciertos arbustos que más tarde son reemplazados por árboles. En los hábitats acuáticos, los cambios de este tipo son en gran medida resultado de cambios en el medio ambiente físico, como la acumulación de sedimentos en el fondo de un estanque. Al ir haciéndose éste menos profundo, se favorece la invasión de plantas flotantes como los lirios de agua y de plantas emergentes como las espadañas. La velocidad de la sucesión depende de la competitividad de la especie implicada; de la tolerancia a las condiciones ambientales producidas por el cambio en la vegetación; de la interacción con los animales, sobre todo con los herbívoros rumiantes, y del fuego.

Con el tiempo, el ecosistema llega a un estado llamado clímax (estado óptimo de una comunidad biológica, dadas las condiciones del medio), en el que todo cambio ulterior se produce muy lentamente, y el emplazamiento queda dominado por especies de larga vida y muy competitivas. Al ir avanzando la sucesión, no obstante, la comunidad se vuelve más estratificada, permitiendo que ocupen el área más especies de animales. Con el tiempo, los animales característicos de fases más avanzadas de la sucesión reemplazan a los propios de las primeras fases.

 

Sucesión de las comunidades vegetales


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Un campo devastado por el fuego o despejado para el uso agrícola recupera la vegetación con rapidez en ausencia de erosión. En los primeros años, surgen praderas, pobladas por especies oportunistas capaces de tolerar las condiciones ambientales. Después surgen arbustos y plantas más competitivas que no tardan en ser dominantes. Luego brotan los primeros árboles y, tras el primer siglo, un bosque de coníferas ocupa lo que fue una superficie sobreexplotada o calcinada. El bosque crea un nuevo entorno que, tras otro medio siglo, permite la competencia de otras especies de árboles que pueden llegar a reemplazar a las iniciales. En el ejemplo, la comunidad clímax está dominada por árboles caducifolios. La sucesión debida a cambios ambientales es un proceso recurrente e inacabable.


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ECOSISTEMA



1. Introducción

Ecosistema, sistema dinámico relativamente autónomo formado por una comunidad natural y su medio ambiente físico. El concepto, que empezó a desarrollarse en las décadas de 1920 y 1930, tiene en cuenta las complejas interacciones entre los organismos —plantas, animales, bacterias, algas, protozoos y hongos, entre otros— que forman la comunidad y los flujos de energía y materiales que la atraviesan.

Hay muchas formas de clasificar ecosistemas, y el propio término se ha utilizado en contextos distintos. Pueden describirse como ecosistemas zonas tan reducidas como los charcos de marea de las rocas y tan extensas como un bosque completo. Pero, en general, no es posible determinar con exactitud dónde termina un ecosistema y empieza otro. La idea de ecosistemas claramente separables es, por tanto, artificiosa.

2. Principales ecosistemas

No obstante, el concepto de ecosistema ha demostrado su utilidad en ecología. Se aplica, por ejemplo, para describir los principales tipos de hábitats del planeta. Ecosistemas terrestres: árticos y alpinos, propios de regiones frías y sin árboles; bosques, que pueden subdividirse en un amplio abanico de tipos, como selva lluviosa tropical o pluvisilva, bosque mediterráneo perennifolio, bosques templados, boreales y bosques templados caducifolios; praderas y sabanas; y desiertos y ecosistemas semiáridos. Ecosistemas de agua dulce: lagos, ríos y pantanos. También hay ecosistemas híbridos, terrestres y de agua dulce, como las llanuras de inundación estacionales. La gama de ecosistemas marinos es amplísima: arrecifes de coral, manglares, lechos de algas y otros ecosistemas acuáticos litorales y de aguas someras, ecosistemas de mar abierto o los misteriosos y poco conocidos sistemas de las llanuras y fosas abisales del fondo oceánico.

El término ecosistema puede también utilizarse para describir áreas geográficas que contienen un espectro amplio de tipos de hábitats mutuamente vinculados por fenómenos ecológicos. Así, la región del Serengeti-Seronera, en África oriental, una de las regiones salvajes más espectaculares del mundo, suele considerarse como un único ecosistema formado por distintos hábitats: llanuras herbáceas, sabana arbórea, espesuras, manchas de bosque, afloramientos rocosos (localmente denominados koppies o kopjes), ríos, arroyos y charcas estacionales. Asimismo, las zonas más productivas de los océanos se han dividido en una serie de grandes ecosistemas marinos que contienen hábitats muy variados. Son ejemplos de grandes ecosistemas marinos de características muy distintas: el mar Negro, el sistema formado por la corriente de Benguela, frente a la costa suroccidental de África, o el golfo de México.

3. Cambios naturales de los ecosistemas

El mundo natural está en perpetuo estado de transformación. El cambio opera a todas las escalas de tiempo, desde las más cortas a las más largas. Los cambios a corto plazo, observables por las personas, suelen ser cíclicos y predecibles: noche y día, ciclo mensual de las mareas, cambio anual de las estaciones, crecimiento, reproducción y muerte de los individuos. A esta escala, muchos ecosistemas no expuestos a la acción humana parecen estables e invariables, en un estado de ‘equilibrio natural’.

Cada vez es más evidente que esto no es así. Pero los cambios a largo plazo, los que actúan durante décadas, siglos, milenios y hasta decenas de millones de años, son más difíciles de seguir. La propia ecología es una ciencia con menos de un siglo de antigüedad, un simple guiño en la historia de la mayor parte de los ecosistemas naturales. Además, es evidente que casi todos estos cambios a largo plazo no son ni regulares ni predecibles.

En conjunto, el clima es, sin duda, el factor más influyente a corto y medio plazo. En tierra, la temperatura, la precipitación y la estacionalidad son los tres factores que más afectan a la distribución de ecosistemas. Los cambios de cualquiera de ellos pueden tener consecuencias duraderas. En tiempos geológicos recientes, el ejemplo más visible de esto es, sin duda, la serie de glaciaciones que han caracterizado a gran parte del pleistoceno. Estos prolongados periodos de enfriamiento global han afectado profundamente a los ecosistemas de todo el mundo, han provocado la invasión por los casquetes de hielo polares de regiones templadas y la contracción de los hábitats forestales húmedos en partes del trópico.

A escalas temporales más cortas pueden también producirse alteraciones climáticas de influencia geográfica amplia. Uno de los ejemplos más espectaculares es la corriente de El Niño, una corriente de agua cálida que recorre periódicamente el Pacífico. Ejerce una influencia enorme sobre los ecosistemas marinos y provoca, por ejemplo, la muerte de arrecifes de coral en muchos lugares del Pacífico o la pérdida de productividad de las pesquerías del ecosistema de la corriente de Humboldt, frente a las costas de Perú y Chile. La corriente de El Niño sigue un ciclo irregular y varía en cuanto a intensidad e impacto; raramente pasan más de veinte años sin que se produzca, pero en ocasiones el fenómeno se ha repetido con un intervalo de sólo uno o dos años. Afecta también a los ecosistemas terrestres, pues altera las pautas de precipitación, sobre todo en América.

Ciertos episodios locales también afectan con fuerza a los ecosistemas: incendios, inundaciones y corrimientos de tierras son fenómenos naturales que pueden tener repercusiones catastróficas a escala local. Este impacto no es necesariamente negativo: de hecho, muchos ecosistemas necesitan estas perturbaciones periódicas para mantenerse. Ciertos ecosistemas, una vez alcanzado el estado óptimo o clímax, son dependientes del fuego, ya que los incendios periódicos forman parte esencial del ciclo de crecimiento; estos ecosistemas son muy comunes en áreas semiáridas, como gran parte de Australia.

A escalas de tiempo más prolongadas, los fenómenos geológicos y la evolución desempeñan una función crucial en el cambio de funcionamiento de los ecosistemas. La deriva continental altera, literalmente, la faz de la Tierra, destruye paisajes y crea otros nuevos, mientras que la evolución da lugar a nuevas formas de vida que, a su vez, pueden crear ecosistemas nuevos al tiempo que inducen la extinción de otras especies y la pérdida o transformación de los ecosistemas de los que formaban parte.

Pero esto no significa que los ecosistemas naturales carezcan de continuidad. Muchos han demostrado una elasticidad y una persistencia enormes durante millones de años. Son ejemplos de ecosistemas que se han mantenido aparentemente estables durante mucho tiempo: las extensas llanuras del fondo oceánico, los ecosistemas de tipo mediterráneo del sur de África y el oeste de Australia y algunas áreas de selva tropical lluviosa o pluvisilva, como las del Sureste asiático continental o las montañas del este de África.

4. Influencia humana sobre los ecosistemas

Todos los medios y ecosistemas naturales se enfrentan ahora a una dificultad sin precedentes: la humanidad. El ser humano ha comprimido en unos pocos siglos cambios que en su ausencia hubiesen exigido miles o millones de años. Las consecuencias de estos cambios están todavía por ver. A continuación se describen los impactos más importantes de la actividad de los seres humanos sobre los ecosistemas (véase Impacto ambiental).

1. Destrucción y fragmentación de hábitats

La influencia más directa del hombre sobre los ecosistemas es su destrucción o transformación. La tala a matarrasa (el corte de todos los árboles de una extensión de bosque) destruye, como es lógico, el ecosistema forestal. También la explotación selectiva de madera altera el ecosistema. Lo mismo ocurre con la desecación de humedales que se ha llevado a cabo de forma sistemática (para ganar tierras de cultivo o eliminar la fuente de enfermedades) y cuyo mayor exponente es la desecación del mar de Aral por el aprovechamiento de las aguas de sus tributarios. La fragmentación o división en pequeñas manchas de lo que era un ecosistema continuo puede alterar fenómenos ecológicos e impedir que las parcelas supervivientes continúen funcionando como antes de la fragmentación.

2. Cambio climático

Ahora se acepta de forma generalizada que las actividades de la humanidad están contribuyendo al calentamiento global del planeta, sobre todo por acumulación en la atmósfera de gases de efecto invernadero. Las repercusiones de este fenómeno probablemente se acentuarán en el futuro. Como ya se ha señalado, el cambio climático es una característica natural de la Tierra. Pero antes sus efectos se podían asimilar, porque los ecosistemas ‘emigraban’ desplazándose en latitud o altitud a medida que cambiaba el clima. Como ahora el ser humano se ha apropiado de gran parte del suelo, en muchos casos los ecosistemas naturales o seminaturales no tienen ningún sitio al que emigrar.

3. Contaminación

La contaminación del medio ambiente por herbicidas, plaguicidas, fertilizantes, vertidos industriales y residuos de la actividad humana es uno de los fenómenos más perniciosos para el medio ambiente. Los contaminantes son en muchos casos invisibles, y los efectos de la contaminación atmosférica y del agua pueden no ser inmediatamente evidentes, aunque resultan devastadores a largo plazo. Las consecuencias de la lluvia ácida para los ecosistemas de agua dulce y forestales de gran parte de Europa septentrional y central es un fenómeno que ilustra este apartado.

4. Especies introducidas

El hombre ha sido responsable deliberado o accidental de la alteración de las áreas de distribución de un enorme número de especies animales y vegetales. Esto no sólo incluye los animales domésticos y las plantas cultivadas, sino también parásitos como ratas, ratones y numerosos insectos y hongos. Las especies naturalizadas pueden ejercer una influencia devastadora sobre los ecosistemas naturales por medio de sus actividades de depredación y competencia, sobre todo en islas en las que hay especies naturales que han evolucionado aisladas. Así, la introducción de zorros, conejos, sapos, gatos monteses y hasta búfalos han devastado muchos ecosistemas de Australia.

Plantas, como el arbusto sudamericano del género Lantana, han invadido el bosque natural en muchas islas tropicales y subtropicales y han provocado alteraciones graves en estos ecosistemas; el jacinto acuático africano, género Eichhornia, también ha perturbado de forma similar los ecosistemas de agua dulce de muchos lugares cálidos del mundo. En el litoral mediterráneo, la introducción accidental del alga marina Caulerpa taxifolia está provocando la desaparición de las ricas y productivas comunidades de fanerógamas marinas, las praderas de Posidonia.

5. Sobreexplotación

La captura de un número excesivo de animales o plantas de un ecosistema puede inducir cambios ecológicos sustanciales. El ejemplo más importante en la actualidad es la sobrepesca en los mares de todo el mundo. El agotamiento de la mayor parte de las poblaciones de peces es, sin duda, causa de cambios importantes, aunque sus repercusiones a largo plazo son difíciles de evaluar (véase Pesca comercial).

5. Control de la influencia humana sobre los ecosistemas

Controlar el cambio de los ecosistemas puede ser para la humanidad el reto más importante durante el presente milenio. Será necesario encontrar soluciones a todas las escalas, desde la local hasta la mundial, incidiendo en todos los estratos sociales, desde la clase política, hasta los niños y estudiantes, promoviendo programas de educación ambiental en escuelas y centros educativos.

La protección de los ecosistemas naturales que quedan en parques nacionales y otras áreas protegidas es decisiva. Pero esto no evitará la influencia de factores como el cambio climático o la contaminación arrastrada por el aire y el agua. Además, la continua pérdida de terreno que experimentan las áreas naturales significa que probablemente exigirán una gestión más activa para mantener sus funciones ecológicas: control de especies exóticas, manipulación de los niveles de agua en los humedales, incendios periódicos controlados en hábitats forestales, entre otros. Esta clase de intervenciones son siempre peligrosas, pues todavía desconocemos el funcionamiento de la mayor parte de los ecosistemas.

El control de la contaminación y de la emisión de gases de invernadero exigirá adoptar medidas a escala mundial; también requiere medidas coordinadas de este tipo la interrupción del deterioro de las pesquerías marinas por sobrepesca. En última instancia, la solución estriba en controlar el crecimiento de la población humana y en adoptar una postura mucho más restrictiva en cuanto al uso de recursos naturales y energía.

Contaminación atmosférica y lluvia ácida

MsnEcolLluviaAc.jpg

En tiempos remotos, el agua de lluvia era la más pura disponible, pero hoy contiene muchos contaminantes procedentes del aire. La lluvia ácida se produce cuando las emisiones industriales se combinan con la humedad atmosférica. Las nubes pueden llevar los contaminantes a grandes distancias, dañando bosques y lagos muy alejados de las fábricas en las que se originaron. Cerca de las fábricas, se producen daños adicionales por deposición de partículas de mayor tamaño en forma de precipitación seca. La contaminación ha ido en aumento desde la Revolución Industrial, pero hasta hace poco sus efectos, como la lluvia ácida, no han producido alarma internacional.


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"Ecosistema," Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2007
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Este tema ha sido editado por Ge. Pe.: 11 junio 2014 - 04:18


#3 Invitado_Guest_Carlos_*_*

Invitado_Guest_Carlos_*_*
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Publicado el 02 mayo 2007 - 04:47

A parte de lo expuesto, mi comentario apunta a orientar los esfuerzos sinceros de aquellos que de verdad estén interesados en hacer algo por evitar el incremento de la contaminación del planeta, y es que creo que con apagones de luz nada se va a conseguir , ni menos con declarar día , mes o año de la tierra ,creo que lo mas efectivo es crear una conciencia general para que cada uno evite la emisión de CO2, ya que cada individuo de la manera que ha sido educado por esta cultura del consumismo no sabe y no le han enseñado que cuando toma bebida gaseosa para "apagar la sed" y sentirse "feliz" está liberando y/o emitiendo una cuota de CO2 que sumada a la cantidad de personas que hacen lo mismo en todo el planeta da una buena cifra y multiplicada por cada día la cifra creo que no deja de ser considerable , igual cosa con el cigarrillo y veo que nadie le pone énfasis a estos puntos que son nada mas que malos hábitos impuestos por el consumismo. Para apagar la sed basta con un poco de agua con algunas gotas de limón.
Y los que saben (algunas autoridades y empresarios) ,callan por que no se atreven irse en contra del lucro de las industrias que se benefician con esta situación de mala costumbre de la población. Todo esto debe ser difundido y enseñado a grandes y chicos.

#4 Ge. Pe.

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Publicado el 02 mayo 2007 - 07:00

CITA(Guest_Carlos_* @ May 2 2007, 04:47 PM) Ver Mensajes

A parte de lo expuesto, mi comentario apunta a orientar los esfuerzos sinceros de aquellos que de verdad estén interesados en hacer algo por evitar el incremento de la contaminación del planeta, y es que creo que con apagones de luz nada se va a conseguir , ni menos con declarar día , mes o año de la tierra ,creo que lo mas efectivo es crear una conciencia general para que cada uno evite la emisión de CO2, ya que cada individuo de la manera que ha sido educado por esta cultura del consumismo no sabe y no le han enseñado que cuando toma bebida gaseosa para "apagar la sed" y sentirse "feliz" está liberando y/o emitiendo una cuota de CO2 que sumada a la cantidad de personas que hacen lo mismo en todo el planeta da una buena cifra y multiplicada por cada día la cifra creo que no deja de ser considerable , igual cosa con el cigarrillo y veo que nadie le pone énfasis a estos puntos que son nada mas que malos hábitos impuestos por el consumismo. Para apagar la sed basta con un poco de agua con algunas gotas de limón.
Y los que saben (algunas autoridades y empresarios) ,callan por que no se atreven irse en contra del lucro de las industrias que se benefician con esta situación de mala costumbre de la población. Todo esto debe ser difundido y enseñado a grandes y chicos.


Estimado Guest _Carlos_* estamos de acuerdo en que la solucion final a los problemas del medio ambiente global, pasan por la voluntad politica de los gobernantes de las superpotencias industriales y no tan superpotencias tambien. En este momento, por ejemplo, las autoridades de un pais determinado estan luchando con mucha energia para evitar la puesta en marcha de una mina de oro con tecnologia que usa el cianuro para su explotacion, ahora bien el concesionario es una empresa canadiense. Hasta ahora han talado algunos cerros, pero lo que es peor, el desague contaminaria las aguas de dos rios muy muy importantes, lo que ya ocurrio en una ocasion causando la destruccion de la fauna y la flora de una gran extension litoraleña. Pues bien, la gente tomo conciencia de la catastrofe ad portas y ha a empezado a movilizarse a diversos niveles de organizaciones civiles llevando el caso a tribunales internacionales. Que quiero decir con esto, que la toma de conciencia sobre el peligro de la extincion normal de la vida en muchos lugares de la tierra es posible desarrollarla de diversas maneras. Un triste ejemplo penoso se dio cuando los cientificos lanzaron voces de alertas y los intereses economicos se hicieron los sordos (o quedaron sordos con los dolares tapandoles los timpanos) y no evitaron la destruccion de litoral chileno por parte de los japoneses. El silencio a nivel gubernamental en ese caso fue mas que complice de un delito ecologico. Pero llevado esto a niveles de la vida diaria, hay miles de personas, por ejemplo, que no toman bebidas en envase de aluminio... recurso agotable, hasta que no se solucione su reciclaje, las bebidas de fantasias, si las beben, las toman en plasticos reciclabes que depositan silenciosamente en los receptaculos especiales para su recoleccion, o estimulan y proponen la vuelta al vidrio, que no es otra cosa que arena "retrabajable".

Estoy de acuerdo con la fuerza del estimulo al consumismo, pero tenemos la capacidad de razonar y eso ayuda, y en vez de botar millones de colillas de cigarrillos en las playas chilenas, las juntaran en basureros, o recogeran las miles de pilas o baterias para guardarlas en cementerios con arena, o los desechos informaticos para recuperar tornillos y cobre, estariamos constribuyendo a la limpieza del planeta. Una cosa, uno tiende a pensar de manera individual, pero la Tierra tiene ya 6 mil millones de habitantes y son miles de millones los que botan lo usado sin cuidado alguno.

¿Pero donde empieza la solucion a nivel individual o de pequeñas comunidades?
En los colegios, en los liceos, en las universidades, en la vida civil.
O echando una ojeada por aca...

Y es ya en 1968 !!! cuando el Club de Roma, en documentos que he citado y publicado en otros temas, advertia seriamente el problema de la contaminacion, hace 40 años !!!! Sin hablar de Malthus.

Es triste y desalentador que los EEUU por ejemplo no admitan su gran cuota de responsabilidad -la mayor del mundo desarrollado- y tome las medidas necesarias para no llenar de petroleo los oceanos, de CO2 la atmosfera y de bombas el mundo. Pero hay luces de esperanza a otros niveles.

La situacion es clara, ya no se trata de un rio que se llena de acido, orina o excrementos, como el Tamesis, el Po, el Potomac o el Mapocho u otros rios del mundo, o que los lagos del Chad se sequen o el Nilo peligre, lo que es mas que una tragedia, sino que es el espacio vital del mundo el que se achica tragicamente. Lo ahorrado en la construccion de un F-!6, seria suficiente para instalar plantas recicladoras para obtener agua potable pura.

Si todos los politicos del mundo se pusieran de acuerdo en considerar a la Tierra como un organismo vivo, que sufre las consecuencias a miles de kilometros de donde se producen los desastres, el futuro seria mas optimista. Las contaminaciones de petroleo del buque de la Exxon en Alaska, ha repercutido seriamente en la flora y fauna circundante, Y las Islas Galapagos quedaran reducidas a una alcantarilla por donde se escapan los desechos organicos de los turistas....

No tomar bebidas en envase de aluminio, es ahorrarle al mundo mucha vida. Por otra parte, los estudios para reexplotar los basurales donde estan enterrados miles de toneladas de metales, empiezan ya a ser un proyecto real... El cobre no sera eterno. Quedaran los hoyos como los crateres de la Luna y el dinero se habra desvanecido en mas derroches consumistas de escasa importancia...

En fin, tengo confianza en la Ciencia mas que en la politica, y, con o sin modestia, pienso que si alguien lee estas paginas y se detiene a pensar un poco en el futuro de la humanidad, ya habremos contribuido con un grano de arena en la conciencia del estudiante de hoy, campesino, obrero, tecnico o profesional del mañana.

Ellos haran el Chile y parte del mundo...

Con la cancion decimos.... "la arena es un puñadito, pero hay montañas de arena"...

Atte.
Ge. Pe.
Adm.
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#5 Ge. Pe.

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Publicado el 09 mayo 2007 - 08:55

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Me siento muy honrado y orgulloso con la series de post que publicaremos a continuacion en nuestra pagina www. vi. cl y en Ayuda Tareas. Se trata de los pensamientos de uno de los hombres mas extraordinarios de esta epoca, el Ecologo Leornado Boff. La labor de su vida y el trabajo que realizan junto con Marcia Maria Monteiro de Miranda, es un ejemplo del compromiso por la vida en y de la Tierra y su conservacion como un Todo justo y armonico.

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A mi peticion....

"Quisiera pedirles vuestra autorizacion para publicar en un tema que le puse "Capitulos de Ecologia" los escritos sobre Ecologia que aparecen en vuestra Web. Nuestra dirección es http://www.vi.cl, citando naturalmente, la fuente original (...)"

Ellos me responden...

"Prezado Ge. Pe. muita paz!

Agradecemos seu pedido pois para nós é muito importante divulgar nosso cuidado pela ecologia.
Damos nossa autorização para que use o que desejar de nossos artigos apenas colocando a referência do nosso web-site.

Tudo de bem. Cordialmente, Marcia e Lboff"


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Leonardo Boff nació en Concórdia, Santa Catarina (Brasil), el 14 de diciembre de 1938. Es nieto de emigrantes italianos venidos del Veneto a Rio Grande do Sul a finales del siglo XIX. Hizo sus estudios primarios y secundarios en Concórdia-SC, Rio Negro-PR y Agudos-SP. Estudió Filosofía en Curitiba-PR y Teología en Petrópolis-RJ. En 1970 se doctoró en Teología y Filosofía en la Universidad de Munich-Alemania. Ingresó en la Orden de los Frailes Menores, franciscanos, en 1959.

Durante 22 años fue profesor de Teología Sistemática y Ecuménica en el Instituto Teológico Franciscano de Petrópolis, profesor de Teología y Espiritualidad en varios centros de estudio y universidades de Brasil y del exterior, y profesor visitante en las universidades de Lisboa (Portugal), Salamanca (España), Harvard (EUA), Basilea (Suiza) y Heidelberg (Alemania).

Estuvo presente en el comienzo de la reflexión que busca articular el discurso indignado ante la miseria y la marginación con el discurso de la fe cristiana, que generó la conocida Teología de la Liberación. Siempre ha sido un ardiente defensor de la causa de los Derechos Humanos, habiendo ayudado a formular una nueva perspectiva de los Derechos Humanos a partir de América Latina, con los “Derechos a la Vida y a los medios para mantenerla con dignidad”.

(...)

En 1993 presentó concurso, y fue aprobado, como Profesor de Ética, Filosofía de la Religión y Ecología en la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ).

Actualmente vive en el Jardim Araras, región campestre ecológica del municipio de Petrópolis-RJ y comparte vida y sueños con la educadora/luchadora por los derechos a partir de un nuevo paradigma ecológico, Marcia Maria Monteiro de Miranda, convirtiéndose así en ‘padre por afinidad’ de una hija y cinco hijos, participando de las alegrías y dolores de la maternidad/paternidad responsable. Vive, acompaña y re-crea el despuntar a la vida de los ‘nietos’ Marina, Eduardo y Maira.


Es autor de más de 60 libros en las áreas de Teología, Espiritualidad, Filosofía, Antropología y Mística. La mayor parte de su obra ha sido traducida a los principales idiomas modernos.

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El divide la Ecologia en 4 vertientes...

› ambiental

› social

› mental

› integral
l



Ecología ambiental

Esta primera vertiente se preocupa del medio ambiente, para que no sea excesivamente desfigurado, de la calidad de vida, y de la preservación de las especies en vía de extinción. Ve la naturaleza fuera del ser humano y de la sociedad. Busca nuevas tecnologías menos contaminantes, privilegiando soluciones técnicas. Esta postura es importante porque busca corregir los excesos de la voracidad del proyecto industrial mundial, que siempre implica altos costes ecológicos.

Si no cuidamos el planeta como un todo podemos poner en grave riesgo de destrucción partes de la biosfera y, al límite, inviabilizar la propia vida del planeta.

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La web de Leonardo Boff: http://leonardoboff.com/
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seguiremos....

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#6 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 10 mayo 2007 - 07:20

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Los desafíos ecológicos de fin de milenio


"El bienestar no puede ser solamente social, también tiene que ser sociocósmico”
Leonardo Boff.


Ernest Haeckel, biólogo alemán(1834-1919) creó en 1866 la palabra ecología y definió su significado como “el estudio del inter-retro-relacionamiento de todos los sistemas vivos y no-vivos entre sí y con su medio ambiente, entendido como una casa, de donde deriva la palabra ecología (oikos en griego=casa).

De un discurso regional, como subcapítulo de la biología, ha pasado a ser actualmente un discurso universal, tal vez el de mayor fuerza movilizadora en el paso al tercer milenio. Entre la multitud de propuestas queremos presentar, como en una lectura para ciegos, los elementos más relevantes de la discusión actual. Se presenta en cuatro grandes vertientes: la ecología ambiental, la ecología social, la ecología mental y la ecología integral.

Ecología ambiental


Esta primera vertiente se preocupa del medio ambiente, para que no sea excesivamente desfigurado, de la calidad de vida, y de la preservación de las especies en vía de extinción. Ve la naturaleza fuera del ser humano y de la sociedad. Busca nuevas tecnologías menos contaminantes, privilegiando soluciones técnicas. Esta postura es importante porque busca corregir los excesos de la voracidad del proyecto industrial mundial, que siempre implica altos costes ecológicos.

Si no cuidamos el planeta como un todo podemos poner en grave riesgo de destrucción partes de la biosfera y, al límite, inviabilizar la propia vida del planeta.


Ecología social


La segunda -ecología social- no quiere sólo el medido ambiente, quiere el ambiente entero. Inserta al ser humano y a la sociedad dentro de la naturaleza. No se preocupa únicamente de embellecer la ciudad con mejores avenidas, plazas o playas más atractivas, prioriza también el saneamiento básico, una buena red de escuelas y un servicio de salud decente. La injusticia social significa violencia contra el ser más complejo y singular de la creación, que es el ser humano, hombre y mujer.

Él es parte y parcela de la naturaleza. La ecología social propugna un desarrollo sostenible, que atiende a las carencias de los seres humanos de hoy sin sacrificar el capital natural de la Tierra, tomando también en consideración las necesidades de las generaciones del mañana, que tienen derecho a satisfacerse y a heredar una Tierra habitable, con relaciones humanas mínimamente justas.

Pero el tipo de sociedad construida en los últimos 400 años impide realizar un desarrollo sostenible. Es energívora, ha montado un modelo de desarrollo que saquea sistemáticamente todos los recursos de la Tierra, y explota la fuerza de trabajo.

En el imaginario de los fundadores de la sociedad moderna el desarrollo se movía entre dos infinitos: el infinito de los recursos naturales y el infinito del desarrollo hacia el futuro. Pero dichos presupuestos han revelado ser una ilusión.

Los recursos no son infinitos, la mayoría se está agotando, principalmente el agua potable y los combustibles fósiles. Y el tipo de desarrollo lineal y creciente hacia el futuro no es universalizable. Por lo tanto no es infinito. Si las familias chinas quisieran tener los automóviles de las familias norteamericanas, China se convertiría en un inmenso estacionamiento. No habría suficiente combustible y nadie se podría moverse.

Carecemos de una sociedad sostenible que encuentre para sí el desarrollo viable que satisfaga las necesidades de todos. El bienestar no podrá ser solamente social, tendrá que ser sociocósmico. Deberá atender a los demás seres de la naturaleza, como las aguas, las plantas, los animales, los microorganismos, pues todos juntos constituyen la comunidad planetaria en la que nos incluimos y sin ellos nosotros no podríamos vivir.

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#7 Ge. Pe.

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Publicado el 11 mayo 2007 - 07:44

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Ecología mental


La tercera -la ecología mental- llamada también ecología profunda, sostiene que las causas del déficit de la Tierra se deben al tipo de sociedad que actualmente tenemos y al tipo de mentalidad predominante, cuyas raíces remontan a épocas anteriores a nuestra historia moderna, incluyendo la profundidad de la vida psíquica humana consciente e inconsciente, personal y arquetípica.

En nosotros existen instintos de violencia, voluntad de dominio, arquetipos sombríos que nos alejan de la benevolencia con relación a la vida y a la naturaleza. Dentro de la mente humana se originan los mecanismos que nos llevan a la guerra contra la Tierra. Y se expresan mediante una categoría: el antropocentrismo.

El antropocentrismo considera al ser humano rey/reina del universo. Los demás seres tienen sentido si ordenados al ser humano; están ahí para su disfrute. Esta interpretación rompe con la ley más universal: la solidaridad cósmica. Todos los seres son interdependientes y viven dentro de una intrincadísima red de relaciones. Todos son importantes.

No es posible que alguno sea rey/reina y se considere independiente, sin necesidad de los otros. La moderna cosmología nos enseña que todo tiene que ver con todo en todos los momentos y en todas las circunstancias. El ser humano olvida esa intrincada red de relaciones. Se aleja de ella y se sitúa sobre las cosas, en lugar de sentirse al lado y con ellas en una inmensa comunidad planetaria y cósmica. Es necesario recuperar las actitudes de veneración y respeto a la Tierra.

Eso solamente se conseguirá si primero rescatamos la dimensión de lo femenino en el hombre y en la mujer. Por lo femenino el ser humano se abre al cuidado, se sensibiliza por la profundidad misteriosa de la vida y recupera su capacidad de maravillarse. Lo femenino ayuda a rescatar la dimensión de lo sagrado. Lo sagrado impone siempre límites a la manipulación del mundo, pues da origen a la veneración y al respeto, fundamentales para salvaguardar la Tierra.

Crea la capacidad de re-ligar todas las cosas a su fuente creadora que es el Creador y Ordenador del universo. De esta capacidad religadora nacen todas las religiones. Hoy precisamos revitalizar las religiones para que cumplan su función religadora.


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#8 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 13 mayo 2007 - 12:51

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Ecología integral


Finalmente, la cuarta –ecología integral- parte de una nueva visión de la Tierra, inaugurada por los astronautas a partir de los años 60, cuando se lanzaron las primeras naves tripuladas.

Ellos vieron la Tierra desde afuera.

Desde la nave espacial o desde la Luna, la Tierra –según el testimonio de varios de ellos- aparece como un resplandeciente planeta azul-blanco que cabe en la palma de la mano y puede esconderse detrás del dedo pulgar. Desde esa perspectiva, Tierra y seres humanos emergen como una misma entidad. El ser humano es la propia Tierra que siente, piensa, ama, llora y venera.

La Tierra surge como el tercer planeta de un sol, uno de los 100 mil millones de soles de nuestra galaxia, que es a su vez una entre 100 mil millones de otras del universo, universo que posiblemente es uno entre otros paralelos y distintos al nuestro. Y nosotros, seres humanos, hemos evolucionado hasta el punto de poder estar aquí para hablar de todo esto, sintiéndonos ligados y religados a todas estas realidades. Todo caminó con una precisión capaz de permitir nuestra existencia aquí y ahora. De no ser así no estaríamos aquí.

Los cosmólogos, gracias a la astrofísica, la física cuántica, la nueva biología, en una palabra a las ciencias de la Tierra, nos hacen ver que todo el universo se encuentra en cosmogénesis. Es decir, está todavía en génesis, constituyéndose y naciendo, formando un sistema abierto, capaz siempre de nuevas adquisiciones y expresiones.

Por lo tanto nada está acabado y nadie ha terminado de nacer. Por eso tenemos que tener paciencia con el proceso global, unos con otros, y con nosotros mismos, pues nosotros humanos también estamos en proceso de antropogénesis, de formación y de nacimiento.

En la cosmogénesis y la antropogénesis sucedieron tres grandes emergencias:

(1) la complejidad/diferenciación,

(2) la auto-organización/conciencia,

(3) la religación/relación de todo con todo. A partir de su primer momento, después del Big-bang, la evolución ha ido creando seres cada vez más diferentes y complejos.


(1). Cuanto más complejos más se auto-organizan, mostrando mayor interioridad y niveles más altos de conciencia

(2) hasta llegar a la conciencia refleja en el ser humano. El universo, pues, como un todo posee profundidad espiritual. Para estar en el ser humano, el espíritu estaba antes en el universo. Ahora emerge en nosotros como conciencia refleja y amorización. Y cuanto más complejo y consciente, más se relaciona y se re-liga

(3) con todas las cosas, haciendo que el universo sea realmente uni-verso, una totalidad orgánica, dinámica, diversa, tensa y armónica, un cosmos y no un caos.

Las cuatro interacciones existentes, la gravitatoria, la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil constituyen los principios rectores del universo, de todos los seres, también de los seres humanos.

La galaxia más distante se encuentra sometida a la acción de estas cuatro energías primordiales, lo mismo que la hormiga que camina por mi mesa y las neuronas del cerebro humano con el que hago estas reflexiones. Todo se mantiene religado en un equilibrio dinámico, abierto, pasando por el caos que es siempre generativo, pues propicia un nuevo equilibrio más alto y complejo, desembocando en un orden rico en nuevas potencialidades.


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#9 Ge. Pe.

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Publicado el 14 mayo 2007 - 04:09

Publicaremos en los proximos post, una parte del libro de uno de los clasicos - cultivadores e investigadores - en Ecologia... Eugene P. Odum, tomado de su libro "Fundamentos de Ecologia" Ed. Interamericana. 1985.

No pretendemos hacer robo intelectual... disculpas por posibles atropellos a los derechos de autor.



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EL PREDICAMENTO DE LA HUMANIDAD: FUTURISTICA



La predicción del futuro es un juego fascinante, de especial popularidad en tiempos de crisis. De hecho, nadie puede predecir en realidad lo que sucederá el próximo ano, mucho menos los acontecimientos que ocurrirán dentro de 25 anos o más; existen simplemente demasiadas cosas desconocidas, demasiados sucesos nuevos, innovaciones tecnológicas y otros factores que no son anticipables. Sin embargo, es útil pensar en una gama de escenarios alternativos que podrían llegar a presentarse, pues de esa manera es posible estimar la probabilidad de que sucedan, con base en las condiciones actuales y los conocimientos de que se dispone. Y lo que es aún más importante, se abre la posibilidad de hacer algo ahora para reducir la probabilidad de un futuro insufrible.

Conforme se avecina el año 2000, lo único que parece cierto es que el número de seres humanos seguirá creciendo, por lo menos durante otro siglo, y que las sociedades industrializadas harán una importante y penosa transición en el uso de la energía conforme los combustibles fósiles disminuyan en abundancia y calidad y su costo se eleve.

La transición energética ya comenzó, de modo que cuando menos puede especularse sobre algunas de las “olas” que acompañarán a los drásticos cambios en el ambiente de entrada energética de la civilización.

La mayoría de los futuristas piensan que es necesario reducir los fabulosos desperdicios que se hacen en la actualidad y adoptar una actitud más conservadora y orientada hacia la eficiencia, para hacer más trabajos con energía de menor calidad. Asimismo, casi todos concuerdan en que el incremento del consumo energético per cápita por encima de los niveles actuales que se observan en los países industrializados no servirá para mejorar la calidad de vida, sino que en realidad tendrá el efecto contrario (Nader y Beckerman, 1978).

Del mismo modo, se concuerda en que es necesario cosechar más alimentos con menos gasto de energía en la limitada superficie agrícola del mundo, cuya calidad ya está mermando a causa de la sobreexplotación (erosión, salinización).

No escasean los estudios, informes y libros novelescos en los que se habla del predicamento actual de la humanidad. Casi todos describen un cuadro deprimente de problemas globales en la actualidad, pero también la mayoría se muestra optimista en lo que se refiere al futuro.

En verdad hay razones para ese optimismo si (con mucho hincapié en este si) la humanidad confronta y hace algo por resolver ese predicamento actual. Entre los informes más completos se encuentran los elaborados por las agencias gubernamentales de Estados Unidos, en particular dos de ellos, publicados por el Council on Environmental Quality (CEO), 1980 y 1981, y por el Department or Agriculture, 1979. Se recomienda en especial la lectura del informe para 1980 del CEQ, titulado “The Global 2000 Report to the President; Entering the Twenty-first Century” (“Informe global 2000 para el Presidente; la entrada al siglo xxi”).

Se estudian en detalle en tres volúmenes:

población, ingresos económicos, recursos e impactos ambientales;

también se incluye un capítulo en el que se compara ese informe con otros estudios globales y se presenta el “modelo del gobierno” (de Estados Unidos), a través del cual se exploran los escenarios del futuro.

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Este tema ha sido editado por Ge. Pe.: 11 junio 2014 - 04:39


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Publicado el 15 mayo 2007 - 06:21

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Odum... continuacion
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La manera en que la gente, desde los estudiosos hasta el lego, ve el futuro, va desde la total confianza en la nueva tecnología (una filosofía del tipo “otra vez lo mismo”) hasta la convicción de que la sociedad debe reorganizarse, desacelerarse y desarrollar nuevos mecanismos políticos y económicos internacionales y holísticos para sobrevivir en un mundo con recursos limitados.

Herman Kahn es un conocido defensor del primer punto de vista (Kahn y Wiener, 1976; Kahn y col., 1976). Conforme al segundo punto de vista, la humanidad debe adoptar la estrategia que usa un arrecife coralino o un bosque tropical que crece sobre un suelo lixiviado para prosperar a base de recursos limitados .... revisando los libros de 1981 del ecólogo Lester Brown y el economista Julian Simon. Watt et al. (1977) destinaron todo un capítulo a la comparación de lo que denominaron la “creencia en la tecnocultura” y una “posición contraria”.

La posición contraria es, en esencia, un paradigma ecológico de la humanidad como parte de eco- sistemas globales sujetos a las leyes naturales ambientales y a las limitaciones de los recursos. Schumacher, en su libro titulado Small is Beautiful (Lo pequeño es bello) (1973), propone una gran inversión en tecnología a pequeña escala que sea armoniosa con los valores humanos y ambientales (en relación con esto se ha adoptado el término “tecnología apropiada”). Margalef (1979) señala, no obstante, que si bien lo pequeño es bello a menudo, lo grande es poderoso.

Entonces, ¿debe pensarse en grande y cuándo en pequeño? Por ejemplo, o ¿ cuándo invertir en enormes plantas eléctricas u optar por celdas fotovoltaicas, minigeneradores movidos por agua o viento, o algún otro dispositivo de ese tipo en plan doméstico? Los análisis de costos y ganancias son tan difíciles que será necesario experimentar con muchas opciones antes de poder encontrar una buena combinación que resuelva los problemas a largo plazo.

El sentido común dicta que, habiendo extraído energía a grandes profundidades del pozo petrolero, ahora el hombre debe extraer energía de muchos pozos diferentes, hablando en forma figurada.

Otra manera de evaluar el predicamento de la humanidad es considerando los abismos que deben salvarse para que el ser humano y el ambiente, así como las naciones industrializadas y en vías de desarrollo, lleguen a un equilibrio armonioso. Entre los abismos que se mencionaron en esta obra se encuentran los siguientes:

1. Los ingresos económicos: la diferencia entre ricos y pobres, tanto en el interior de las naciones como entre el 30% del mundo industrializado y el 70% del mundo no industrializado (pág. 115).

2. El alimento: la diferencia entre la gente bien nutrida y la desnutrida (pág. 117).

3. Los valores: la diferencia entre los bienes y servicios comerciales y no comerciales pág. 117)

4. El nivel educativo: la diferencia entre d letrado y el analfabeto, entre el escolar y el que no tuvo escuela (y también entre descapacitado y el no capacitado). Este aspecto no se había mencionado, pero se estudia en esta sección.


Ninguna de estas brechas se ha estrechado en forma notable. Ni los esfuerzos de las Naciones Unidas (que invierte la mayor parte de sus recursos en prevenir guerras) ni los cuantiosos préstamos en capital que las nación ricas envían al extranjero han producido resultados alentadores.

De hecho, los abismos de l ingresos y los valores empeoraron en las últimas décadas Morehouse y Sigurdson (1977) señalan que la exportación de tecnología industrial de los países ricos a los pobres su beneficiar al pequeño sector moderno de estos últimos, pero no a las masas rurales pobres.

La riqueza no “se escurre hacia abajo” cuando hay profundas diferencias culturales, educativas y de recursos dentro de la población. No es posible exportar tecnología de alta energía a un país pobre sin proveerlo también de la energía de alta calidad necesaria para mantenerla. Farvar y Milton (1972) estudiaron varios casos de exportación tecnológica desperdiciada.

René Dubos, científico, humanista y renombrado optimista, escribió elocuentemente sobre el tema de que la manera de cerrar los “abismos” humanos es “domesticar” la biosfera por completo, 4e modo que no sólo se preserven la belleza y utilidad de las granjas, campos, bosques, cuerpos de agua, parques, etcétera, sino que además se les mejore e intercale con los edificios humanos para beneficio mutuo. La idea utópica de Dubos es un ecosistema global movido por recursos renovables y organizado como la villa europea que él recuerda con tanto afecto desde su niñez en Francia (Dubos, 1976, 1980).

Si la civilización es un sistema y no un organismo, entonces, por el contrario de lo que afirma Toynbee en A Study of History (Un estudio sobre la historia) (1961), las civilizaciones no necesariamente crecen, maduran, envejecen y mueren como los organismos, aunque eso se haya observado en el pasado (el surgimiento y caída del Imperio Romano, por ejemplo).

Según Butzer (1980), la civilización se desestabiliza cuando el alto costo de mantenimiento origina una burocracia que ejerce demandas excesivas sobre el sector productivo. Entonces, los derrumbamientos son resultado “de concatenaciones al azar de procesos que se refuerzan mutuamente, no de la senilidad o la decadencia”. Ese punto de vista coincide con la teoría ecológica relacionada con el flujo de energía y la complejidad.

Los informes de El Club de Roma

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#11 Ge. Pe.

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Publicado el 16 mayo 2007 - 01:07

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En mi caso particular los Informes del Club de Roma han sido la piedra angular que acompaña mi pensamiento desde que los lei... es un post aparentemente largo, pero su lectura es apasionante por las implicaciones que tiene su contenido, el primero de ellos fue escrito ademas, hace casi 45 años !!!!!!, .

Continuacion de EL PREDICAMENTO DE LA HUMANIDAD: FUTURISTICA. Eugene Odum
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LOS INFORMES DEL CLUB DE ROMA


En abril de 1968, un grupo de 30 individuos procedentes de 10 países se reunieron en Roma invitados por el Dr. Arillio Peccei, un gerente industrial italiano, economista y hombre de visión. En el grupo se encontraban científicos, educadores, economistas, humanistas, industriales y servidores civiles nacionales e internacionales.

La reunión tuvo por objeto discutir un tema de magnitud creciente, el predicamento actual y futuro de la humanidad, y el grupo adoptó el nombre de “El Club de Roma”.

A partir de entonces, el grupo ha patrocinado una serie de “Informes de El Club de Roma”, que llevan el título general de “El predicamento de la humanidad”.


Los límites del crecimiento (1972).

Es el primero de esos informes, y fue elaborado por un grupo de científicos del Massachusetts Institute of Technology, encabezado por Dennis y Donella Meadows. El grupo construyó modelos globales basados en las técnicas de análisis de sistemas del pionero en ese campo, Jay Forrester (1968, 1971). Dichos modelos se diseñaron para predecir cómo será el futuro si el hombre continúa haciendo las cosas como hasta ahora; es decir, con los métodos económicos y políticos actuales.

Los resultados de los modelos demostraron que en muchos casos o en conexión con muchos recursos vitales, son de esperar ciclos de abundancia y escasez. El crecimiento y el consumo de recursos seguirán aumentando con rapidez junto con la población y el uso de la energía hasta que se llegue a un límite; entonces sobrevendrá una profunda depresión o “desplome”.

En este informe se denunció la obsesión de la sociedad por el crecimiento, cuyo objetivo, en todos los niveles —individual, familiar, corporativo y nacional—, es incrementar la riqueza y el poder sin consideración alguna por el costo a largo plazo del crecimiento exponencial.

Si bien la finalidad de Los límites del crecimiento era demostrar lo que podría ocurrir si no se cambian los métodos de vida actuales, muchas personas, entre las que se hallan la mayoría de los líderes políticos y una buena parte del público en general, consideraron el informe como la predicción del fin de la civilización.

Por tanto, hubo una tormenta de críticas. Muchos revisores señalaron que en los modelos no se tomaron en cuenta los nuevos avances tecnológicos, el descubrimiento de nuevos recursos, etcétera; la mayoría de la gente parecía sentir que la humanidad es demasiado astuta para caer en ciclos de abundancia y escasez, por lo que se le considera capaz de detenerse y cambiar antes de llegar a ese punto.

A pesar de las críticas y el rechazo general por parte de casi todos los políticos en lo que respecta a la posibilidad de que ocurran oscilaciones graves, el libro tuvo un impacto tremendo y sirvió como advertencia para que la humanidad tuviera en adelante más cuidado con lo que está haciendo. Los límites del crecimiento se vende en edición económica en casi todas las buenas librerías, donde se le encuentra al lado de otras obras clásicas sobre el tema, como Vogt (1948), Osborn (1948), Leopold (1949) y Carson (1962).

A este primer informe siguió una serie de informes complementarios que no sólo pretendían describir con más detalle las situaciones presentes y las perspectivas futuras, sino que sugerían cambios que deben hacerse para evitar ese destino. Los esposos Meadows publicaron luego un segundo libro (1973) con este fin.

El segundo informe de El Club de Roma se titula La humanidad en su momento crucial.

Este trabajo fue elaborado y editado por Mihajio Mesarovic, profesor y director del Systems Research Center de la Case Western Reserve University, y Eduard Pestel, profesor de ingeniería en la Universidad de Hanover, Alemania. En respuesta a las críticas que se hicieron en contra de Los límites del crecimiento, este informe divide el planeta en diez regiones interdependientes.

El fundamento lógico fue que resulta más práctico y eficiente estudiar los problemas globales sobre una base regional, puesto que hay diferencias considerables en los problemas que enfrentan las diferentes partes del mundo. Una vez más, en el informe se ana- liza la índole de la crisis mundial y se consideran los riesgos que conlleva el retraso.

Los autores del estudio concluyen que las distintas regiones del planeta,’y el mundo entero en última instancia, deben pasar con rapidez de su etapa actual de “crecimiento indiferenciado (aleatorio)” a lo que ellos llaman un “crecimiento orgánico”. En otras palabras, el mundo ya no puede tolerar un patrón de crecimiento desordenado, ya que ese camino pasivo lleva tan sólo al desastre.

En este segundo informe también se ponen de relieve dos brechas crecientes, que parecen ser el verdadero meollo de la crisis actual.

La primera se encuentra entre el ser humano y la naturaleza;

la segunda, entre ricos y pobres
.

Esas brechas, dicho sea de paso, son las mismas que los ecólogos han estado señalando por muchos años.

Es indispensable cerrar esos abismos para evitar catástrofes que sacudirán al mundo, pero sólo es posible lograrlo si se llega a algún tipo de unidad global, de modo que se reafirme la interdependencia entre el hombre y la naturaleza y que todas las naciones acepten en forma explícita que la Tierra es finita.

Es necesario que el concepto de crecimiento orgánico y sostenible del sistema mundial no se considere un concepto simplista de un mundo único, “monolítico”, en lo que se refiere al desarrollo. En el informe se hace hincapié en que el concepto de un mundo único, que ha sido propuesto varias veces por los utópicos, no funcionaría dada la compleja situación humana.

De hecho, el concepto de mundo único y homogéneo es incompatible esencialmente con un verdadero enfoque global encaminado a la solución del predicamento de la humanidad.

El método que se aplique debe comenzar realmente por el reconocimiento de la necesidad de estudiar y preservar la diversidad regional del mundo.

El desarrollo debe ser específico para la región, pero a la vez orientado globalmente en vez de basarse en los limitados intereses nacionales.

De este modo, el modelo del mundo se contempla como un instrumento flexible de planificación basado en computadora, que contiene un modelo regional de varios niveles para cada sistema del planeta.

Dicho modelo difiere fundamentalmente de cualquier otro mencionado en Los límites del crecimiento por el hecho de que toma en consideración la diversidad que existe en el mundo, misma que está profundamente enraizada en las tradiciones culturales del pasado las cuales indudablemente prevalecerán en el futuro.

Una vez más, el mundo se concibe como sistema; es decir, un conjunto de partes mutuamente interactuantes e interdependientes.


Los compartimientos en ese modelo son las regiones cultural y geográficamente distintas, y dicho modelo serviría como un instrumento global de planificación en el que podrían apoyarse quienes toman las decisiones en las diversas partes del orbe.

El enfoque regional que sugieren Mesarovic y Pestel es muy semejante a la teoría sociológica del regionalismo propuesta hace varias décadas por Howard W. Odum (Odum, 1936, 1951; Odum y Moore, 1938).

El regionalismo, como método de estudio de la sociedad, se basa en la identificación de las diferencias en los atributos culturales y naturales de las distintas áreas que, no obstante, son interdependientes.

El estudio social regional fue motivado en parte por el deseo de mejorar las regiones “atrasadas” de cada país; de modo que contribuyeran al bienestar económico nacional en vez de afeetarlo negativamente.

El concepto biológico del enlace natural y la interdependencia entre los humanos y el resto del biota, por supuesto, se remonta más de un siglo en el pasado: por ejemplo, se habla de eso en el ensayo de Thomas Huxley titulado “Evidence as to Man’s Place in Nature” (“Pruebas del sitio del hombre en la naturaleza”) (1863; reimpreso en 1959).

El tema ha sido replanteado en muchas otras ocasiones por los 200 ecólogos que escriben sobre la “ecología humana”, por ejemplo Charles C. Adams (1935), F. Fraser Darlind (1951), Marston Bates (1952) y W.C. Allee (1931 y 1951).

El enlace conductual entre el ser humano y otros animales también es el fundamento de la nueva y controvertida teoría de la sociobiología, planteada por Edward O. Wilson (1975, 1980) y otros.

Así pues, el tema básico del segundo informe de El Club de Roma no es nuevo, pero se plantea en un contexto más amplio: todas las crisis, que parecen llamar la atención del público en forma sucesiva, forman parte en realidad de un síndrome que señala la necesidad de evolucionar gradualmente desde el crecimiento indiferenciado hasta un crecimiento orgánico de varios niveles, en el que existan suficientes mecanismos de alarma y acción por retroalimentación para prevenir el ciclo de abundancia y escasez.

Dicho informe sugiere que se utilicen todas las crisis como detectores de fallas y que se comience a actuar como lo hace cualquier sistema orgánico eficiente: de una manera cibernética, con una fuerte retroalimentación negativa cuando el crecimiento comience a llegar al punto de ganancias decrecientes. Hirsch (1978) cree, de modo optimista, que las limitaciones sociales y los costos de mantenimiento servirán como mecanismo de retroalimentación que limitará el crecimiento antes de que lo haga la escasez de materiales.

El tercer informe de El Club de Roma se titula El RIO: reordenamiento del orden internacional (Reshaping the International Order) (1977).

En este informe, coordinado por el economista Jan Tinbergen de Holanda, ganador del Premio Nobel, se presta especial atención a las naciones subdesarrolladas cuyos líderes no aceptan de modo alguno la idea de limitar el crecimiento demográfico. Tinbergen y colaboradores concluyen que antes de poder lograr un orden orgánico mundial como el propuesto en el segundo informe, todas las naciones y regiones deben combinar sus objetivos locales con ciertos objetivos globales que funcionen para el beneficio de la humanidad entera. Aún falta demostrar la factibilidad de la combinación de objetivos locales y globales a largo plazo.

Por ejemplo, si un país determinado necesita cierta cantidad de desarrollo in dustria para lograr un estándar de vida razonable para sus ciudadanos, esto puede ser un objetivo local que vale la pena. Si lo anterior se logra a través del reciclaje de recursos escasos hasta donde sea posible y si se tratan los desechos de la mejor manera, entonces los bienes “comunes” de importancia global, como el aire, los océanos, etcétera, sufrirán menos danos.

El problema, por supuesto, es convencer a los ciudadanos y líderes de cada nación de que coordinar sus propios objetivos con los de la humanidad entera redundará en su propio beneficio. También es vital reducir la carrera armamentista, ya que la energía que se invierte en esa dirección negativa hace más difícil el que todas las naciones tengan la voluntad, la energía y el dinero necesarios para trabajar en forma unida por los objetivos comunes.

Cuando la gente está preocupada por un conflicto, piensa poco en la cooperación para beneficio mutuo; recuerde la tendencia evolutiva de la competencia al mutualismo en los sistemas naturales.

El cuarto informe se titula Los objetivos de la humanidad (1977) y fue recopilado por Ervin Laszlo, profesor de filosofía famoso por sus libros The Systems View of the World (Visión del mundo a través de sistemas) y A Strategy br the Future (Una estrategia para el futuro) .

Este informe se dedica a las dos cuestiones básicas que son el fundamento de todos los esfuerzos y análisis de los informes precedentes.


1) “,Cuáles son en realidad los objetivos de la humanidad?” y

2) “,está el hombre dispuesto a dar mayor importancia al desarrollo humano que al crecimiento material?”


En otras palabras, la humanidad su enorme poder tecnocientífico para objetivos que beneficien a todo el género humano sin dañar el planeta? Para lograr esto, obviamente, es necesario olvidar algunos deseos inmediatos en favor de la estabilidad y de condiciones decentes para las generaciones futuras.

Los objetivos de la humanidad se basan en un atlas o inventario de los objetivos nacionales y regionales propuestos por grupos de trabajo de diversos países y regiones.

Así, hay capítulos sobre los objetivos de Estados Unidos y Canadá, Europa Occidental, Europa Oriental, Latinoamérica, África, Medio Oriente, etc. A esos capítulos siguen otros sobre los objetivos que grupos internacionales como las Naciones Unidas, corporaciones multinacionales y el Consejo Mundial de Iglesias consideran importantes. Luego se clasifican los objetivos en términos de seguridad global, energía, alimento y recursos.

En el capítulo 16 del informe se estudia !a “brecha actual entre objetivos” y se presenta una serie de gráficas en las que los objetivos se representan como barras o columnas y se les califica de O (atención exclusiva a problemas nacionales a corto plazo) a 10 (cuestiones globales a largo plazo). En Estados Unidos, la empresa privada calificó bajo y el gobierno relativamente alto en lo que respecta a las políticas de conservación, economía, energía y agricultura a largo plazo. Como sería de esperar, las políticas de “estilo de vida” calificaron bajo.

En todos los casos, los grupos intelctuales, religiosos o espirituales dieron las calificaciones más altas (mayor preocupación globaJ). Los promedios nacionales en la escala de O a 10 de algunos países clave son: Estados Unidos, 4.0; Canadá, 4.7; Bélgica, 3.7; Holanda, 4.7; Suecia, 4.6; Japón, 5.5; China, 7.0; Algeria, 6.4; Arabia Saudita, 4.2; Brasil, 4.0; Egipto, 4.6; Ghana, 6.5; Pakistán, 4.7; India, 4.3. Resulta interesante el hecho de que la gente de los países subdesarrollados se muestra más optimista respecto al futuro que la gente de los países desarrollados, pero sólo China obtuvo una puntuación alta en lo referente a la preocupación global a largo plazo.

En los capítulos finales del libro se concluye que es factible lograr la realización de los objetivos globales y alcanzar una solidaridad mundial en última instancia; y de hecho ya se están dando los primeros pasos en ese sentido. Se estudian y comparan un escenario religioso y científico, uno gubernamental y otro empresarial y científico. Sin embargo, en el informe se asegura que no puede responderse con certeza la pregunta de si la solidaridad mundial llegará a tiempo o no.

Los informes subsecuentes de El Club de Roma, publicados entre 1978 y 1980, se enfocan hacia componentes importantes de los dilemas globales, por ejemplo desperdicios (Gabor y col., 1978), energía (de Montbrial, 1979), organización social (Hawrylyshyn, 1980) y riqueza y bienestar (Giarini, 1980). Uno de los informes clave se relaciona con la brecha educativa y se titula Ningún límite a la enseñanza: Salvando el abismo humano (Botkin y col., 1980). En este libro se compara lo que los autores denominan microeducación y macroeducación.

La mayor parte de la educación, señalan, se concentra en procesos de aprendizaje individuales cuyo objetivo es hacer del individuo un ser instruido y racional; éste es el nivel de la microeducación.

Por el contrario, se han realizado pocos esfuerzos mundiales para promover la enseñanza colectiva o social; el nivel de macroeducación. En otras palabras, generar conciencia y comprensión de los predicamentos regionales y globales entre gentes con poca o ninguna escuela? lograr que la sociedad entera aprenda a evitar el ciclo de abundancia y escasez, la trampa en- trópica y otros problemas que sólo perciben los pocos individuos con educación superior?

Y más que nada, lograr que la sociedad se percate de las políticas de crecimiento orgánico, tan bien documentadas en los informes segundo y tercero, y surja en ella la voluntad de adoptarlas? Quienes pensaron que la televisión sería un instrumento de macroeducación siguen decepcionados hasta ahora, aunque todavía existe la potencialidad. Ciertamente, el desarrollo de una tecnología de enseñanza social merece el mejor de los esfuerzos.

Laszlo (1977a) enunció el impacto global de los informes de El Club de Roma:

Gracias en buena medida a los esfuerzos de El Club de Roma, la conciencia internacional de la problemática mundial ha aumentado rápidamente.

El club abrió el camino (por analogía con la medicina) entre el diagnóstico (Meadows, Mesarovic y Pestel) y la prescripción Tinbergen, Laszlo y los demás informes).

Sin embargo, a pesar de los heroicos esfuerzos de Aurelio Peccei, se ha logrado muy poco en el terreno de la terapia. Para usar otra metáfora, el club ayudó señalando el camino pero hizo poco en lo que se refiere a despertar la voluntad de emprenderlo. Si es cierto que donde hay una voluntad hay un camino, entonces el carro se puso delante del caballo.

Por supuesto, es más fácil para un grupo de ciudadanos dei mundo preocupados el senalar el camino. que generar la enorme voluntad necesaria para comenzar a andarlo.

No obstante, se corre el peligro real de que el trabajo realizado hasta ahora adquiera la fina pátina que sólo da el desuso prolongado.

Sería mejor —y quien esto escribe está convencido de que los demás autores de El Club de Roma lo secundan— que los informes se sometieran al calor de la controversia constructiva en vez de acumular polvo como los respetados, pero ignorados documentos de una era.


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#12 Ge. Pe.

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Publicado el 18 mayo 2007 - 02:40

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El predicamento de la Humanidad.... cont...
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Modelos globales y futuros mundiales

Entre 1971 y 1981 se completaron unos diez modelos globales a gran escala.

Esos modelos son simulaciones matemáticas computarizadas de los sistemas físicos y socioeconómicos del mundo, con proyecciones hacia el futuro que son las consecuencias lógicas de los datos y suposiciones que entraron en el modelo (es importante mencionar que los modelos difieren a este respecto).

Dichos modelos fueron revisados y comparados colectivamente en un informe patrocinado por la Congressional Office of Technology Assessment (OTA) (1982), en un libro escrito por Meadows et al. (1983) y en un artículo de Donella Meadows (1982). Este último se recomienda especialmente como una revisión no técnica en la que se incluye una sección titulada “A Child’s Guide to the Systems Viewpoint” (“Guía infantil para el punto de vista de los sistemas”).

Cuatro de los modelos globales, a saber los de Forrester, Meadows et al., Mesarovic-Pestel y Global 2000, ya se mencionaron en este epílogo. Algunos otros se centran en cuestiones socioeconómicas, en vez de hacerlo en los recursos y la población per se, notablemente el Modelo Mundial Latinoamericano (MMLA), el SARUM inglés, el FUGI japonés y el Modelo Mundial de las Naciones Unidas (MMNU).

De hecho, la construcción de esos modelos fue estimulada por las críticas que se hicieron a las primeras proyecciones sobre el límite del crecimiento, y dichos modelos parten de la suposición de que las desigualdades políticas, sociales y económicas tienen tanto que ver con el predicamento de la humanidad como las limitaciones de recursos y la presión demográfica.

A pesar de las diferencias en suposiciones básicas y tendencias, los modelos en conjunto llevan a un consenso en algunos puntos. Los siguientes puntos se condensaron de las conclusiones a las que se llegó en el informe de la OTA y la revisión de 1982 de Meadows:

1. Se esperan avances tecnológicos y éstos son vitales, pero también son necesarios cambios sociales, económicos y políticos.

2. Las poblaciones y los recursos no pueden crecer indefinidamente en un planeta finito.

3. Se carece de información confiable o completa sobre el grado al que el ambiente físico y el sistema de sostén de la vida en el planeta pueden satisfacer las necesidades y demandas del futuro crecimiento de la población humana (es decir, se desconoce la capacidad de carga), aunque una reducción repentina de la tasa de crecimiento reducirá en gran medida la probabilidad de exceder los límites o de que sobrevengan desplomes de importancia (ecodesastres).

4. El hecho de “seguir haciendo negocios como hasta ahora” no conduce a un futuro deseable, sino que provoca un ensanchamiento de abismos poco convenientes (entre ricos y pobres, por ejemplo).

5. Los enfoques cooperativos a largo plazo son más benéficos para todas las partes que las políticas competitivas a corto plazo.

6. Debido a las interdependencias entre las personas, las naciones y el ambiente, que son más grandes de lo que se piensa, las decisiones deben hacerse en un contexto holístico. Es muy factible que las acciones encaminadas a lograr objetivos pobremente definidos sean contraproducentes.

7. La naturaleza del estado mundial futuro, sea mejor o peor que la actual, no está predeterminada. Depende en gran medida de la rapidez con que se modifiquen las tendencias presentes indeseables. Es probable que las acciones adoptadas pronto (dentro de las dos décadas próximas) sean más eficaces y cuesten menos que las mismas acciones si se adoptan tarde.


Esto demanda un liderazgo firme y más macroeducación (como se vio al considerar el informe de El Club de Roma, (Ningún límite a la enseñanza), puesto que hay la posibilidad de que sea demasiado tarde para cuando todo el mundo se percate del problema.

Y así, para los jóvenes de edad y de corazón, existen cosas por hacer y estimular la imaginación y muchas metas difíciles que lograr.

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#13 Ge. Pe.

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Publicado el 20 mayo 2007 - 09:38

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LA EVALUACIÓN ECOLÓGICA


El conocimiento de los diversos investigadores que elaboraron los informes de El Club de Roma, así como las extrapolaciones de los modelos globales, concuerdan bastante bien con la teoría básica de los ecosistemas, especialmente en dos paradigmas:

1) es necesario un método holístico cuando se estudian sistemas complejos y

2) la cooperación tiene más valor que la competencia para sobrevivir cuando se llega a los límites (de recursos o cualquier otra cosa).


Asimismo, los sapientes discursos van de acuerdo con la sabiduría y sentido común de antiguos proverbios como «mira antes de saltar”, “nunca pongas todas las manzanas en una sola canasta”, “despacio que tengo prisa”, ‘más vale prevenir que lamentar”, “el poder corrompe” y muchos otros. E.P. Odum (1977) escribe un poco más sobre sentido común y ecología.

El crecimiento futuro de la población humana es una de las incertidumbres de mayor importancia que afectan los modelos predictivos. En la figura 3-21 se presentan tres curvas de tendencias basadas en la suposición de que los nacimientos y muertes se equilibrarán en algún momento del próximo siglo. La mayoría de los futuristas están de acuerdo en que todos los problemas de la humanidad serán más fáciles de solucionar si se logra aminorar pronto la tasa de crecimiento demográfico, incluso si para lograrlo es necesario cambiar profundas creencias religiosas y culturales en lo que respecta a control de la natalidad, aborto y otros temas controvertidos.

En 1971, la National Academy of Science publicó un importante informe titulado “Rapid Population Growth; Consequences and Policy Implications” (“Crecimiento rápido de la población; consecuencias e implicaciones políticas”).

En este trabajo se concluye que el crecimiento rápido carece de beneficios económicos o de cualquier otra clase y que, por el contrario, genera problemas sociales y ambientales a un ritmo superior al de tas soluciones de los mismos. El crecimiento acelerado tiende a generar un ímpetu que conduce a sobrepoblaciones difíciles de evitar. Muchos demógrafos tienen fe en la transición demográfica —la teoría de que el crecimiento de la población humana se hace más lento conforme la gente incrementa su riqueza y depende menos del trabajo de los niños—, aunque el tema todavía es muy controvertido (Teitelbaum, 1975).

El ecólogo afirma que uno de los obstáculos que se oponen al logro de algún tipo de orden mundial es la excesiva estrechez de la teoría económica y las políticas que dominan el mundo (capítulo 3, sección 7, y capítulo 8, sección 7). A principios de este siglo, un grupo de escolares que se autodenominaron “economistas holísticos” formó una “escuela” activa que criticó los modelos económicos de aquella época. Grunchy (1947) dedicó un libro a la historia de esta escuela, a la que pertenecieron Thorstein Veblen, J.R. Commons, Wesley Mitchell, John M. Clark, Rexford Tugwell y Gardiner Means, nombres casi desconocidos para el estudiante actual de economía.

Los holistas se quejaban de que el economista clásico ponía poco interés en la economía como un todo dinámico y funcional, por lo que se contentaba con centrar su atención en las partes de la misma. Como resultado, sus modelos tendían a la rigidez, el mecanismo y representaban pobremente el mundo real.

El desarrollo de la economía holística se vio ahogado por la inundación de petróleo, que fomentó el rápido crecimiento de la riqueza monetaria y material. La teoría clásica del crecimiento sirvió muy bien mientras la oferta de petróleo excedió la demanda, pero ahora que está pasando la abundancia del combustible es tiempo de reinstaurar una holoeconomía en la que se pongan los valores culturales y ambientales junto con los monetarios.

El historiador John Haag (1981), en una revisión del pensamiento económico a partir de 1945, observa el surgimiento de una nueva generación de economistas quienes no están “intoxicados” por la “ática materialista del crecimiento a cualquier costo”. Wassily Leontief, Premio Nobel de economía, se quejaba recientemente (1982) de la incapacidad de los economistas para darse cuenta de que la economía es “un sistema autorregulable que abarca muchísimas actividades distintas pero interrelacionadas y, por tanto, interdependientes”.

También se pregunta “,hasta cuándo se abstendrán los investigadores de disciplinas interrelacionadas como demografía, sociología y ciencias políticas por un lado, y ecología, biología, ciencias de la Salud, ingeniería y otras ciencias físicas aplicadas por l otro, de expresar su preocupación por el espléndido aislamiento en el que se encuentra la economía académica?” La crítica de Leontief es en gran medida la misma que hacía la escuela de principios de siglo que se acaba de citar.

Dicha queja sobre la estrechez de las opiniones puede lanzarse contra muchos ecólogos académicos. No obstante, los ecólogos están empezando a hacer aportaciones constructivas a la economía. Como resultado, algunos conceptos de la teoría ecológica se están incorporando a la literatura económica actual, y viceversa.

Es siempre un buen signo el hecho de que los investigadores de los diferentes campos empiecen a usar las mismas técnicas analíticas. Por ejemplo, el método de elaboración de modelos de Leontief ha sido adoptado por los ecólogos Hannon y Finn, entre otros, mientras que el método de sistemas ecológicos de H.T. Odum ha llamado la atención de algunos economistas.

Muchos futuristas creen que es necesaria una extensión y reforzamiento de la ética para abarcar los valores de sostén de la vida y otros valores no comerciales, si se quiere cerrar el abismo que hay entre el conocimiento científico y la disposición de los líderes políticos para tomar decisiones a largo plazo que beneficien a todos.

En el capítulo 1 ( se refiere a su libro Fundamentos...) se hizo hincapié en la importancia de la “ética del uso de la tierra” de Leopold. Nadie sabe cómo puede extenderse el interés particular hacia la solución de problemas globales, aunque muchas personas escriben sobre el tema (Callahan, 1972; Hardin y Boden, 1977; Cahn, 1978; Callicott, 1979; Fritsch, 1980).

Cuando se logre fundir el “estudio del hogar” (ecología) y la “administración del hogar” (economía), y cuando la ética se extienda para abarcar el ambiente y los valores humanos por igual, entonces habrán razones de sobra para mostrarse optimistas sobre el futuro de la humanidad.


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Fin del capitulo
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Este tema ha sido editado por Ge. Pe.: 11 junio 2014 - 04:25


#14 Ge. Pe.

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Publicado el 02 junio 2007 - 01:17

Empezaremos a publicar este excelente libro y de libre circulacion en la red gracias a la

 




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ECOLOGÍA DE POBLACIONES

Autor: JORGE SOBERÓN


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COMITÉ DE SELECCIÓN
EDICIONES
DEDICATORIA
AGRADECIMIENTOS
PRÓLOGO


I. LA FAMILIA PEQUEŃA NO EVOLUCIONA MEJOR.
...ALGUNAS IDEAS BÁSICAS SOBRE
...LA SELECCIÓN NATURAL

II. MEJOR SOLOS QUE MAL ACOMPAŃADOS.
...CRECIMIENTO DE UNA SOLA ESPECIE

III. QUÍTATE TÚ PARA PONERME YO.
...LA COMPETENCIA ENTRE ESPECIES

IV. CORRE, QUE TE ALCANZO.
...INTERACCIONES DEPREDADOR-PRESA

V. SI TÚ ME RASCAS LA ESPALDA,
...YO TE LA RASCO A TI. LAS INTERACCIONES
...MUTUALISTAS

VI. DOS SON COMPAŃÍA; MÁS DE TRES SON
...DESORDEN. LAS COMUNIDADES

VII. BUENO, żY AHORA QUÉ? APLICACIONES
...DE LA ECOLOGÍA DE POBLACIONES

EPÍLOGO
APÉNDICE
SIMULADOR DEL \"FRIJOLARIUM\"
CONTRAPORTADA



En: Ciencia para todos.

 


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DEDICATORIA

Dedico este libro a la memoria de mi padre

JORGE SOBERÓN ALONSO



PRÓLOGO


En un prólogo, el autor debería de esbozar el contenido del libro, ya que el título es a menudo sólo una clave sobre la obra que puede ser muy engañosa.

Pues bien, el tema de este libro es lo que se conoce como ecología de poblaciones.

En estos tiempos de ruido, humo, asfalto, erosión y otros males similares no hay quien desconozca la palabra ecología, ni carezca de cuando menos una vaga idea de su significado. Esta vaga idea suele coincidir con la de \"contaminación ambiental\", y conlleva a pensar algo así como que los ecólogos son aquellos profesionales encargados de liberarnos de la contaminación.

Sin duda, la ecología como ciencia aporta métodos, conocimientos y conceptos sumamente útiles para el entendimiento y control de los problemas de la contaminación del ambiente; sin embargo, una mucho mejor idea de lo que es esta ciencia se presenta en la frase: \"la ecología es la historia natural estudiada científicamente.\" Desglosemos un poco esta definición.

La historia natural, esa disciplina placentera que fue tan propia de amateurs acomodados (Felipe Barbarroja, Maximiliano de Habsburgo, Carlos Darwin, etc.) es básicamente la observación y descripción de los seres vivos en su medio natural: sus alimentos y modos de obtenerlos, la conducta reproductiva (cortejos, anidación, cuidados paternales, etc.), la estructura social de sus poblaciones, sus competidores, enemigos naturales y \"aliados\"; en fin, aquellas características físicas del medio que les son favorables (clima, suelo, etc.), son la materia de estudio de la historia natural.

Es interesante hacer notar que los mejores historiadores naturales han sido en buena medida amateurs, esto es, enamorados de la naturaleza. Un contacto prolongado y estrecho con lo que podríamos llamar de manera sencilla áreas verdes\" (sean éstas selvas, bosques, desiertos, praderas, jardines e incluso terrenos baldíos) es una condición importante en el desarrollo de un historiador natural. No en balde los campesinos de todo el mundo son con frecuencia los mejores conocedores de la historia natural de sus regiones.


Sin embargo, a la historia natural le falta un componente para poder ser llamada propiamente ecología. Este componente es el método científico. En esencia, este método es la integración de la teorización (abstracción, conceptualización, proposición de modelos, generalización) y la observación (registro, descripción, experimentación).

La ciencia propiamente dicha no es una mera recolección ciega de datos ni tampoco es la contemplación y análisis de entelequias. El quehacer científico es la reflexión sobre las observaciones y la obtención de nuevas observaciones como consecuencia de la reflexión.

El objeto de la reflexión son los datos, pero las nuevas observaciones son muchas veces sugeridas por la reflexión previa, y no adquieren significado sino en el contexto formado por las observaciones y los conceptos que las anteceden.

La integración de datos y teoría no se alcanza plenamente sino por la actividad colectiva de la comunidad científica. Esta descripción esquemática del método científico deberá tenerse presente cuando en los siguientes capítulos presentemos, junto con ejemplos y casos reales, las hipótesis y modelos que les dan coherencia.

De lo que hemos dicho podemos concluir que la ecología es la actividad de observar, experimentar, hipotetizar y teorizar sobre los seres vivos, desde el punto de vista de las interacciones entre ellos y con su medio físico.

Una rama de la ecología (ecología de ecosistemas) estudia principalmente la parte fisicoquímica de los procesos ecológicos.

La estructura y dinámica de grupos de muchas especies es el objeto de la ecología de comunidades.

El estudio de la fisiología y conducta de los organismos desde un punto de vista ecológico se llama autoecología.


Por último, la parte de la ecología que se ocupa principalmente de las interrelaciones entre los seres vivos (esto es, que hace abstracción en lo posible del medio ambiente físico), enfocándose sobre todo al estudio de los cambios numéricos y evolutivos en grupos de muy pocas especies y en áreas más o menos restringidas, se llama ecología de poblaciones y es el tema de este libro.


En el primer capítulo se presentan en forma algo esquemática los conceptos básicos de ecología de poblaciones y de teoría de la evolución que se requieren para entender los argumentos del resto del libro.
En el segundo capítulo se introducen los principales tipos de interacciones entre seres vivos, restringiendo la exposición a encuentros entre individuos de la misma especie. Se presentan varios ejemplos ilustrativos y se analiza la forma en que dichos encuentros tienden a hacer crecer o disminuir a las poblaciones, así como las consecuencias evolutivas que de ello se derivan.

En los siguientes tres capítulos se presenta un panorama más real de las interacciones ecológicas, considerando encuentros entre individuos de dos especies diferentes. Estas interacciones, en las que ambos participantes pueden verse perjudicados, o uno se beneficia y el otro sale perjudicado, o bien, ambos se benefician, son consideradas cada una en capítulos diferentes, y se analizan los cambios numéricos generados en una especie por la presencia de la otra, así como las fascinantes adaptaciones que se presentan como consecuencia de lo anterior.

En el capítulo VI, dedicado a comunidades, se intenta presentar una mejor aproximación a la realidad, al considerar interacciones entre individuos de muchas especies.

La interesante pregunta de si las comunidades de seres vivos evolucionan como tales se examina brevemente.

Los ejemplos presentados en estos capítulos dan una pequeña idea de la maravillosa complejidad y riqueza del mundo vivo. Asimismo, el cúmulo de datos y teorías sobre las interacciones ecológicas puede ser aplicado a problemas de producción de alimentos, control de epidemias y explotación de recursos vivos.

Por ello, el último capítulo lo dedicamos a las aplicaciones de la ecología de poblaciones.

Finalmente, en el apéndice se describe un sencillo programa de computadora que permite simular la mayor parte de las interacciones descritas. (no se dara aca)


Este libro pretende ser una introducción a uno de los más fascinantes campos de la biología moderna.

El profundo placer de trabajar en contacto con la naturaleza y el infinito asombro ante la riqueza de las adaptaciones de los seres vivos a su entorno, aunados a la satisfacción del trabajo intelectual riguroso, al análisis y proposición de teorías y modelos, y a su ulterior contrastación en el campo, todo contribuye a hacer del estudio científico de la historia natural una actividad completa y llena de recompensas.

Si este libro sirve para transmitir algo del encanto de su estudio, habrá alcanzado su objetivo.

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Buen estudio y muchas gracias al autor, la editorial y la pagina web
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Este tema ha sido editado por Ge. Pe.: 11 junio 2014 - 04:58


#15 Ge. Pe.

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Publicado el 04 junio 2007 - 03:30

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I. LA FAMILIA PEQUEŃA NO EVOLUCIONA MEJOR. ALGUNAS IDEAS BÁSICAS SOBRE LA SELECCIÓN NATURAL


Dio Naturaleza a cada cual de los animales admirable industria para su conservación.

CAYO PLINIO SEGUNDO



PARA una persona interesada en la naturaleza, cualquier caminata por un bosque, un llano, una selva, o incluso la observación atenta de la poca vida natural que aún se encuentra en nuestras ciudades, puede suscitar una serie de preguntas parecidas a las siguientes: żPor qué hubo tan pocas mariposas llamadoras este ańo? żPor qué hay tantas moscas y tan pocas águilas? żPor qué de un cerro al contiguo las especies de árboles son diferentes? żPor qué en las ciudades los gorriones son tan abundantes y no sucede así con los cardenales?, etcétera. Estas preguntas se refieren al conocimiento de la distribución y la abundancia de los organismos.

Cuando se profundiza en los problemas anteriores, aparece otro catálogo de preguntas superficialmente diferentes, por ejemplo: żCómo encuentran las mariposas su comida y cómo se protegen de sus depredadores? żCómo se pueden explicar los intrincados diseńos de forma y color que parecen ocultar a ciertas especies de sus enemigos naturales? żCuál es el mecanismo por el que diferentes razas de la misma especie adquieren coloraciones distintas en las diversas localidades? żA qué se deben los complicadísimos ritos de apareamiento de algunas especies de aves?, ży por qué otras apenas presentan cortejo sexual? Y así, hay gran cantidad de interrogantes similares relacionadas con las razones por las cuales los organismos se encuentran adaptados a su medio y presentan las características propias de sus especies.

Estos dos catálogos de preguntas, aparentemente ajenas, en realidad son las caras de una misma moneda. Como George Hutchinson lo ha expresado de manera tan acertada, estas preguntas corresponden al "teatro ecológico" y a la "representación evolutiva", respectivamente. La íntima conexión que existe entre los cambios numéricos que sufren las poblaciones de seres vivos y sus ulteriores cambios evolutivos fue expresada y fundamentada por primera vez a mediados del siglo pasado por Carlos Darwin. Este capítulo se dedicará a la presentación de los argumentos subyacentes al concepto de selección natural, una idea central en el pensamiento biológico moderno y cuyo auxilio será indispensable para dar coherencia a los capítulos siguientes.

Para no presentar la argumentación en términos completamente abstractos, imaginémonos una pequeńa isla en medio de un lago. La isla se encuentra cubierta de pastos y algunos arbustos, poblada por insectos y una sola especie de ratones y es visitada ocasionalmente por tecolotes provenientes de las orillas del lago. Esta islita, sus habitantes y visitantes, son a la vez los actores y el escenario del "teatro ecológico".

El primer punto que examinaremos es el de los factores que determinan la cantidad de ratones en la isla. Hay solamente cuatro causas que producen cambios en los números: nacimientos, muertes, emigración e inmigración. Las dos últimas las ignoraremos con el fin de no complicar innecesariamente las cosas (para esto pusimos a los ratones en una islita, así la probabilidad de escapar o recibir la visita de otros ratones es muy baja). En el siguiente capítulo veremos con mucho mayor detalle las cualidades de los seres que afectan sus oportunidades de sobrevivir y dejar descendencia. Bástenos por ahora recordar que obtener alimento, conquistar una pareja y eludir a los enemigos naturales son los principales problemas a los que se enfrentan los animales y, a su modo, las plantas. El balance entre el número de nacimientos y el de muertes en cualquier momento, es lo que determina la abundancia de los ratones. Si en un ańo el invierno fue muy crudo, morirán más ratones que en un ańo favorable. Si los tecolotes del litoral del lago descubren que la isla contiene muchos ratones y empiezan a visitarla muy frecuentemente para alimentarse de ellos, habrá otra vez pocos ratones.

Si, debido al buen clima, los insectos de la isla se desarrollan mucho y acaban con buena parte de la cosecha de semillas, los ratones pueden sufrir de una escasez de alimento y de una mortalidad mayor que la acostumbrada, con el consecuente cambio en sus números. En fin, cualquier factor que opere en el sentido de mejorar (desde un punto de vista ratonil) el clima, de disminuir la intensidad de competencia con otras especies o la acción de los enemigos naturales producirá, por lo menos en el corto plazo, un incremento de la población de ratones. Los datos numéricos de natalidad y mortalidad se analizan mediante herramientas demográficas y, en particular, la llamada tabla de vida, que se verá con más detalle en el próximo capítulo.

Resulta claro que puede haber islas muy convenientes, desde un punto de vista de ratón, a saber: aquellas con pocos tecolotes, abundancia de gramíneas, ausencia de otras especies de roedores y buen clima; por el contrario, es posible que también existan islas muy inhóspitas. La densidad de ratones será respectivamente alta o baja en los diferentes tipos de islas.

Ahora bien, żqué es lo que determina cuáles individuos serán los sobrevivientes a la acción de los tecolotes, a las hambrunas o las inclemencias climáticas? żCuáles individuos y por qué razones serán capaces de obtener una pareja y de contribuir a la siguiente generación de roedores? El punto que el genio de Carlos Darwin percibió y apreció hasta sus últimas consecuencias es que ni el éxito al reproducirse ni la capacidad de sobrevivir hasta la edad adulta y de permanecer en ella son iguales en todos los individuos de una misma especie. En efecto, aunque todos los ratones pudieran parecer iguales a primera vista, un examen más cuidadoso revela diferencias entre ellos.

Algunos son más robustos, otros más ágiles, otros de color más oscuro, otros más claros. Incluso sus gustos alimenticios no son idénticos: un ratón puede preferir semillas de cierta planta, mientras que su vecino se inclina por la de otra especie distinta. Esta variabilidad no es, obviamente, privativa de los ratones. Es una característica universal de los seres vivos, que Darwin llamó "descendencia con variación". En otras palabras, esta expresión significa que todos los seres vivientes tienden a tener progenie parecida, pero en general no idéntica, a sí mismos, y éste es uno de los más profundos y esenciales rasgos de la naturaleza viva.

De modo que no todos los individuos de la misma especie (o incluso del mismo grupo o población, como la de los ratones en la isla) son idénticos, lo que trae como consecuencia simplemente que mortalidad y el éxito reproductivo no estén determinados puramente por el azar. Es como si se usaran dados cargados para determinar quién ha de morir o quién podrá encontrar pareja. Ilustremos esto con los ratoncitos de nuestro ejemplo: el invierno ha sido mucho más crudo que lo acostumbrado y la mortalidad entre los ratones ha resultado mayor.

Sin embargo, un cierto número de hermanos y primos, descendientes de un ratón notable por lo peludo, han sido capaces de soportar mejor el frío y ahora son proporcionalmente más abundantes en la población. Si se presentara una serie larga de ańos fríos, el aspecto general de los ratoncitos de la isla empezaría a cambiar, al predominar los descendientes de aquellos ratones peludos más resistentes a las bajas temperaturas. De manera similar, si la presencia de tecolotes fuera otra causa importante de mortalidad entre los ratones de la isla, aquellos ratones ligeramente más exitosos para escapar de la depredación de los tecolotes (por sigilosos, o rápidos, o porque evitaran salir de noche, u otra característica parecida dejarían más descendientes, en términos proporcionales, y cambiarían paulatinamente ciertos hábitos en la población.

Resulta claro que la acción de los diferentes factores no es necesariamente secuencial. Los ańos fríos pueden coincidir con los de baja actividad de los tecolotes, o viceversa. Los ratones más atractivos a las hembras pueden también ser los menos peludos, o los de color más claro, etc. Sin embargo, toda esta constelación de factores determina, después de muchas generaciones, que las poblaciones estén formadas por individuos adaptados, es decir, ajustados, armonizados con su medio.

En nuestro ejemplo, esto significa ratones resistentes al frío, con un aspecto y hábitos de conducta que los hagan inconspicuos ante sus enemigos naturales, capaces de utilizar una variedad de semillas diferentes para no verse demasiado afectados por sus competidores, etcétera.

Es claro que cambios subsecuentes en el medio (por ejemplo, un incremento en la cantidad de insectos competidores) traerán la consecuencia de un desplazamiento en las probabilidades de sobrevivir y un reinicio de este juego existencial cuyo único premio, según palabras de Slobodkin, es la permanencia en la cancha. La adaptación nunca será perfecta, por la simple razón (entre otras) de que el medio nunca permanece estático.

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Continuamos....
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I. LA FAMILIA PEQUEŃA NO EVOLUCIONA MEJOR. ALGUNAS IDEAS BÁSICAS SOBRE LA SELECCIÓN NATURAL


Pongamos ahora en términos generales el mecanismo que acabamos de ejemplificar:

1. Los seres vivos tienden a ser parecidos a sus progenitores, pero siempre, dentro de cualquier población, existe una gama más o menos amplia de variación con respecto a un buen número de los caracteres propios de la especie en cuestión. Parte de esta variación es heredable.

2 Ni la mortalidad ni el éxito reproductivo están repartidos por igual entre los individuos de una población. La variación natural determina que, en un medio ambiente dado, algunos de ellos tengan mayores probabilidades de sobrevivir y/o dejar descendencia que otros.

3. Los puntos 1 y 2 implican que aquellas características de los seres vivos que sean al mismo tiempo ventajosas y heredables tenderán a predominar en la población. La consecuencia del proceso anterior sostenido a lo largo del tiempo es la adaptación de los organismos a su medio.


El mecanismo descrito se conoce con el nombre de selección natural y prácticamente no existe biólogo que dude de su existencia, aunque hay diversas opiniones en cuanto a su importancia. En el presente libro adoptaremos la posición llamada neodarwiniana, que consiste, en parte, en conceder una gran importancia a la selección natural en la evolución de los seres vivos.

La idea de la selección natural ha tenido una historia un poco tormentosa. Por razones de tipo filosófico, lógico o empírico, se ha pretendido demostrar su invalidez.

Sin embargo, ha sobrevivido a más de 100 ańos de críticas diversas y ha salido fortalecida de esos embates.

Por lo anterior, y debido a la facilidad con la que se malinterpretan los argumentos basados en su uso, es muy importante hacer hincapié en los siguientes puntos:

1. La selección natural opera únicamente sobre la variabilidad heredable, esto es, la que se encuentra codificada en los genes de los organismos. La gran mayoría de los caracteres adquiridos no son heredables y por lo tanto no pueden ser seleccionados. Por ejemplo, es común escuchar la opinión de que, debido a su mala alimentación, tal o cual grupo étnico es genéticamente inferior a otro. Esta es una afirmación carente de fundamento biológico. Las deficiencias alimenticias de los padres no quedan codificadas en los genes y por lo tanto no son objeto de la selección natural.

2. La variabilidad genética se origina, hasta donde sabemos en este momento (después de muchos ańos de estudios de la genética a un nivel molecular), fundamentalmente al azar. Esto es, ni los errores en la maquinaria genética que denominamos mutaciones ni el "barajado" genético que se da en la recombinación previa a la reproducción sexual son dirigidos u orientados por las necesidades medioambientales: se dan de manera espontánea y pueden o no resultar favorables a un organismo en un medio ambiente dado.

Es el juego incesante entre el azar de la variabilidad y la necesidad de sobrevivir y reproducirse en un medio ambiente específico lo que determina la dirección y la velocidad de la selección natural.

Actualmente se sabe (en De las bacterias al hombre: La evolución, por D. Pińero, en esta misma serie) que la "reserva de variabilidad" con la que cuenta la mayoría de las especies es enorme.

Dicho en otras palabras, en las especies silvestres hay un gran reservorio de variación genética que puede manifestarse en la forma, colores, pautas conductuales, tamańos, etc., ligeramente diferentes unos de otros. Por otra parte, existen cientos de casos en los que ha sido posible medir las diferencias en la mortalidad (o la reproducción) en diversas variantes de organismos, por lo que actualmente no existe posible duda sobre la realidad de la selección natural.

3. La selección natural puede actuar a varios niveles de organización biológica. Por ejemplo, se pueden seleccionar diferentes variantes del mismo gene (una variante produce pelo corto y otra pelo largo en los ratones de la isla), o diferentes tipos de individuos (los peludos, oscuros y con amplios gustos alimenticios) o incluso grupos completos de individuos relacionados (por ejemplo, aquellos grupos en los que exista una conducta cooperativa).

El nivel o niveles en los que actúa preferentemente la selección natural, así como el modo preciso de hacerlo, constituyen puntos de controversia e investigación activa en la biología evolucionista moderna. En este libro evitaremos complicaciones suponiendo que la selección actúa en el nivel de las características de los individuos que están determinadas por uno o muy pocos genes. Esto no ocurre siempre, pero para nuestros propósitos es perfectamente adecuado.

4. Por último, es muy común que los evolucionistas utilicen un lenguaje metafórico que podría interpretarse como si a los genes, animales o plantas, se les atribuyera inteligencia o conciencia o incluso poderes de adivinación.

Por ejemplo, se podría haber dicho: "mediante una piel más abrigadora los ratones se protegen del frío". Esto en ningún momento quiere decir que los ratones conscientemente (y menos aún sus genes) hayan decidido adoptar el uso de abrigos gruesos. Aquella frase se utiliza en lugar de la correcta "en épocas de frío, los ratones que presenten genes que producen una piel más abrigadora tendrán mayores probabilidades de dejar descendencia, y por lo tanto los genes responsables de la piel gruesa predominarán en las generaciones futuras".

El biólogo rara vez usa este tipo de frase correcta y prefiere utilizar la incorrecta, pero mas corta, que pareciera atribuir conciencia a los animales. En este libro las frases cortas y teleológicas (que atribuyen finalidad a los organismos) se usarán en forma libre. Simplemente hay que recordar que estas frases son una "taquigrafía" para evitar describir en su detalle el proceso selectivo real.



En resumen, hemos ejemplificado sucintamente la manera en que los cambios en las cantidades de nacimientos y muertes dentro de las poblaciones no sólo producen fluctuaciones en el tamańo de las mismas, sino que, acoplados a la variabilidad heredable intrínseca a todos los seres vivos, dichos cambios pueden generar las "soluciones a los "problemas" que plantea el medio ambiente a los organismos. Los organismos que viven actualmente son los descendientes de una estirpe de buenos "solucionadores de problemas" y a esta capacidad la denominamos adaptación.

#17 Ge. Pe.

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Publicado el 07 junio 2007 - 05:58

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Continuamos....
 

ECOLOGÍA DE POBLACIONES


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II. MEJOR SOLOS QUE MAL ACOMPAŃADOS. CRECIMIENTO DE UNA SOLA ESPECIE


UNO de los principios básicos del quehacer del científico es que se deben entender y resolver primero los problemas sencillos para luego pasar a los más complicados. Ahora bien, las interacciones de los seres vivos entre sí y con su medio forman una complejísima red, siempre cambiante, siempre dinámica, cuya trama oculta apenas se empieza a conocer.

Aunque los naturalistas clásicos habían descrito desde hace mucho tiempo notables casos de interacciones entre varias especies, sólo hasta principios del siglo presente se empieza a desarrollar una teoría matemática de las interacciones. En este capítulo iniciaremos la descripción y análisis del crecimiento poblacional de una sola especie en términos de las cuatro causas básicas de cambio numérico (nacimientos, muertes, inmigración y emigración) y de los factores que las afectan.

Los ecólogos resumen la información de las causas del cambio en las llamadas tablas de vida. Esencialmente, la tabla de vida no es más que un registro de las muertes y los nacimientos en las diferentes categorías de edad (o de tamańo, o estadio) de una población. Por ejemplo, una mariposa pasa por los estadios de huevo, cinco fases larvales, una de crisálida y la de adulto. Una tabla de vida para esta mariposa es un recuento de la cantidad de huevecillos que sobreviven de la puesta original; después, de cuántas larvas de cada estadio, cuántas crisálidas y finalmente cuántos adultos, hasta la muerte del último. Además, se incluye la información de los huevecillos depositados por los adultos.

En el caso del ser humano, las tablas de vida se dividen en grupos de edades, generalmente de 5 en 5 ańos. Hay diferentes técnicas para estimar las probabilidades de que un individuo que entra a un grupo cualquiera de edades pase al siguiente, así como la fecundidad promedio de los individuos de cada uno de estos grupos.

La importancia de las tablas de vida radica en que además de ser un resumen de los nacimientos y muertes de un grupo de organismos, permiten calcular parámetros tan importantes como la tasa de crecimiento de la población, su estructura de edades "final" o estable, y otros de la mayor importancia para el demógrafo. Los detalles técnicos del cálculo de los valores de la tabla, así como de los parámetros derivados de ella, varían para poblaciones con generaciones separadas o con generaciones superpuestas.

Este libro no es el lugar adecuado para analizar apropiadamente las técnicas demográficas que se utilizan en los diferentes tipos de tablas de vida, por lo que, sin entrar en los detalles de la obtención de los parámetros del crecimiento de las poblaciones a partir de las tablas, mostraremos los principales aspectos dinámicos de dicho crecimiento.

Tal vez la manera más simple de imaginar el crecimiento de una población sea considerando aquellas que tienen generaciones separadas. Este es un caso extremo dentro de una amplia gama de posibilidades. En sitios donde el clima es marcadamente estacional (con inviernos muy crudos o temporadas anuales sumamente secas) es muy común encontrar que los organismos vivos se reproducen durante una temporada relativamente reducida del ańo, y que los adultos mueren pasada la temporada reproductiva.

En contraste, en otras especies o poblaciones los adultos permanecen reproductivos por varias estaciones e incluso existen casos en los que no hay estaciones reproductivas (como ocurre en la especie humana). Imaginando el primer caso, esto es, donde se presentan estaciones reproductivas seguidas de mortalidad de todos los adultos, es posible plantear la siguiente relación:

Adultos en la presente generación = Adultos en la pasada generación x Juveniles producidos por adulto x Tasa de supervivencia de juveniles


Si consideramos diferentes tipos de poblaciones, la relación anterior variaría en sus detalles, pero no en su esencia. Suponiendo otra vez una población aislada, con el fin de ignorar la migración, podemos notar que el número de juveniles producidos por adulto, multiplicado por la tasa de supervivencia, es el factor clave que determina si la población crece, se mantiene estacionaria o decrece. A este producto se le llama tasa de reproducción per capita. Si dicha tasa es mayor que la unidad, entonces cada adulto está siendo reemplazado en la siguiente generación por más de un adulto (en promedio).

Si el producto fuera exactamente igual a uno (lo cual es muy improbable en la realidad) entonces cada adulto sería remplazado por otro, con un crecimiento neto poblacional de cero. Si, por último, el producto fuera menor que uno, la población decrecería, puesto que en el balance final algunos adultos quedarían sin remplazo. En el apéndice se describen simulaciones sencillas que ayudarán a comprender este punto, y en la figura II. 1 se ilustra el resultado de cada caso.

En la mayoría de las poblaciones reales la tasa per capita es fluctuante, ya que la disponibilidad y calidad de los recursos, la variabilidad climática y la acción de otras especies rara vez permiten mantener constantes la fecundidad o la probabilidad de sobrevivir.

Desde un punto de vista meramente numérico, lo único importante es el valor neto del producto fecundidad X sobrevivencia. Por ejemplo, muchas especies de peces producen miles o millones de huevecillos, de los cuales sobreviven muy pocos, apenas los necesarios para equilibrar en el largo plazo las pérdidas y las ganancias; dicho en otras palabras, los necesarios para mantener en promedio un producto fecundidad X sobrevivencia cercano a uno.

Existen en cambio otras especies, por ejemplo de aves, que producen muy pocos juveniles por adulto (dos o tres), pero cuya tasa de supervivencia es tan alta, cercana al 100%, que el efecto numérico es el mismo, esto es, un balance en el largo plazo entre pérdidas y ganancias.

Sin embargo, desde otros puntos de vista, ecológicos y evolutivos, es radicalmente diferente producir gran número de juveniles cuyas tasas de supervivencia sean bajísimas, a producir muy pocos pero con mucho mejores perspectivas. Por desgracia, este tema de tan grande interés se sale de las posibilidades del presente libro.


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Figura II.1. Crecimientos exponenciales con tasa mayor de la 1 (a); tasa de la 1 (b); y tasa menor de 1 ©. Simulaciones realizadas con el "frijolarium" descrito en el apéndice y parámetros R = 1.3, 1 y 0.5.

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El primer autor importante que analizó los problemas del crecimiento poblacional fue Malthus. Argumentando que la población humana crecía en forma geométrica, mientras que los alimentos sólo lo harían en forma aritmética, profetizó un negro futuro para la humanidad. El crecimiento geométrico de Malthus no es más que un crecimiento con una tasa per capita constante y mayor que uno. Las explosivas posibilidades de una ley de crecimiento exponencial no son siempre bien apreciadas. Consideremos el caso humilde de la bacteria Escherichia coli, un conspicuo miembro de nuestra flora intestinal. De forma ligeramente oblonga, esta bacteria no tiene más de una centésima de milímetro de largo y en condiciones ideales se puede reproducir (duplicar) una vez cada veinte minutos. Ahora bien, si ninguna de las bacterias hijas muriera, los descendientes de un solo ejemplar producirían una masa del volumen de la Tierra en Ą36 horas! Éste es un caso hipotético. En la naturaleza rara vez se presentan ejemplos de crecimiento exponencial sostenido por intervalos largos de tiempo; sin embargo, estos casos no son ni desconocidos ni irrelevantes. En Australia, por ejemplo, una especie de nopal fue introducida en 1839 y para 1920 ya había cubierto una extensión de 24 millones de hectáreas, que así resultaban completamente inútiles para la agricultura. Un caso similar padecieron los australianos después de la introducción de conejos: a su importación en 1865 siguió una fase de crecimiento exponencial que para 1950 había producido un estimado de 300 millones de animalitos. Ambas plagas pudieron ser controladas gracias a la introducción de enemigos naturales o controles biológicos, fenómeno que se analizará en capítulos posteriores.

Otro caso de crecimiento explosivo es el de la población humana. En las figuras II.2a y II.2b se presentan datos del tamańo de la población mundial y la de México. Puede observarse claramente que a periodos largos de un crecimiento muy lento sigue la fase actual de crecimiento acelerado. En el caso de la población humana la ley de crecimiento es incluso más rápida que la exponencial, ya que la tasa per capita no es constante, sino que aumenta, sobre todo a causa de cambios sociales y tecnológicos que han hecho disminuir las tasas de mortalidad en muchos países. Aunque la humanidad ha pasado antes por fases de crecimiento rápido, nunca se había encontrado en una de la magnitud absoluta y relativa de la presente.
 

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Figura II.2. Crecimiento poblacional del mundo (a) y de México (b). Datos proporcionados por el Consejo Nacional de Población (CONAPO), y de Paul Ehrlich, en The Population Bomb. La extrapolación del ańo 2000 se obtiene suponiendo que no hay cambios en las tasas de crecimiento.


En ningún caso es posible mantener un crecimiento exponencial por tiempo indefinido. Tarde o temprano la fecundidad o la sobrevivencia per capita (o ambas) disminuirán debido a uno o varios factores: puede ocurrir que algún recurso (comida, espacio, etc.) se haga muy escaso debido a la demanda de una población muy grande. Puede también suceder que las aglomeraciones favorezcan la rápida dispersión de enfermedades (epidemias o epizootias) o bien atraigan a los depredadores. También es posible que se presenten cambios conductuales (canibalismo, homosexualidad) que redunden en una tasa de crecimiento per capita menor. Todos los factores mencionados se han documentado tanto en el ser humano como en plantas o animales; sin embargo, el caso de la especie humana es cualitativamente distinto debido a nuestras particularidades sociales y culturales. Aunque es imposible negar (o temer) la acción de algunos de estos mecanismos de regulación meramente biológicos en nuestra especie, cualquier apreciación seria de la demografía humana debe de explicitar un contexto histórico e integrar nuestra condición de seres sociales y culturales.


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Figura II.3. Cambios densodependientes en la tasa de crecimiento por cabeza ®. Al aumentar mucho la densidad poblacional (N) se produce una disminución de R como consecuencia de la competencia por alimento u otros recursos, la acción más intensa de patógenos o depredadores, el deterioro del medio, etc. A una cierta densidad N, la tasa R vale 1 y al población está en equilibrio.


Resulta entonces que la tasa de crecimiento per capita no puede permanecer constante de manera indefinida y por arriba del valor de remplazo igual a uno. A partir de alguna densidad de población y en forma más o menos suave, dependiendo de la especie y sus condiciones, la tasa per capita disminuirá por abajo de uno. A esto se le llama regulación del crecimiento poblacional. En la figura II.3 se ilustra la idea: el eje vertical (eje de las ordenadas) nos sirve para representar la tasa de crecimiento per capita, y el eje horizontal, la densidad de la población. La gráfica representa la tasa correspondiente a una densidad cualquiera. Si recordamos que una tasa mayor que uno quiere decir un crecimiento de la población, y una tasa menor que uno decrecimiento, entonces es fácil ver que la región por encima de la línea horizontal (que representa una tasa de 1) corresponde a crecimiento de la población, mientras que la región por abajo de dicha línea indica decrecimiento. La densidad de la población , correspondiente al punto donde se cruzan las dos líneas, constituye la población de equilibrio. Teóricamente, una población de exactamente individuos permanecería siempre del mismo tamańo, ya que su tasa de crecimiento es de uno. Sin embargo, existen numerosos factores aleatorios que pueden apartar a la población de su valor . Ahora bien, si por cualquier causa el tamańo de la población se hace mayor que , entonces nos habremos movido a la derecha en la figura II.3 y la tasa de crecimiento se hace menor que uno, lo cual implica una tendencia a disminuir y moverse a la izquierda. Si lo contrario ocurre, esto es, la población se desplaza a la izquierda de , entonces la tasa per capita se hace mayor que uno y tiende a compensar y a desplazar a la población hacia la derecha. Este mecanismo puede resultar lo mismo en una regulación muy fina y suave de la población en el equilibrio, que en fluctuaciones muy bruscas alrededor de éste. La figura II.4 muestras dos ejemplos extremos. Uno, de regulación suave, en una mariposa tropical en el campo, y el otro, de fluctuaciones abruptas, en una palomilla que es plaga de los pinos. En el Apéndice se encuentran las simulaciones correspondientes a ambos casos.

Resulta interesante mencionar que es muy fácil, en teoría, demostrar casos en los que la regulación poblacional no conduce a un régimen de estabilidad o "equilibrio", sino por el contrario, a fluctuaciones sumamente irregulares, denominadas caóticas, las cuales difícilmente pueden distinguirse de una serie de cambios debidos al azar. Algunos estudios recientes parecen indicar que las dinámicas de ciertas enfermedades, así como las de algunas plagas agrícolas, son ejemplos de este extrańo azar, paradójicamente derivado del determinismo más estricto. En el Apéndice se describe la simulación correspondiente.

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Figura II.4. Ejemplos de una población natural en equilibrio (a), y otra sujeta a fluctuaciones violentas (b). Datos tomados de Ehrlich, P. Y L. Gilbert (1973) Biotrópica 5(2):69-82 y Schwerdtfeger, A., en G. Varley (1949) J. An. Ecol. 18: 117-122.

 

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Figura II.5. Estructura de edades de la población de la República Mexicana. Datos del CONAP

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La variedad de ciclos de vida de plantas y animales no puede ser representada por un solo tipo de ecuación de crecimiento.

Existe un buen número de modelos matemáticos de crecimiento de población que dan preponderancia a diferentes aspectos del ciclo de vida de los organismos. Por ejemplo, la llamada estructura de edades es esencial para entender el crecimiento de muchísimas especies, entre ellas la humana. Es fácil ver esto. Si bruscamente, de hoy a mańana, todas las parejas mexicanas decidieran tener sólo dos hijos (o sea uno por cabeza), la población del país seguiría creciendo por un tiempo debido al enorme número de parejas en edad prerreproductiva que en los ańos futuros contribuirán al crecimiento.

La estructura de edades de México, típica de los países subdesarrollados (véase la figura II.5), contiene a una enorme población de jóvenes cuyo número compensara con creces (por algunos ańos) cualquier disminución de la tasa per capita de crecimiento. Por el contrario, en otros países, el escaso número de prerreproductivos implica que, aun con tasas de crecimiento per capita mayores que uno, la población disminuirá por algún tiempo, para finalmente alcanzar el equilibrio.

Otro factor que complica el análisis teórico del crecimiento poblacional es que las fecundidades y las sobrevivencias no son las mismas de un sitio a otro de los ocupados por una misma población; es decir que las ecuaciones de crecimiento son a menudo una especie de promedio que abstrae la diversidad natural. Esto es obvio en el caso del hombre (la mortalidad infantil no es igual en las zonas más ricas de la ciudad de México que en la Mixteca oaxaqueńa) y no menos cierto en el caso de plantas y animales. Esta variabilidad puede alcanzar extremos casi increíbles, como en ciertas especies de áfidos para los cuales no sólo no es igual chupar de hojas jóvenes o viejas, sino que dentro de una misma hoja una diferencia de pocos milímetros en el sitio de succión puede ser decisivo para sobrevivir o morir. Tal variabilidad local en la tasa de crecimiento per capita no puede simplemente promediarse para obtener una ecuación global. Los resultados teóricos que se obtienen al calcular una tasa promedio son muy diferentes de aquéllos obtenidos al "promediar", en un cierto sentido, muchas ecuaciones separadas, una para cada localidad.

Las complicaciones derivadas de introducir la estructura de edades, la heterogeneidad medioambiental u otras, no pueden ser analizadas en detalle aquí. Mencionaremos únicamente las conclusiones generales, válidas para la mayoría de las poblaciones, que se pueden deducir de los modelos matemáticos menos detallados y de los experimentos y observaciones de campo:
1. Cuando la tasa de crecimiento per capita de una población es constante, dicha población crece exponencialmente (crecimiento "geométrico" de Malthus) cuando la tasa es mayor de uno, o permanece sin cambios (la población se encuentra en equilibrio) cuando la tasa es uno, o bien decae paulatinamente hasta su extinción, si la tasa es menor que uno.

2. Es infrecuente, pero no imposible, encontrar que las tasas de crecimiento per capita permanezcan constantes por periodos largos de tiempo. Ejemplos importantes son las invasiones de nuevas regiones por especies que en ellas carecen de enemigos naturales, como los ejemplos de los nopales o los conejos en Australia; en estos casos se presenta un crecimiento exponencial. Los casos de equilibrio (tasa per capita = 1) se encuentran más frecuentemente en medios ambientes con muy pequeńas fluctuaciones ambientales, como las selvas tropicales siempre verdes, las cuevas, etc. Por último, la extinción local de muchas poblaciones ha sido bien documentada.

3. Pese a que es posible que la tasa de crecimiento per capita permanezca constante, lo normal es que sufra fluctuaciones, incluso algunas muy severas. Dichas fluctuaciones pueden ser independientes del tamańo de la población o dependientes de éste. En el primer caso, las fluctuaciones pueden deberse a los cambios climáticos, a la acción de cierto tipo de enemigos naturales que no se especializan en el organismo en cuestión, y en general a todo tipo de factores aleatorios (caída de meteoritos, apertura de una carretera, inundaciones, etcétera). A estos cambios en la tasa de crecimiento corresponden cambios en el tamańo de la población, los cuales pueden ser de magnitud considerable, pero no están regulados. En el segundo caso, los cambios en la tasa per capita correlacionados con cambios en la densidad de la población pueden regular el tamańo de la misma, según vimos anteriormente. En la naturaleza se presentan todas las posibilidades, incluso diferentes poblaciones de la misma especie pueden ser reguladas de diversas formas, o carecer de todo tipo de regulación.




Desde un punto de vista puramente numérico, la causa de la muerte de un individuo resulta irrelevante. El individuo desaparece de la contabilidad y basta. De manera similar, la naturaleza de las causas por las que un organismo fracasa al intentar reproducirse no afecta el valor de una tasa de crecimiento per capita determinada. Lo importante, desde un punto de vista estrictamente demográfico, son los valores de los números y no sus causas. Sin embargo, como ya se seńaló anteriormente, entre los seres vivos el "quién" importa tanto como el "cuántos". Más aún, en el largo plazo, el "quién" y el "cuántos" son dos caras de la misma moneda. Al ecólogo de poblaciones le resulta de particular importancia, y fascinante, describir y entender cuántos y quiénes mueren debido a sus encuentros e interacciones con otros organismos vivos. En términos de los resultados netos, existen tres tipos de interacciones: las que benefician a un individuo, las que lo dańan y las que le resultan indiferentes. Esta división lógica y exhaustiva encubre una compleja gama de posibilidades biológicas que, siendo muy distintas en cuanto a mecanismos, generan los mismos resultados demográficos. Mencionaremos ahora algunas de las que se presentan entre organismos de la misma especie.

Cuando dos individuos interactúan, los resultados de la interacción pueden representarse en la siguiente gráfica:



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El signo + representa un resultado beneficioso; el -, uno perjudicial, y el 0, un resultado indiferente. Un ++ entonces significa que ambos individuos se benefician de la interacción; un +-, que uno se beneficia y el otro resulta perjudicado, etc. Los beneficios o perjuicios se miden en unidades de tasa reproductiva, esto es, hablamos de beneficios o dańos demográficos.

La primera clase de interacciones que analizaremos es la de tipo --. El tipo de interacción -- es a menudo responsable de los incrementos en la mortalidad (o disminución de la natalidad) asociados con altas densidades de población. Cuando, por ejemplo, el alimento escasea en un área, la presencia de un nuevo individuo afecta negativamente a otros potenciales consumidores del mismo alimento, ya que éste deberá repartirse entre más individuos. Al fenómeno de utilizar recursos escasos se le llama competencia y, en el caso de que se dé entre individuos de la misma especie, competencia intraespecífica.

La competencia asume muchas formas. Puede ser directa o indirecta, violenta y agresiva o sutil y refinada. Puede terminar con la muerte de uno de los competidores, en su depauperación o en su infertilidad. Consideremos, por ejemplo, el amable caso de algunas flores y sus polinizadores. Muchas especies de plantas requieren para su reproducción de poner en contacto el polen de un individuo masculino con los óvulos de un individuo femenino. Para ello es bastante frecuente que sea necesaria la presencia de un intermediario, el polinizador, el cual transporta el polen entre las diferentes flores. Ahora bien, no siempre ocurre que haya suficientes polinizadores para la cantidad de plantas en alguna localidad. Se establece entonces una competencia entre las flores masculinas por los polinizadores disponibles, o, planteado en términos evolutivos, la selección natural favorece a aquellas plantas cuyas flores atraen mejor a los polinizadores.

Existen formas "honestas" de atraer a los polinizadores, tales como ofrecer más o mejor néctar, sacrificar una parte del polen (que es muy rico en proteínas) para alimentar al polinizador, proveerse de una arquitectura floral que facilite al polinizador el acceso a su recompensa, etc. Existe, por otra parte, toda una serie de seducciones "deshonestas" (por ejemplo, presentar flores olorosas y atractivas, pero carentes de néctar) de las que hablaremos en un capítulo posterior.

El punto esencial que hay que dejar claro es que aquellas flores masculinas que por cualquier mecanismo heredable logren las visitas de un número relativamente mayor de polinizadores, transmitirán esta característica a sus descendientes, con el resultado de que aquellas especies de plantas que habitualmente, a lo largo de muchas generaciones, hayan sufrido escasez de polinizadores, deberán presentar adaptaciones relacionadas con su atracción, como producción de néctar, flores vistosas, etc.

Sin embargo, las especies que no compitan por sus polinizadores no tienen por qué presentar tales adaptaciones. Tal es el caso de las especies polinizadas por elementos físicos del ambiente, como viento o agua, las cuales no tendrían ventaja selectiva al presentar las características atractoras mencionadas antes.

En otros casos, la competencia puede ser más directa y violenta. Muchas aves, por ejemplo, pelean por las parejas o por sitios privilegiados para anidar, o incluso por los territorios donde se realizan los bailes o los cortejos de apareamiento. Los alegres gorjeos matinales de los pájaros parecen tener el prosaico objeto de restablecer los territorios para obtener sus alimentos cada nuevo día.

Entre los mamíferos también son comunes las peleas por la pareja, y muchos peces presentan este mismo tipo de conducta. Los machos de los "betas" (Betta splendens), peces ornamentales muy conocidos por los acuaristas, deben ser mantenidos separados para evitar las peleas a muerte.

Menos conocido es el hecho de que entre los insectos también se da la lucha por parejas por territorios de apareamiento. Algunas frágiles mariposas entablan feroces combates cuando un macho entra en el territorio de otro. A veces esta conducta parece llevar al macho demasiado lejos. En efecto, no es raro observar a una mariposa territorial atacando y persiguiendo a cualquier "objeto volador no identificado" que penetre en su territorio, como otras especies de insectos, aves e incluso piedras arrojadas.

Es posible que el recurso por el cual los individuos de todas las especies compiten con más frecuencia sea la comida, ya directamente, como dos palomas por un grano de trigo, o indirectamente, como dos abejas por el néctar repartido en las plantas de un campo. Los recursos alimenticios son casi siempre insuficientes para satisfacer las necesidades de las poblaciones que los explotan.

En las aves, por ejemplo, los padres suelen proveer a sus polluelos de alimento; es muy común que la comida no sea suficiente para todos ellos, lo cual se manifiesta, por una parte, en los gritos, píos y actitudes con los que los polluelos exigen a sus padres una mayor eficiencia, y por otra, en los múltiples casos de fratricidio, medio por el cual los polluelos dominantes se desembarazan de algunos competidores.

Incluso cuando en términos absolutos el recurso es perfectamente suficiente, el modo de su explotación puede convertirlo en escaso. Las plantas, por ejemplo, se nutren de algunas sales minerales, agua, aire y luz. Alrededor de un 0.2% de toda la luz solar que llega a la Tierra se utiliza en la fotosíntesis. Sin embargo, no es aventurado afirmar que la gran mayoría de las plantas compiten con otras por la luz. Los individuos altos sombrean a los más pequeńos, los adultos a los jóvenes, etc. En las selvas altas tropicales esta competencia se vuelve muy intensa.

En el suelo de una selva sin perturbar (de las pocas que quedan sobre nuestro planeta) se encuentra un gran número de plántulas esperando la oportunidad para crecer. En cualquier momento, una rama o un árbol completo puede caer, arrastrando consigo a muchos otros y abriendo así un claro en la penumbra del bosque. La luz, recurso escaso en el suelo de la selva, se convierte de pronto en abundante y las plántulas latentes inician una carrera por levantarse antes de que el claro se cierre de nuevo y la sombra retorne al lugar. Rápidamente, inclusive dentro de plántulas de la misma especie, aquellas que llevan ventaja en tamańo, lugar, etc., empiezan a sombrear a sus vecinas amplificando así las diferencias de tamańo.

En cualquier plantación densa de vegetales de la misma especie, al cabo de un tiempo se tienen unos cuantos individuos dominantes y un mayor número de individuos "supresos", según la terminología botánica: los que obtuvieron los peores lugares en su competencia por la luz.

Hemos mencionado la competencia por alimento, por parejas, por territorios y por polinizadores. Existe además un recurso poco estudiado, pero aparentemente de gran importancia, por el cual compiten muchas especies vivas. Se le ha denominado el "espacio libre de enemigos", y en esencia es cualquier región del medio dentro de la cual es poco probable ser víctima de los ataques de depredadores, parásitos, etc. Muchos depredadores son capaces de identificar los sitios de alta densidad de presas y de concentrar sus actividades en ellos.

Resulta entonces que los lugares donde dicha densidad es baja están relativamente protegidos de los depredadores. Estos sitios de baja densidad de presas se convierten en un recurso por el cual se puede competir. La visita de nuevos individuos de la especie al sitio lo deteriora, simplemente por hacerlo más atractivo a los depredadores. La presencia de cada individuo se convierte en perjudicial para sus vecinos.

Como un ejemplo, consideremos el caso de los ectoparásitos (pulgas, garrapatas, moscas, etc.) del ganado: la acción de una o dos moscas puede ser insuficiente para estimular la respuesta defensiva, digamos de un caballo (arrugar la piel, dar un coletazo, rascarse contra un poste, etc.), pero si muchas moscas se congregan sobre el mismo sitio el estímulo será lo suficientemente intenso como para que el caballo se defienda. Las moscas compiten entre sí por el espacio de piel de caballo que está libre de la respuesta defensiva.

La competencia intraespecífica generalmente se presenta o se intensifica cuando la densidad de las poblaciones es alta. Como los resultados demográficos de la competencia son siempre, por definición, incrementos en la mortalidad o decrementos en la natalidad per capita, la competencia intraespecífica es un agente regulador de gran importancia. La acción de enemigos naturales acoplados, el otro gran agente de regulación poblacional, se analizará en un capítulo posterior.




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Publicado el 13 junio 2007 - 07:24

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ECOLOGÍA DE POBLACIONES



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Hablaremos ahora un poco de las interacciones de tipo +-, esto es, aquellas en las cuales uno de los participantes se beneficia mientras que el otro resulta perjudicado.

Este tipo de interacción es menos claro y definido que el anterior, por lo que nos limitaremos a presentar un par de ejemplos.

El mejor ejemplo de este tipo de interacción es el canibalismo.

Mucho más extendido en la naturaleza de lo que podría pensarse (se presenta entre mamíferos, reptiles, aves, peces, insectos, arańas, etc.), resulta obviamente perjudicial para uno de los participantes y beneficioso para el otro.

Dada la extendida (y errónea) creencia de que la evolución actúa "para el bien de la especie", no faltará quien se extrańe de que una práctica tan lamentable como el canibalismo no haya sido extirpada por la selección natural. Recordemos, sin embargo, que la selección natural actúa fundamentalmente en los niveles del individuo y del gene.

Un caníbal, al alimentarse mejor que otros individuos de su misma población, puede muy bien dejar más descendencia que los otros y por lo tanto incluso ser seleccionado. Lo anterior puede suceder siempre y cuando el caníbal no tenga preferencia sobre su propia descendencia, en cuyo caso la selección natural operaría en contra de tal característica.

Otro ejemplo muy ilustrativo de interacciones +- lo encontramos en el infanticidio en las manadas de leones.

(Esta afirmacion ha sido discutida por otros autores N. del Adm.)

Es común entre primates y roedores que los machos que se integran a un grupo maten a los jóvenes o infantes que puedan. En el caso de los leones, tal y como ha sido estudiado en Tanzania, los grupos sociales constan de varias hembras, su progenie, y una coalición de machos que se aparean con las hembras del grupo. Las coaliciones de machos compiten por los grupos de hembras, y frecuentemente se da el caso de que una coalición de machos sea sustituida por otra. La mortalidad infantil se incrementa bruscamente durante las sustituciones.

Se ha observado que los nuevos machos atacan y matan a los cachorros, o bien los echan del grupo, pese a la vigorosa oposición de las leonas, las cuales pueden incluso salir heridas al defender a su progenie. Ahora bien, es claro que los cachorros no se benefician con la presencia de los nuevos amos del hogar, pero żqué ganan éstos con su conducta poco caritativa? Consideremos la pregunta desde un punto de vista evolutivo: supongamos que la propensión al infanticidio fuera heredable, esto es, que los hijos de leones infanticidas tendieran a seguir las costumbres de sus padres. Una coalición de leones infanticidas, después de una sustitución, no pierde ni el tiempo ni las energías de sus recién adquiridas hembras en el cuidado de cachorros ajenos. Se excluye a éstos y se procede a generar nuevas camadas de leoncitos que, por hipótesis, tendrán las tendencias infanticidas paternales.

En cambio, una coalición de leones "tolerantes", que permitiera a las hembras culminar la larga crianza de los cachorros ajenos antes de aparearse, corre el riesgo de nunca llegar a procrear. Las hembras pueden morir o envejecer, otra coalición puede sustituirlos, un mal ańo puede sobrevenir trayendo la muerte de los cachorros propios, etc. En resumen, la característica conductual heredable de ser infanticida de cachorros ajenos tiene altas probabilidades de proliferar dentro de las poblaciones de leones. La ganancia de los machos infanticidas es evolutiva, a largo plazo, y estrictamente hablando quienes ganan no son los machos en cuestión, sino los genes responsables de su conducta.

Las interacciones ++ dentro de una misma especie se reducen básicamente a las relaciones sexuales y a los intercambios sociales denominados "altruistas".

Las relaciones sexuales benefician a ambos participantes porque la esencia misma de lo vivo consiste en dejar descendencia. Este es el premio último y mayor. La esterilidad es un fracaso ontológico. En aquellas especies (la mayoría) en las que predomina la reproducción sexual, se requieren generalmente dos participantes para llevar a término el ciclo reproductivo, de ahí que ambos miembros de la pareja se beneficien, en un sentido evolutivo. Ahora bien, como ya hemos dicho varias veces, la selección natural opera fundamentalmente sobre genes o individuos. Cualquier característica heredable de un individuo que le permita dejar más descendencia tenderá a difundirse en las poblaciones futuras, independientemente de que perjudique a su pareja.

Entonces el canibalismo sexual de muchos insectos beneficia a las hembras, quienes después de la cópula reciben una cantidad adicional de proteínas si consiguen devorar al macho. El macho, como tal, no se beneficia de ser devorado, pero tal vez sus genes sí. Esto depende básicamente del balance entre el número de copias de sus genes difundido por una hembra muy bien alimentada (gracias al sacrificio del padre) en relación con el número de copias que se obtengan de lograr fecundar a varias hembras no tan bien nutridas. Sin embargo, demasiadas variables intervienen en el proceso como para poder especular sobre bases sólidas, y en este punto dejaremos el tema.

Desde la perspectiva de la selección individual, las relaciones sexuales presentan varios aspectos fascinantes. En gran cantidad de especies la hembra invierte mucha más energía y tiempo en la preńez y cuidado de la progenie que el macho, cuya participación puede ser muy efímera. Una consecuencia de esto sería la tendencia a la irresponsabilidad y a la poligamia presente en los machos de muchas especies. En efecto, żpara qué interesarse en el cuidado de la progenie tenida con una hembra cuando es igual o más fácil producir más progenie con otras? Se ha hipotetizado que la explicación de las complicadas pautas de cortejo existentes en muchas especies de aves radica en que así la hembra obliga al macho a invertir energía y tiempo antes de decidirse a procrear.

Subsecuentes sesiones de cortejo resultan más caras y riesgosas (uno puede ser rechazado, con la consiguiente pérdida de tiempo y energías) que "quedarse en casa y ayudar a mamá a cuidar a los pequeńos". Otra vez, la selección de la estrategia dependerá de un balance: el número de genes difundidos como consecuencia de ayudar al cuidado, y por ende promover el éxito de una sola camada vs. el número de genes difundidos como resultado de producir varias camadas menos exitosas. Ambas estrategias extremas se presentan en la naturaleza, lo cual no debe extrańarnos, ya que la conveniencia evolutiva de una u otra depende de muchos factores cambiantes.

El tema de la selección sexual es suficientemente amplio como para ocupar varios libros, por lo que no podemos profundizar en él. Pasaremos entonces a ejemplificar las relaciones llamadas altruistas, que son otro caso importante de interacción ++.

Las interacciones altruistas son a menudo tipificadas con la frase "si tú me rascas la espalda, yo te la rasco a ti". Se presentan más a menudo en los organismos llamados superiores (aves, mamíferos), y están basadas en el hecho evolutivo de que puede ser benéfico para los genes de un individuo invertir un poco de esfuerzo (vía el fenotipo) en un plazo inmediato, a cambio de recibir beneficios (esto es, difundir sus copias) a mediano y largo plazo.

Por ejemplo, consideremos el caso estudiado por Packer, y relatado por Maynard-Smith, de los babuinos en la reserva nacional de Gombe, en Tanzania. A menudo ocurre que un macho que está en conflicto con otro por alguna causa (por ejemplo, por una hembra), solicita la ayuda de un tercero. En aproximadamente un 25% de los casos, el macho que solicitó la ayuda obtiene a la hembra. Ahora bien, żqué ganó el macho que fue a ayudar? El primero tiene la posibilidad de difundir sus genes, y al original poseedor de la hembra se le despojó de esta posibilidad.

Pero el segundo macho no parece beneficiarse demográficamente de su conducta. Una hipótesis para explicar este comportamiento es que el macho ayudante esperará ayuda futura del macho a quien ayudó en el presente. Obviamente, de aparecer "tramposos" que soliciten ayuda pero no la den al llegar su turno, deberían de ser identificados por los otros y sus solicitudes rechazadas. Los datos de Packer apoyan esta conclusión. Parece que existe una tendencia a establecer relaciones de ayuda, en las que hay un alto grado de reciprocidad.

Para que este mecanismo funcione se requiere que los organismos sean capaces de distinguir a unos individuos de otros, lo cual no tiene por qué hacerse conscientemente. Un gran número de claves, tales como olores, colores, e incluso rasgos faciales, pueden ser asociadas, en forma puramente refleja, con la posibilidad de recibir la ayuda.

En este capítulo hemos visto que bajo condiciones que permitan mantener la tasa de crecimiento constante, una población crece exponencialmente (crecimiento geométrico de Malthus) o bien decrece hasta la extinción. También vimos que existen diversas interacciones entre los individuos de una misma especie que pueden hacer variar la tasa de crecimiento. Las variaciones en la tasa de crecimiento tienen consecuencias dinámicas (por ejemplo, regulación del tamańo de la población, oscilaciones, etc.) y consecuencias evolutivas.

Existe un gran número de semejanzas entre lo que ocurre en poblaciones de animales y lo que ocurre con el ser humano. Algunas semejanzas son reales, tanto en el plano demográfico como en el evolutivo. Otras, en cambio, son meramente superficiales. En tiempos recientes se ha hecho un intento muy serio por explicar un gran número de fenómenos sociales y culturales propiamente humanos en términos de genética y dinámica de poblaciones.

A esta escuela de pensamiento se le llama "sociobiología" (existe también, por supuesto, sociobiología animal e incluso vegetal), debido al título de la obra pionera de E.O. Wilson, su principal exponente. Este tema se sale de los límites del libro, pero debido a la enorme importancia política que ha adquirido, es necesario mencionar algunos de sus puntos esenciales.

Los sociobiólogos humanos adoptan un punto de vista netamente reduccionista con respecto a la sociedad.

Esto es, pretenden explicar y predecir los fenómenos sociales y culturales en términos de otros fenómenos de más bajo nivel, aquellos que ocurren en el ámbito de la naturaleza biológica y genética del ser humano. Por ejemplo, se postula un origen genético para el miedo a las arańas o a las serpientes, o para el gusto por los grandes jardines arbolados.

Ahora bien, puede o no existir un gene para el miedo a las arańas, y el interés por su existencia es principalmente académico. Sin embargo, algunos sociobiólogos se han aventurado en terrenos menos seguros, presentando hipótesis y teorías cuya carga emocional y política va mucho más allá de lo meramente académico.

En efecto, el origen genético de las desigualdades sociales entre hombres y mujeres, de la homosexualidad y de la superioridad" de ciertas razas ha sido discutido por los socio-biólogos y adoptado entusiastamente por los partidarios de un buen número de organizaciones de extrema derecha. Se debe de tener claro que la explicación genética de este tipo de caracteres sociales humanos es, a lo sumo, hipotética. Por otra parte, incluso si existiera la base genética para explicar condiciones como la homosexualidad, es muy simplista suponer que con ésta ya se explicó el problema en términos biológicos.

Los contextos social, cultural y político desempeńan un papel central en el entendimiento de este tipo de situaciones. No hay que tener miedo a buscar las bases biológicas de la conducta humana, pero creer que tales bases nos proveerán de una explicación global, o peor aún, de una "ética de los genes", como se ha propuesto alguna vez, resulta, para decirlo eufemísticamente, ingenuo, y puede ser francamente peligroso.

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Este tema ha sido editado por Ge. Pe.: 11 junio 2014 - 12:04





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