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INDIA - Continentes - Geografía-Geología-Geopolítica


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#21 Ge. Pe.

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Publicado el 20 marzo 2008 - 08:47





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AFRICA

IV.-



5.          -    ECONOMÍA



La gran mayoría de los africanos han sido tradicionalmente agricultores y pastores, ya que cultivaban cosechas y criaban ganado para subsistir. Hasta hace unas décadas, existían pocos mercados, y normalmente los intercambios comerciales tenían lugar entre familiares y amigos. La manufactura y la artesanía eran consideradas actividades secundarias. Algunos estados crearon sistemas de comercio a larga distancia; estos países desarrollaron complejos servicios de intercambio así como una industria especializada y redes de comunicación y elaboraron estructuras gubernamentales que mantuvieran el flujo comercial.

La colonización europea aumentó la demanda exterior de ciertos productos agrícolas y minerales y la migración interior de trabajadores, se construyeron sistemas de comunicación, nuevos y seguros, se introdujeron cultivos y tecnología europea y se desarrolló un moderno sistema de economía de intercambio. La industria y artesanía local -tejidos y fabricación de acero, por ejemplo- era socavada frecuentemente por los productos europeos, mejores y más baratos. El desarrollo de las industrias de procesado, así como de los puertos y centros administrativos de industrias de consumo creció rápidamente para satisfacer las nuevas necesidades. Una característica de la economía africana es la coexistencia de la economía de subsistencia con la economía de intercambio moderna. El crecimiento futuro depende de la disponibilidad de fondos de inversión, la demanda mundial de materias primas, la disponibilidad de fuentes de energía y la magnitud del comercio local.

1.          -    Agricultura


A pesar de la expansión del comercio y la industria, la mayoría de los africanos siguen siendo agricultores y pastores. La agricultura de subsistencia convive con la agricultura de mercado y las plantaciones. Al norte y noroeste de África se cultivan cereales como el maíz, la avena, el trigo y la cebada, además de dátiles, olivo y cítricos junto con una gran variedad de vegetales. Se cría fundamentalmente ganado caprino y ovino. En la región del Sahara, los pastores nómadas crían camellos, y algunos agricultores, en los oasis, cultivan dátiles y cereales. A sur del Sahara, la agricultura itinerante —un método que consiste en quemar, acondicionar y despejar para cultivar pequeñas áreas de terreno, en las que más tarde se permitirá que crezcan los arbustos de nuevo— ha dejado paso a la agricultura sedentaria en la mayoría de las zonas. Los cereales son el cultivo principal, aunque también se cultiva arroz, batata, mandioca, kimbombó y banana como productos de subsistencia. En más de un tercio del continente no se puede criar ganado debido a las plagas de moscas tsetsé. Fuera de estas áreas y de los bosques densos, se cría ganado en grandes cantidades, pero rara vez con propósitos comerciales; la industria lechera es escasa y se sitúa ante todo alrededor de los centros urbanos del África oriental y meridional.

Aunque cerca del 60% de toda la tierra cultivada está destinada a la agricultura de subsistencia, la agricultura comercial o el cultivo comercial se desarrolla en todo el continente. Los artículos alimentarios se destinan a los mercados locales, pero el café, el algodón, el cacao, el maní, el aceite de palma y el tabaco son exportados. África produce y exporta más de la mitad de la producción mundial de cacao, maní (cacahuete), clavo y pita. Las granjas y plantaciones propiedad de europeos, situadas sobre todo en África oriental y meridional, producen cítricos, tabaco y otros productos alimentarios destinados a la exportación.


2.          -    Explotación forestal y pesca



Aunque una cuarta parte de África está cubierta de bosques, gran parte de la madera solo tiene valor como combustible local. Gabón es el mayor productor de ocumel, un derivado de la madera usado en la elaboración de contrachapado (madera en chapa o triplay); Costa de Marfil, Liberia, Ghana y Nigeria son los mayores exportadores de madera dura.

La pesca interior se concentra en los lagos del Gran Rift Valley y en el creciente número de piscifactorías. La pesca marítima es muy abundante y se destina al consumo local, si bien tiene importancia comercial en Marruecos, Namibia y Sudáfrica.


3.          -    Minería



La minería proporciona el mayor volumen de ingresos por exportaciones de África; las industrias de extracción minera son el sector más desarrollado en buena parte de las economías africanas. Aproximadamente la mitad de dichos ingresos proceden de Sudáfrica; gran parte de éstos se derivan de la minería de oro y diamantes. Otros países productores de minerales son Libia (petróleo), Nigeria (petróleo, gas natural, carbón, estaño), Argelia (petróleo, gas natural, mineral de hierro) y Zambia (cobre, cobalto, carbón, plomo, cinc).

También hay petróleo en la costa oeste africana, en la cuenca del Gabón, en la República del Congo, en República Democrática del Congo y en Angola. Cerca de un tercio de la producción de uranio mundial se extrae de África, sobre todo en Sudáfrica, Níger, República Democrática del Congo, la República Centroafricana y Gabón. La reserva de radio más grande del mundo se encuentra en República Democrática del Congo. El 20% de las reservas mundiales de cobre se concentra en Zambia, República Democrática del Congo, Sudáfrica y Zimbabue. República Democrática del Congo también produce alrededor del 90% del cobalto mundial y Sierra Leona tiene la mayor reserva conocida de titanio. África produce alrededor de las tres cuartas partes del oro mundial; Sudáfrica, seguida por Zimbabue, República Democrática del Congo y Ghana, son los mayores productores. Las minas de Sudáfrica y República Democrática del Congo producen prácticamente la totalidad de las gemas y diamantes industriales del mundo. En todo el continente hay mineral de hierro.

La mayoría de la riqueza mineral africana ha sido o es explotada por grandes multinacionales. En años recientes, los gobiernos africanos se han convertido gradualmente en importantes accionistas de las operaciones realizadas en sus propios países.


4.          -    Manufacturas e industrias



La extracción de minerales y petróleo está creando industrias de procesado, como refinerías y fundiciones, que están ubicadas en la mayoría de los países ricos en minería con recursos energéticos adecuados.

Sudáfrica fue la primera en contar con la mayor parte de la industria manufacturera de África; la industria pesada, así como la producción de metal, la fabricación de maquinaria y transportes, se concentraban en Sudáfrica. Desde hace unos años se han desarrollado notables centros industriales en Zimbabue, Marruecos, Egipto y Argelia, entre otros países. Las industrias relacionadas con la minería están bien implantadas en República Democrática del Congo y Zambia; Kenia, Nigeria, y Costa de Marfil han desarrollado sobre todo industria ligera, textil y de materiales de construcción. En gran parte de África la manufactura se limita a la fabricación o ensamblado de bienes de consumo como zapatos, bicicletas, textiles, alimentos y bebidas. A menudo tales industrias están limitadas al mercado de consumo regional, relativamente pequeño.


5.          -    Energía



Nigeria, Libia, Argelia y Angola son los mayores productores mundiales de petróleo.

La exportación de gas natural se centra en Argelia. La producción de carbón se concentra en Zimbabue y Sudáfrica; el mayor volumen se destina al consumo interno de ambos países. El resto de África debe importar combustible. Aunque África ofrece cerca del 40% del potencial hidroeléctrico mundial, solo se ha desarrollado una cantidad proporcionalmente pequeña debido a los altos costos de producción y a que las localizaciones son inaccesibles y están a gran distancia de los mercados. Sin embargo, en 1960 se comenzaron a construir varias centrales hidroeléctricas importantes; por ejemplo, la gran presa de Asuán, en el río Nilo, la presa del Volta, en el río Volta, y las presas de Kariba y Cabora Bassa, en el río Zambeze.


6.          -    Transportes



El desarrollo económico de casi todas los países africanos ha sido obstaculizado por unos sistemas de transporte inadecuados.

Gran parte de los países cuentan con unas redes de carreteras que con frecuencia están en mal estado y son intransitables durante las estaciones de lluvia. Las redes de carreteras unen normalmente el interior del país con la costa; en muy pocos casos ponen en contacto países vecinos. Aunque la mayor parte de las naciones africanas mantienen líneas aéreas, el ferrocarril y los transportes marítimos están poco desarrollados fuera de Sudáfrica y los países económicamente más avanzados del norte del continente.



7.          -    Comercio




Los sectores comerciales de buena parte de los países africanos dependen mucho de uno o unos pocos artículos de consumo. Gran parte de los países africanos comercia con otros más industrializados, que precisan materias primas y venden bienes de consumo o industriales.

El comercio entre los estados africanos está limitado por la competitiva, más que complementaria, naturaleza de productos, las barreras comerciales y la diversidad de monedas.

La mayoría de las antiguas colonias inglesas mantienen unas cómodas relaciones comerciales con Reino Unido y guardan sus reservas monetarias en Londres. Las antiguas colonias francesas mantienen lazos aún más estrechos con Francia y la mayoría son miembros de la Zona del franco. Además, casi todos los países africanos tienen relaciones económicas con la Unión Europea y se benefician de reducciones de aranceles (de aduanas).

Pocos sistemas económicos han surgido entre los países africanos. Los más duraderos y prósperos son la Comunidad Económica de Estados Africanos del oeste y la Comunidad Económica de Estados Centroafricanos. La Organización para la Unidad Africana también promovió el comercio entre los países africanos y el desarrollo económico, hasta convertirse en la Unión Africana en 2002.


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La vestimenta en África

En África se encuentra una rica variedad de vestidos y telas debido a la gran cantidad de tradiciones culturales diferentes. Aquí se muestran varios ejemplos de distintos países del África actual.



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Otros aspectos...

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#22 Ge. Pe.

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Publicado el 24 marzo 2008 - 09:08




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AFRICA

V.-





6.          -    HISTORIA





Hace unos cinco millones de años un tipo de homínido, antepasado cercano de los hombres de hoy en día, habitaba el sur y el este de África. Hace más de 1,5 millones de años, este homínido fabricante de herramientas evolucionó hacia formas más avanzadas: el Homo habilis y el Homo erectus.

El primer humano que existió en África, el Homo sapiens, data de hace más de 200.000 años.


Cazador y recolector, capaz de realizar toscas herramientas de piedra, el Homo sapiens se asociaba con otros de su especie para formar grupos nómadas; finalmente estos pueblos bosquimanos nómadas se extendieron por todo el continente africano. El proceso de diferenciación racial data del año 10.000 a.C. La creciente población negroide, que dominaba la domesticación de animales y la agricultura, expulsó a los grupos bosquimanos hacia las zonas más inhóspitas. En el siglo I, el pueblo bantú, uno de estos grupos dominantes, comenzó una migración que duró 2.000 años y pobló la mayor parte de África central y meridional. Las sociedades negroides dependían de la agricultura de subsistencia o, en las sabanas, del pastoreo. La organización política era, en general, local, aunque más tarde se desarrollarían reinos en África occidental y central.

La primera gran civilización africana comenzó en el valle del Nilo en el 5000 a.C. aproximadamente.

Estos asentamientos, que dependían de la agricultura, se beneficiaron de las crecidas del Nilo como fuente de regadío y nuevos terrenos. La necesidad de controlar la corriente del Nilo produjo finalmente una compleja y bien estructurada nación, con elaborados sistemas políticos y religiosos.

El reino de Egipto se desarrolló e influyó en las sociedades mediterráneas y africanas durante miles de años. La fabricación de utensilios de hierro se extendió hacia el sur, desde Egipto, alrededor del año 800 a.C. Las ideas de monarquía real y de organización estatal también fueron exportadas, en particular a zonas vecinas como Kush y Punt. El reino cusita del este, Meroe, fue reemplazado en el siglo IV por Aksum, que se transformó en Etiopía.

Durante un periodo que transcurrió entre finales del siglo III a.C. y principios del siglo I, Roma conquistó Egipto, Cartago y otras áreas del norte de África, que se convirtieron en los graneros del Imperio romano.

El Imperio fue dividido en dos partes en el siglo IV. Todos los territorios al oeste de Libia siguieron perteneciendo al Imperio de Occidente, controlado por Roma, y los territorios al este, incluido Egipto, pasaron a formar parte del Imperio bizantino, gobernado desde Constantinopla. En esta época la mayoría de la población se había convertido al cristianismo.

En el siglo V los vándalos, una tribu germánica, conquistaron gran parte del norte de África. Los reyes vándalos gobernaron hasta el siglo VI, cuando fueron derrotados por las fuerzas bizantinas y el área fue absorbida por el Imperio de Oriente.


1.          -    LA ERA DE LOS IMPERIOS Y LAS CIUDADES-ESTADO




Los ejércitos islámicos invadieron África tras la muerte de Mahoma en el 632 y rápidamente vencieron la resistencia bizantina en Egipto.


1.1.          -    El norte de África




Desde sus bases en Egipto, los árabes invadieron los reinos bereberes del oeste y en el siglo VIII conquistaron Marruecos. Mientras que los bereberes de la costa se convirtieron al islam, muchos otros se retiraron a los montes Atlas y al interior del Sahara. La minoría árabe estableció un reino autocrático en Argelia y Marruecos. Los reinos cristianos de Alwa y Makuria en Sudán fueron conquistados; solo el reino cristiano de Nobatia fue lo suficientemente fuerte como para resistir a los invasores, y forzar la firma de un tratado que mantuvo su independencia durante 600 años. Los árabes permanecieron como la minoría gobernante durante varios siglos.

El comercio a través del Sahara se hizo frecuente durante el siglo VIII. Los guías de caravanas y los maestros religiosos traspasaron sus valores políticos, religiosos y sociales a los pueblos de las rutas de comercio. Anteriormente, los invasores musulmanes del Yemen rechazaron a los pueblos de la costera Aksum hacia el interior y establecieron una serie de ciudades-estado como Adal y Harar. El mar Rojo pertenecía ahora a los comerciantes musulmanes.

Varias dinastías rivales surgieron en la costa norte africana. En el siglo VIII los musulmanes norteafricanos conquistaron la mayor parte de la península Ibérica, y durante siglos intentaron ataques y expediciones de conquista a la Europa cristiana. Ya antes de las Cruzadas algunos reinos islámicos muy civilizados dominaban el sur y el este del Mediterráneo. En el siglo XIV el Sudán cristiano sucumbió ante los ejércitos mamelucos de Egipto. Los turcos otomanos conquistaron Egipto en 1517 y durante los cincuenta años siguientes establecieron un control nominal sobre la costa norteafricana. El poder real, sin embargo, permaneció en manos de los mamelucos, que gobernaron Egipto hasta que fueron derrotados por Napoleón Bonaparte en 1798. Los etíopes fueron invadidos por los ejércitos del sultanato de Adal, pero derrotaron en 1542 a los musulmanes con la ayuda de Portugal.


1.2.          -    Reinos de África occidental




En África occidental surgieron una serie de reinos de raza negra cuya base económica yacía en el control de las rutas comerciales transaharianas. Se enviaban al norte oro, nueces de kola y esclavos a cambio de ropas, utensilios y sal.


1.2.1.          -    Ghana




El primero de estos reinos, Ghana, comenzó a existir el siglo V en lo que hoy es el sureste de Mauritania; su capital, Kumbi Saleh, ha sido excavada en tiempos modernos. Ya en el siglo XI, los ejércitos de Ghana, equipados con armas de hierro, se adueñaron de las rutas de comercio que se extienden desde el actual Marruecos a los bosques costeros de África occidental al sur.

Los bereberes nómadas de la confederación sanhaja (la actual Mauritania central) formaban el nexo principal entre Ghana y el norte. Una vez que los árabes consiguieron controlar las costas del noroeste, comenzaron a explotar estas rutas comerciales. A principios del siglo XI había consejeros musulmanes en la corte de Ghana, y los mercaderes musulmanes vivían en grandes barrios de extranjeros desde los que dirigían un comercio a gran escala muy lucrativo. En el siglo XI, Ghana fue destruida por los almorávides, una belicosa facción musulmana fundada entre los bereberes sanhaja. A principios del siglo XI se alzaron en guerra santa (yihad) y controlaron las rutas de caravanas del Sahara. Entonces el movimiento se separó; un grupo avanzó hacia el norte para conquistar Marruecos y España, mientras que el otro se dirigió al sur para destruir (en el año 1076) la capital de Ghana. Durante el siglo siguiente, el pueblo Soso de Futa Yallon, anteriormente vasallo de Ghana, tomó el control del área, pero fueron conquistados a su vez por los pueblos de Malí en el año 1240 aproximadamente.


1.2.2.          -    Malí y Songay




En el centro de las cuencas altas de los ríos Senegal y Níger, Malí evolucionó a principios del siglo XI a partir de un grupo de las tribus mande.

A mediados del siglo XIII, el reino comenzó un periodo de expansión bajo el vigoroso monarca Sundiata. Se supone que poco después los gobernantes de Malí se convirtieron al islam. El imperio de Malí alcanzó su punto culminante bajo el mansa (rey) Musa, que condujo una peregrinación a La Meca en 1324-1325, inició relaciones diplomáticas con Túnez y Egipto, y llevó a varios eruditos y sabios musulmanes a su imperio; a partir de la época de Mansa Musa, Malí apareció en los mapas de Europa. Después de 1400, el imperio decayó y Songay se convirtió en el reino más importante del Sudán occidental. Aunque Songay data de antes del siglo IX, su gran periodo de expansión se produjo con el reinado de Sunni Alí y Askia Muhammad. Durante el reinado de este último el islam prosperó en la corte, y Tombuctú se convirtió en el mayor centro de la cultura musulmana, famoso por su universidad y su mercado de libros. Atraídos por su riqueza, los ejércitos de al-Mansur de Marruecos destruyeron la capital de Songay, Gao, en 1591. Tras la caída de Songay, varios reinos pequeños —Macina, Gonja, Ségou, Kaarta— intentaron dominar el oeste del Sudán, pero las luchas continuas y el declive económico fueron los únicos resultados.



1.2.3.          -    Los reinos de Hausa y Kanem-Bornu




Al este de Songay, entre el río Níger y el lago Chad, surgieron las ciudades-estado de Hausa y el imperio de Kanem-Bornu. Los reinos hausa (Biram, Daura, Katsina, Zaria, Kano, Rano y Gobir) nacieron antes del siglo X. Después de la desaparición de Songay, el comercio transahariano se trasladó al este, donde cayó bajo el control de Katsina y Kano. Éstos se convirtieron en los centros de un floreciente comercio y vida urbana. Al parecer, el islam fue introducido en los reinos hausa en el siglo XIV desde Kanem-Bornu.

Este último imperio existía en el siglo VIII como un impreciso reino intermedio al norte y al este del lago Chad. En un principio fue gobernado por un pueblo nómada, los zaghawa, pero fueron reemplazados por una nueva dinastía, los saifawa, que reinó desde el año 800 hasta el año 1846 aproximadamente. Los nuevos soberanos se convirtieron al islam en el siglo XI. A finales del siglo XIV se trasladaron a la región de Bornu, y la zona anterior, Kanem, fue conquistada por el pueblo bulala procedente del sur. El soberano bornu más conocido fue Mai Idris Alooma (reinó entre 1580-1617 aproximadamente), que introdujo armas de fuego compradas a los turcos otomanos. En su momento de esplendor, Kanem-Bornu controló las rutas saharianas hacia Egipto, pero a mitad del siglo XVII ya había comenzado su decadencia.


1.2.4.          -    La expansión del islam




Durante el periodo de los grandes imperios sudaneses la vida de los agricultores y pescadores prácticamente no cambió; solo las clases dirigentes disfrutaban de las importaciones y los artículos de lujo. Los agricultores vivían en economías de subsistencia, sujetos a los impuestos periódicos y a las ocasionales incursiones en sus aldeas en busca de esclavos. El islam se asociaba con los grandes centros urbanos y era la religión de la clase dirigente y de los residentes extranjeros. Sin embargo, antes del final del siglo XV, los árabes nómadas kunta empezaron a predicar, y durante la mitad del siglo XVI la hermandad qadiriyya, a la que pertenecían, comenzó a extender el islam por todo Sudán occidental. Aproximadamente en la misma época, los fulani, un pueblo nómada y pastor, se trasladaron lentamente hacia el este desde la región de Futa Toro, en Senegal, ganando adeptos para el islam. Durante este periodo, el islam se convirtió en una religión personal más que en una mera religión de estado. De hecho, el islam parece haber declinado entre las clases dirigentes y dinastías no musulmanas que gobernaron en antiguos centros musulmanes hasta el siglo XVIII. Los movimientos islámicos de reforma y renacimiento comenzaron entre los pueblos fulani, mandingo, soso y tukolor.

Las viejas dinastías fueron derrocadas y se crearon reinos teocráticos que extendieron el islam a nuevas áreas. En los reinos hausa, Shehu Usman dan Fodio, un maestro musulmán, encabezó la rebelión de los fulani, que entre los años 1804 y 1810 derrocó a los monarcas hausa y estableció nuevas dinastías. Sin embargo, un intento de conquistar Bornu fue resistido con éxito por el líder religioso al-Kanemi. El nuevo imperio fulani fue dividido en un principio entre el hermano de Shehu, Abdullahi, y su hijo, Muhammad Bello, pero, después de 1817, Muhammad y sus sucesores fueron sus únicos señores.

Seku Ahmadu, un musulmán fulani, creó otro reino teocrático en Macina, en 1818. Durante su reinado desarrolló un imperio que abarcaba toda la región del río Níger, desde Jenne hasta Tombuctú. Tras su muerte en 1844 su hijo tomó el poder, pero en 1862 Macina cayó ante otro reformador musulmán, al-Hajj Umar, que creó el vasto imperio tukolor, en la región de Senegambia, antes de su muerte en 1864.


1.3.          -    Reinos de África oriental




Los primeros restos de la historia de África oriental aparecen en el periplo del mar de Eritrea (c. 100), que describía la vida comercial de la región, así como sus lazos con el mundo más allá de África. Inmigrantes indonesios llegaron a Madagascar durante el primer milenio con nuevos productos alimentarios, sobre todo bananas, que pronto se difundieron por todo el continente. Pueblos de habla bantú que se establecieron en el interior, formaron reinos basados en el clan y absorbieron a los pueblos bosquimanos y nilóticos que ocupaban las llamadas áreas interlacustres, o entre lagos, más al interior. Los colonos árabes ocuparon la costa y establecieron ciudades comerciales. Marfil, oro y esclavos eran las principales exportaciones. Ya en el siglo XIII se habían creado algunas notables ciudades-estado. Entre estos reinos zenj se puede citar a Mogadiscio, Malindi, Lamu, Mombasa, Kilwa, Pate y Sofala. La cultura urbana swahili se desarrolló gracias al intercambio mutuo de hablantes bantúes y árabes. Las clases gobernantes eran de ascendencia afro-árabe; las masas eran bantúes, muchos de ellos esclavos. Estas ciudades-estado mercantiles estaban orientadas hacia el mar, y su impacto político en los pueblos del interior fue mínimo hasta el siglo XIX.

Los avanzados y complejos reinos de los lagos empezaron su desarrollo en el siglo XIV. Poco se sabe de su historia primitiva. Una de las teorías afirma que los pueblos cusitas de las montañas etíopes llegaron a dominar a las tribus bantúes. Se cree que otros cusitas fueron los antepasados de los pueblos tutsi de la actual Tanzania, Ruanda y Burundi. Entre los lagos Victoria y Eduardo, los primeros reinos gobernados por los bachwezi florecieron antes del año 1500, época en la que fueron suplantados por la primera ola de pueblos luo, que emigraron del Sudán. Los nuevos inmigrantes adoptaron las lenguas bantúes en el país de Bunyoro, pero en Acholiland, Alurland y el país de Lango (toda la actual Uganda) conservaron su propio lenguaje. Más tarde se crearon nuevos reinos, entre ellos Bunyoro, Ankole, Buganda y Karagwe. De estos reinos, Bunyoro fue el más poderoso hasta la segunda mitad del siglo XVIII. Entonces Buganda comenzó a expandirse, y sus ejércitos hicieron incursiones por extensas zonas. El reino de Buganda creó una burocracia compleja y centralizada, en la que los jefes de distrito y subdistrito eran designados por el kabaka (‘rey’).

Más al sur, en Ruanda, los bachwezi (llamados alternativamente bututsi o bahima en esta zona) fundaron una aristocracia de pastores de ganado que gobernó a los pueblos bantúes a partir del siglo XVI.


1.4.          -    Reinos centroafricanos




Los reinos centroafricanos son aún menos conocidos que los interlacustres.

En la sabana del Congo, al sur de los bosques tropicales, pueblos de habla bantú establecieron comunidades agrícolas a comienzos del siglo IX. En algunos lugares se desarrolló el comercio a larga distancia con la costa oriental; el cobre y el marfil eran las principales exportaciones. Durante el siglo XIV se estableció el reino del Congo, que dominaba una zona de la actual Angola entre los ríos Congo y Loge y desde el río Kwango al Atlántico, con un elaborado sistema político, con gobernadores provinciales y un rey elegido de entre los descendientes del rey fundador, Wene. En la zona entre el Kasai superior y el lago Tanganica, se organizaron varios reinos en el año 1500 aproximadamente, y formaron el imperio luba. Su fundador, Kongolo, sometió a varios pueblos pequeños de la región y los usó como base para ulteriores conquistas. Sin embargo, el imperio no desarrolló mecanismos centralizadores, así que las luchas dinásticas y los reinos separatistas fueron un problema continuo. En el año 1600, aproximadamente, uno de los hijos más jóvenes de la dinastía abandonó el reino y fundó el imperio lunda. El reino lunda pronto se separó, y miembros de la dinastía real se fueron para fundar nuevos reinos como Bemba, Kasanje y Kazembe. Este último se convirtió en el reino más poderoso y grande de los luba-lunda, y entre 1750 y 1850 dominó el sur de Katanga y parte de la meseta de Rhodesia.

Se cree que los pueblos de habla bantú que se trasladaron al este desde la región del Congo, durante el primer milenio, asimilaron a los pueblos neolíticos nativos. Más tarde, los inmigrantes bantúes, llamados karanga, fueron los antepasados del actual pueblo shona. Los karanga comenzaron a construir el Gran Zimbabue, un impresionante edificio de piedra que albergaba a la corte real. También formaron el imperio Monomotapa, que obtuvo su riqueza gracias a la minería de oro a gran escala y alcanzó su máximo esplendor durante el siglo XV.



1.5.          -    Reinos surafricanos




Antes del siglo XIX, los pueblos de habla bantú habían expulsado o admitido a sus predecesores de África del Sur y habían establecido varios reinos sedentarios.

A principios del siglo XIX, la presión de la población y el hambre provocó una serie de guerras y migraciones a gran escala a través de África meridional y central. Comenzaron en 1816, cuando el rey zulú Shaka desarrolló nuevas técnicas militares y se embarcó en guerras de conquista contra los pueblos vecinos. Las tribus derrotadas por los zulúes emigraron del sureste de la actual Sudáfrica y, al reorganizar sus técnicas de combate tomando como modelo las de los zulúes, arrollaron a pueblos más distantes, que, en consecuencia, se vieron forzados a buscar nuevos hogares. Los ndwandwe, guiados por su jefe Sobhuza, se dirigieron al norte y establecieron el reino suazi a partir del año 1820. Los ngoni también fueron al norte y avanzaron a través del actual Mozambique y más allá del lago Malawi, donde, en 1848 aproximadamente, se dividieron en cinco reinos, que lucharon intensamente entre el lago Victoria y el Zambezi. Otro grupo, dirigido por Soshangane, emigró al sur de Mozambique, donde fundaron el reino de Gaza cerca del año 1830. Los kololo emigraron al norte hacia Barotseland y comenzaron una lucha por el poder con el pueblo local, los lozi. Los ndebele fueron al oeste (1824-34) y después al norte (1837), hasta lo que hoy es Zimbabue, y fundaron un reino en Matabeleland.



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Publicado el 26 marzo 2008 - 08:38


 



:estudiando


 

AFRICA  VI.-

    

2.          -    COMIENZO DEL IMPERIALISMO EUROPEO





El primer esfuerzo continuado de los europeos con respecto a África se desarrolló gracias al interés de Enrique el Navegante, príncipe de Portugal. Fueron enviadas numerosas expediciones después de 1434, cada una aumentando el conocimiento europeo sobre la costa sur, hasta que, en 1497-1498, Vasco da Gama rodeó el cabo de Buena Esperanza y llegó a la India.  



Las expediciones portuguesas fueron impulsadas por varios motivos: el deseo de conocimiento y de llevar el cristianismo a los pueblos paganos, la búsqueda de aliados potenciales contra la amenaza musulmana y la esperanza de encontrar rutas de comercio lucrativas y fuentes de riqueza. Más tarde, dondequiera que portugueses, ingleses, franceses y holandeses pasaban, alteraban las estructuras vigentes de la vida comercial y política y cambiaban los sistemas económicos y religiosos.

    



2.1.          -    Rutas comerciales

 

Los portugueses establecieron una cadena de colonias comerciales a lo largo de la costa africana occidental. El Mina, fundada en la Costa de Oro (actual Ghana) en 1482, fue la más importante; de hecho, fue la única en la Costa de Oro y las áreas de Congo y Luanda en donde el comercio fue realmente lucrativo. Oro, marfil, productos alimentarios y esclavos africanos se intercambiaron por armas de fuego, tejidos y alimentos.



El comercio portugués atrajo a los rivales comerciales europeos, que en el siglo XVI crearon sus propios puestos e intentaron captar el comercio existente. En África occidental el nuevo comercio tuvo efectos profundos. Las antiguas rutas comerciales habían estado orientadas al norte a través del Sahara, sobre todo hacia el mundo musulmán. Ahora las rutas fueron reorganizadas hacia la costa y la importancia económica de los reinos de la sabana entró en decadencia, mientras que los reinos de la costa incrementaron su riqueza y poder. Pronto se entablaron luchas entre los pueblos costeros por el control de las rutas comerciales y para acceder a las nuevas armas de fuego traídas de Europa.

    



2.1.1.          -    El comercio de esclavos

    

Con el auge del comercio de esclavos para las Américas, las guerras por el control del comercio africano se hicieron más intensas.



Durante los cuatro siglos de trata de esclavos, un número incalculable de africanos fueron víctimas de este tráfico de vidas humanas. La mayoría fueron capturados por otros africanos e intercambiados por distintos artículos. El primer reino importante que se benefició del comercio de esclavos fue Benín, al oeste de la actual Nigeria, fundado en el siglo XV. Al final del siglo XVII había sido sustituido por los reinos de Dahomey y Oyo. A mediados del siglo XVIII, el pueblo ashanti comenzó su auge como el mayor poder del África occidental.   



Bajo el asantehene 'rey' Osei Kojo (que reinó entre 1764-77), los ejércitos ashanti comenzaron a presionar en dirección sur hacia las estaciones o puestos comerciales europeos de la Costa de Oro. Aunque no pudieron limpiar la ruta de intermediarios, se aseguraron un abastecimiento estable de armas de fuego, que usaron para expandirse hacia el norte y disputar sus fronteras orientales con Dahomey.  Más al este, el reino yoruba de Oyo se debilitaba a finales del siglo XVIII, lo que provocó la guerra civil y la intervención de las fuerzas fulani desde el norte y un incremento en la cantidad de esclavos disponibles para el comercio. En el año 1835 aproximadamente, la capital imperial, Old Oyo, fue abandonada, pero en la batalla de Oshogbo (c. 1840) los fulani fueron expulsados. Las guerras civiles se extendieron hasta 1893, cuando el poder yoruba se dividió en varios reinos competidores.   Durante la última parte del siglo XVIII, la opinión pública en Gran Bretaña se volvió en contra del comercio de esclavos. Debido a la decisión de Mansfield de 1772, que liberaba a los esclavos en Gran Bretaña, se planteó la posibilidad de crear una colonia africana de antiguos esclavos. El primer intento (1787-90), en la bahía de San Jorge (actualmente Sierra Leona), fracasó; los abolicionistas lo intentaron una segunda vez y en 1792 fundaron Freetown en la misma zona.   



Cuando los británicos declararon ilegal el comercio de esclavos para los ciudadanos británicos en 1807, consideraron que Freetown era la base adecuada para las operaciones navales contra tal comercio y, en 1808, Sierra Leona fue convertida en una colonia de la Corona. El ejemplo de Sierra Leona atrajo a los estadounidenses, interesados en la colonización del África negra, y a principios de 1822 la Sociedad de Colonización Estadounidense logró establecer su colonia, Liberia, en las cercanías de cabo Mesurado.

     



2.1.2.          -    La expansión británica

    

El deseo británico de acabar con el comercio de esclavos se basó en los intentos de reorganizar el comercio africano hacia otras exportaciones (como el aceite de palma), en aumentar la actividad misionera y en imponer la jurisdicción del gobierno británico sobre propiedades que habían pertenecido a comerciantes británicos.

Tales acciones involucraron con frecuencia a Gran Bretaña, por descuido, en luchas con los reinos africanos y condujeron a que asumiera la soberanía de ciertos territorios africanos. En 1821, el gobierno británico tomó el control de una serie de fuertes en la Costa de Oro. Debido a una serie de malentendidos, la primera de varias guerras entre los ashanti y los británicos ocurrió entre 1823 y 1826; estos conflictos se sucederían   intermitentemente hasta fin de siglo. Aunque el gobierno británico renunció al control de los fuertes en 1828, volvió a asumir la jurisdicción en 1843. En cambio, la autoridad británica sobre los ashanti no quedó firmemente establecida hasta 1900. En el delta del Níger, la abolición británica de la esclavitud obligó a sustituir la trata de esclavos por el comercio de aceite de palma; para ello, Gran Bretaña precisaba un puerto cercano. Además, los británicos estaban ansiosos por eliminar a los intermediarios de los reinos del delta, tales como Calabar, Bonny y Brass. En 1852 los británicos obligaron al gobernante de Lagos a aceptar su protección y así, en 1861, Lagos fue convertido en una colonia de la Corona. 



    

2.2.          -    África oriental y central

    

En el centro y el este de África el impacto europeo fue diferente.

Cuando los portugueses llegaron a las costas del Congo y Angola, a partir de 1480, se aliaron rápidamente con los soberanos del Congo, que se convirtieron al cristianismo, e intentaron crear un estado occidentalizado. Este objetivo se frustró, sin embargo, por las guerras civiles y la introducción del comercio de esclavos. La región pronto quedó inmersa en luchas y durante el siglo XVI el reino se derrumbó. Más al sur, los portugueses fundaron Luanda en 1575 como base para penetrar en el interior de Angola; de aquí salieron casi la mitad de todos los esclavos enviados a las Américas. Cuando alcanzaron la costa este de África, los portugueses intentaron cortar las conexiones comerciales con el mundo musulmán. En el proceso, gran número de ciudades-estado fueron destruidas, otras ocupadas y toda la zona entró en decadencia económica. Después de que los portugueses fueran expulsados definitivamente de Mombasa en 1698, la costa volvió a tener un gobierno nativo, pero durante el siglo XVIII los gobernantes de Omán establecieron al menos un control nominal.

A comienzos del siglo XIX, el sultán Sayyid Said, gobernante de Omán, transfirió su capital a Zanzíbar, que le sirvió de base para fortalecer su control sobre la costa y penetrar al interior para comerciar con los reinos interlacustres. Los esfuerzos británicos por regular el comercio de esclavos de África oriental condujeron, en 1822, a un tratado que prohibía la venta de esclavos a súbditos de reinos cristianos. Sin embargo, el comercio de esclavos continuó muy activo, debido al gran número de africanos secuestrados para hacer frente a la demanda de esclavos en las plantaciones de clavo de Zanzíbar y los mercados de esclavos del Medio este estadounidense.  

La llegada de los portugueses a Etiopía había ayudado a evitar la conquista musulmana. En 1542 una fuerza combinada de etíopes y portugueses derrotó al ejército musulmán, y los etíopes reconquistaron gran parte de su territorio perdido. Sin embargo, tras las disputas doctrinales entre los eclesiásticos coptos y los jesuitas portugueses, los portugueses fueron expulsados en 1632. Etiopía pasó una época de aislamiento y, ya en el siglo XVIII, la monarquía se derrumbó. Desde 1769 a 1855, Etiopía soportó la 'edad de los príncipes', durante la cual los emperadores eran gobernantes títeres, controlados por los poderosos nobles provinciales. Dicha era acabó con la coronación del emperador Theodore II, un jefe menor que llegó al trono tras derrotar a sus rivales. Ver Etiopía.


    

2.3.          -    Sudáfrica

    

Aunque los portugueses ignoraron Sudáfrica durante mucho tiempo, sus rivales, los holandeses, comenzaron en 1652 a desarrollar el área como una estación en la ruta a las Indias orientales.



Durante un corto periodo, los colonos fueron animados a establecerse alrededor de Ciudad de El Cabo, al tiempo que empezaba a desarrollarse una nueva cultura y pueblo, los bóers o afrikáners.   

A pesar de la resistencia del gobierno iniciaron una inmigración hacia el interior en busca de mejores tierras y, después de 1815, para escapar del control del gobierno británico. Mientras avanzaban hacia el interior, se encontraron con los zulúes y otros pueblos bantúes en su expansión hacia el sur. El resultado fue una serie de guerras por la tierra. En el curso de sus migraciones, los bóers fueron los primeros blancos en explorar el interior de África.  

A finales del siglo XVIII, el interés científico y la búsqueda de nuevos mercados comenzó a estimular una era de exploraciones. El explorador británico James Bruce alcanzó las fuentes del Nilo Azul en 1770; su compatriota Mungo Park exploró (en 1795 y 1805) el curso del río Níger; el explorador alemán Heinrich Barth viajó extensamente por el oeste del Sudán musulmán; el misionero escocés David Livingstone exploró el río Zambezi y en 1855 bautizó las cataratas Victoria; los exploradores británicos John Hanning Speke y James Augustus Grant, río abajo, y Samuel White Baker, río arriba, resolvieron el misterio de la fuente del Nilo en 1863. A los exploradores les siguieron (y en algún caso precedieron) los misioneros cristianos y, más tarde, los comerciantes europeos.


 

    

2.4.          -    La política europea

    

A medida que crecía el interés europeo por África, las dificultades de sus gobiernos se incrementaban.

Los franceses comenzaron la conquista de Argelia y Senegal a partir de 1830, pero la ocupación sistemática del África tropical no comenzó hasta la segunda mitad del siglo. Al penetrar al interior de África, ciudadanos y administradores europeos encontraron resistencia por parte de los pueblos dominantes y fueron bienvenidos por los pueblos subordinados que buscaban aliados o protectores. Desde 1880 a 1905, aproximadamente, buena parte de África fue dividida entre Bélgica, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia y Portugal. En 1876 el rey Leopoldo II de Bélgica estableció la Asociación Internacional del Congo, una compañía privada, para explorar y colonizar la región. Su principal agente en esta tarea fue sir Henry M. Stanley. En 1884 la intensa rivalidad de las potencias europeas, deseosas de conseguir más territorios africanos, y las mal definidas fronteras de sus diversas posesiones amenazaron las relaciones internacionales. Entonces se convocó una conferencia a la que las naciones de Europa, junto con Estados Unidos, enviaron delegados.  

En la Conferencia de Berlín (1884-85) las potencias definieron sus zonas de influencia y establecieron reglas con vistas a la futura ocupación de la costa de África y para ordenar la navegación en los ríos Congo y Níger. Entre las importantes disposiciones del Acta de Berlín había una que obligaba a las potencias que adquirieran un nuevo territorio en África, o asumieran un protectorado sobre cualquier parte del continente, a notificarlo al resto de las potencias signatarias.

Durante los quince años siguientes se negociaron numerosos tratados entre las naciones europeas para ejecutar y modificar las disposiciones de la conferencia. Gran Bretaña firmó en 1890 dos tratados de este tipo. 

El primero, con Alemania, demarcaba las zonas de influencia de las dos potencias en África.

El segundo tratado, con Francia, reconocía los intereses británicos en la región comprendida entre el lago Chad y el río Níger y admitía la influencia francesa en el Sahara. Otros acuerdos, en especial los que firmaron Gran Bretaña e Italia en 1891, Francia y Alemania en 1894 y Gran Bretaña y Francia en 1899, clarificaron aún más las fronteras entre las posesiones africanas de Europa.


    

2.5.          -    La resistencia africana

    

Ningún reino africano había sido invitado a la Conferencia de Berlín y ninguno firmó estos acuerdos.

Siempre que fue posible, los africanos se opusieron a las decisiones tomadas en Europa en el momento de ser aplicadas en suelo africano. Los franceses afrontaron una revuelta en Argelia en 1870 y la resistencia a sus esfuerzos por controlar el Sahara (1881-1905). En el Sudán occidental, el gobernante mandinka Samory Toure y Ahmadu, el hijo y sucesor de AlHajj Umar, del reino tukolor, intentaron mantener su independencia. Sin embargo, ambos fueron derrotados por los franceses (Ahmadu en 1893 y Samory cinco años más tarde). Dahomey fue ocupado por las fuerzas francesas en 1892, y la región de Wadai fue la última en caer bajo la dominación francesa, en 1900. Los administradores británicos encontraron una resistencia similar por parte de los bóers en Sudáfrica durante los periodos 1880-81 y 1899-1902. Los colonos británicos y bóers conquistaron el país de Matabele en 1893, y tres años más tarde los matabele (ndebele) y sus subordinados, los shona, se revelaron.   

Estallaron revueltas en Ashantiland en 1893-94, 1895-96 y 1900, y en Sierra Leona en 1897. Los reinos fulani de Mausa se resistieron a la conquista británica (1901-03). Sokoto se sublevó en 1906. Los alemanes se enfrentaron a la insurrección herero (1904-08) de África del Suroeste y a la revuelta de la tribu maji maji (1905-07) en Tanganica. Solo los etíopes, bajo el emperador Menelik II (que reinó de 1889 a 1911), tuvieron éxito en su resistencia a la conquista europea, al aniquilar una fuerza expedicionaria italiana en la batalla de Adua (Aduwa) en 1896.




     

2.6.          -    Incremento del desarrollo

    



Una vez que los territorios fueron conquistados y pacificados, las administraciones europeas comenzaron a desarrollar sistemas de transporte, de manera que las materias primas destinadas a la exportación pudieran ser embarcadas con mayor facilidad en los puertos, y a establecer sistemas de impuestos que iban a obligar a los agricultores de subsistencia a plantar cultivos rentables o a dedicarse al trabajo migratorio. El comienzo de la I Guerra Mundial interrumpió ambos esfuerzos políticos ya encauzados. Durante el curso de la guerra, los territorios alemanes del oeste y suroeste de África fueron conquistados y más tarde, bajo el mandato de la Sociedad de Naciones, fueron repartidos entre las distintas potencias aliadas. Miles de africanos lucharon en la guerra o sirvieron como porteadores para las fuerzas aliadas. La resistencia a la guerra se limitó a la corta rebelión, en 1915, de John Chilembwe, un sacerdote africano, en Nyasaland (hoy Malawi).  



Tras la I Guerra Mundial los esfuerzos destinados a explotar las colonias se moderaron y se prestó más atención a mejorar los servicios educativos y médicos, a ayudar al desarrollo y a salvaguardar los derechos territoriales de las colonias africanas. No obstante, algunas colonias ocupadas por blancos, como Argelia, Rhodesia del sur (hoy Zimbabue) y Kenia, recibieron una considerable autonomía interna. Rhodesia del sur se convirtió en colonia autónoma de la Corona británica en 1923, con casi ninguna disposición referente al voto de africanos.   



Durante el periodo de entreguerras comenzaron a emerger varios movimientos nacionalistas y de protesta. Sin embargo, la mayoría de las veces la elección de miembros se limitaba a los grupos africanos occidentalizados. Solo en Egipto y Argelia, donde gran número de africanos habían abandonado su modo de vida tradicional y desarrollaban nuevas identidades y fidelidades, se formaron partidos políticos de masas. Etiopía, que anteriormente había resistido con éxito la colonización europea, cayó ante la invasión italiana de 1936 y no recobró su independencia hasta la II Guerra Mundial.   



Con el comienzo de la guerra, los africanos sirvieron en las fuerzas aliadas, incluso en número superior a la anterior guerra, y las colonias apoyaron en general la causa aliada. La lucha en el continente, que se limitó al norte y noroeste de África, acabó en mayo de 1943.    









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Nelson Mandela      

El político sudafricano Nelson Mandela pasó muchos años en prisión por dirigir a la población negra sojuzgada por el régimen opresor del apartheid, antes de llegar a ser el primer presidente negro de Sudáfrica en 1994. Mandela se convirtió en un símbolo de la resistencia al dominio blanco en ese país durante su largo encarcelamiento

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Publicado el 28 marzo 2008 - 07:01






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AFRICA

VII.-




3.          -    LA NUEVA ÁFRICA



Tras la guerra, las potencias coloniales europeas quedaron psicológica y físicamente debilitadas, y la balanza de poder internacional se trasladó a los Estados Unidos y la Unión Soviética, dos estados declarados anticolonialistas.

En el norte de África, la oposición al gobierno francés se desarrolló a partir de 1947 con actos terroristas esporádicos y motines. La revolución argelina comenzó en 1954 y continuó hasta la independencia del país en 1962, seis años después de que Marruecos y Túnez lograran su independencia. En el África subsahariana francesa se hicieron esfuerzos para contrarrestar los movimientos nacionalistas, al conceder a los habitantes de los territorios la ciudadanía total y permitir a diputados y senadores de cada territorio asistir a las sesiones de la Asamblea Nacional francesa. No obstante, el sufragio limitado y la representación comunal asignada a cada territorio se demostraron inaceptables.

En los territorios británicos el ritmo de cambio también se aceleró después de la guerra.

Empezaron a aparecer partidos políticos que englobaron a tantos grupos étnicos, económicos y sociales como fue posible. En Sudán, los desacuerdos entre Egipto y Gran Bretaña sobre la dirección de la autonomía sudanesa obligó a que los británicos aceleraran el proceso de independencia de estos territorios, y Sudán se independizó en 1954. Durante la década de 1950, el ejemplo de las nuevas naciones independientes de otros continentes, las actividades del movimiento terrorista Mau-mau de Kenia y la efectividad de líderes populares como Kwame Nkrumah incrementaron todavía más la velocidad de dicho proceso. La independencia de Ghana en 1957 y de Guinea en 1958 desató una reacción en cadena de demandas nacionalistas. Solo en 1960 empezaron a existir diecisiete naciones africanas.


A finales de la década de los setenta casi toda África era independiente. Las posesiones portuguesas —Angola, Cabo verde, Guinea-Bissau, y Mozambique— se independizaron entre 1974 y 1975, después de años de lucha violenta. Francia renunció a las islas Comores en 1975, y Djibouti consiguió la independencia en 1977.

En 1976 España dejó el Sahara español, que entonces fue dividido entre Mauritania y Marruecos. Aquí, sin embargo, estalló una cruda guerra por la independencia. Mauritania renunció a su parte en 1979, pero Marruecos, que tomó posesión de todo el territorio, continuó la lucha con el Frente Polisario, de carácter independentista. Zimbabue consiguió la independencia legal en 1980 (véase Zimbabue: Historia). El último resto de la larga dependencia del continente, Namibia, consiguió la independencia en 1990.


Los jóvenes estados africanos se enfrentan a varios problemas fundamentales. Uno de los más importantes es la creación de un Estado nacional. Gran parte de los países africanos retuvieron las fronteras que habían trazado arbitrariamente los diplomáticos y administradores europeos del siglo XIX. Los grupos étnicos podían quedar divididos por las fronteras nacionales, pero los lazos de lealtad que unían a tales grupos eran a menudo más fuertes que los nacionales.

No obstante, cuando los estados africanos consiguieron la independencia, los movimientos nacionalistas dominantes y sus líderes se instalaron en un poder casi permanente. Llamaron a la unidad nacional y recomendaron encarecidamente que los sistemas parlamentarios de varios partidos fueran descartados en favor de un Estado con partido único. Cuando estos gobiernos no pudieron o no quisieron cumplir las expectativas populares, el recurso era a menudo la intervención militar.


Al dejar la administración rutinaria en manos de la burocracia civil, los nuevos líderes militares se presentaron como eficientes y honestos guardianes públicos, pero pronto desarrollaron el mismo interés por el poder que caracterizó a sus predecesores civiles. En muchos estados, el comienzo de la década de 1990 despertó un renovado interés en la democracia parlamentaria de varios partidos.


El desarrollo económico también representa un gran problema. Aunque gran número de países africanos poseen considerables recursos naturales, pocos tienen los fondos financieros necesarios para el desarrollo de sus economías. Las empresas privadas extranjeras a menudo han considerado la inversión en áreas subdesarrolladas demasiado arriesgada, y este punto de vista se justifica en muchos casos. Las mayores fuentes de financiación alternativas son las instituciones de préstamos nacionales y las multinacionales.


Las esperanzas de un mejor nivel de vida para las naciones africanas se han incrementado, y los precios de los bienes de consumo y otros bienes manufacturados se han mantenido, pero el precio de la mayoría de las materias primas africanas ha bajado. La recesión mundial de principios de la década de 1980 multiplicó las dificultades iniciadas con el aumento del precio del petróleo en la década de los setenta. Serios problemas con las divisas y una deuda exterior creciente agravaron el descontento público.

El hambre y las sequías se extendieron por las regiones centrales y norteñas del continente en la década de los ochenta, y millones de refugiados abandonaron sus hogares en busca de comida, incrementando los problemas de los países a los que huían. Los recursos médicos, todavía inadecuados e insuficientes, se vieron desbordados por las epidemias, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), el cólera y otras enfermedades. A finales de la década de 1980 y primera mitad de la siguiente década, los conflictos locales en Chad, Somalia, la zona del Sahara, Sudáfrica y otras zonas del continente desestabilizaron gobiernos,


interrumpieron el progreso económico y costaron la vida a miles de africanos. Después del final de la guerra civil en Somalia en 1991, un gobierno separado se estableció en Eritrea, que declaró su independencia en 1993. En abril de 1994 estalló la lucha entre los dos principales grupos étnicos de Ruanda, los hutu y los tutsi, después de que los presidentes de Ruanda y Burundi murieran en un sospechoso accidente aéreo. Los problemas en esta zona central de África han continuado a lo largo de 1996 y 1997, así como en Argelia, al norte, cuya paz y desarrollo están siendo amenazados por los atentados violentos cometidos por grupos integristas islámicos.


Otro gran problema del continente africano ha sido la incapacidad de proyectar su voz en los asuntos internacionales. La mayoría de los estados africanos se consideran parte del Tercer Mundo y son miembros de la Organización de Países No-Alineados, a la que consideran un instrumento válido para hacerse oír en el concierto internacional de naciones. Sin embargo, a causa de su falta de poder militar o financiero, las opiniones de los países africanos rara vez son tomadas en cuenta. El fin de la política de segregación racial (apartheid) en Sudáfrica, a principios de la década de los noventa, llevó a la celebración de las primeras elecciones multirraciales en abril de 1994. La transferencia de poder a la mayoría negra de Sudáfrica apunta hacia nuevas formas de poder en África, mientras el siglo XX se acerca a su final.



África: mapa político
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Las fuerzas tectónicas que separaron África de Sudamérica hace 150 millones de años crearon un continente cuyo principal rasgo topográfico es una vasta y ondulada meseta. Los científicos han encontrado en África microorganismos fósiles de hace 3.200 millones de años, la evidencia de una de las primeras formas de vida en la Tierra.


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Como citar este artículo:
"África," Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2007
© 1997-2007 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.



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Publicado el 10 junio 2008 - 02:47






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AMÉRICA




1.          -    INTRODUCCIÓN



América, segunda masa continental aislada más grande de la Tierra. Tiene una superficie de aproximadamente 42 millones de km2 y es el continente más alargado: se extiende desde el círculo polar Ártico hasta el Antártico, en disposición paralela a los meridianos, y está bañado por las aguas de tres océanos: Atlántico, Pacífico y Glacial Ártico. En el año 2006, la población del continente rondaba los 900 millones de habitantes.

Comprende tres grandes conjuntos o subcontinentes: Norteamérica, Centroamérica (incluidas las Antillas) y Sudamérica.

Las Américas es el nombre que a menudo se utiliza para designar todo el hemisferio occidental. La palabra apareció por primera vez en la Introducción a la cosmografía, editada y publicada en 1507 por el cartógrafo alemán Martin Waldseemüller. El nombre deriva de Americus, el nombre de pila latinizado del navegante italiano Amerigo Vespucci, cuyas expediciones al Nuevo Mundo describe la obra. Tal como Waldseemüller usaba la palabra, América designaba específicamente las tierras descubiertas por Cristóbal Colón, Vespucci y otros exploradores de las Antillas, y la costa del noreste de Sudamérica. El geógrafo flamenco Gerardus Mercator usó la palabra América por primera vez para referirse a todo el hemisferio occidental en un mapa del mundo editado en 1538.


2.          -    REGIONES GEOGRÁFICAS O REGIONALIZACIÓN



Considerando a la región como un territorio que ofrece determinadas características que permiten individualizarlo con respecto a otros, en América se distinguen las siguientes regiones geográficas:

Región septentrional: ocupa la costa ártica y la taiga. Tiene baja densidad de población y parte de la misma es amerindia. En ella se explotan los bosques y los minerales, y tienen gran importancia la pesca y la caza, en un ámbito con clima frío riguroso.

Región apalachense o apalacheana: incluye la mayor concentración de población urbana, actividad industrial y vías de transporte del noreste de Estados Unidos y sureste de Canadá. La franja urbana costera es conocida como la megalópolis americana, por la sucesión de grandes ciudades entre Washington y Boston. El sector agrícola está orientado al abastecimiento de la demanda de dichos núcleos y a la exportación. El aprovechamiento del potencial hidroeléctrico de los montes Apalaches permitió el inicio de la actualmente poderosa actividad industrial.

Planicie central agropecuaria: se extiende por el sur de Canadá y el centro de Estados Unidos, y se dedica especialmente al cultivo de cereales (maíz y trigo) y a la cría de ganado vacuno y porcino gracias a las extensas praderas y suelos fértiles.

Región del sureste subtropical: coincide con un arco que rodea e incluye al estado de Florida de Estados Unidos, donde se desarrollan cultivos subtropicales, así como una dinámica actividad industrial, portuaria y turística. La población está compuesta por blancos, negros, mulatos y mestizos.

Región de las tierras altas del oeste: comprende las mesetas y cuencas interiores y las cadenas montañosas del oeste norteamericano. Se caracteriza por el tradicional ranching, la agricultura de regadío, la industria y las actividades turísticas. El sector costero septentrional es húmedo, con costas de fiordos, en tanto que el sur es árido, con agricultura de regadío y alta densidad de población.

Región de Centroamérica: abarca la parte insular (Antillas) e ístmica de la parte central del continente. Se caracteriza por la presencia de montañas y mesetas y por la gran actividad sísmica y volcánica. Su población presenta un alto porcentaje de amerindios, negros y mestizos. El sustento económico se basa en la agricultura de productos tropicales y en el turismo.

Región de la Orinoquia o de Los Llanos del Orinoco: coincide con la cuenca del río Orinoco, que presenta clima tropical, relieve llano y población escasa y dispersa; la práctica de la ganadería vacuna es una actividad fundamental.

Región de la Guayanía: comprende un macizo antiguo, con mesetas y una llanura litoral, donde se desarrolla la selva de clima tropical o pluvisilva; la población es escasa y un recurso importante son los yacimientos de bauxita.

Región de la Amazonia: abarca la amplia llanura de la cuenca del río más caudaloso del mundo, el Amazonas, que es compartida por cinco países sudamericanos. Tiene una baja densidad de población y alberga grupos indígenas que para su subsistencia practican la pesca, la caza y la recolección. Bajo un clima cálido y húmedo se desarrolla la selva amazónica, rica en especies animales.

Región de Brasilia: comprende el relieve de mesetas, cortadas por los valles de los afluentes del Amazonas y del Plata, y sierras del antiguo escudo o macizo Brasileño. Los principales núcleos de población tienen localización costera. En el litoral norte predomina la población negra y se cultiva cacao y caña de azúcar; hacia el oeste destaca el paisaje semiárido del sertão. En el sector costero meridional se ubican el foco económico de Brasil y las ciudades principales, como Río de Janeiro y São Paulo. Hacia el interior del continente está la capital de país más poblada de Sudamérica, Brasilia, en un ámbito donde predomina la actividad agrícola y ganadera, en el que sobresale el mayor potencial hidroeléctrico del Estado.

Región del Plata: abarca la parte media e inferior de la gran cuenca del Plata. Presenta la mayor densidad de población y las principales industrias de Argentina en el tramo inferior del río Paraná y, más al norte, alberga importantes urbes como Asunción, capital de Paraguay. En el norte de la región se encuentra la Llanura chaqueña, con características subtropicales, y hacia el sur, la Pampa, reconocida por su excelente aptitud para la actividad agropecuaria de clima templado. En esta región se concentra el mayor contingente de la población argentina.

Región andina: caracterizada por la presencia de cordones montañosos —con su máxima altitud en los denominados Andes centrales argentino-chilenos—, valles fluviales y mesetas, que se extienden por el oeste de Sudamérica. En la mitad norte predomina la población descendiente de amerindios y la economía depende de las actividades agrícolas, mineras y pesqueras. En la mitad sur se encuentra el valle Longitudinal chileno (o depresión Intermedia), que concentra la mayor cantidad de población y de actividades económicas de ese país. En el sector sur sobresalen sus paisajes naturales con bosques, lagos, fiordos y glaciares.

Región patagónica: es una extensa y desolada meseta localizada en el sur de Argentina y, en menor medida, de Chile. El desarrollo de la ganadería lanar extensiva y las bajas densidades de población responden a sus condiciones de aridez. Los centros poblados más importantes de la Patagonia se ubican en las costas, donde se desarrollan actividades portuarias, industriales y pesqueras. En el sector norte, el valle del río Negro constituye un oasis, con alta densidad de población y cultivos de regadío. Tiene importantes yacimientos de gas y petróleo.


3.          -    LÍMITES Y FRONTERAS EN AMÉRICA



Bajo esta denominación se realiza en este epígrafe un somero repaso a tipos de fronteras y límites fronterizos, así como a los principales conflictos que por tal motivo se produjeron, a lo largo de los siglos XIX y XX, entre los estados surgidos del proceso de emancipación colonial desarrollado en la América hispana.

Tras la emancipación, a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, de los territorios americanos pertenecientes al Imperio español, al Imperio portugués y al Imperio Británico, se inició un largo y arduo camino en el continente con el propósito de trazar las fronteras internacionales. Los límites entre la colonización anglosajona, portuguesa y española, así como los de las entidades políticas creadas por las potencias coloniales, sirvieron de base para la definición de los territorios de los nuevos estados. Pero diversos factores hicieron que el trazado exacto de las líneas demarcatorias se prolongara hasta el presente, cuando aún subsisten cuestiones no resueltas.

Las repúblicas de Hispanoamérica consagraron como norma para dirimir los litigios fronterizos el principio del Uti Possidetis Juris, expresión latina que significa ‘poseerás como poseías’; esto es, sus territorios serían aquellos que poseían en 1810 según la división político-administrativa establecida por España en sus colonias americanas. La aplicación de dicho principio no resultó sencilla, porque aún con un elemento orográfico como la cordillera de los Andes, que puede ser destacado como ejemplo de frontera natural, las disputas entre Chile y Argentina culminaron en una fecha tan tardía como es 1999.

Durante el siglo XVIII era común elegir accidentes geográficos (ríos, cordilleras…) como límites, pero no existía la necesidad de precisar con exactitud las líneas fronterizas, motivo por el cual surgieron luego los enfrentamientos. El dirimir estas cuestiones creó sentimientos de recelo entre los países, mutuas acusaciones de deseos expansionistas entre estados colindantes y la persistencia de hipótesis de conflicto que los mantuvieron en alerta constante, imposibilitando acercamientos para proyectos de desarrollo en común. En la actualidad, los procesos de integración están restando importancia a los viejos recelos y se tiende a solucionar las cuestiones limítrofes pendientes.

El escaso poblamiento en vastas regiones, la falta de conocimiento de un territorio enorme y la precariedad de los medios técnicos aptos para reconocerlo y ubicar los rasgos del terreno con que se contaba a fines del siglo XIX y principios del XX, fueron causa de la falta de precisión existente en muchos tratados, que después de firmados originaron nuevos conflictos. Un ejemplo de esto es el Tratado de 1881, firmado entre Argentina y Chile, que fijaba los criterios de demarcación en los Andes.

En muchos casos, los mutuos reclamos de territorios llevaron a enfrentamientos bélicos causados por el afán de apoderamiento de recursos considerados valiosos. Así, la guerra del Pacífico, que tuvo lugar entre 1879 y 1883, culminó con la pérdida de la salida al mar para Bolivia y de un territorio rico en guano y salitre, que en aquella época tenían gran demanda como fertilizantes. La guerra del Acre, librada entre Brasil y Bolivia, y en cuyos orígenes estuvo el control del caucho, y la guerra del Chaco, que enfrentó al segundo país con Paraguay por el petróleo existente en esa región sudamericana, le significaron a Bolivia un estrechamiento territorial en el este y en la Amazonia.

En otros casos, los enfrentamientos tuvieron o se vieron favorecidos por una doble motivación, interna y externa: tal es el caso de la Guerra Mexicano-estadounidense. En noviembre de 1845, el presidente estadounidense James Knox Polk intentó negociar con México una modificación de las fronteras entre ambos en torno a los ríos Nueces y Bravo, a la vez que realizaba una oferta de compra de California y Nuevo México. Las autoridades mexicanas rehusaron negociar a pesar de su debilidad interna, fruto del enfrentamiento abierto entre liberales federalistas y conservadores centralistas y del tesoro exhausto tras la guerra en Texas, así como del hecho de haber sofocado la sublevación de Yucatán y otros intentos secesionistas en Sonora y Tamaulipas. Además, el gobierno mexicano estaba totalmente pendiente de pronunciamientos militares, de distinto signo, que debilitaban su posición y su cohesión militar. El enfrentamiento se saldó con la pérdida, por parte de México, de unos 2.400.000 km2, más del 55% del entonces territorio mexicano.

En 1998, el Perú y Ecuador, tras haberse enfrentado militarmente, pudieron definir el límite en la cordillera del Cóndor, zona en la que se disputaban un pequeño territorio estratégico para la comunicación hacia el Amazonas y donde, además, se localiza una veta de oro.

Todavía subsisten en América disputas territoriales. Venezuela reclama la región de Esequibo, rica en minerales, en el oeste de Guyana; Uruguay reclama a Brasil que sea revisada la demarcación de los límites entre ambos países en las zonas de isla Brasilera y Rincón de Artigas; Venezuela y Colombia no han concretado los límites en áreas marinas y submarinas del golfo de Venezuela, ricas en petróleo y de importancia estratégica, ya que constituyen el paso obligado de los buques petroleros venezolanos de exportación. Por su parte, en el mar Caribe aún se está en conversaciones para la definición de las fronteras marítimas; así, Honduras y El Salvador deben completar el trazado de sus límites en áreas terrestres y marítimas del golfo de Fonseca, en tanto que el primero de ellos mantiene un litigio con Nicaragua desde finales de 1999, toda vez que el gobierno hondureño ratificó un tratado de delimitación con Colombia, que Nicaragua denunció por cercenar 130.000 km2 de su territorio marítimo en el Caribe. Guatemala, por su parte, reclama territorio de Belice.

El permanente estado de conflicto en las áreas fronterizas hizo que estas se mantuvieran poco pobladas y escasas de infraestructura de transporte. No obstante, el proceso de integración iniciado con la creación de organizaciones regionales, como el Mercosur o la Comunidad Andina, las convirtió en regiones receptoras de inversiones con la finalidad de mejorar su integración y cooperación.




Norteamérica
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Norteamérica incluye Groenlandia, Canadá, Estados Unidos y México. Se cree que los amerindios, los primeros habitantes del subcontinente, llegaron hace 50.000 años al atravesar a pie el estrecho de Bering, que se hallaba en esa época por encima del nivel del mar. Al perseguir a sus presas, los amerindios llegaron hasta Norteamérica y se establecieron en todo el continente; las concentraciones más numerosas tuvieron lugar en la región del actual México. Los colonos europeos no llegaron al continente hasta principios del siglo XVI. Este mapa también muestra los países de Centroamérica y del Caribe.

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Centroamérica
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Este mapa político muestra los países que constituyen América Central. El conjunto abarca unos 523.000 km2, desde el istmo de Tehuantepec (México) hasta la línea fronteriza que divide Panamá y Colombia. El territorio de Centroamérica se eleva desde las llanuras costeras hasta las accidentadas montañas y volcanes interiores.

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Sudamérica
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Sudamérica o América del Sur representa el 12% de la superficie terrestre del planeta, pero sólo está habitada por el 6% de la población mundial. Las inmensas cadenas montañosas y extensiones de selva tropical impiden la población de grandes regiones del continente.


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ASIA MENOR




1.          -    INTRODUCCIÓN



Asia Menor, región que corresponde aproximadamente a la actual Turquía asiática, o península de Anatolia, en la cual se han encontrado algunos de los primeros asentamientos neolíticos de Oriente Próximo. Uno de los más importantes, en Çatal Höyük, cerca de la actual Konya, data del 9000 a.C.


2.          -    PRIMEROS ESTADOS INDÍGENAS



De entre todas las culturas anatolias existentes durante la edad del bronce, la más importante fue la de los hititas (c. 1900-1200 a.C.), que surgió en la llanura central. En su momento de mayor esplendor, el Imperio hitita abarcó la mayor parte de Asia Menor y rivalizó con Egipto como potencia del Oriente Próximo. Fue destruido por invasores conocidos como los pueblos del mar, que arrasaron Asia Menor y Siria a finales del siglo XII a.C. La destrucción de la ciudad anatolia occidental de Troya probablemente sucedió durante estas invasiones.

Uno de estos pueblos del mar, el frigio, estableció un reino que se convirtió en la potencia dominante en la región durante los siglos IX y VIII a.C. A su rey, Midas, los griegos le atribuyeron el poder de convertir en oro todo lo que tocaba. La cultura hitita pervivió en Karkemish, Melitene (actual Malatya, en Turquía) y otros pequeños estados al este de Asia Menor hasta casi el 700 a.C. Durante el mismo periodo los griegos fundaron Mileto, Éfeso y Priene y otra serie de ciudades de Jonia (a lo largo de la costa egea). Hacia el 700 a.C. el reino frigio fue invadido y destruido por los cimerios, pueblo nómada que posteriormente vivió al oeste de Asia Menor. En el siglo VII a.C. los lidios también aparecieron cerca de la costa egea, donde fundaron un reino cuya capital era Sardes. Según las crónicas griegas, fueron el primer pueblo en acuñar dinero. Su último rey, Creso, legendario por sus riquezas, fue derrocado por los persas dirigidos por Ciro el Grande en el 546 a.C.


3.          -    GOBIERNO EXTRANJERO



Desde mediados del siglo VI hasta el 333 a.C. la mayor parte de Asia Menor perteneció al Imperio persa, aunque las ciudades griegas disfrutaban frecuentemente de cierto grado de autonomía. En el siglo IV a.C. el poder persa descendió, y después del 333 a.C. fue suplantado por el Imperio macedonio de Alejandro Magno. Tras la muerte de Alejandro, sus dominios fueron divididos entre sus seguidores y Asia Menor fue a parar a manos de los reyes Seléucidas de Siria, exceptuando Licia y Caria en la costa sur, gobernadas por los Tolomeos de Egipto. En el siglo III a.C., Bitinia y Ponto al norte y Capadocia al este se independizaron; invasores celtas se asentaron en Asia Menor central, en una zona conocida desde entonces como Galacia; y el reino de Pérgamo se estableció en la costa egea. En los siglos II y I a.C., Asia Menor fue gradualmente conquistada por los romanos. Durante la mayor parte de ese tiempo la región prosperó bajo el dominio romano y sus ciudades florecieron como centros de la cultura griega.


4.          -    ÉPOCA MEDIEVAL Y MODERNA



Tras la división del Imperio romano en el siglo IV d.C., Asia Menor formó parte del Imperio romano de Oriente o bizantino, cuya capital fue Constantinopla (Bizancio), situada en la orilla europea del Bósforo, frente a la costa occidental de Anatolia. En los siglos VIII y IX los campesinos libres de Anatolia pasaron a formar parte, como soldados, del ejército imperial y fueron el principal baluarte del poder bizantino. Asia Menor fue invadida por los turcos Selyúcidas en el siglo XI, y en la parte oriental de la región predominó la influencia turca. Durante los siglos XIV y XV los turcos otomanos conquistaron toda la península, que formó parte del Imperio otomano hasta la fundación de la república de Turquía en 1923.


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El Imperio hitita

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Los hititas fueron la primera civilización conocida de Asia Menor. Dominaron esta zona en el 1900 a.C. e impusieron su lengua y cultura a los habitantes de la región. Su pueblo fue pionero en la fundición del hierro y sus carros eran los más ligeros y rápidos de su época.

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Sardes, Turquía

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Estas columnas griegas, reconstruidas por los romanos, fueron encontradas en Sardes, capital de la antigua Lidia, donde se han hallado otros muchos restos arqueológicos griegos y romanos. Las excavaciones se iniciaron en 1910.

Roger Wood/Corbis





Yacimiento de Troya

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Esta vista aérea de la antigua ciudad de Troya, en Asia Menor, muestra los numerosos asentamientos sacados a la luz desde 1870, cuando dejó de formar parte de la mera leyenda. Ubicada sobre un montículo denominado Hissarlik y cercano al mar Egeo, las excavaciones del yacimiento continuaron a lo largo del siglo XX. Su primer asentamiento ha recibido una datación de hacia el 3000 a.C., en tanto que la acrópolis de la mucho más reciente ciudad grecorromana de Ilión, o Nueva Ilión, prolongaría su existencia desde el siglo I a.C. hasta aproximadamente el 500 d.C. El yacimiento troyano se halla en lo que en la actualidad es Turquía, concretamente en el extremo noroeste de la península de Anatolia.

Yann Arthus-Bertrand/Corbis


Alejandro III el Magno

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Alejandro III el Magno sucedió como rey de Macedonia a su padre Filipo II. Dirigió a sus tropas en las campañas contra Grecia, Egipto y el Imperio persa. Cuando falleció en el 323 a.C., a la edad de 33 años, dominaba la mayor parte del mundo clásico.

Hulton Deutsch



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Publicado el 14 junio 2008 - 09:24






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ASIA

I.-  




1.          -    INTRODUCCIÓN


Asia, el más grande de los seis continentes que constituyen la Tierra.

Incluidas las regiones insulares, abarca un área de unos 44.936.000 km2: aproximadamente, una tercera parte de la superficie terrestre. Sus habitantes representan tres quintas partes de la población total del mundo. A finales de la década de 1990, Asia tenía más de 3.400 millones de habitantes.

Situada casi en su totalidad en el hemisferio norte, Asia limita al norte con el océano Glacial Ártico; al este, con el estrecho de Bering y el océano Pacífico; al sur, con el océano Índico, y al suroeste, con el mar Rojo y el mar Mediterráneo. Al oeste, la frontera convencional entre Europa y Asia, marcada por los Urales, se prolonga hacia el sur por el río Ural hasta el mar Caspio, continuando después hacia el oeste por el Cáucaso hasta el mar Negro. Muchos geógrafos prefieren considerar la masa continental formada por Europa y Asia un solo continente, denominado Eurasia.

La tierra firme del continente asiático se extiende desde el extremo meridional de Malaca hasta el cabo Chelyuskin, en Siberia. Su punto más occidental es el cabo Baba, al noroeste de Turquía, y su punto más oriental es el cabo Dezhneva, al noroeste de Siberia. El mayor ensanchamiento del continente de este a oeste, su mayor amplitud longitudinal, alcanza los 8.500 km aproximadamente. En Asia se hallan el punto más bajo de la superficie terrestre, la costa del mar Muerto (395 m por debajo del nivel del mar) y el punto más alto, el monte Everest (a 8.848 m sobre el nivel del mar).

Al sureste de la masa continental hay un conjunto impresionante de archipiélagos e islas, que se extiende, hacia el este, hasta Oceanía. Este conjunto está formado por las islas de Filipinas e Indonesia, que, a su vez, incluye las islas de Sumatra, Java, Célebes (Sulawesi), Borneo y Nueva Guinea. Al norte se extienden Taiwan, las islas que constituyen Japón y Sajalín. Por su parte, Sri Lanka y grupos de islas menores, como Maldivas y las islas Andamán y Nicobar están situadas en el océano Índico.

A causa de sus enormes dimensiones y carácter diverso, Asia se divide por comodidad en cinco regiones principales. Éstas son: la región asiática de la antigua Unión Soviética (conocida como Asia central soviética), que incluye Siberia, Asia centro-occidental y la vertiente meridional del Cáucaso; Asia oriental, que comprende China, Tíbet, Mongolia, Corea del Norte y Corea del Sur y Japón; el Sureste asiático, que comprende Myanmar (antigua Birmania), Tailandia, Camboya, Laos, Vietnam, Malaysia, Singapur, Indonesia, Brunei y Filipinas; Asia meridional, que abarca India, Bangladesh, Pakistán, Sri Lanka, Nepal y Bután; y el Suroeste asiático, que comprende Afganistán y los países integrantes de la región que normalmente se denomina Oriente Próximo—Irán, Irak, Turquía, Siria, Líbano, Israel, Jordania, Kuwait, Arabia Saudí y el resto de los estados de la península Arábiga.

El continente, no obstante, también se puede dividir en dos grandes áreas culturales, entendiendo por tal aspectos étnicos, lingüísticos y religiosos: una gran área que se podría denominar espacio cultural suroriental (el Este y el Sureste asiático), en el que primarían los pueblos mongoloides (xantodermos), las lenguas chinotibetanas y malayo-polinesias y las religiones budista y sintoísta; y otra llamada espacio cultural centro-suroccidental (la región asiática de la antigua Unión Soviética, el Suroeste asiático y Asia meridional), caracterizado por la presencia de pequeñas poblaciones mongoloides en la primera de ellas junto a grupos leucodermos (caucasoides), mayoritarios en las otras dos regiones, y en donde las lenguas más habladas son las semíticas, las indoeuropeas y las altaicas, y las religiones predominantes el islam, el hinduismo y, en menor medida, el cristianismo.


2.          -    ENTORNO NATURAL



Al contrario que en otros continentes, el interior de Asia está formado por montañas, mesetas y depresiones estructurales intermedias. El núcleo montañoso, localizado al sur del centro geométrico del continente, está integrado por el Himalaya y sus cordilleras asociadas, y por la meseta del Tíbet. Alrededor de este núcleo central hay cuatro importantes regiones mesetarias (Siberia, China occidental, India meridional y la península Arábiga) y varias grandes depresiones estructurales y llanuras fluviales (como es el caso de Arabia).


1.          -    Historia geológica



De acuerdo con la teoría de la tectónica de placas, la superficie de la corteza terrestre consta de enormes placas continentales y oceánicas, que en su mayoría están en continuo movimiento. De ellas, la más grande es la placa continental euroasiática. Partes de esta placa están compuestas por algunas de las rocas más antiguas encontradas en la Tierra, las de la era precámbrica (desde hace 4.650 millones de años hasta hace 570 millones), que actualmente se hallan en el escudo de Angará, en Siberia oriental, en gran parte de la península Arábiga, y al sur de la India, en la placa indo-gangeática.

Durante la mayor parte del paleozoico y el mesozoico (desde hace 570 millones de años hasta hace 65 millones de años), un extenso mar, conocido como el mar de Tetis, cubría una gran parte del interior de Eurasia y extendió espesos depósitos que con el tiempo se convirtieron en formaciones sedimentarias y metamórficas. Hace 30 millones de años aproximadamente, el subcontinente indogangeático, que se había desgajado del Sureste asiático y derivaba hacia el Noroeste, comenzó a presionar por debajo de la placa continental euroasiática y creó una enorme fosa que, más tarde, cubierta de sedimentos, formó la placa indogangeática. Al mismo tiempo, generó una tremenda presión que hizo que el margen meridional de la placa continental euroasiática se plegara en una serie de cadenas montañosas, de las cuales el Himalaya es la más notable.

La teoría de la tectónica de placas también ayuda a explicar la formación arqueada de las cordilleras, penínsulas y archipiélagos de Asia, así como la inestabilidad volcánica y tectónica de Asia meridional y del Sureste asiático. Al este de Asia, la fuerza primigenia fue producida por la placa del océano Pacífico, que en su movimiento hacia el Oeste empujó por debajo la placa continental euroasiática. Japón, Taiwan, las islas Kuriles, el archipiélago Ryūkyū y las islas Filipinas son producto de estas fuerzas. En el Sureste asiático, la situación se complica con los movimientos relativos de las placas de los océanos Índico y Pacífico; este movimiento ayuda a explicar la formación de las zonas montañosas, en dirección norte-sur, de la tierra firme del Sureste asiático y la actividad volcánica que caracteriza a la mayor parte del archipiélago indonesio.


2.          -    Regiones fisiográficas



El sistema fisiográfico asiático se centra en el Pamir Knot, una elevada región mesetaria, conocida como ‘el techo del mundo’, situada en el área fronteriza de India, China, Tayikistán, Pakistán y Afganistán; aquí, varios picos superan los 6.100 m. Desde el Pamir hacia el oeste, avanzando en espiral, se encuentra el Hindu Kush y su prolongación a través del norte de Irán, los montes Elburz. Más allá de este último están las cordilleras del Cáucaso, entre el mar Caspio y el mar Negro, y los montes Septentrionales de Anatolia (Kuzey Anadolu Daglari), a lo largo del mar Negro, en Turquía. Al sureste se encuentra el Gran Himalaya, que se prolonga paralelo a las menores, pero aún grandes, cordilleras situadas al norte y sur. Juntas, estas cordilleras forman un impresionante arco de este a oeste, de unos 2.500 km de longitud, que alberga numerosos picos que superan los 6.100 m, incluido el monte Everest. La alta cordillera Karakorum, que se extiende desde el este y el noroeste del Pamir, conduce a una de las secciones de los montes Kunlun, conocida como montes Altun (o Altun Shan). Esta línea de montañas continúa hacia el este a menor altura, como en el Nan Ling (Nan Shan), que se convierte en la cordillera Qin Ling (Ch’in Ling) al norte de China, y marca la gran división climática entre China septentrional y meridional. Entre el Himalaya y las cordilleras Karakorum-Kunlun se halla la meseta Tibetana, que tiene una altitud media entre los 3.660 m y los 4.570 m aproximadamente. Desde el Pamir, extendiéndose hacia el noroeste, está situado el gran Tian Shan, también con cumbres que superan los 6.100 m, que disminuye en altitud al aproximarse a las fronteras de Mongolia. Al noreste, la cordillera de Altái se extiende hacia el interior de la República de Mongolia. Más allá se hallan las cordilleras Sayan, Yablonovi y Stanovói, en Siberia oriental; estas dos últimas, en cambio, no son parte del núcleo montañoso.

Al norte del núcleo montañoso central existen varias depresiones estructurales importantes. Más al norte, entre el Tien Shan y los montes Altái, se halla la cuenca de Dzungaria, perteneciente a China. Al sur, entre el Tien Shan y las cordilleras Karakorum y Kunlun, se extiende la vasta cuenca de Tarim, en la que se encuentra uno de los desiertos más grandes de la latitud media, el Takla Makan. Finalmente, rodeada por el Kunlun y el Altun, está la profunda cuenca Qaidam (Tsaidam).

Los tipos de suelo varían enormemente. Siberia está cubierta por los suelos de bosque ácido, típicos de la tundra y la taiga; además, el permafrost es frecuente, y el drenaje, por lo común, pobre. Estos suelos se funden con suelos de tierra oscura de pradera, estepa y desierto a lo largo de una enorme franja que se extiende desde China meridional hasta el mar Negro, por un lado, y hasta el Sureste asiático, por otro. Los suelos oscuros de estepa, los más fértiles de Asia, se hallan al norte de China central y al sur de Siberia occidental. En Asia oriental y meridional, los suelos más valiosos para la agricultura son los aluviales, situados en los valles inferiores de los grandes ríos, especialmente el Indo y el Ganges. Estos suelos constituyen la mayor parte del terreno agrícola de uso intensivo en Asia. En regiones situadas en latitudes más bajas hay suelos tropicales, que en general son poco fértiles. Estos suelos se transforman paulatinamente, hacia el norte, en suelos con mayor contenido de humus, algo más feraces.


3.          -    Red fluvial



El núcleo montañoso de Asia podría compararse con el eje de una rueda colosal, cuyos radios son grandes ríos que fluyen en todas las direcciones. Siete de estos ríos están entre los doce más largos del mundo. Los ríos Lena, Yeniséi y Obi fluyen hacia el norte, desde el margen septentrional y las estribaciones localizadas al noreste del núcleo montañoso hasta los límites del hielo del océano Ártico. Estos ríos fluyen a lo largo de vastas llanuras aluviales, con una capa de permafrost subyacente. Al este, desde las vertientes del Tien Shan y el Pamir, se hallan ríos como el Ili, el Sir Daria y el Amu Daria, que desembocan en mares interiores: el río Ili desagua en el lago Baljash, mientras que los otros dos lo hacen en el mar de Aral. Estos ríos, junto al río Zeravshan y otros menores del norte del Tíbet, China occidental y Mongolia meridional, constituyen la gran cuenca fluvial de Asia, con 10 millones de km2 de superficie.

Al sur, sureste y este los grandes ríos fluyen a través de enormes llanuras. De suroeste a noreste, estos ríos son el Indo, el Ganges, el Brahmaputra, el Saluén, el Mekong, el Yangzi Jiang, el Huang He (o río Amarillo) y el Amur. Todos ellos, alimentados por glaciares o nieve, nacen en el interior o en los márgenes del núcleo montañoso.


4.          -    Clima



El clima del continente es tan variado como la configuración de su superficie —abarca desde el bosque ecuatorial a la tundra ártica—. En su mayor parte, la zona septentrional de Asia está dominada por el movimiento de las masas de aire polar continentales, que se desplazan desde Siberia occidental hasta el norte del Pacífico. Los inviernos son largos y rigurosos, los veranos cortos y fríos y las precipitaciones anuales leves. Un clima similar es típico de la meseta del Tíbet y otras zonas altas. Las regiones interiores tienen clima desértico de latitud media o semiárido, con inviernos severos y veranos entre templados y cálidos; las precipitaciones medias anuales son inferiores a los 230 milímetros.

Sin embargo, los extremos meridionales y orientales del continente se caracterizan por los vientos monzónicos (véase Monzón), que en invierno soplan desde el frío interior hacia el sur y el este, y en verano desde los océanos, en dirección norte, hacia las tierras más cálidas. La mayoría de los extremos de Asia tienen un invierno seco, que varía de helado a frío, y un verano caluroso y húmedo, con fuertes concentraciones de precipitaciones en los meses de verano. Aunque el término monzónico se aplica a todos los climas de Asia oriental y meridional, el verdadero monzón sólo es típico de una parte del subcontinente indio y Myanmar; en estas áreas, la media de precipitaciones anuales supera los 2.000 mm. En otras regiones de Asia meridional y oriental, las precipitaciones están, o bien menos concentradas en el verano, o bien distribuidas de manera uniforme a lo largo del año. Gran parte del Sureste asiático recibe corrientes de aire marítimo desde el océano Pacífico occidental en forma de efecto monzón. En los lugares donde intervienen los factores orográficos (es decir, la existencia de montañas), es probable que el invierno sea húmedo, como ocurre en las áreas costeras de Filipinas, Vietnam, Malaysia y parte de la India meridional. Las áreas costeras del Sureste asiático también soportan destructivos tifones, que se originan en el Pacífico occidental y la parte septentrional del mar de la China Meridional.

El suroeste de Asia tiene un régimen climático diferente, característico de la zona mediterránea.

Está dominado por una franja de altas presiones con masas de aire seco, relativamente estables, que se mueven lentamente de oeste a este llevando lluvias invernales y después se trasladan al norte de la India. El promedio de precipitaciones anuales es leve y prevalece el clima de estepa y desierto semiárido. Este régimen climático se extiende hasta el noroeste de la India.


5.          -    Flora



La flora en Asia es extraordinariamente variada y mantiene una íntima relación con los cambios en el suelo y el clima. En las lejanas extensiones septentrionales del continente, como Siberia, predomina la vegetación de tundra y taiga. La primera está compuesta por musgo y líquenes, principalmente; la segunda está formada en gran parte por bosques de alerce, pino, abeto y picea. Al sur de la taiga existen grandes zonas de praderas en dirección este-oeste. Al sur, éstas ceden su lugar a un desierto de matorral en el que la aridez se incrementa, al igual que en las cuencas situadas entre el núcleo montañoso y su periferia y en gran parte del suroeste de Asia.

Al sur, sureste y este de Asia, en las latitudes más bajas, predomina el bosque tropical y ecuatorial, donde con frecuencia hay precipitaciones abundantes durante todo el año. La exuberante selva tropical de árboles de hoja perenne abunda en especies como la teca, el eucalipto, el roble y variedades de bambú y palmera. Al norte del ecuador existe un bosque tropical más abierto llamado monzónico. A su vez, éste se confunde al norte con un bosque subtropical perenne, como en China y el sur de Japón. En latitudes medias predominan los bosques en los que se mezclan árboles caducifolios y coníferas; éstos se funden con una región de bosques de coníferas al norte.


6.          -    Fauna



La fauna de Asia es tan diversa como los climas, suelos y vegetación del continente. Las regiones septentrionales son ricas en especies con pelaje espeso como el oso pardo, la nutria, la marta cibelina, el armiño y el lobo, además de una impresionante variedad de aves. Las estepas y las regiones semiáridas son el hogar del antílope y numerosos roedores, como la liebre y el ratón de campo. Hay peces de agua dulce en todo el continente; el lago Baikal es notable por su fauna característica, aunque la fuerte polución industrial amenaza la supervivencia de muchas especies.

Hay ovejas y cabras salvajes en las montañas, en tanto que el yak salvaje habita en el Tíbet. La fauna está más dispersa en las regiones de desierto cálido del sureste y el sur de Asia, donde el animal nativo más famoso, el león asiático, casi se ha extinguido. Sin embargo, hienas y chacales son frecuentes en esta zona. La fauna nativa de las regiones más húmedas del este y sureste de Asia ha sido diezmada por los efectos de siglos de ocupación humana, sobre todo a causa de la pérdida de su hábitat y sus zonas de caza. Los monos, en cambio, son muy abundantes en las áreas meridionales, mientras que aún existen ejemplares de tigre indio, aunque en un número alarmantemente escaso, en partes del sur y sureste de Asia. Abundan las aves, serpientes y lagartos, y distintos tipos de cocodrilos están ampliamente distribuidos. Simios salvajes como el gibón y el orangután, muy disperso, son propios del Sureste asiático. Muchos tipos de ciervos y antílopes habitan también las áreas menos pobladas, como Borneo, donde abundan las ardillas voladoras y las ratas arborícolas. Entre los animales insólitos se hallan los poco comunes rinocerontes del Sureste asiático, el elefante asiático, el tapir, el pangolín y el búfalo salvaje de la India y del Sureste asiático.


7.          -    Recursos minerales



Asia es enormemente rica en recursos minerales. Gran parte del continente —el Tíbet, por ejemplo— aún no ha sido explorada geológicamente. Existen enormes y abundantes yacimientos de carbón en China septentrional y el noreste de la India; en otras partes del continente hay depósitos de menor importancia. Los yacimientos de petróleo y gas natural están bien distribuidos, pero las mayores concentraciones se encuentran en el interior del golfo Pérsico, en partes de Indonesia, en el norte y el interior de China, en las costas del mar Caspio y en las llanuras de Siberia occidental. Existen grandes reservas cerca de las costas de China, Indonesia, Malaysia e India occidental. Los metales se hallan relativamente dispersos en el suroeste de Asia, con la excepción de Turquía, el principal productor de cromo. En todo el continente, los minerales metálicos de varios tipos se reparten regularmente. China y Siberia tienen importantes reservas. Malaysia, Tailandia e Indonesia son extremadamente ricas en estaño, India lo es en mineral de hierro y manganeso; otros importantes recursos minerales son el oro, la plata, el uranio, el cobre, el plomo y el cinc; las piedras preciosas, como el diamante, se encuentran en Siberia; en el sur y sureste de Asia existen diamantes, al igual que zafiros y rubíes.


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Asia: mapa político
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Asia abarca una tercera parte de la superficie terrestre del planeta, por lo que es el continente más grande. En Asia habitan más de 3.100 millones de personas; cerca de las tres quintas partes de la población mundial. El punto más alto de la superficie terrestre, el monte Everest (8.848 m), y el más bajo, el mar Muerto (395 m bajo el nivel del mar) se encuentran en Asia.

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Asia: mapa climático
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Asia experimenta prácticamente todas las condiciones climáticas de la tierra. Posee un terreno tan variado y extenso, que comprende numerosos e impresionantes rasgos topográficos y climáticos; es a la vez cálido, frío, húmedo y seco.

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La cuna de la civilización
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En Mesopotamia, conocida como la cuna de la civilización, surgieron algunos de los primeros asentamientos del mundo. Mesopotamia, cuyo nombre se deriva de la palabra griega que significa ‘entre dos ríos’, abarcaba el área entre los ríos Tigris y Éufrates, que en la actualidad constituye la mayor parte de Irak. La civilización sumeria, que surgió en la región aproximadamente en el año 3250 a.C., construyó un sistema de canales y las primeras ciudades del mundo.

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ASIA


II.-




3.          -    POBLACIÓN



En Asia hay más diversidad de pueblos que en cualquier otro continente. Dichos pueblos se hallan muy concentrados en una pequeña porción del área continental, principalmente en el sur y el este de Asia. La densidad media de población en las zonas septentrionales e interiores, al igual que en la mayor parte del suroeste de Asia, es inferior respecto al resto de las regiones del continente asiático, sobre todo las zonas litorales. Mongolia tiene la menor densidad de población de todos los países del mundo (menos de 2 hab/km2). Los habitantes de estas áreas viven sobre todo en los oasis de río, como sucede en Tashkent, donde la densidad de población es bastante alta. En Siberia, los núcleos de población se localizan principalmente en las zonas situadas a lo largo de la línea férrea del Transiberiano y sus ramificaciones. En Asia oriental, el Sureste asiático y la mayor parte de Asia meridional, los habitantes se apiñan en zonas relativamente pequeñas de las llanuras ribereñas. La densidad de población puede sobrepasar los 4.000 hab/km2. Singapur es el país más poblado del mundo, con una media de más de 4.400 hab/km2. En China, el 90% de sus 1.185 millones de habitantes se concentran en el tercio oriental del país. Incluso en países muy industrializados, como Japón, la mayoría de los habitantes viven en las limitadas y escasas zonas llanas, donde se encuentran las ciudades más grandes.

1.          -    Etnología y lenguas


Los pueblos mongoloides predominan en Asia oriental (China, Corea, Japón) y la parte continental del Sureste asiático, aunque también habitan áreas del Himalaya y el Tíbet, extendiéndose a través de Mongolia hacia Siberia oriental; las etnias malayo-polinesias, por su parte, predominan en los archipiélagos del Sureste asiático. En el sur de Asia, cerca de una tercera parte de la población está formada por pueblos indoafganos del grupo caucasoide, parecidos a los pueblos de Oriente Próximo, si bien en los estados de la India oriental y meridional y en el norte de Sri Lanka los pueblos melanoindios, de piel más oscura y que hablan lenguas dravídicas (véase Lenguas indias), son el grupo dominante. Los pueblos caucasoides son mayoritarios en el suroeste de Asia y gran parte de Asia central, mientras que en Siberia (central y occidental) constituyen el principal componente étnico, al que le siguen los mongoloides del grupo uraliano (véase Raza).

Al comentar la diversidad de la población asiática es más significativo hacer referencia a las etnias. La cultura sínica y las culturas influidas por ésta, que poseen sus propias lenguas, son características de Asia oriental; estos pueblos incluyen a chinos, tibetanos, mongoles, coreanos y japoneses. En el Sureste asiático hay una mayor diversidad, aunque la mayoría de la población de sus archipiélagos y penínsulas es malaya. Birmanos, thai, vietnamitas y jemeres habitan las zonas continentales del Sureste asiático, junto a otros grupos etnolingüísticos. En Asia meridional los pueblos que habitan el norte hablan una variedad de hindi relacionada con las lenguas indoeuropeas, pero en el sur son más importantes las lenguas dravídicas de los pueblos nativos de la península Indostánica. En el suroeste de Asia, las lenguas más importantes son persa (farsi), árabe, turco y hebreo, que identifican a varios grupos étnicos. Las lenguas altaicas son numerosas en Asia central y China occidental, aunque hoy en día el ruso es la lengua dominante en Siberia. Véase también Lenguas indoiranias; Lenguas malayo-polinesias; Lenguas semíticas; Lenguas chinotibetanas; Lenguas eslavas.


2.          -    Demografía



La población total del continente supera los 3.400 millones de habitantes. Asia oriental tiene cerca de 1.300 millones de habitantes; el Sureste asiático, alrededor de 450 millones; Asia meridional, 1.100 millones aproximadamente; el suroeste de Asia, alrededor de 200 millones y el Asia central ex-soviética, al menos 100 millones. La densidad de población, 71 hab/km2, es la segunda más alta de todos los continentes, pero la población está distribuida muy irregularmente.

En su mayor parte, los habitantes de Asia son agricultores, aunque el proceso de urbanización se ha desarrollado rápidamente en las últimas décadas. La población urbana es mayoritaria en Japón, Corea del Sur, Singapur, Hong Kong, Jordania, Siria, Israel, Irán, Irak, Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Filipinas y Malaysia también tienen una población urbana considerable.

Con la excepción de los núcleos urbanos de China y de partes del suroeste y centro de Asia, las grandes ciudades son una innovación asociada casi exclusivamente con la expansión colonial europea a comienzos del siglo XVI. El litoral del sur y sureste de Asia está salpicado de grandes ciudades que adquirieron su actual importancia como resultado del dominio económico y político europeo; entre éstas se encuentran Karachi, Bombay, Colombo, Madrás, Calcuta, Yangon (antigua Rangún), George Town (antigua Pinang), Kuala Lumpur, Singapur, Yakarta, Surabaya, Manila, Ho Chi Minh (antigua Saigón), Phnom Penh y Hanoi. Bangkok no es un antiguo centro colonial, pero tiene muchos aspectos en común con la mayoría de las ciudades. Incluso en China, el impacto europeo tuvo una fuerte influencia en muchas de las grandes ciudades costeras.

Actualmente, más del 75% de la población japonesa es urbana. En gran parte del resto de los países, la población urbana oscila entre el 20% y el 40%. En el centro y suroeste de Asia, los tradicionales métodos de construcción de ciudades fueron reforzados por la cultura musulmana. Así surgieron ciudades como Teherán, Bagdad, Damasco, Jerusalén y Estambul. La urbanización más moderna se refleja en ciudades como Tel Aviv-Yafo, Tashkent, Beirut y Ankara. Aun así, en algunos países del suroeste y centro del continente, la población urbana es bastante reducida en proporción con el total. Sin embargo, ésta supone más de la mitad de la población urbana mundial y esa proporción se incrementará en el futuro, debido a que las ciudades asiáticas están doblando la tasa de la población global.

El crecimiento urbano se refleja en la emigración y el rápido aumento de la población en la mayoría de los países. La tasa de población se incrementa en todo el continente alrededor del 1,8% al año. Varios países tienen tasas de crecimiento significativamente bajas, como Japón, China y Singapur. Aunque los pronósticos indican grandes y rápidos incrementos en la población asiática, las tasas de crecimiento en descenso de China, Filipinas e India sugieren que la explosión demográfica es improbable. No obstante, la población de todos los países asiáticos es joven, lo que hace previsible que en el futuro continúe creciendo, así como el número de nuevos obreros que se incorporan al mercado de trabajo cada año en países poco preparados para proporcionarles empleo.


3.          -    Religión



Asia acoge las principales religiones del mundo, y así como otras creencias menos difundidas. El judaísmo, el cristianismo y el islam nacieron en el suroeste de Asia; el budismo y el hinduismo, en India; y la llamada religión china, compuesta por elementos confucianistas y taoístas, al igual que el culto a los antepasados, en China. Aunque su impacto histórico, directo e indirecto, fue muy importante, en la actualidad el cristianismo sólo es practicado por un pequeño número de asiáticos (sobre todo en Filipinas y Corea del Sur). Actualmente, el budismo, aunque es una religión minoritaria en su país de origen, India, ha conseguido extenderse por Asia por dos áreas diferentes adoptando liturgias diferenciadas: a través del interior de Asia y hacia el Sureste asiático, donde es la principal religión el budismo Theravada, que tiene adeptos en Myanmar, Tailandia, Camboya y Laos; y el budismo Mahayana, importante en Japón, Vietnam y China. El islam domina el centro y el suroeste de Asia, y tiene gran importancia en Asia meridional, región en la que destacan Pakistán y Bangladesh como países predominantemente musulmanes. Indonesia, en el Sureste asiático, también tiene mayoría musulmana. Varias ciudades del suroeste de Asia son importantes centros de peregrinación religiosa; entre ellos destacan La Meca, Medina y Jerusalén.



4.          -    DESARROLLO ECONÓMICO


Muchas zonas de Asia están económicamente subdesarrolladas. Un elevado porcentaje de la población del continente se dedica a la agricultura, pese a lo cual gran parte de la actividad agrícola se caracteriza por cosechas y productividad laboral relativamente bajas. En conjunto, una minoría de los asiáticos está empleada en actividades de manufactura; en muchas ocasiones los centros urbanos y las industrias no se han integrado adecuadamente con el sector rural. Los sistemas de transporte locales e internacionales de los países asiáticos todavía están poco desarrollados en muchas zonas, pero han mejorado notablemente en los últimos años.

Sin embargo, hay un creciente número de excepciones. Japón ha modernizado con éxito su economía, al igual que Israel, Corea del Sur, Singapur, Hong Kong y, en menor grado, Indonesia, Malaysia, Tailandia, Turquía y los estados petrolíferos de la península Arábiga. En general han conseguido tasas de crecimiento económico que superan el 5% anual, un porcentaje que se aleja de sus tasas de crecimiento demográfico. En cambio, aunque los países del suroeste de Asia han hecho progresos, la distribución de los ingresos ha quedado más concentrada que en otros países. Estimulada por las inversiones extranjeras a gran escala, la rápida privatización y la industrialización, la República Popular China consiguió el crecimiento más rápido de Asia a principios de la década de 1990. Se estima que la economía china creció un 12% en 1992, aunque los niveles de renta per cápita permanecieron relativamente bajos. Vietnam y Laos, dos de los países más pobres de Asia, están empezando a conseguir un significativo crecimiento económico y a captar un notable nivel de inversión extranjera.


1.          -    Agricultura



La mayor parte del suelo asiático resulta inadecuado para la agricultura: menos de la tercera parte es de uso productivo. En general, la unidad básica de producción es la aldea, no la granja. Al sur, sureste y este de Asia, la agricultura se caracteriza por tener pequeñas parcelas en llanuras aluviales, demasiados habitantes en muy poco terreno, producción dedicada en su mayor parte a la subsistencia, altas tasas de arrendamiento (excepto en los países comunistas), fuerte dependencia de los cereales y otros productos alimenticios y tecnologías anticuadas. El arroz es el alimento básico del sur, sureste y este de Asia. Normalmente crece en condiciones de humedad.

En el sur y sureste de Asia las cosechas son relativamente bajas, las instalaciones de regadío controlado están desigualmente desarrolladas y se practica el doble cultivo. Sin embargo, en India y Pakistán los sistemas de regadío y la introducción de variedades de semillas de alto rendimiento desde la década de 1970 han ayudado a estabilizar las cosechas anuales y a incrementar significativamente la producción total. En la actualidad, Pakistán exporta arroz, mientras que Japón ha demostrado cómo se puede conseguir un gran incremento en las cosechas y la producción de arroz mediante la introducción de variedades de alto rendimiento, la cuidadosa administración del agua, la aplicación de fertilizantes y la eliminación del latifundio en un sistema agrícola todavía basado en las pequeñas granjas.

Las nuevas variedades de arroz, altamente productivas, se han distribuido extensamente en muchas partes del Sureste asiático, así como en India y Pakistán, desde finales de la década de 1960 (la llamada ‘revolución verde’), y la producción se ha elevado, aunque no tanto como se esperaba. La media de las cosechas arroceras de India, Tailandia y Myanmar sólo alcanza la tercera parte de las cosechas de Japón. En el primero de estos países, la introducción de variedades de trigo de alto rendimiento, desarrolladas en México, ha tenido un impresionante impacto en las cosechas de ciertas áreas: el trigo es ahora el segundo cultivo más importante del país.

Las plantaciones agrícolas a gran escala situadas en latitudes más bajas contrastan de manera muy acusada con la predominante producción de subsistencia que las rodea. En las plantaciones se produce caucho, aceite de palma, derivados del coco, té, piña, fibra de abacá y otros cultivos comerciales destinados a la exportación. La producción en plantaciones se inició durante el periodo colonial en el sur y sureste de Asia; muchas fincas permanecieron bajo control y propiedad extranjera. La mayoría de estos cultivos comerciales también se producen en los minifundios en cantidades considerables.

La agricultura de Asia oriental está basada en los cultivos de arroz en las zonas situadas en torno a los 35° de latitud N en China y alrededor de los 40° de latitud N en el resto de la región. En comparación con el Sureste asiático, las cosechas son abundantes, el doble cultivo es frecuente, el regadío está muy controlado y la introducción de fertilizantes es extremadamente alta, especialmente en Japón. Al norte del río Huai, en China, el trigo sustituye al arroz y a los cereales de secano, en especial sorgo y maíz, todos cultivados en la forma intensiva característica de la agricultura china. Aunque la población rural de China estaba organizada hasta hace poco en grandes entidades administrativas conocidas como comunas, el cultivo de bajo rendimiento se ha realizado básicamente en las pequeñas aldeas dentro de éstas. Se crían cerdos, aves de corral y peces (en estanques) allí donde es posible, en el norte y el sur de la región; la industria lechera y de carne de vacuno sólo se desarrolla en Japón y Corea.

En las regiones más áridas del interior de Asia se cultivan cereales de secano, pero predomina el pastoreo: vacas, ovejas y caballos son los animales más importantes. La agricultura de regadío, típica de los oasis, se halla en lugares favorecidos de Asia central. Los cultivos de cereales de secano, el pastoreo nómada y los cultivos de regadío en los oasis son también característicos del suroeste de Asia. En su inmensa mayoría, sin embargo, los niveles de producción son bajos.


2.          -    Pesca y silvicultura



La industria maderera es importante en la mayor parte de los países del Sureste asiático, en especial en Indonesia, Malaysia, Filipinas y Tailandia. La madera de teca es el principal producto de este último país. La recolección en los bosques y la agricultura itinerante son actividades importantes en las áreas boscosas interfluviales del Sureste asiático, así como en las zonas más remotas del húmedo sur de Asia y de China meridional. Sin embargo, en China y la India, la antigua zona forestal ha sido desde hace tiempo eliminada en las áreas más densamente pobladas. Destaca la industria maderera del Japón, donde extensas áreas de plantaciones de árboles, principalmente coníferas, han reemplazado gran parte de la flora original. Las reservas de madera siberianas son enormes, aunque hasta ahora han sido poco explotadas, debido, por una parte, a las dificultades climáticas y, por otra, al predominio del alerce, un árbol con menos atractivo comercial que otras especies.

Las pesquerías marítimas son extremadamente importantes en Asia. Japón es el primer país pesquero del mundo y China ocupa el segundo lugar. La industria pesquera también es notable en Rusia, Tailandia, Indonesia y Filipinas. La piscicultura, o cría de peces en viveros, es también una actividad destacada, especialmente en China. Aunque la pesca en los países pobres se destina en su mayor parte al consumo doméstico, las exportaciones de pescado seco, congelado y enlatado son cada vez mayores.


3.          -    Minería



La minería es una actividad importante en la mayoría de los países asiáticos y un capítulo fundamental en las exportaciones de otros muchos: hay manganeso en India, estaño en Tailandia e Indonesia (ambos producen la mayor parte de las existencias mundiales de dicho metal) y mineral de cromo en Filipinas. El mineral de exportación más importante de Asia, sin embargo, es el petróleo; el Sureste asiático y, en especial, el Oriente Próximo contienen las mayores reservas petrolíferas del mundo, con la excepción de Rusia. Indonesia, y recientemente China y Malaysia, también son países exportadores. En Asia meridional (Bangladesh, Pakistán y cerca de la costa occidental de India) se explotan modestos yacimientos de petróleo y gas natural. La minería de carbón también es relevante en China, Siberia central y oriental, el noreste de India, Irán y Turquía. Otros minerales significativos son el hierro, el manganeso y el tungsteno en China; azufre, cinc y molibdeno en Japón y oro en Uzbekistán y Siberia.


4.          -    Manufactura



En general la manufactura está poco desarrollada. Japón es la gran excepción. Este país, segunda potencia económica mundial, posee un sector industrial muy diversificado que emplea a un 25% de su mano de obra. Aparte de Japón, otros países asiáticos con una actividad industrial importante son China, Rusia, India y los llamados cuatro ‘tigres asiáticos’: Taiwan, Hong Kong, Singapur y Corea del Sur. La industria manufacturera en China se concentra principalmente al noreste, en los puertos de Shanghai, Tianjin (Tientsin), Qingdao y Wuhan, y en determinadas regiones interiores donde las materias primas están disponibles; no obstante, se invierte cada vez más en las provincias meridionales. La producción china de acero es comparable a la de Gran Bretaña, aunque el volumen base per cápita continúa siendo bajo. En la India, la manufactura se concentra principalmente en Calcuta y sus alrededores, en la zona de Bombay, en el centro de la península y en otras áreas ricas en recursos minerales. La actividad fabril de Siberia se localiza cerca de los montes Urales, próxima a las áreas urbanas importantes situadas a lo largo de la línea ferroviaria del Transiberiano, como Novosibirsk, y cerca de centros aislados situados en el Lejano Oriente ruso. India es ahora una importante potencia industrial, pero su sector manufacturero sólo emplea a cerca del 10% de la población laboral; en cambio, China emplea al 15% aproximadamente. Desde la década de 1960, la industria se ha desarrollado rápidamente en Singapur, Taiwan, Corea del Sur y Hong Kong. Tailandia, Malaysia, Indonesia y Filipinas han experimentado también un notable crecimiento económico. En otros países, las industrias tienden a asociarse con la elaboración de los productos agrícolas, mineros y forestales locales (existe poca manufactura destinada a los mercados domésticos) y con el ensamblaje de maquinaria y vehículos importados de otros países.

Muchos países asiáticos prefieren desarrollar industrias de manufactura destinadas a la exportación: éstas aprovechan una mano de obra relativamente barata y se establecen en zonas dedicadas especialmente a la producción para la exportación, con impuestos incentivados para animar a los inversores. Ejemplos notables del desarrollo industrial orientado a la venta al exterior son las industrias textiles y electrónicas de Corea del Sur y la isla de Taiwan.


5.          -    Energía



Aunque la producción total de energía se ha incrementado mucho desde la década de 1960, su consumo per cápita sigue siendo muy bajo en la mayoría de los países asiáticos. Los países con mayor desarrollo económico, como por ejemplo las antiguas repúblicas soviéticas, Japón, Corea del Sur, Singapur, Hong Kong, Malaysia, Kuwait, Turquía, Israel y Arabia Saudí tienen unos niveles de consumo entre moderados y altos. Las fuentes de energía en muchas regiones dependen de los recursos locales, en particular de la madera. En el suroeste de Asia la fuente de energía dominante es el petróleo. El potencial hidroeléctrico de la India es enorme: más de la mitad de la electricidad generada en el país procede de la energía hidráulica. No obstante, la mayor parte de la demanda de energía de la India rural aún se cubre con la combustión de estiércol, madera y carbón vegetal. En el Sureste asiático la producción de petróleo es considerable, como en Indonesia y Brunei, pero la energía hidroeléctrica y la madera siguen siendo las principales fuentes de energía domésticas. China y Japón han demostrado que las centrales hidroeléctricas a pequeña escala pueden proveer de energía de manera efectiva a pequeñas ciudades y áreas rurales. Al parecer, China posee unas 90.000 pequeñas centrales hidroeléctricas en funcionamiento accionadas únicamente por la corriente fluvial (sin presa), situadas en su mayor parte en China meridional, además de unas veinte centrales de mayor magnitud. No obstante, el carbón sigue siendo la principal fuente de energía en China. En Japón lo es el petróleo, si bien casi todos los productos petrolíferos son importados. La potencia hidroeléctrica de Siberia es inmensa, aunque sólo recientemente se ha empezado a explotar.


6.          -    Transporte



Un elevado porcentaje de los sistemas de transporte asiáticos están poco desarrollados. No existe un sistema de transporte terrestre que abarque todo el continente. Las líneas ferroviarias que cruzan las fronteras internacionales son escasas y poco utilizadas, como la situada entre China y las antiguas repúblicas soviéticas. La situación es similar en las carreteras y en la mayoría de los ríos navegables que no forman parte de las rutas de transporte internacionales. El río Amur, entre Rusia y China, es una excepción importante.

La práctica totalidad de las comunicaciones internacionales de Asia son aéreas o marítimas. Todos los puertos principales de Asia están conectados mediante servicios de transporte marítimos, transatlánticos y cargueros. Los servicios portuarios son variados, pero pocos puertos, aparte de los de China, India, Japón, Hong Kong y Singapur, pueden acoger a los barcos de mercancías de mayor calado. Los puertos de Singapur y Hong Kong son centros de distribución de especial importancia, a los que llegan pequeños barcos cargados con reducidas remesas desde enormes distancias. Estas mercancías son más tarde embarcadas hacia el extranjero. Las líneas aéreas conectan todas las ciudades importantes. Tokio es el centro aéreo fundamental de Asia, y Bangkok el segundo, gracias a su situación de encrucijada en el Sureste asiático.

Las redes locales de transporte están muy poco extendidas en la mayoría de los países. Las zonas rurales están a menudo deficitariamente conectadas entre sí y con las grandes ciudades. Las autopistas son escasas y las carreteras rurales rara vez están asfaltadas. Japón, Corea del Sur, Malaysia, Israel, Turquía y buena parte de Filipinas son las principales excepciones. En sus partes navegables, los ríos son importantes vías comerciales, pero no todos los países poseen este tipo de rutas. En China, el río Yangzi Jiang ha sido durante mucho tiempo la arteria del transporte entre el este y el oeste; está conectado mediante canales con la llanura del norte de China. En el Sureste asiático, los ríos Mekong, Menam e Irawadi han actuado como integradores de los territorios nacionales. En India, sin embargo, los ríos han sido mucho menos relevantes como medio de transporte.

El principal medio de transporte en el continente es el ferrocarril. Japón tiene una densa red ferroviaria. A mediados de la década de 1970, China, que posee el sexto sistema ferroviario más largo del mundo, tenía conectados todos sus centros de manufactura importantes y capitales de provincia por medio del tren. Pero aun así, su capacidad todavía está por debajo de la demanda y las principales extensiones de la red están siendo construidas o proyectadas. Corea también tiene un buen servicio ferroviario. Los países del Suroeste y Sureste asiático, excepto Tailandia y Malaysia, tienen unos sistemas ferroviarios muy deficientes. En el sur de Asia el sistema ferroviario, construido originariamente por los británicos, fue dividido tras la separación territorial de India, Pakistán y Bangladesh. Las líneas ferroviarias transcaspiana y turcosiberiana son las más importantes de Asia central; la línea transiberiana y sus ramales, como la línea Baikal-Amur, es el principal sistema de transporte de la Siberia rusa.


7.          -    Comercio



En conjunto, el continente asiático desempeña un papel comercial más importante a nivel mundial que África o Sudamérica. Un alto porcentaje de dicho comercio se mantiene con países de otros continentes. Las excepciones más importantes son: el flujo de petróleo desde el golfo Pérsico hasta Japón, los flujos inferiores desde Indonesia y Brunei a Japón, el comercio de China con Japón y otros países del Sureste asiático, y, sobre todo, el flujo de materias primas a Japón, principalmente desde el Sureste asiático, y la corriente de retorno de bienes manufacturados japoneses.

Japón figura entre los primeros países a nivel mundial en cuanto al valor de su comercio internacional, pero sólo una tercera parte, aproximadamente, se realiza con otros países asiáticos. China e India tienen una importante actividad comercial a escala internacional, incluidos países que no pertenecen al continente. Malaysia e Indonesia son destacados países exportadores de materias primas. Sin embargo, en términos de renta per cápita, todos los países, excepto Japón, Corea del Sur, Malaysia, Singapur, Hong Kong, los principales exportadores de petróleo del suroeste de Asia y algunas repúblicas de la antigua Unión Soviética están situados en posiciones inferiores dentro del sistema internacional de comercio.



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Civilización del valle del Indo, 2500 a.C.

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En la zona del valle del Indo conocida hoy como Pakistán, surgió alrededor del año 2500 a.C. una avanzada cultura de la edad de bronce que se mantuvo durante mil años. Los eruditos no saben cómo comenzó o si estos pueblos estaban relacionados con los habitantes actuales del suroeste de Asia. En el año 1500 a.C., los indoarios, un pueblo nómada, invadieron el valle del Indo, probablemente procedentes de la región norte del mar Caspio. La cultura aria dominó la zona y eclipsó a la de sus predecesores.

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Civilización china

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La dinastía Shang, que se desarrolló en los valles de los ríos Huang He y Yang-tsê, se convirtió en la primera civilización importante de Asia que produjo documentos escritos. Surgió en el siglo XVIII a.C. y gobernó China durante más de 500 años.

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#29 Ge. Pe.

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Publicado el 20 junio 2008 - 05:51








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ASIA


III.-




5.          -    HISTORIA



Mientras que África es considerada generalmente como el lugar de nacimiento de la humanidad, se cree que Asia fue la cuna de la civilización, aunque ésta no fue única y uniforme: la gran extensión del continente asiático hizo casi inevitable que surgieran varias culturas de manera independiente. El siguiente apartado intenta mostrar las interacciones, colisiones y sucesiones de estas civilizaciones desde una perspectiva continental. Para más información sobre las regiones mencionadas, véanse las secciones de historia de los artículos relativos a los distintos países asiáticos, Véase también Asia Menor; Asiria; Babilonia; Civilización del valle del Indo; Oriente Próximo; Persia; Siberia; Sumer.


1.          -    Antiguas civilizaciones




Además del antiguo Egipto, las primeras civilizaciones conocidas nacieron en los grandes valles fluviales del suroeste de Asia, el noroeste de India y China meridional. A pesar de sus diferencias, todas ellas tenían ciertos rasgos comunes, pues todas eran sociedades agrícolas que precisaban estructuras sociales y políticas avanzadas para mantener los sistemas de regadío y de control de las inundaciones. Debido a los ataques de los pastores nómadas de Asia central, los granjeros se vieron obligados a vivir en ciudades amuralladas para defenderse y a confiar su protección a una clase aristocrática dirigente. La invención del arado, alrededor del año 3000 a.C., redujo la necesidad del trabajo agrícola y convirtió a los agricultores en artesanos. A su vez, el incremento de las cosechas y el trabajo de los artesanos proporcionó el surgimiento de artículos comercializables, lo que favoreció el intercambio entre culturas.


1.1.          -    Mesopotamia


La tierra que acogió las culturas de Sumer y Acad en el valle del Tigris y del Éufrates, es decir, Mesopotamia, se considera la cuna de la civilización. Ya en el 3000 a.C., los sumerios irrigaban los campos gracias a canales medidos con mucha precisión, utilizaban el bronce y herramientas de piedra pulida, elaboraban tejidos y alfarería, construían templos y palacios y viajaban en carros con ruedas y en barcos. Sus precisos calendarios predecían las estaciones y su escritura cuneiforme fue conocida por numerosos pueblos hasta el siglo IV a.C. Adoraban al dios del Sol y su vida estaba regulada por leyes escritas.

Aunque el reino sumerio-acadio cayó ante invasores procedentes del Norte, Mesopotamia continuó siendo el centro de la civilización de Asia occidental hasta el siglo VI a.C. Los babilonios (1900-600 a.C. aproximadamente), los asirios (siglos IX y VII a.C.) y los caldeos (siglos VII y VI a.C.) fueron los últimos pueblos importantes que dominaron la zona. Fue el caldeo Nabucodonosor II quien destruyó Jerusalén y deportó a los judíos. Sin embargo, el judaísmo ya era una relevante fuerza religiosa. Alrededor del año 1600 a.C., invasores procedentes del suroeste de Asia y Anatolia llegaron hasta Babilonia, en ocasiones para devastar el territorio, pero la mayoría de las veces para levantar y desarrollar la civilización fundada por los sumerios.


1.2.          -    Civilizaciones indias



Ya en el año 2300 a.C., una avanzada civilización localizada en el valle del Indo, al noroeste de la India, comerciaba con Mesopotamia su algodón y sus tejidos. Al igual que en esta última, el regadío producía excedentes en las cosechas y requería un avanzado sistema social y político. Las dos principales ciudades, Mohenjo-Daro y Harappa, tenían calles rectas y alineadas, con grandes casas de dos pisos, equipadas con cañerías. Los pueblos indostánicos utilizaban la escritura, manejaban carros de ruedas y manifestaban un alto nivel de creatividad en su arte y en la elaboración de joyas y juguetes.

Entre el 1500 y el 1200 a.C., oleadas de pueblos indoeuropeos procedentes de Asia central, que usaban carros tirados por caballos, destruyeron las ciudades del Indo y más tarde se establecieron en el valle del Ganges, al noreste de la India. Las forma más antigua que se ha conservado de su lengua, una antigua lengua índica, es el sánscrito védico, que se desarrolló entre el 1500 a.C. y el 200 a.C. En este idioma fueron escritos los himnos religiosos védicos (véase Lengua sánscrita; Literatura sánscrita; Vedanta). Entre el año 900 y el 500 a.C. se establecieron en ciudades-estado gobernadas por monarcas absolutos. Dependían de la agricultura de regadío, incluido el cultivo del arroz, que posiblemente fue importado del Sureste asiático. La religión hindú, tal y como se expresa en los Veda, estableció la división jerárquica de la sociedad mediante un sistema de castas bastante complejo.


1.3.          -    Orígenes de la civilización china



La antigua civilización china empezó también a desarrollarse en un gran valle fluvial. Entre el año 3000 y el año 1600 a.C., la llanura del río Huang He (río Amarillo) sustentó a grandes comunidades de agricultores que criaban gusanos de seda y tejían hilo y telas, que enviaban a través de las rutas camelleras de Asia central. Poseían una sociedad avanzada, aunque los documentos escritos no aparecieron hasta el siglo XVI a.C., bajo la dinastía Shang, que gobernó en una serie de reinos constituidos por ciudades-estado amuralladas. Cooperaron en la expulsión de los belicosos nómadas del Norte, que a su vez desalojaron a otras tribus y desencadenaron una cadena de migraciones como la de los arios a la India.

La dinastía Chou, que reemplazó a los Shang, continuó con la organización feudal. Bajo el gobierno de los Chou orientales (770-256 a.C.), China progresó en su vida política, económica y social. El territorio chino duplicó su extensión mediante la integración del sur de Dongbei Pingyuan (Manchuria) y la cuenca del río Yangtzé, que probablemente era el mayor núcleo de población del mundo en la época. Los Chou utilizaron armas de hierro, extendieron el uso del regadío y construyeron carreteras y canales para mejorar las comunicaciones y el comercio. Desarrollaron un cuerpo burocrático bien preparado para reemplazar a los funcionarios hereditarios. Durante su dominio, cristalizaron tres importantes ramas del pensamiento chino: el confucianismo, el taoísmo y el legalismo (véase Filosofía china).


2.          -    Principales reinos antiguos




En el transcurso de once siglos, desde el año 500 a.C. al año 600 d.C., las primeras civilizaciones se expandieron y se relacionaron. Los monarcas conquistadores, como Alejandro Magno, facilitaron el intercambio cultural. Los agresivos nómadas manchurianos también causaron migraciones tribales que acercaron a grandes masas humanas a la órbita de la civilización. Ya en el año 500 d.C., las principales religiones y filosofías mundiales, con la excepción del islam, se habían propagado lejos de sus lugares de origen.


2.1.          -    Interacción cultural



Uno de los primeros conquistadores, Ciro II el Grande, unificó a los pueblos de origen iraní en el reino de Persia. Después creó el Imperio persa aqueménida (550-330 a.C. aproximadamente), que extendió la cultura persa desde el mar Mediterráneo hasta el río Indo. El tercer rey aqueménida, Darío I, centralizó el gobierno del imperio y apoyó el culto zoroástrico de Ahura-Mazda, dios de la luz (véase Zoroastrismo).

En el año 330 a.C., el Imperio persa ya había sido conquistado por Alejandro Magno, que soñaba con fundir las culturas occidental y oriental. Aunque la prematura muerte de Alejandro interrumpió este plan, sus generales introdujeron la cultura griega en los tres reinos en que fue fragmentado su Imperio helenístico. Los Seléucidas gobernaron el sector asiático, que pronto se dividió en varios estados. Uno de éstos, Bactriana, estaba situado entre las rutas comerciales Este-Oeste y Norte-Sur, a través de las cuales la seda china y el algodón indio viajaron a Grecia y a Roma, donde se cambiaban por cristal, artículos manufacturados y oro. Los elementos de la cultura griega fueron canalizados, a través de Bactriana, hacia Asia. Incluso después de que las tribus nómadas de Asia central conquistaran Bactriana, la influencia griega continuó debido a que los nuevos gobernantes kushan absorbieron la cultura helenística. Durante el siglo I d.C., el griego fue la lengua empleada en las transacciones comerciales y en las relaciones diplomáticas. En esta época, los romanos helenizados se establecieron en Asia occidental; a partir de ellos se desarrolló el Imperio romano de Oriente.

Aunque la influencia griega perduró mucho tiempo después del declive de los Seléucidas, en realidad gran parte del centro y suroeste de Asia y el norte de la India fueron dominados primero por los partos (véase Partia), bajo la gran dinastía de los Arsácidas (250 a.C.-226 d.C. aproximadamente), y más tarde por los persas Sasánidas (226-651 d.C.), que difundieron su cultura. La costumbre de las mujeres de maquillarse, por ejemplo, fue imitada en toda Asia; y la arquitectura, el arte y la religión persas se expandieron hacia el Este y el Oeste. Los Arsácidas y Sasánidas dominaron el comercio transcontinental, cuyo punto de llegada era el Imperio romano de Oriente, que pasó a ser conocido como el Imperio bizantino.


2.2.          -    La expansión india



El norte de la India también fue conquistado por los persas, invadido por Alejandro Magno y gobernado por los reyes griegos y por los antiguos ‘bárbaros’ de Asia central. A medida que crecieron los contactos internacionales, los elementos de la cultura india se extendieron por todo el mundo antiguo. Hinduismo y budismo pudieron haber inspirado a los filósofos griegos. Los indios, a su vez, recibieron fuertes influencias extranjeras, como muestran las figuras del periodo kushan pertenecientes a la escuela budista de Gandhara, de estilo griego. Después de que los kushan conquistaran el norte de la India en el siglo I d.C., adoptaron la cultura india, se convirtieron al budismo y estimularon su crecimiento en las ciudades-estado de Asia central y China.
Aunque los extranjeros dominaron el norte de la India durante largos periodos, las dinastías nativas alcanzaron el rango imperial: la dinastía Maurya (321-185 a.C.), cuyo gobernante más importante, Asoka, envió misioneros budistas a la India y Asia, y la dinastía Gupta (320-540 aproximadamente), bajo la cual, el arte, la arquitectura y la civilización indias alcanzaron su máximo desarrollo.

Pequeños reinos nativos dominaban India central y meridional. Los pueblos tamiles del sur fueron los primeros en colonizar el Sureste asiático en los primeros siglos de la era cristiana. Desde estas colonias los reinos nativos de influencia india de Champa (el actual Vietnam central) y Funan (actual Camboya) evolucionaron, al igual que otros estados menores en Tailandia, Birmania (actual Myanmar), Malaca y las islas indonesias.


2.3.          -    La difusión de la civilización china



Los ambiciosos emperadores de la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.) difundieron la civilización china hacia el oeste a través de la cuenca del río Tarim. Construyeron puestos militares avanzados a lo largo de la Gran Muralla china y en los límites del desierto, para proteger a las largas caravanas comerciales de los ataques de las tribus nómadas. Comerciantes persas, árabes e indios frecuentaban la capital Han, en tanto que los Han orientales (los últimos) probablemente tuvieron contacto directo con Roma.

En el año 105 a.C., los Han colonizaron el norte de Corea, y la cultura china subsumió los imperios coreanos de Koguryo, Silla, Paikche y Kaya. Al sur, los chinos implantaron su cultura en Vietnam, país que gobernaron directamente durante diez siglos.

Los Han alcanzaron nuevas cotas en literatura, especialmente después del inicio de la fabricación del papel, y en alfarería, escultura, pintura y música. Sus ingenieros construyeron carreteras y canales comparables a los de los romanos, y una próspera sociedad urbana intentó vivir de acuerdo con los ideales morales de Confucio.

Cuando la dinastía Han comenzó a decaer, los pueblos nómadas de la frontera se mostraron más osados en sus ataques. En los primeros siglos, oleadas de invasores turcos, mongoles y hunos provocaron rebeliones tribales y se abrieron camino hasta Europa a través de Asia central (los hunos) y, finalmente, hasta la misma Roma. Muchos chinos huyeron al sur, donde surgió un reino chino gobernado por una serie de dinastías en el valle del Yangzi. Sin embargo, a pesar de estas épocas turbulentas, la civilización china progresó con el budismo y el taoísmo como religiones dominantes. Aunque el dominio chino sobre Corea finalizó, la marcada influencia china permaneció durante el periodo coreano de los Tres Reinos (siglos IV-VII d.C.). Los coreanos se convirtieron al budismo, utilizaron los caracteres chinos en su escritura y copiaron el sistema de gobierno confuciano.

La cultura sínica se extendió desde Corea hasta el reino insular de Japón, regido por el clan Yamato, que tenía sus orígenes en la legendaria diosa del sol, Amaterasu. En su expansión, los japoneses conquistaron algunas zonas de Corea en el siglo IV, pero volvieron a ser expulsados dos siglos más tarde. En esa época, los japoneses se convirtieron al budismo.


3.          -    Dominio Musulmán y Mongol




Del siglo VII al XV, dos acontecimientos protagonizaron las principales novedades en el continente asiático: la difusión de la nueva religión del islam y la expansión de los mongoles, que conquistaron gran parte de Asia y amenazaron Europa. Los mongoles lucharon contra el islam, aunque en alguna ocasión lo aceptaron y fortalecieron.


3.1.          -    Auge y expansión del islam



En la Arabia del siglo VII, el profeta del islam, Mahoma, afirmó que Alá (Dios), por medio del arcángel Gabriel, le había comunicado su voluntad, que fue escrita y más tarde recogida en el Corán, uno de los grandes libros religiosos del mundo. Junto con el Hadit, las palabras y las enseñanzas de Mahoma, el Corán reguló la estructura de la sociedad y los gobiernos islámicos. Para difundir la palabra de Alá, Mahoma envió a las tribus árabes a la conquista del mundo. Él y sus sucesores, los califas Omeyas (véase Califato), propagaron el islam desde la India hasta el norte de África y la península Ibérica. Los Omeyas y los posteriores Abasíes gobernaron los reinos islámicos desde sus respectivos centros en Damasco y Bagdad, cuya cultura combinaba elementos bizantinos, persas, babilónicos e indios. Su principal vínculo fue la lengua árabe, que todos compartían gracias al Corán.

Los últimos Abasíes se convirtieron en títeres del grupo de mercenarios turcos Selyúcidas, procedente de Asia central, que amenazó al Bizancio cristiano. Esta amenaza, en combinación con el cierre de los Santos Lugares cristianos en Palestina, dio origen a 300 años de guerras conocidos en Occidente como las Cruzadas, que llevaron grandes ejércitos europeos a Asia occidental. Los cruzados no pudieron desalojar a los musulmanes, e incluso regresaron a Europa muy influidos por su cultura.

Cuando los mongoles tomaron Bagdad en 1258, y acabaron de esta manera con la dinastía Abasí, el islam ya había enraizado en la India. Los mercaderes musulmanes lo introdujeron en el año 711 en un país que todavía sufría las invasiones de los hunos, que habían sido interrumpidas por el benévolo y culto gobierno de la dinastía local Harsha (606-647). Los turcos y afganos musulmanes atacaron repetidamente la India y destruyeron los centros hindúes y budistas, hasta la creación del sultanato de Delhi. Aunque ralentizada por las invasiones mongolas, el sultanato continuó la expansión musulmana en la India.

A pesar de que el budismo indio fue casi destruido en el proceso, los comerciantes y misioneros indios llevaron el budismo y el hinduismo a través de todo el Sureste asiático. Allí, el reino de Champa luchó con los vietnamitas sínicos, al norte de su reino, y con los jemeres (que habían recibido una fuerte influencia india) procedentes de Angkor, en la actual Camboya (véase Jemer), al oeste. La avanzada civilización de Angkor, con sus grandes templos de piedra, estaba destinada a desaparecer ante los Thai, que fueron expulsados del sur de China por los mongoles. El reino budista de Pagan en Birmania sufrió directamente la fuerza de los mongoles.

En Malaca y las islas situadas al este de la India, el reino de Srivijaya de Sumatra rivalizó con los Sailendras de Java, constructores de templos hindúes y budistas. A estos reinos siguieron el de Singosari (de influencia india) y el reino de Majapahit, cuyo comercio fue dominado por los mercaderes indios musulmanes en el siglo XV. Aunque Malaca y las islas se convirtieron al islam, el budismo persistió en Myanmar, Tailandia y Camboya.


3.2.          -    Influencia china y mongola



Los países que se hallaban dentro de la órbita china no se convirtieron al islam, posiblemente porque China experimentó un renacimiento cultural bajo la dinastía Tang (618-906). La influencia de la China de los Tang se extendió desde Japón hasta la cuenca de Tarim, donde bloqueó la expansión islámica. Los Tang favorecieron el gobierno confuciano, pero el budismo se desarrolló y engendró nuevas sectas como la Ch’an (Zen) que atrajo a los japoneses. La siguiente dinastía, Song (960-1279), fue expulsada del norte por las tribus jitan (o khitan) y jurchen y, del sur por los mongoles.

Mientras tanto, en Corea, el reino de Silla (660-935), que se alió con los Tang, siguió rigiéndose por la religión y la cultura chinas. Los siguientes gobernantes, la dinastía Koryo (935-1392), fueron atacados, al igual que la dinastía Song, por los jitan y los jurchen antes de caer ante los mongoles. Mientras declinaba el poder mongol, un general coreano creó la dinastía Li o Yi (1392-1910).

El renacimiento de China también afectó a los japoneses, que se reafirmaron en la adopción de la cultura china. Los edictos Taika en el siglo VII y Taiho en el siglo VIII adoptaron el gobierno y las ideas socioeconómicas chinas. La corte copió los rituales y costumbres chinas y el budismo extendió las ideas sínicas por todo el país. Mientras la nobleza provincial se hacía gradualmente más poderosa, el clan Fujiwara alcanzó el poder. Durante su reinado, conocido como el periodo Heian (794-1185) la corte japonesa alcanzó un alto grado de lujo; la poesía, la música, la danza, la pintura, el paisajismo y la olfacción de perfumes se convirtieron en las principales actividades de los cortesanos. Para acabar con este diletantismo, surgió el clan de Minamoto, dictadores militares (sogún), que gobernó en Kamakura, mientras que los emperadores desprovistos de poder reinaron en Kioto (1185-1333). El rechazo de dos invasiones mongolas debilitó tanto Kamakura que los Ashikaga accedieron al poder. Como consecuencia, Japón cayó en la anarquía feudal.

Los mongoles, que dominaron Asia durante dos siglos, surgieron de las vastas estepas asiáticas. Alcanzaron el poder bajo Gengis Kan, que utilizó hábilmente el espionaje, el fraude, el terror y hombres de talento de todas las etnias para conquistar China occidental y septentrional y zonas de Asia central. Sus hijos y nietos extendieron el Imperio mongol hasta el Turkestán occidental y meridional, Irán y Rusia. Después de conquistar el norte de China y Corea, Kublai Kan invadió el sur, donde acabó con el reinado Song y proclamó la dinastía Yuan (1279-1368).

Las expediciones mongolas contra el Sureste asiático estaban destinadas al fracaso debido a la climatología adversa, y los ataques navales contra Java y Japón tampoco tuvieron éxito. El uso de oficiales extranjeros, la corrupción, los fuertes impuestos, las inundaciones, las hambrunas y el bandolerismo provocaron el derrocamiento de los mongoles, sustituidos por la dinastía Ming (1368-1644). Durante su dominio, sin embargo, los mongoles aceleraron los intercambios culturales al mantener activo un próspero comercio intercontinental y al animar a extranjeros como Marco Polo a servir en la corte mongola en China.



4.          -    Inicio de la Dominación Colonial





Con la caída de los mongoles, los imperios asiáticos rivales lucharon por el poder: los turcos otomanos, los iraníes, los mogoles de India y los chinos de las dinastías Ming y Qing (o Manchú). La desintegración política acabó con el comercio terrestre. En ese momento, mientras los nuevos países de Europa entraban en una época de exploración y colonización de los territorios asiáticos, africanos y oceánicos, los turcos otomanos aislaron el extremo occidental del continente de las rutas marítimas hacia Oriente. El resultado fue una rivalidad internacional por el comercio que sometió Asia a la invasión europea.


4.1.           Imperios posmongoles



Los otomanos musulmanes, que precipitaron de este modo la expansión europea, habían conquistado los restos de los Imperios seléucida y bizantino y se extendían al norte, hacia Europa. Después tomaron Constantinopla, Siria y las ciudades santas del islam, La Meca y Medina. Después del año 1566, sin embargo, hubo pocos sultanes relevantes, y mientras el poder otomano declinaba, su imperio quedó sometido a las potencias rivales europeas.

Irán se restableció bajo la dinastía Safawí (1502-1736), pero después fue el campo de batalla de turcos, rusos y afganos. La posterior dinastía Qayarí (1794-1925) fue un peón en las luchas de poder europeas.

La India musulmana, como Turquía e Irán, experimentó un ligero renacimiento bajo la dinastía mogola (1526-1858), que afirmaba descender de Tamerlán y Gengis Kan. La tolerancia religiosa y la unidad política crecieron durante el largo reinado del tercer emperador, Akbar. Más tarde, en cambio, reinaron emperadores débiles en Delhi, e India comenzó un periodo de guerras con reinos musulmanes, hindúes y sijs. Dentro de este vacío de poder se movieron los constructores de imperios coloniales europeos.


4.2.          -    Expansión colonial



A mediados del siglo XIX, los poderes coloniales dominantes en Asia eran Gran Bretaña y Rusia.

Los holandeses controlaban las Indias Orientales (la actual Indonesia) y el lucrativo comercio de especias que habían arrebatado a los portugueses; España gobernaba Filipinas y los franceses dominaban Indochina. Los portugueses, que habían sido los primeros en evitar a los turcos al navegar alrededor de África, habían perdido la mayor parte de sus fortalezas y posesiones. Asia fue desgarrada por la rivalidad entre las grandes potencias. En la India, por ejemplo, durante las guerras entre franceses y británicos del siglo XVIII, ambos bandos utilizaron soldados indios, conocidos como cipayos.

Tras derrotar a los franceses a finales del siglo XVIII, los británicos se expandieron por el subcontinente indio, se anexionaron algunos estados y ofrecieron protección a otros, hasta que en 1850 lo controlaron por entero. El descontento indio con la autoridad británica estalló en la Rebelión de los cipayos de 1857, conocida en la historiografía anglosajona como Rebelión india o Motín indio. Aunque fue reprimido sangrientamente, el motín provocó reformas que perpetuaron el control británico durante casi un siglo más.

Desde la India, los británicos avanzaron hacia Birmania (actual Myanmar) y la península de Malaca.

Dos guerras anglo-birmanas (1824-1826 y 1852) le costaron a Birmania la pérdida de su litoral. Los británicos extendieron su protección sobre los estados musulmanes de la península Malaya y tomaron posesión directa de importantes centros comerciales de Singapur, Pinang y Malaca. Aunque Gran Bretaña también amenazó a Siam (actual Tailandia), el reino Thai cedió sus posesiones a varios estados de Malaca a fin de mantener su independencia.

Los franceses perdieron su territorio en la India, pero, a cambio, ganaron influencia en Indochina. Después de 1400 Vietnam se había dividido en dos países, pero fue reunificado en el siglo XIX por la dinastía sureña de Nguyen que se aprovechó de la ayuda militar francesa. Los Nguyen invadieron Camboya y Laos, pero su persecución de cristianos provocó que los franceses se anexionaran el sur y que el protectorado galo se extendiera sobre toda Camboya.

La expansión rusa en Asia superó ampliamente a la de los británicos en extensión y fue completada mucho antes. Ya en 1632 comerciantes rusos y cosacos habían alcanzado el Pacífico. Los soldados y los burócratas les siguieron, construyeron fuertes y recaudaron impuestos entre los pueblos nativos. Rusia avanzó hacia Turkestán en 1750 y se reafirmó en sus demandas sobre el Cáucaso en el año 1828.


4.3.          -    El final del aislamiento



La experiencia china con los europeos durante este periodo fue muy diferente. Un próspero comercio entre Europa y China marcó las primeras etapas de las dinastías Ming y Qing. Los primeros Ming aumentaron los impuestos y enviaron grandes flotas hasta África, para así demostrar su superioridad sobre todas las naciones europeas. Pero después el país se aisló y, finalmente, los piratas asolaron la costa china mientras los burócratas confucianistas dilapidaban tiempo y dinero en vacuas discusiones en la corte.

Durante esta crisis, una tribu manchú tomó Pekín y proclamó la dinastía Qing. Su gran emperador, Kangxi (1661-1722), expandió la hegemonía de China, se reunió con misioneros eruditos y aceptó el comercio exterior, que creció, a pesar de que China trataba a los extranjeros como inferiores y los confinaba en Guangzhou y Macao (Aomen). A pesar de las protestas chinas, el opio se convirtió en el principal artículo de comercio en Guangzhou, ciudad controlada por los británicos. A mediados del siglo XIX, los desacuerdos sobre la venta de opio provocaron enfrentamientos armados entre los chinos y los extranjeros, dirigidos por los británicos. Los chinos perdieron las llamadas guerras del Opio y fueron obligados a abrir otros puertos, ceder Hong Kong a los británicos y la provincia de Amur a Rusia, aceptar la igualdad de trato con todas las potencias occidentales y garantizar otras concesiones diplomáticas y comerciales. Aunque todavía conservaba su independencia, China había sido humillada por los ‘bárbaros europeos’.

El impacto del comercio y el expansionismo occidental afectaron por primera vez a Japón al final del anárquico sogunado Ashikaga, que fue derrocado por un triunvirato militar en 1573. Toyotomi Hideyoshi, el brillante general del grupo, completó la reunificación del Japón en 1587, con la ayuda de las armas y el consejo militar portugués. Más tarde desplegó sus fuerzas en Corea, pero fue rechazado por una coalición de fuerzas chinas Ming y coreanas. Bajo el clan Tokugawa, que accedió al sogunado, los japoneses afrontaron el pleno impacto de las influencias extranjeras, que contemplaban con miedo y desconfianza.

Los portugueses y los españoles fueron los primeros en llegar al archipiélago acompañados de misioneros que difundieron el cristianismo por las islas. El temor a que éstos fueran los precursores de una invasión europea, motivó que los sogunes prohibieran el cristianismo; al ignorar la prohibición se les expulsó del Japón. El comercio occidental se interrumpió excepto para los holandeses, que evitaron las actividades misioneras y ayudaron a reprimir una rebelión cristiana. Durante dos pacíficos siglos, los holandeses fueron el único nexo de unión de Japón con Occidente.
Las potencias occidentales intentaron inútilmente acabar con el aislamiento japonés en 1854, año en que una misión estadounidense dirigida por Matthew Calbraith Perry propició un tratado que inició las relaciones consulares entre ambos países. En 1858 el primer cónsul, Townsend Harris, firmó un tratado comercial. La consiguiente Restauración Meiji (1868) inició una rápida y revolucionaria modernización.

La dinastía Li de Corea también interrumpió el comercio con Occidente y persiguió a los cristianos. Como reino tributario de China, Corea esperaba protección. Sin embargo, cuando en el siglo XIX los europeos lograron la apertura de China, Corea se aisló todavía más.





Imperios romano, han y gupta, 100-300 d.C.

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Entre los siglos II y IV se desarrollaron tres grandes imperios en Europa y Asia. Las invasiones nómadas procedentes de Asia central destruyeron o redujeron estos imperios después del siglo IV.

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Imperios asiáticos
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Estos mapas muestran la extensión de los principales imperios asiáticos del medievo. El Imperio mongol fue uno de los mayores en extensión en la historia; abarcaba el territorio comprendido entre Dongbei Pingyuan (Manchuria) y la península de Corea, y el río Danubio, en Europa.

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Gran Muralla china
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La Gran Muralla china es la estructura artificial con mayor longitud del mundo; se extiende a lo largo de unos 6.000 kilómetros. Qin Shi Huangdi, el primer emperador de China (221-210 a.C.), construyó la mayor parte de la muralla, con tierra, piedra y ladrillo, como barrera frente a los ataques de los pueblos nómadas del norte. Tras siglos de abandono, los comunistas chinos restauraron tres secciones de la fortificación con fines turísticos, incluida esta parte cercana a Pekín, la capital de China.

Wolfgang Kaehler



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Publicado el 24 junio 2008 - 10:19




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ASIA


IV.-



5.          -    EXPANSIÓN IMPERIAL Y MODERNIZACIÓN




El colonialismo y el imperialismo de los siglos XVII al XX, trajeron nuevos problemas a los asiáticos, que hasta entonces habían absorbido oleadas sucesivas de invasores extranjeros. Los nuevos invasores llegaron por mar, en un principio para comerciar, pero según crecía su superioridad técnica y militar intentaron ejercer la hegemonía política y económica en el continente.

5.1.          -    Técnicas occidentales de explotación


Para establecer su supremacía, los colonizadores europeos adoptaron un acercamiento gradual. A las peticiones de comercio seguían demandas de fortificaciones y tierra para proteger dicho comercio, así como de concesiones para explotar los recursos locales. Más tarde, los consejeros gubernamentales y militares presionaron a los gobernantes locales. Los colonizadores ofrecían protección a los más débiles, una protección que con el tiempo se convirtió en control. En algunos lugares, como en las Indias Orientales, se exigían tributos, pagaderos en artículos comerciales. En naciones como Irán y China las potencias rivales retenían para sí esferas de influencia. El resultado final, con la excepción de Siam (actual Tailandia) y Japón, era la anexión y el gobierno directo.

Los imperialistas construyeron ferrocarriles, carreteras, canales y algunas escuelas. También invirtieron en plantaciones, pozos petrolíferos y otras empresas conectadas con el mundo económico, pero la mayoría de los beneficios se iban al extranjero. Mientras tanto, el crecimiento de la población ocasionó la fragmentación de las granjas, la urbanización y graves problemas sociales.

Excepto en Japón y en Siam, las instituciones tradicionales asiáticas fueron demasiado lentas en asimilar o adoptar técnicas o ideologías occidentales para prevenir una explotación humillante, los tratados desiguales o la cesión del gobierno a manos extranjeras. Ya durante la II Guerra Mundial, el nacionalismo y el socialismo se habían propagado entre la elite nativa educada a la manera occidental, y los movimientos autonómicos e independentistas surgieron en toda Asia. Los gobiernos coloniales, sin embargo, respondían lentamente a las expectativas que dichos movimientos generaban.

5.2.          -    Respuestas al imperialismo


El adiestramiento de ejércitos nativos y la educación de una elite por parte de los poderes coloniales produjeron fuerzas internas que destruyeron las dinastías existentes y provocaron las reformas y la modernización. En el Imperio otomano e Irán, los oficiales del ejército entrenados en el extranjero alcanzaron el poder, estimularon el nacionalismo y promovieron la modernización de forma inexorable.

La participación nativa en el gobierno colonial de la India se amplió gradualmente, pero el ritmo nunca satisfizo las aspiraciones indias. Las escuelas, que enseñaban ideas liberales, producían más graduados de los que podía acoger el mercado de trabajo. El creciente descontento encontró nuevas voces: en 1885 en el Congreso Nacional Indio, dominado por los hindúes, y en 1906 en la Liga Musulmana. El fracaso de Gran Bretaña en garantizar a la India la esperada posición de dominio tras la I Guerra Mundial estimuló el movimiento de independencia dirigido por Mohandas Gandhi; en 1940 la Liga Musulmana, dirigida por Muhammad Alí Jinnah, exigió la creación de un Estado musulmán independiente.

El nacionalismo y la disidencia crecieron también en el Sureste asiático. En Birmania, anexionada en su totalidad a finales del siglo XIX, la utilización de trabajadores indios para explotar los recursos naturales provocó las protestas locales, dirigidas por monjes budistas y estudiantes.

Aunque los holandeses, una vez concluida su carrera por obtener el dominio total y real sobre las Indias Orientales en 1867, garantizaron reformas e incrementaron la autonomía, la disidencia creció, avivada por los líderes musulmanes y la consiguiente represión holandesa. En las islas Filipinas, anexionadas a Estados Unidos en 1898, las actividades nacionalistas crecían paralelas a la concesión de mayores niveles de autonomía. Francia había completado su implantación de protectorados sobre Indochina ya en 1885. Aunque Laos y Camboya aceptaron el gobierno francés, los nacionalistas vietnamitas hicieron campañas a favor de la independencia.
Mientras China soportaba la explotación extranjera, además de revoluciones y catástrofes naturales, muchos chinos creyeron que la dinastía Qing había perdido el mandato divino, que emanaba del cielo (Tian) para gobernar. Sin embargo, dudaban que cualquier otra dinastía pudiera hacer frente a las tecnologías e ideologías occidentales sin modificar o eliminar el sistema confucianista. La derrota de China ante Japón en 1894 puso de manifiesto aún más su ineptitud y estimuló la disidencia. En 1911, una revolución acabó con la dinastía Qing, pero los generales apartaron del poder a republicanos idealistas como Sun Yat-sen. Durante la I Guerra Mundial, China se desintegró bajo gobiernos militares.

El pésimo trato que recibió China en las conferencias de paz soliviantó a los estudiantes. Algunos se hicieron nacionalistas republicanos y otros se inclinaron hacia el comunismo y la recién creada Unión Soviética. A esto siguió una larga guerra civil entre el partido nacionalista Guomindang dirigido por Jiang Jieshi y los comunistas dirigidos por Mao Zedong. Fueron incapaces de unirse incluso contra los invasores japoneses, que ya en 1941 habían avanzado desde el estado títere creado en Dongbei Pingyuan (Manchuria) hacia el interior de la misma China.

5.3.          -    El mantenimiento de la independencia


Siam mantuvo su independencia gracias a dos reyes progresistas, Mongkut y Chulalongkorn. La monarquía constitucional fue instaurada en 1932, pero los golpes de Estado que siguieron pusieron al frente del gobierno a dictadores militares, a la vez que la nueva denominación dada por éstos al país, Tailandia, simbolizaba el creciente nacionalismo.

Japón previno la invasión extranjera por medio de una rápida modernización. El gobierno construyó fábricas que, más tarde, vendió a compañías privadas. El servicio militar obligatorio acabó con el monopolio militar de los samuráis, pues en el nuevo Ejército incluso los campesinos llegaron a ser oficiales. La Constitución Meiji de 1889 instituyó el sufragio universal masculino y obligó a los dirigentes políticos a buscar el apoyo popular.

La victoria de Japón sobre Rusia en 1904-1905 (véase Guerra Ruso-japonesa) estimuló el prestigio internacional de Japón y lo preparó para convertirse en una potencia colonial, algo que consiguió con la anexión de Corea en 1910. La I Guerra Mundial interrumpió las exportaciones europeas y permitió a Japón expandir sus mercados; pero la Gran Depresión (1930) llevó a los ambiciosos oficiales jóvenes a presionar en favor de una política ultranacionalista. Japón inició una poderosa expansión militar: la conquista de Dongbei Pingyuan (Manchuria), las invasiones de China y el Sureste asiático, y, en 1940, la alianza con Adolf Hitler y Benito Mussolini, que aceptaron los planes japoneses de un nuevo orden en Asia oriental y suroriental.



6.          -    INDEPENDENCIA Y CONFLICTOS




La II Guerra Mundial dio al continente una importancia internacional cuando las rápidas conquistas japonesas revelaron la vulnerabilidad de las potencias occidentales. India fue el área de operaciones aliadas, mientras que en el suroeste de Asia los aliados ocuparon zonas estratégicas para proteger las rutas de suministros. La victoria final de estos últimos estimuló aún más las expectativas asiáticas de independencia y modernización.

6.1.          -    La intensificación del nacionalismo


Al final de la década de 1950, los movimientos a favor de la independencia, avivados por la intensificación del nacionalismo, habían acabado con la mayoría de los gobiernos coloniales de Asia. Pero todavía persistían importantes diferencias. En el subcontinente indio, la conflictividad religiosa provocó la creación de dos estados separados por la religión en lo que había sido la colonia británica: Pakistán, un país de mayoría musulmana, y la Unión India, de mayoría hindú. En 1971 la zona oriental de Pakistán se separó bajo el nombre de Bangladesh. Las disputas fronterizas dificultaron las relaciones entre indios y paquistaníes; mientras en Pakistán se sucedieron una serie de gobiernos militares, la India mantenía una democracia parlamentaria.

En el suroeste de Asia, el acontecimiento más destacado tras la contienda fue la creación, en 1948, del Estado de Israel en territorio palestino, a modo de compensación y como consecuencia directa del horrible exterminio al que los nazis habían sometido a los judíos europeos durante la II Guerra Mundial, conocido con el nombre de Holocausto. Los países árabes observaron con desagrado cómo la recién creada Organización de las Naciones Unidas aprobaban la constitución de un país que, de forma inmediata, suscitó la oposición de las naciones de la región, favorables a la causa palestina (por la que se abogaba a favor de la constitución de un Estado palestino en ese mismo territorio). Las hostilidades entre Israel y sus vecinos árabes, Egipto, Siria, Irak y Jordania, interrumpieron el comercio mundial con el cierre del canal de Suez (1956-1957, 1967-1975), mientras Israel ocupaba cada vez mayores extensiones de territorio árabe. Los refugiados palestinos expulsados de Israel crearon la Organización para la Liberación de Palestina y exigieron la devolución de sus tierras. Los esfuerzos en favor de un acuerdo dieron lugar a un tratado de paz egipcio-israelí en 1979, pero las diferencias árabe-israelíes no pudieron ser solucionadas. Tras la conclusión de la guerra del Golfo Pérsico en 1991, Israel y otros países del Próximo Oriente se reunieron en Madrid, España, en noviembre del mismo año. Las conversaciones, iniciadas en Madrid y concluidas en la ciudad de Washington, Estados Unidos, en 1993, representaron para muchos países los primeros contactos directos con Israel.

Oriente Próximo se había dividido en numerosos estados, cada uno sujeto a tensiones internas. Irán, por ejemplo, experimentó una explosión nacionalista en la década de 1950 bajo su carismático primer ministro, Mohammed Mossadegh, que nacionalizó la industria petrolífera. Veinticinco años más tarde, una rebelión popular, dirigida por el nacionalismo religioso y las fuerzas políticas democráticas, provocó la destitución de Muhammad Reza Shah Pahlavi, que había sido apoyado por los Estados Unidos. Mientras el triunfante gobierno revolucionario islámico se estabilizaba, militantes islámicos secuestraron al personal de la embajada de los Estados Unidos y provocaron una larga crisis internacional; entretanto, Irak aprovechó la oportunidad para emprender una sangrienta, costosa, y a la larga negativa para sus intereses, guerra fronteriza con su vecino oriental. Irak ocupó Kuwait en 1990, pero la guerra del Golfo Pérsico de 1991 restauró la independencia kuwaití.

6.2.          -    Confrontación ideológica


La rivalidad de posguerra entre las ideologías comunista y capitalista fue parte de la contienda global entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. El comunismo atrajo a muchos asiáticos ansiosos de independencia, gobiernos participativos y reformas sociales. Con la creación de la República Popular de China en 1949 apoyada por los soviéticos, y la retirada de los nacionalistas a Taiwan, respaldados por los Estados Unidos, la doctrina comunista se expandió por la región. Esta victoria fue atenuada por el reconocimiento, por parte de las Naciones Unidas (ONU), de la República de China, establecida por los nacionalistas en Taiwan. Bajo Mao Zedong, los comunistas chinos (hasta 1960 respaldados por la Unión Soviética) llevaron a la práctica programas socialistas radicales, que acabaron en la destructiva Revolución Cultural proletaria de 1966-1969. Mientras las diferencias entre chinos y soviéticos aumentaban, los Estados Unidos iniciaron contactos diplomáticos con la China comunista. La República Popular sustituyó a China en la ONU en 1971, y en 1979 fue reconocida como el único gobierno legítimo y representativo de China.

En 1975, las fuerzas nacionalistas de ideología comunista también se impusieron en Vietnam, cuando la República Democrática de Vietnam, instaurada en el norte del país y auxiliada por la Unión Soviética y China, derrotó a la República de Vietnam, establecida en el sur y apoyada militarmente por los Estados Unidos (véase Guerra de Vietnam). La victoria comunista en Laos y Vietnam, así como la instauración del régimen de Pol Pot en Camboya, provocaron la huida en masa de refugiados a otros países de Asia, Europa y América del Norte (véase Jemer rojo).
En otras zonas de Asia las fuerzas comunistas fracasaron. El recién constituido gobierno independiente de Filipinas destruyó a los ‘hukbalahaps’ comunistas (huks), y los grupos derechistas malayos, con ayuda militar británica, contuvieron a las guerrillas comunistas. El Partido Comunista de Indonesia, que prosperó gracias al dirigente de la independencia Sukarno, fue prohibido en 1965. La masacre resultante combinó las motivaciones ideológicas y nacionalistas, pues muchos comunistas indonesios eran chinos.

En Corea, que había sido fragmentada tras la ocupación de las fuerzas soviéticas y estadounidenses, los comunistas del norte invadieron el sur en 1950. Mientras las fuerzas de la ONU repelían a las tropas de Corea del Norte, la intervención de la China comunista provocó la división del territorio coreano (véase Guerra de Corea).

El Oriente Próximo, debido a su posición estratégica y sus recursos, se vio obligado a entrar en la confrontación ideológica. Un primer intento soviético de ocupar el norte de Irán fracasó, pero más tarde la Unión Soviética ganó influencia en Irak, Siria y Yemen. El apoyo de los Estados Unidos a Israel también inclinó a muchos nacionalistas árabes en favor de la Unión Soviética. Entre 1979 y 1989, las tropas de la Unión Soviética ocuparon Afganistán, por lo que más de tres millones de refugiados huyeron a Pakistán.

Ningún país asiático permaneció ajeno a la confrontación de la Guerra fría entre la Unión Soviética y Occidente, dirigida por los Estados Unidos. El fracaso de los sucesivos gobiernos turcos en detener la propagación de la violencia política, instigada por las facciones extremistas de izquierda y derecha, y en frenar la inflación, provocaron que los militares dieran varios golpes de Estado, el último de ellos en 1980. Durante la mayor parte de la década de 1970 y principios de la década de 1980, la India se alineó con la Unión Soviética en varios asuntos de política internacional, en parte como respuesta al apoyo estadounidense y chino que recibió Pakistán. En Japón, la izquierda política logró hacerse con la hegemonía en los sindicatos obreros y los asociaciones de estudiantes. Este hecho se debió, por una parte, a la permanencia del Partido Liberal Demócratico al frente del gobierno y a las revelaciones sobre corrupción de altos cargos públicos, y, por otra, a la continuada intervención militar estadounidense en el país.

6.3.          -    Expansión económica


La expansión económica e industrial ha convertido a algunos países asiáticos en líderes mundiales en riqueza y producción industrial. Durante la década de 1970, Japón desplazó a los Estados Unidos en la producción de automóviles, productos electrónicos y acero.

En el suroeste de Asia, las exportaciones de petróleo produjeron la creación de enormes fortunas entre un círculo limitado de familias y clanes. No obstante, aunque grandes sumas de dinero acabaron en manos privadas, una parte considerable se utilizó en programas sociales y de modernización. Miles de jóvenes que estudiaban en el extranjero regresaron y demandaron un cambio más rápido de lo que podían admitir los gobiernos o los elementos conservadores religiosos. Tal clima social y político fue el que precedió a la Revolución Islámica iraní de 1979.

El petróleo también se convirtió en una potente arma política. Durante la guerra del Yom Kippur de 1973, los productores de petróleo árabes impusieron un embargo a los países que apoyaron a Israel. Las naciones exportadoras de petróleo, en acción conjunta, subieron los precios del crudo durante el final de la década de 1970 y provocaron una severa inflación y recesión en los países importadores de petróleo, que precipitó el aumento de la deuda de muchos países en vías de desarrollo. La Guerra Irano-iraquí, que en un principio pareció amenazar la producción de petróleo, finalmente provocó una reducción de los precios del crudo, pues fomentó la desunión entre los países productores de Oriente Próximo. La invasión iraquí de Kuwait, en 1990, también afectó a la producción, debido a que los pozos petrolíferos fueron incendiados por las fuerzas iraquíes en retirada, tras su derrota en la guerra del Golfo Pérsico en 1991. Además, la guerra destapó la fragilidad de la situación política en Oriente Próximo.

Mientras los conflictos del golfo Pérsico trastornaban las economías de los países de Oriente Próximo, Vietnam sufrió una larga guerra civil entre el norte y el sur, al igual que Laos y Camboya, motivadas por convulsiones internas. China, por su parte, tras detener su progreso interno y el de la región debido a su ruptura con la Unión Soviética y a la Revolución Cultural, inició desde la década de 1980, tras la muerte de Mao, una clara recuperación y despegue en el terreno económico, una progresiva reducción de la participación del Estado en la economía y un estímulo de la empresa privada. El poder político, sin embargo, permaneció en manos del Partido Comunista de Vietnam.

A pesar de los múltiples conflictos surgidos entre los países integrantes del continente asiático, motivados por disputas ideológicas y territoriales, así como de las crisis políticas que periódicamente se suceden en cada país (a causa de la ausencia de libertades y derechos democráticos), amplios sectores de Asia disfrutaron, durante la década de 1980 y la primera mitad de la década de 1990, de un importante crecimiento económico y mejoraron sus niveles de vida, si bien el reparto de la riqueza no se efectuó tal y como demandaban la mayor parte de sus habitantes y los organismos internacionales. Esta coyuntural mejora económica y social sufrió, además, un duro revés con la crisis financiera que estalló en 1997 en los países asiáticos más desarrollados, como Japón, Corea del Sur, Indonesia y Malaysia.



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Imperio otomano, a partir de 1600
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A finales del siglo XVI los turcos otomanos musulmanes habían conquistado gran parte de las regiones que rodeaban el mar Mediterráneo, incluidas algunas regiones de Europa. Una serie de guerras con Rusia, Austria y Polonia en los siglos XVII y XVIII redujeron y debilitaron el imperio que finalmente se desintegró al final de la I Guerra Mundial.

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Asia en 1914
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En un principio, las potencias occidentales llegaron a Asia para comerciar. Pero pronto exigieron concesiones a los gobiernos asiáticos en forma de territorios para crear bases militares que protegieran sus operaciones comerciales. Aunque los occidentales construyeron ferrocarriles, canales, carreteras y escuelas, las ventajas derivadas del comercio con Asia sólo beneficiaron a Occidente.

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Típico paisaje de tundra
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El paisaje desolado de la helada tundra siberiana, caracterizada por la ausencia de árboles, se ve alterado durante el corto verano mediante la aparición de musgos, líquenes y arbustos, tal y como se aprecia en la imagen.

Andrey Zvoznikov/Hutchison Library



Taiga, Siberia
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El río Yeniséi fluye por la taiga, o bosque boreal, cerca de la ciudad rusa de Vorogovo, en el sector oriental de la Llanura siberiana colindante con la meseta que conforma la región de Siberia central. La taiga es una zona boscosa que se encuentra al sur de la tundra, o llanura ártica sin vegetación, en las zonas de predominio climático nórdico (continental frío-húmedo). La vegetación predominante la componen las coníferas, tanto de hoja perenne como de hoja caduca, así como líquenes y musgo.

Wolfgang Kaehler



Monte Everest, Asia
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El núcleo montañoso, localizado al sur del centro geométrico del continente asiático, está integrado por el Himalaya. Esta cordillera incluye al Everest, el punto más elevado del mundo, con 8.850 m de altitud.

Keren Su/CHINA SPAN LLC


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AMÉRICA DEL NORTE - NORTEAMÉRICA

I.-




1.          -    INTRODUCCIÓN



Norteamérica o América del Norte, subcontinente que abarca Canadá, los Estados Unidos de América y parte del territorio de México. También incluye a Groenlandia, la isla más grande del mundo, así como el departamento francés de ultramar de Saint Pierre y Miquelon y la colonia británica de Bermudas, compuestas por pequeñas islas en el océano Atlántico. Norteamérica, a principios de 1990, superaba los 360 millones de habitantes.

Junto a Centroamérica, las Antillas y Sudamérica, Norteamérica constituye el continente americano. La definición de Norteamérica algunas veces incluye Centroamérica y las Antillas, que se tratan por separado en esta enciclopedia. El término América deriva del nombre del navegante italiano Américo Vespucio, que pudo haber visitado en 1497 y 1498 el subcontinente norteamericano.

2.          -    ENTORNO NATURAL


La forma de Norteamérica se aproxima a la de una cuña, con una anchura máxima al norte. La mayoría de su masa continental se halla en latitudes medias, con una considerable sección septentrional dentro de las regiones árticas y una pequeña parte alrededor del trópico de Cáncer.

El continente se extiende, de este a oeste, entre los 12° de longitud O, en Nordost Rundingen (Northeast Foreland o punta Nororiental), al noreste de Groenlandia, hasta los 172° de longitud E, en el extremo occidental de la isla Attu, en Alaska. Su extensión de norte a sur es de 69°, desde los 83° de latitud N, en el cabo Morris Jesup (Groenlandia), hasta los 14° de latitud N, en el sur de México. Norteamérica limita al norte con el océano Ártico, al este con el océano Atlántico, al sur con el golfo de México y el istmo de Tehuantepec (México), y al oeste con el océano Pacífico. La superficie del continente es de 23,5 millones de km2 aproximadamente.

Su contorno es extremadamente irregular; algunos tramos importantes son relativamente uniformes, pero en general el litoral es recortado, con numerosas bahías e islas cercanas a la costa, sobre todo al norte. El subcontinente presenta tres enormes escotaduras costeras: la bahía de Hudson al noreste, el golfo de México al sureste y el golfo de Alaska al noroeste.


1.          -    Historia geológica



De acuerdo con la teoría ampliamente aceptada de la tectónica de placas, casi toda Norteamérica se corresponde con la placa norteamericana. Se cree que Norteamérica estuvo una vez unida a Europa y a África y que comenzó a separarse hace unos 170 millones de años, en el periodo jurásico; el proceso de deriva continental aceleró esta separación hace 95 millones de años aproximadamente, durante el periodo cretácico. Al tiempo que Norteamérica se desplazaba hacia el oeste a una media de 1,25 cm al año, se cree que la placa del océano Pacífico se introdujo por debajo de la placa norteamericana y, por esta razón, causó un plegamiento temprano, evidente hoy día en una serie de altas montañas situadas en la costa occidental. Mientras el océano Atlántico se abría, se produjeron grandes fallas a lo largo de la costa oriental.


2.          -    Regiones fisiográficas



Norteamérica se puede dividir en cinco importantes regiones fisiográficas. La mitad oriental de Canadá, al igual que la mayor parte de Groenlandia y parte de los estados de Minnesota, Wisconsin, Michigan y Nueva York, en Estados Unidos, son parte del escudo Canadiense (o macizo Laurentiano), una región mesetaria compuesta por antiguas rocas cristalinas, con suelos pobres y cubierta por densos bosques al sur. La segunda región es la llanura costera que se extiende por la mayor parte del este de Estados Unidos y México. En Estados Unidos la llanura costera limita al oeste con una tercera región, que comprende una cordillera montañosa relativamente estrecha, formada en esencia por los montes Apalaches. La cuarta región abarca la parte central del continente, desde el sur de Canadá hasta el suroeste de Texas, y muestra una extensa llanura que ha experimentado periodos alternos de inmersión por debajo del mar y de emergencia, lo que ha determinado que esté cubierta por capas de rocas sedimentarias hasta una gran profundidad. No es una llanura ininterrumpida, pues comprende terrenos ondulados e incluso accidentados, como la meseta de los Ozark. La parte occidental abarca las llamadas Grandes Llanuras, que se elevan hacia las montañas Rocosas.

La quinta y más occidental región de Norteamérica, que se extiende por gran parte de México, presenta una indiscutible actividad orogénica; su reciente historia geológica está definida por los movimientos de la corteza y la actividad volcánica. Las montañas Rocosas, en efecto, están emparentadas geológicamente con la cordillera sierra Madre oriental de México. Al oeste hay un área de cuencas dispersas y altas mesetas, que incluyen la meseta interior de la Columbia Británica en Canadá, la meseta del Colorado, la Gran Cuenca de Estados Unidos y la extensa llanura central de México o altiplanicie Mexicana. A lo largo de la costa del Pacífico se alzan varios sistemas montañosos elevados, que se extienden desde la cordillera de Alaska hasta la sierra Madre occidental y la sierra Madre del Sur, en México. En medio se encuentran las montañas Costeras de la Columbia Británica canadiense y la cordillera de las Cascadas, las cordilleras Costeras y la sierra Nevada, en Estados Unidos. Entre estas cordilleras existen algunas zonas llanas, como el fértil valle central de California. El punto más alto de Norteamérica, el monte McKinley, también llamado Denali (6.194 m), está situado en la cordillera de Alaska, y el punto más bajo, a 86 m por debajo del nivel del mar, se halla en el valle de la Muerte, en la Gran Cuenca californiana.


3.          -    Hidrografía



La gran cordillera Norteamericana, principalmente la cresta de las montañas Rocosas, constituye una divisoria que divide el subcontinente en dos grandes vertientes: la oriental, donde los cursos de agua fluyen hacia el océano Ártico, la bahía de Hudson, el océano Atlántico y el golfo de México; y la occidental, cuyos ríos discurren hacia el océano Pacífico.

Dos importantes sistemas de drenaje —el sistema formado por los Grandes Lagos y el río San Lorenzo y el sistema de los ríos Mississippi y Missouri— dominan la hidrografía de Norteamérica oriental y central. Los cinco Grandes Lagos (Superior, Michigan, Hurón, Erie y Ontario) drenan el noreste hacia el océano Atlántico, por medio del río San Lorenzo. La mayor parte de la región central de Estados Unidos y una pequeña parte del centro de Canadá está recorrida de norte a sur por las aguas de río Mississippi y sus afluentes, en especial por el Missouri, el curso fluvial más largo de Norteamérica. También en dirección al golfo de México y mar de las Antillas discurren los ríos Bravo y Pánuco, entre otros. Hacia el Ártico fluye el río Mackenzie, en Canadá occidental, que desemboca en el mar de Beaufort, mientras que otros muchos vierten sus aguas en la bahía de Hudson. Al oeste de la gran divisoria continental destacan los ríos Colorado, Sonora, Yaqui, Balsas, Columbia, Fraser y Yukón.

La mitad meridional de Norteamérica contiene algunos importantes lagos naturales, pero son Canadá y el norte de Estados Unidos quienes poseen un mayor número de ellos y con dimensiones notables. El Superior, el lago de agua dulce más grande del mundo, y diez de los veinticinco lagos naturales más grandes se hallan en esta región. El lago Mead, junto al río Colorado (Estados Unidos), es un gran lago artificial, y el Gran Lago Salado, en Utah, destaca por la alta salinidad de sus aguas. En México, el más extenso es el lago de Chapala, que recibe las aguas de varios ríos.


4.          -    Clima



Aunque Norteamérica posee una considerable variedad de climas, se pueden identificar cinco importantes regiones climáticas. Alaska y los dos tercios septentrionales de Canadá, al igual que toda Groenlandia, presentan un clima subártico y ártico, en los que los inviernos oscuros, largos y terriblemente fríos se alternan con veranos breves y frescos. La mayor parte de la región, que recibe relativamente pocas precipitaciones, está cubierta de nieve y hielo durante gran parte del año. Una segunda región climática abarca los dos tercios orientales de Estados Unidos y Canadá meridional. Se caracteriza por un clima húmedo, en el que las cuatro estaciones están muy diferenciadas y los cambios en el tiempo atmosférico son frecuentes. El promedio de temperaturas de la parte meridional de esta región es más elevado. La tercera región incluye el interior del oeste de Estados Unidos y gran parte del norte de México, donde dominan las áreas desérticas y de montaña, que en general reciben escasas precipitaciones aunque con significativas variaciones locales, debidas a la altitud y a la orientación de las vertientes. La cuarta región climática abarca una estrecha franja a lo largo del océano Pacífico, desde el sur de Alaska hasta el sur de California; goza de inviernos relativamente templados y húmedos y veranos bastante secos. La mayor parte del sur de México tiene un clima tropical, con calor durante todo el año y considerables precipitaciones, especialmente en los meses estivales.


5.          -    Flora



La actividad humana ha modificado de manera significativa la flora natural de Norteamérica, pero su naturaleza básica todavía se mantiene en gran parte del continente. El bosque más notable es la taiga, o bosque boreal, formado fundamentalmente por coníferas, como piceas, abetos, tsugas y alerces; cubre la mayor parte de Canadá meridional y central y se extiende hasta Alaska. Al este de Estados Unidos un bosque mixto, dominado por árboles caducifolios al norte y por varias especies de pino amarillo al sureste, ha sido en gran parte desmontado o talado, pero un área considerable ha vuelto a desarrollarse desde la década de 1940. En la parte occidental del continente, los bosques están asociados principalmente a las cordilleras montañosas, con un predominio de las coníferas. En California, la secuoya de madera roja y la secuoya gigante alcanzan un tamaño enorme. Los bosques tropicales de México se caracterizan por su gran variedad de especies: tropicales (huayacán, caoba y cedro), coníferas (abeto, cedro blanco y oyamel) y bosques mixtos (encino, fresno, nogal y roble).

La vegetación de las áreas más áridas del subcontinente está compuesta sobre todo por praderas y monte bajo. Las llanuras y praderas de Estados Unidos y Canadá meridional estaban originariamente cubiertas de hierba, pero gran parte de la flora natural ha sido reemplazada por cultivos comerciales. Las tierras de secano del oeste de Estados Unidos y México septentrional están ocupadas en algunas regiones por una gran variedad de arbustos de porte bajo y mediano (mezquitales y nopaleras), así como por varias especies de cactáceas, agaves y yuras. Entre la línea septentrional del bosque y las áreas de nieves perpetuas se extiende la tundra, con juncos, hierbas bajas, musgos y líquenes.


6.          -    Fauna



La fauna salvaje nativa de Norteamérica era numerosa y diversa, pero la difusión de los asentamientos humanos ha motivado la reducción del tamaño de los hábitats y del número de especies. En general, la fauna de Norteamérica es similar a la de las áreas septentrionales de Europa y Asia. Destacan los grandes mamíferos, como los osos (el mayor de los cuales es el grizzly), el carnero canadiense, el oso hormiguero, el ocelote, el venado, el bisonte (que formaba parte de la fauna característica del norte de México y de Estados Unidos, y del que actualmente sólo existen rebaños protegidos), el caribú, el buey almizclero y el wapití.

Los grandes carnívoros incluyen el puma, el jaguar (en las regiones más meridionales), el lobo y su pariente de menor tamaño, el coyote, y, en el extremo norte, el oso polar. Una especie de marsupial, la zarigüeya, es endémica del subcontinente. De los numerosos reptiles, pocos son venenosos, como la serpiente coral, las víboras, la serpiente de cascabel, el monstruo de Gila y el lagarto de collar, presente en el suroeste de los Estados Unidos y México, los únicos lagartos venenosos del mundo. Gran variedad de peces y mariscos viven en las aguas marinas cercanas a la costa de Norteamérica, y otros muchos peces pueblan los ríos y lagos de agua dulce.


7.          -    Recursos minerales



Norteamérica posee enormes yacimientos de gran variedad de minerales importantes. Existe petróleo y gas natural en importantes cantidades en el sur de Alaska, el oeste de Canadá, el sur y el oeste de Estados Unidos y el este de México; grandes lechos de carbón se hallan al este y oeste de Canadá y Estados Unidos; y mineral de hierro en el este de Canadá, norte de Estados Unidos y centro de México. Canadá también posee importantes depósitos de cobre, níquel, uranio, cinc, asbesto y potasio. Estados Unidos tiene grandes cantidades de cobre, molibdeno, níquel, fosfatos y uranio, y México posee notables reservas de baritina, cobre, fluorita, plomo, cinc, manganeso y azufre, así como significativos yacimientos de oro y plata, siendo actualmente el primer productor de plata en el mundo.


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Norteamérica

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Norteamérica incluye Groenlandia, Canadá, Estados Unidos y México. Se cree que los amerindios, los primeros habitantes del subcontinente, llegaron hace 50.000 años al atravesar a pie el estrecho de Bering, que se hallaba en esa época por encima del nivel del mar. Al perseguir a sus presas, los amerindios llegaron hasta Norteamérica y se establecieron en todo el continente; las concentraciones más numerosas tuvieron lugar en la región del actual México. Los colonos europeos no llegaron al continente hasta principios del siglo XVI. Este mapa también muestra los países de Centroamérica y del Caribe.


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Regiones de Norteamérica

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La geografía y los recursos naturales de las diversas regiones de Norteamérica influyeron en el desarrollo de distintas culturas. Mientras que las culturas costeras dependieron principalmente de la pesca, los pueblos del interior desarrollaron técnicas de caza. Los grupos más estables, en particular los que se asentaron a lo largo de las costas, mantuvieron intercambios sociales y económicos. Otros grupos, como los del extremo norte, eran nómadas y vivían más aislados.


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Valle de la Muerte, Estados Unidos

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En esta bella imagen se observa una panorámica del valle de la Muerte, región desértica árida y deprimida del sureste del estado de California. El valle, que tiene una anchura de entre 6 y 26 km y en torno a los 225 km de longitud, está casi totalmente rodeado de cordilleras de origen volcánico, desnudas y de vivos colores. Las partes más bajas del valle son salinas y se encuentran desprovistas de vegetación, mientras que las partes más altas contienen una mezcla de granos de sal y arena, que en ocasiones forman dunas. La temperatura del valle en verano, una de las regiones más calurosas que se conocen, superan los 51,7 °C a la sombra y rara vez descienden de los 21,1 °C. Son frecuentes las tormentas de arena y los torbellinos de polvo cuyo paso se puede prolongar durante varias horas.

ML Sinibaldi/Corbis




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3. - POBLACIÓN




Norteamérica tuvo una población dispersa hasta épocas relativamente recientes. Con la importante excepción de los habitantes de la zona central de México (las mesetas y valles que rodean al actual Distrito Federal), los pueblos indígenas del subcontinente vivían diseminados geográficamente y poseían una gran diversidad cultural. Los asentamientos europeos en el subcontinente iniciaron un cambio casi total en su geografía humana; los europeos diezmaron y desplazaron a los pueblos indígenas. La forma de vida de la mayoría de dichos pueblos sufrió grandes alteraciones. La mayoría de la población actual de Norteamérica es de ascendencia europea, pero también engloba otros grupos significativos.



1. - Etnografía




Al menos el 35% de los habitantes de Canadá descienden de los británicos y un 4% son de origen francés; gran parte de estos últimos viven en la provincia de Quebec. El país también tiene un número significativo de habitantes de origen alemán, italiano, polaco, ucraniano, chino, holandés y escandinavo. La población de Estados Unidos está más diversificada que la de Canadá. En 1990, la población de ascendencia (al menos en parte) británica o irlandesa formaba el grupo más numeroso, aproximadamente un 29% de los habitantes del país. Los negros, cuyos antepasados provenían de África, alcanzan alrededor del 12% de la población, los alemanes cerca del 23%, y los habitantes de origen hispano alrededor del 9%. Como en Canadá, también hay una importante población de origen italiano, polaco, francés, ruso, holandés y escandinavo. Los habitantes de origen asiático —principalmente japoneses, chinos, filipinos, indios, coreanos y vietnamitas— sólo suponían el 2,9% de la población de Estados Unidos en 1970, pero, a partir de esa década, el número de asiáticos se ha incrementado significativamente debido a la emigración.

Los indígenas americanos y los inuit (esquimales) suponen aproximadamente 1,8 millones en Estados Unidos y alrededor de 400.000 en Canadá. Se cree que los antepasados de los pueblos indígenas americanos iniciaron su emigración desde Asia a Norteamérica por medio de un paso terrestre a través del estrecho de Bering, cerca de Alaska, hace unos 30.000 años, y que los antepasados de los inuit emigraron en embarcaciones desde Asia hace unos 6.000 años. En Groenlandia viven unos 30.000 inuit.

Alrededor del 55% de la población de México está formada por mestizos, personas de ascendencia mixta, resultado del cruce de indígenas americanos y europeos, sobre todo españoles. Aproximadamente el 30% de la población es de origen indígena americano relativamente puro, y un 15% es de origen europeo puro.



2. - Demografía




Según estimaciones para 1995, Estados Unidos tenía 263.437.000 habitantes; México (según estimaciones para el año 1993), 90.419.606 habitantes; Canadá (según estimaciones para 1993), 28.753.000 habitantes; y Groenlandia (según estimaciones para el año 1994) 55.419 habitantes. La mayor parte de la población se concentra en la mitad oriental de Estados Unidos y en las zonas adyacentes de Ontario y Quebec, la costa pacífica de Estados Unidos y la meseta central de México. Casi un 80% de los habitantes de Canadá, Estados Unidos y Groenlandia viven en ciudades, al igual que el 75,8% de los mexicanos.

Las principales áreas urbanas se encuentran en la costa atlántica de Estados Unidos, entre Boston y la ciudad de Washington, alrededor de las orillas de los lagos Erie y Ontario, en el extremo meridional del lago Michigan, en el norte y sur de California y en la superpoblada ciudad de México. Las ciudades norteamericanas más grandes son: el Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey, en México; Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Houston, Filadelfia y San Diego, en Estados Unidos, y Toronto, Montreal, Vancouver, Ottawa y Edmonton en Canadá. Lejos de las áreas metropolitanas, la mayor parte de Norteamérica tiene una densidad de población moderada. En México la densidad de población es de 43 hab/km2, en Estados Unidos de 26,4 hab/km2 y en Canadá de 2,9 hab/km2.

La gran mayoría de los canadienses viven en una franja relativamente estrecha a lo largo de la frontera meridional.

En Canadá y Estados Unidos la tasa de crecimiento de la población ha descendido desde la década de 1950. La población canadiense tuvo un incremento de hasta un 1% anual entre 1980 y 1987, al igual que en Estados Unidos y, algo más, un 1,2%, en Groenlandia. Sin embargo, México tenía una de las más altas tasas de crecimiento de población, 2,2% al año, y su tasa bruta de natalidad (cerca del 30‰ en 1989) era aproximadamente el doble que la del resto del continente. La tasa bruta de mortalidad era del 6‰ en México, del 7‰ en Canadá y del 9‰ en Estados Unidos.

La emigración intercontinental a Norteamérica fue significativa en las décadas de 1970 y 1980, cuando gran número de asiáticos y europeos se desplazaron a Estados Unidos y Canadá. Además, muchas personas emigraron desde países sudamericanos y caribeños a Estados Unidos. Los mayores movimientos de población, sin embargo, tuvieron lugar dentro de la misma Norteamérica, desde México a Estados Unidos y desde el noreste de Estados Unidos a los sectores meridional y occidental del país.



3. - Lenguas




El inglés es la lengua más utilizada (el 90% de la población de Estados Unidos, aproximadamente, y cerca de las dos terceras partes de los canadienses). La población hispana de Estados Unidos habla español, mientras que el francés es una lengua importante para la cuarta parte de la población canadiense. Muchos de los pueblos indígenas e inuit de Estados Unidos, Canadá y Groenlandia utilizan sus lenguas tradicionales. El español es la lengua dominante en México, mientras que algo más de cinco millones de mexicanos hablan lenguas indígenas; los grupos lingüísticos más importantes son el náhuatl, maya, zapoteco, mixteco y otomí (véase Lenguas aborígenes de Hispanoamérica).



4. - Religión




El cristianismo es la religión más importante de Norteamérica. La gran mayoría de los mexicanos, cerca de un 45% de los canadienses y un 26% de los estadounidenses profesan el catolicismo. Aproximadamente el 28% de los habitantes de Canadá son protestantes y cerca del 11% son anglicanos. En Estados Unidos los protestantes suponen el 60% de la población. Canadá y Estados Unidos tienen también considerables comunidades de judíos y de cristianos ortodoxos.



5. - Cultura




En Estados Unidos y Canadá la vida cultural está muy desarrollada y diversificada, y los medios de comunicación (radio, televisión, cine y prensa) desempeñan un importante papel. Casi todas las ciudades de Norteamérica mantienen compañías teatrales y museos de arte, y los grupos musicales están muy difundidos. Las estructuras de cultura tradicional son más evidentes en las regiones rurales de México, pero sus ciudades poseen numerosas instituciones culturales modernas.



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4.          -    ECONOMÍA



Las actividades económicas de Norteamérica son extraordinariamente diversas. Estados Unidos y Canadá presentan una economía moderna y sofisticada. La modernización ha sido desigual en México, donde la inflación crónica y el enorme peso de la deuda dificultan el importante desarrollo de la energía, el transporte y la industria.

1.          -    Agricultura


La agricultura es relativamente más importante en México que en los demás países de Norteamérica y proporciona empleo a más del 25% de la mano de obra (frente al 3% en Estados Unidos y el 4% en Canadá). La agricultura de subsistencia es importante en todo México, especialmente en el sur; sin embargo, la agricultura comercial se ha desarrollado adecuadamente en muchas áreas, sobre todo en la llanura central y en el norte del país. Los principales cultivos son el maíz, el sorgo, el trigo y los frijoles (judías), destinados en su mayor parte al consumo doméstico, y el algodón, el café y la caña de azúcar, cultivados principalmente para la exportación. También produce importantes cantidades de frutas, como naranja, mango, limón y lima, sandía, uva y papaya, entre otras, y desarrolla una notable actividad ganadera (vacuno).

La agricultura en Estados Unidos y Canadá está dominada por granjas muy mecanizadas, que producen inmensas cantidades de cultivos y productos ganaderos. Las Grandes Llanuras del centro de Estados Unidos y las provincias de la pradera canadiense (Alberta, Manitoba y Saskatchewan) son importantes productoras mundiales de cereales (en especial trigo, pero también cebada, avena, centeno y sorgo), semillas oleaginosas y ganado (vacuno, destinado a la industria láctea y cárnica, y lanar). Quizás la zona agrícola más grande e impresionante sea el cinturón del maíz (Corn Belt), una parte del Medio Oeste estadounidense (desde el oeste de Ohio al este de Nebraska), que produce las mayores cosechas mundiales de maíz; además proporciona importantes cantidades de otros cereales, brotes de soja, ganado vacuno y porcino. La agricultura en California produce una enorme cantidad de cultivos de regadío de gran valor, en especial frutas y hortalizas. Florida y Texas también son grandes productores de frutas y hortalizas, y los estados de Idaho, Washington, Oregón, Maine, Dakota del Norte y el sureste de Canadá, de patatas (papas). Otros productos agropecuarios relevantes son el algodón, las aves de corral, los productos lácteos y la caña de azúcar.

2.          -    Silvicultura y pesca


La silvicultura es un subsector importante de la economía canadiense, especialmente en la Columbia Británica, Ontario y Quebec. Destacadas industrias de productos forestales prosperan también en los estados del oeste (especialmente en Washington, Oregón y California) y del sureste de Estados Unidos.

La pesca es la principal actividad económica en Groenlandia, pero es poco importante en Canadá, Estados Unidos y México, a pesar de que las capturas son elevadas y de que algunas áreas costeras dependen de los ingresos resultantes de las ventas de pescado y marisco. Además de las aguas que bañan Groenlandia, los principales caladeros de pesca se hallan cerca de la costa septentrional del Pacífico, la costa septentrional del Atlántico, las costas del Atlántico meridional y el golfo de México. Además, grandes flotas atuneras tienen sus bases en el sur de California y el oeste de México.

3.          -    Minería


La extracción de minerales es una actividad económica que adquiere cada vez más importancia en Estados Unidos, Canadá y México. Estados Unidos ha sido uno de los principales productores mundiales de petróleo durante muchos años, Canadá ha sido un importante productor desde finales de la década de 1940 y México se convirtió en uno de los principales países en la producción mundial de petróleo a finales de la década de 1970. Estados Unidos ocupa el segundo lugar entre los productores de gas natural del mundo y es también uno de los primeros países productores de carbón, extraído sobre todo en los vastos yacimientos de los Apalaches. El mineral de hierro ha sido desde hace tiempo importante en Estados Unidos y Canadá, obtenido sobre todo en los yacimientos situados alrededor del extremo occidental del lago Superior. Recientemente se han extraído grandes cantidades de este mineral en el área fronteriza entre la provincia de Quebec y Labrador, en el este de Canadá. Entre los minerales del subcontinente que se han explotado en considerables proporciones se encuentran el cobre, la plata, el plomo, el cinc, el níquel, el azufre, el asbesto, el uranio, los fosfatos y el potasio.

4.          -    Industria


La industria ha sido desde hace mucho tiempo el principal sector económico de Estados Unidos. La mayor concentración de fábricas está situada en las áreas urbanas del cinturón industrial que se extiende aproximadamente desde Boston a Chicago. Sin embargo, desde la década de 1950 las manufacturas se han expandido considerablemente a otras partes del país, especialmente a las grandes ciudades de California y a los estados del sureste. La producción está muy diversificada, con énfasis en los metales primarios y elaborados, el procesado de alimentos, la maquinaria, el equipo electrónico y aerospacial, los vehículos a motor, los productos químicos y textiles, la confección, el papel y el material impreso. La industria también es una importante actividad económica en Canadá. Las fábricas se centran en las ciudades de Ontario, Quebec, Columbia Británica y Alberta, pero, sin duda, Toronto y Montreal constituyen los principales núcleos industriales. Las firmas canadienses elaboran una amplia variedad de productos, especialmente alimentos procesados y bebidas, equipamiento para transporte, papel y otros productos derivados de la actividad forestal, metales primarios y fabricados, productos químicos y equipo eléctrico y electrónico.

La industria se ha convertido paulatinamente en una parte importante de la economía mexicana desde la década de 1940. La industria pesada, con la siderurgia y la eléctrica, tiene una larga tradición en México. Dentro de la industria manufacturera destacan los productos químicos, la ropa y el calzado, los alimentos procesados, los vehículos a motor y sus recambios, los materiales de construcción y los equipos eléctrico y electrónico. Mención aparte merecen las empresas maquiladoras, establecidas cerca de la frontera con Estados Unidos y que se dedican al ensamblaje de productos para la importación a este país. La ciudad de México es, con diferencia, su principal centro industrial, pero algunas otras ciudades, como Monterrey y Guadalajara, cuentan con importantes concentraciones fabriles.

5.          -    Energía


Norteamérica consume grandes cantidades de energía. Canadá tiene mayor dependencia de la energía hidráulica que Estados Unidos y México, pero también utiliza elevadas cantidades de petróleo y gas natural. El enorme consumo de energía de Estados Unidos requiere grandes importaciones de petróleo y gas natural, destinadas a complementar la considerable producción interna de carbón, petróleo, gas natural y energía hidroeléctrica y nuclear. La producción energética de México se incrementó considerablemente en la década de 1970 y a principios de la década de 1980, favorecida por el aumento en la demanda interna y externa de petróleo y gas natural.

6.          -    Transporte


La red de transportes de Norteamérica está muy desarrollada en la mayor parte de Estados Unidos y presenta una continuidad geográfica con la más meridional de Canadá. A comienzos de la década de 1950, se construyó en Estados Unidos un importante sistema de autopistas estatales de peaje, que completa la extensa red de carreteras de uso abierto. La red de ferrocarriles está bien establecida y es de gran importancia para muchos tipos de transporte de mercancías, aunque relativamente insignificante en cuanto al transporte de pasajeros. El tráfico aéreo creció considerablemente después de 1945, por lo que se creó una red de rutas aéreas en expansión. Las vías fluviales interiores, especialmente el sistema de San Lorenzo-Grandes Lagos y el sistema de Mississippi-Missouri, constituyen importantes canales para el transporte de mercancías. Las comunicaciones terrestres al centro y al norte de Canadá y Alaska están restringidas, por lo que dependen en extremo del servicio aéreo. Los sistemas de transporte marítimo de mercancías de México lo lleva a cabo la compañía de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Este país cuenta, además, con importantes carreteras y ferrocarriles. Los tres países poseen grandes y modernas instalaciones para acoger a barcos transatlánticos.

7.          -    Comercio


Estados Unidos es, con diferencia, el país con el que más comercian Canadá y México, que a su vez son significativos (pero no dominantes) socios comerciales de Estados Unidos. El Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLC o, en sus siglas en inglés, NAFTA), que entró en vigor el 1 de enero de 1994, perfiló la eliminación de las barreras comerciales entre los tres países durante los quince años siguientes. En 1993, los países del TLC tenían una población conjunta que superaba los 360 millones de habitantes y un producto interior bruto de casi 7 billones de dólares. El TLC forma una de las dos áreas comerciales más importantes del mundo. La organización espera añadir nuevos países miembros de la región. Ver Comercio internacional.

Las principales exportaciones estadounidenses son la maquinaria, los vehículos a motor, los alimentos, los productos químicos y los aeronáuticos. Canadá exporta sobre todo vehículos a motor, maquinaria, metales y menas metálicas, productos forestales, químicos y comestibles. Las exportaciones de México se centran en el crudo petrolífero, el café y el mineral de hierro. En 1991, el valor de las exportaciones anuales de Canadá superó el de sus importaciones, al contrario que en Estados Unidos y México. Estados Unidos se encuentra entre los principales países comerciales del mundo, considerando el valor total de sus importaciones y exportaciones.


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Valle de la Muerte, Estados Unidos

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En esta bella imagen se observa una panorámica del valle de la Muerte, región desértica árida y deprimida del sureste del estado de California. El valle, que tiene una anchura de entre 6 y 26 km y en torno a los 225 km de longitud, está casi totalmente rodeado de cordilleras de origen volcánico, desnudas y de vivos colores. Las partes más bajas del valle son salinas y se encuentran desprovistas de vegetación, mientras que las partes más altas contienen una mezcla de granos de sal y arena, que en ocasiones forman dunas. La temperatura del valle en verano, una de las regiones más calurosas que se conocen, superan los 51,7 °C a la sombra y rara vez descienden de los 21,1 °C. Son frecuentes las tormentas de arena y los torbellinos de polvo cuyo paso se puede prolongar durante varias horas.

ML Sinibaldi/Corbis





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Publicado el 17 agosto 2008 - 08:37





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5.          -    HISTORIA



De acuerdo con las evidencias arqueológicas, la ocupación humana de Norteamérica comenzó durante el pleistoceno, en el periodo cuaternario, hace unos 50.000 años. Probablemente, pueblos mongoloides alcanzaron el subcontinente desde Asia al cruzar una lengua de tierra que atravesaba la zona que actualmente ocupa el estrecho de Bering. Probablemente a partir de este momento la colonización se extendió hacia el sur y el este.

Los primeros habitantes eran pueblos del paleolítico que vivían de la caza y la recolección y utilizaban herramientas no muy diferentes de las conocidas en el Sureste asiático. Más tarde fueron desplazados por otros grupos que poseían herramientas más evolucionadas. Se cree que estos pueblos son los primeros antepasados de los pueblos amerindios, que desarrollaron complejas culturas y habitaron el continente en la época en que llegaron por primera vez los europeos.
Groenlandia, geológicamente parte de Norteamérica, fue la primera región del continente en ser alcanzada por los europeos. De acuerdo con las sagas islandesas, Erik el Rojo exploró y colonizó la isla por primera vez. El primer europeo que divisó una parte de la tierra firme continental fue probablemente Bjarni Herjólfsson, un comerciante islandés que avistó la costa alrededor del año 986. Después, Leif Ericson, el hijo de Erik el Rojo, realizó un viaje a una tierra que llamó Vinland o Tierra del Vino, algún lugar situado entre Labrador y Nueva Inglaterra. Este relato fue verificado en parte gracias al descubrimiento, en 1963, del emplazamiento de un poblado de tipo vikingo en L’Anse aux Meadows (actual parque nacional histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978), cerca de la punta meridional de Terranova. Se determinó que las ruinas databan del año 1000 aproximadamente.


1.          -    La era de las exploraciones




Las exploraciones europeas a Norteamérica comenzaron con el viaje realizado en 1492 por Cristóbal Colón al servicio de los Reyes Católicos. Sus barcos partieron el 3 de agosto de Palos de la Frontera y de Moguer, en la provincia española de Huelva, y el 12 de octubre llegaron a la isla de Guanahaní (en el archipiélago de las Bahamas), a la que Colón dio el nombre de San Salvador. Antes de regresar a Europa, Colón también desembarcó en Cuba y en Haití (a la que llamó La Española). Fue en Haití donde estableció el primer asentamiento español en América. Realizó tres viajes más entre 1493 y 1502.

En 1497, un navegante italiano al servicio de Inglaterra, Giovanni Caboto, desembarcó en la isla de cabo Bretón; en 1498, recorrió las costas de Labrador, Terranova y Nueva Inglaterra, y posiblemente alcanzó la bahía de Delaware. El navegante portugués Gaspar Corte-Real realizó un viaje en 1500 a la costa norteamericana entre Labrador y el sureste de Terranova. En 1513, Juan Ponce de León, gobernador español de Puerto Rico, desembarcó en Florida. Cuatro años más tarde el soldado español Francisco Fernández de Córdoba exploró el Yucatán y, en 1518, Juan de Grijalva, sobrino del soldado español Diego Velázquez de Cuéllar, descubrió la costa oriental de México, a la que llamó Nueva España. Al año siguiente, el conquistador español Hernán Cortés llegó a México y conquistó la región durante los dos años posteriores.


2.          -    Conquistas españolas




El éxito de la conquista española de la zona meridional del subcontinente se debió, en gran parte, a las luchas que enfrentaban a los distintos pueblos indígenas de la región. El desorden interno había sido especialmente grave en el imperio azteca, civilización que cayó ante Cortés en 1521. En cierto modo, la cultura de los aztecas o mexicas, numérica y políticamente el pueblo más poderoso de Norteamérica, trascendió a la de los invasores. Sin embargo, los aztecas eran odiados por gran parte de sus tribus vasallas, entre ellas los tlaxcaltecas, que se convirtieron en aliados de Cortés.

Debido a esta circunstancia y a la superioridad de sus armas, la victoria española estaba asegurada. Los mayas, otro gran pueblo indígena que poblaba principalmente la península del Yucatán, no fueron capaces de ofrecer una resistencia efectiva a los españoles. Aunque un elevado número de indígenas de México y Centroamérica fue exterminado durante el periodo de conquista y dominio español, o se mezclaron con los conquistadores, los mayas y otros pueblos sobrevivieron. Los descendientes de este mestizaje constituyen la mayoría de la población actual de estas áreas.

Cortés llegó a la región que hoy se conoce como Baja California en 1536. Las más importantes expediciones durante la primera parte del siglo XVI fueron las de Pánfilo de Narváez y Álvar Núñez Cabeza de Vaca, que exploraron parte de Florida, las costas septentrional y oriental del golfo de México, y parte del norte de México entre 1528 y 1536); Hernando de Soto, que alcanzó y cruzó el río Mississippi en 1541; y Francisco Vázquez de Coronado, que de 1540 a 1542 exploró extensas áreas de la parte suroeste de lo que en la actualidad es Estados Unidos. El asentamiento permanente europeo más antiguo en Estados Unidos es San Agustín, en Florida. Fue fundado en 1565 por el español Pedro Menéndez de Avilés.

Antes de 1600, los españoles habían dominado a los pueblos amerindios de las islas más grandes de las Antillas, de la península de Florida y del sur de México. Por motivos administrativos, las colonias creadas por los españoles en el área de México se agruparon en el virreinato de Nueva España. Después de consolidar su control sobre Nueva España, las autoridades españolas avanzaron paulatinamente hacia el norte, completaron la conquista de México y ocuparon grandes zonas del sur de lo que es Estados Unidos. La audiencia de Guadalajara comprendía los estados del norte de México y los actuales de Texas y Nuevo México, en Estados Unidos.


3.          -    La colonización francesa y española




Mientras España consolidaba su posición en la Norteamérica meridional, Francia y Gran Bretaña exploraron y colonizaron el continente desde Canadá hacia el sur. En general, Inglaterra y España se habían aliado en política internacional durante la primera mitad del siglo XVI, motivo por el que los ingleses no intentaron competir con España en Norteamérica. Francia, el principal rival de España por la hegemonía del continente europeo, entró en la carrera por el imperio colonial con algún retraso; no obstante, sus adquisiciones territoriales en el Nuevo Mundo fueron importantes.

En 1524, el navegante florentino Giovanni da Verrazano, al servicio de Francia, recorrió la costa norteamericana desde el cabo Fear, en el norte, hasta el punto que normalmente se identifica como cabo Bretón. En el curso de este viaje exploró las ensenadas que hoy se llaman bahías Narragansett y Nueva York. El francés Jacques Cartier realizó tres viajes entre 1534 y 1542 y exploró la costa que comprendía el golfo de San Lorenzo, el río de San Lorenzo y un asentamiento de pueblos indígenas que más tarde se convirtió en el emplazamiento de Montreal. Francia reivindicó la parte septentrional de Norteamérica a partir de estas expediciones. Debido a la crisis provocada en Francia por la Reforma protestante, los franceses se vieron obligados a suspender la actividad colonial durante más de medio siglo. Desde 1599, no obstante, establecieron puestos de comercio de pieles a lo largo del río San Lorenzo. Posteriormente, numerosos sacerdotes jesuitas franceses llegaron a estas regiones. Entre los más destacados de estos exploradores se encuentran Samuel de Champlain, que fundó Quebec en 1608 y exploró lo que en la actualidad es Nueva York; el misionero jesuita Jacques Marquette y el explorador Louis Jolliet, quienes en 1673 recorrieron juntos la parte superior del río Mississippi y descendieron hacia el sur hasta la región que hoy día ocupa Arkansas. En 1682, uno de los más destacados pioneros de Norteamérica, Robert Cavalier, señor de La Salle, y su socio, el italiano Henri de Tonty, recorrieron el Mississippi desde su unión con el río Ohio hasta el golfo de México, y reclamaron todos los territorios bañados por el río para Luis XIV, rey de Francia; en su honor llamaron a estas tierras Luisiana.

La Corona inglesa reclamó sus derechos sobre Norteamérica basándose en el viaje de Giovanni Caboto entre 1497 y 1498, pero durante casi un siglo no hizo ningún intento de colonización. La primera colonia británica de Norteamérica fue fundada en 1583, cerca de la actual ciudad de Saint John’s (en Terranova), por el navegante y soldado inglés Humphrey Gilbert, pero los colonizadores regresaron a Inglaterra ese mismo año. En dos ocasiones, 1585 y 1587, Walter Raleigh intentó establecer una colonia en la isla Roanoke, en la actual Carolina del Norte, pero cuando los exploradores británicos visitaron Roanoke en 1590 no encontraron rastro de los colonos. La primera colonia británica permanente de Norteamérica fue Jamestown, levantada en Virginia en 1607. La colonia de Plymouth fue creada en 1620, en las orillas de la bahía del cabo Cod, y la colonia de la bahía de Massachusetts se estableció entre los años 1628 y 1630, a orillas de la bahía de Massachusetts. Después de 1630, los ingleses colonizaron sistemáticamente todo el litoral atlántico entre Acadia, una colonia francesa, y Florida. En 1664, se anexionaron la colonia holandesa de Nueva Holanda (fundada en 1624), que rebautizaron como Nueva York, y los asentamientos junto al río Delaware que los holandeses habían arrebatado a los colonos suecos en 1655. La población y riqueza de las colonias inglesas crecieron rápidamente. Para más información, véase Estados Unidos de América: Historia.

A comienzos de la década de 1690, la mayor parte del subcontinente norteamericano, desde Canadá hasta el golfo de México, estaba ocupada por Francia y Gran Bretaña. Las colonias francesas estaban muy dispersas. Los principales asentamientos se agruparon en Canadá y cerca de la desembocadura del río Mississippi; una línea de puestos comerciales y militares, situada a lo largo de los cursos fluviales del Ohio y el Mississippi, conectaba ambas regiones. Las posesiones inglesas consistían en doce colonias que se extendían por el litoral atlántico. La decimotercera, Georgia, fue incorporada en 1733.


4.          -    Guerra y revolución




Como consecuencia de sus intentos de expansión hacia el oeste, más allá de los montes Allegheny, los ingleses entraron finalmente en conflicto con los franceses en el valle de Ohio. En 1689, las dos potencias comenzaron una lucha por la supremacía militar y colonial. En Norteamérica, el conflicto se desarrolló en cuatro fases sucesivas: la guerra del Rey Guillermo, de 1689 a 1697; la guerra de la Reina Ana, de 1702 a 1713; la guerra del Rey Jorge, de 1744 a 1748 y la Guerra Francesa e India, de 1754 a 1763. Los reveses sufridos durante esta última y su extensión europea, la guerra de los Siete Años (1756-1763), obligaron a los franceses a capitular. Según los Tratados de París de 1763, Francia fue obligada a ceder a Gran Bretaña todas sus posesiones en Canadá y también la parte de Luisiana al este del Mississippi. Francia había cedido previamente a España (su aliado) Nueva Orleans y todo el territorio francés al oeste del Mississippi.

El hecho más destacado sucedido entre 1763 y 1783 en el subcontinente fue el conflicto económico, político y militar entre Gran Bretaña y sus trece colonias situadas en el litoral atlántico, al sur del Canadá. Conocido como la guerra de la Independencia estadounidense (1776-1783), este conflicto provocó el nacimiento de Estados Unidos de América. El éxito independentista de los territorios que habían estado bajo su jurisdicción tuvo muy pronto repercusiones en las colonias españolas de América. Inspiradas por su victoria y también por el resultado de la Revolución Francesa (1789-1799), aprovecharon que España se vio involucrada en las Guerras Napoleónicas (1799-1815) y, en 1810, comenzaron su lucha por la independencia (véase Emancipación de América Latina). México se rebeló contra España ese mismo año, pero la consecución de su independencia no tuvo lugar hasta 1821, cuando el representante de la Corona española, el virrey Juan O’Donojú, reconoció la independencia de México. Ver México: Historia. A finales del siglo XIX y principios del XX, Canadá también obtuvo un grado total de autonomía de Gran Bretaña. Ver Canadá-Historia.


5.          -    La expansión de Estados Unidos




Otros acontecimientos marcaron la historia de Norteamérica en los siglos XIX y XX y ocasionaron que la importancia de Estados Unidos se incrementara como resultado del crecimiento sin precedentes de la población y la explotación de la riqueza de sus suelos, el correspondiente aumento de su territorio, la resolución de muchos problemas económicos y políticos internos (en particular aquellos relacionados con la esclavitud y la unidad nacional) y su aparición a finales del siglo XIX como potencia mundial.

La expansión territorial de Estados Unidos estuvo marcada por una despiadada guerra contra los pueblos indígenas, que se resistieron a la invasión de sus tierras.

Entre 1832, cuando el jefe sac Halcón Negro inició una guerra en defensa de las tierras situadas al este del río Mississippi, y 1877, cuando la tribu Nez percé de Oregón fue derrotada, los pueblos amerindios de las Grandes Llanuras, al suroeste, y de las montañas Rocosas lucharon contra casi todos los movimientos migratorios de colonos europeos hacia el Oeste. Gran parte de la oposición armada a la autoridad de Estados Unidos se originó entre los siux y llegó a su punto álgido en la batalla de Little Bighorn (25 de junio de 1876), que tuvo lugar en la región que hoy día ocupa Montana. En esta batalla una gran fuerza de siux y cheyene del norte, bajo el mando de los jefes Caballo Loco, Toro Sentado y Gall, aniquilaron un destacamento del VII Regimiento de Caballería de Estados Unidos dirigido por el teniente coronel George Armstrong Custer. A partir de 1880, algunos indígenas, como Jerónimo y los apaches, continuaron la lucha armada. Las Guerras Indias finalizaron con la masacre de Wounded Knee, en Dakota del Sur, el 29 de diciembre de 1890, cuando cerca de 200 hombres, mujeres y niños desarmados fueron masacrados por el VII Regimiento de Caballería de Estados Unidos. Al final, sin embargo, no sólo fueron los conflictos armados los que dominaron a estos pueblos, sino la asimilación por la fuerza y la expropiación de sus tierras por medio de los tratados y la legislación.

En Estados Unidos y Canadá la mayoría de los pueblos nativos americanos continúan viviendo en reservas. En muchas de estas áreas, que representan una fusión mal integrada de su cultura con la civilización blanca, la situación económica de los indígenas es grave.

Además de la apropiación de territorio indio durante los siglos XIX y XX, Estados Unidos se anexionó otras regiones de Norteamérica: Alaska, adquirida a Rusia en 1867 por 7 millones de dólares; Puerto Rico, ganado a España en 1898 tras la Guerra Hispano-estadounidense; la Zona del Canal de Panamá, tomada en 1903 y devuelta a Panamá en 1979; y las islas Vírgenes de Estados Unidos, compradas a Dinamarca en 1917 por 25 millones de dólares.


6.          -    La época del desarrollo




Los Estados Unidos han desempeñado a lo largo de los últimos siglos un papel hegemónico en el continente, que comenzó en 1823 con la Doctrina Monroe, proclamación realizada por el presidente James Monroe por la que Estados Unidos no permitiría que las potencias europeas controlaran más territorios de los que ya poseyeran en América en aquella época. Esta doctrina condujo a una política imperialista, en especial en Centroamérica y el Caribe. El único conflicto intercontinental serio fue la llamada Guerra Mexicano-estadounidense (1846-1848) entre Estados Unidos y México, país que por el Tratado de Guadalupe Hidalgo se vio obligado a desprenderse de Texas, Nuevo México y California. Durante el siglo XX, la tendencia a las buenas relaciones entre las naciones americanas tomó forma en 1910, con el establecimiento de la Unión Panamericana. Casi todas las naciones americanas declararon la guerra o rompieron sus relaciones diplomáticas con los Imperios Centrales en la I Guerra Mundial (1914-1918) y con las potencias del Eje en la II Guerra Mundial (1939-1945).

Una de las más importantes demostraciones de la solidaridad entre las naciones del hemisferio tuvo lugar durante la Conferencia de Defensa Interamericana de 1947, que promulgó el Pacto Interamericano de Ayuda Mutua o Tratado de Río de Janeiro, firmado por Estados Unidos, México y otras diecisiete naciones de Centroamérica y Sudamérica. El tratado establece la solución pacífica de los desacuerdos entre las naciones americanas, al igual que la unión defensiva contra agresiones en la región que se extiende desde el mar de Bering hasta el polo sur. En 1948 nació la Organización de Estados Americanos (OEA) para ejecutar el Tratado de Río de Janeiro y como sistema de seguridad colectivo.

Las relaciones entre Estados Unidos y Canadá han sido particularmente amistosas y cooperantes desde la Guerra Anglo-estadounidense.

Las serias disensiones internas en México, ocurridas entre 1910 y 1920, y la nacionalización del petróleo en 1938 dificultaron las relaciones entre este país y Estados Unidos y Canadá durante la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, más recientemente estas relaciones se han vuelto más amistosas, como evidencia la firma del Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLC o NAFTA) en 1992, que entró en vigor el 1 de enero de 1994.



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Norteamérica: mapa climático

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Groenlandia y los dos tercios septentrionales de Canadá y Alaska tienen climas subártico y ártico. Los largos y fríos inviernos y los veranos templados, de estas regiones de Norteamérica, marcan un fuerte contraste con los climas del extremo meridional del continente. La mayor parte del sur de México tiene clima tropical, caluroso durante casi todo el año.

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Puente de tierra de Siberia

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En ciertos periodos de la era del pleistoceno, las temperaturas descendieron lo suficiente como para helar gran parte del agua del planeta. El nivel del agua bajó hasta 90 m y el poco profundo estrecho de Bering entre Alaska y Siberia se convirtió en un puente de tierra natural por el que pasaron animales en busca de pastos y los hombres que los acechaban. La mayoría de los antropólogos creen que los pueblos indígenas americanos descienden de pueblos asiáticos que se trasladaron a este continente por medio de este puente de tierra.

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Primeros exploradores europeos

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Después de que Cristóbal Colón regresara a España de su expedición a San Salvador, Cuba y La Española (1492-1493), otros exploradores comenzaron a realizar viajes a Norteamérica. En 1497 Giovanni Caboto exploró las costas del Labrador, Terranova y posiblemente Nueva Inglaterra. Juan Ponce de León exploró Florida y parte de la península del Yucatán a partir de 1500. En 1519 Hernán Cortés ocupó la capital azteca y tardó tres años en la conquista del imperio.

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Masacre de Wounded Knee

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Esta fotografía documenta los estragos causados en diciembre de 1890 en Wounded Knee, cuando el Ejército estadounidense disparó y masacró a decenas de indios siux, entre los que se encontraban mujeres, niños y hombres desarmados.

UPI/THE BETTMANN ARCHIVE


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Publicado el 21 agosto 2008 - 09:01





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AMÉRICA CENTRAL – CENTROAMÉRICA



1.          -    INTRODUCCIÓN




Centroamérica o América Central, región del continente americano, constituida por un largo y estrecho istmo a manera de puente entre Norteamérica y Sudamérica. Centroamérica, que es definida por los geógrafos como parte de América del Norte, tiene una extensión de 523.000 km2 y comprende los siguientes países: Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, así como el sector más meridional de México. La región tenía (según estimaciones para 1993) aproximadamente 30 millones de habitantes.


2.          -    ENTORNO NATURAL




En términos estrictamente geológicos, América Central empieza en el istmo de Tehuantepec, al sur de México. Esa zona del estrecho divide las rocas volcánicas situadas al noroeste del pliegue y la falla de la estructura de Centroamérica. El límite geológico en el extremo sur está determinado por el valle del río Atrato, en Colombia, ya territorio de Sudamérica, al este de la frontera con Panamá.


1.          -    Historia geológica




Centroamérica es una región cuya corteza terrestre es especialmente inestable, ya que se encuentra en el borde occidental de la placa tectónica del Caribe. La subducción de la corteza oceánica de este borde, que empezó en el mioceno, hace 25 millones de años, elevó la tierra desde el mar. En una primera etapa se formaron una península y un archipiélago. Más tarde, hace 3 millones de años, las islas dispersas se fundieron para formar un verdadero puente de tierra, o istmo, uniendo Norteamérica y Sudamérica.

Al mismo tiempo que la subducción y la elevación, se produjeron erupciones volcánicas —por lo menos hay catorce volcanes activos en Centroamérica— y frecuentes cataclismos. Solamente en este siglo Managua, capital de Nicaragua, ha sido destruida dos veces por los terremotos. El más reciente, ocurrido en 1972, causó 10.000 víctimas. La actividad volcánica ha producido un paisaje dotado de majestuosos conos levantados por las erupciones de lava y ceniza, y bellísimos lagos formados en las calderas o cráteres volcánicos apagados.


2.          -    Regiones fisiográficas




Centroamérica es mayoritariamente una región montañosa y escarpada, con 109 volcanes, algunos a más de 4.000 m sobre el nivel del mar. El volcán Tajumulco, en Guatemala, tiene 4.220 m. Centroamérica es, además, una de las zonas del continente americano con mayor número de volcanes activos. La superficie terrestre asciende abruptamente desde la estrecha región costera del océano Pacífico a las crestas de las montañas, y desciende gradualmente a una vasta región que se extiende a lo largo del mar Caribe. Existen dos pasos interoceánicos que cortan de una parte a otra las tierras altas de Centroamérica, uno en Nicaragua (desde la desembocadura del río San Juan hasta el lago de Nicaragua) y el otro en Panamá (el paso del canal de Panamá). La costa del Pacífico tiene una longitud de 2.830 km, y la del mar Caribe aproximadamente 2.740 km.

Existen numerosos grupos de pequeñas islas frente a las costas caribeñas, algunas de las cuales están habitadas, como las islas de la Bahía, en el golfo de Honduras.


3.          -    Hidrografía




Los ríos más largos de Centroamérica desembocan en el Caribe, en tanto que los más numerosos, pequeños y caudalosos desaguan en el Pacífico. Entre los más largos están el Motagua, en Guatemala; el Ulúa, el Aguán y el Patruca, en Honduras; el Coco, que en uno de sus tramos sirve de demarcación de la frontera entre Honduras y Nicaragua; el río Grande y el Escondido, en Nicaragua, y el San Juan, que señala en una de sus partes la frontera entre Nicaragua y Costa Rica. Algunos de los ríos que desembocan en el Caribe son navegables por embarcaciones de poco calado, y los que desembocan en el Pacífico son demasiado pronunciados o poco profundos para la navegación.

Centroamérica tiene tres grandes lagos: los lagos Nicaragua y Managua, en Nicaragua, y el lago Gatún, en Panamá. Este lago forma parte del canal de Panamá, la gran vía comercial entre el Atlántico y el Pacífico.


4.          -    Clima




La temperatura en Centroamérica, que está situada entre el trópico de Cáncer y el ecuador, varía más en relación con la altitud que con la latitud. Se distinguen tres principales zonas climáticas: la tierra caliente, que se extiende desde el nivel del mar hasta los 910 m de altitud y tiene un promedio de temperatura anual de 24 ºC; la tierra templada, que se extiende desde los 915 m hasta los 1.830 m y tiene una temperatura media anual de 18,3 a 24 ºC; y la tierra fría, que comprende la zona situada entre los 1.830 y los 3.050 m, con un promedio de temperatura anual de 12,8 a 18,3 ºC.

Las costas caribeñas y las vertientes de las montañas orientales reciben el doble de precipitaciones anuales que la costa del Pacífico y las vertientes de las montañas occidentales. La relativa sequedad de las laderas de la costa del Pacífico se debe a la presencia de aire frío estable producido por la corriente fría de California. Esta corriente, como la de Humboldt, que corre paralela a la costa peruana, enfría el aire e impide la absorción de vapor de agua, reduciendo así las posibilidades de precipitación. Por el contrario, los efectos del agua templada del mar Caribe permiten que el aire absorba abundante humedad, que es transportada después por los vientos predominantes del Este. La condensación y los aguaceros tienen lugar cuando los vientos fluyen hacia arriba y caen sobre las altas laderas de Centroamérica. Las precipitaciones son más intensas en la costa de los Mosquitos, en el extremo oriental de Nicaragua. San Juan del Norte recibe un promedio aproximado de 6.350 mm de lluvia al año.


5.          -    Flora




En Centroamérica hay una gran variedad de plantas, y la vegetación es similar a la que existe en Norteamérica y Sudamérica. Las tierras bajas de selva tropical de las costas caribeñas y del Pacífico se parecen a la selva o floresta tropical de Sudamérica. Esto es especialmente cierto por debajo de los 1.000 m, donde son abundantes palmeras, helechos arborescentes, lianas y epifitas (plantas aéreas), que reflejan el alto grado de humedad y de precipitaciones de la región. La vegetación muestra similitudes con la de Norteamérica a altitudes localizadas entre los 1.000 y 1.600 m. Los bosques de pinos y robles de las tierras elevadas se parecen a los de México. En las regiones altas de Guatemala crecen hierbas similares a las que crecen en México y Estados Unidos. Y en Costa Rica, a 3.100 m, crecen hierbas altas que son muy parecidas a las que crecen en los tres ramales de la cordillera de los Andes en Sudamérica.


6.          -    Fauna




La mayoría de los animales de Centroamérica son parecidos a los que existen en Sudamérica y sólo en algunos casos a los de Norteamérica. Animales como la zarigüeya, el jaguar, el margay y el ocelote, que son miembros de la familia de los Félidos, tienen vínculos con los de América del Sur. Por el contrario, el puma, el zorro gris y el coyote son de origen norteamericano. El armadillo, el oso hormiguero y el oso bezudo sobreviven en las lagunas aisladas del oriente centroamericano.

El manatí se caza por su carne, al igual que la gran tortuga verde y la iguana. América Central es el hábitat de una gran variedad de serpientes, como la boa constrictor. Los papagayos, el quetzal y los tucanes son muy comunes en esta región y hay muchas especies de peces; también son importantes los tiburones del lago Nicaragua.


7.          -    Recursos minerales




Los minerales de Centroamérica fueron el principal aliciente para atraer a los colonizadores españoles. Existen yacimientos de oro y plata en Honduras y en las partes altas de Nicaragua. Honduras también posee importantes yacimientos de plomo, cinc, cobre y mineral de hierro de bajo grado; Nicaragua tiene grandes reservas de gas natural en aguas del Pacífico. En las proximidades de Izabal, en Guatemala, hay grandes yacimientos de níquel; también en este país hay importantes yacimientos de petróleo, entre ellos los cercanos a Chinajá. Costa Rica posee grandes cantidades de bauxita en los alrededores de Boruca. Panamá tiene considerables yacimientos de cobre.


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Centroamérica

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Este mapa político muestra los países que constituyen América Central. El conjunto abarca unos 523.000 km2, desde el istmo de Tehuantepec (México) hasta la línea fronteriza que divide Panamá y Colombia. El territorio de Centroamérica se eleva desde las llanuras costeras hasta las accidentadas montañas y volcanes interiores.

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Ciudad de Belice

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Esta ciudad costera es el principal puerto marítimo del país centroamericano que lleva su mismo nombre. Detentó la capitalidad de Honduras Británica (nombre con el que se conocía a este país, Belice, antes de 1974) hasta que en 1970 pasó a Belmopan, ciudad situada en el interior. La ciudad, sin embargo, sigue siendo un importante centro financiero y empresarial.

Kevin Schafer/Corbis




Lago de Nicaragua

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El lago de Nicaragua está situado en el suroeste de Nicaragua, dentro de la gran depresión tectónica centroamericana que separa el subcontinente norteamericano del sudamericano. Su ribera meridional se localiza muy próxima a la frontera con Costa Rica. El lago posee costas bajas y arenosas en el noreste, mientras que en el suroeste, frente al archipiélago de Solentiname, son altas y rocosas. En el centro del lago surgen dos islas de carácter volcánico, Zapatera y Ometepe.

Piergiorgio Pescali/Farabolafoto




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"Centroamérica," Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2008
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AMÉRICA CENTRAL – CENTROAMÉRICA



3.          -    POBLACIÓN



La mayoría de la población centroamericana vive en la zona del istmo orientada al Pacífico, donde ocupan las tierras bajas y altas del entorno. Las poblaciones se dispersan por las lluviosas y boscosas faldas caribeñas y la costa.


1.          -    Etnografía



Un porcentaje considerable de la población de Centroamérica es indígena o mestiza (de español e indio). La población de la estrecha costa caribeña es predominantemente negra y mulata (mezcla de blanco y negro). Al menos la mitad de la población de Belice es de origen africano. En Costa Rica la gran mayoría es de origen español sin mezcla, y aproximadamente el 90% de los habitantes de El Salvador y Honduras son descendientes de mestizos. En Guatemala, el 45% de la población es indígena y el resto mestiza. En Nicaragua y Panamá, el 70% de sus habitantes son mestizos. Este último país tiene además una considerable población negra. En general, el elemento indígena es menos manifiesto en el sur de Nicaragua, Costa Rica y Panamá.


2.          -    Demografía



Los habitantes de Centroamérica se concentran en grandes núcleos de población. La densidad alcanza más de 385 hab/km2 en algunas partes de la meseta central de Costa Rica, aunque extensas zonas del oriente hondureño y nicaragüense tienen menos de 4 hab/km2. El índice de crecimiento de población es alto en esta región. En la década de 1980, el índice de crecimiento anual en Nicaragua fue de 3,4%, en Guatemala de 2,9%, en Costa Rica de 2,3% y en Panamá de 2,2%. El aumento de la población se debe principalmente a los altos índices de natalidad y a la caída de los índices de mortalidad. Para el año 2000 se calcula que Centroamérica tendrá 40 millones de habitantes. Para escapar de los problemas sociales y económicos de las áreas superpobladas del Pacífico, muchos centroamericanos se han trasladado a las relativamente vacías costas caribeñas y a Estados Unidos.


La población centroamericana ha ido haciéndose cada vez más urbana. A principios de la década de 1990, aproximadamente el 40% de la población de El Salvador, Guatemala y Honduras podía ser considerada urbana, mientras que en Nicaragua y Panamá ascendía al 50%. Exceptuando Belice, en cada uno de estos países la capital es la ciudad más grande.


3.          -    Lenguas oficiales y habladas y religión


El español es el idioma oficial de todos los países centroamericanos, excepto Belice, donde el idioma oficial es el inglés. Muchas de las poblaciones indígenas hablan su propio idioma, sobre todo en Guatemala y, en menor proporción, en Nicaragua y Panamá. La religión católica es la predominante, aunque en las últimas décadas se han introducido con fuerza diversas iglesias evangélicas con sede en Estados Unidos.


4.          -    Cultura



Los modelos culturales en Centroamérica están definidos principalmente por la herencia maya y de otras culturas indígenas, a las que se añade la herencia colonial hispánica. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha operado un gran cambio en las ciudades de la región, donde los medios de comunicación de masas y las modernas instituciones culturales ejercen una gran influencia. Los países centroamericanos han proporcionado a su población joven muchas instalaciones educativas, pero, en comparación, una gran proporción de la población infantil no acude a la escuela. La mayor parte de la población de más de 15 años de edad en Costa Rica y Panamá sabe leer y escribir, mientras que más de un tercio de la población de la misma edad en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua mantiene un alto grado de analfabetismo.



Jaguar
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El jaguar es el félido más grande de América; mide más de 2 m de longitud en estado adulto. Habita en las regiones de bosque denso de Centroamérica y América del Sur, donde gracias a sus habilidades para nadar y trepar a los árboles es capaz de capturar a gran variedad de presas.

Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos./Renee Lynn/ALLSTOCK, INC.


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AMÉRICA CENTRAL – CENTROAMÉRICA



4. - ECONOMÍA



A principios de la década de 1990, los países de Centroamérica tenían una economía subdesarrollada, en la que la agricultura es la actividad económica más importante. La industria manufacturera estaba dedicada al tratamiento de materias primas. La renta per cápita anual era muy baja.


1. - Agricultura



La agricultura es la base del desarrollo económico de Centroamérica. Los más importantes cultivos para la exportación son el café, las bananas, el azúcar de caña, el cacao, el caucho y los cacahuetes (maní). Estos productos se cultivan en grandes extensiones de tierra y constituyen una importante proporción de los ingresos por exportación, fundamentalmente a Estados Unidos y Europa. Los alimentos para el consumo interno se cultivan en pequeñas propiedades agrícolas, cuyos productos son utilizados para el consumo familiar, y se destina relativamente poco para la comercialización. Estos productos de subsistencia son maíz, fríjoles (judías), bananas, yuca (mandioca) y arroz, así como aves de corral. En las regiones secas del occidente centroamericano existen industrias de crianza de ganado en extensos ranchos. En las grandes industrias agrícolas se emplean métodos de cultivo modernos, pero en las pequeñas se sigue empleando generalmente técnicas poco avanzadas que impiden el aumento de la productividad.


2. - Silvicultura y pesca



Casi la mitad del territorio de Centroamérica está cubierto de bosques. Los primeros años de la colonización europea de Belice, por ejemplo, giraron alrededor de la extracción de madera tintórea, y más tarde caoba, chicle y madera de pino. Las compañías madereras británicas extrajeron también caoba y cedro en la costa caribeña. En la actualidad, los bosques representan un porcentaje poco importante en el conjunto de la economía centroamericana. El pino es la madera que más se explota, junto con algunas maderas duras como cedro, caoba y palo de rosa.

La pesca es también una actividad comparativamente menor en la economía centroamericana. En las costas de Belice, El Salvador y Panamá se captura camarón y langosta para la exportación, sobre todo a Estados Unidos. Desde mediados de la década de 1960, Panamá ha desarrollado plantas industriales de harina y aceite de pescado. Centroamérica muestra un índice de consumo de pescado per cápita muy bajo.


3. - Minería



La exportación centroamericana de minerales es pequeña. El Salvador, Honduras y Nicaragua producen en cantidades limitadas oro, plata, plomo, cobre y antimonio. Guatemala exporta también pequeñas cantidades de petróleo crudo.


4. - Industria



La mayor parte de la industria manufacturera de Centroamérica consiste en plantas de tratamiento de materias primas de la región: caña de azúcar, café, algodón, madera y pescado. Además, desde la década de 1950 se han hecho diversos intentos para reducir la necesidad de importar artículos básicos. En muchas de las principales zonas urbanas se han establecido fábricas de pintura, detergentes, neumáticos, artículos de papel y cartón, fertilizantes e insecticidas.

La mayoría de las industrias manufactureras emplea menos de 100 trabajadores, y muchas apenas ofrecen trabajo a un número reducido de personas. Las plantas industriales a gran escala no se han establecido debido a las carencias de la región en cuanto a sus recursos de energía, su limitado sistema de transporte y el reducido volumen de su mercado.


5. - Energía



Aproximadamente la mitad de electricidad que se consume en Centroamérica es producida por centrales hidroeléctricas, y el resto es producida en plantas que utilizan productos derivados del petróleo. Una pequeña parte es generada por combustión de madera.


6. - Transporte



Las montañas de Centroamérica presentan el mayor obstáculo al transporte por tierra, y la única arteria de transporte por superficie que une todos los países de la región es la sección de la carretera Panamericana. Las costas del Caribe y el océano Pacífico están unidas por vía férrea en Guatemala, Costa Rica y Panamá. En el interior, el transporte fluvial es de poca importancia económica, pero Centroamérica tiene varios puertos marítimos importantes, como Santo Tomás de Castilla y San José, en Guatemala; Puerto Cortés, en Honduras; Acajutla, en El Salvador; Corinto, en Nicaragua; Limón, en Costa Rica, y Bahía de las Minas, en Panamá. El canal de Panamá es el mayor paso marítimo entre los océanos Atlántico y Pacífico. La construcción del oleoducto que atraviesa el occidente de Panamá se concluyó en 1982. Diversas líneas aéreas vuelan entre las principales ciudades de Centroamérica y a algunas remotas comunidades de montaña.


7. - Comercio exterior



Las dos terceras partes del comercio intercontinental de Centroamérica se realizan con Estados Unidos. El resto se divide entre Europa, Canadá, México y algunos países de Sudamérica. Las principales importaciones son artículos y productos manufacturados: vehículos de motor, tractores, textiles, equipos eléctricos, alimentos elaborados y productos químicos y farmacéuticos. Las exportaciones son básicamente de materias primas: bananas, café, cacao, carne, chicle, algodón, caoba, balsa, pieles, cueros y caucho.

El comercio entre los países de Centroamérica se ha incrementado de manera considerable desde 1960, año en que se firmó un tratado que creaba el Mercado Común Centroamericano. Este tratado ha servido para derribar las barreras que dificultaban el comercio entre las naciones de la región, y también estableció tarifas comunes de exportación para muchos productos. El Banco Centroamericano de Integración Económica —una de sus principales instituciones de crédito— concede préstamos y financia proyectos de desarrollo.


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AMÉRICA CENTRAL – CENTROAMÉRICA  




    


5.          -    HISTORIA




La región comprendida entre México y Colombia albergó una extensa civilización precolombina. La más importante fue la maya.

El origen de esta civilización se remonta al primer milenio a.C., y estuvo ubicado en las mesetas de Guatemala. Alcanzó su mayor desarrollo entre los años 300 y 900, y su organización se basó en ciudades-estado autónomas, ocupando los territorios de lo que ahora es el norte de Guatemala, Honduras, Belice y la península de Yucatán. La unidad maya fue más cultural que política, pero la influencia de su civilización fue muy amplia. Los logros artísticos y científicos mayas sobrepasaron a sus contemporáneos europeos. No obstante, esta civilización entró en decadencia hacia el año 900, y su pueblo fue conquistado por los invasores toltecas procedentes de México.   




El istmo estuvo también habitado por otros pueblos que no alcanzaron el nivel de desarrollo de los mayas. Comerciaron con pueblos del sur y norte de América, haciendo de Centroamérica un puente entre las antiguas culturas de las Américas. La población del istmo antes de la conquista española pudo haber sido de unos seis millones, una cifra que no sería alcanzada de nuevo hasta el siglo XX.   



1.          -    El periodo colonial







En 1502, navegando por las costas caribeñas desde el golfo de Honduras hasta Panamá, Cristóbal Colón tomó posesión de Centroamérica en nombre de la Corona española. Sus informes estimularon a los conquistadores españoles, pues hablaban de la existencia de riquezas y de grandes poblaciones detrás de las montañas del istmo. Diego, el hijo de Colón, había emprendido la conquista de la isla La Española (las actuales República Dominicana y Haití). En 1510, Vasco Núñez de Balboa fundó en el Darién la primera colonia productiva de América, y fue el primer conquistador en remontar el istmo para llegar a la costa situada al otro lado, cuyas aguas bautizó con el nombre de mar Pacífico. Su sucesor, Pedrarias Dávila, que había ordenado la muerte de Balboa en 1517, extendió la colonización hacia el norte y hacia el sur; en 1519 fundó la ciudad de Panamá, desde donde emprendió la conquista de Nicaragua y Honduras.




Tras ella, el territorio de Centroamérica se convirtió en escenario de la lucha entre españoles que poseían intereses en Panamá, La Española y México. Pedro de Alvarado, el lugarteniente de Hernán Cortés, el conquistador de México, consolidó el control de todo el istmo, especialmente después del triunfo sobre los mayas de Guatemala. Los conquistadores asesinaron a una gran cantidad de indígenas, aunque las muertes entre éstos se debieron más a las epidemias de viruela, disentería y sífilis que llegaron con aquéllos. Los que sobrevivieron fueron esclavizados o reducidos a la servidumbre por los españoles, que implantaron una sociedad agrícola basada en instituciones traídas de la península Ibérica. No obstante, las costumbres y tradiciones indígenas se mantuvieron, gracias a que se establecieron muy pocos españoles en pueblos y ciudades.   




La Centroamérica colonial estuvo dividida en dos jurisdicciones. La audiencia de Guatemala, que se extendía desde Chiapas (actualmente estado del sur de México) hasta Costa Rica, era parte del virreinato de Nueva España y gozaba de cierta autonomía; su capital, Antigua, se convirtió en centro burocrático, eclesial, comercial y administrativo. El resto del territorio centroamericano (el que ocupa la actual república de Panamá), con su importante ruta de tránsito, se agregó al virreinato de Nueva Granada, inicialmente dependiente del virreinato del Perú.   




En el siglo XVII, España permitió una cierta autonomía a los colonizadores que, con la cooperación de la Iglesia y el Estado, dominaron y oprimieron a los indígenas y mestizos, empleándolos como mano de obra no remunerada. En el siglo XVIII, los monarcas Borbones trataron de regenerar el imperio introduciendo reformas que promovieran nuevas prácticas y actividades económicas, pero tales innovaciones pusieron a prueba la tradicional adaptación de los ricos colonizadores y de la burocracia.   




2.          -    La Federación




En 1821 la clase criolla de Guatemala, imitando a la de México, rompió su vasallaje respecto a España. La zona se convirtió en parte del Imperio mexicano de Agustín de Iturbide. Pero cuando el gobierno conservador de éste cayó en 1823, los liberales asumieron el control de la región, se independizaron de México y formaron las Provincias Unidas del Centro de América. Sin embargo, Chiapas siguió perteneciendo a México, y Panamá se unió a la Gran Colombia de Simón Bolívar.   




Las Provincias Unidas, rechazando la herencia española, se embarcaron en un ambicioso pero poco realista programa de reformas políticas y desarrollo económico. La guerra civil fue el resultado del insalvable regionalismo y las intrigas políticas entre las clases dirigentes. En 1834, los liberales trasladaron la capital de la federación de Guatemala a El Salvador, pero su política hubo de hacer frente a la feroz oposición y rebelión de los conservadores, así como a las movilizaciones de la población. Cuando, en 1838, el líder campesino guatemalteco, Rafael Carrera, tomó la ciudad de Guatemala, la federación empezó a desintegrarse. Finalmente, el presidente federal Francisco Morazán renunció a su cargo en 1840. Entonces surgieron como repúblicas independientes Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.   




3.          -    Las repúblicas centroamericanas




En esa época Gran Bretaña empezaba a reemplazar a España como fuerza dominante en la región. El asentamiento británico de Belice, utilizado inicialmente como una zona de abastecimiento y refugio de piratas, se convirtió en el principal centro de comercio de toda Centroamérica con el exterior. La influencia británica se extendió por las costas del Caribe hasta Panamá, y en 1862 Belice se convirtió oficialmente en colonia británica con el nombre de Honduras Británica. Los intereses estadounidenses y británicos se enfrentaron en 1849, a raíz de la necesidad de utilizar el istmo como la vía más rápida para acceder a las minas de oro de California. El Tratado Clayton-Bulwer de 1850 resolvió algunos puntos de este conflicto anglo-estadounidense. Pero en 1855, William Walker, un soldado estadounidense, invadió Nicaragua con un grupo de seguidores. Sin embargo, un ejército unido de centroamericanos con ayuda británica lo expulsó en 1857. Mientras tanto, en ese mismo año se había terminado la construcción de la vía férrea panameña que permitió orientar el comercio centroamericano de Belice a los puertos más accesibles de la costa del Pacífico, con lo que más tarde disminuiría la influencia británica en la zona.   




A partir de 1870, surgieron dictaduras que, en nombre del orden y el progreso, promovieron el desarrollo del café como el principal producto de exportación de la región; otro de los productos que cobró importancia, a expensas de una mayor diversificación de la agricultura, fue el cultivo del plátano, controlado principalmente por compañías extranjeras. Desde 1900, la empresa estadounidense United Fruit Company fue la mayor fuerza económica (y política) de Centroamérica. Las inversiones de esta compañía se extendieron al desarrollo de las vías férreas, la navegación y otras áreas de interés para su expansión. Entre los ciudadanos centroamericanos, la gigantesca compañía empezó a ser conocida como el 'pulpo'. Las inversiones y el propio gobierno estadounidense se convirtieron en la fuerza dominante del istmo. En 1903, movido por su particular interés en la construcción del canal, Estados Unidos propició la independencia de Panamá, desmembrándolo del territorio colombiano. Estados Unidos ayudó a formar la Corte de Justicia de Centroamérica, pero su Ejército invadió Nicaragua y la ocupó de 1912 a 1933, con lo que minó la vigencia de la institución.   




En el siglo XX, el crecimiento económico produjo el surgimiento de nuevas clases medias que empezaron a desafiar el predominio y control político de las clases dominantes tradicionales. A mediados del siglo, surgieron, inicialmente en Costa Rica, partidos reformistas y revolucionarios, y posteriormente se extendieron a cada uno de los demás países.   En 1960 la creación del Mercado Común Centroamericano proporcionó la base para la cooperación y el comercio interregional, pero la integración económica no ha sido desarrollada con la suficiente rapidez. En la década de 1980 los países centroamericanos tenían diversos sistemas económicos y de gobierno. La región estaba sumida en la pobreza, la violencia paramilitar y la insurrección guerrillera. A finales de esa década, sin embargo, se aportó una de las posibles soluciones a través de los esfuerzos realizados por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, para lograr la paz y la estabilidad por medio de la cooperación regional. Estos esfuerzos cristalizaron en el denominado Acuerdo de Esquipulas. Las hostilidades disminuyeron, y los nuevos gobiernos democráticos de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá acertaron en la aplicación de medidas dirigidas al crecimiento económico de la región y la democratización de los países que la integran.   




En otro orden de cosas, Centroamérica se vio sacudida, entre los meses de octubre y noviembre de 1998, por los efectos devastadores del huracán Mitch, el cuarto más potente de los habidos en el siglo XX y el más mortífero de esa centuria en todo el hemisferio norte. El Mitch, que llegó a las costas de Centroamérica el 26 de octubre, azotó la región durante varios días con vientos que superaron los 250 km/h. Más de 12.000 personas perdieron la vida, hubo miles de desaparecidos y al menos dos millones de desplazados. A los fuertes vientos se unieron lluvias torrenciales, que provocaron inundaciones que, en algunas zonas, hicieron que el nivel de las aguas se elevara hasta alcanzar más de 130 cm. Nicaragua y Honduras fueron los países más afectados, aunque El Salvador y Guatemala también resultaron seriamente dañados. México y Belice sufrieron asimismo las consecuencias, aunque en menor grado. Las inundaciones arruinaron las cosechas, destruyeron puentes y carreteras y originaron desplazamientos de tierras que enterraron bajo toneladas de escombros y lodo a hombres, ganado y viviendas.   

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Quetzal

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Reverenciado por las civilizaciones maya y azteca, que lo incorporaron a su arte y mitología, el esplendoroso quetzal es también el ave nacional de Guatemala. Una de las especies de mayor colorido del mundo, el quetzal vive sobre todo en pluvisilvas, desde México hasta Panamá. Ave omnívora, el quetzal come bayas, frutos, insectos, arañas, pequeños anfibios y lagartos.  

Michael Fogden/Animals Animals/BBC Natural History Sound Library. Reservados todos los derechos.                        



Ocelote 


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El ocelote, Leopardus pardalis, es inofensivo para el ser humano y da caza a una gran variedad de animales en los bosques y zonas de matorral que constituyen su hábitat. Su dieta incluye ratas, agutíes, pacas, pecaríes, monos, conejos, ciervos jóvenes, lagartos y serpientes. Esta flexibilidad en sus hábitos alimenticios permite al ocelote ocupar el mismo territorio de caza durante casi toda su vida.   Luiz C. Marigo/Peter Arnold, Inc.    

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AMÉRICA DEL SUR - SUDAMÉRICA



1.          -    INTRODUCCIÓN




Sudamérica o América del Sur, subcontinente de América cuya extensión es de 17.819.100 km2 y que abarca el 12% de la superficie terrestre.

Atraviesa la línea ecuatorial y el trópico de Capricornio. Se une con Centroamérica, en el norte, por el istmo de Panamá. Sudamérica tiene una longitud de 7.400 km, desde el mar Caribe, en el norte, hasta el cabo de Hornos, en el sur.

En su punto más ancho abarca 4.830 km, entre el cabo de São Roque, en el extremo más oriental, en el océano Atlántico, y punta Pariñas en el océano Pacífico.


En 1990 Sudamérica tenía aproximadamente 304 millones de habitantes, lo que representa menos del 6% de la población mundial. Comprende diez países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa (departamento de ultramar de Francia). Existen islas en la costa del Pacífico situadas a gran distancia del continente, como el archipiélago Juan Fernández y la isla de Pascua, que pertenecen a Chile, y las islas Galápagos, que pertenecen a Ecuador. Próximo a la costa atlántica está el archipiélago de Fernando de Noronha, perteneciente a Brasil, y, mucho más al sur, las islas Malvinas, bajo soberanía británica y reclamadas por Argentina, conocidas también como islas Falkland. La línea costera de Sudamérica es bastante regular, excepto en el extremo sur, donde se fragmenta en numerosos fiordos.

2.          -    ENTORNO NATURAL



Sudamérica tiene siete grandes áreas geográficas: cuatro regiones altas, que se extienden desde las costas hacia el interior, y, entre ellas, tres regiones bajas. Las franjas septentrional y occidental están dominadas por la cordillera de los Andes, la segunda cadena montañosa más elevada del mundo. Casi toda la costa oriental está bordeada por los extensos —y generalmente menos elevados— macizos Guayanés y Brasileño y las mesetas de la Patagonia. La región más extensa de tierras bajas se encuentra en la inmensa cuenca amazónica, en la zona ecuatorial del subcontinente, que es regada por el río Amazonas, el segundo río más largo del mundo. En el norte, la réplica más pequeña de tierras bajas de la cuenca amazónica es la región drenada por el río Orinoco; al sur está situada la cuenca del Paraguay–Paraná. El punto más bajo de Sudamérica, 40 m por debajo del nivel del mar, está en la península de Valdés, en el este de Argentina; y el punto más alto lo registra el Aconcagua, el pico más alto del hemisferio occidental, al oeste también de Argentina.

1.          -    Historia geológica



El elemento estructural más antiguo y estable del subcontinente está constituida por la capa litológica que se halla en la región de los macizos Brasileño y de las Guayanas, en el este y noreste de Sudamérica.

Comprende un complejo de rocas ígneas y metamórficas precámbricas de hace 570 millones de años. La capa está revestida en su mayor parte por roca sedimentaria, principalmente del periodo paleozoico (desde hace 570 millones hasta hace 225 millones de años), aunque en algunas zonas se encuentran basaltos más recientes, sobre todo en el sur de Brasil. Se han encontrado fósiles en los macizos brasileños que muestran evidencias del desplazamiento continental e indican que en la era pérmica el subcontinente estuvo unido a Gondwana, la gran masa terrestre que comprendía también África y Asia.

El suelo que se encuentra debajo de las mesetas patagónicas está cubierto principalmente por sedimentos depositados en el mesozoico (desde hace 225 millones hasta hace 65 millones de años) y en el periodo terciario (desde hace 65 millones hasta hace 2,5 millones de años), y por basaltos de reciente formación.

La materia desprendida por erosión de la capa antigua ha contribuido a engrosar los depósitos de sedimentos en las aguas marinas circundantes. Estas formaciones sedimentarias fueron levantadas en repetidas ocasiones durante el mesozoico para formar las cadenas costeras de Chile y la región meridional de Perú, así como la cadena más alta y extensa de los Andes. El proceso de formación de estas montañas continuó a lo largo del periodo terciario, y fue acompañado por intrusiones de magma (roca derretida) y por la formación de volcanes. Debido a la continua actividad volcánica y sísmica, los bordes occidentales del subcontinente se hundieron, mientras que la placa del Pacífico se abrió paso hacia abajo (zona de subducción), formando ambas una de las placas tectónicas sudamericanas. Los glaciares andinos del extremo sur son remanentes de las grandes épocas de glaciación del periodo cuaternario, que empezó hace 2,5 millones de años. La continua erosión de las tierras altas proporcionó sedimentos a las tierras bajas circundantes.

2.          -    Regiones fisiográficas



Los Andes se alzan abruptamente desde el noroeste y desde las costas occidentales del subcontinente. Se extienden desde Venezuela, al norte, hasta Chile y Argentina, en el sur; pero en la parte central el sistema se abre en dos o tres ejes más o menos paralelos, conocidos como cordillera Occidental, cordillera Central y cordillera Oriental. En la parte occidental de Bolivia, entre las cadenas de montañas, se encuentran los extensos altiplanos. Entre las dos docenas de picos que superan los 5.182 metros de altitud en el sur y centro de Chile, así como en el sur de Perú, Bolivia y Ecuador, se encuentran numerosos volcanes activos.

En el noreste de la Guayana y en el este de Brasil, los extensos macizos presentan una superficie ondulada llena de nudos o protuberancias, con extensas mesetas y mesas altas. Éstas son más altas y menos extensas en el macizo de las Guayanas. En los macizos brasileños, el mayor relieve se encuentra en las montañas que se extienden a lo largo de la costa oriental, que emergen del mar en muchos lugares. Por lo general, la erosión de las rocas de estas regiones montañosas ha ido formando suelos rojizos y estériles. Sin embargo, en los suelos de muchos valles fértiles se han encontrado derivados de rocas basálticas. Al sur del subcontinente se encuentra la relativamente poco elevada y llana meseta patagónica. En esa región los suelos son por lo general fértiles, aunque los condicionamientos climáticos adversos limitan su utilidad agrícola.

En el extremo septentrional del subcontinente se encuentran las grandes extensiones de tierras bajas de la cuenca del Orinoco, que comprende Los Llanos —región de planicies aluviales y mesas bajas— y un vasto sistema de valles que convergen hacia el Amazonas, entre los ríos Caquetá y Madeira. La cuenca amazónica es propiamente una región de terreno ligeramente ondulado. Al sur de esta zona se encuentran los valles poco profundos y las grandes planicies del Gran Chaco y la Pampa, que se unen con las regiones de inundaciones y llanuras pantanosas de los ríos Paraguay y Paraná.

3.          -    Cuencas y recursos hidrográficos



Gran parte de las aguas de Sudamérica desembocan en el océano Atlántico por tres sistemas hidrográficos: el del Orinoco, el del Amazonas y el de los ríos Paraguay–Paraná. Cada uno de estos grandes ríos proporciona también acceso hacia el interior del subcontinente. El río São Francisco desagua en el Nordeste brasileño. Numerosos ríos de cauce medio desembocan a su vez en el mar Caribe y en el Pacífico (en este último caso, los cursos fluviales recorren las vertientes occidentales de los Andes. El más importante es el Magdalena, cuyo principal afluente es el río Cauca. Este sistema, que desagua al norte a través de los valles andinos del occidente colombiano para desembocar en el mar Caribe, ha proporcionado también una ruta tradicional de acceso hacia el interior del subcontinente. Una veintena de ríos andinos de menor recorrido, como el Guayas, el Santa y el Biobío, han sostenido la actividad agrícola durante siglos en Perú, Chile y en el noroeste argentino. Los ríos de los Andes, los de la Guayana y los de la región de los macizos brasileños poseen una considerable y potencial capacidad de producción de energía hidroeléctrica.

Sudamérica tiene importantes lagos. Muchos de ellos son permanentes y se hallan en las cumbres andinas, a muchos metros sobre el nivel del mar. Entre los principales cabe destacar el Titicaca, el Poopó, el Buenos Aires, el Argentino y el Nahuel Huapi.

4.          -    Clima



En Sudamérica dominan los regímenes climáticos relativamente templados. El subcontinente es atravesado de una región a otra por la línea ecuatorial como un gran cinturón de clima tropical húmedo, que cambia gradualmente en extensas zonas en el norte y en el sur, donde la duración de la estación de las lluvias y la cantidad de precipitaciones disminuye. Estas zonas tienen veranos húmedos e inviernos secos, y están sometidas a prolongadas sequías, que constituyen serios problemas, especialmente en el noreste brasileño y las costas del norte de Venezuela y Colombia. Las regiones lluviosas y de clima húmedo-seco tropical se extienden a lo largo de la costa pacífica de Colombia y Ecuador, pero son muy marcadas en el sur por una brusca transición en Perú y norte de Chile, cuyas costas son áridas. En la mitad septentrional de Sudamérica, los Andes constituyen la única región de clima frío del subcontinente. Las temperaturas disminuyen a medida que aumenta la altitud. El clima tropical de los valles y de las faldas de las montañas se torna en subtropical en las elevaciones intermedias, y finalmente da paso al frío alpino en las cumbres andinas. Sudamérica posee un clima templado, principalmente al sur del trópico de Capricornio, los inviernos varían entre frescos y fríos, y los veranos de frescos a calurosos. El sur de Chile recibe intensas precipitaciones debido a las tormentas ciclónicas que soplan tierra adentro desde el Pacífico procedentes del Oeste.

La frecuencia de las tormentas, fuertes en el invierno, disminuye hacia el norte de Chile, resultando una región con clima mediterráneo, con inviernos suaves y húmedos y veranos templados y secos. Esta región da paso gradual al desierto, que se extiende a lo largo de la costa hasta el norte de Ecuador. En la costa chilena se encuentra el desierto de Atacama, uno de los lugares más secos del mundo. Al este de la región meridional de los Andes prevalecen condiciones de total ausencia de humedad y de una completa aridez. En las pampas y en las tierras altas del sur brasileño, sin embargo, los veranos tienden a ser húmedos, y en los inviernos las tormentas ciclónicas traen lluvias y tiempo fresco. En las tierras más altas se producen nevadas ocasionales y las heladas se extienden hacia el norte del trópico de Capricornio, por lo que pueden causar grandes daños a la agricultura.

5.          -    Flora



Las regiones de vegetación sudamericanas están estrechamente relacionadas con las regiones climáticas. La selva de clima tropical y húmedo está cubierta de densa vegetación y bosques. La región boscosa más grande del mundo, que cubre gran parte de la Sudamérica ecuatorial, se extiende desde la costa brasileña a las faldas de los Andes orientales, y alberga toda clase de maderas duras, helechos arborescentes, bambú, palmeras y lianas. Las regiones de floresta abierta y de maleza se encuentran en las zonas de sequía invernal, principalmente en la costa venezolana, el noreste brasileño y el Gran Chaco.

Entre las regiones secas y las de selva están los campos o sabanas (zonas de hierba alta) y los campos cerrados (de hierba y maleza). Los bosques de árboles de hoja caduca o semicaduca se encuentran en el sur de Brasil y a lo largo de las laderas de los Andes. En el sur de Brasil los bosques se abren para dar paso a zonas de praderas onduladas interrumpidas por colinas arboladas. El Gran Chaco se caracteriza por sus llanuras verdes y por su floresta de malezas espinosas. Las pampas, al este de la región central de Argentina, constituyen las más grandes extensiones de pastizales de Sudamérica. Al sur, una zona de monte (estepas de maleza) determina la transición a las extensiones de broza y mechones de hierba que cubren la seca y fría estepa de la Patagonia. En la costa del Pacífico, hacia el norte, la vegetación de la floresta cambia gradualmente a través de bosques abiertos, dando paso a arbustos y hierba en la parte central de Chile, y a la maleza y vegetación desértica masiva en el norte de Perú, alcanzando los flancos más elevados de la cordillera de los Andes.

6.          -    Fauna



Sudamérica, Centroamérica, las tierras bajas de México y las Antillas pueden ser consideradas como una sola región zoogeográfica, conocida como región neotropical. La fauna se caracteriza por la variedad y carencia de afinidad con la fauna de otros continentes, incluso con la del norte de Estados Unidos y la meseta mexicana. En ella se han desarrollado familias de mamíferos que no existen en ninguna otra región del mundo, entre ellas dos clases de monos totalmente diferentes de los del Viejo Mundo, murciélagos chupadores de sangre y una gran variedad de roedores. Hay una sola especie de oso y hasta la llegada de los europeos no había caballos ni ningún tipo de equinos, excepto una especie de tapir; tampoco rumiantes, exceptuando a camélidos como las llamas (que sólo habitan en esta zona). Otros animales característicos del subcontinente son: la vicuña, la alpaca, el jaguar, el pecarí, el oso hormiguero y el coatí.

La variedad de aves es aún mayor debido a su aislamiento y singularidad. Se encuentran alrededor de 23 familias y 600 especies de pájaros exclusivamente neotropicales, y bajo esta clasificación se puede determinar también gran parte de otras familias, como las de los colibríes (500 especies), tanagras y guacamayos, junto con una enorme variedad de aves marinas. Entre las grandes aves están el ñandú, el cóndor y el flamenco. Entre los más importantes reptiles están las boas y anacondas, las iguanas, los caimanes y los cocodrilos. Los peces de agua dulce son también variados y abundantes. Algunos insectos y otros invertebrados son también exclusivos de la región. En general, la fauna de Sudamérica es única, como lo es la de Oceanía; muy probablemente más de las cuatro quintas partes de las especies que la habitan son originarias de esta región zoogeográfica. El archipiélago de las islas Galápagos es el hábitat de las grandes tortugas, reptiles y aves, cuya rareza los convierte en animales de excepción.

7.          -    Recursos minerales



Sudamérica posee diversos recursos minerales, muchos de los cuales no han sido explotados en su totalidad. Los yacimientos están distribuidos por toda la región, pero algunas zonas del subcontinente son famosas en particular por su riqueza mineralógica. Los depósitos de oro de los Andes han sido explotados desde épocas precolombinas. En la cordillera Central de Perú y en la del sur de Bolivia es importante la producción de plata y mercurio desde la época colonial y la riqueza de sus yacimientos de mineral: cobre, estaño, plomo y cinc. El cobre es extraído de media docena de yacimientos en el sur de Perú y norte y centro de Chile. Entre Ciudad Bolívar y el norte de Surinam —cerca de la margen septentrional del macizo de las Guayanas— se extiende una región altamente mineralizada que contiene bauxita, mineral de hierro y oro. El este de la región central de Brasil es especialmente rica en oro y diamante, explotados desde la época colonial y cuya extracción se continúa en la actualidad. Aunque Sudamérica sigue siendo el mayor productor de metales raros, las grandes reservas de mineral de hierro de alto grado y las reservas más pequeñas de bauxita son más importantes para el emergente poder industrial del subcontinente.

Sudamérica carece de grandes reservas de carbón. El carbón se halla disperso y en pequeños yacimientos en los Andes y en el sur de Brasil. El carbón ha sido, principalmente en Chile, Colombia y Brasil, un importante combustible para la industria y el transporte. Sin embargo, otra energía mineral, el petróleo, está muy distribuida. La mayor parte de las ricas reservas de petróleo y gas natural del subcontinente se encuentran en las cuencas estructurales dispuestas a lo largo de las márgenes de los Andes, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. Los mayores yacimientos están en la región del lago de Maracaibo, en Venezuela. Otros depósitos naturales se encuentran en la cordillera Oriental de los Andes que recorre Colombia, Ecuador y Perú. También poseen yacimientos de petróleo Argentina, Bolivia y, en menor medida, Chile.



Sudamérica

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Sudamérica o América del Sur representa el 12% de la superficie terrestre del planeta, pero sólo está habitada por el 6% de la población mundial. Las inmensas cadenas montañosas y extensiones de selva tropical impiden la población de grandes regiones del continente.

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Imagen satélite del Cono Sur

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Esta peculiar imagen “invertida”, captada vía satélite, del sector meridional de Sudamérica muestra cómo se articula, desde un punto de vista estrictamente geográfico, el territorio que habitualmente se conoce como Cono Sur, así como la razón por la cual recibe tal denominación. La cordillera de los Andes conforma el eje que vertebra todo el subcontinente americano.

NASA/Corbis


CONO SUR



Cono Sur, denominación dada a la superficie que ocupa el extremo sur de América y está compuesta por Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay.

Limita al norte con Brasil y Bolivia, al este con Brasil y el océano Atlántico, al oeste con el océano Pacífico y al sur con la confluencia de los océanos Atlántico y Pacífico. En este territorio de 4.132.696 km2, destacan: la cordillera de los Andes, la llanura del Chaco y de la Pampa, el macizo de la Patagonia, las sierras Pampeanas, y la porción meridional del macizo de Brasilia. De norte a sur el clima varía de tropical a frío, con diferentes formaciones vegetales de bosques, praderas y estepas. Los principales ríos son el Paraná, Paraguay, Uruguay y Bermejo, tributarios del río de La Plata.



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"Sudamérica," Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2008
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Publicado el 03 septiembre 2008 - 06:27







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AMÉRICA DEL SUR - SUDAMÉRICA



3.          -    POBLACIÓN



Sudamérica tiene más de 300 millones de habitantes. Aunque el subcontinente representa poco más del 12% de la superficie terrestre, tiene menos del 6% de la población mundial. Sin embargo, en conjunto, la población ha ido aumentando de modo considerable, sobre todo en los países tropicales, y se ha registrado un alto índice de crecimiento principalmente en la población urbana. Desde 1930 la inmigración a Sudamérica se ha reducido al mínimo. No obstante, la migración interna ha sido muy grande, lo que ha traído como consecuencia la concentración de importantes grupos humanos en la periferia de las ciudades, mientras que las regiones del interior quedaban escasamente pobladas. Aunque, en conjunto, la densidad de la población es de 17 hab/km2, la mayoría de la población se concentra en torno a los centros urbanos. Más de la mitad de su territorio tiene una densidad de menos de 2 hab/km2.


1.          -    Etnología



Aunque la población de Sudamérica posee distintas herencias étnicas, sus principales elementos lo constituyen los indígenas y los descendientes de españoles, portugueses y negros africanos, así como la población con mezcla de dos o más de estos elementos. El espectro racial producido por la mezcla de varios grupos es amplio. Lo que más caracteriza a Sudamérica son los mestizos (mezcla de población hispana y portuguesa con la de ascendencia indígena); son menos numerosos los mulatos (hispanos y portugueses con población negra) y aún lo son menos los de indígenas con negros. La población indígena es mayoritaria en los países andinos. La población descendiente de españoles y otros europeos es más numerosa en Argentina y Uruguay. En Brasil, el portugués es el elemento predominante, y los grupos negros y mulatos son más numerosos en esta región que en el resto de Sudamérica. La población negra es también importante en las Guayanas y en la costa de Colombia y Ecuador.

El continuo flujo de españoles y portugueses a Sudamérica durante la época colonial aumentó en el siglo y medio que siguió a la independencia, sobre todo en el periodo comprendido entre finales del siglo XIX y la década de 1930, con la entrada de millones de italianos, que se establecieron principalmente en Argentina, Brasil y Uruguay. También llegaron pequeños grupos de otras nacionalidades europeas, como alemanes y polacos. Muchos de estos inmigrantes europeos fueron contratados principalmente para realizar trabajos rurales, o como arrendatarios agrícolas en regiones poco pobladas de Argentina y Brasil.

Algunos grupos de estos inmigrantes, como alemanes, italianos y otros, fundaron colonias agrícolas. Los colonos alemanes establecieron importantes colonias en el sur y centro de Chile.

Otros inmigrantes se dirigieron hacia las ciudades del país que los acogió, y engrosaron la mano de obra o se dedicaron a actividades en sectores empresariales. También se establecieron en gran número muchos grupos de origen no europeo, como sirios y libaneses. Los grupos más numerosos de inmigrantes asiáticos que llegaron a finales del siglo XIX provenían de la India, Indonesia y China; la mayoría se estableció en la Guayana Británica (actual Guyana) y en la Guayana Holandesa (actual Surinam), ligados a contratos de trabajo después de la abolición de la esclavitud. Desde 1900, importantes grupos de colonos japoneses se establecieron en el sur, norte y noreste de Brasil. En Perú, desde finales del siglo XIX, se asentaron también grandes grupos de chinos y japoneses.

Aunque existe una conciencia de la identidad en términos de color de piel y del origen étnico, no se han originado antagonismos raciales tan evidentes como en otros lugares del mundo. Los sudamericanos en general atribuyen más importancia a las diferencias de carácter económico y a los desfases en los niveles culturales y educativos.


2.          -    Demografía



La población de Sudamérica ha aumentado más del doble entre 1960 y 1990. Casi la mitad de la población del subcontinente vive en Brasil. El promedio del índice de crecimiento de la población se acercó al 2,4% anual entre 1965 y 1990, aunque en Argentina y Uruguay el crecimiento fue más lento. El aumento de la población se debe principalmente al crecimiento natural; el índice de natalidad es mayor del 25‰, y el índice de mortalidad alrededor del 8‰. En muchas regiones la tasa de defunciones ha ido descendiendo significativamente durante décadas, mientras que los altos índices de natalidad muestran sólo desde fechas muy recientes una tendencia a la baja. El descenso de la tasa de natalidad no reducirá apreciablemente el incremento de población, que va a aumentar en lo que resta del siglo XX, porque una gran parte de sus habitantes estará en edad reproductiva. En muchos países, alrededor de la mitad de la población es menor de 15 años. Sólo en Argentina, Uruguay y Chile el 60% de la población tiene más de 15 años.

El incremento natural y la migración de las regiones del interior han aumentado la población urbana por encima del 4% anual. En Argentina, Uruguay y Chile el crecimiento ha sido más reducido, pero en los países tropicales las ciudades han crecido con gran rapidez. En los países más urbanizados —Argentina, Chile, Uruguay y Venezuela— el 80% de la población vive en centros urbanos, y en los menos urbanizados —Bolivia, Ecuador y Paraguay— menos del 60% de la población puede ser clasificada como urbana.


3.          -    Lenguas oficiales y habladas



El español es el idioma oficial de nueve de los trece países del subcontinente. En Brasil el portugués es el idioma oficial; en Guyana, el inglés; en Surinam, el holandés, y en la Guayana Francesa, el francés. Los tres idiomas indígenas principales son el quechua, el aymara y el guaraní, que son hablados por un gran número de personas. La población quechuahablante está distribuida a lo largo de los Andes, entre Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Argentina; los aymarahablantes se encuentran en el altiplano de Perú y Bolivia. El guaraní es el idioma oficial de Paraguay, al igual que el español. Además, existen numerosas lenguas y dialectos nativos en la Amazonia y en el extremo sur de Chile.


4.          Religión



Casi el 90% de la población sudamericana profesa la religión católica. De los 11 millones de protestantes, la mayor parte se concentran en Brasil y Chile, y el resto está muy repartido en los demás países, principalmente en centros urbanos. Los 750.000 judíos de Sudamérica también tienden a establecerse en centros urbanos y se encuentran muy repartidos: cerca de las tres cuartas partes en Argentina y Brasil, y más del 10% en Uruguay y Chile. Entre la Guyana y Surinam están distribuidos 550.000 hindúes, 400.000 musulmanes y 375.000 budistas. La religión católica fue establecida y difundida por los españoles y portugueses al comienzo de la conquista. El protestantismo es un reflejo de la inmigración europea posterior y de la actividad misionera iniciada en el siglo XIX. Las sectas evangélicas estadounidenses han sido especialmente activas en el siglo



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Archipiélago Fernando de Noronha

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La piedra del Pico (Pedra do Pico) es uno de los lugares más emblemáticos del paisaje de este archipiélago, formado por 21 islas e islotes. Santuario ecológico, alberga 400 especies vegetales y 57 de animales vertebrados, muchas de ellas endémicas. Sólo las de aves suman más de 20; además, las islas son frecuentadas por la tortuga de peine y la tortuga verde, ambas en peligro de extinción. En el litoral hay abundancia de corales y viven cerca de 230 especies de peces. Los franceses, que ocuparon la isla principal durante algún tiempo, la llamaron isla de los Delfines (Ilha dos Golfinhos), debido a la presencia de numerosos ejemplares de estos cetáceos en la región. El archipiélago Fernando de Noronha fue declarado parque nacional en noviembre de 1988.

Cicero Viegas/The Image Bank



Cordillera de los Andes, Argentina
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Los Andes, una cordillera montañosa de Sudamérica, se extiende a lo largo de 7.200 km aproximadamente. En la fotografía aparece el pico Aconcagua, situado en la parte argentina** de los Andes. Este magnífico pico es la montaña más alta del hemisferio occidental, con 6.960 m de altitud.

Miquel Gonzalez/laif/Redux Pictures

**en limite con Chile





Sudamérica: mapa climático

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El clima de Sudamérica es cálido en general; la cordillera de los Andes es la única zona del subcontinente donde hay temperaturas frías constantes a causa de su altitud. Por lo general, el clima varía dependiendo de las regiones: abundantes precipitaciones alimentan las selvas ecuatoriales amazónicas, mientras que hay severas sequías en regiones áridas como el desierto de Atacama, en Chile.

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