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Sistema Endocrino - Apuntes -


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#1 Ge. Pe.

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Publicado el 05 junio 2007 - 07:09

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Gentileza de MSN ENCARTA
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SISTEMA ENDOCRINO


1.   Introducción

Sistema endocrino, conjunto de órganos y tejidos del organismo que liberan un tipo de sustancias llamado hormonas.

Los órganos endocrinos también se denominan glándulas sin conducto o glándulas endocrinas, debido a que sus secreciones se liberan directamente en el torrente sanguíneo, mientras que las glándulas exocrinas liberan sus secreciones sobre la superficie interna o externa de los tejidos cutáneos, la mucosa del estómago o el revestimiento de los conductos pancreáticos. Las hormonas secretadas por las glándulas endocrinas regulan el crecimiento, el desarrollo y las funciones de muchos tejidos, y coordinan los procesos metabólicos del organismo. La endocrinología es la ciencia que estudia las glándulas endocrinas, las sustancias hormonales que producen estas glándulas, sus efectos fisiológicos, así como las enfermedades y trastornos debidos a alteraciones de su función.

Los tejidos que producen hormonas se pueden clasificar en tres grupos: glándulas endocrinas, cuya función es la producción exclusiva de hormonas; glándulas endo-exocrinas, que producen también otro tipo de secreciones además de hormonas; y ciertos tejidos no glandulares, como el tejido nervioso del sistema nervioso autónomo, que produce sustancias parecidas a las hormonas.

2.   Hipófisis  
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La hipófisis, está formada por tres lóbulos: el anterior, el intermedio, que en los primates sólo existe durante un corto periodo de la vida, y el posterior. Se localiza en la base del cerebro y se ha denominado la “glándula principal”. Los lóbulos anterior y posterior de la hipófisis segregan hormonas diferentes. El anterior libera varias hormonas que estimulan la función de otras glándulas endocrinas, por ejemplo, la adrenocorticotropina, hormona adrenocorticotropa o ACTH, que estimula la corteza suprarrenal; la hormona estimulante de la glándula tiroides o tirotropina (TSH) que controla el tiroides; la hormona estimulante de los folículos o foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH), que estimulan las glándulas sexuales; y la prolactina, que, al igual que otras hormonas especiales, influye en la producción de leche por las glándulas mamarias. La hipófisis anterior es fuente de producción de la hormona del crecimiento, denominada también somatotropina, que favorece el desarrollo de los tejidos del organismo, en particular la matriz ósea y el músculo, e influye sobre el metabolismo de los hidratos de carbono. La hipófisis anterior también secreta una hormona denominada estimuladora de los melanocitos, que estimula la síntesis de melanina en las células pigmentadas o melanocitos. En la década de 1970, los científicos observaron que la hipófisis anterior también producía sustancias llamadas endorfinas, que son péptidos que actúan sobre el sistema nervioso central y periférico para reducir la sensibilidad al dolor.

El hipotálamo, porción del cerebro de donde deriva la hipófisis, secreta una hormona antidiurética (que controla la excreción de agua) denominada vasopresina, que circula y se almacena en el lóbulo posterior de la hipófisis. La vasopresina controla la cantidad de agua excretada por los riñones e incrementa la presión sanguínea. El lóbulo posterior de la hipófisis también almacena una hormona fabricada por el hipotálamo llamada oxitocina. Esta hormona estimula las contracciones musculares, en especial del útero, y la excreción de leche por las glándulas mamarias.

La secreción de tres de las hormonas de la hipófisis anterior está sujeta a control hipotalámico: la secreción de tirotropina está estimulada por el factor liberador de tirotropina (TRF), y la de hormona luteinizante, por la hormona liberadora de hormona luteinizante (LHRH). La dopamina elaborada por el hipotálamo suele inhibir la liberación de prolactina por la hipófisis anterior. Además, la liberación de la hormona de crecimiento se inhibe por la somatostatina, sintetizada también en el páncreas. Esto significa que el cerebro también funciona como una glándula.

3.   Glándulas suprarrenales  

Cada glándula suprarrenal está formada por una zona interna denominada médula y una zona externa que recibe el nombre de corteza. Las dos glándulas se localizan sobre los riñones. La médula suprarrenal produce adrenalina, llamada también epinefrina, y noradrenalina, que afecta a un gran número de funciones del organismo. Estas sustancias estimulan la actividad del corazón, aumentan la tensión arterial, y actúan sobre la contracción y dilatación de los vasos sanguíneos y la musculatura. La adrenalina eleva los niveles de glucosa en sangre (glucemia). Todas estas acciones ayudan al organismo a enfrentarse a situaciones de urgencia de forma más eficaz. La corteza suprarrenal elabora un grupo de hormonas denominadas glucocorticoides, que incluyen la corticosterona y el cortisol, y los mineralocorticoides, que incluyen la aldosterona y otras sustancias hormonales esenciales para el mantenimiento de la vida y la adaptación al estrés. Las secreciones suprarrenales regulan el equilibrio de agua y sal del organismo, influyen sobre la tensión arterial, actúan sobre el tejido linfático, influyen sobre los mecanismos del sistema inmunológico y regulan el metabolismo de los glúcidos y de las proteínas. Además, las glándulas suprarrenales también producen pequeñas cantidades de hormonas masculinas y femeninas.

4.   Tiroides

El tiroides es una glándula bilobulada situada en el cuello. Las hormonas tiroideas, la tiroxina y la triyodotironina aumentan el consumo de oxígeno y estimulan la tasa de actividad metabólica, regulan el crecimiento y la maduración de los tejidos del organismo y actúan sobre el estado de alerta físico y mental. El tiroides también secreta una hormona denominada calcitonina, que disminuye los niveles de calcio en la sangre e inhibe su reabsorción ósea.

5.   Glándulas paratiroides  

Las paratiroides se localizan en un área cercana o están inmersas en la glándula tiroides. La hormona paratiroidea o parathormona regula los niveles sanguíneos de calcio y fósforo y estimula la reabsorción de hueso.

6.   Ovarios  

Los ovarios son los órganos femeninos de la reproducción, o gónadas femeninas. Son estructuras pares con forma de almendra situadas a ambos lados del útero. Los folículos ováricos producen óvulos, o huevos, y también segregan un grupo de hormonas denominadas estrógenos, necesarias para el desarrollo de los órganos reproductores y de las características sexuales secundarias, como distribución de la grasa, amplitud de la pelvis, crecimiento de las mamas y vello púbico y axilar.

La progesterona ejerce su acción principal sobre la mucosa uterina en el mantenimiento del embarazo. También actúa junto a los estrógenos favoreciendo el crecimiento y la elasticidad de la vagina. Los ovarios también elaboran una hormona llamada relaxina, que actúa sobre los ligamentos de la pelvis y el cuello del útero y provoca su relajación durante el parto, facilitando de esta forma el alumbramiento.

7.   Testículos

Las gónadas masculinas o testículos son cuerpos ovoideos pares que se encuentran suspendidos en el escroto. Las células de Leydig de los testículos producen una o más hormonas masculinas, denominadas andrógenos. La más importante es la testosterona, que estimula el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, influye sobre el crecimiento de la próstata y vesículas seminales, y estimula la actividad secretora de estas estructuras. Los testículos también contienen células que producen el esperma. Ver Aparato reproductor.

8.   Páncreas  

La mayor parte del páncreas está formado por tejido exocrino que libera enzimas en el duodeno. Hay grupos de células endocrinas, denominados islotes de Langerhans, distribuidos por todo el tejido que secretan insulina y glucagón. La insulina actúa sobre el metabolismo de los hidratos de carbono, proteínas y grasas, aumentando la tasa de utilización de la glucosa y favoreciendo la formación de proteínas y el almacenamiento de grasas. El glucagón aumenta de forma transitoria los niveles de azúcar en la sangre mediante la liberación de glucosa procedente del hígado.

9.   Placenta  

La placenta, un órgano formado durante el embarazo a partir de la membrana que rodea al feto, asume diversas funciones endocrinas de la hipófisis y de los ovarios que son importantes en el mantenimiento del embarazo. Secreta la hormona denominada gonadotropina coriónica, sustancia presente en la orina durante la gestación y que constituye la base de las pruebas de embarazo. La placenta produce progesterona y estrógenos, somatotropina coriónica (una hormona con algunas de las características de la hormona del crecimiento), lactógeno placentario y hormonas lactogénicas. Ver Embriología.

10.   Otros órganos

Otros tejidos del organismo producen hormonas o sustancias similares. Los riñones secretan un agente denominado renina que activa la hormona angiotensina elaborada en el hígado. Esta hormona eleva a su vez la tensión arterial, y se cree que es provocada en gran parte por la estimulación de las glándulas suprarrenales. Los riñones también elaboran una hormona llamada eritropoyetina, que estimula la producción de glóbulos rojos por la médula ósea. El tracto gastrointestinal fabrica varias sustancias que regulan las funciones del aparato digestivo, como la gastrina del estómago, que estimula la secreción ácida, y la secretina y colescistoquinina del intestino delgado, que estimulan la secreción de enzimas y hormonas pancreáticas. La colecistoquinina provoca también la contracción de la vesícula biliar. En la década de 1980, se observó que el corazón también segregaba una hormona, llamada factor natriurético auricular, implicada en la regulación de la tensión arterial y del equilibrio hidroelectrolítico del organismo.

La confusión sobre la definición funcional del sistema endocrino se debe al descubrimiento de que muchas hormonas típicas se observan en lugares donde no ejercen una actividad hormonal. La noradrenalina está presente en las terminaciones nerviosas, donde trasmite los impulsos nerviosos. Los componentes del sistema renina-angiotensina se han encontrado en el cerebro, donde se desconocen sus funciones. Los péptidos intestinales gastrina, colecistoquinina, péptido intestinal vasoactivo (VIP) y el péptido inhibidor gástrico (GIP) se han localizado también en el cerebro. Las endorfinas están presentes en el intestino, y la hormona del crecimiento aparece en las células de los islotes de Langerhans. En el páncreas, la hormona del crecimiento parece actuar de forma local inhibiendo la liberación de insulina y glucagón a partir de las células endocrinas.

11.   Metabolismo hormonal  

Las hormonas conocidas pertenecen a tres grupos químicos: proteínas, esteroides y aminas. Aquellas que pertenecen al grupo de las proteínas o polipéptidos incluyen las hormonas producidas por la hipófisis anterior, paratiroides, placenta y páncreas. En el grupo de esteroides se encuentran las hormonas de la corteza suprarrenal y las gónadas. Las aminas son producidas por la médula suprarrenal y el tiroides. La síntesis de hormonas tiene lugar en el interior de las células y, en la mayoría de los casos, el producto se almacena en su interior hasta que es liberado en la sangre. Sin embargo, el tiroides y los ovarios contienen zonas especiales para el almacenamiento de hormonas.

La liberación de las hormonas depende de los niveles en sangre de otras hormonas y de ciertos productos metabólicos bajo influencia hormonal, así como de la estimulación nerviosa. La producción de las hormonas de la hipófisis anterior se inhibe cuando las producidas por la glándula diana particular, la corteza suprarrenal, el tiroides o las gónadas circulan en la sangre. Por ejemplo, cuando hay una cierta cantidad de hormona tiroidea en el torrente sanguíneo la hipófisis interrumpe la producción de hormona estimulante del tiroides hasta que el nivel de hormona tiroidea descienda. Por lo tanto, los niveles de hormonas circulantes se mantienen en un equilibrio constante. Este mecanismo, que se conoce como homeostasis o realimentación negativa , es similar al sistema de activación de un termostato por la temperatura de una habitación para encender o apagar una caldera.

La administración prolongada procedente del exterior de hormonas adrenocorticales, tiroideas o sexuales interrumpe casi por completo la producción de las correspondientes hormonas estimulantes de la hipófisis, y provoca la atrofia temporal de las glándulas diana. Por el contrario, si la producción de las glándulas diana es muy inferior al nivel normal, la producción continua de hormona estimulante por la hipófisis produce una hipertrofia de la glándula, como en el bocio por déficit de yodo.

La liberación de hormonas está regulada también por la cantidad de sustancias circulantes en sangre, cuya presencia o utilización queda bajo control hormonal. Los altos niveles de glucosa en la sangre estimulan la producción y liberación de insulina, mientras que los niveles reducidos estimulan a las glándulas suprarrenales para producir adrenalina y glucagón; así se mantiene el equilibrio en el metabolismo de los hidratos de carbono. De igual manera, un déficit de calcio en la sangre estimula la secreción de hormona paratiroidea, mientras que los niveles elevados estimulan la liberación de calcitonina por el tiroides.

La función endocrina está regulada también por el sistema nervioso, como demuestra la respuesta suprarrenal al estrés. Los distintos órganos endocrinos están sometidos a diversas formas de control nervioso. La médula suprarrenal y la hipófisis posterior son glándulas con rica inervación y controladas de modo directo por el sistema nervioso. Sin embargo, la corteza suprarrenal, el tiroides y las gónadas, aunque responden a varios estímulos nerviosos, carecen de inervación específica y mantienen su función cuando se trasplantan a otras partes del organismo. La hipófisis anterior tiene inervación escasa, pero no puede funcionar si se trasplanta.

Se desconoce la forma en que las hormonas ejercen muchos de sus efectos metabólicos y morfológicos. Sin embargo, se piensa que los efectos sobre la función de las células se deben a su acción sobre las membranas celulares o enzimas, mediante la regulación de la expresión de los genes o mediante el control de la liberación de iones u otras moléculas pequeñas. Aunque en apariencia no se consumen o se modifican en el proceso metabólico, las hormonas pueden ser destruidas en gran parte por degradación química. Los productos hormonales finales se excretan con rapidez y se encuentran en la orina en grandes cantidades, y también en las heces y el sudor. Ver Metabolismo.

12.   Ciclos endocrinos

El sistema endocrino ejerce un efecto regulador sobre los ciclos de la reproducción, incluyendo el desarrollo de las gónadas, el periodo de madurez funcional y su posterior envejecimiento, así como el ciclo menstrual y el periodo de gestación. El patrón cíclico del estro, que es el periodo durante el cual es posible el apareamiento fértil en los animales, está regulado también por hormonas.

La pubertad, la época de maduración sexual, está determinada por un aumento de la secreción de hormonas hipofisarias estimuladoras de las gónadas o gonadotropinas, que producen la maduración de los testículos u ovarios y aumentan la secreción de hormonas sexuales. A su vez, las hormonas sexuales actúan sobre los órganos sexuales auxiliares y el desarrollo sexual general.

En la mujer, la pubertad está asociada con el inicio de la menstruación y de la ovulación. La ovulación, que es la liberación de un óvulo de un folículo ovárico, se produce aproximadamente cada 28 días, entre el día 10 y el 14 del ciclo menstrual en la mujer. La primera parte del ciclo está marcada por el periodo menstrual, que abarca un promedio de tres a cinco días, y por la maduración del folículo ovárico bajo la influencia de la hormona foliculoestimulante procedente de la hipófisis. Después de la ovulación y bajo la influencia de otra hormona, la llamada luteinizante, el folículo vacío forma un cuerpo endocrino denominado cuerpo lúteo, que secreta progesterona, estrógenos, y es probable que durante el embarazo, relaxina. La progesterona y los estrógenos preparan la mucosa uterina para el embarazo. Si éste no se produce, el cuerpo lúteo involuciona, y la mucosa uterina, privada del estímulo hormonal, se desintegra y descama produciendo la hemorragia menstrual. El patrón rítmico de la menstruación está explicado por la relación recíproca inhibición-estimulación entre los estrógenos y las hormonas hipofisarias estimulantes de las gónadas.

Si se produce el embarazo, la secreción placentaria de gonadotropinas, progesterona y estrógenos mantiene el cuerpo lúteo y la mucosa uterina, y prepara las mamas para la producción de leche o lactancia. La secreción de estrógenos y progesterona es elevada durante el embarazo y alcanza su nivel máximo justo antes del nacimiento. La lactancia se produce poco después del parto, presumiblemente como resultado de los cambios en el equilibrio hormonal tras la separación de la placenta.

Con el envejecimiento progresivo de los ovarios, y el descenso de su producción de estrógenos, tiene lugar la menopausia. En este periodo la secreción de gonadotropinas aumenta como resultado de la ausencia de inhibición estrogénica. En el hombre el periodo correspondiente está marcado por una reducción gradual de la secreción de andrógenos.

13.   Trastornos de la función endocrina

Las alteraciones en la producción endocrina se pueden clasificar como de hiperfunción (exceso de actividad) o hipofunción (actividad insuficiente). La hiperfunción de una glándula puede estar causada por un tumor productor de hormonas que es benigno o, con menos frecuencia, maligno. La hipofunción puede deberse a defectos congénitos, cáncer, lesiones inflamatorias, degeneración, trastornos de la hipófisis que afectan a los órganos diana, traumatismos, o, en el caso de enfermedad tiroidea, déficit de yodo. La hipofunción puede ser también resultado de la extirpación quirúrgica de una glándula o de la destrucción por radioterapia.

La hiperfunción de la hipófisis anterior con sobreproducción de hormona del crecimiento provoca en ocasiones gigantismo o acromegalia, o si se produce un exceso de producción de hormona estimulante de la corteza suprarrenal, puede resultar un grupo de síntomas conocidos como síndrome de Cushing que incluye hipertensión, debilidad, policitemia, estrías cutáneas purpúreas, y un tipo especial de obesidad. La deficiencia de la hipófisis anterior conduce a enanismo (si aparece al principio de la vida), ausencia de desarrollo sexual, debilidad, y en algunas ocasiones desnutrición grave. Una disminución de la actividad de la corteza suprarrenal origina la enfermedad de Addison, mientras que la actividad excesiva puede provocar el síndrome de Cushing u originar virilismo, aparición de caracteres sexuales secundarios masculinos en mujeres y niños. Las alteraciones de la función de las gónadas afectan sobre todo al desarrollo de los caracteres sexuales primarios y secundarios. Las deficiencias tiroideas producen cretinismo y enanismo en el lactante, y mixedema, caracterizado por rasgos toscos y disminución de las reacciones físicas y mentales, en el adulto. La hiperfunción tiroidea (enfermedad de Graves, bocio tóxico) se caracteriza por abultamiento de los ojos, temblor y sudoración, aumento de la frecuencia del pulso, palpitaciones cardiacas e irritabilidad nerviosa. La diabetes insípida se debe al déficit de hormona antidiurética, y la diabetes mellitus, a un defecto en la producción de la hormona pancreática insulina, o puede ser consecuencia de una respuesta inadecuada del organismo.




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"Sistema endocrino," Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2007
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Publicado el 18 junio 2007 - 06:37

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En http://www.hormone.o...01/index_sp.cfm

El sistema endocrino es uno de los sistemas principales que tiene el cuerpo para comunicar, controlar y coordinar el funcionamiento del organismo. El sistema endocrino trabaja con el sistema nervioso y el reproductivo, y con los riñones, intestinos, hígado y con la grasa para ayudar a mantener y controlar:

los niveles de energía del cuerpo

la reproducción

el crecimiento y desarrollo

el equilibrio interno de los sistemas del cuerpo (llamado homeostasis)

las reacciones a las condiciones al ambiente (por ejemplo, la temperatura), al estrés y a las lesiones


El sistema endocrino desempeña estas tareas por medio de una red de glándulas y órganos que producen, almacenan o secretan ciertas hormonas.

Las hormonas son sustancias químicas especiales que penetran los fluidos del cuerpo después de ser fabricadas por una célula o un grupo de células. Las hormonas causan un efecto en otras células o tejidos del cuerpo.

Las glándulas endocrinas fabrican hormonas que se utilizan internamente en el cuerpo. Otras glándulas producen sustancias tales como la saliva, que llega al exterior del cuerpo. Las glándulas endocrinas y los órganos a éstas asociados son como fábricas: producen y almacenan las hormonas y las vierten a medida que son necesarias. Cuando el cuerpo necesita estas sustancias, el flujo sanguíneo lleva las hormonas a objetivos específicos, los cuales pueden ser órganos, tejidos o células. Para funcionar normalmente, el cuerpo necesita glándulas que funcionen correctamente, un suministro de sangre que transporte las hormonas hasta los lugare objetivo, receptores en las células correspondientes para que las hormonas puedan surtir su efecto, y un sistema para controlar cómo se producen y utilizan las

¿Qué problemas pueden surgir? Los trastornos endocrinos ocurren cuando uno o más de los sistemas endocrinos del cuerpo no están funcionando bien. Puede ser que las hormonas se viertan en cantidades excesivas o insuficientes para que el cuerpo pueda funcionar normalmente. Es posible que no haya suficientes receptores, o lugares de adhesión, para que las hormonas puedan dirigir el trabajo que tiene que realizarse. Es posible que haya un problema en el sistema que regula las hormonas en el flujo sanguíneo, o el cuerpo puede tener dificultad para controlar los niveles hormonales debido a problemas en la eliminación de las hormonas en la sangre. Por ejemplo, puede ser que el hígado o los riñones de una persona no estén funcionando bien y hagan que la persona mantenga un nivel alto de hormonas en el flujo sanguíneo.

Glándulas endocrinas



Las glándulas son órganos pequeños pero poderosos que están situados en todo el cuerpo y que controlan importantes funciones del organismo por medio de la liberación de hormonas.

Hipófisis o glándula pituitaria
El hipotálamo
El timo
La glándula pineal
Los testículos
Los ovarios
La tiroides
Las glándulas adrenales
La paratiroides
El páncreas


La hipófisis o glándula pituitaria


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La glándula pituitaria a veces se denomina la "glándula maestra" porque ejerce gran influencia en los otros órganos del cuerpo. Su función es compleja e importante para el bienestar general. La glándula pituitaria está dividida en dos partes, la parte anterior y la posterior.

La pituitaria anterior produce diversas hormonas:

Prolactina - La prolactina (o PRL por sus siglas en inglés) estimula la secreción láctea en la mujer después del parto y puede afectar los niveles hormonales de los ovarios en las mujeres y de los testículos en los hombres.

Hormona del crecimiento - La hormona del crecimiento (GH por sus siglas en inglés) estimula el crecimiento infantil y es importante para mantener una composición corporal saludable. En adultos también es importante para mantener la masa muscular y ósea. Puede afectar la distribución de grasa en el cuerpo.

Adrenocorticotropina - La adrenocorticotropina (ACTH por sus siglas en inglés) estimula la producción de cortisol por las glándulas adrenales. Cortisol se denomina una "hormona del estrés" porque es esencial para sobrevivir. Ayuda a mantener la presión arterial y los niveles de glucosa en la sangre.

Hormona estimulante de la tiroides - La hormona estimulante de la tiroides (TSH por sus siglas en inglés) estimula la glándula tiroides para que produzca hormonas tiroideas, las cuales, a su vez, regulan el metabolismo del cuerpo, la energía, el crecimiento y el desarrollo, y la actividad del sistema nervioso.

Hormona luteinizante - LLa hormona luteinizante (LH por sus siglas en inglés) regula la testosterona en los hombres y el estrógeno en las mujeres.

Hormona estimuladora de folículos - FEsta hormona (también llamada FSH por sus siglas en inglés) fomenta la producción de espermatozoides en los hombres y estimula los ovarios para que suelten los óvulos en las mujeres. La hormona luteinizante y la estimuladora de folículos trabajan conjuntamente para permitir el funcionamiento normal de los ovarios o los testículos.

La pituitaria posterior produce dos hormonas:

Oxitocina " - La oxitocina causa el reflejo de lactancia materna (eyección) y causa contracciones durante el parto.

Hormona antidiurética - La hormona antidiurética (ADH por sus siglas en inglés), también llamada vasopresina, se almacena en la parte posterior de la glándula pituitaria y regula el equilibrio de fluido en el cuerpo. Si la secreción de esta hormona no es normal, pueden producirse problemas entre el equilibrio de sodio (sal) y fluido, y también puede afectar los riñones de manera que funcionen deficientemente.

En reacción al exceso o deficiencia de las hormonas pituitarias, las glándulas afectadas por estas hormonas pueden producir un exceso o una deficiencia de sus propias hormonas. Por ejemplo, demasiada hormona del crecimiento puede causar gigantismo, o crecimiento excesivo, y una deficiencia puede causar enanismo, o sea muy baja estatura.

El hipotálamo

El hipotálamo es la parte del cerebro situada arriba de la glándula pituitaria. Libera hormonas que inician o paran la secreción de las hormonas pituitarias. El hipotálamo controla la producción de hormonas en la glándula pituitaria por medio de varias hormonas "liberadoras." Algunas de éstas son: la hormona que libera la hormona del crecimiento, o GHRH (que controla la liberación de la hormona del crecimiento); la hormona liberadora de tirotropina o TRH (que controla la liberación de la hormona estimulante de la tiroides); y la hormona liberadora de corticotropina, o CRH (que controla la liberación de adrenocorticotropina). La hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) le indica a la glándula pituitaria que produzca la hormona luteinizante (LH) y la hormona estimuladora de folículos (FSH), que son importantes para una pubertad normal.

El timo

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El timo es una glándula que se necesita en los primeros años para tener una función inmune normal. Es bastante grande inmediatamente después de que nace un niño y tiene un peso máximo cuando el niño llega a la pubertad, momento en que su tejido es reemplazado por grasa. La glándula del timo secreta hormonas llamadas humores. Estas hormonas ayudan a desarrollar el sistema linfoide o sistema inmune, que es el sistema que ayuda al cuerpo a tener una reacción inmune madura en las células para protegerlas contra la invasión de cuerpos invasores, tales como la bacteria.


La glándula pineal

Los científicos aún están determinando cómo funciona la glándula pineal. Hasta ahora han descubierto una hormona producida por esta glándula: la melatonina. ésta puede parar la acción (inhibir) de las hormonas que producen la gonadotropina, la cual controla el desarrollo y funcionamiento de los ovarios y los testículos. También puede ayudar a controlar los ritmos del sueño.

Los testículos

Los hombres tienen glándulas reproductivas gemelas, llamadas testículos, que producen la hormona testosterona. La testosterona ayuda a que el niño varón se desarrolle y mantenga sus características sexuales. Durante la pubertad, la testosterona ayuda a producir los cambios físicos que hacen que el niño se convierta en un hombre adulto, tales como el crecimiento del pene y los testículos, el crecimiento del vello facial y púbico, el engrosamiento de la voz, el aumento de masa muscular y fuerza, y el aumento de tamaño. Durante la vida adulta, la testosterona ayuda a mantener el vigor sexual, la producción de espermatozoides, el crecimiento del cabello, y la masa muscular y ósea.

El cáncer testicular, que es el cáncer más común en varones de 15 a 35 años, puede ser tratado por la extirpación de uno o ambos testículos. La reducción o falta de testosterona puede causar una disminución del impulso sexual, impotencia, una imagen alterada del cuerpo y otros síntomas.


Los ovarios

Las dos hormonas femeninas más importantes producidas por las glándulas reproductivas gemelas, los ovarios, son el estrógeno y la progesterona. Estas hormonas son las responsables de desarrollar y mantener las características sexuales femeninas y de mantener el embarazo. Junto con las gonadotropinas pituitarias (FH y LSH), también controlan el ciclo menstrual. Los ovarios también producen inhibina, una proteína que inhibe la liberación de la hormona estimuladora de folículos producida por la pituitaria anterior y ayuda a controlar el desarrollo de los óvulos.
El cambio más común en las hormonas ovarianas ocurre con el inicio de la menopausia que es parte del proceso natural de envejecimiento. También puede ocurrir cuando los ovarios se extirpan quirúrgicamente. La pérdida de función ovariana significa la pérdida de estrógeno, lo cual puede producir sofocos, adelgazamiento del tejido vaginal, suspensión de la menstruación, cambios de estado de ánimo y pérdida ósea u osteoporosis.

Una condición llamada síndrome de ovario poliquístico (PCOS) es causada por la producción excesiva de hormonas masculinas en las mujeres. El síndrome PCOS puede afectar los ciclos menstruales, la fertilidad y los niveles hormonales, y puede causar acne, crecimiento de vello facial y calvicie de configuración masculina.


La tiroides

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La tiroides es una pequeña glándula dentro del cuello, situada adelante de la traquea y abajo de la laringe. Las hormonas tiroideas controlan el metabolismo, que es la capacidad del cuerpo de desintegrar los alimentos y almacenarlos en forma de energía, y convertir los alimentos en productos de desperdicio, liberando energía en el proceso. La tiroides produce dos hormonas, T3 (llamada triyoditironina) y T4 (llamada tiroxina).

Los trastornos de la tiroides resultan de la deficiencia o exceso de la hormona tiroidea. Los síntomas del hipotiroidismo (deficiencia de hormona) incluyen pérdida de energía, reducción del ritmo cardíaco, resecamiento de la piel, estreñimiento y sensación de frío a todo momento. En los niños, el hipotiroidismo comúnmente conduce a un atraso en el crecimiento. Los bebés que nacen con hipotiroidismo pueden tener un atraso en el desarrollo y retraso mental si no se tratan. En los adultos, esta deficiencia muchas veces causa aumento de peso. Puede producirse un crecimiento de la tiroides o bocio.

El hipertiroidismo (exceso de hormona) puede resultar en bocio exoftálmico, o enfermedad de Grave. Los síntomas incluyen ansiedad, ritmo acelerado del corazón, diarrea y pérdida de peso. Es común que la glándula tiroides se agrande (bocio) y que haya una inflamación detrás de los ojos, la cual causa protuberancia de los mismos.

Hyperthyroidism (too much hormone) may result in exophthalmic goiter, or Grave's disease. Symptoms include anxiety, fast heart rate, diarrhea, and weight loss. An enlarged thyroid gland (goiter) and swelling behind the eyes that causes the eyes to push forward, or bulge out, are common.


Las glándulas suprarenales


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Cada glándula adrenal es, en realidad, dos órganos endocrinos. La parte exterior se llama la corteza adrenal. La parte interior se llama la médula adrenal. Las hormonas de la corteza adrenal son esenciales para sostener la vida; las de la médula no lo son.

La corteza adrenal produce glucocorticoides (tales como el cortisol) que ayuda al cuerpo a controlar el azúcar en la sangre, aumentar el consumo de proteína y grasa, y responder a factores estresantes tales como la fiebre, las enfermedades graves y lesiones. Los minerocorticoides (tales como la aldosterona) controlan el volumen de sangre y ayudan a regular la presión arterial actuando sobre los riñones para ayudarles a retener suficiente sal y fluido. La corteza adrenal también produce algunas hormonas sexuales, que son importantes para algunas de las características sexuales secundarias tanto en los hombres como las mujeres.

Dos trastornos importantes causados por problemas en la corteza adrenal son el síndrome de Cushing (un exceso de cortisol) y la enfermedad de Addison (una deficiencia de cortisol).

La médula adrenal produce epinefrina (adrenalina), la cual es secretada por los extremos de los nervios y aumenta el ritmo cardíaco, dilata las vías respiratorias para aumentar la cantidad de oxígeno y aumenta el flujo de sangre a los músculos, generalmente cuando la persona está asustada, emocionada o bajo estrés.

Norepinefrina también se fabrica en la médula adrenal pero esta hormona está asociada con el mantenimiento de actividades normales en vez de reacciones de emergencia. Demasiada norepinefrina puede elevar la presión sanguínea.


La paratiroides

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Situadas detrás de la glándula tiroides hay cuatro glándulas paratiroides. éstas fabrican las hormonas que ayudan a controlar los niveles de calcio y fósforo en el cuerpo. Las paratiroides son necesarias para una formación ósea apropiada. En reacción a una deficiencia de calcio en la dieta, las paratiroides fabrican la hormona paratiroidea (PTH por sus siglas en inglés) que toma el calcio de los huesos para que esté disponible en la sangre para conducción en los nervios y contracción de los músculos.

Si las paratiroides se extraen durante una operación de la tiroides, el nivel de calcio bajo en la sangre producirá síntomas tales como un ritmo cardíaco irregular, espasmos musculares, hormigueo en las manos y los pies y, posiblemente, dificultad para respirar. Un tumor o una enfermedad crónica puede causar una secreción excesiva de la hormona paratiroidea y puede producir dolor en los huesos, cálculos renales, aumento de la orina, debilidad muscular y fatiga.


El páncreas

El páncreas es una glándula grande situada detrás del estómago que ayuda al cuerpo a mantener niveles saludables de azúcar (glucosa) en la sangre. El páncreas secreta insulina, una hormona que ayuda a la glucosa a circular desde la sangre hasta las células donde se utiliza para obtener energía. El páncreas también secreta glucagón cuando el azúcar en la sangre está bajo. El glucagón le indica al hígado que debe enviar glucosa al flujo sanguíneo, la cual se almacena en el hígado en forma de glicógeno.

La diabetes, un desequilibrio en los niveles de azúcar en la sangre, es el principal trastorno del páncreas. La diabetes ocurre cuando el páncreas no produce suficiente insulina (Tipo 1) o el cuerpo es resistente a la insulina en la sangre (Tipo 2). Sin suficiente insulina para hacer que la glucosa circule a través del proceso metabólico, los niveles de glucosa en la sangre se elevan excesivamente.

En la diabetes Tipo 1, el paciente tiene que inyectarse insulina. En la diabetes Tipo. 2 puede ser que el paciente no necesite insulina, pudiendo a veces controlar los niveles de azúcar en la sangre con ejercicio, dieta y otros medicamentos.

El exceso de insulina causa una condición llamada hiperinsulismo (HI) que conduce a la hipoglucemia (deficiencia de azúcar en la sangre). La forma hereditaria, llamada hiperinsulismo congénito, causa hipoglucemia grave en la infancia. A veces se puede tratar con medicamentos pero, con frecuencia, se tiene que extraer quirúrgicamente parte o todo el páncreas. Una causa menos común de hipoglucemia es un tumor del páncreas que produce insulina, llamado un insulinoma. Los síntomas de azúcar baja incluyen ansiedad, sudor, aumento del ritmo cardíaco, debilidad, hambre y mareo. La deficiencia de azúcar en la sangre estimula la liberación de epinefrina, glucagón y la hormona de crecimiento, todas las cuales ayudan a regresar el nivel de azúcar a la normalidad.




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Siempre es bueno leer diferentes desripciones de los sistemas. Tal vez se pierdan la imagenes...veremos...
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#3 Ge. Pe.

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Publicado el 25 junio 2007 - 04:16

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En Manual Merck

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No quedaron muy buenos los uploads... pero algo se ve
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#4 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 30 junio 2007 - 09:45

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Esquema de la HIPOFISIS



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#5 little_lady

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    Inmortal

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Publicado el 30 junio 2007 - 11:33

ta.muy.interesante.el.tema....
demás.que.a.los.nenes.del.colegio.les.servirá

=)


gracias!


juega...rie...crece

#6 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 09 julio 2007 - 12:04

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En www.uc.cl

SISTEMA ENDOCRINO


En los seres vivos la información de las condiciones internas y externas es transmitida continuamente a los centros de integración, desde donde se inician las respuestas apropiadas. La comunicación y la integración de la información se realiza a través de señales químicas y corresponden al control endocrino de la homeostasis de un individuo. Una vía más directa y rápida de comunicación está constituído por el sistema nervioso, donde las neuronas utilizan señales eléctricas, impulsos nerviosos, para conducir la información y forman parte del control nervioso de la conducta de un individuo. Se sabe en la actualidad que hay una considerable superposición entre estos dos sistemas.
Las hormonas son moléculas que se secretan en una zona del organismo por células especializadas que forman una glándula. Las hormonas son transportadas por el torrente sanguíneo hacia otras partes del cuerpo donde actúan sobre determinados órganos y/o tejidos blanco. Las glándulas se clasifican en exocrinas si sus productos secretados se vacían en superficies, como la piel o la cavidad estomacal y en endocrinas si sus productos de secreción salen al intersticio desde donde difunden hacia la sangre para su posterior distribución a través del organismo.

La producción de hormonas está regulada por complejos sistemas retroactivos de alimentación, conocidos como retroalimentación positivos y negativos y que son ilustrados en el esquema de Regulación de la Secreción Hormonal en el sistema endocrino.


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Esquema que ilustra la forma de transportarse la información a largas distancias y las diferencias entre el sistema Nervioso y Endocrino

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Tipos de glándulas en el sistema endocrino. Ejemplo de glándulas exocrinas son la glándula mamaria, las sudoríparas y la parte del páncreas que secreta enzimas que participan en la digestión de alimentos. Glándulas endocrinas que secretan sus productos al intersticio como: la hipófisis, las gónadas y la tiroides

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El esquema ilustra los mecanismos de regulación de la secreción de hormonas en los cuales se integran distintos niveles de información. La información del medio externo que se recibe por los órganos de los sentidos en el encéfalo o por cambios en el medio interno es recibida por el hipotálamo que estimula la producción de hormonas en la hipófisis a través de la producción de hormonas liberadoras. Las hormonas hipofisiarias a su vez, aumentan la producción de hormonas de los órganos blanco. Sin embargo, cuando las concentraciones de hormonas alcanzan su nivel límite, por retroalimentación negativa, este proceso se inhibe tanto a nivel hipofisiario como del hipotálamo

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Hormonas producidas por la hipófisis anterior o adenohipófisis

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Esquema que ilustra las relaciones entre el hipotálamo y las hormonas secretadas por la hipófisis anterior. El mecanismo por el cual el hipotálamo regula la secreción de la hipófisis es por la producción de factores liberadores, o gonadotropinas, específicos para cada hormona hipofisiaria

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Esquema de la relación entre el hipotálamo y la hipófisis posterior, o neurohipófisis, donde se secretan la hormona antidiurética (ADH) y la oxitocina

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#7 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 26 agosto 2007 - 08:09

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Continuamos y completamos el capitulo Sistema Endocrino de la PUC
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GLÁNDULAS TIROIDES Y PARATIROIDES

Ubicación de la glándula tiroides muy cerca de la laringe. Las glándulas paratiroides se encuentran dentro de la glándula tiroides. La tiroxina es la principal hormona producida por la tiroides se caracteriza por la presencia de 4 átomos de yodo (I). La falta de yodo en la dieta se asocia al bocio, desarrollo excesivo de esta glándula

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Esquema que ilustra la regulación del calcio en la sangre por la 'calcitonina', hormona producida por la glándula tiroides y la 'paratohormona' producida por la paratiroides

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REGULACIÓN DE LA GLUCOSA EN LA SANGRE

Esquema de la regulación de la concentración de la glucosa en la sangre. Cuando la concentración de la glucosa es baja en la sangre, el páncreas produce glucagón que estimula el desdoblamiento del glucógeno y la salida de glucosa en el hígado. Cuando la concentración de la glucosa sube, el páncreas secreta insulina que estimula la absorción de glucosa por las células y la conversión a glucógeno en el hígado. También es posible que frente a una situación de estrés se estimule la producción de ACTH que actúa sobre la corteza suprarrenal para producir cortisol y otros compuestos. Estas hormonas aceleran la degradación de proteínas y su conversión a glucosa en el hígado. La estimulación de la médula suprarrenal, por fibras del sistema nervioso autónomo simpático, produce adrenalina y noradrenalina que también aumenta la concentración de glucosa en la sangre

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#8 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 27 agosto 2007 - 02:22

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Introducciones excelentes...
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EL SISTEMA ENDOCRINO



La información química sin duda constituyó la primera forma de comunicación intercelular en los organismos.

Cuando las distancias entre las células son cortas, las moléculas de señalización se mueven por difusión desde donde son producidas hasta donde actúan, las células blanco. Cuando las células blanco se encuentran a una considerable distancia, las moléculas de señalización son transportadas por el torrente sanguíneo. Las neuronas constituyen un canal de comunicación más rápido y directo. Son células especializadas en la producción y transmisión de señales eléctricas -el impulso nervioso - y conducen información a grandes distancias. Ambos sistemas interactúan estrechamente y también comparten muchos mecanismos de comunicación. La relación entre ellos se conoce como el sistema neuroendrocrino, un sistema integrado de regulación homeostática.

Tanto los vertebrados como los invertebrados presentan hormonas. La estructura química, así como los efectos de las hormonas de los invertebrados suele diferir sustancialmente de las de los vertebrados. En general, el sistema endocrino provee una comunicación más lenta que la provista por el sistema nervioso, pero más generalizada.

Las hormonas son moléculas señalizadoras secretadas en una parte de un organismo, que difunden o, en los vertebrados, son transportadas por el torrente sanguíneo a otros órganos y tejidos, donde ejercen efectos específicos. Las principales glándulas endocrinas de los vertebrados incluyen la hipófisis, el hipotálamo, el tiroides, las paratiroides, la corteza suprarrenal y la médula suprarrenal, el páncreas (también una glándula exocrina), la pineal y las gónadas (ovarios o testículos).

La producción de muchas hormonas es regulada por sistemas de retroalimentación negativa que involucran al lóbulo anterior de la glándula hipófisis y al hipotálamo.

El hipotálamo es la fuente de por lo menos nueve hormonas. Estas hormonas actúan estimulando o inhibiendo la secreción de otras hormonas por parte de la hipófisis anterior. Además de producir hormonas peptídicas (en algunas ocasiones llamadas hormonas liberadoras) que actúan sobre el lóbulo anterior de la hipófisis, el hipotálamo produce las hormonas antidiurética (ADH) y oxitocina, que son almacenadas en el lóbulo posterior de la hipófisis y liberadas desde allí.

La hipófisis se encuentra bajo la influencia directa del hipotálamo. Según las hormonas que reciba del hipotálamo, la hipófisis produce hormonas tróficas que, a su vez, estimulan a las glándulas blanco para que produzcan otras hormonas. Estas hormonas actúan luego sobre la hipófisis o el hipotálamo (o sobre ambos) inhibiendo la producción de las hormonas tróficas. Además de producir las hormonas tróficas, el lóbulo anterior de la hipófisis también secreta somatotrofina (hormona del crecimiento) y prolactina. La producción de la hormona tiroidea y de las hormonas esteroides de la corteza suprarrenal y gónadas es regulada por el sistema hipotálamo-hipófisario.

La glándula tiroides produce la hormona tiroxina, un aminoácido combinado con cuatro átomos de yodo. Esta glándula se encuentra bajo la influencia de su hormona estimulante (TSH) secretada por la hipófisis.

Las glándulas suprarrenales están compuestas por dos zonas claramente diferenciables en cuanto a su estructura y a su función: la corteza y la médula suprarrenal. La corteza suprarrenal -la capa externa de la glándula- es la fuente de varias hormonas esteroides. En los seres humanos hay dos grupos principales de hormonas esterorides: los glucocorticoides y los mineralocorticoides. La médula suprarrenal está formada por células neurosecretoras cuyas terminales secretan adrenalina y noradrenalina en el torrente sanguíneo.

Las células de los islotes del páncreas son la fuente de tres hormonas implicadas en la regulación de la glucosa sanguínea: la insulina, el glucagón y la somatostatina. El azúcar sanguíneo también se encuentra bajo la influencia de la adrenalina (epinefrina) y la noradrenalina (norepinefrina) -que se liberan de la médula suprarrenal en situaciones de estrés-, el cortisol y otros glucocorticoides, liberados de la corteza suprarrenal en tiempos de estrés, y la somatotrofina.

La glándula pineal es la fuente de melatonina que interviene en la regulación de los cambios fisiológicos estacionales y de los circadianos. Esta glándula secreta una hormona, la melatonina, en forma rítmica e interviene en la regulación de los cambios fisiológicos estacionales y de los ritmos circadianos.

Las prostaglandinas son un grupo de ácidos grasos que se asemejan a otras hormonas, pero que frecuentemente actúan sobre los mismos tejidos que las producen. Se forman en casi todos -si no en todos- los tejidos del cuerpo y afectan funciones tan diversas como la contracción del músculo liso, la aglutinación de plaquetas y la respuesta inmune.

Las hormonas actúan al menos por dos mecanismos diferentes. Algunas entran libremente a las células, se combinan con un receptor intracelular y ejercen una influencia directa sobre la transcripción de RNA. Otras se combinan como moléculas receptoras sobre la superficie de las membranas de las células blanco, la combinación hormona-receptor puede ingresar al citoplasma o puede provocar la liberación de un "segundo mensajero" que desencadena una serie de acontecimientos dentro de la célula.

La neuroendocrinología estudia la interacción entre los sistemas endocrino y nervioso. Por un lado, la actividad neuronal controla la secreción hormonal de muchas glándulas, en general a través del sistema nervioso autónomo. Asimismo, el ambiente hormonal, a través de la interacción con receptores específicos, modifica la actividad nerviosa, regulando comportamientos tan variados como la conducta sexual, la agresividad o la conducta alimenticia.


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Fuente: Curtis, Barnes, Schnek, Flores. Biologia.
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#9 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 03 septiembre 2007 - 07:30

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En: Curso de Biologia PUC (el curso completo lo estamos publicando en Capitulos de Biologia)

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REGULACIÓN HORMONAL DE LA REPRODUCCIÓN

La producción de las hormonas sexuales masculinas como la testosterona está regulada por un sistema en el que participan el testículo, la hipófisis anterior y el hipotálamo. La hormona luteinizante (LH) estimula la producción de testosterona por las células de Leydig ubicadas en el espacio intersticial de los túbulos seminíferos del testículo. Un aumento excesivo de esta hormona produce por retroalimentación negativa a nivel del hipotálamo una reducción de la secreción de GnRH (factor liberador de hormona luteinizante ) y una reducción en la secreción de LH por la hipófisis.

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La producción de las hormonas sexuales femeninas como el 'estradiol' y la 'progesterona' están reguladas por un sistema en el que participan el ovario, la hipófisis anterior y el hipotálamo y su regulación es semejante a la descrita.

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REGULACIÓN HORMONAL DEL CICLO MENSTRUAL EN LA MUJER

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Esquema que muestra todos los eventos que ocurren durante el ciclo menstrual en la mujer y que incluyen las variaciones en las concentraciones plasmáticas de estradiol, progesterona, hormona luteinizante (LH) y hormona folículo estimulante (FSH). Además, de los cambios en el ovario y en el endometrio del útero.


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#10 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 15 septiembre 2007 - 02:35

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Diagramas que nunca sobran
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#11 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 24 septiembre 2007 - 08:02

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Un grupo de hormonas muy interesante...
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ENDORFINAS


Consideraciones generales


El término endorfina inicialmente se utilizó como sinónimo de péptido opioide endógeno ("como morfina" endógena) y sirvió para un tipo de polipéptidos que, al parecer, se localizaban en el cerebro y tendrían actividades biológicas parecidas a los opiáceos. Si la morfina y sus análogos se fijaban a receptores específicos del cerebro y también de otros órganos periféricos, era lógico pensar que tendrían que existir sustancias endógenas parecidas a los opiáceos que se fijarían a aquellos receptores.

Los dos primeros opioides endógenos aislados en el cerebro y caracterizados fueron dos pentapéptidos: metencefalina y leuencefalina. La primera presentaba una composición que era idéntica a la secuencia de los residuos 61-65 de una hormona hipofisaria de función mal conocida, la Beta-lipotropina, que tiene 91 aminoácidos.

Posteriormente se comprobó que la -lipotropina contiene otros fragmentos peptídicos que constituyen otros tantos opioides endógenos: Alfa-endorfina, Gamma-endorfina y Beta-endorfina, uno de los más potentes, y que corresponden a la secuencia 61-91 de la Beta-lipotropina. Esta última procede, junto con la ACTH, de una macromolécula, la proopiomelanocortina (POMC), que sería sintetizada en la adenohipófisis por las células corticotropas y, bajo la acción de la hormona hipotalámica estimulante de la secreción de ACTH (CRH), la ACTH y la Beta-lipotropina, serían liberadas simultáneamente.

La leuencefalina, aun cuando tiene una secuencia de aminoácidos que también se encontraría dentro de la POMC, en realidad procede de otros precursores prohormonales, conocidos con el nombre de preproencefalina A y preproencefalina B; esta última contiene también la secuencia de otros péptidos opioides, como la dinorfina y la Beta-neoendorfina.

Distribución y funciones de los péptidos opioides


Las neuronas que contienen encefalinas se encuentran distribuidas en regiones con funciones especializadas; en la médula espinal las concentraciones más elevadas se hallan en la sustancia gris dorsal, que contiene las terminaciones nerviosas de las neuronas sensitivas primarias que se cree modularían la percepción del dolor. También se encuentran en el núcleo vagal, en el locus coeruleus y el hipotálamo. Las elevadas concentraciones de encefalinas y receptores opioides en el hipotálamo justificarían los efectos estimulantes sobre la prolactina (PRL) y la hGH (definidas más adelante) y los supresores sobre la TSH y las gonadotropinas que se han descrito para las endorfinas. La Beta-endorfina se localiza fundamentalmente en el lóbulo intermedio de la hipófisis y, en menor cantidad, en el hipotálamo y otras áreas del cerebro.
Las encefalinas se hallan en las células secretoras y células nerviosas del intestino, lo que indica que intervienen en la función intestinal (motilidad). También están presentes en el sistema nervioso periférico y en la médula suprarrenal.

Mecanismos de acción de los péptidos opioides


Para desarrollar su acción se fijan a receptores específicos localizados en la membrana celular. El antagonista de la morfina denominado naloxona se fija a un tipo de receptor y bloquea o antagoniza la acción de la morfina. Se han descrito cuatro tipos de receptores no totalmente selectivos: µ (morfina), K (kappa) (encefalinas), D (delta) (dinorfina) y E (epsilon) (-endorfina).

Efectos sobre el sistema endocrino


La administración de morfina y péptidos análogos produce la liberación de hGH y de PRL e inhibe la secreción de TSH y gonadotropinas. Precisamente en algunos casos de amenorrea hipotalámica, la administración de naloxona ha producido la liberación de gonadotropinas, interpretándose que en estos casos habría una actividad opioide muy aumentada que impediría la liberación de hormona liberadora de LH (LHRH) y, por consiguiente, de gonadotropinas, pudiendo todo ello ser antagonizado con la naloxona. También se sabe que la morfina produce liberación de hormona antidiurética (ADH) y se considera asimismo que la administración de naloxona podría revertir algunos síndromes de secreción inapropiada de ADH.

Se ha demostrado secreción paraneoplásica de Beta-endorfina a partir de tumores productores de POMC, junto con ACTH; también en caso de feocromocitomas pueden liberarse a la sangre metencefalinas y Beta-lipotropina. En la insuficiencia suprarrenal crónica además de una elevación de la ACTH también hay una elevación de otros péptidos POMC tales como Beta-lipotropina y Beta-endorfinas que presentan un ritmo circadiano normal.

La metencefalina y la Beta-endorfina están presentes en el páncreas endocrino y en individuos sanos ejercen acciones divergentes: la primera altera la secreción de insulina inducida por la glucosa, y la segunda aumenta los niveles circulantes de insulina. Se cree, por tanto, que ambos péptidos opioides ejercerían un papel modulador en el control neuroendocrino de la liberación de insulina. En los pacientes con diabetes mellitus no insulinodependiente, la metencefalina produce inhibición de la respuesta insulínica a la administración de arginina de forma más pronunciada que en las personas sanas, y la Beta-endorfina aumenta mucho más los niveles basales de insulina en los diabéticos que en los sanos. Estos efectos serían bloqueados por la naloxona.

Las endorfinas pueden desempeńar un papel en el control del apetito y, al parecer, lo estimularían. La ingesta de grasa parece que estaría aumentada por péptidos opioides que actuarían centralmente igual que la galanina. En estudios experimentales los ratones obesos tendrían mayor contenido hipofisario de Beta-endorfina y la administración de naloxona inhibiría la hiperingesta que presentarían estos animales.


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Contribucion de la red, se agradece...
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#12 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 25 septiembre 2007 - 02:00

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Un esquema muy didáctico
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#13 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 03 octubre 2007 - 09:55

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Leer mucho y de varios autores. Otro aporte.
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HIPOFISIS-HIPOTÁLAMO


Anatomía hipotálamo-hipofisaria

La neurohipófisis y el tallo hipofisario se forman como una evaginación caudal del diencéfalo, siendo en la práctica un continuum anatómico de tejido nervioso. Por el contrario, la adenohipófisis no es tejido neural, sino un divertículo que crece en sentido craneal desde una parte de la primitiva cavidad oral, la bolsa de Rathke. La adenohipófisis no tiene contacto neural con el hipotálamo y debe comunicarse con él a través de la rica vascularización que forma la red portal hipofisaria. La glándula hipofisaria humana pesa menos de 1 g y es mayor en la mujer que en el varón; la adenohipófisis constituye tres cuartas partes de su peso.

El hipotálamo está situado en la base del diencéfalo debajo del tálamo y se considera convencionalmente que su límite anterior es la lamina terminalis y el posterior una línea imaginaria que une los cuerpos mamilares con la comisura posterior. Sin embargo, estos límites tienen poco sentido funcional y existe una conexión perfecta con diversas áreas del sistema nervioso central (SNC) y, entre otras, con el área preóptica de relevancia endocrinológica. Formando parte del infundíbulo se encuentra la eminencia media, donde confluyen las neurohormonas hipotalámicas antes de pasar a los vasos porta hipotálamo-hipofisarios y donde se ejercen también funciones de regulación. En el área supraóptica del hipotálamo destacan los núcleos supraóptico y paraventricular, que contienen las neuronas productoras de vasopresina y de oxitocina, las cuales, tras discurrir por vía axonal a través del tallo hipofisario, son liberadas a la circulación en la neurohipófisis.

El núcleo supraquiasmático es pequeńo pero tiene gran importancia, dado que está implicado en la generación de los ritmos circadianos y los ritmos hormonales, así como en la regulación del comportamiento; este área es rica en receptores para esteroides gonadales. En el área intermedia o tuberal se encuentran los núcleos ventromedial y dorsomedial, en contacto con el núcleo arqueado, los cuales tienen abundantes conexiones con otras áreas del SNC. Respecto al núcleo arqueado, sus terminaciones se extienden hasta la eminencia media y es un área directamente implicada en el control de la adenohipófisis.
En cuanto a la hipófisis, ésta funciona como una unidad anatómica especialmente protegida dado que reside en la silla turca y se encuentra rodeada por tejido óseo en su totalidad, excepto en su parte superior, donde presenta una membrana extraordinariamente resistente, la duramadre, la cual es atravesada por el tallo hipofisario.

Irrigación

El hipotálamo recibe su sangre arterial desde el polígono de Willis. Las arterias cerebrales anteriores y comunicantes anteriores nutren el hipotálamo anterior, mientras que el hipotálamo medio recibe sangre de las arterias comunicantes posteriores, y el hipotálamo posterior es irrigado por las arterias de la bifurcación de la basilar y las cerebrales posteriores.

El aporte sanguíneo al hipotálamo basal, el infundíbulo, el tallo hipofisario y la hipófisis deriva de las arterias carótidas a través de las hipofisarias superior e inferior. La eminencia media anterior y la mayor parte del tallo hipofisario reciben su aporte sanguíneo de las arterias hipofisarias superiores y la zona posterior de la eminencia media está irrigada por otros vasos derivados del polígono de Willis, mientras que la zona ventral del tallo hipofisario lo está por la sangre arterial que recorre los vasos porta. La mayor parte del aporte de la adenohipófisis no deriva de las arterias hipofisarias, sino de la sangre arterial que llega recorriendo el plexo venoso de los vasos porta. En la eminencia media las arterias drenan en una rica red capilar; parte de estos capilares se extiende hacia arriba hasta el suelo del III ventrículo, mientras que otros capilares más cortos se disponen en forma de "capa". Los vasos porta con sangre arterial conteniendo las neurohormonas hipotalámicas recogida en esta capa de la eminencia media descienden por el tallo hipofisario en los denominados vasos porta "largos", los cuales alcanzan e irrigan la adenohipófisis. Sin embargo, en la base del tallo y antes de la unión con la adenohipófisis, estos vasos largos se unen con los vasos porta hipofisarios "cortos" que nacen en la zona ventral del tallo y que en parte derivan de las arterias hipofisarias inferiores. El 90% de la sangre que llega a la adenohipófisis deriva de los vasos porta largos, los cuales en la hipófisis drenan en el sistema sinusoidal del plexo secundario. Los capilares hipofisarios y de la eminencia media se parecen a los periféricos y difieren de los típicos del SNC por ser capilares fenestrados para facilitar el intercambio de sustancias.

Fisiología

Es conveniente estudiar el hipotálamo y la hipófisis como una unidad funcional.

El hipotálamo es el centro de la regulación neuroendocrina, autónoma y homeostásica y actúa como un centro integrador coordinando mensajes del entorno, ritmos, patrones de desarrollo endógeno y seńales corporales, para producir finalmente, de una forma integrada, respuestas autónomas tempranas y respuestas endocrinas relativamente tardías. La unidad hipotálamo-hipofisaria regula, a través de la neurohipófisis o hipófisis posterior, el balance hídrico y algunos componentes de la función reproductiva, y a través de la adenohipófisis o hipófisis anterior, entre otros, el estado metabólico, la función reproductiva, el crecimiento y la respuesta hormonal al estrés. El hipotálamo per se regula el balance calórico y diversas funciones adaptativas.

En la unidad funcional hipotálamo-neurohipófisis, la neurohormona es liberada directamente en los vasos efluyentes de la hipófisis posterior y pasa a la circulación general sin etapa intermedia, conteniendo la cadena de mensajes sólo dos eslabones: seńales neuronales-neurohormona (vasopresina u oxitocina).

Por el contrario, la unidad hipotálamo-adenohipófisis opera con mayor complejidad, las seńales hipotalámicas modulan la liberación de una neurohormona determinada, también denominada hormona hipotalámica, hormona liberadora o releasing hormone, en la eminencia media.

De aquí es transportada a la hipófisis anterior, donde alcanza determinados grupos celulares estimulando o inhibiendo la liberación de una hormona hipofisaria, la cual, a su vez, pasará a la circulación general para ejercer sus acciones periféricas.

El flujo de mensajes para esta unidad es: neurotransmisor-neurohormona-hormona hipofisaria.

Ejes hormonales hipotálamo-adenohipofisarios

En el esquema general de la regulación del eje hipotálamo-adenohipofisario, la hipófisis, a través de un tipo celular específico, libera a la circulación periférica una hormona determinada.

Ésta ejerce sus acciones periféricas, bien de manera difusa sobre tejidos no hormonales como ocurre con la hormona del crecimiento, bien focalmente sobre otra glándula como ocurre con la hormona tirotropa sobre la glándula tiroides; de esta forma, el resultado de la acción hormonal en la periferia puede ser la génesis de una acción biológica, la liberación de una nueva hormona que a su vez originará una acción biológica, o ambas.

La acción biológica iniciada o los niveles de la hormona liberada cierran el circuito mediante un mecanismo de retroalimentación (feedback) negativa, inhibiendo la liberación hipofisaria de la hormona que puso en marcha el proceso. Es evidente que un circuito con estas características es capaz, en teoría, de regularse por sí mismo, siendo innecesaria la intervención del hipotálamo. En el esquema planteado, la neurohormona hipotalámica o releasing hormone tendría como misión sacar al sistema de su estabilidad, es decir, provocar una descarga hormonal no debida a falta de inhibición por retroalimentación sino por necesidad intrínseca del SNC, como generar un ritmo o modificar la tasa de secreción al cambiar la etapa vital del individuo.

Las hormonas hipotalámicas tienen, además, acción trófica sobre las células hipofisarias y sitúan el nivel de operación o de equilibrio (set point) del sistema a un nivel de funcionamiento más o menos elevado y son, a su vez, reguladas por la hormona o por la acción biológica periférica, que generalmente envía información comparativa al hipotálamo y a los centros superiores.

Las hormonas hipotalámicas que regulan la función hipofisaria mas relevantes son las siguientes:

GHRH: hormona hipotalámica estimulante de la secreción de hormona del crecimiento (44 aminoácidos) o growth hormone releasing hormone. Estimula la liberación de hormona del crecimiento (GH).

CRH: hormona hipotalámica estimulante de la secreción de adrenocorticotropina (41 aminoácidos) o corticotropin releasing hormone. Estimula la liberación hipofisaria de la hormona corticotropa o adrenocorticotropina (ACTH).

TRH: hormona hipotalámica estimulante de la secreción de hormona tirotropa (3 aminoácidos) o thyrotrophin releasing hormone. Estimula la secreción hipofisaria de la hormona tirostimulante o tirotropa (TSH) y de prolactina (PRL), si bien no es el regulador fisiológico de esta última.

Gn-RH: u hormona hipotalámica liberadora de gonadotropinas (10 aminoácidos) o gonadotrophin releasing hormone, también denominada LHRH. Estimula la liberación de la hormona luteinizante (LH) y de la foliculostimulante (FSH).


Junto con estas cuatro hormonas hipotalámicas estimuladoras de la secreción hormonal hipofisaria existen otras dos de carácter inhibitorio.

Somatostatina (GHRIH, SS, SRIF, 14 aminoácidos) o growth hormone release inhibiting hormone. Su función fisiológica más relevante es inhibir la liberación de hormona del crecimiento (GH), pero es capaz de inhibir la secreción de una variedad de hormonas tan extensa que le ha valido el nombre alternativo de paninhibina.

Dopamina: como su nombre indica es una amina biógena y su acción fisiológica es inhibir la secreción PRL.


Las hormonas neurohipofisarias son las siguientes:

Oxitocina: (9 aminoácidos); sus funciones básicas de estimulación son la contracción uterina y la del alvéolo mamario para provocar la expulsión de leche. Tiene una posible función en el orgasmo.

Vasopresina: (9 aminoácidos); es conocida como vasopresina, por su potente acción presora, y como hormona antidiurética (ADH), por su notable papel en la regulación hídrica. Es discutida su contribución junto con la CRH a la liberación hipofisaria de ACTH; por otra parte, se ha sugerido que participa en procesos relacionados con la memoria.


Otras hormonas adenohipofisarias revelantes son las siguientes:

*GH: hormona del crecimiento u hormona somatotropa, de 191 aminoácidos. Actúa sobre receptores periféricos y sus funciones son promover el crecimiento somático y modular el metabolismo.

PRL: prolactina, de 199 aminoácidos. Su función corporal es promover la producción de leche por la glándula mamaria.

ACTH: hormona corticotropa o adrenocorticotropina, de 39 aminoácidos, cuya función es estimular la corteza suprarrenal.

TSH: hormona tirostimulante, estimulante del tiroides o tirotropa, de 201 aminoácidos. Estimula la liberación de hormonas tiroideas y el trofismo de los folículos tiroideos.

LH: hormona luteinizante o luteostimulante, de 204 aminoácidos, estimula las células de Leydig en la gónada masculina y la función del cuerpo lúteo en la femenina.

FSH: hormona foliculostimulante o estimulante del folículo, de 204 aminoácidos. Estimula el folículo de De Graaf en la gónada femenina y las células de Sertoli en la masculina.


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*Ya sabemos que las siglas derivan del Inglés.

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Publicado el 11 octubre 2007 - 07:28

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Seguimos con el capítulo Hipófisis-Hipotálamo adatado del Harcourt.
Es evidentemente, un artículo a nivel de Ed. Superior, pero puede ser muy útil para hacer trabajos de investigación extra-salas de clases. Tomando lo esencial para la Ed. Media, es muy provechoso leerlo.

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Ejes hormonales hipotálamo-adenohipofisarios


Eje somatotropo


La GH representa casi el 10% del total hormonal hipofisario. Es una proteína monocatenaria que presenta muchas similitudes con la PRL y los denominados lactógenos placentarios o somatomamotropinas, y hoy día se sabe que todos ellos pertenecen a la gran familia de las interleucinas. La secreción de GH ocurre en varias descargas a lo largo del día que duran 1-2 h. Una de las descargas secretoras más características es la que ocurre durante el sueńo profundo o sueńo III-IV.

Regulación somatotropa


El eje somatotropo se puede considerar en tres localizaciones: hipotálamo, hipófisis y tejidos diana periféricos. En el hipotálamo la regulación es dual a través de la secreción a los vasos porta hipofisarios de dos neurohormonas, la GHRH (estimulante) y la somatostatina (inhibidora) de la secreción de GH. Numerosas evidencias indican la existencia de una tercera hormona (estimulante) a la que se ha dado el nombre provisional de secretagogo de la GH (growth hormone secretagogue, GHS).

A diferencia de otras hormonas hipofisarias, la GH no tiene una glándula diana sobre la cual actúa, sino que lo hace sobre receptores específicos en diversos tejidos periféricos generando su acción biológica directamente o a través de un factor de crecimiento, el factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-I), antes denominado somatomedina C, que es producido por el hígado tras la estimulación del mismo por la GH circulante. Tanto la GH como su producto IGF-I cierran el circuito de regulación inhibiendo la secreción somatotropa a nivel hipotalámico e hipofisario. Llama la atención la compleja regulación de esta hormona, en la que participan de forma característica otras hormonas, nutrientes y sustratos metabólicos.

La hormona hipotalámica GHRH, de 40-44 aminoácidos, posee su acción biológica localizada en los primeros 28 aminoácidos, lo que ha sido aprovechado para la generación de análogos más cortos de uso clínico. La GHRH abunda en los tejidos intestinales, por lo que no es útil determinar sus concentraciones, dado que la mayor parte de la GHRH que se mide en plasma no proviene del hipotálamo.

En cuanto a la somatostatina, este péptido de 14 aminoácidos inhibe tanto la secreción basal de GH como la provocada por cualquiera de los estímulos conocidos, a través de una acción directamente hipofisaria. Es la acción inhibidora de la liberación de GH la que llevó a su descubrimiento y le dio el nombre; sin embargo, la somatostatina posee una multiplicidad de acciones centrales y periféricas, como la inhibición de la secreción hipofisaria de TSH y la inhibición de la secreción pancreática de insulina y glucagón.

Al igual que ocurre con la GHRH, la somatostatina tiene una distribución intestinal muy abundante y la hormona que se detecta en la circulación proviene de estas fuentes. El significado de esta distribución tan extensa y esta amplia gama de acciones inhibidoras (paninhibina) es poco claro, pero su utilidad clínica es extensa y los análogos de alta potencia de la somatostatina se usan cotidianamente en el diagnóstico y tratamiento de tumores, entre ellos los secretores de GH y TSH y en el tratamiento de enfermedades gastrointestinales.

Se considera que los pulsos espontáneos secretores de GH y la secreción de GH inducida por estímulos como el estrés, el ejercicio físico, etc., son el resultado de la interrelación de la GHRH, el GHS (estimulatorios) y la somatostatina (inhibitoria). Salvo en situaciones de estimulación, la secreción de GH durante el día es escasa, con descargas limitadas, y la mayor parte de su liberación ocurre durante el sueńo. A lo largo de la vida se produce un incremento en la secreción de GH en el inicio del proceso puberal y desde la edad adulta en adelante, una reducción progresiva de la misma, llegando a etapas de la vejez con una casi ausencia de secreción de GH y niveles bajos de IGF-I. Es relevante el control sobre la GH ejercido por los nutrientes y metabolitos, no existiendo ninguna otra hormona neuroendocrina con una relación tan estrecha con el estado nutricional y metabólico. En efecto, la hipoglucemia producida por cualquier medio provoca una descarga de GH (al igual que de PRL y de ACTH), y la sobrecarga de glucosa tanto oral como intravenosa bloquea la secreción de GH. Los ácidos grasos libres (AGL) participan muy activamente en la regulación somatotropa en una forma similar a la glucosa, es decir, su elevación inhibe la secreción de GH y su reducción por medios farmacológicos estimula su liberación .

Respecto a otros nutrientes, los aminoácidos y, en concreto, la arginina liberan GH (a la vez que insulina y glucagón). En resumen, se ha demostrado en situaciones normales una liberación de GH ante los siguientes estímulos: hipoglucemia, arginina, disminución de AGL, administración de glucagón, l-DOPA, clonidina, agonistas colinérgicos, ejercicio físico, sueńo profundo, estrés y administración exógena de GHRH o fármacos activadores del receptor de GHS como el GHRP-6 o la hexarelina. Por el contrario, se ha demostrado la inhibición de esta hormona en situaciones como administración de glucosa, AGL o fármacos que presumiblemente aumentan la liberación de somatostatina como la atropina o pirenzepina.

En la actualidad, es posible activar el eje somatotropo en varios niveles, lo cual tiene utilidad para conocer la localización de una alteración clínica. La aplicación de un estímulo hipotalámico, como el fármaco alfa-adrenérgico clonidina, el estimulante colinérgico piridostigmina, el ejercicio físico o la clásica hipoglucemia insulínica provocan una descarga de GH. Obviamente, una falta de respuesta no permitiría precisar el nivel de la alteración, es decir, si es hipotalámica, del tallo hipofisario, o hipofisaria, para lo cual se emplea en la actualidad el GHRH o sus análogos.

En situaciones normales la administración de GHRH por vía intravenosa provoca una secreción de GH evidente en los primeros 15-30 min; una respuesta inexistente a la hipoglucemia y positiva a la GHRH sugeriría una lesión hipotalámica; por el contrario, la ausencia de respuesta en ambas situaciones sería indicativa de una lesión hipofisaria o, al menos, de las células somatotropas. Se debe tener en cuenta que, con independencia de su regulación hipotalámica, la síntesis de GH por la célula somatotropa depende estrictamente de los niveles normales de hormonas tiroideas y glucocorticoides y es regulada de una forma compleja por los esteroides gonadales. Por último, se puede estudiar el funcionalismo del tercer nivel del eje, es decir, los tejidos diana periféricos, dado que la administración de GH sintética a un individuo produce, al cabo de 24 h, la elevación de los niveles circulantes de IGF-I. Si ésta se produce, significa que los receptores de GH de los tejidos periféricos son perfectamente funcionales.

Una vez segregada a la circulación general, la GH es eliminada rápidamente. Si bien en la literatura se considera que la semivida de la GH es de 25 min, quizás este valor sea menor, alrededor de 15 min. Un concepto reciente es que la GH circula parcialmente unida a una proteína transportadora, la proteína de unión a la GH (GH-binding protein, GHBP). En realidad, la GHBP es la porción extracelular del receptor de GH, que en el ser humano es cortada por acción enzimática en la membrana citoplasmática y circula conservando su capacidad de unión a la hormona. La unión de GH a la GHBP plasmática determina un retraso en el aclaramiento metabólico de la hormona, pero no se conocen implicaciones fisiológicas o patológicas ligadas a la GHBP.

Acciones


La principal acción de la GH es promover el crecimiento somático.

Sobre los huesos provoca el crecimiento longitudinal actuando sobre el cartílago de crecimiento.

La acción sobre éste es dual; por una parte, la GH inicia la replicación de los condrocitos, los cuales en su proceso madurativo segregan IGF-I y, al mismo tiempo, desarrollan los receptores para este factor de crecimiento.

El crecimiento óseo es por tanto una acción desencadenada por la GH, pero luego conducida por el binomio GH más IGF-I. En los tejidos periféricos, gran parte de las acciones de la GH son mediadas por el IGF-I, y este factor de crecimiento, que es producido localmente y sobre todo por el hígado tras el estímulo de la GH, circula en el plasma unido a diferentes tipos de proteínas transportadoras o IGF-BP. En el tejido muscular la GH promueve la incorporación de aminoácidos y la síntesis proteica, siendo por tanto anabólica y trófica sobre el mismo.

Por el contrario, en el tejido adiposo, la GH promueve la lipólisis liberando glicerol y AGL. La hormona somatotropa tiene acciones antagonistas a la insulina sobre todo cuando es liberada en grandes concentraciones. Recientemente, tras la disponibilidad en cantidades ilimitadas de GH por bioingeniería, se ha comunicado que esta hormona tiene propiedades de nuevo tipo con relevancia clínica; en concreto, promueve la regeneración tisular en grandes quemados o traumatizados, incrementa la reparación ósea y reduce los niveles de LDL colesterol, incrementa la eficacia del sistema inmunitario y tiene acciones tróficas sobre las gónadas. Se considera que la reducción en los niveles circulantes de GH que se produce en la vejez sería en parte responsable del deterioro corporal y del descenso de la calidad de vida en las últimas etapas de la vida.

Eje lactotropo


Como su nombre indica, la PRL es la hormona que inicia y mantiene la lactación. Producida por las células lactotropas de la adenohipófisis, su estructura molecular es muy similar a la de la GH y del lactógeno placentario. Se considera que las tres tienen un origen filogenético común. Al igual que la GH, la PRL es una hormona hipofisaria que actúa sobre tejidos periféricos y no sobre otra glándula.

Regulación lactotropa

La PRL es la única hormona hipofisaria que se halla sometida a un control negativo por el hipotálamo, lo cual confiere peculiaridades a su regulación. En efecto, si se corta el tallo hipofisario se produce una atrofia parcial de las células hipofisarias con reducción de la secreción de todas las hormonas, excepto la PRL. No es ésta la única peculiaridad de la PRL; también es la única hormona hipofisaria cuyo regulador hipotalámico no es un péptido sino una amina, la dopamina.

Durante ańos se discutió la existencia de factores peptídicos, uno inhibidor de la PRL (PIF) y otro estimulante (PRF) cuyo aislamiento ha sido comunicado recientemente. Hasta que se disponga de más información sobre estos nuevos factores, se admite que la secreción de PRL es regulada exclusivamente por variaciones en la secreción hipotalámica de dopamina, la cual inhibe la liberación de PRL a través de receptores específicos en la célula lactotropa .

Se sabe también que la administración intravenosa de TRH libera PRL activando receptores específicos en la célula lactotropa, y que la hipoglucemia insulínica estimula su secreción por un efecto estimulante hipotalámico. Ambas pruebas son eficaces para evaluar la reserva hipofisaria de PRL.

Como todas las hormonas hipofisarias, la secreción de PRL se produce en brotes o pulsos a lo largo del día y, de forma más acusada, por la noche, pero, a diferencia de la GH, la hipersecreción nocturna ocurre al comienzo de la noche y no se relaciona con etapas específicas del sueńo.

Otro factor que estimula la secreción de PRL es el estrés inespecífico, si bien su influencia es muy variable de un individuo a otro y sólo debe tenerse en cuenta su efecto de interferencia cuando se esté obteniendo muestras plasmáticas de un paciente con evidente miedo o nerviosismo ante la punción venosa.

Los estrógenos estimulan la liberación de PRL y, además, provocan hiperplasia de las células lactotropas y, como resultado, aumentan el volumen de la glándula hipofisaria. Quizá por los estrógenos provenientes de la unidad fetoplacentaria, durante el embarazo se produce un aumento notable en el volumen y la vascularización de la hipófisis. La lactación y el coito en la mujer, y el hipotiroidismo en ambos sexos, elevan los niveles circulantes de PRL

Acciones


Las acciones fisiológicas de la PRL sólo se consideran importantes en la mujer gestante o lactante. La PRL, durante el embarazo, prepara la lactación y, tras el parto, en una mama preparada por dosis adecuadas de estrógenos y progesterona, estimula la síntesis de proteínas específicas de la leche.

Tras el parto y durante el amamantamiento, el estímulo de succión sobre el pezón produce una seńal nerviosa que es transmitida por vía espinal hasta el hipotálamo, donde provoca una inhibición de la secreción de dopamina y la subsiguiente descarga de PRL para estimular la síntesis de las proteínas de la leche. Este estímulo provoca también una descarga de oxitocina que contrae los folículos mamarios para su eyección.

Cuando la madre deja de amamantar, la ausencia de estímulo en el pezón provoca, en aproximadamente una semana, la pérdida de secreción de PRL, tras lo cual todo el sistema vuelve a la situación previa al parto. No se conocen con exactitud todas las acciones fisiológicas de la PRL, pero sí se sabe cuáles son sus efectos patológicos. En efecto, en condiciones de hipersecreción de esta hormona se produce, en ambos sexos, un hipogonadismo de mayor o menor intensidad, actuando la PRL sobre el hipotálamo, donde suprime la secreción fisiológica de Gn-RH, y con un efecto perturbador directamente sobre las gónadas.

Eje corticotropo


La ACTH es una hormona hipofisaria que regula una glándula periférica, por lo cual se estudia su funcionalismo como el eje hipotálamo-hipofiso-adrenal. La ACTH es un péptido monocatenario producido por células específicas de la hipófisis denominadas corticotropas, que sintetizan un péptido de mayor tamańo, la pro-opiomelanocortina (POMC), el cual por fragmentación proteolítica origina varias hormonas y fragmentos peptídicos, entre ellos la ACTH, la MSH y la beta-endorfina. La función de la ACTH es estimular la corteza suprarrenal para la producción de hormonas esteroides, principalmente cortisol.

Regulación corticotropa


La ACTH se halla bajo el control positivo del hipotálamo a través de la neurohormona CRH, que, estimulando receptores específicos de la célula corticotropa, provoca su liberación. La ADH podría colaborar en esta regulación positiva. A través de la descarga de CRH, el SNC establece una dinámica de secreción de ACTH y, por tanto, de cortisol, peculiar a lo largo del día; es el denominado ritmo circadiano de cortisol, con niveles más elevados de ambas hormonas en las primeras horas de la mańana (6.00-8.00 h), que en la tarde y la noche (18.00-20.00 h). Fuera de situaciones de estrés o circadianas, el sistema mantiene su estado estable a través de la retroalimentación ejercida por el cortisol sobre la secreción hipofisaria de ACTH. De esta forma, descensos en los niveles de cortisol aumentan la liberación de ACTH, la cual, a su vez, estimula la suprarrenal para la producción de cortisol, y esta hipercortisolemia relativa inhibe la secreción de ACTH. Si el sistema puede ser regulado exclusivamente a través del binomio ACTH-cortisol, al CRH le correspondería establecer el nivel de equilibrio (set-point) de su funcionamiento, es decir, el nivel de cortisol con el cual se mantiene estable el sistema, dado que este nivel difiere según las diversas situaciones del individuo. La acción negativa del cortisol sobre el hipotálamo es de menor importancia que la ejercida sobre la hipófisis. Al igual que otras hormonas, la ACTH se segrega en pulsos de gran variación, por lo que una determinación basal aislada de ACTH o de cortisol tiene escasa utilidad diagnóstica.

El sistema está exquisitamente regulado, lo cual permite una exploración selectiva en la clínica. Para estudiar la integridad hipotalámica de este eje se utiliza un estrés estandarizado con acción exclusivamente hipotalámica y sin acción hipofisaria, la hipoglucemia inducida por insulina, la cual liberará ACTH y, mediante ésta, cortisol, al igual que GH y PRL. La integridad funcional y estructural de la hipófisis puede estudiarse mediante la administración intravenosa de CRH y la medición de la elevación de ACTH y cortisol en plasma. Una elevación del nivel de ACTH tras la CRH pero no durante la hipoglucemia insulínica sugiere una lesión hipotalámica.

El eje también puede estudiarse mediante la deprivación farmacológica de cortisol a la hipófisis, por ejemplo, mediante la administración de metopirona, que bloquea la síntesis de cortisol por la glándula suprarrenal. En situaciones normales, esta sustancia induce una elevación de las cifras de ACTH y, a través de ese aumento, incrementa otras hormonas suprarrenales o sus metabolitos, con excepción obviamente del cortisol. Finalmente, una medida de la secreción de ACTH por la hipófisis es estudiar la secreción de cortisol tras la administración de un análogo activo de ACTH tal como el fragmento 1-24 de su molécula. Este procedimiento refleja el estado de los receptores suprarrenales para ACTH y la forma en que han sido estimulados en tiempos recientes, una ausencia de secreción de ACTH origina una regulación negativa de los receptores adrenales a la misma y la no secreción de cortisol tras la inyección de ACTH 1-24.

La retroalimentación negativa que ejerce el cortisol sobre la producción de ACTH por la hipófisis al actuar sobre las células corticotropas presenta una peculiaridad significativa: las células corticotropas tumorales son más resistentes que las normales a la acción inhibidora del cortisol o de los glucocorticoides sintéticos como la dexametasona. Esta resistencia, no absoluta sino relativa, es la base de las pruebas de inhibición con dexametasona para el diagnóstico diferencial del síndrome de Cushing. La ACTH no tiene per se acciones biológicas, excepto la estimulación de la corteza suprarrenal; por tanto, sus acciones por exceso o defecto serán las de los esteroides suprarrenales y serán estudiadas en el capítulo correspondiente.

Eje tirotropo


Tambien la TSH regula una glándula periférica, el tiroides, por lo que el eje en ocasiones de denomina hipotálamo-hipófiso-tiroideo. En este eje intervienen tres escalones hormonales sucesivos como etapa previa a la acción biológica en los tejidos periféricos. En efecto, el hipotálamo regula la secreción de las células tirotropas hipofisarias y el nivel de equilibrio del sistema mediante la secreción de TRH, la cual, a través de los vasos porta, activa la liberación hipofisaria de TSH. Ésta, a través de la circulación general, estimula los folículos tiroideos para liberar las hormonas tiroideas T3 y T4, las cuales ejercen sus acciones biológicas en los tejidos periféricos del organismo. A continuación las hormonas tiroideas inhiben la liberación de TSH en la hipófisis, cerrando de esta forma el circuito. En la práctica clínica se miden la TSH y las hormonas tiroideas en el plasma y se dispone de la TRH como herramienta diagnóstica

Regulación tirotropa


La administración intravenosa de TRH provoca una respuesta secretora de TSH medible y constante, cuya aparición indica que las células secretoras de TSH de la hipófisis en estudio funcionan normalmente. Las concentraciones elevadas de hormonas tiroideas inhiben la secreción de TSH por la hipófisis, así como la liberación hipotalámica de TRH. Cuando se administra TRH en una prueba diagnóstica a un paciente con hipertiroidismo primario, la célula hipofisaria secretora de TSH recibe un doble mensaje antagónico: por una parte, la TRH que estimula y, por otro, los niveles elevados de hormonas tiroideas que inhiben.

En este antagonismo las hormonas tiroideas son siempre más poderosas, por lo que la secreción de TSH se mantendrá bloqueada. Por el contrario, en los hipotiroidismos primarios, la falta de inhibición sobre la hipófisis provoca dos situaciones bioquímicas: una elevación anormal de las cifras de TSH basales y una hiperrespuesta secretora de TSH cuando se inyecta TRH. Los nuevos métodos para medir TSH tienen tal precisión que son utilizados directamente para el diagnóstico de hiper o hipo-tiroidismo sin necesidad de pruebas indirectas de estimulación. Las células tirotropas hipofisarias actúan no sólo como el locus de regulación, sino también como un comparador, pues el organismo considera que los niveles de hormonas tiroideas que recibe la hipófisis son representativos de los que están recibiendo otros tejidos periféricos. De esta forma, tejidos como el muscular o el adiposo no precisan emitir un mensaje propio sobre la recepción adecuada de hormonas tiroideas.

En situaciones de destrucción o no funcionamiento de las células tirotropas hipofisarias, la respuesta de la TSH a la TRH será plana. Se ha descrito la existencia de una respuesta a la TRH característica de disfunción hipotalámica, con aparición del pico secretor de TSH retrasado (a los 60 min); esta respuesta "hipotalámica" se observa también en situaciones de bloqueo funcional de la conexión hipotálamo-hipofisaria. Como factor externo al sistema, los estrógenos aparecen como potentes estimuladores de la síntesis y secreción de TSH, hecho que puede servir para explicar la mayor incidencia de enfermedades del tiroides en el sexo femenino. Tampoco la TSH tiene per se acciones biológicas, excepto las ejercidas por sus hormonas tiroideas diana. Los cambios en la TSH en relación con el funcionalismo tiroideo serán abordados en el capítulo correspondiente.

Eje gonadotropo


Denominado también eje hipotálamo-hipófiso-gonadal, el eje gonadotropo está constituido en el hipotálamo por la neurohormona Gn-RH y en la hipófisis por dos hormonas hipofisarias, bicatenarias, glucoproteicas y producidas en la misma célula (célula gonadotropa), la LH y la FSH. A su vez, estas dos hormonas actúan sobre las gónadas activando un gran número de procesos e incluso la secreción de un vasto número de hormonas peptídicas y esteroides. El hecho de que la mujer y el varón tengan una regulación diferente aumenta la complejidad de este eje.

Regulación gonadotropa


Las dos gonadotropinas, LH y FSH, están reguladas por el hipotálamo a través de la Gn-RH. Como la administración aguda de Gn-RH provoca una elevación de LH notablemente mayor que la de FSH, en el pasado se la denominó incorrectamente LH-RH, nombre que aún subsiste por razones de costumbre. Dado que en pacientes con déficit hipotalámico se puede restablecer la fertilidad exclusivamente con Gn-RH, hoy en día se admite que ésta es la única reguladora hipotalámica y que la diferencia de secreción entre la FSH y la LH se debe a los efectos inhibidores de determinadas hormonas gonadales.

La regulación hipotalámica de Gn-RH es compleja e incompletamente conocida, presentando diferente actividad según el grupo neuronal productor de Gn-RH que se esté estudiando y una participación relevante de determinados neurotransmisores, en particular de opioides. Uno de los datos más relevantes de la Gn-RH es su secreción pulsátil, que se traduce en una pulsatilidad secretora de LH y FSH por la hipófisis, tanto en el varón como en la mujer.

En la fase folicular en la mujer, la mayoría de los pulsos de LH son seguidos de un pulso de estrógenos, pero en el varón los pulsos de LH no determinan una elevación posterior inmediata de testosterona. Durante las fases media y avanzada de la fase lútea los pulsos de LH estimulan la secreción de progesterona. En el varón, los pulsos de LH y FSH son altamente variables y poco intensos; por el contrario, en la mujer tienen gran relevancia, dependen de la etapa vital y, después de la adolescencia, son más importantes en la fase folicular del ciclo ovárico, en la cual el incremento de los pulsos de LH provoca una secreción aumentada de estradiol por el folículo.

El estradiol, que junto a la progesterona ejerce normalmente una retroalimentación negativa sobre la secreción de LH, en esta fase del ciclo se transforma en estimulante e induce una descarga elevada de LH, la cual a su vez provoca la ovulación. En el varón no hay retroalimentación positiva ni tampoco esta gran descarga de LH; el sistema, por tanto, es más simple y sólo la retroalimentación negativa es operativa. La testosterona y su metabolito activo, la dihidrotestosterona, inhiben tanto la liberación de LH como la de FSH, a través de acciones directas hipofisarias y también sobre el hipotálamo alterando el generador de Gn-RH. En el varón los estrógenos inhiben la acción hipofisaria de la Gn-RH.

La retroalimentación negativa de la gónada sobre la secreción de FSH se ejerce a través de una hormona peptídica, la inhibina, que es sintetizada en las células de la capa granulosa ovárica en la mujer y en las células de Sertoli en el varón; se trata de una glucoproteína, bicatenaria, formada por una unidad alfa y otra beta, unidas por puentes disulfuro. Si bien su fisiología no se conoce aún en detalle, los niveles de inhibina se incrementan en la fase folicular tardía, durante la cual, junto con el estradiol, inhibe la síntesis y liberación de FSH, inhibición que es sobrepasada en el momento de la descarga preovulatoria de gonadotropinas. Es sorprendente que la combinación de dos unidades beta de la inhibina genere otra hormona, la activina, capaz de estimular la liberación de FSH por la hipófisis.

EPIFISIS GLANDULA PINEAL


Anatomofisiología


La epífisis es un órgano de forma cónica de 5-9 mm de diámetro máximo y 100-200 mg de peso, situado por encima y por detrás del tercer ventrículo cerebral y por delante de los tubérculos cuadrigéminos anteriores. Los pinealocitos, o células parenquimatosas, son de origen neuroepitelial y se disponen a manera de folículos alrededor de capilares fenestrados que rodean con expansiones citoplasmáticas; esta disposición facilita la secreción pineal directa al sistema circulatorio; por otro lado, la glándula se encuentra también en contacto con el líquido cefalorraquídeo.

La inervación glandular consiste, casi en su totalidad, en fibras simpáticas posganglionares liberadoras de noradrenalina, procedentes del ganglio cervical superior, que establecen sinapsis con los pinealocitos.
La glándula se considera un transductor neuroendocrino que, a partir de la influencia nerviosa aferente, elabora una respuesta hormonal. La sustancia epifisaria de mayor importancia biológica es la melatonina, sintetizada en el pinealocito a partir de la serotonina, con el concurso sucesivo de dos enzimas: la N-acetiltransferasa (NAT) y la hidroxiindol-O-metiltransferasa (HIOMT).

El aminoácido triptófano es captado por el pinealocito, donde experimenta su transformación a 5-hidroxitriptófano y su descarboxilación posterior a serotonina. En el pinealocito, por la acción de las enzimas NAT y HIOMT, la serotonina es finalmente convertida en melatonina.

La secreción de melatonina está sometida a un ritmo circadiano, modulado, principalmente, por la información del fotoperíodo ambiental, que es transmitida por las vías ópticas; la comunicación entre los ojos y la glándula se establece por un circuito multisináptico complejo que se inicia en la retina y se dirige al cerebro desde las células ganglionares retinianas (tracto retinohipotalámico) para alcanzar el núcleo supraquiasmático del hipotálamo; desde allí, la información se transmite a través de la formación reticular del tallo encefálico hasta la columna celular mediolateral de la región superior de la médula espinal; las fibras eferentes establecen sinapsis en el ganglio cervical superior para que, finalmente, a través de las neuronas posganglionares, la información alcance la glándula pineal. Con la oscuridad, la noradrenalina liberada interacciona con receptores betaadrenérgicos y se activa la adenilciclasa y, con ello, la actividad NAT y la síntesis de melatonina. La glándula pineal sintetiza, adicionalmente, diferentes compuestos indólicos y polipéptidos.

No sólo la melatonina, sino también la acetilación de la serotonina, experimentan un ritmo circadiano bien caracterizado, con un máximo durante la oscuridad. La exposición a la luz, incluso por un breve período, induce un descenso acusado del contenido glandular de melatonina y de la actividad de la NAT. En individuos normales, la secreción de melatonina es de naturaleza episódica, con pulsos de amplias variaciones interindividuales en cuanto a duración y amplitud. Se ha estimado que la semivida de la melatonina circulante es de alrededor de 20 min.

A diferencia de diversas especies animales en las que la melatonina resulta indispensable para acoplar la actividad sexual a la estación más propicia del ańo a fin de garantizar la supervivencia de las crías, el significado fisiológico preciso de la melatonina en el hombre es menos evidente en condiciones normales. La reciente descripción de receptores para la melatonina en la porción de la hipófisis que cubre la superficie del tallo conocida como pars tuberalis, sugiere un papel neuroendocrino de la indolamina sobre el eje hipotálamo-hipofisario.

Melatonina y alteraciones del eje hipotálamo-hipofisogonadal


Se ha sugerido que la melatonina ejerce un papel permisivo sobre la maduración del eje hipotálamo-hipofisogonadal. En este sentido, se ha demostrado la asociación de concentraciones circulantes disminuidas de melatonina con macrogenitosomía en el síndrome de fragilidad del cromosoma X.

En pacientes con amenorrea hipotalámica y, en particular, con anorexia nerviosa se ha comprobado un aumento de las concentraciones plasmáticas nocturnas y diurnas de melatonina. También se ha observado la potenciación de la secreción pineal en pacientes con anorquia, así como en otras formas de hipogonadismo primario, que se inhibe parcialmente tras tratamiento sustitutivo con testosterona. Todo ello, en suma, sugiere la existencia de una modulación inhibitoria ejercida por los esteroides gonadales sobre la síntesis de melatonina en seres humanos.

El aumento de la edad se acompańa de una reducción gradual de las concentraciones circulantes de melatonina. Varios autores han encontrado elevaciones de estas concentraciones durante la infancia que para algunos se correlacionan negativamente con los valores nocturnos de LH, aunque, según la experiencia de otros, esto no es así. La concentración plasmática de la indolamina desciende a medida que prosigue la maduración sexual, postulándose una acción antigonadotrópica para la melatonina. El descenso de melatonina circulante durante la adolescencia acompańa al ascenso de la concentración plasmática de LH y, de esta forma, se facilita la instauración de la pubertad.

Se han observado diferencias en la amplitud del pico nocturno de melatonina en función de la fase del ciclo menstrual; así, el valor mínimo aparece en el momento de la ovulación, y se ha sugerido que un exceso de melatonina retrasaría la liberación del óvulo, prolongando el ciclo. Aparte de este efecto central, se ha propuesto que la indolamina ejerce una modulación local inhibitoria sobre la esteroidogénesis ovárica y se han obtenido concentraciones mayores de melatonina en el líquido folicular que en suero circulante.
Se han publicado casos excepcionales de aplasia e hipoplasia pineal, relacionados con entidades nosológicas diversas. En grupos familiares se ha descrito el cuadro clínico de hiperplasia pineal asociado a hirsutismo, diabetes mellitus insulinorresistente, hiperplasia corticosuprarrenal y precocidad sexual (síndrome de Mendenhall).


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#15 Ge. Pe.

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Publicado el 20 octubre 2007 - 12:23

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Un resumen excelente.
Bibliografia: Biologia. H. Curtis et. al.

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#16 Ge. Pe.

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Publicado el 02 noviembre 2007 - 04:35

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Una bella síntesis. Adaptado de A. L. Lehninger. Principios de Bioquímica.
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#17 Ge. Pe.

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Publicado el 06 noviembre 2007 - 06:43

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Les dejo una pregunta muy bonita que encontre en el Curtis.
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Identifique cuál de las siguientes afirmaciones referidas a la regulación hormonal de la glucosa sanguínea es verdadera:


1. cuando la concentración de azúcar en la sangre es baja, el páncreas libera glucagón, que estimula la degradación de glucosa.

2. cuando la concentración de azúcar en la sangre es elevada, el páncreas libera insulina, que "retira" la glucosa del torrente sanguíneo incrementando su absorción por las células y promoviendo su degradación.

3. en condiciones de estrés, la hormona adrenocorticotrópica (ACTH) producida por la hipófisis anterior, estimula a la corteza de la glándula suprarrenal la que produce cortisol y otras hormonas relacionadas, que incrementan la degradación de proteínas y su conversión en glucosa en el hígado.

4. en condiciones de estrés, la estimulación de la médula suprarrenal por las fibras nerviosas del sistema nervioso autónomo produce la liberación de adrenalina y noradrenalina, que también hace disminuir la concentración de azúcar en la sangre.



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#18 Ge. Pe.

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Publicado el 07 noviembre 2007 - 08:17

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La respuesta correcta al problema del post anterior es la No. 3.


3.- En condiciones de estrés, la hormona adrenocorticotrópica (ACTH) producida por la hipófisis anterior, estimula a la corteza de la glándula suprarrenal la que produce cortisol y otras hormonas relacionadas, que incrementan la degradación de proteínas y su conversión en glucosa en el hígado.


y los autores la fundamentan a traves de otra pregunta:


5.- ¿Qué hormonas actúan para aumentar el nivel de glucosa en la sangre? ¿Y para disminuirlo? ¿Cómo ejerce cada hormona sus efectos?



cuya respuesta es:



Las hormonas que actúan de manera tal que incrementan el nivel de glucosa en la sangre son: la hormona del crecimiento, ACTH, cortisol, adrenalina, noradrenalina y glucagón. La insulina y la somatoestatina disminuyen el nivel de glucosa en la sangre.

Las maneras por las cuales esas hormonas ejercen sus efectos se explican a continuación:

Hormona del crecimiento: inhibe la absorción y la oxidación de la glucosa por muchos tipos de células; también estimula la ruptura de los ácidos grasos y, de esta manera, conserva la glucosa.

ACTH: actúa indirectamente incrementando la producción de cortisol.

Cortisol: promueve la formación de glucosa a partir de proteínas y grasas. Inhibe la absorción y la utilización de glucosa por muchas células, con excepción de las células cerebrales.

Adrenalina: promueve la actividad de la enzima que rompe glucógeno a glucosa-6-fosfato.

Noradrenalina: promueve la actividad de la enzima que rompe el glucógeno a glucosa-6-fosfato.

Glucagón: estimula la ruptura de glucógeno a glucosa en el hígado, y la ruptura de grasas y proteínas. Esto determina la conservación de glucosa.

Insulina: estimula la absorción celular y la utilización de la glucosa, y estimula la conversión de glucosa a glucógeno en el hígado.

Somatostatina: en el tracto digestivo ejerce efectos inhibitorios que regulan la tasa a la cual la glucosa y otros nutrientes son absorbidos en el torrente sanguíneo. También participa en la regulación de la síntesis de insulina y glucagón.


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Bello ejemplos, asi da gusto enseñar... y aprender....

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#19 Ge. Pe.

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Publicado el 12 noviembre 2007 - 05:04

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Aunque las imágenes son muy similares, (no podría ser de otra manera tampoco) siempre son bienvenidas.... el Inglés no será problema para Uds.

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#20 Ge. Pe.

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Publicado el 22 noviembre 2007 - 01:10

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Estos resumenes tan bien hechos... y seguro conocidos por muchos, vale la pena repasarlos...
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EL SISTEMA ENDOCRINO


La información química sin duda constituyó la primera forma de comunicación intercelular en los organismos. Cuando las distancias entre las células son cortas, las moléculas de señalización se mueven por difusión desde donde son producidas hasta donde actúan, las células blanco. Cuando las células blanco se encuentran a una considerable distancia, las moléculas de señalización son transportadas por el torrente sanguíneo. Las neuronas constituyen un canal de comunicación más rápido y directo. Son células especializadas en la producción y transmisión de señales eléctricas -el impulso nervioso - y conducen información a grandes distancias. Ambos sistemas interactúan estrechamente y también comparten muchos mecanismos de comunicación. La relación entre ellos se conoce como el sistema neuroendrocrino, un sistema integrado de regulación homeostática.

Tanto los vertebrados como los invertebrados presentan hormonas. La estructura química, así como los efectos de las hormonas de los invertebrados suele diferir sustancialmente de las de los vertebrados. En general, el sistema endocrino provee una comunicación más lenta que la provista por el sistema nervioso, pero más generalizada.

Las hormonas son moléculas señalizadoras secretadas en una parte de un organismo, que difunden o, en los vertebrados, son transportadas por el torrente sanguíneo a otros órganos y tejidos, donde ejercen efectos específicos. Las principales glándulas endocrinas de los vertebrados incluyen la hipófisis, el hipotálamo, el tiroides, las paratiroides, la corteza suprarrenal y la médula suprarrenal, el páncreas (también una glándula exocrina), la pineal y las gónadas (ovarios o testículos).

La producción de muchas hormonas es regulada por sistemas de retroalimentación negativa que involucran al lóbulo anterior de la glándula hipófisis y al hipotálamo.

El hipotálamo es la fuente de por lo menos nueve hormonas. Estas hormonas actúan estimulando o inhibiendo la secreción de otras hormonas por parte de la hipófisis anterior. Además de producir hormonas peptídicas (en algunas ocasiones llamadas hormonas liberadoras) que actúan sobre el lóbulo anterior de la hipófisis, el hipotálamo produce las hormonas antidiurética (ADH) y oxitocina, que son almacenadas en el lóbulo posterior de la hipófisis y liberadas desde allí.

La hipófisis se encuentra bajo la influencia directa del hipotálamo. Según las hormonas que reciba del hipotálamo, la hipófisis produce hormonas tróficas que, a su vez, estimulan a las glándulas blanco para que produzcan otras hormonas. Estas hormonas actúan luego sobre la hipófisis o el hipotálamo (o sobre ambos) inhibiendo la producción de las hormonas tróficas. Además de producir las hormonas tróficas, el lóbulo anterior de la hipófisis también secreta somatotrofina (hormona del crecimiento) y prolactina. La producción de la hormona tiroidea y de las hormonas esteroides de la corteza suprarrenal y gónadas es regulada por el sistema hipotálamo-hipófisario.

La glándula tiroides produce la hormona tiroxina, un aminoácido combinado con cuatro átomos de yodo. Esta glándula se encuentra bajo la influencia de su hormona estimulante (TSH) secretada por la hipófisis.

Las glándulas suprarrenales están compuestas por dos zonas claramente diferenciables en cuanto a su estructura y a su función: la corteza y la médula suprarrenal. La corteza suprarrenal -la capa externa de la glándula- es la fuente de varias hormonas esteroides. En los seres humanos hay dos grupos principales de hormonas esterorides: los glucocorticoides y los mineralocorticoides. La médula suprarrenal está formada por células neurosecretoras cuyas terminales secretan adrenalina y noradrenalina en el torrente sanguíneo.

Las células de los islotes del páncreas son la fuente de tres hormonas implicadas en la regulación de la glucosa sanguínea: la insulina, el glucagón y la somatostatina. El azúcar sanguíneo también se encuentra bajo la influencia de la adrenalina (epinefrina) y la noradrenalina (norepinefrina) -que se liberan de la médula suprarrenal en situaciones de estrés-, el cortisol y otros glucocorticoides, liberados de la corteza suprarrenal en tiempos de estrés, y la somatotrofina.

La glándula pineal es la fuente de melatonina que interviene en la regulación de los cambios fisiológicos estacionales y de los circadianos. Esta glándula secreta una hormona, la melatonina, en forma rítmica e interviene en la regulación de los cambios fisiológicos estacionales y de los ritmos circadianos.

Las prostaglandinas son un grupo de ácidos grasos que se asemejan a otras hormonas, pero que frecuentemente actúan sobre los mismos tejidos que las producen. Se forman en casi todos -si no en todos- los tejidos del cuerpo y afectan funciones tan diversas como la contracción del músculo liso, la aglutinación de plaquetas y la respuesta inmune.

Las hormonas actúan al menos por dos mecanismos diferentes. Algunas entran libremente a las células, se combinan con un receptor intracelular y ejercen una influencia directa sobre la transcripción de RNA. Otras se combinan como moléculas receptoras sobre la superficie de las membranas de las células blanco, la combinación hormona-receptor puede ingresar al citoplasma o puede provocar la liberación de un "segundo mensajero" que desencadena una serie de acontecimientos dentro de la célula.

La neuroendocrinología estudia la interacción entre los sistemas endocrino y nervioso. Por un lado, la actividad neuronal controla la secreción hormonal de muchas glándulas, en general a través del sistema nervioso autónomo. Asimismo, el ambiente hormonal, a través de la interacción con receptores específicos, modifica la actividad nerviosa, regulando comportamientos tan variados como la conducta sexual, la agresividad o la conducta alimenticia.



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Bibliografia citada... Curtis, Villee, Berend...
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