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Sirácides - Capítulo 6 - La Biblia Latinoamericana -


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#41 Ge. Pe.

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Publicado el 12 octubre 2008 - 06:55







ÉXODO


19


Preparación de la Alianza



1 El mismo día en que empezaba el tercer mes después de la salida de Egipto, los israelitas llegaron al desierto de Sinaí. 2 Habían salido de Refidim, y llegaban al desierto de Sinaí donde acamparon.
Los israelitas establecieron su campamento frente al monte, 3 y Moisés subió hacia Dios. Yavé lo llamó del cerro y le dijo: «Esto es lo que dirás a los hijos de Jacob, lo que explicarás a los hijos de Israel:
4 Ustedes han visto lo que hice a los egipcios y cómo a ustedes los llevé en alas del águila para traerlos hacia mí. 5 Ahora, si ustedes me escuchan atentamente y respetan mi alianza, los tendré por mi propiedad personal entre todos los pueblos, siendo que toda la tierra es mía, 6 serán para mí un reino de sacerdotes y una nación que me es consagrada. Esto dirás a los israelitas.”
7 Volvió Moisés y llamó a los ancianos del pueblo, y les expuso todas estas instrucciones que Yavé le había dado. 8 Todo el pueblo a una voz contestó.. «Haremos todo lo que Yavé ha mandado.» Luego Moisés llevó a Yavé la respuesta del pueblo.
9 Yavé dijo a Moisés: «Yo vendré a ti en medio de una espesa nube para que el pueblo oiga cuando yo hable contigo y tenga fe en ti también para siempre.»
10 Yavé dijo a Moisés: «Vuelve donde el pueblo y mándales que se purifiquen hoy y mañana; que laven sus ropas 11 y estén listos para pasado mañana, porque pasado mañana Yavé bajará a vista de todos sobre el monte Sinaí. 12 Señala al pueblo límites para que se cuiden de subir al monte y ni siquiera lo alcancen. Cualquiera que se acerque morirá. 13 Que nadie ponga las manos sobre el culpable, sino que sea apedreado o flechado; sea hombre o animal, no debe vivir más. Solamente cuando se oiga el toque de cuerno algunos podrán subir.»
14 Moisés bajó del monte a donde estaba el pueblo, lo purificó y le hizo lavarse la ropa. 15 y Moisés dijo: «No tengan relaciones sexuales y estén listos para pasado mañana.»
16 Al tercer día, al amanecer, hubo sobre el monte truenos, relámpagos y una espesa nube; se oía un sonido muy fuerte de cuerno. En el campamento todo el pueblo se puso a temblar. 17 Entonces Moisés los hizo salir del campamento para ir al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte.
18 El monte Sinaí entero humeaba, porque Yavé había bajado en me dio del fuego. Subía aquel humo como de un horno, y toda la montaña temblaba. 19 El sonido del cuer no iba creciendo: Moisés ha bla ba y Dios le contestaba con el trueno.
20 Yavé bajó a la cumbre del monte Sinaí y, desde allí, llamó a Moisés. Y Moisés subió.
21 Yavé dijo a Moisés: «Baja del monte para advertir al pueblo que no traspase los límites para acercarse a Yavé y para ver algo, no sea que perezcan muchos. 22 Que también los sacerdotes que se acercan a Yavé se santifiquen, no sea que Yavé los deje tendidos en el suelo.» 23 Moisés contestó.. «El pueblo no puede subir al monte, pues se lo prohibiste y me dijiste: Pon un cerco al pie del monte y tenlo por lugar sagrado.» 24 Y Yavé prosiguió.. «Anda, baja del cerro y sube luego con Aarón; pero que los sacerdotes y el pueblo no intenten traspasar el límite para subir hacia Yavé, no sea que él los deje tendidos en el suelo.» 25 Moisés, pues, bajó hasta el pueblo y les dijo...



Comentarios Éxodo, capítulo 19

19,1

Ha llegado el momento de dar su consentimiento para la alianza perpetua que Yavé quiere darle o proponerle o imponerle... (hay que sopesar bien esta palabra: es por toda la duración de la historia y eso va sin condiciones mucho más allá de nuestra época).

El tercer mes. Esto es “al comienzo del tercer mes”. Si la Pascua tuvo lugar el catorce del primer mes y la alianza se celebra al tercer día (19,11), estamos en el día quincuagésimo (en griego pentecostés) después de la Pascua. Para nosotros Pentecostés es la fiesta del Espíritu que es comunicado a la Iglesia; para Israel era la fiesta del don de la Ley.

Hay que dejarse llevar por el relato sin detenerse en pequeñas incoherencias, debidas a las revisiones sucesivas del libro. El autor situó el acontecimiento en un marco grandioso (de hecho el macizo central del Sinaí sobresale de manera majestuosa), en medio de truenos, de la humareda de un volcán (pero el Horeb no es un volcán), al son de trompetas, que en tiempos posteriores acompañarían a las grandes liturgias del templo de Jerusalén.

Algunos, muy impresionados por el decorado imaginado por la tradición, han con cluido que el mensaje encomendado a Moisés era más importante que la palabra de los apóstoles. Bien es cierto que los truenos no los acompañaban, pero eran, a diferencia de Moisés, los testigos de Dios mismo hecho hombre. Es conocido que por esta misma razón algunas iglesias cristianas abandonaron el domingo para volver al sábado de los judíos.


19,5

Los tendré por mi propiedad. Es lo esencial en la vocación de Israel y en la vocación del pueblo cristiano, que es el pequeño resto de ese pueblo de Dios después que la mayoría pasó de largo al lado de su Mesías, Jesús.

La tierra es toda mía. No hay que pensar, como se hizo en tiempos pasados, que Dios condena las otras religiones. Sin embargo la historia humana no puede llegar al final que Dios le ha fijado sin que exista, como levadura en la masa, una minoría a la que Dios conduce por caminos diferentes. Ese pueblo de Dios no es que siempre sea el mejor, sino que es ante todo diferente, porque Dios le fijó otro fin y otras reglas del juego.

Serán para mí un reino de sacerdotes... es decir, que todo el pueblo tendrá una relación directa con Dios en vez de acudir a “sacerdotes” dotados de poderes privilegiados. Cualquier bautizado es responsable de su fe, de su vocación, de su misión en el mundo; los ministros de la Iglesia pueden ayudarle a discernir, preservarlo de errores, pero es él quien oirá los llamados de Dios en la Escritura, en la oración y en los acontecimientos.

Una nación que me es consagrada. Un pueblo diferente, atento a mantenerse puro de lo que no es digno de Dios, y que necesariamente supone que se tengan otros valores y exigencias morales, ya se trate del dinero o del sexo.


21-23.

Estos versículos fueron insertados más tarde en el discurso. Ya se había pedido en 19,10 y 15 que se santificaran, pero aquí se trata de las purificaciones rituales que se hacían antes de entrar al Templo. Los sacerdotes debían purificarse antes de entrar en el santuario; aquí sin embargo no tienen que entrar a ninguna parte, puesto que Moisés no los invita a que lo acompañen.








___________________________



ÉXODO


20


El Decálogo







1 Entonces Dios dijo todas estas palabras:
2 «Yo soy Yavé, tu Dios, el que te sacó de Egipto, país de la esclavitud. 3 No tendrás otros dioses fuera de mí.
4 No te harás estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra. 5 No te postres ante esos dioses, ni les sirvas, porque yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso. Yo pido cuentas a hijos, nietos y biznietos por la maldad de sus padres que no me quisieron. 6 Pero me muestro favorable hasta mil generaciones con los que me aman y observan mis mandamientos.
7 No tomarás en vano el nombre de Yavé, tu Dios, porque Yavé no dejará sin castigo a aquel que toma su nombre en vano.
8 Acuérdate del día del Sábado, para santificarlo. 9 Trabaja seis días, y en ellos haz todas tus faenas. 10 Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Yavé, tu Dios. Que nadie trabaje: ni tú, ni tus hijos, ni tus hijas, ni tus siervos, ni tus siervas, ni tus animales, ni los forasteros que viven en tu país. 11 Pues en seis días Yavé hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, y el séptimo día descansó. Por eso bendijo el Sábado y lo hizo sagrado.
12 Respeta a tu padre y a tu madre, para que se prolongue tu vida sobre la tierra que Yavé, tu Dios, te da.
13 No matarás.
14 No cometerás adulterio.
15 No robarás.
16 No atestiguarás en falso contra tu prójimo.
17 No codiciarás la casa de tu prójimo. No codiciarás su mujer, ni sus servidores, su buey o su burro. No codiciarás nada de lo que le pertenece.»
18 Mientras tanto, todo el pueblo estaba mirando: todo era truenos, relámpagos y sonido de trompeta en el cerro que humeaba. Al verlo el pueblo temblaba de miedo, y se mantenían a distancia.
19 Entonces dijeron a Moisés: «Habla tú con nosotros, que te escucharemos; pero que no hable Dios, no sea que muramos.» 20 Moisés les respondió.. «No teman, pues Dios ha venido para probarlos; él quiere que su temor permanezca en ustedes y así no pequen.»
21 El pueblo, pues, se mantuvo a distancia mientras Moisés se acercaba a la densa nube donde estaba Dios.


El código de la Alianza



22 Yavé habló a Moisés: «Esto dirás a los hijos de Israel: ya han visto cómo yo les he hablado desde el cielo. 23 No pondrán junto a mí dioses de plata ni de oro.
24 A mí me harás un altar de tierra y sobre él ofrecerás tus sacrificios de comunión, tus ovejas y vacas; vendré a ti y te bendeciré en todo lugar en que yo haya revelado mi Nombre.
25 Si me haces un altar de piedra, no serán piedras labradas, porque al trabajarlas con el hierro quedarían profanadas. 26 Tampoco subirás por gradas a mi altar, para que no se descubra tu desnudez.






Comentarios Éxodo, capítulo 20



20,1

El capítulo 19 acaba de recordar la preparación de la alianza, que se concluirá en la liturgia del cap. 24. No hay alianza sin compromisos mutuos: habrá pues mandamientos y leyes. El autor sin embargo sabe que las leyes cambiarán con el tiempo, pues será necesario adaptarlas a las condiciones de la vida que evolucionará también con el tiempo.

Por esta razón emplaza aquí dos conjuntos diferentes:
– en 20,1-20, nuestros Diez mandamientos;

– en 20,22–23,19, el llamado Código de la alianza.


20,2

Los dos primeros versículos son el preámbulo del Decálogo, y si no se tienen en cuenta se convertirá en un código de moral privado de su base y por ende dejado al criterio de los hombres. Toda su fuerza le viene de que es Palabra de Dios.

Por eso es preciso considerar el Decálogo entero y recordar que si Israel ha tenido el destino excepcional que conocemos, lo debe a que, más que cualquier otro pueblo, se atuvo a una “ley de justicia”: Is 42,4; 58,2; Ml 2,6; Mt 23,23; Rm 9,31.

No tendrás otros dioses fuera de mí. Esto implica no sólo el rechazo de otras divinidades, sino también el rechazo de esas formas de vida que provienen del hecho de someterse a otros dioses, como el dinero ahorrado, las cuentas de banco, la abundancia de medios materiales, pues se cree encontrar en ellos la seguridad de todos los deseos para el futuro. Jesús en el evangelio nombrará en primer lugar al dios dinero (Lc 16,14).

Celoso: en el sentido de que reclamará lo que le pertenece. No permitirá que otros se atribuyan el mérito de lo que él mismo hizo o dio. No permitirá que quienes quería que fuesen grandes se rebajen al nivel de los dioses de la mediocridad, o que su pueblo se deje enajenar por la sed de placer, el ansia de novedades o la pornografía que se ha transformado en rutina.


20,4

No te harás estatua... Se prohíbe toda imagen de criatura que se pretenda hacer pasar como un dios rival del Único y con exigencias de un culto (una forma de vivir) prohibido por la Ley de Dios.

Pero también se prohíbe hacer representaciones de Yavé, y la razón de esto es que Dios supera todo lo que nosotros podemos imaginar o pensar respecto a él.

Esta prohibición está en vigor tanto hoy como ayer, pero la venida de Dios en la persona de su Hijo hecho hombre ha aportado un elemento nuevo que supera completamente a Moisés. Representamos escenas del Evagelio que incluyen a Jesús, como los judíos esbozaban en sus sinagogas escenas del Antiguo Testamento; y contemplamos estatuas de servidores y servidoras de Dios igual que los judíos contemplaban en el interior del Templo las estatuas de los querubines alados, servidores de Dios.


20,5

Diversamente de lo que algunos interpretan, no se trata aquí de postrarse ante imágenes, sino hacerlo ante las cosas que hay arriba en el cielo, o abajo en la tierra..., es decir los astros o animales sagrados. El culto que se rendía en Egipto al toro Apis y a otros mamíferos o reptiles no debería parecer tan extraño en algunos países en que los animales reciben más y mejores atenciones que las personas.

El castigo por el pecado de los padres se refiere a los fracasos, sufrimientos y humillaciones que tendrán que padecer otras generaciónes porque las generaciones precedentes no aceptaron la palabra de Dios. El castigo está inscrito en el orden del mundo y de las leyes de la historia. Dios dice lo que se comprueba diariamente y no hay en ello ningún deseo de venganza.


20,6

No se entra en el terreno de la justicia o leyes de la naturaleza. Dios llama, concede sus favores y sana a la humanidad según su voluntad; nunca deja de hacer grandes favores, incluso sin llamar la atención, sea en las familias como en las comunidades que le han sido fieles.


20,7

Se condenan los juramentos falsos y el uso del nombre de Dios para fórmulas mágicas. También la blasfemia, es decir, insultar o burlarse del nombre de Dios, que ya se castigaba con la pena de muerte (Lev 25,10). No se invocará el nombre de Yavé sin razón importante, motivo por el que ya en los últimos siglos del Antiguo Testamento los judíos se acostumbraron a no pronunciar el nombre de Yavé ni de Dios.


20,8

El descanso del sábado: véase Gen 2,2. Este descanso está destinado al trabajador, al esclavo y a los animales que trabajan la tierra; es un modo de liberarlos y de ayudar al propietario a que levante su mirada hacia Dios.


Puesto que en hebreo sabbat significa “descanso”, puede ser sabbat cualquier día de la semana consagrado a Dios y no necesariamente el día que se llamó “sábado”. En el Nuevo Testamento los Apóstoles entendieron que Jesús había inaugurado los “tiempos nuevos” con su muerte y su resurrección el día siguiente al sábado. Por esta razón escogieron este “primer día de la semana” (He 20,7; 1Cor 16,2; Ap 1,10) como día santo de los cristianos y lo llamaron domingo, es decir, día del Señor.


20,12

Como Pablo lo advertirá en Ef 6,2, este es el primer mandamiento al que Dios promete una recompensa. Véase Sir 3,2.


20,15

Para que haya confianza dentro de una comunidad, es preciso que cada uno respete las pertenencias de su prójimo, que pague sus deudas y no se apropie de lo que encuentre a mano. Sin embargo este mandamiento no debe ser invocado para justificar todo tipo de propiedad privada. La tierra pertenece a Dios y quien la ocupa es tan sólo un administrador (véase Lev 25,13).


20,18

Se encontrará otra versión del mismo decálogo en Dt 5,6. Véase otro decálogo bastante diferente a este en Éx 34,10.

En el Nuevo Testamento se comentan los diez mandamientos: Mt 5,22; 5,33; 5,27; Mc 7,10; Lc 18,20; Rom 7,7; 13,9; Stgo 2,11.

20,22 El versículo 21 retoma el discurso interrumpido en 19,24, pero en seguida da inicio el segundo conjunto de mandamientos que anunciamos en 20,1.

Las leyes que siguen responden a la nueva situación de los israelitas al abandonar la vida nómada e instalarse en la tierra de Palestina. En su vida de nómadas sólo conocían la solidaridad del clan, y en cierto sentido no había pobres entre ellos, pero después se sintió la necesidad de leyes que rigieran las relaciones entre los pequeños propietarios y establecieran los derechos de los esclavos. Este código se lee a continuación en 20,22 - 23,19, ha sido llamado “Codigo de la Alianza” y tal vez en Jos 8,30 se recuerda su adopción solemne por las doce tribus cuando se reunieron tras el llamado de Josué para renovar la Alianza con Yavé.

Una parte de este código lo conforman leyes de los cananeos. Otra parte fueron dictadas por los sacerdotes de Israel y se reconocen porque dicen “tú” o “ustedes”, en vez de “el que”. Nótese que Israel agravó las penas contra quien matara a su prójimo (Gén 4,15 y 9,15).


20,24

El altar será de tierra o piedras no elaboradas, evitando así que la construcción incluya imágenes. También para que la pureza original de la piedra no fuera profanada por el hierro, considerado entonces profano.

Según se lee en Dt 12, el propio Moisés habló de un santuario único, que había de ser el de Jerusalén. De hecho los santuarios de provincia se mantuvieron hasta el final del reino de Judá.. 2Re 18,4; 23,15. Aquí el texto pide solamente que el santuario sea legitimado por una mani fes tación de Yavé en ese lugar, como en Gn 8,20; 12,7 y 8; 13,8; 26,25; 35,7; Jos 4,20. Y por supuesto que cada uno de aquellos san tuarios, a menudo edificados en el mismo lugar de los santuarios cananeos, establecía con gran facilidad su propia legitimidad mediante tradi ciones “antiguas” aunque de autenticidad muy dudosa.




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#42 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 18 octubre 2008 - 12:21







ÉXODO


21




1 Les dictarás estas leyes: 2 Si compras un esclavo hebreo, te servirá seis años: el séptimo saldrá libre sin pagar rescate. 3 Si entró solo, saldrá solo. Si tenía esposa, ella también quedará libre lo mismo que él. 4 Si su patrón le dio la mujer de la que tiene hijos, éstos y la madre serán del patrón y él saldrá solo.
5 Si el esclavo dice: «Estoy feliz con mi patrón, con mi esposa y mis hijos, no quiero salir libre solo», 6 el dueño lo llevará ante Dios y acercándolo a los postes de la puerta de su casa le horadará la oreja con su punzón y este hombre quedará a su servicio para siempre.
7 Si un hombre vende a su hija como esclava, ésta no recuperará su libertad como hace cualquier esclavo. 8 Si la joven no agrada a su dueño que debía tomarla por esposa, el dueño aceptará que otro la rescate; pero no la puede vender a un extranjero, en vista de que la ha traicionado. 9 Si la ha destinado a su hijo, le dará el trato de una joven libre. 10 Si se casa con ella y, después, con otra, no le disminuirá a la primera ni el vestido ni los derechos conyugales. 11 Y si no le da estas tres cosas, la joven saldrá libre, sin pagar nada.
12 El que hiera a otro y lo mate, morirá. 13 Si no fue intencionado, solamente porque Yavé dispuso así el accidente, yo te enseñaré un lugar en el que podrá refugiarse.
14 Pero si alguien ataca a su prójimo y lo mata por traición, hasta de mi altar lo arrancarás para matarlo.
15 El que le pegue a su padre o a su madre, muera sin remedio.
16 El que rapte a una persona, la haya vendido o esté en su posesión, muera sin remedio.
17 El que maldiga a su padre o a su madre morirá.
18 Si dos hombres se pelean y uno hiere al otro con una piedra o con el puño, pero no muere, sino que, después de guardar cama, 19 puede levantarse y andar por la calle apoyado en un bastón, el que le hirió no será culpado, pero pagará sus jornales perdidos hasta que su recuperación sea completa.
20 Si un hombre golpea a su esclavo o esclava con un palo, si mueren en sus manos, será reo de crimen. 21 Mas si sobreviven uno o dos días no se le culpará, porque le pertenecían.
22 Si unos hombres, en el curso de una pelea, dan un golpe a una mujer embarazada provocándole un aborto, sin que muera la mujer, serán multados conforme a lo que pida el marido ante los jueces.
23 Si hay lesiones, pagarán vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.
26 Si un hombre ha herido el ojo de su esclavo o esclava, dejándolo tuerto, le dará la libertad a cambio del ojo que le sacó. 27 Si le hace saltar un diente, lo dejará libre también a cambio de su diente.
28 Si un buey cornea a un hombre o a una mujer y los mata, será muerto a pedradas. Su carne no podrá comerse, pero el dueño del buey quedará libre. 29 Mas si el buey corneaba de tiempo atrás, y su dueño aun advertido no lo vigiló, y ese buey mata a un hombre o a una mujer, será muerto a pedradas, y su dueño también morirá. 30 Si los jueces le imponen solamente una multa, dará a cambio de su vida todo cuanto le impongan.
31 Si cornea a un muchacho o a una muchacha, se seguirá la misma norma. 32 Si lo hace a un esclavo o a una esclava, se pagarán treinta siclos de plata al dueño de ellos, y el buey morirá apedreado.
33 Si uno deja abierto un pozo, o si no tapa el pozo que está cavando, y luego cae en él un buey o un burro, 34 el propietario del pozo pagará al dueño de los animales el precio en dinero, pero el animal muerto será suyo.
35 Si el buey de uno cornea al buey de otro, causándole la muerte, venderán el vivo, repartiéndose el precio; del mismo modo se repartirán el buey muerto. 36 Mas si era notorio que el buey corneaba desde tiempo atrás, y su dueño no lo vigiló, pagará buey por buey, y el muerto será suyo.
37 Si uno roba un buey o una oveja y los mata o vende, pagará cinco bueyes por un buey y cuatro ovejas por una.



ÉXODO


22




1 Si un ladrón, sorprendido de noche forzando una casa, es herido mortalmente, el que lo mató no será culpado. 2 Mas si lo hace ya salido el sol, se le culpará.
3 Si alguien no tiene para devolver lo que robó será vendido él mismo para pagar. Si lo robado se encuentra vivo en su poder, sea buey, burro u oveja, debe restituir el doble.
4 Si un hombre ha causado daños en una chacra o una viña, porque dejó suelto su ganado y fue a pastar en campo ajeno, devolverá con lo mejor de su propio campo o de su propia viña.
5 Si se prende fuego a los matorrales y éste pasa a los árboles frutales o a los sembrados que están en el campo, el que prendió el fuego pagará el daño.
6 Cuando alguien confíe en depósito a su prójimo dinero u objetos, y son robados de la casa de éste, el ladrón, si es hallado, restituirá el doble. 7 Si no es hallado el ladrón, el dueño de la casa será presentado ante los jueces y jurará no haber echado mano de las cosas de su prójimo ni haber tenido parte en el robo. 8 Cualquier pleito en que se sospeche que uno de los dos estafó al otro, ya se haya perdido buey, burro, cordero o manta, será llevado ante Dios, y al que Dios declare culpable restituirá el doble a su prójimo.
9 Si alguien pasa a su prójimo, para que se lo guarde, un burro, buey u oveja, o cualquier otro animal, y éste muere, sufre algún daño o es robado sin que nadie lo vea, 10 el asunto se decidirá por un juramento. El que lo guardaba jurará que no tomó nada de lo de su prójimo. El dueño se dará por satisfecho y el otro no tendrá que devolver.
11 Si el animal fue robado por descuido del depositario, éste pagará el daño. 12 Si el animal ha sido destrozado por una fiera, que el depositario traiga como prueba los restos, y no habrá restitución.
13 Si uno pide a otro que le preste un animal, y éste sufre un daño o muere en ausencia de su dueño, pagará restitución. 14 Si el dueño estuvo presente, no hay restitución. Si el animal es alquilado, el dueño recibirá el alquiler.
15 El que seduce a una joven no casada y se acuesta con ella, la dotará y se casará con ella. 16 Si el padre de la niña no se la quiere dar, el otro pagará en dinero la dote que suelen recibir las esposas.
17 A los hechiceros no los dejarán con vida.
18 El que tenga relación sexual con una bestia morirá.
19 El que ofrezca sacrificios a otros dioses, fuera de Yavé, será muerto.
20 No maltratarás, ni oprimirás a los extranjeros, ya que también ustedes fueron extranjeros en tierra de Egipto.
21 No harán daño a la viuda ni al huérfano. 22 Si ustedes lo hacen, ellos clamarán a mí, y yo escucharé su clamor, 23 se despertará mi enojo y a ustedes los mataré a espada; viudas quedarán sus esposas y huérfanos sus hijos.
24 Si prestas dinero a uno de mi pueblo, al pobre, que tú conoces, no serás como el usurero, no le exigirás interés.
25 Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás al ponerse el sol, 26 porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo y para acostarse; si no, ¿cómo podrá dormir? Si no se lo devuelves, él clamará a mí, y yo lo escucharé porque soy compasivo.
27 No blasfemarás contra Dios y no maldecirás al jefe de tu pueblo.
28 No tardarás en ofrecerme mi parte de tus frutos y de tu cosecha. Me darás el primogénito de tus hijos. 29 Lo mismo harás con los primeros nacidos de tus vacas y ovejas; siete días estarán con su madre, y al octavo me los ofrecerás.
30 Ustedes estarán consagrados a mí.. no coman carne de animal despedazado en el campo, arrójensela a los perros.



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#43 Ge. Pe.

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Publicado el 25 octubre 2008 - 07:07






ÉXODO


23





1 No atestigües en falso ni ayudes al malvado dando un testimonio injusto.
2 No te dejes llevar ni sigas a la mayoría cuando declares en un proceso. 3 Tratándose de justicia, no favorecerás ni siquiera al pobre.
4 Cuando encuentres perdido el buey o el burro de tu enemigo, se lo llevarás.
5 Si ves caído con la carga al burro del que te quiere mal, no pases de largo, sino ayúdalo a levantarlo.
6 No tuerzas el derecho del pobre en su pleito.
7 Aléjate de la mentira. No harás morir al inocente ni al justo, porque yo no perdonaré al culpable.
8 No aceptarás soborno, porque los regalos ciegan a los que veían y tuercen la sentencia del que era justo.
9 No opriman a los extranjeros, pues ustedes saben lo que es ser extranjero. Lo fueron ustedes en la tierra de Egipto.
10 Seis años sembrarás tus campos y sacarás sus frutos; 11 al séptimo no los cultivarás y los dejarás descansar. Los pobres de tu pueblo comerán lo que encuentren allí, y si sobra algo, lo comerán los animales del campo. Harás lo mismo con tu viña y tu olivar.
12 Seis días trabajarás, y al séptimo descansarás; tu buey y tu burro reposarán, y el hijo de tu esclava podrá respirar, tal como el extranjero.
13 Cumplan todas estas cosas que les he dicho. No invoquen a dioses extranjeros, ni siquiera los nombren.
14 Tres veces al año me celebrarán con una fiesta:
15 La celebración de la fiesta de los Azimos será de siete días. Comerás panes sin levadura, como te tengo mandado, en el mes de Aviv (de la primavera), el mes en que saliste de Egipto. Ustedes no se presentarán delante de mí con las manos vacías.
16 Luego celebrarás la fiesta de la siega de las primicias de tu trabajo, de todo aquello que hayas sembrado en el campo.
Luego la fiesta de la recolección a fin de año, cuando recoges todos los frutos del campo.
17 Con eso, todos tus varones se presentarán tres veces al año delante de Yavé, tu Señor. 18 No ofrecerás con pan fermentado la sangre de mis víctimas, ni guardarás hasta el día siguiente su grasa. 19 Llevarás a la casa de Yavé los primeros y mejores frutos de tus tierras. No cocerás el cordero en la leche de su madre.
20 Ya estoy enviando a mi Angel delante de ti para que te proteja en el viaje, hasta introducirte en el lugar que te he preparado. 21 Anda derecho en su presencia y hazle caso: no le seas rebelde. Sepas que no perdonará tus faltas, pues en él está mi Nombre.
22 Si le escuchas y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. 23 Mi Angel irá delante de ti y te introducirá en el país del amorreo, del heteo, del fereceo, del cananeo, del jeveo y del jebuseo, a los cuales yo exterminaré.
24 No adorarás a sus dioses; no los servirás ni harás lo que allá se hace; antes bien destruirás sus dioses y harás pedazos sus estatuas.
25 Ustedes sólo servirán a Yavé, y yo bendeciré tu pan y tu agua, y apartaré de ti todas las enfermedades. 26 No habrá en tu país mujer que aborte o sea estéril; y prolongaré los días de tu vida. 27 Sembraré el terror delante de ti y exterminaré todos los pueblos del país en que tú entrarás; haré que todos tus enemigos huyan ante ti.
28 Enviaré avispas delante de ti que harán huir de tu presencia al jeveo, al cananeo y al heteo. 29 Pero no los echaré a todos en un año, no sea que la tierra quede desierta y se multipliquen las fieras en perjuicio de ustedes. 30 Los expulsaré poco a poco, mientras te hagas fuerte y te apoderes de la tierra.
31 Fijaré tus fronteras desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos (Mediterráneo) y desde el desierto hasta el río Eufrates. Pondré en tus manos a los que ocupan el país y tú los echarás fuera.
32 No hagas pacto alguno ni con ellos ni con sus dioses. 33 No habitarán en tu tie rra, no sea que te lleven a servir sus dioses y a pecar contra mí.. eso sería tu ruina.



Comentarios Éxodo, capítulo 23



23,14

Las peregrinaciones a Jerusalén (12,14) no eran obligatorias, pero sí eran un deber para los israelitas observantes. Sostenían el sentimiento de solidaridad nacional.



23,20

Este Ángel es una presencia militante de Dios que hace huir a los adversarios y que también puede volverse contra el pueblo cuando es infiel. La mención de ese ángel inaugura los versículos que insisten en la obligación de echar a todos los pueblos que ocupaban Palestina. A excepción del territorio de Judá, que fue judío durante siglos, en los demás sectores de Palestina los israelitas fueron tan sólo un elemento más de la población. Constatando que esa convivencia les hacía más difícil mantenerse unidos en una misma fe y formar una nación aparte de las demás, atribuyeron a Moisés esa orden de eliminar, mediante cualquier medio, a los otros pueblos que vivían en medio de ellos.



23,24

Harás pedazos sus estatuas. Estas palabras parecieron justificar en siglos pasados la destrucción de muchos templos y obras de arte de las religiones no cristianas. Sería perder el tiempo pedir perdón por ellos, pues equivaldría a convertirnos en sus jueces, y Jesús rechaza esa actitud hipócrita (Mt 23,29). Es mejor reconocer que en su época no se había alcanzado todavía una madurez suficiente para discernir en ese terreno.



23,32

Este versículo asigna a la tierra prometida fronteras que los israelitas nunca consiguieron. Otras fronteras menos ambiciosas se leen en Ez 47,13. Es cierto que si se descarta el cambio que Jesús impuso a la interpretación del Antiguo Testamento y se toman estos textos al pie de la letra, será fácil justificar una buena parte de las violencias que hoy en día aflijen al Oriente Medio.






ÉXODO


24




1 A Moisés, entonces, Dios le dijo: «Sube donde Yavé, tú, Aarón, Nadab y Abihú, con setenta de los ancianos de Israel. Ellos adorarán desde lejos, 2 y Moisés se acercará solo a Yavé; ellos no se acercarán, y tampoco el pueblo subirá con ellos.»


Conclusión de la Alianza



3 Moisés bajó del monte y contó al pueblo todas estas palabras de Yavé y todas sus leyes. Contestaron de una sola voz: «Nosotros cumpliremos con todo lo que Yavé ha dicho.» 4 Y Moisés puso por escrito todas las palabras de Yavé.
Al despuntar el día, Moisés levantó un altar al pie del monte y, al lado del altar, doce piedras por las doce tribus de Israel. 5 Luego mandó algunos jóvenes para que ofrecieran víctimas consumidas por el fuego y sacrificaran novillos como sacrificios de comunión.
6 Moisés tomó la mitad de la sangre y la echó en vasijas; con la otra mitad roció el altar. 7 Después tomó el libro de la Alianza y lo leyó en presencia del pueblo. Respondieron: «Obedeceremos a Yavé y haremos todo lo que él pide.» 8 Entonces Moisés tomó la sangre con la que roció el pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la Alianza que Yavé ha hecho con ustedes, conforme a todos estos compromisos.»
9 Moisés subió con Aarón, Nadab y Abihú, y setenta de los ancianos de Israel. 10 Contemplaron al Dios de Israel. Debajo de sus pies había algo parecido a un pavimento de zafiro transparente y tan esplendoroso como el mismo cielo. 11 Dios no dejó que su poder aplastara a los que había elegido, sino que vieron a Dios; luego comieron y bebieron.



Dios da las Tablas de la ley




12 Yavé dijo a Moisés: «Sube a lo más alto del monte y detente allí. Yo te daré unas tablas de piedra con la enseñanza y los mandamientos que tengo escritos en ellas, a fin de que los enseñes al pueblo.»
13 Partió, pues, Moisés con Josué, su ayudante, y ascendió el monte de Dios. 14 Había dicho a los ancianos: «Aguarden aquí hasta que regresemos. Ahí quedan con ustedes Aarón y Jur, de manera que si se pre senta alguna dificultad recurran a ellos.»
15 Moisés, pues, subió al monte, al que cubrió en seguida una nube. 16 La Gloria de Yavé estaba bajando sobre el Sinaí, y la nube lo envolvió durante seis días. Al séptimo día, El llamó a Moisés de en medio de la nube.
17 La Gloria de Yavé estaba en la cumbre del monte y los hijos de Israel la veían semejante a un fuego ardiente; 18 Moi sés entró en la nube mientras subía al monte.
Moisés permaneció en el monte cuarenta días y cuarenta noches.




Comentarios Éxodo, capítulo 24


24,1

Los códigos y leyes que ocupan los capítulos 20-23 tienen por conclusión la alianza de Israel con Dios, cuya preparación relataba el capítulo 19. En este relato se mezclan dos versiones diferentes de la alianza, que corresponden al concepto que de la misma se tenía en dos épocas diferentes.

Los sacrificios mencionados en 24,5-9 (véa se Gén 15,9) son típicos de las alianzas que se celebraban en tiempo de los reyes, cuando dos personas, a menudo de importancia desigual, se comprometían mutuamente en algo. (Jer 34,18).

De todos modos, antes de que existieran esas celebraciones de alianza con sacrificios, Israel ya celebraba una fiesta de Yavé que recordaba la relación única del pueblo con el Dios que lo había liberado: Josué 8,30 y 24,1. Se siente el eco de la misma en los salmos 50 y 81, pero aquí en 9-11 se encuentra su expresión más bella: “vieron a Dios y comieron en su mesa”. Esta figura del banquete se volverá a encontrar en Is 25,6, donde aparece como una novedad.

Otra figura más de alianza se encontrará más tarde entre los profetas, y es la de pareja.

El innovador es Oseas. Los textos del Nuevo Testamento retomarán las tres figuras, pero la última, la de la unión “en el amor y la fidelidad”, expresará más comúnmente la experiencia cristiana. Véase al respecto el comentario a Oseas 2,25.


24,8

Ésta es la sangre de la Alianza. Jesús retomó estas palabras al instituir la Eucaristía en vísperas de su muerte. Con ello quiso mostrar que su muerte sellaba la nueva alianza anunciada por el profeta Jeremías, con la cual se iniciaban los tiempos nuevos en que Dios ya da, no sólo figuras, sino lo definitivo (Jr 31,31).


24,13

Las tablas de piedra con la escritura de Dios (el texto más antiguo de 34,28 dice: “con la escritura de Moisés”) recordarán los compromisos que se habían tomado entonces. Se conservarán en el Arca hasta el incendio del templo en el año 587 antes de nuestra era.




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Publicado el 02 noviembre 2008 - 09:32






ÉXODO


25



Segunda parte:

LA MORADA EN EL DESIERTO

A. LA PREPARACIÓN



1 Yavé habló a Moisés para decirle: 2 «Pide a los israelitas que recojan lo que me van a ofrecer; lo recibirán de toda persona a quien su corazón generoso sugiera ofrecérmelo.
3 Esto es lo que podrán recoger: oro, plata y cobre; 4 ropas de color jacinto, morado y rojo; lino fino y pelos de cabra; 5 pieles de carnero teñidas de rojo y pieles moradas; madera de acacia 6 y aceite para el lucero y aromas para el óleo de la unción y perfumes de buen olor; 7 piedras de ónice y piedras de engaste para adornar el Efod y el Pectoral. 8 Me van a hacer un santuario para que yo habite en medio de ellos, 9 y lo harán, como también todas las cosas necesarias para mi culto, según el modelo que yo te enseñaré.


El Arca



10 Harás un Arca de madera de acacia, de dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y otro codo y medio de alto. 11 La revestirás de oro fino por dentro y por fuera y labrarás una cornisa de oro alrededor. 12 Le pondrás cuatro anillos, uno en cada ángulo del Arca, dos a un lado y dos al otro. 13 Harás también unas varas de madera de acacia y las cubrirás igualmente con oro. 14 Las pasarás por los anillos que están a los lados del Arca para llevarla. 15 Estas varas estarán siempre metidas en los anillos y no se sacarán de ellos. 16 En el Arca pondrás el Testimonio que yo te daré. 17 Le harás una cubierta, el “Lugar del Perdón”, de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho. 18 Asimismo, harás dos querubines de oro macizo, y los pondrás en las extremidades de la cubierta. 19 Pondrás un querubín a una extremidad, y el otro en la otra; formarán un solo cuerpo con la cubierta, a sus dos lados. 20 Los querubines extenderán sus alas hacia arriba y sus alas cubrirán el Lugar del Perdón. Estarán de frente el uno al otro y sus caras mirarán hacia el Lugar del Perdón. Lo pondrás sobre el Arca, 21 y pondrás dentro de ella el Testimonio que yo te daré.
22 Allí me encontraré contigo para darte mis órdenes referentes a los hijos de Israel. Te hablaré de encima del Lugar del Perdón, de en medio de los dos querubines puestos sobre el Arca del Testimonio.


La mesa y el candelabro



23 Harás también una mesa de madera de acacia, de dos codos de largo, uno de ancho y uno y medio de alto. 24 La cubrirás de oro puro y le pondrás alrededor una moldura de oro. 25 Le harás un borde de cuatro dedos de alto con una moldura de oro. 26 Formarás, también, cuatro anillos de oro y los pondrás en las cuatro esquinas de la mesa, uno para cada pata. 27 Los anillos estarán debajo de la cornisa y en ellos se colocarán las varas para el transporte de la mesa. 28 Harás estas varas de madera de acacia cubierta de oro y servirán para transportar la mesa.
29 Harás también de oro las fuentes, los vasos, los jarros y las tazas para las ofrendas líquidas. 30 Y sobre la mesa tendrás siempre puestos ante mi presencia los panes de la ofrenda.
31 Labrarás igualmente un candelabro de oro puro. Su pie y su tallo serán de oro macizo; sus capullos y flores formarán cuerpo con él. 32 Saldrán seis brazos de sus lados: tres de uno y tres del otro. 33 Cada brazo tendrá tres cálices en forma de almendro, con capullo y flor. 34 En el mismo candelabro habrá cuatro cálices en forma de flor de almendro con capullos y flores; 35 un capullo debajo de los dos primeros brazos que forman cuerpo con el candelabro; otro, debajo de los siguientes, y un tercero debajo de los dos últimos brazos: seis brazos saldrán del candelabro. 36 Los capullos y los brazos formarán un cuerpo con el candelabro: todo ello será de oro puro macizo. 37 Harás siete lámparas que colocarás encima, de manera que den luz al frente. 38 Sus despabiladeras y ceniceros serán de oro puro. 39 Se empleará un talento de oro para hacer el candelabro con todos estos utensilios.
40 Cuida, pues, de hacerlo todo conforme al modelo que te he enseñado en el monte.





Comentarios Éxodo, capítulo 25


25,1
Notamos aquí una interrupción del relato que el autor no trata de disimular, y cuya continuación será retomada en 31,18. Al redactor más tardío tal vez no le parecía suficiente que la alianza sólo exigiera una conducta moral justa y no dijera nada del culto, pues en su época los sacerdotes gobernaban a la comunidad judía, y para ellos la principal obligación era participar en el culto grandioso del templo.

Como se dirigía a la gente de su tiempo, insertó dos grandes bloques, que conforman los capítulos 25-31 y 35-40, y pretenden explicar que Moisés había coronado su obra construyendo una tienda como santuario que desde ya prefiguraba el templo de Jerusalén.


25,8
Israel recordaba un “arca” o cofre de madera que contenía los objetos sagrados de los compañeros de Moisés, como sucedía en otras tribus nómadas. Los hebreos de Moisés ponen en un arca los documentos de la alianza celebrada con Yavé y el arca será el corazón del santuario y de todo el campamento.


25,17
La cobertura del arca es el lugar que el sumo sacerdote rociaba con la sangre de las víc timas una vez al año, en la fiesta del perdón. La traducción precisa sería “la cosa para cubrir (o perdonar) los pecados”. Traducimos el Lugar del perdón, y otros traducen el Propiciatorio.


25,22
Testimonio es la misma palabra que “declaración” y se refiere al documento de la alianza con sus mandamientos, que son una declaración de Dios.


25,40
La tradición ha concluido según este versículo que la tienda santuario era la imagen de un templo celestial y que la liturgia terrestre debía ser un reflejo de la liturgia celestial. A ese templo celestial aludirán Jer 25,30; Am 9,6, y más todavía Ez 37,27. Que la liturgia celestial inspira la del templo de Jerusalén se lee en Sab 9,8; Sir 24,9-11. En el Apocalipsis, del cap. 11,9 al cap. 16, Dios pronuncia sus juicios en el templo celestial.






ÉXODO


26


La Morada



1 La Morada tendrá que ser hecha de diez cortinas de lino fino de color jacinto morado y rojo, adornadas con querubines. 2 Cada cortina tendrá catorce metros de largo y dos de ancho. Todas serán de una misma medida. 3 Cinco cortinas se unirán entre sí, y lo mismo las otras cinco. 4 Pondrás lazos de color morado en los lados y extremos de cada conjunto, para que puedan unirse uno con otro. 5 Cada conjunto tendrá por ambas partes cincuenta lazos, dispuestos de tal modo que uno corresponda a otro y se puedan ajustar entre sí. 6 Harás asimismo cincuenta broches de oro, con los que se han de trabar los dos conjuntos, de manera que formen una sola tienda.
7 También harás una cubierta de pelo de cabra para cubrir la Morada. Habrá once piezas, 8 cada una de ellas tendrá quince metros de largo y dos de ancho. Todas serán de la misma medida. 9 Reunirás las cinco primeras, y lo mismo las otras seis, de modo que la sexta se doble por delante de la entrada. 10 Harás también en la orilla de cada pieza de la cubierta cincuenta presillas, para que se pueda unir con la anterior, y cincuenta presillas en la otra orilla para unirla a la siguiente. 11 Harás asimismo cincuenta hebillas de bronce, mediante las cuales se traben las presillas para que se forme un solo toldo. 12 Sobrará la mitad de una de las cubiertas que sirven para toldo: dejarás caer esta mitad sobre la parte posterior y anterior de la Morada. 13 El medio metro que sobre en el largo de estas piezas caerá sobre los lados de la Morada para protegerla.
14 Harás también otra cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo para cubrir la Morada, y sobre ésta pondrás otra cubierta de cuero fino.
15 Harás asimismo tablones de madera de acacia para la Morada, cada uno de los cuales estará derecho; 16 tendrá cinco metros de largo y setenta y cinco centímetros de ancho. 17 En un lado de cada tablón se harán dos muescas para encajar un tablón con otro, y de este modo se dispondrán todos los tablones. 18 Veinte de éstos se pondrán en el lado meridional, 19 para los cuales harás cuarenta basas de plata, de suerte que dos basas sustenten los dos ángulos de cada tablón. 20 En la misma forma se pondrán veinte tablones al otro lado de la Morada que mira al norte, 21 los cuales tendrán cuarenta basas de plata: dos basas debajo de cada tablón. 22 Harás seis tablones para la parte occidental de la Morada. 23 Harás otros dos que se fijarán en las esquinas, a la espalda de la Morada, 24 donde estarán trabados de abajo arriba a la altura de la primera argolla; esto se hará para las dos esquinas. 25 Así serán en total ocho tablones con sus basas de plata, o sea dieciséis basas de plata, dos basas por cada tablón. 26 También harás travesaños de madera de acacia, cinco travesaños para los tablones del primer lado de la Morada, 27 y otros cinco para los tablones del otro lado; y además, cinco travesaños para los tablones de la parte atrás de la Morada, al occidente. 28 El travesaño atravesará los tablones de un extremo a otro. 29 Cubrirás de oro los tablones y los travesaños y harás para ellos argollas de oro, por las cuales pasarán los travesaños.
30 Así construirás la Morada, conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.
31 Para el velo necesitarás lino fino retorcido color jacinto, púrpura, y de grana dos veces teñida, decorada en hermosa tapicería de querubines. 32 Lo colgarás ante cuatro columnas de madera de acacia, que estarán cubiertas de oro y tendrán ganchos de oro. Las columnas serán puestas sobre pedestales de plata. El velo quedará pendiente por medio de sortijas, y detrás de él pondrás el arca del Testimonio. 33 El velo servirá para separar el Lugar Santo del Lugar Santísimo.
34 Pondrás también el “Lugar del Perdón” sobre el arca del Testimonio en el Lugar Santísimo. 35 Fuera del velo pondrás la mesa de los panes, y enfrente de la mesa, el candelabro. Estará en el lado meridional de la Morada, mientras que la mesa estará en la parte septentrional.
36 Harás una cortina para la entrada de la Morada. Será de lino fino color jacinto, y púrpura, de grana dos veces teñida, con labores de tapicería. 37 Luego harás cinco columnas de madera de acacia, de las que cuelgue esta cortina. Serán cubiertas con láminas de oro y puestas sobre basas de bronce.



ÉXODO


27


El altar para los sacrificios totalmente quemados


1 Harás también un altar de madera de acacia, que tendrá dos metros y medio de largo y otros tantos de ancho, esto es, cuadrado, y metro y medio de altura. 2 De sus cuatro esquinas saldrán cuatro cuernos que harán un cuerpo con él, y los cubrirás con láminas de bronce. 3 Para el servicio del altar fabricarás unas calderas donde recoger las cenizas, tenazas, tridentes y braseros. Todos estos utensilios serán de bronce. 4 Harás también un enrejado de bronce en forma de red en cuyos cuatro ángulos habrá cuatro anillos de bronce, 5 y lo pondrás debajo del plano o fogón del altar: este enrejado llegará hasta el medio del altar. 6 Harás también dos varas de madera de acacia cubiertas con láminas de bronce para transportar el altar: 7 las meterás por los anillos a los lados del altar cuando haya que transportarlo. 8 Harás el altar con paneles huecos de madera como te lo he mostrado en el monte.
9 Dispondrás un atrio en torno a la Morada. Por el lado sur será cerrado por cortinas de lino fino de un largo de cincuenta metros. 10 Colgarán de veinte columnas con otras tantas basas de bronce, cuyos ganchos y varillas serán de plata. 11 Harás lo mismo para el lado del norte. Las cortinas tendrán cincuenta metros de largo; las veinte columnas con sus veinte basas serán de bronce, pero los ganchos y las varillas serán de plata. 12 Por el lado del mar, esto es al oeste, lo ancho, unas cortinas de veinticinco metros marcarán su anchura; habrá diez columnas con otras tantas basas. 13 La anchura del atrio será también de veinticinco metros al oriente. 14 A un lado de la entrada se pon drán cortinas de siete metros y medio, con tres columnas y otras tantas basas. 15 Lo mismo al otro lado de la entrada. 16 Ante la entrada del atrio se pondrá una cortina de diez metros hecha de lino fino retorcido y bordado de color jacinto, púrpura y de grana dos veces teñida. Se sostendrá en cuatro columnas con otras tantas basas.
17 Todas las columnas que cercan el atrio llevarán varillas de plata, con ganchos de plata y basas de bronce. 18 El atrio tendrá una extensión de cincuenta metros de largo por veinticinco de ancho. La altura de las cortinas será de dos metros y medio; se harán de lino fino retorcido y tendrán basas de bronce. 19 Todos los utensilios de la Morada, para cualquier uso, serán de bronce, y lo mismo las estacas, tanto de la misma Morada como del atrio.
20 Da orden a los hijos de Israel que te traigan aceite de oliva puro y exprimido en mortero para las lámparas, de tal manera que nunca se apague la luz. 21 Aarón y sus hijos dispondrán esta lámpara en la Tienda del Testimonio, fuera del velo que está pendiente delante del Testimonio, 22 y estará ardiendo en presencia de Yavé desde la mañana hasta la tarde. Será esto un rito perpetuo para los hijos de Israel.





ÉXODO


28


Las vestiduras de los sacerdotes



1 Pide a tu hermano Aarón que se acerque a ti con sus hijos Nadab y Abihú, Eleazar e Itamar; sepáralos de los otros hijos de Israel para que sean mis sacerdotes.
2 Harás a tu hermano Aarón vestiduras sagradas para que no le falte gloria ni belleza. 3 Propondrás este trabajo a todos esos hombres expertos a los cuales he llenado yo del espíritu de inteligencia. Harán las vestiduras de Aarón para que sea consagrado como sacerdote mío. 4 Estas son las vestiduras que han de hacerse: el Pectoral, el Efod, el manto, la túnica de malla, la tiara y el cinturón. Estas serán las vestiduras sagradas que harán a tu hermano Aarón y a sus hijos para que ejerzan delante de mí las funciones del sacerdocio. 5 Para eso se emplearán oro, jacinto, púrpura, y grana dos veces teñida y lino fino.
6 Harán el Efod de oro, de jacinto, de púrpura, de grana dos veces teñida, y de lino fino retorcido, obra tejida artísticamente. 7 El Efod tendrá dos hombreras para reunir sus dos partes. 8 El cinturón que llevará encima para sujetarlo será del mismo estilo y hará un cuerpo con él, de oro, de jacinto, de púrpura y grana dos veces teñida, y de lino fino retorcido. 9 Tomarás también dos piedras de ónix y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel; 10 seis nombres en cada piedra, según el orden de su nacimiento. 11 Esculpirás en ellas los nombres de los hijos de Israel de la misma manera que se graba un sello; las engastarás y las guarnecerás de oro. 12 Luego las pondrás sobre las hombreras del Efod, para representar a los hijos de Israel. Aarón llevará sus nombres delante de Yavé sobre sus dos hombros para recordárselos. 13 Harás asimismo unos engastes de oro, 14 y dos cadenillas de oro puro labradas como cordeles trenzados, y las sujetarás de los engastes.
15 Un artista realizará el Pectoral de las Sentencias bajo tu dirección. Lo harás como el Efod de hilos de oro, de jacinto o azul celeste, de púrpura y de grana dos veces teñida, y de lino fino retorcido. 16 Será cuadrado y doble; tendrá de medida treinta centímetros, tanto a lo largo como a lo ancho. 17 Colocarás en él cuatro filas de piedras preciosas. En la primera estarán la piedra sárdica, el topacio y la esmeralda. 18 En la segunda estarán el carbucio, el zafiro y el jaspe; 19 en la tercera, el rubí, el ágata y la amatista; 20 en la cuarta, el crisólito, el ónix y el berilo. Estarán engastadas en oro. 21 Estas piedras llevarán los nombres de los hijos de Israel; doce nombres estarán grabados en ellas, según las doce tribus: en cada piedra, un nombre. 22 Harás para el pectoral dos cadenitas de oro puro, trenzadas a manera de un cordón 23 y dos sortijas o anillos de oro que pondrás en las dos puntas. 24 Fijarás las cadenas de oro en los anillos que están en dichas puntas 25 y la otra extremidad de las cadenas se fijará en la parte delantera del Efod.
26 Harás también dos anillos de oro, que pondrás en las puntas del Pectoral, a las orillas, frente del Efod, por la parte de dentro. 27 Igualmente otros dos anillos de oro, para las dos hombreras del Efod, debajo de la parte que se ve, cerca de la juntura del cinturón que pasa sobre el Efod. 28 Un cordón de jacinto unirá los anillos del Pectoral y los del Efod, de manera que el Pectoral se quede por encima del cinturón del Efod y no se pueda separar de él. 29 Y así Aarón, siempre que entre en el Santuario, llevará sobre su pecho, en el Pectoral del Juicio, los nombres de los doce hijos de Israel, para recordarlos siempre en presencia de Yavé.
30 En el mismo Pectoral de las Sentencias pondrás el Urim y el Tumin para que estén sobre el corazón de Aarón cuando se presente delante de Yavé, y sobre su corazón llevará el Pectoral de las Sentencias de los hijos de Israel en la presencia de Yavé.
31 Harás también el manto del Efod, todo de color jacinto, 32 en medio del cual, por arriba, habrá una abertura para la cabeza. Esta abertura tendrá una orla de tejido como se suele hacer en la abertura de los corseletes para que no se rompan. 33 En los lados habrá en todo el derredor unas granadas de jacinto, de púrpura y de grana dos veces teñida, y, entre las granadas, unas campanillas de oro. 34 El manto tendrá granadas y campanillas de oro en todo el derredor.
35 Aarón vestirá dicho manto cuando desempeñe su ministerio, y se oirá el sonido de las campanillas cuando entre al santuario para presentarse delante de Yavé, y también cuando salga del santuario; de lo contrario moriría.
36 Harás también una lámina de oro fino, en la cual mandarás grabar como se graba en los sellos: “Consagrado a Yavé.” 37 Y la sujetarás a la tiara por delante con un cordón de color jacinto, de modo que esté encima. 38 Estará sobre la frente de Aarón siempre que deba cargar con los pecados cometidos por los hijos de Israel en todas sus oblaciones y sacrificios. Tendrá siempre esta lámina en su frente para atraerles la benevolencia de Yavé.
39 Tejerás la túnica de lino fino; y de lino también harás el turbante y el cinturón, artísticamente recamados.
40 Las túnicas y los cinturones de los hi jos de Aarón se harán en la misma forma. Con esto les darás majestad y belleza.
41 Vestirás a tu hermano Aarón y a sus hijos, los consagrarás con la unción santa, los harás sacerdotes y los consagrarás a mi servicio. 42 Les harás calzones de lino, con los que cubrirán la desnudez de su carne desde la cintura hasta las rodillas. 43 Aarón y sus hijos los usarán siempre que entren en la Tienda de las Citas divinas o se acerquen al altar para cumplir con su ministerio en el Lugar Santo. De lo contrario incurrirían en falta y morirían. Es éste un precepto perpetuo para Aarón y su posteridad.





ÉXODO


29


Consagración de los sacerdotes



1 Esta es la manera como consagrarás a los sacerdotes. Tomarás un novillo y dos carneros sin defecto alguno, 2 panes ázimos y una torta sin levadura, amasada con aceite, como también buñuelos ázimos, untados con aceite; todo lo harás con la flor de la harina de trigo. 3 Puesto en un canastillo lo ofrecerás junto con el novillo y los dos carneros.
4 Luego pedirás a Aarón y sus hijos que se acerquen a la entrada de la Tienda de las Citas y los lavarás con agua. 5 Luego revestirás a Aarón de sus ornamentos, esto es, de la túnica de lino, el manto del Efod, el Efod y el Pectoral, que ceñirás con el cinturón del Efod. 6 Pondrás sobre su cabeza el turbante, y sobre éste, la lámina sagrada. 7 Entonces tomarás el óleo de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y así quedará consagrado. 8 También pedirás a sus hijos que se acerquen, y los revestirás con las túnicas de lino; 9 ceñirás a Aarón y a sus hijos las fajas y les pondrás las mitras. Así es como consagrarás a Aarón y sus hijos como sacerdotes míos: éste será un rito perpetuo.
10 Entonces traerás el novillo delante de la Tienda de las Citas; allí Aarón y sus hijos le pondrán las manos sobre la cabeza 11 y lo degollarás en presencia de Yavé, junto a la entrada de la Tienda de las Citas. 12 Tomando de la sangre del novillo con tu dedo, la pondrás sobre los cuer nos del altar; el resto lo derramarás al pie del altar. 13 Sacarás todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado y los dos riñones con el sebo que los envuelve, para quemarlo en el altar. 14 Quemarás fuera del campamento la carne del novillo, con su piel y excrementos, por cuanto es sacrificio por el pecado.
15 Tomarás después el primero de los carneros. Aarón y sus hijos pondrán las manos sobre la cabeza del carnero. 16 Lo sacrificarás, tomarás su sangre y la derramarás sobre el altar, por todos lados. 17 Luego despedazarás el carnero en trozos; lavarás sus intestinos y sus patas, los pondrás sobre su cabeza 18 y lo quemarás todo en el altar. Es el holocausto, el sacrificio cuyo olor aplaca a Yavé.
19 Tomarás asimismo el otro carnero, sobre cuya cabeza Aarón y sus hijos pondrán las manos. 20 Lo degollarás, tomarás de su sangre y teñirás con ella la extre midad de la oreja derecha de Aarón y de sus hijos, y los pulgares de su mano y pie derechos, derramando la sangre sobre el altar por todos lados. 21 Y tomando de la sangre vertida sobre el altar y del óleo de la consagración, rociarás a Aarón y sus ro pas, y con él, a sus hijos y las ropas de ellos. Así será consagrado con sus ropas, y lo mismo sus hijos y las ropas de sus hijos.
22 Tomarás la grasa y la cola del carnero, el sebo que cubre los intestinos, la telilla del hígado, los dos riñones y la enjundia de encima, y la espaldilla derecha, porque es un cordero para consagración de sacerdotes. 23 Además, una torta de pan y otra de masa amasada con aceite y una torta del canasto de los ázimos presentados a Yavé, 24 y después de poner todas estas cosas sobre las manos de Aarón y de sus hijos, las mecerás en la presencia de Yavé. 25 Después recibirás de sus manos todo lo dicho y lo quemarás sobre el altar encima de la víctima quemada. Será un sacrificio por el fuego de calmante olor para Yavé. 26 Luego tomarás el pecho del carnero sacrificado para la consagración de Aarón y lo ofrecerás llevándolo ante Yavé.. ésta será tu parte. 27 Del carnero de la consagración de Aarón y sus hijos consagrarás el pecho que ha sido mecido y la espaldilla que ha sido puesta aparte —todo lo que ha sido mecido o separado del carnero para la consagración de Aarón y de sus hijos. 28 Con esto Aarón y sus hijos recibirán para siempre el derecho a cobrar este tributo de los hijos de Israel. Es el tributo que les presentarán los hijos de Israel en todos los sacrificios de comunión que presenten a Yavé.
29 Las ropas santas de Aarón pasarán a sus hijos después de su muerte: pasarán a ser suyas el día que sean ungidos y consagrados. 30 El sacerdote que se tome de los hijos de Aarón para sucederle las vestirá durante siete días cuando lo consagren para entrar en la Tienda de las Citas y para oficiar en el Santuario. 31 Cocerás en un lugar sagrado la carne del carnero ofrecido para esta consagración, 32 y la comerán Aarón y sus hijos, junto con el pan del canastillo, a la entrada de la Tienda de las Citas. 33 La comerán, ya que fue santificada para hacer expiación por ellos y consagrarlos. Ningún extraño comerá de estas cosas, porque son sagradas. 34 Si algo de la carne o del pan sobra hasta el día siguiente, no lo comerán sino que lo quemarás, porque es cosa sagrada. 35 Harás, pues, con Aarón y sus hijos todo lo que te mando. La consagración durará siete días.
36 Cuando se haga la expiación para la purificación del altar, se ofrecerá cada día un novillo para la expiación, un sacrificio por el pecado, y luego ungirás el altar para consagrarlo. 37 La expiación por el altar, y luego su consagración durará siete días. En adelante el altar será cosa muy sagrada y todo cuanto toque el altar quedará consagrado.
38 Cada día, y para siempre, prepararás sobre el altar dos corderos nacidos durante el año, 39 un cordero por la mañana y otro por la tarde. 40 Con el primer cordero ofrecerás una décima de medida de flor de harina amasada con un cuarto de sextario de aceite de oliva, y como libación, un cuarto de sextario de vino.
41 Ofrecerás el otro cordero por la tarde con los mismos ritos de la mañana; será un sacrificio por el fuego de calmante olor. 42 Este es el holocausto perpetuo que se ofrecerá a Yavé de generación en generación a la entrada de la Tienda de las Citas, allí mismo donde me encuentro contigo para hablarte. 43 Allí me encontraré con los hijos de Israel; mi propia Gloria santificará este lugar.
44 Así consagraré la Tienda de las Citas con el altar; así santificaré a Aarón y a sus hijos para que sean sacerdotes míos. 45 Habitaré entre los hijos de Israel y seré su Dios, 46 y sabrán que yo soy Yavé, su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para morar entre ellos. Yo, Yavé, seré su Dios.



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#45 Ge. Pe.

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Publicado el 09 noviembre 2008 - 06:52






ÉXODO


30



El incienso, el agua y el perfume



1 Harás también un altar para quemar el incienso. Lo harás de madera de acacia 2 y tendrá medio metro de largo y de ancho; es decir, que será cuadrado. Tendrá un metro de altura, y de sus cuatro ángulos saldrán sus cuernos, haciendo un cuerpo con él. 3 Lo revestirás de oro puro, tanto su parte superior como sus costados, así como sus cuernos. Pondrás en su derredor una moldura de oro, 4 y debajo de la moldura, a los costados, harás dos anillos de oro. Los harás a ambos lados para meter por ellos las varas con que transportarlo. 5 Estas serán de madera de acacia y las revestirás de oro. 6 Colocarás el altar delante de la cortina que abriga el arca del Testimonio y ante el Lugar del Perdón que cubre el Testimonio, allí mismo donde yo te hablo.
7 Aarón quemará cada mañana sobre él incienso aromático, al preparar las lámparas, 8 y hará lo mismo al atardecer cuando alimente las lámparas. Este será el Incienso ante Yavé, de generación en generación. 9 No se ofrecerá sobre este altar incienso profano, ni holocausto, ni víctima, ni se derramará sobre él vino alguno. 10 Una vez al año Aarón hará la expiación sobre los cuernos del altar. Hará la expiación sobre el altar una vez al año con la sangre del sacrificio por el pecado, y esto, de generación en generación. Será, pues, un lugar muy sagrado para Yavé.»
11 Yavé habló a Moisés: 12 «Cuando hagas el censo de los hijos de Israel, cada uno hará una ofrenda a Yavé, para que ninguna plaga los alcance con motivo del empadronamiento; cada uno pagará a Yavé por sí mismo. 13 Cada uno de los que sean empadronados pagará medio siclo, según el peso del templo (es decir, un siclo de veinte óbolos). Este medio siclo será la ofrenda para Yavé. 14 Todos los comprendidos en el censo, de veinte años para adelante, pagarán este rescate. 15 El rico no dará más de medio siclo ni el pobre dará menos, pues es una contribución para Yavé, para rescate de su vida. 16 Recibirás el dinero de esta expiación de mano de los hijos de Israel y lo destinarás para el servicio de la Tienda de las Citas. Con este medio los israelitas harán que Yavé se acuerde de ellos y rescatarán sus vidas.»
17 Yavé se dirigió a Moisés y le dijo: 18 «Harás una pila de bronce con un pie de bronce para el lavatorio. La colocarás entre la Tienda del encuentro y el altar y se echará agua en ella 19 para que Aarón y sus hijos se laven las manos y los pies. Que se laven con esta agua cuando entren a la Tienda de las Citas, no sea que mueran. 20 Lo mismo cuando se acerquen al altar para oficiar, para quemar una oblación a Yavé, 21 que se laven las manos y los pies, no sea que mueran; éste será un rito perpetuo para Aarón y su descendencia de generación en generación.»
22 Yavé dijo a Moisés: «Toma aromas escogidos: de mirra pura, quinientos siclos; 23 de cinamomo, doscientos cincuenta; de caña aromática, doscientos cincuenta; 24 de canela, quinientos, en siclos del santuario, y un sextario de aceite de oliva. 25 Prepararás con ello el óleo para la unción sagrada, perfume aromático como lo prepara el perfumista. 26 Con él ungirás la Tienda del encuentro y el arca del Testimonio, 27 la mesa con todos sus vasos, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del incienso, 28 el altar de los holocaustos con todos sus utensilios y la pila con su base. 29 Así los consagrarás y serán cosas muy santas. Todo llas toque quedará santificado. 30 Ungirás también a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que sean mis sacerdotes. 31 Luego dirás a los hijos de Israel: 32 Este será para ustedes el óleo de la unción sagrada de generación en generación. Nadie se ungirá con él ni tampoco harán otro óleo de semejante composición. Es santo y lo tendrán por cosa sagrada. 33 Cualquiera que prepare otro semejante o derrame de él sobre un extraño será exterminado de entre los suyos.»
34 Yavé dijo a Moisés: «Procúrate en cantidades iguales resina aromática, ungulum, galbanum aromático e incienso puro. 35 Prepara con ellos según el arte del perfumista un incienso perfumado, sazonado con sal, puro y santo; 36 molerás una parte, que pondrás delante del Testimonio, en la Tienda de las Citas, donde yo me reúno contigo. Será para ustedes cosa sacratísima. 37 No harán perfume de semejante composición para uso personal; lo tendrán por cosa reservada a Yavé. 38 Cualquiera que haga otro igual para recrearse con su fragancia será exterminado de entre los suyos.»






ÉXODO


31




1 Yavé dijo a Moisés: 2 «Acabo de llamar por su nombre a Bezaleel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, 3 y lo he llenado del espíritu de Dios, de saber, de inteligencia, de ciencia y de capacidad en toda clase de trabajo, 4 para crear obras de arte. Este hombre sabe trabajar el oro, plata y bronce, 5 y tallar tanto las piedras preciosas como la madera: es entendido en toda clase de trabajos.
6 También le doy por ayudante a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan; y además, he puesto sabiduría en el corazón de todos los hombres hábiles que deberán hacer todo lo que he mandado: 7 la Tienda del encuentro, el arca del Testimonio, el Lugar del Perdón que la cubre, y todos los utensilios de la Tienda; 8 la mesa y sus vasos, el candelabro de oro macizo con todos sus utensilios, el altar de los perfumes 9 y el de los holocaustos con todos sus utensilios, la pila con su base; 10 las vestiduras sagradas y las que han de servir para la consagración del sacerdote Aarón y las de sus hijos cuando ejerzan sus funciones sacerdotales; 11 el óleo de la unción y el incienso aromático para el santuario. Ellos lo harán conforme a todo lo que he ordenado.»


Otra vez la ley del sábado



12 Yavé dijo a Moisés: «Habla a los hijos de Israel y diles: No dejen de guardar mis sábados; 13 porque son una señal entre ustedes y yo de generación en generación, para que sepan que yo, Yavé, soy el que los santifica. 14 Guarden el sábado porque es sagrado para ustedes. El que lo profane morirá; el que trabaje en ese día será borrado de en medio de su pueblo. 15 Seis días se trabajará, pero el día séptimo será un Gran sábado consagrado a Yavé. El que trabaje el día sábado morirá. 16 Los hijos de Israel observarán el sábado de generación en generación y lo celebrarán: éste ha de ser un compromiso perpetuo conmigo.
17 El sábado será entre yo y los hijos de Israel una señal perpetua, pues Yavé hizo los cielos y la tierra en seis días, y el séptimo descansó y respiró.
18 Cuando Dios terminó de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio, escritas por el dedo de Dios.
18Intermedio: la fiesta del Becerro de oro



Comentarios Éxodo, capítulo 31


31,1

No es por casualidad que el nombre de Bezaleel signifique “a la sombra de Dios” y el de Oholiab “el padre es mi tienda”.





ÉXODO


32



El ternero de oro




1 Moisés no bajaba del monte y le pareció al pueblo un tiempo largo. Se reunieron en torno a Aarón, al que dijeron: «Fa brícanos un Dios que nos lleve adelante, ya que no sabemos qué ha sido de Moisés, que nos sacó de Egipto.»
2 Aarón les contestó.. «Saquen los aros de oro que sus mujeres, y sus hijos e hijas llevan en sus orejas, y tráiganmelos.» 3 Todos se los sacaron y los entregaron a Aarón. 4 El los recibió y fabricó un ternero de metal batido.
Entonces exclamaron: «Israel, aquí están tus dioses que te han sacado de Egipto.» 5 Se lo mostraron a Aarón, el que edificó un altar delante de la imagen y luego anunció.. «Mañana habrá fiesta en honor de Yavé.»
6 Al día siguiente, se levantaron temprano, ofrecieron víctimas consumidas por el fuego, y también presentaron sacrificios de comunión. El pueblo se sentó para comer y beber; luego se levantaron para divertirse.
7 Entonces Yavé dijo a Moisés en el cerro: «Vuelve y baja, porque tu pueblo ha pecado. 8 Bien pronto se han apartado del camino que yo les había indicado. Se han hecho un ternero de metal fundido y se han postrado ante él. Le han ofrecido sacrificios y han dicho: Israel, aquí están tus dioses que te han sacado de Egipto.»
9 Yavé dijo también: «Ya veo que ese pueblo es un pueblo rebelde. 10 Ahora, pues, deja que estalle mi furor contra ellos. Voy a exterminarlos, mientras que de ti yo haré nacer un gran pueblo.»
11 Moisés suplicó a Yavé, su Dios, con estas palabras: «Oh Yavé, ¿cómo podrías enojarte con tu pueblo, después de todos los prodigios que hiciste para sacarlo de Egipto? 12 ¿O quieres que los egipcios digan: «Yavé los ha sacado con mala intención, para matarlos en los cerros y suprimirlos de la tierra»? Aplaca tu ira y renuncia a castigar a tu pueblo. 13 Acuérdate de tus servidores Abrahán, Isaac y Jacob, y de las promesas que les hiciste. Pues juraste por tu propio Nombre: «Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu raza la tierra que te prometí, para que sea de ellos para siempre.»
14 Así, pues, Yavé renunció a destruir a su pueblo, como lo había anunciado.
15 Al bajar de regreso del monte, Moisés traía las dos tablas de las Declaraciones divinas en que las leyes estaban escritas y grabadas por ambos lados. 16 Las tablas eran obra de Dios, como también la escritura era la escritura de Dios, grabada sobre ellas.
17 Josué estaba con Moisés, y al oír el griterío del pueblo dijo: «¡Hay gritos de guerra en el campamento!» 18 Moisés le contestó.. «No son gritos de victoria, ni lamentos de derrota; lo que oigo son cantos a coros.»
19 Al acercarse Moisés al campamento, vio el ternero y las danzas. Se llenó de furor y arrojó las tablas, que se hicieron pedazos al pie del monte. 20 Después tomó el ternero que habían fabricado, lo quemó y lo machacó hasta reducirlo a polvo. Y dio de beber al pueblo agua con este polvo mezclado.
21 Moisés dijo a Aarón: «¿Qué te hizo ese pueblo para que lo hayas arrastrado a un pecado tan grave?» 22 Aarón le contestó.. «¡No te enojes conmigo, mi señor! Tú sabes que este pueblo está apegado al mal. 23 Ellos me dijeron: No sabemos lo que ha pasado con Moisés, el que nos ha sacado de Egipto, así que fabrícanos dioses que nos lleven adelante. 24 Yo les dije: ¿Quiénes son los de ustedes que tienen oro? Ellos se lo sacaron al instante de sus orejas y me lo dieron; yo lo fundí y salió este ternero.»
25 Moisés vio que el pueblo estaba sin freno por culpa de Aarón: ¡cómo ahora no se burlarían de él sus enemigos! 26 Se colocó, pues, a la entrada del campamento y llamó en voz alta: «¡Vengan a mí los que estén por Yavé!» Todos los de la tribu de Leví se juntaron en torno a él. 27 El les dijo: «Esta es orden de Yavé, el Dios de Israel: Colóquense cada uno su espada al costado y pasen y repasen por el campamento, de una entrada a la otra; y no vacilen en matar a sus hermanos, compañeros y familiares.»
28 Los de la tribu de Leví cumplieron la orden de Moisés, y perecieron, aquel día, unos tres mil hombres del pueblo. 29 Entonces Moisés dijo a los levitas: «Ustedes hoy acaban de ser consagrados a Yavé con sangre, tal vez con la sangre de un hijo o de un hermano. Por eso hoy él les da la bendición.»
Moisés ruega por el pueblo
30 Al día siguiente Moisés dijo al pueblo: «Ustedes han cometido un gran pecado, pero voy a subir donde Yavé, a ver si puedo conseguirles el perdón de este pecado.» 31 Al volver Moisés donde Yavé le dijo: «Este pueblo ha cometido un gran pecado con estos dioses de oro que se hicieron. 32 Con todo, dígnate perdonar su pecado..., pero si no, bórrame del libro que has escrito.»
33 Yavé respondió a Moisés: «Al que peca contra mí, a éste borraré yo de mi libro. 34 Pero tú, sigue, y conduce al pueblo al lugar que te indiqué. Mi Angel irá delante de ti, pero algún día los visitaré y les pediré cuentas de su pecado.» 35 Y, en efecto, Yavé castigó al pueblo por el ternero que se fabricaron, el ternero que les hizo Aarón.


Comentarios Éxodo, capítulo 32



32,1
Todo el Antiguo Testamento desarrolla el tema de la misericordia de Dios y de las rebeliones del pueblo. Esta es la primera enseñanza que se sacaba de la permanencia en el desierto: véanse Sal 78 y 106, e incluso el Sal 81 que siempre debía ser declamado en las fiestas de Yavé.

Se conservaban muchas tradiciones sobre las infidelidades de Israel en tiempos de Moisés.

Su mayor pecado consistió, según el libro de los Números, en tener miedo al riesgo y negarse a conquistar la tierra prometida (Núm 14). Aquí el redactor, que escribe en tiempo de los reyes, describe el pecado de los hebreos semejante al de Jeroboam al preparar imágenes de Yavé bajo la figura de un becerro (1R 12,28).

El autor imagina con mucha libertad y muestra a los hebreos del desierto (que apenas si tendrían algunas herramientas en sus tiendas) fundiendo joyas y fabricando terneros enchapados en oro.


32,10
Cuando falla la fidelidad del pueblo, Yavé pone a Moisés a prueba. Le sugiere que sus propios descendientes formen un nuevo pueblo de Dios, reemplazando a estos irresponsables. Moisés comprende que es una tentación y que Dios no puede renegar de las promesas hechas a Israel. Y Moisés intercede por ese pueblo que había recibido la Alianza.


32,12
El gran argumento de los profetas cuando piden a Dios que perdone al pueblo es: “a ti no te conviene que desaparezcamos”. Tienen conciencia de que la decisión de Dios, que hizo de Israel el instrumento de su plan de salvación, es irrevocable.


32,21
Aarón ha actuado como sacerdote oportunista, que muy pronto se olvida de que la misión la ha recibido de Dios y no del pueblo.


32,26
El Dios padre y pedagogo sigue guiando con mano firme a ese pueblo, infantil aún, incapaz de razonar y esclavo de sus caprichos; ¡una advertencia a muchos padres, demasiado débiles para exigir disciplina a sus hijos!


32,29
No hay que deducir que Dios bendiga la violencia, pues este texto muy antiguo quiere elogiar a los que optaron por Dios sin transigir. Los levitas, que serán los sacerdotes de Israel, demostraron su fidelidad como se podía y se debía hacer en aquellos tiempos tan primitivos. Si hubieran actuado entonces con la mentalidad del siglo XXI, la historia sagrada habría muerto en la cuna.





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#46 Ge. Pe.

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Publicado el 21 noviembre 2008 - 10:41






ÉXODO


33




El perdón de Yavé a su pueblo


1 Yavé dijo a Moisés: «Márchate de ese lugar tú y tu pueblo que saqué de Egipto; sube a la tierra que yo prometí con juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob cuando les dije: Se la daré a tu descendencia. 2 Enviaré delante de ti un ángel para que eche del país al cananeo, al amorreo, al heteo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo. 3 Pero no subiré con ustedes a esa tierra que mana leche y miel, no sea que los destruya en el camino, por ser un pueblo rebelde.»
4 Al oír el pueblo esta reprensión, estuvieron consternados y nadie se puso sus adornos.
5 Yavé dijo a Moisés: «Di a los hijos de Israel: Ustedes son un pueblo rebelde; si estuviera en medio de ustedes, aunque fuera por un momento, los exterminaría. Ahora, quítense sus ropas de fiesta, y veré lo que puedo hacer con ustedes.» 6 Y los hijos de Israel se quitaron sus trajes de fiesta al pie del monte Horeb.

La Tienda del encuentro


7 Entonces Moisés tomó la Tienda de campaña y la plantó a cierta distancia, fuera del campamento. La llamó Tienda de las Citas divinas, y todo el que quería consultar a Yavé tenía que ir a la Tienda de la Citas, fuera del campamento. 8 Cada vez que Moisés iba a la Tienda del encuentro, el pueblo se ponía de pie, cada uno a la entrada de su carpa, y los ojos de todos lo seguían hasta que entraba en ella.
9 Y al entrar Moisés en la Tienda, la nube en forma de columna bajaba y se detenía a la entrada de la Tienda, mientras Yavé hablaba a Moisés. 10 Cuando el pueblo veía la nube parada junto a la entrada de la Tienda, todos se ponían de pie y luego se postraban cada uno ante su carpa.
11 Yavé hablaba con Moisés, cara a cara, como habla un hombre con su prójimo. Después Moisés volvía al campamento, pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, no se alejaba de la Tienda.
12 Moisés dijo a Yavé «Tú me mandas que encabece a este pueblo, y no me das a conocer a quién enviarás conmigo. Sin embargo, me has dicho: Te conozco por tu nombre, y gozas de mi favor. 13 Ahora, si realmente me miras con bue nos ojos, dame a conocer caminos para que te conozca, y me sigas mirando bien. No olvides que esa gente es tu pueblo.»
14 Yavé respondió «Ve y haz lo que te diga, que yo te llevaré al descanso.» 15 Moi sés contestó «Si tu Rostro no nos acompaña, no nos hagas salir de aquí. 16 ¿Cómo podrá verse que nos das tu preferencia a mí y a tu pueblo? ¿No será, acaso, en que tú nos acompañarás? Esto nos distinguirá, yo y tu pueblo, de todos los pueblos de la tierra.»
17 Yavé contestó a Moisés: «También esto que me acabas de pedir, lo haré, pues te di mi preferencia y te conozco por tu nombre.»

Yavé pasa ante Moisés


18 Moisés dijo a Yavé «Por favor, déjame ver tu Gloria.» 19 Y El le contestó «Toda mi bondad va a pasar delante de ti, y yo mismo pronunciaré ante ti el Nombre de Yavé. Pues tengo piedad de quien quiero, y doy mi preferencia a quien la quiero dar.»
20 Y agregó Yavé «Pero mi rostro no la podrás ver, porque no puede verme el hombre y seguir viviendo. 21 Mira este lugar junto a mí. Te vas a quedar de pie sobre la roca y, 22 al pasar mi Gloria, te pondré en el hueco de la roca y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. 23 Después sacaré mi mano y tú entonces verás mis espaldas; pero mi rostro no se puede ver.»



Comentarios Éxodo, capítulo 33


33,4
El autor, lo mismo que Moisés, no se siente satisfecho con una asistencia de Dios por intermedio de su ángel. De vez en cuando resalta una aspiración siempre latente en el Antiguo Testamento: la de la presencia verdadera de un Dios reconciliado con su pueblo; pero serán necesarias largas esperas, muchas experiencias dolorosas y tiempos de penitencia para alcanzar ese objetivo. Únicamente Moisés tendrá derecho a una presencia de la “cara de Yavé”.

33,7
La Tienda del encuentro es el primer templo de Dios en medio de su pueblo. Moisés la levanta afuera, porque el campamento del pueblo ya no es digno de abrigar la presencia de Dios; en cambio los Números hablarán del campamento como de un lugar santo.

33,11
El pueblo estará acompañado por el Ángel de Yavé, es decir que puede contar con su ayuda (32,34; 33,32). Moisés en cambio tiene sed del Rostro de Dios, o sea, de una presencia personal que le revele las intenciones de Dios. Y Dios le habla cara a cara, o sea, de espíritu a espíritu, que supera a los sueños, visiones y apariciones (Núm 12,6).

33,18
El Génesis presentaba a Abraham conversando con Dios con toda sencillez, pero ciertamente se trataba de un mundo de imágenes. Aquí Dios se manifiesta a Moisés de una manera espiritual, aun cuando el autor tenga que expresar con palabras e imágenes lo que está más allá de las imágenes.

Déjame ver tu Gloria. Dios no se dejará ver, sino que él mismo pronunciará su Nombre, o sea, dejará impreso su Poder y Gloria en aquellos que lo quieren ver.
Te quedarás de pie sobre la roca. Es decir, en la soledad, desprendido y despierto a la espera de la Gloria de Yavé.
Te pondré en el hueco de la roca... extinguiré en ti imágenes, razón y sentimientos.
Te cubriré con mi mano... y quedarás suspenso de mi sola presencia.
Tú verás mis espaldas... sólo entonces sabrás que has estado con Dios.

Yavé pronuncia su Nombre, dejándolo grabado en lo más profundo del espíritu, y este Nombre es el conocimiento y la experiencia de su misericordia infinita. Al finalizar este encuentro ya no le queda a Moisés ambición o deseo personal alguno: solamente le importa que se realice el proyecto de Dios de entregar a los hombres la herencia divina.

Véase asimismo Elías en el monte Horeb: 1R 19,13.




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ÉXODO


34



1 Yavé dijo a Moisés: «Labra dos tablas de piedra parecidas a las primeras y yo escribiré las palabras que había en las primeras que tú rompiste.
2 Prepárate para subir mañana temprano al monte Sinaí, ahí esperarás en la cumbre. 3 Pero que ninguno suba contigo, ni aparezca nadie en todo el monte: ni siquiera oveja ni buey paste en los alrededores.»
4 Moisés labró dos tablas de piedra semejantes a las anteriores, como lo había ordenado Yavé, y de madrugada subió al monte Sinaí llevando en sus manos las dos tablas de piedra. 5 Yavé bajó en una nube y se quedó allí junto a él.
Moisés entonces invocó el Nombre de Yavé, 6 y El pasó delante de Moisés diciendo con voz fuerte: «Yavé, Yavé es un Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y en fidelidad. 7 El mantiene su benevolencia por mil generaciones y soporta la falta, la rebeldía y el pecado, pero nunca los deja sin castigo; pues por la falta de los padres pide cuentas a sus hijos y nietos hasta la tercera y la cuarta generación.»
8 Al momento Moisés cayó al suelo de rodillas, adorando a Dios, 9 y dijo: «Señor, si realmente gozo de tu favor, ven y camina en medio de nosotros; aunque sea un pueblo rebelde, perdona nuestras faltas y pecados, y recíbenos por herencia tuya.»


La ley de la Alianza



10 Yavé dijo: Ahora mismo quiero firmar una alianza: voy a realizar, delante de todo este pueblo, prodigios como no los hubo jamás en ningún país y para ningún pueblo. Y todo este pueblo que te rodea verá las obras de Yavé, pues serán cosas asombrosas las que haré contigo.
11 Observa lo que te ordeno en este día, y yo, por mi parte, arrojaré delante de ti al amorreo, al cananeo, al heteo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo.
— 12 No hagas ningún pacto con el habitante del país en que vas a entrar, no sea que se transforme en una trampa para ti. 13 Más bien destruye sus altares, quiebra sus piedras levantadas y corta sus troncos sagrados.
— 14 No te arrodillarás ante otro dios, pues Yavé lleva por nombre Celoso: él es un Dios celoso. No sea que te comprometas con la gente de aquellos países, que se prostituyen tras sus dioses y les ofrecen sacrificios. 15 Pues te convidarán a comer de las víctimas, 16 y luego casarás a tus hijos con las hijas de ellos y, puesto que se prostituyen ellas por sus dioses, arrastrarán a tus hijos a prostituirse también a sus dioses.
— 17 No te harás dioses de metal fundido.
— 18 Respetarás la fiesta de los ázimos. Comerás pan sin levadura durante siete días, como te lo he ordenado, en el mes de la primavera, porque fue en ese mes de Aviv cuando saliste de Egipto.
— 19 Todo primogénito es mío: todas las primeras crías machos de tu ganado, sean terneros o corderos. 20 El burro primerizo lo rescatarás con un corderito; en caso de no ser rescatado, será muerto. Rescatarás el primero de tus hijos. No te presentarás ante mí con las manos va cías.
— 21 Trabajarás seis días y al séptimo día descansarás, incluso en tiempo de aradura y de siega.
— 22 Celebrarás la fiesta de las Semanas con las primeras siegas de tu trigo, y otra fiesta a fin de año al recoger todos los frutos. 23 Se presentarán tres veces al año todos tus varones ante Yavé, el Señor y Dios de Israel. 24 Pues yo arrojaré de tu presencia a los pueblos y agrandaré tus fronteras y nadie codiciará tu país, mientras tú subas tres veces al año a presentarte ante Yavé, tu Dios.
— 25 No ofrecerás con pan fermentado la sangre de mis víctimas y no quedará hasta el otro día la víctima de la fiesta de Pascua.
— 26 Llevarás los primeros frutos de tu tierra a la Casa de Yavé, tu Dios.
—No cocerás el cabrito con la leche de su madre.»
27 Yavé terminó diciendo a Moisés: «Pon por escrito estas palabras, pues éste es el compromiso de la Alianza que he pactado contigo y con los hijos de Israel.»
28 Estuvo allí con Yavé por espacio de cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni tomar agua. Y escribió en las tablas las palabras de la Alianza, los diez mandamientos.


Moisés desciende del monte



29 Cuando Moisés bajó del monte Sinaí, tenía en las manos las dos tablas de las Declaraciones divinas donde estaban escritas las leyes de la Alianza, y no sabía que la piel de su cara se había vuelto radiante, por haber hablado con Yavé.
30 Aarón y los hijos de Israel vieron con sorpresa ese resplandor de la cara de Moisés, y sintieron miedo de acercarse a él. 31 Pero Moisés los llamó y volvieron Aarón y los jefes de la comunidad; y Moisés les habló. 32 El pueblo a su vez se acercó, y Moisés les comunicó todo lo que Yavé le había mandado en el monte Sinaí. 33 Cuando Moisés terminó de hablar con ellos, se cubrió la cara con un velo.
34 Cada vez que Moisés acudía donde Yavé para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía. Una vez fuera, comunicaba al pueblo lo que Yavé le había ordenado. 35 Entonces los israelitas veían que la cara de Moisés era radiante, pero Moisés volvía a ponerse el velo, hasta que entraba a hablar con Yavé.
35. Moisés construye la morada





Comentarios Éxodo, capítulo 34

34,10
En las primeras generaciones después de Moisés no existía “un” decálogo sino varios formularios redactados en momentos y lu gares diferentes, cuyo fin era dar a conocer las exigencias de la Alianza y las reglas establecidas por Moisés.

El más conocido es el del capítulo 20, pero aquí nos encontramos con otro más antiguo. A diferencia del nuestro, que da la prioridad a la justicia, los diez mandamientos del capítulo 34, centrados sobre los ritos y las fiestas, ayudaban a los israelitas a que preservaran su identidad religiosa en medio de otros pueblos.

34,27
Si estudiamos los textos desde un punto de vista más crítico, llegaremos a la conclusión de que el autor tenía en sus manos dos subidas de Moisés al monte y dos decálogos distintos. El pecado de Israel que llevó a Moisés a que rompiera las tablas arreglaba el asunto, pues el autor ahora podía conservar esos dos textos preciosos. Moisés subía dos veces al Sinaí y tenía dos encuentros con Dios: uno antes del pecado y otro para reemplazar las Tablas quebradas, y también cabían los dos decálogos.

34,29
Un hermoso texto que quiere mostrar que el encuentro con Dios produce siempre alguna transfiguración, visible o invisible, en la persona a la que visita (véase Núm 12,7 y Mc 9,2). Y por otra parte, puesto que se trataba de un pueblo todavía poco instruido en las cosas de Dios, convenía que Moisés hubiera sido glo rificado por Dios antes de su muerte (véase Nb 12,7).
Este sentido tan claro del texto no será obstáculo para que Pablo saque de él consecuencias imprevistas, aunque inobjetables, en 2Cor 3,12-18: el tiempo de Moisés no era todavía el momento en el que Dios se manifiestaría plenamente.

34,34
La continuación de estas tradiciones sobre el desierto están en el libro de los Números, en los capítulos 11–16 y 20–24.




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ÉXODO


35




1 Moisés reunió a toda la comunidad de los hijos de Israel y les dijo: «Esto es lo que Yavé ha mandado hacer: 2 Trabajarás durante seis días, pero el día séptimo será sagrado para ustedes, un Gran sábado en honor a Yavé. Cualquiera que trabaje en ese día morirá. 3 En ninguna de sus casas encenderán fuego el día sábado.»


Se construye el Santuario



4 Moisés dijo a toda la comunidad de Israel: 5 «Esta es la orden de Yavé Que cada uno ofrezca algo de lo suyo a Yavé. Que todos los de corazón generoso le ofrezcan oro, plata y cobre, 6 púrpura violeta y escarlata, lino fino, pelo de cabra, 7 pieles de carnero teñidas de rojo, cueros finos y madera de acacia, 8 aceite para el alumbrado, aromas para el óleo de la unción y para el incienso aromático, 9 piedras de ónice y piedras de engaste para el Efod y el Pectoral.
10 Que se presenten los artífices más hábiles de entre ustedes para hacer lo que Yavé ha ordenado: 11 la Morada, su Tienda y su cubierta, sus broches y tablones, sus travesaños, sus postes y sus basas; 12 el arca y sus varas, el Lugar del Perdón y el velo que lo cubre; 13 la mesa y sus varas y todos los utensilios necesarios, el pan de la ofrenda, 14 el candelabro para el alumbrado con sus utensilios y sus lámparas y el aceite para la luz; 15 el altar del incienso con sus varas; el óleo de la unción, el incienso aromático, la cortina para la entrada de la Morada, 16 el altar de los holocaustos con su rejilla de bronce, sus varas y todos sus utensilios; la pila con su base; 17 los cortinajes del atrio con sus postes y sus basas; la cortina de la entrada del atrio; 18 todos los clavos necesarios para la Morada y para el atrio como también las cuerdas; 19 los ornamentos de ceremonia para oficiar en el Santuario; las vestiduras de la consagración del sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para las funciones sacerdotales.»
20 Entonces todo el pueblo de Israel se retiró de la presencia de Moisés; 21 todos aquellos a quienes su corazón movía, hombres de corazón generoso, vinieron a dejar su ofrenda para Yavé, para las obras de la Tienda del encuentro, para todo su servicio y para las vestiduras sagradas.
22 Venían hombres y mujeres: todos los de corazón generoso traían joyas, aros, anillos, collares y toda clase de objetos de oro, el oro que cada uno presentaba como ofrenda a Yavé. 23 Los que tenían púrpura violeta y escarlata y carmesí, lino fino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo y cueros finos, lo traían también. 24 Quienes pudieron reservar una ofrenda de plata y bronce la llevaron también como ofrenda para Yavé. Lo mismo hicieron los que poseían madera de acacia para los trabajos de la obra. 25 Todas las mujeres hábiles en el oficio hi laron con sus manos la púrpura violeta, escarlata y carmesí y el lino fino, y después lo ofrecieron a Yavé. 26 Las que sabían hilar el pelo de cabra lo hicieron. 27 Los jefes trajeron piedras ágatas y engaste para el Efod y el Pectoral, 28 aromas y aceite para el alumbrado, para el óleo de la unción y para el incienso aromático.
29 Todos los hijos de Israel, hombres y mujeres, a quienes su generosidad había impulsado a llevar algo para cualquiera de los trabajos que Yavé, por medio de Moisés, les había encomendado, trajeron sus ofrendas voluntarias a Yavé.

Los artífices del Santuario


30 Moisés dijo entonces a los hijos de Israel: «Miren, Yavé ha designado a Bezaleel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, 31 y lo ha llenado del espíritu de Dios, y de saber, de inteligencia, de ciencia y de capacidad en toda clase de trabajo 32 para crear obras de arte. Este hombre sabe trabajar oro, plata y bronce 33 y tallar tanto las piedras preciosas como la madera. Es entendido en toda clase de trabajos. 34 A él y a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, Yavé les ha infundido el don de enseñar.
35 Les ha llenado de habilidad para toda clase de labores de artesanos o artistas, para bordar la púrpura violeta y escarlata, el carmesí y el lino fino, y para todo tipo de tejido. Son muy capaces para ejecutar toda clase de trabajos y obras de arte.



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#47 Ge. Pe.

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Publicado el 30 noviembre 2008 - 12:45






ÉXODO


36


1 Así, pues, Bezaleel, Oholiab y todos los hombres peritos a los que Yavé ha dado habilidad y pericia para saber realizar todos los trabajos en servicio del Santuario, ejecutarán todo conforme lo ha mandado Yavé.»
2 Moisés llamó a Bezaleel y a Oholiab y a todos los hombres hábiles a los que Yavé había dado pericia, y a todas las personas deseosas de trabajar para el Santuario, 3 y les entregó todas las ofrendas que los hijos de Israel habían reservado para la ejecución de las obras del Santuario. Mientras tanto, los hijos de Israel seguían entregando a Moisés, cada mañana, ofrendas voluntarias. 4 Por eso, todos los artesanos que trabajaban en la construcción del Santuario, además de su propio trabajo, 5 fueron a decir a Moisés: «El pueblo entrega más de lo que se necesita para la construcción de las obras que Yavé ha mandado hacer.» 6 Entonces Moisés mandó correr la voz por todo el pueblo: «Ni hombre ni mujer reserve ya más ofrendas para el Santuario.» 7 El pueblo, pues, dejó de traer ofrendas, pues había material de sobra para construir toda la obra.
8 Entonces los artesanos más expertos de entre los que ejecutaban el trabajo hicieron la Morada. Hicieron diez cortinas de lino fino retorcido de color jacinto, morado y rojo, adornadas con querubines. 9 Cada cortina tenía catorce metros de largo y dos de ancho. Todas eran de una misma medida. 10 Reunieron las primeras cinco cortinas y lo mismo las otras cinco. 11 Pusieron cordones de color morado en los bordes de la cortina que terminaba el primer conjunto, e hicieron lo mismo con los bordes de la cortina que terminaba el segundo conjunto. 12 Cada conjunto tenía por ambas partes cincuenta cordones, dispuestos de tal modo que el uno correspondía al otro, y se podían ajustar entre sí. 13 Hicieron asimismo cincuenta broches de oro, con los que se reunieron las cortinas. Así la tienda fue una sola. 14 También hicieron una cubierta de pelo de cabra para el techo de la Morada. Había once piezas. 15 Cada una de ellas tenía quince metros de largo y dos de ancho. 16 Todas eran de la misma medida. Juntaron las cinco primeras y lo mismo las otras seis. 17 Hicieron también en la orilla de cada cubierta cincuenta presillas, para que se pudiera unir con la otra, y cincuenta presillas en la orilla de ésta para unirla a la contigua. 18 Hicieron asimismo cincuenta hebillas de bronce, mediante las cuales se formó un solo toldo.
19 Hicieron también a la Morada otra cubierta de pieles de carnero, teñidas de rojo, y sobre ésta otra cubierta de cueros finos. 20 Hicieron asimismo tablones de madera de acacia derechos, 21 cada uno de los cuales tenía cinco metros de largo por setenta y cinco centímetros de ancho. 22 En los lados de cada tablón se hicieron dos muescas para encajar un tablón con otro, y de este modo se dispusieron todos los tablones. Veinte de éstos se pusieron en el lado meridional, 23 para los cuales se fundieron cuarenta basas de plata, de suerte que dos basas sostenían los dos ángulos de cada tablón. 24 En la misma forma se pusieron veinte tablones al otro lado de la Morada que mira al norte, 25 los cuales tenían cuarenta basas de plata: 26 dos basas debajo de cada tablón.
27 En la parte occidental de la Morada se pusieron seis tablones 28 además de otros dos que hubo que fijar a la espalda del Tabernáculo en las esquinas, 29 y estuvieron trabados de arriba abajo y asegurados todos con un mismo encaje. El mismo trabajo se hizo para los dos tablones que se hubo de colocar en las esquinas. 30 Así fueron en total ocho tablones los que había en el fondo con dieciséis basas de plata, dando a cada tablón dos basas. 31 También hizo cinco travesaños de madera de acacia en un lado de la Morada, que afianzaron los tablones, 32 y otros cinco al otro lado, y al occidente otros tantos, 33 los cuales atravesaban los tablones de un extremo a otro. 34 Cubrió asimismo con planchas de oro los tablones, y para ello hizo argollas de oro, por las cuales pasaban los travesaños y los cubrió con láminas de oro.
35 Además de esto hizo un velo de lino fino retorcido de color morado, púrpura, y de grana dos veces teñida, bordado de querubines, obra de artista; 36 el cual colgó ante cuatro columnas de madera de acacia, que estaban también cubiertas de oro, y tenían ganchos de oro, estando puestas sobre basas de plata. 37 Hizo para la entrada de la Morada una cortina de lino fino color morado, púrpura y de grana dos veces teñida, con labores de tapicería. 38 Hizo las cinco columnas con sus ganchos. Cubrió de oro los capiteles y las varillas. Las basas eran de bronce.



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ÉXODO


37



1 Bezaleel hizo el Arca de madera de acacia, con una longitud de dos codos y medio, codo y medio de anchura y otro codo y medio de altura. 2 La revistió por dentro y por fuera con láminas de oro; hizo además una moldura de oro alrededor. 3 Le pusieron cuatro anillos de oro, uno en cada ángulo del Arca, dos en un lado y dos en otro.
4 Hicieron también las varas de madera de acacia y las cubrió con láminas de oro. 5 Las pasaron por los anillos que estaban a los lados del Arca y sirvieron para llevarla.
6 Hizo el Lugar del Perdón de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho. 7 Asimismo hizo dos querubines de oro macizo y los puso en las extremidades del Lugar del Perdón, 8 uno a cada lado, haciendo un cuerpo con el Lugar del Perdón. 9 Los dos querubines tenían las alas extendidas y cubrían con sus alas el Lugar del Perdón. Estaban uno frente al otro y sus caras miraban al Lugar del Perdón.
10 Hizo también una mesa de madera de acacia, de dos codos de largo, uno de ancho y uno y medio de alto. 11 La cubrió con láminas de oro puro y le puso alrededor una moldura de oro, 12 le hizo un borde de cuatro dedos de alto y encima de éste puso una moldura de oro. 13 Formó asimismo cuatro anillos de oro y los puso en las cuatro esquinas de la mesa, uno para cada pata. 14 Los anillos estaban debajo de la cornisa para meter las varas por ellos a fin de que pudiera transportarse la mesa. 15 Hizo también de madera de acacia estas varas y las cubrió con planchas de oro, pues sirvieron para transportar la mesa.
16 Hizo también los utensilios que están en la mesa; las fuentes, los vasos, los jarros y las tazas para las libaciones; todo era de oro.
17 Labró igualmente de oro puro el candelabro. Era de oro macizo su pie y su tallo. Sus cálices y nudos y flores formaban un cuerpo con él. 18 Salían seis brazos de sus lados: tres de uno y tres de otro. 19 Cada brazo tenía tres cálices en forma de flor de almendro, con capullos y flores. 20 En el mismo candelabro había cuatro cálices en forma de flor de almendro con capullos y flores; 21 un capullo debajo de los dos primeros brazos que formaban cuerpo con el candelabro; otro, debajo de los siguientes y un tercero debajo de los dos últimos brazos; se hizo lo mismo para los seis brazos que salían del candelabro. 22 Los capullos y los brazos formaban un cuerpo con el candelabro. Todo ello era de oro puro macizo. 23 Hizo sus siete lámparas; sus despabiladeras y ceniceros eran de oro puro. 24 Se empleó un talento de oro para hacer el candelabro con todos estos utensilios.
25 Hizo también el Altar del Incienso. Lo hizo de madera de acacia. Tenía medio metro de largo y de ancho: era cuadrado. Tenía un metro de altura. Sus cuernos formaban un cuerpo con él. 26 Cubrió de oro la mesa, los costados y los cuernos; también hizo una moldura de oro alrededor. 27 Debajo de dicha moldura hizo dos anillos de oro a ambos lados para meter en ellos las varas con que lo transportarían. 28 Hizo las varas de madera de acacia y las cubrió de oro.
29 Hizo el óleo de la consagración y el incienso aromático, obra de perfumista.



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Publicado el 07 diciembre 2008 - 06:43








ÉXODO


38




1 Hizo también el Altar de los Holocaustos de madera de acacia. Tenía dos metros y medio de largo y otros tantos de ancho, esto es, cuadrado, y metro y medio de altura. 2 De sus cuatro esquinas salían cuatro cuernos que formaban un cuerpo con él. Los cubrió con láminas de bronce.
3 Para el servicio del altar fabricó las calderas, tenazas, tridentes y braseros. Todos estos instrumentos los hizo de bronce. 4 Además un enrejado de bronce en forma de red, que se ponía debajo del plano del altar y llegaba a media altura. 5 En los cuatro ángulos le hizo anillos de bronce para sus varas.
6 Hizo también dos varas de madera de acacia, cubiertas con láminas de bronce, 7 y las pasó por los anillos: estaban a los dos lados del altar para transportarlo. Hizo el altar hueco, de paneles.
8 Hizo también la pileta y la basa de bronce, con los espejos de bronce pulido de las mujeres que servían a la entrada de la Tienda del encuentro.
9 Hizo asimismo el atrio de la Morada, en cuya parte meridional había cortinas de lino fino retorcido de cincuenta metros de largo, 10 con veinte columnas puestas en otras tantas basas de bronce, cuyos ganchos y varillas eran de plata. 11 Igualmente en el lado septentrional había a lo largo cortinas de cincuenta metros con veinte columnas y otras tantas basas de bronce, y sus ganchos y varillas de plata.
12 Además, en lo ancho del atrio que mira al oeste había cortinas por espacio de veinticinco metros, con diez columnas y otras tantas basas de bronce. 13 Del mismo modo, en lo ancho del atrio que cae al oriente se contaron veinticinco metros; 14 se pusieron cortinas de siete metros y medio por cada lado, 15 con tres columnas y otras tantas basas por cada lado. 16 Todas las cortinas del atrio alrededor eran de fino lino retorcido. 17 Las basas de las columnas eran de bronce. Los ganchos y las varillas eran de plata; los capiteles estaban cubiertos de plata.
18 Pero a la entrada del atrio se puso una cortina de diez metros de lino fino retorcido color morado, púrpura y de grana dos veces teñida: una obra de bordador. Tenía diez metros de largo y dos y medio de altura, como las cortinas del atrio. 19 Sus cuatro columnas y basas eran de bronce, sus ganchos y varillas de plata. Sus capiteles estaban cubiertos de plata. 20 Las estacas y clavos, tanto de la Morada como del atrio, eran de bronce.
21 Este era el inventario de la Morada, la Morada de las Declaraciones divinas, realizado por orden de Moisés y hecho por los levitas bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
22 Bezaleel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, hizo todo cuanto Yavé había mandado a Moisés, 23 juntamente con Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, que era artesano, bordador en púrpura, violeta y escarlata, en carmesí y lino fino.
24 El total de oro empleado en el trabajo, en todo el trabajo del Santuario, el oro que ofreció el pueblo, fue de veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, en siclos del Santuario; 25 la plata entregada por los hombres incluidos en el censo de la comunidad fue de cien talentos y mil setecientos sesenta y cinco siclos, según el peso del Santuario. 26 Pues se contaba medio siclo, en siclos del Santuario, por cabeza.
27 Los cien talentos de plata se emplearon en fundir las basas del Santuario y las basas de las columnas que sostenían el velo; cien basas correspondientes a los cien talentos, un talento por basa. 28 De los mil setecientos setenta y cinco siclos hizo ganchos para los postes, revistió sus capiteles y los unió con varillas. 29 El bronce que ofrecieron fue de setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos. 30 Con él hizo las basas para la entrada de la Tienda del encuentro, el altar de bronce con su rejilla de bronce también y todos los utensilios del altar, 31 las basas del recinto del atrio y las basas de la entrada del atrio, todos los clavos que se ocuparon en la Morada y en el atrio que la rodeaba.



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ÉXODO


39



1 Hicieron para el servicio del Santuario vestiduras de ceremonia de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino. Hicieron asimismo las vestiduras sagradas de Aarón, como Yavé había mandado a Moisés. 2 Hicieron el Efod de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino retorcido. 3 Batieron oro en láminas y las cortaron en hilos para bordar junto con la púrpura violeta y escarlata, con el carmesí y el lino fino. 4 El Efod tenía dos hombreras que se juntaban y estaban unidas por sus extremos. 5 El cinturón con que se ciñe el Efod era de la misma hechura y de los mismos materiales y formaba con él una sola pieza, tal como Yavé se lo había mandado a Moisés.
6 Prepararon igualmente las piedras ónices engastadas en oro y grabadas, como se graban los sellos, con los nombres de los hijos de Israel; 7 las colocaron sobre las hombreras del Efod, como piedras que sirvieran para recordar a los hijos de Israel, según había ordenado a Moisés.
8 Bordaron también el Pectoral, del mismo estilo que el Efod, de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino retorcido. 9 Era cuadrado y doble: tenía un palmo de largo por uno de ancho. 10 Llevaba cuatro filas de piedras; en la primera fila había un sardio, un topacio y una esmeralda; 11 en la segunda fila, un rubí, un zafiro y un diamante; 12 en la tercera, un ópalo, un ágata y una amatista; 13 y en la cuarta, un crisolito, un ónice y un jaspe. Todas ellas engastadas en oro.
14 Las piedras eran doce, correspondientes a los nombres de los hijos de Israel, y grabada cada piedra con el nombre de cada uno de ellos conforme a las doce tribus. 15 Hicieron para el Pectoral cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones. 16 Hicieron dos engastes de oro y dos anillos de oro y fijaron los dos anillos en los dos extremos.
17 Pasaron después las dos cadenillas de oro por los dos anillos de los extremos del Pectoral. 18 Unieron los dos extremos de las dos cadenillas a los dos engastes que fijaron en la parte inferior de los hombros del Efod. 19 Se hicieron otros dos anillos de oro, que se pusieron en los extremos inferiores del Pectoral, en la parte baja del Efod por fuera. 20 Se hicieron otros dos anillos de oro, que se pusieron en las dos hombreras del Efod abajo, en la parte delantera, cerca de la juntura por encima del cinturón del Efod, 21 y fijaron el Pectoral uniéndolo por sus anillos a los anillos del Efod para sostenerlo encima del cinturón del Efod, con un cordón de púrpura violeta, para que quedara el Pectoral sobre el cinturón del Efod y no se desprendiera, como Yavé había mandado a Moisés.
22 Tejieron el manto del Efod todo de púrpura violeta. 23 Había una abertura en el centro del manto, semejante al cuello de un corselete, con una orla alrededor de la abertura, para que no se rompiera. 24 En el ruedo inferior del manto hicieron granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino retorcido. 25 Hicieron campanillas de oro puro, que resonaran cuando oficiara el sacerdote, colocadas entre las granadas, en todo el ruedo, 26 alternando una campanilla y una granada en la parte inferior del manto, como Yavé había ordenado a Moisés.
27 Tejieron también las túnicas de lino fino para Aarón y sus hijos; la tiara de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino 28 y también los calzones de lino fino retorcido, 29 lo mismo que las fajas de lino fino retorcido, de púrpura violeta y escarlata y de carmesí, tal como Yavé había ordenado a Moisés.
30 E hicieron de oro puro una lámina, la diadema sagrada, en la que grabaron, como se graban los sellos: «Consagrado a Yavé». 31 La fijaron con un cordón de púrpura violeta para sujetarla en la parte superior de la tiara, como Yavé había mandado a Moisés.
32 Así fue terminada toda la obra de la Morada, es decir, de la Tienda del encuentro; los hijos de Israel hicieron toda la obra conforme a lo que Yavé había mandado a Moisés.
33 Entonces presentaron a Moisés la Morada, es decir, la Tienda y todos sus utensilios; los broches, los tablones, los travesaños, los postes y las basas; 34 el toldo de pieles de carnero teñidas de rojo, el toldo de cueros finos y el velo protector; 35 el arca de la Alianza con sus varas y el Lugar del Perdón; 36 la mesa con todos sus utensilios y el pan de la ofrenda, 37 el candelabro de oro puro con sus lámparas, todos los utensilios y el aceite del alumbrado; 38 el altar de oro, el óleo de la unción, el incienso aromático y la cortina para la entrada de la tienda; 39 el altar de bronce con su enrejado, sus varas y sus utensilios, la pileta con su base; 40 el cortinaje del atrio, los postes con sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas, clavos y todos los demás utensilios del servicio de la Morada, la Tienda del encuentro; 41 las vestiduras de ceremonia para el servicio en el Santuario; los ornamentos sagrados para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para ejercer el sacerdocio. 42 Los hijos de Israel hicieron toda la obra conforme a cuanto Yavé había ordenado a Moisés. 43 Moisés vio todo el trabajo y comprobó que lo habían hecho conforme a lo que había mandado Yavé. Entonces Moisés los bendijo.


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ÉXODO

40



Consagración de la Morada




1 Yavé habló así a Moisés: 2 «El día primero del primer mes alzarás la Morada, la Tienda del encuentro. 3 Allí pondrás el arca de la Alianza y cubrirás el arca con la cortina. 4 Llevarás la mesa y la dispondrás. Llevarás también el candelabro y prepararás las lámparas. 5 Colocarás el altar de oro para el incienso delante del arca de la Alianza y colgarás la cortina a la entrada de la Morada. 6 Colocarás el altar de los holocaustos ante la entrada de la Tienda del encuentro. Pondrás la pila entre la Tienda del encuentro y el Altar y echarás agua en ella.
7 En derredor levantarás el atrio y tenderás la cortina a la entrada del atrio. 8 Entonces tomarás el óleo de la unción y ungirás la Morada y todo lo que hay en ella. 9 La consagrarás con todo su mobiliario y será cosa sagrada. 10 Ungirás además el altar de los holocaustos con todos sus utensilios. Consagrarás el altar y en adelante será cosa sacratísima. 11 Asimismo ungirás la pila y su base y la consagrarás.
12 Después mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda del encuentro y los lavarás con agua. 13 Vestirás a Aarón con las vestiduras sagradas, lo ungirás y lo consagrarás para que sea mi sacerdote. 14 Mandarás también que se acerquen sus hijos, los vestirás con túnicas, 15 los ungirás como ungiste a su padre, para que sean mis sacerdotes. Así por su unción serán sacerdotes míos para siempre, de generación en generación.»
16 Moisés hizo todo según lo que Yavé le había mandado. Así lo hizo. 17 En el primer mes del año segundo, el día primero del mes, alzaron la Morada. 18 Moisés alzó la Morada, asentó las basas, colocó sus tablones, puso los travesaños y erigió sus columnas. 19 Después desplegó la Tienda por encima de la Morada y puso además por encima el toldo de la Tienda, como Yavé había mandado a Moisés. 20 Luego tomó el Testimonio y lo puso en el arca, puso al arca las varas y sobre ella colocó el Lugar del Perdón en la parte superior.
21 Llevó entonces el arca a la Morada, colgó la cortina y cubrió así el arca de la Alianza, como Yavé había mandado a Moisés. 22 Colocó también la mesa en la Tienda del encuentro, al lado septentrional de la Morada, fuera del velo. 23 Dispuso sobre ella las filas de los panes de la Presencia delante de Yavé, como él había ordenado a Moisés. 24 Luego instaló el candelabro en la Tienda del encuentro, frente a la mesa, en el lado meridional de la Morada, 25 y colocó encima las lámparas delante de Yavé, como él había ordenado a Moisés.
26 Asimismo puso el altar de oro en la Tienda del encuentro, delante del velo, 27 y quemó sobre él incienso aromático, como Yavé había mandado a Moisés. 28 A la entrada de la Morada colocó la cortina, y en la misma entrada de la Morada colocó también el altar de los holocaustos, 29 sobre el cual ofreció el holocausto y la ofrenda, como Yavé le había mandado. 30 Puso la pileta entre la Tienda del encuentro y el altar y echó agua en ella para las abluciones; 31 Aarón y sus hijos se lavaron en ella las manos y los pies. 32 Siempre que entraban en la Tienda del encuentro y siempre que se acercaban al altar se lavaban, como Yavé había mandado a Moisés. 33 Por fin, dispuso el atrio que rodeaba el Santuario y el altar y colgó la cortina a la entrada del atrio. Así Moisés terminó todas las obras.



Yavé toma posesión del Santuario



34 Entonces la Nube vino a cubrir la Tienda del encuentro y la Gloria de Yavé llenó la Morada. 35 Moisés ya no podía entrar en la Tienda del encuentro, pues la Nube descansaba sobre ella y la Gloria de Yavé llenaba la Morada.
36 A lo largo de su trayecto, los hijos de Israel se ponían en marcha en cuanto la Nube se elevaba de encima de la Morada. 37 Pero mientras la Nube no se elevaba, ellos no se movían y esperaban el día en que de nuevo se elevara. 38 Porque la Nube de Yavé descansaba sobre la Morada durante el día a la vista de todo el pueblo de Israel, y durante la noche se veía fuego en ella. Así sucedió a lo largo de su trayecto.



Comentarios Éxodo, capítulo 40



40,34

La nube es el signo de la presen cia de Dios, es como una réplica de aquella que acompañaba a los hebreos cuando salieron de Egipto: véase también Nb 9,15-22.
Cuando sea inaugurado el Templo, siglos más tarde, lo llenará también la nube (1Re 8,10). La nube cubrirá a Jesús en su Transfiguración y lo ocultará en su Ascensión.

La nube acompaña al Pueblo en el desierto. Dios está con ellos en forma velada, pero real.




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Acá termina el Segundo Libro de Moisés.

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#49 Ge. Pe.

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Publicado el 13 diciembre 2008 - 01:18


Nuestra aclaración:

En la pagina inical de La Biblia Latinoamericana que publica SOBICAIN, podemos leer lo siguiente:


"¿POR DONDE EMPEZAR LA LECTURA DE LA BIBLIA?


Lo más sencillo es empezar con el Evangelio, en que nos encontramos directamente con Cristo, que es la Luz, la Verdad y «La» Palabra de Dios.

Por supuesto, las páginas del Antiguo Testamento contienen enseñanzas muy importantes. Sin embargo, el que las lee después de haber oído a Cristo las comprende mejor y les encuentra otro sabor.

Algunos suelen abrir la Biblia a la suerte y consideran que el párrafo encontrado primero les dará precisamente la palabra que necesitan en ese momento. Bien es cierto que Dios puede contestar así a sus inquietudes, pero nunca se comprometió a comunicarse con nosotros de esta manera.

En todo caso conviene haber leído, una vez por lo menos, en forma seguida, cada uno de los libros del Nuevo Testamento. Lo bueno es empezar con el Evangelio: léase al respecto la «Introducción a los Cuatro Evangelios», al comienzo del Nuevo Testamento."


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En mi caso particular leo la Biblia "a la suerte", y por lo tanto la subire también a la suerte. A pesar de haberla leído ya completa.

Quienes busquen en su lectura la comunicación con Dios, pienso que deberían seguir la recomendación citada.

Subimos Génesis y Éxodo, porque consideramos que ahí hay cosas demasiados fundamentales para no leerlas, la Creación misma y la Alianza posterior.

Ahora ya estamos más libres.

Como dije por ahí, leer la Biblia o El Corán o La Torah no significa necesariamente creer en Dios, Yavé o Jehová o Alá, asi como leer a Carlos Marx, no necesariamente significa ser comunista.



Gracias.

Atte.
Ge. Pe.
Adm.

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http://www.sobicain.org/shell.asp









Qohelet


Introducción


El Eclesiastés vivió en el siglo III a.C. Palestina estaba dominada por los dueños de Egipto a los que sólo les interesaba obtener riquezas a costa de sus súbditos. Era el momento en que se imponían por todas partes la lengua griega y el helenismo, es decir, la cultura griega. Jerusalén se salvó por un tiempo de esta invasión cultural, pero luego el peso de la política obligó a los sumos sacerdotes a concertarse con las familias que tenían el manejo de los negocios.

Había una verdadera invasión de comerciantes griegos. Aquellos que querían hacer carrera frecuentaban las escuelas en donde se enseñaba a los autores griegos. Aparentemente no había quien pudiera hacer frente al helenismo, la fe en el Dios de Israel se perdía día tras día.

Es entonces cuando un maestro de la Ley acepta el desafío. Predicador, polemista (este es el sentido de la palabra “eclesiastés”, en hebreo qohelet: el que convoca, que interpela, pone en tela de juicio las certezas de la filosofía griega. Esta pretendía desvelar las incógnitas de la existencia.

Dice el Eclesiastés que el hombre no es el dueño de su destino: todo es don de Dios.

En lugar de caer en el activismo y de pensar sólo en el dinero, los jóvenes deberían aprender a vivir y a disfrutar de las alegrías que Dios nos regala a lo largo de nuestra existencia.

Todo es incierto y nuestra razón se ve superada a cada instante. Aquel que rehúsa mirar de frente a una muerte cierta, sólo posee una sabiduría aparente.

El Eclesiastés tal vez resumió lo esencial de su pensamiento en esta sentencia: «Toda obra de Dios llega a su tiempo, pero ha puesto la eternidad en el corazón de los hombres; y éstos no encuentran el sentido de la obra divina desde el principio al fin» (Qo 3,11; 8,16).

Tendrán, pues, que cargar con su destino, tomándolo a la vez como una misión y un enigma, dando gracias por lo que cada cual ha recibido.

Al Eclesiastés le gusta la repetición de las mismas palabras, pero procurando que cada vez expresen nuevos significados. Así, el enigmático “Esto no tiene sentido, esto no tiene sentido...nada a qué aferrarse” que aparece al inicio del libro (1,2), revela todo su significado al final, cuando el autor ha mostrado las limitaciones del conocimiento humano y la necesidad de aprender a vivir la alegría cotidiana (12,8 ).

Los discípulos de este desconocido publicaron su obra atribuyéndosela a Salomón, el rey que se ganó la reputación de sabio. Resumieron las enseñanzas de su maestro en este breve escrito que tal vez sirvió para la enseñanza en la escuela del Templo. Parece haber sido redactado hacia los años 240-220 a.C.

Hoy el Eclesiastés es nombrado preferentemente Qohelet, según el nombre hebreo, para distinguirlo del libro de Ben Sirac, llamado tradicionalmente Eclesiástico. Por esta razón lo citaremos con la abreviatura Qo.


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#50 Ge. Pe.

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Publicado el 20 diciembre 2008 - 04:56





Qohelet


1





1 Palabras de Qohelet, hijo de David, rey de Jerusalén.


El eterno retorno: ¿para qué?


2 ¡Esto no tiene sentido!, decía Qohelet,
¡esto no tiene sentido, nada a qué aferrarse!
3 ¿Qué le queda al hombre de todas sus fatigas
cuando trabaja tanto bajo el sol?
4 Una generación se va y viene la otra;
pero la tierra permanece siempre.
5 El sol sale, el sol se pone,
y no piensa más que en salir de nuevo.
6 Va el viento hacia el sur, y luego gira al norte,
y girando y girando, vuelve sobre sus giros.
7 Todos los ríos van al mar
y el mar jamás se llena;
por los mismos cauces que veían sus caudales
ha pasado de nuevo su curso.
8 Hay mucho que decir, uno se cansaría de tanto hablar;
El ojo no terminará de ver,
el oído nunca terminará de oír,
9 pero lo que pasará es lo que ya pasó,
y todo lo que se hará ha sido ya hecho.
¡No hay nada nuevo bajo el sol!
10 Si algo sucede y te dicen:
«¡Mira, esto es nuevo!»
no es así; las cosas que observan nuestros ojos
ya pasaron en los siglos anteriores.
11 Nadie se acuerda de las cosas de antaño:
será lo mismo con los asuntos actuales,
y de todo lo que pueda ocurrir en el futuro
un día nadie más se acordará.


El hombre, esclavo de su pensamiento


12 Yo, Qohelet, he sido rey de Israel en Jerusalén, 13 y me dediqué a investigar y comprender todo lo que se hace bajo el sol. Pero es una tarea ingrata que Dios ha dado a los hombres: todo es para humillarlos. 14 Miré de cerca todo lo que se hace bajo el sol: ¡no se tiene nada, se corre tras el viento! 15 No puede enderezarse lo que está torcido, no puede corregirse lo que falta.
16 Debí convencerme: «Estoy más adelantado en sabiduría que todos los que reinaron antes que mí en Jerusalén. Acumulé los conocimientos y el saber. 17 Me dediqué a ver dónde están la sabiduría y la ciencia, la estupidez y la locura. Pero ahora veo que aun eso es correr tras el viento. 18 Cuanto mayor la sabiduría, mayores son los problemas; mientras más se sabe, más se sufre.»




Comentarios Qohelet, capítulo 11,2



¡Esto no tiene sentido! ¡Uno se afana por nada! Estamos acostumbrados a la antigua traducción de este versículo: ¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad! En realidad, la primera palabra del libro designa en hebreo una pelusa. Lo que nada pesa y que se vuela al primer soplido, por lo tanto, una vanidad, una nada. Pero también es lo que escapa a nuestro intento: un porvenir incierto e ilusorio, o bien lo que no satisface al espíritu, y sobre lo cual nada se construye; es algo «desconcertante», que «no tiene sentido».

¡No hay nada nuevo bajo el sol! (9). Los profetas veían el mundo dirigido por Yavé hacia un porvenir feliz y una reconciliación de la humanidad. Al contrario, en los otros pueblos se tenía la idea de que el mundo no hace más que repetir sin cesar los mismos acontecimientos, sucediéndose reinos, guerras, éxitos y fracasos. Para ellos, nada ocurría que fuera realmente nuevo y que pudiera dar a la humanidad el cumplimiento de sus deseos.

Con tales convicciones podría uno tratar de olvidar lo que pasa en un mundo donde todo es ilusión, pero no es ese el caso del Eclesiastés. Como todo buen judío, está arraigado firmemente en la realidad; vive en una época sin conflictos, pero también sin profetas y grandes esperanzas. En tales condiciones, lo sabio es rechazar las ilusiones del activismo.

Bajo el sol. Estas palabras se repetirán en el libro como un refrán: el hombre se afana y pasa como sombra, mientras que el sol permanece. El sol es como la figura de Dios que permanece y que sólo actúa «con miras a la eternidad» (3,14).

Mientras más se sabe, más se sufre (18 ). La misma inquietud está presente en el mundo de hoy. Los promotores de la ciencia afirmaron que el progreso iba a liberar al hombre de todo mal. Nuestro siglo ha perdido esa seguridad: el desarrollo no es un camino a la vida fácil, el hombre es esclavo de su cerebro y de su ciencia, obligado a asumir las consecuencias cada vez más terribles. No puede detenerse, pero no sabe adónde va.




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#51 Ge. Pe.

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Publicado el 03 enero 2009 - 06:45






Qohelet

2



Cuando se ha experimentado todo



1 Me dije: «¡Vamos, encontremos la alegría, y que yo pruebe la felicidad!» Pero eso también no es más que un viento. 2 Acabé diciendo: «¿La risa? Una estupidez. ¿La alegría? ¿Para qué?»
3 Pues en mi búsqueda de la sabiduría me había entregado a los placeres del vino. Quería vivir la experiencia de la locura, para saber al fin lo que conviene a los hombres que hagan bajo el cielo, durante los contados días de su vida. 4 Emprendí grandes obras. Me edifiqué casas, me planté viñas, 5 me arreglé jardines y huertos: planté allí todos los árboles frutales. 6 Me hice cavar cisternas para regar mis plantaciones. 7 Compré esclavos, hombres y mujeres, y otros me nacieron en mi casa. Tuve rebaños de ganado mayor y de ganado menor, mucho más que cualquiera antes de mí en Jerusalén. 8 Amontoné el oro y la plata, todas las riquezas que me venían de los reyes y de las provincias. Tuve cantantes y coristas, y lo que más deleita al hombre: mujeres, muchas mujeres.
9 Llegué a ser grande, superé a todos los que me habían precedido en Jerusalén, y mi sabiduría no me abandonaba. 10 Todo lo que mis ojos deseaban, me lo concedí; no hubo placer del cual me haya privado, pues encontraba mi alegría en todo lo que hacía. Así, al menos recogía el fruto de mi trabajo.
11 Luego, reflexioné en todas las obras que había emprendido y en todas las molestias que me había costado su realización. Pues bien, no se retiene nada, se corre tras el viento; ¡no hay nada que ganar bajo el sol! 12 Pues me planteé la pregunta de la sabiduría, de la estupidez y de la locura: ¿Cómo será el que me sucederá en el trono? (Se sabe lo que éste hizo.)
Todo se nos escapa y se nos escapará
13 Vi que la sabiduría aventaja a la locura, tanto como la luz a la oscuridad: 14 «El sabio tiene los ojos abiertos, mientras que el tonto camina en la oscuridad.» Pero también sé.. «Para todos no hay más que una misma suerte.»
15 Me dije: «Si la suerte del insensato es también la mía, ¿qué he ganado con mi sabiduría?» Y también en esto he visto que uno se afana por nada. 16 Pues a la larga no se acuerdan más del sabio que del tonto, y si todo recuerdo ha de perderse en el futuro, ¿cómo hablar de sabiduría y de locura?
17 Y encontré la vida detestable: para mí todo lo que se hace bajo el sol es un mal negocio; todo se nos escapa, se corre tras el viento.
18 Me puse a detestar todas las molestias que me había dado bajo el sol, puesto que debo dejarlo todo al que vendrá después de mí. 19 ¿Quién sabe si será sabio o insensato? Pero él será quien recogerá el fruto de mis trabajos bajo el sol, en los que empeñé a la vez mi sabiduría y mis preocupaciones: ¡así es como todo se nos escapa!
20 Comencé pues a arrepentirme de todo aquello por lo que me había afanado bajo el sol: 21 después de haber trabajado con inteligencia, sabiduría y habilidad, uno tiene que dejárselo todo a otro que nada ha hecho.
22 ¡Muy pésimo negocio es ése: todo se nos escapa! ¿Cómo gozará el hombre de todo aquello por lo cual ha trabajado bajo el sol, en medio de tantas fatigas y preocupaciones? 23 Pues todos sus días han sido penosos, a tal punto que perdía el sueño y aún de noche su corazón no descansaba. Eso es algo que no tiene sentido.
24 Lo único que el hombre puede esperar es comer, beber y pasarlo bien. Pero he visto que también en eso está la mano de Dios. 25 Pues ¿quién puede comer o beber si no es gracias a él? 26 Dios da a quien quiere la sabiduría, la ciencia y la alegría; el pecador tendrá la carga de amontonar y de enriquecerse para que todo pase a manos del que agrada a Dios. También allí habrá decepción: se habrá corrido tras el viento.




Comentarios Qohelet, capítulo 2


2,1

Me puse a detestar todo el trabajo que me había dado (18). Otros van a gastar todo aquello por lo cual se sacrificaron. Pero entiende también que no han ganado nada bajo el sol, nada que esté más allá de las cosas que mueren.

Allí se ve fácilmente la continua evasión de nuestra vida: siempre andamos a la carrera preparando una nueva etapa de la vida, más estable, más satisfactoria, y a lo mejor cuando nos jubilemos, no seremos capaces de evitar el aburrimiento. ¡Cuántos mueren después de obtener su jubilación porque ya no tienen una razón de luchar y de vivir!

Si la suerte del insensato es también la mía... (15). Este es el punto central de la crítica a la existencia humana. No sólo los israelitas sino también los hombres de todos los países han contado con la justicia divina, y siempre han viso sus manifestaciones en los acontecimientos grandes y pequeños. Pero esto sólo satisface un momento. El pueblo judío había sido trabajado por la Palabra de Dios, pero los frutos todavía no aparecían: el libro del Eclesiastés, al igual que el de Job y que el de Sirac, es el testigo de una época que no se atrevía ni podía aún creer en la Resurrección.



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#52 Ge. Pe.

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Publicado el 11 enero 2009 - 09:38








Qohelet

3



No hay valores absolutos



1 Hay bajo el sol un momento para todo, y un tiempo para hacer cada cosa:
2 Tiempo para nacer, y tiempo para morir;
tiempo para plantar, y tiempo para arrancar lo plantado;
3 tiempo para matar y tiempo para curar;
tiempo para demoler y tiempo para edificar;
4 tiempo para llorar y tiempo para reír;
tiempo para gemir y tiempo para bailar;
5 tiempo para lanzar piedras y tiempo para recogerlas;
tiempo para los abrazos y tiempo para abstenerse de ellos;
6 tiempo para buscar y tiempo para perder;
tiempo para conservar y tiempo para tirar fuera;
7 tiempo para rasgar y tiempo para coser;
tiempo para callarse y tiempo para hablar;
8 tiempo para amar y tiempo para odiar;
tiempo para la guerra y tiempo para la paz.
9 Al final ¿qué provecho saca uno de sus afanes?


El hombre, enfermo de eternidad



10 Me puse a considerar la tarea que Dios impone a los hombres para humillarlos. 11 Todo lo que él hace llega a su tiempo; pero ha puesto la eternidad en sus corazones, y el hombre no encuentra el sentido de la obra divina desde el principio al fin.
12 Vi entonces que su verdadero bien es la alegría y hacer el bien durante su vida. 13 Si uno puede comer y beber, si encuentra la felicidad en su trabajo, eso es un don de Dios. 14 Vi que todo lo que hace Dios perdura para siempre; no hay nada que añadirle, nada que quitarle. Y Dios actúa de manera tal que se le respete.
15 Lo que es ya existió; lo que será ya fue; Dios va a rebuscar en lo que ya pasó.
El gran escándalo: una misma suerte para todos
16 Vi otras cosas bajo el sol: en vez de derecho se encuentra la injusticia; en la sede de la justicia se sienta el malvado. 17 Y me dije a mí mismo: «Dios juzgará al justo y al malo, pues hay tiempo para todo, y nada escapa a su juicio.»
18 Me dije a mí mismo, pensando en lo que es el hombre: Dios los pone a prueba, les demuestra que no son más que animales. 19 Pues hombre y bestia tienen la misma suerte; la muerte es tanto para uno como para el otro. El aliento es el mismo y el hijo de Adán no tiene nada más que el animal. Esa es otra cosa que no tiene sentido, 20 que todo vaya al mismo lugar.
Todo viene del polvo y todo vuelve al polvo. 21 ¿Quién dirá si el aliento del hombre parte a las alturas, y el del animal baja a la tierra? 22 Y vi que lo único que el hombre puede esperar es gozar del fruto de sus obras; porque ésa es su condición. Pero, ¿quién le dará a conocer lo que pasará después?




Comentarios Qohelet, capítulo 3




3,1

Se notarán los versículos 11-14, que ya comentamos en la Introducción.

En los capítulos que vienen a continuación, el Eclesiastés contempla, uno después de otro, todos los aspectos de la condición humana, empezando por lo más seguro, que es la muerte.

Lo que es ya existió (15). Ver lo dicho respecto a 1,10. Así que, si todo lo que se construye ha de ser destruido, ¿qué le queda al hombre? Se puede aceptar que cada cual debe morir, y esto no es absurdo si el mundo continúa. Pero es imposible pensar que todo va a tener un día que detenerse y morir para siempre. Y ésa es precisamente la única perspectiva que nos deja una visión materialista del universo. Que ya no haya más nadie para acordarse de que los hombres existieron, sufrieron y amaron; tal eventualidad nadie la puede mirar de frente.


3,18

¿Quién dirá si el alma del hombre...? (21). Para los judíos, hasta pocos años antes de Cristo, la palabra alma significa el aliento del hombre y el calor que está en su sangre (ver el Indice Biblico 81). Dios no había revelado todavía la suerte del hombre después de la muerte, y no digamos, como algunos, que el alma, o espíritu del hombre, muere con el cuerpo. Con el Nuevo Testamento el alma pasará a designar la persona misma que no muere (Mt 10,28 ).

¿Quién dirá? Incluso para los creyentes de hoy, que sabemos de la otra vida, nuestra fe no tiene poder, habitualmente, para destruir el miedo natural a la muerte. En ciertos momentos, por lo menos, nos deja desconcertados tanto la desaparición de los seres queridos como la certeza de nuestra propia muerte.




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#53 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 17 enero 2009 - 06:00







Qohelet


4




1 Pensé además en todos los abusos que se cometen bajo el sol. Vi las lágrimas de los oprimidos, y no hay nadie que los consuele; sufren la violencia de sus opresores, y no hay nadie que venga en su ayuda. 2 Por eso, felicitaré al muerto porque es muerto más bien que al vivo porque todavía vive. 3 Y más feliz que uno y otro es el que todavía no existe, pues no ha visto todo el mal que se comete bajo el sol.
4 Si miro todo el trabajo que los hombres se dan, toda la carrera tras el éxito, eso no es más que envidia del uno para el otro. ¡Todo eso es insensato, se corre tras el viento! 5 El tonto que se cruza de brazos, devora su propia carne. 6 Pero gozar del descanso cuando una mano está llena vale más que el tormento de llenar la otra mano. 7 Pues vi bajo el sol otra cosa absurda: Un hombre solo, que no tiene a nadie, ni hijos ni hermanos, y 8 que no deja de extenuarse trabajando, nunca se siente lo bastante rico. Pero ¿para quién trabaja, para quién son esas privaciones? Ese es un mal negocio y que no tiene sentido.


Para una sabiduría práctica y sin pretensiones



9 Más vale estar de a dos que solo: el trabajo rendirá más. 10 Si uno cae, su compañero lo levantará. Pero, ay del que está solo si cae: nadie lo levantará. 11 De igual modo, si se acuestan juntos se calentarán; pero nadie calentará al que está solo. 12 Si uno está solo, lo pueden atacar; pero acompañado, podrá resistir, y si el hilo es triple, no se cortará fácilmente.
13 Más vale un muchacho pobre y con buen criterio que un rey viejo y tonto, que no sabe pedir consejos. 14 Y esto, aunque haya pasado de la prisión al poder, o aunque haya nacido como el último de todos en el reino. 15 Vi que todos los que viven bajo el sol se ponían de lado del nuevo, del joven que asumía la sucesión. 16 Interminable era la multitud de los que venían a rendirle homenaje. Un día, sin embargo, no estarán más contentos con él. Esas son pues cosas que no duran: se corre tras el viento.


Ser honrado con Dios



17 Mira dónde pisas cuando vayas a la Casa de Dios. Presenta la ofrenda como un hombre prevenido, no como los tontos que ofrecen el sacrificio y no ven que hacen el mal.







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Qohelet


5






1 No hables demasiado rápido, no te precipites en tu decisión cuando te comprometas delante de Dios, porque Dios está en el Cielo y tú, en la tierra: no te comprometas demasiado. 2 Si estás muy preocupado, te pones a soñar; si prometes demasiado, dirás lo que no conviene.
3 Si has hecho una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, pues Dios no ama a los tontos: Si lo has prometido, hazlo. 4 Más vale no prometerle algo que prometer sin cumplirlo: 5 no sea que por eso sufras un percance y deberás confesar ante su Angel: «¡No lo había pensado!» ¿Necesitas de una promesa que va a irritar a Dios y acarrearte sinsabores? 6 Los soñadores se comprometen a cada momento sin pensar. Pero tú, teme a Dios. 7 Si ves en una provincia al pobre oprimido, el derecho y la justicia violados, no te sorprendas: por encima de una autoridad hay un escalón superior, y por encima de éste, otros más elevados. 8 El país avanzará si el rey se pone al servicio de los campos.
9 El que ama el dinero nunca tiene lo suficiente: ¿por qué, entonces, perseguir una satisfacción que nunca llegará? Esto no tiene sentido. 10 Si se acrecienta la riqueza, se multiplican también los que se la comen: ¿y qué saca su dueño con tenerla? Sólo el gusto de verla.
11 El sueño del trabajador será tranquilo, haya comido poco o mucho; pero la saciedad del rico no le permite dormir. 12 Hay otra mala suerte que vi bajo el sol: la riqueza que uno guardó para su propia desgracia. 13 Perdió esa riqueza en un mal negocio, tiene un hijo y no tiene qué dejarle. 14 Desnudo sale el hombre del vientre de su madre, y desnudo volverá tal como vino. Nada podrá llevarse de todas las obras que realizaron sus manos.
15 También esto es una mala suerte: irse en el mismo estado en que uno llegó. ¿Qué más ha hecho sino trabajar para el viento? 16 ¡Cuántos días en que comió pan negro; cuántas decepciones, fatigas y disgustos!
17 Esto es lo que veo: todo lo que uno puede esperar es comer y beber, y gozar el bienestar mientras trabaja bajo el sol durante los contados días de su vida, tales como Dios se los concedió.. ésa es su parte. 18 Cuando un hombre ha recibido de Dios posesiones y riquezas; cuando puede comer, gozar y disfrutar de su trabajo, todo eso es un don de Dios. 19 A lo menos no piensa en lo corto de la vida mientras Dios le llena el corazón de alegría.




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#54 Ge. Pe.

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Publicado el 24 enero 2009 - 12:47








Qohelet

6




De nuevo la pregunta: ¿todo eso, para qué?





1 Hay otro mal que he visto bajo el sol y que aplasta al hombre.
2 Alguien recibió de Dios fortuna, riqueza y honores: nada faltó de todo lo que pudo desear. Pero Dios no le concede disfrutar de ello, y es otro el que lo aprovecha. Esta es otra cosa muy mala y que no se puede justificar.
3 Supongamos que un hombre tuviera un centenar de hijos y viviera largos años, pero durante todo ese tiempo no encontrara la felicidad y no tuviera después sepultura —en ese caso digo que un recién nacido fallecido es más feliz que él—. 4 Ese niño vino para nada, sólo para regresar a la negrura, y hasta su mismo nombre permanecerá en la oscuridad. 5 No vio ni conoció el sol, pero descansó; en cambio el otro, no. 6 Ese hombre pudo haber vivido dos mil años, pero ¿de qué le serviría si no conoció la felicidad? Bien se puede decir que todo va al mismo lugar.
7 Todo el trabajo del hombre es por su boca, pero esto no basta para llenar su alma.
8 ¿En qué aventaja el sabio al tonto? ¿En qué sale ganando el pobre cuando sabe comportarse en la vida?
9 Más vale creer en lo que se ve que dejarse llevar por sus deseos: pues allí también no se retiene nada y se corre tras el viento.
10 Todo lo que existe ya ha recibido su nombre, y se sabe lo que es un hombre: no puede discutir con Alguien más poderoso que él.
11 ¿Muchas palabras? Habrá mucho de vacío: ¿qué se habrá ganado?
12 ¿Quién sabe cómo debería vivir el hombre durante sus días contados y frágiles que pasan como sombra? ¿Quién le revelará al hombre lo que pasará bajo el sol después de él?




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#55 Ge. Pe.

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Publicado el 01 febrero 2009 - 02:44






Qohelet


7




Sentencias de sabiduría




1 Una buena reputación vale más que un buen perfume: el día de la muerte pasa pues antes que el del nacimiento.
2 Anda a la casa que está de duelo más que a la que está de fiesta: verás el fin de todo hombre, y al que vive le da para pensar. 3 Más vale el pesar que la risa: la tristeza en el rostro promete un mejor corazón. 4 La casa en duelo da para pensar a los sabios, los tontos no piensan más que en la casa alegre.
5 Más vale escuchar la reprensión de un sabio que la canción de los tontos; 6 la risa del tonto es como el crepitar de zarzas que arden bajo la marmita. Esta es una cosa desconcertante: 7 la corrupción pervierte incluso al sabio; los regalos ahogan la conciencia.
8 Terminar una obra vale más que comenzarla: lo que cuenta es la perseverancia, y no la pretensión.
9 No dejes que tu espíritu ceda a la cólera: la cólera se siente a gusto en el tonto.
10 No digas: «¿Cómo serían los tiempos antiguos? Ciertamente mejores que los de ahora.» Pues no es la sabiduría la que te hace formular esa pregunta.
11 La sabiduría es útil para el que tiene tierras: ¡cuánto más para los que ven el sol! 12 La sabiduría es una protección como lo es el dinero; pero la ventaja del saber es que la sabiduría da la vida a los que la poseen.
13 Contempla la obra de Dios: ¿quién podrá enderezar lo que él ha curvado? 14 En los días felices disfruta de la felicidad, y en el día de la desgracia, abre los ojos: Dios los ha dispuesto a ambos de tal manera que nadie pueda saber cuál será su fin.
15 He visto de todo en esta vida tan decepcionante: hay justos que perecen a pesar de su justicia, y malos que prolongan sus días, a pesar de su maldad.
16 No seas justo en exceso, ni te hagas el sabio más de lo necesario: podrías demolerte. 17 No seas malvado en demasía ni te comportes como un insensato: podrías morir antes de tiempo.
18 Es bueno tomar un partido sin descartar la posibilidad del otro: el que teme a Dios sacará provecho del uno y de lo otro.
19 La sabiduría hace al sabio más poderoso que los diez jefes de su ciudad.
20 No hay en la tierra ningún hombre lo bastante justo como para hacer el bien sin nunca pecar. 21 No hagas pues caso a todo lo que se cuenta: así no oirás a tu servidor hablar mal de ti. 22 Tú mismo lo sabes muy bien, has hablado con frecuencia mal de los otros.
23 Todo eso lo he experimentado: es cuestión de sabiduría. Me había dicho: «Quiero ser sabio.» ¡Pero estaba tan lejos de mí! 24 Está más allá de todo lo que existe.
25 Cuando me dediqué a saber, a profundizar, a buscar la sabiduría y el por qué de las cosas, reconocí que la maldad es una tontería y una locura.
*26 Saqué esta conclusión: que la mujer es más amarga que la muerte; ella es para el hombre una trampa, su corazón es una red y sus brazos, cadenas. El que agrada a Dios se escapa de ella, pero el pecador se deja atrapar. 27 Esto es lo que he encontrado —decía Qohelet— al reflexionar sobre todas las cosas, una tras otra, para comprender. 28 Sin embargo, busco todavía: un hombre entre mil y lo encontré; pero una mujer entre todas no la he hallado.
29 Y esto es lo que vi: Dios hizo sencillo al ser humano, pero ellos se han buscado mil problemas.




Comentarios Qohelet, capítulo 7



*7,26

Este párrafo no puede menos que extrañarnos. Aquí cabe recordar que la Biblia es tanto la Palabra de Dios como palabra humana, palabra ligada a un tiempo y a una cultura. Casi todos los textos bíblicos nacieron de experiencias vividas por hombres, y en un mundo que, en el mejor de los casos, no conocía a la mujer.



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#56 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 08 febrero 2009 - 05:28








Qohelet


8



Algunas advertencias para la gente que tiene puesto



1 ¿Quién es sabio, quién es capaz de explicar las cosas? La sabiduría en un hombre ilumina su rostro y transforma lo que tenía de duro.
2 Obedece la orden del rey, ya que le juraste fidelidad ante Dios. 3 Si quieres alejarte de él, piénsalo dos veces, no te metas en un mal negocio: lo que el rey quiere, lo hará. 4 El rey hablará, ¡y punto! Nadie le dirá.. «¿Qué haces?»
5 El que guarda los mandamientos no se meterá en situaciones difíciles. El sabio sabe cuál es la hora y cuáles son los criterios. 6 Pues hay para cosa un tiempo y un criterio. 7 Pero el hombre tiene una falla muy grande: nadie sabe lo que le sobrevendrá.. ¿quién le dirá lo que sucederá?
8 Ningún hombre es dueño del soplo de vida, nadie puede disponer del día de su muerte. Es un combate sin piedad y no hay maldad que nos pueda salvar.
9 Todo eso lo vi mientras reflexionaba sobre todo lo que pasa bajo el sol, durante el tiempo en que los hombres tienen poder para hacerse el mal unos a otros. 10 Así fue como vi que a los hombres malos se los acompañaba a su entierro desde el lugar santo, y que en la ciudad se olvidaban de todo el mal que habían hecho.


El misterio de la ausencia de Dios



Esta es otra cosa desconcertante: 11 como las acciones malas no son inmediatamente juzgadas y castigadas, los hijos de Adán encuentran en eso un incentivo para hacer el mal. 12 Pues por más que el pecador haga cien veces lo que es malo, se le deja todo su tiempo. (Sé, sin embargo, que la felicidad es para los que temen a Dios y que lo respetan. 13 La felicidad no es para el malo; no prolongará sus días, sino que pasará como una sombra porque no tiene el temor de Dios.)
14 Esto es desconcertante en esta tierra: hay justos a los que les pasa todo lo que les tocaría a los malos por todo lo que han hecho, y hay malos a los que les pasa lo que les correspondería a los justos: esto tampoco tiene sentido. 15 ¡Viva la alegría!, pues la única felicidad para el hombre bajo el sol es comer y beber y regocijarse: esto le toca por su trabajo a lo largo de los contados días que Dios le concedió vivir bajo el sol.
16 Como me dedicara a conocer y observase la condición del hombre en la tierra, vi que el ojo humano no tiene descanso de día ni de noche. 17 Observé la obra de Dios en su conjunto: el hombre no puede encontrarle un sentido a la obra que se hace bajo el sol. Por más que el hombre se fatigue y busque, nada encuentra; e incluso cuando el sabio pretende saber, no ha encontrado nada.



Comentarios , capítulo 8


8,11

El párrafo 8,11-12 denuncia el punto débil de cualquier predicación moral en un mundo en que no abundan los santos; lo único eficaz es el temor al policía. Pero si Dios no quiere actuar como policía, ¿quién querrá ser honrado? (véase también Is 26, 9-11). En tiempos del Antiguo Testamento, Dios aceptó que se lo presentara de esa manera, y además que las autoridades religiosas se encargaran de castigar en su nombre; al respecto el Eclesiastés podría decirnos: «¡Hay tiempo para todo!» En tiempos de la cristiandad, las Iglesias quisieron retomar ese camino, lo que produjo la Inquisición y las Guerras de religión. Esto es para nosotros casi cosa del pasado, pero no debe sorprendernos que en el mundo desorientado en que vivimos, algunos miren con simpatía las religiones donde toda la comunidad se encarga de castigar y de eliminar a los que violan los códigos moral y religioso.


Es muy probable que la frase que hemos puesto entre paréntesis en el versículo 12 fuese añadida posteriormente, al pensar que muchos podrían escandalizarse ante tal puesta en duda de las recompensas y castigos divinos.




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Qohelet

9




1 Reflexioné pues en todo eso y vi claramente que los justos, los sabios y sus obras están en las manos de Dios. ¿Lo quiere El o no? Los hombres no lo saben: les puede pasar cualquier cosa. 2 Y no tiene sentido el que todos tengan la misma suerte: el justo y el malo, el hombre puro y el que no lo es, el que ofrece sacrificios y el que no los ofrece, el que se compromete con un voto y el que teme hacerlo.
3 Ahí está lo malo en todo lo que se hace bajo el sol: que todos corren la misma suerte; es por eso que los hijos de Adán están llenos de ideas malvadas, y sus pensamientos se descarrilan a lo largo de toda su vida esperando acabar entre los muertos. 4 Pues mientras uno se cuenta entre los vivos, se siente seguro: «Perro vivo vale más que león muerto.»
5 Los vivos saben que morirán; los muertos, nada saben. No tienen nada que esperar: son sólo un recuerdo olvidado. 6 Pudieron amar, odiar, tener ambiciones: todo se perdió y nunca más tomarán parte en todo lo que se hace bajo el sol.


Aprovecha el momento presente



7 Anda, pues, come tu pan alegremente y bebe gustoso tu vino, porque Dios ha bendecido tus trabajos. 8 Lleva siempre ropas blancas y que nunca falte el óleo para perfumar tu cabeza. 9 Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de tu vida fugaz, pues ésa es tu parte durante todo el tiempo que te afanas bajo el sol.
10 Haz todo lo que esté a tu alcance y que te sientas capaz de hacer; porque en la morada de los muertos a donde tú vas, no hay ni trabajos ni problemas, ni conocimiento ni sabiduría.
11 Aún he visto esto bajo el sol, que la carrera no la ganan los más rápidos, ni la lucha los que tienen más fuerzas; no hay más pan para los sabios, ni más riquezas para los inteligentes, ni más favores para los entendidos. Pues para todos se da la ocasión y la mala suerte. 12 Nadie sabe cuándo vendrá su hora: a los hijos de Adán los sorprende la desgracia como al pez que queda preso en la red o como el pájaro sobre el cual cae la trampa.


La sabiduría que se pierde



13 Hablemos de sabiduría: esto vi bajo el sol y que no me pareció poca cosa. 14 Había una pequeña ciudad, con pocos habitantes. Se presentó un rey y le puso sitio con parepetos y trincheras. 15 En la ciudad, sin embargo, había un hombre muy vivo, un hombre muy ordinario, y gracias a su astucia la ciudad se salvó. Pero como era un hombre muy ordinario, nadie pensó más en él.
16 Entonces dije: la sabiduría supera a las hazañas, pero cuando se trata de los pobres, se desprecia su sabiduría: pueden hablar, pero no los escuchan.
17 Las palabras de los sabios, dichas con calma, producen efecto; no así los gritos de uno que es bueno para mandar a locos.
18 La sabiduría tiene más poder que las armas: pero bastan los errores de una sola persona para destruir mucho bien.


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#57 Ge. Pe.

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Publicado el 14 febrero 2009 - 06:16






Qohelet


10



1 Una mosca muerta echa a perder todo el frasco de perfume; algunas locuras reducen a nada mucha sabiduría. 2 El corazón del sabio mantiene su derecha, el corazón del tonto toma la izquierda; 3 sigue su camino en contra, y a todos los que se cruzan con él les dice: «¡Ahí va otro tonto!»
4 Si el príncipe monta en cólera contra ti, no dejes tu puesto, la calma evitará muchas desgracias.
5 Vi otro mal bajo el sol, y uno podría pensar que el error viene del Soberano: 6 los incapaces están en lo alto de la escala, y los que valen se quedan abajo. 7 Vi servidores que andaban a caballo y nobles que iban a pie, como los servidores.


La sabiduría en la vida cotidiana



8 El que cava un hoyo, se puede caer en él; el que derriba un muro, puede ser que lo muerda la serpiente; 9 el que extrae piedras, puede lastimarse con ellas; el que parte leña corre el peligro de herirse; 10 si el hierro está embotado, hay que golpear más fuerte: en todo esto se gana con la sabiduría.
11 Pero tal vez la serpiente no se deja encantar y muerde: en ese caso el encantador no habrá ganado nada.
12 Las palabras del sabio son una gracia, en cambio las del tonto son perjudiciales, en primer lugar para él. 13 Su punto de partida es un error, y la conclusión es tan peligrosa como absurda. 14 La estupidez es la que le inspiró tantas palabras.
(El ser humano no conoce el porvenir: ¿quién le dirá lo que pasará después de él?)
15 El tonto se agota pronto: no sabe ni siquiera el camino a la ciudad.
16 ¡Pobre de ti, país, cuyo rey es un muchacho y cuyos jefes están de parranda desde la mañana! 17 Feliz tú, país, cuyo rey es un príncipe bien nacido, y cuyos jefes comen a sus horas, para tomar fuerzas y no para embriagarse.
18 Por falta de mantención se hunde la techumbre, y si las manos son flojas, llueve la casa; 19 hacen banquetes para divertirse; se dan sus pasatiempos con el vino: ¡ el dinero lo resolverá todo!
20 No maldigas al rey ni siquiera de pensamiento; ni maldigas al poderoso, ni siquiera en el secreto de tu pieza: un pajarito del cielo podría llevarle el rumor, un par de alas le daría a conocer el asunto.





Qohelet


11




1 Lanza tu pan a la superficie del agua; después de un tiempo volverá a ti. 2 Compártelo con los asociados, ocho más bien que siete, pues no sabes qué desgracia puede azotar al país.
3 Cuando las nubes están llenas, descargan la lluvia sobre la tierra. Así como el árbol cae, ya sea al norte o al sur, así queda tumbado.
4 Observar al viento, no es sembrar; considerar las nubes, no es cosechar.
5 Tú no sabes por dónde llegó el espíritu al niño en el vientre de la mujer embarazada: otro tanto ignoras la obra de Dios tomada en su conjunto.
6 Siembra de mañana tu grano y que en la tarde tu mano todavía esté activa: no sabes cuál de las dos cosas será más útil, si una u otra.


Sabe dar gracias y también aceptar



7 Suave es la luz y es bueno ver el sol. 8 Aun cargado de años, que el hombre sepa tomarles el gusto a todos ellos; pero que tome en cuenta los días del anochecer, pues por muchos que sean, nada es seguro para el porvenir.
9 Muchacho, conoce la felicidad, mientras seas joven, y toma temprano las buenas decisiones. Elige tu camino como mejor te parezca, sin olvidar que Dios te pedirá cuenta de todo. 10 No dejes que la amargura se instale en ti, ni la enfermedad en tu cuerpo: ¡juventud y cabellos negros son traicioneros!



Comentarios Qohelet, capítulo 11


11,7

¡La luz es dulce! Aquí comienza un maravilloso elogio a la vida.

El Eclesiastés no sabe cómo justificar la acción de Dios, pero la descubre en el orden del universo.

Debemos respetar este orden, por supuesto, pero el autor nos dice que la misma belleza de la naturaleza invita al hombre a crear y a ir hasta el fin de sus deseos.

Uno tiene derecho a asombrarse cuando ve que muchos predicadores se han apoyado en el Eclesiastés para decir:

¡Piensen en la muerte y huyan de la felicidad de este mundo! Aquí, en cambio, es la acción de gracias y la invitación a la libertad.





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#58 Ge. Pe.

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Publicado el 21 febrero 2009 - 05:30








Qohelet


12






1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días malos,
y los años que se acercan, de los cuales dirás:
«No espero más de ellos»,
2 antes de que se oscurezcan el sol, la luz
la luna y las estrellas,
y que vuelvan las nubes apenas haya llovido.
3 Cuando tiemblen los guardias de la casa,
y se encorven los porteros,
cuando lo que queda de muelas deje de moler,
y se queden ciegos los que miran detrás de las ventanas.
4 Entonces se cierra la puerta de la calle
y se detiene el ruido del molino;
en que el trino del ave no despierta
y se mueren las canciones.
5 Se temen las subidas
y los barrancos en el camino;
el almendro está en flor,
la langosta está repleta,
la alcaparra da su fruto.
Ahí va el hombre a su casa de eternidad,
y ya están las lloronas en la esquina de la calle.
6 El hilo de plata no llegará más lejos:
dejaron de hilarlo;
la lámpara de oro se rompió,
se quebró el cántaro en la fuente,
y cedió la polea del pozo.
7 El polvo vuelve a la tierra de donde vino,
y el espíritu sube a Dios que lo dio.
8 ¡Esto no tiene sentido! decía Qohelet, ¡nada a qué aferrarse!
9 Qohelet era un sabio, que enseñó el saber al pueblo; sopesó, examinó y corrigió muchos proverbios. 10 Qohelet procuró pulir sus sentencias y expresar verdades en un estilo muy directo. 11 Las palabras de los sabios son como aguijones; una colección de sentencias es como una cerca cuyas estacas han sido ensambladas por un mismo pastor.
12 No le añadas nada, hijo mío: ¿para qué más y más libros? Esto no tiene fin, y el demasiado estudio agota al cuerpo.
13 Conclusión del discurso: todo ha sido dicho. Teme a Dios y observa sus mandamientos: allí está todo para el hombre. 14 Pues Dios juzgará todas las acciones, aun lo que está oculto, tanto el bien como el mal.






Aquí termina el Capítulo el Qohelet o Eclesiastés


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#59 Ge. Pe.

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Publicado el 01 marzo 2009 - 09:51









Un nuevo Libro, como siempre, una elección arbitraria de mi parte...


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SABIDURÍA


Introducción




El libro de la Sabiduría se presenta como obra del rey Salomón, pero esto no es más que una ficción literaria. En realidad fue escrito mucho más tarde, hacia el año 50 a.C.

Su autor pertenecía a la comunidad judía de Alejandría, importante colonia en la ciudad más poblada del mundo grecorromano. No había biblioteca que se igualase a la de Alejandría; según se decía albergaba 700.000 volúmenes. Dos siglos antes, su director había ordenado una traducción griega de la Biblia, la que fue llamada de los "Setenta".

El autor, pues, está en el punto en que se entrelazan dos culturas y dos lenguas, el hebreo y el griego. Ahí se enfrentan dos mundos religiosos, el de la Biblia y el de los griegos, con sus dioses, sus poetas y sus filosofías. Por lo demás, Égipto acaba de cambiar de dueños y los judíos de Alejandría que se consideraban vejados por la administración egipcia, esperan que los romanos, ahora dueños de Oriente Medio, les sean más favorables.

Este es el marco en que nace el Libro de la Sabiduría. En la primera parte (capítulos 1-5), el autor se dirige a creyentes algo desanimados por las pruebas que su pueblo sufrió durante el transcurso del siglo. Más que todo la fe se viene abajo porque los tiempos han cambiado. En Palestina, la vida religiosa de los judíos se encontraba intimamente ligada a su tierra; la fe se arraigaba en la vida nacional más que en las personas, y los individuos no contaban mucho. Hoy, en cambio, viven en medio de los paganos, y los desafíos de la vida obligan a cada cual a que se haga responsable de su propio destino.

El autor planteará, pues, el problema de la sabiduría sobre bases nuevas: la cuestión esencial es saber en qué desemboca la vida presente. Existe un juicio y otra vida, y mientras no se lo haya comprendido, nada se puede juzgar bien. Estos capítulos se cuentan entre los más bellos de la Biblia, especialmente los textos que se refieren a la inmortalidad, la resurrección y el desquite de los justos y los mártires.

En la segunda parte del libro (capítulos 6-10) el autor expone los diversos aspectos de la presencia divina en el universo. Esta cuestión era fundamental para los griegos; muchos confundían a Dios, alma del mundo, con un universo divinizado, y sus respuestas eran muy a menudo próximas a las que circulan hoy bajo la etiqueta de la New Age. El libro de la Sabiduría retoma aquí las fórmulas y las aspiraciones del mundo griego, pero aporta las precisiones necesarias para que Dios, presente y activo por doquier, siga siendo Dios, el único Santo y Glorioso.

La tercera parte de la obra (capítulos 11-19) intenta mostrar cómo Dios hace justicia a su pueblo, y en esto expresa muchas verdades, pero en ella no faltan la agresividad y las rencillas políticas y en más de un lugar echaremos de menos esta sabiduría más profunda que revela el evangelio.


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Sabiduría

1


¡Busquen la sabiduría, conozcan a Dios!





1 Amen la justicia, ustedes que gobiernan la tierra, tengan para con el Señor los sentimientos que convienen, búsquenlo con un corazón sincero.
2 Porque se deja encontrar por los que no lo provocan, se manifiesta a los que le tienen confianza.
3 Sepan que los razonamientos tortuosos alejan de Dios: La Omnipotencia pondrá en su lugar a los insensatos que la ponen a prueba. 4 La Sabiduría no entrará en un alma mal dispuesta, ni habitará en un cuerpo esclavo del pecado. 5 El Espíritu Santo que nos educa huye de la duplicidad; rechaza los pensamientos estúpidos y se paraliza frente a la maldad. 6 La Sabiduría es un espíritu que ama a los hombres, pero no dejará sin castigo al que blasfema, porque Dios conoce sus pensamientos íntimos, ve claro en su corazón y escucha sus palabras.
7 Porque el Espíritu del Señor repleta el universo y mantiene su unidad: conoce, pues, todo lo que se dice. 8 Por eso, cualquiera que tome una decisión injusta no puede escapársele; no quedará sin sanción, éste lo reducirá al silencio.
9 Los proyectos del impío serán investigados, sus palabras serán transmitidas al Señor y sus crímenes serán castigados. 10 Sepan que hay un oído atento que lo escucha todo, y nada de lo que se murmura se le escapa. 11 Déjense pues de quejas injustificadas, eviten los propósitos condenables, pues ni siquiera la palabra dicha en secreto queda sin consecuencias y la boca mentirosa mata al alma.
12 ¡Nada de vida desordenada, eso sería buscar la muerte! No hagan cosas que les acarrearían la desgracia.
13 Porque Dios no hizo la muerte, y no le gusta que se pierdan los vivos. 14 El creó todas las cosas para que existan; las especies que aparecen en la naturaleza son medicinales, y no traen veneno ni muerte. La tierra no está sometida a la muerte, 15 pues el orden de la justicia está más allá de la muerte.


BUSCAR LA SABIDURÍA

Los sin Dios dicen que no hay otra vida



16 Los impíos, sin embargo, llaman a la muerte con gestos y palabras; ven en ella a una amiga y se han prendado de ella; han hecho con ella un pacto y se hacen merecedores de caer en sus manos.





Comentarios Sabiduría, capítulo 1



1,1

Dios está en nosotros más presente que nosotros mismos. No es necesario buscar muy lejos la verdadera sabiduría: se presenta como un Espíritu que viene de Dios para visitarnos. Sin embargo, no se revela sino al hombre recto.

¿Cómo expresar la proximidad de Dios inaccesible y santo? Aquí se habla de la providencia, de la sabiduría, de la justicia, del Espíritu de Dios. Se habla de ellos como si fueran personas que Dios envía para cuidarnos. En realidad, es una manera de presentar al propio Dios que, conservando su misterio, está junto al hombre y a los acontecimientos.

Dios no hizo la muerte, y no legusta que se pierdan los vivos (13). Una creación que es buena y que sirve para el hombre. La muerte no viene de Dios, como se explicará en 2,23, sino de la envidia del diablo, el espíritu del mal. Así se nos invita a mirar con confianza hacia el Señor; pensar bien de él es negar todas esas falsas preguntas: ¿por qué Dios permite lo malo, la muerte, los terremotos y tragedias? Dios no quiere sino la vida.





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#60 Ge. Pe.

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Publicado el 10 marzo 2009 - 09:24







Sabiduría



2








1 Partiendo de falsos razonamientos sacan estas conclusiones: «Nuestra vida es corta y llena de decepciones, tendremos un fin y será sin remedio: nunca se ha visto que alguien haya subido del mundo de los muertos. 2 Nacimos por pura casualidad, y cuando lleguemos al final será como si no hubiésemos existido. Nuestro soplo vital no es más que el vapor de nuestro aliento; nuestro pensamiento salta como una chispa del latido de nuestro corazón. 3 Cuando llegue a extinguirse, el cuerpo regresará al polvo, y el espíritu se dispersará como una bocanada de aire.
4 Con el tiempo se olvidarán de nuestro nombre, nadie más pensará en lo que hicimos; nuestra vida pasa como la sombra de una nube, se desvanece como niebla a los rayos del sol. 5 Nuestra vida es sólo el paso de una sombra, cuando llega el fin es sin vuelta: una vez sellado, nadie vuelve.
6 Vengan, pues, gocemos de los bienes presentes, aprovechémonos de todo, ¡ea, vamos, es la juventud!, 7 ¡que haya vino y perfumes! 8 ¡No dejemos que se marchiten las rosas, pongámoslas en nuestra corona!
9 ¡Que nadie de nosotros falte a nuestra comilonas; por todas partes dejaremos recuerdos de nuestras fiestas, pues ésa es nuestra herencia y nuestra suerte.
10 Seamos duros con esos pobres piadosos, y lo mismo con las viudas; ¡nada de respeto con los viejos de cabellos blancos! 11 ¡Nuestra fuerza sea la ley! ¡La debilidad es prueba de que uno no sirve para nada!
12 Hagamos la guerra al que nos reprende porque violamos la Ley; nos recuerda cómo fuimos educados y nos echa en cara nuestra conducta. 13 Pretende conocer a Dios y se proclama hijo del Señor. 14 No hace más que contradecir nuestras ideas, y su sola presencia nos cae pesada.
15 Lleva una vida distinta a la de todos y es rara su conducta. 16 Nos considera unos degenerados, creería mancharse si actuara como nosotros. Habla de una felicidad para los justos al final y se vanagloría de tener a Dios por padre.
17 Veamos, pues, si lo que dice es verdad y hagamos la prueba: ¿cómo se librará? 18 Si el justo es hijo de Dios, Dios lo ayudará y lo librará de sus adversarios.
19 Sometámoslo a humillaciones y a torturas, veamos cómo las acepta, probemos su paciencia. 20 Luego, condenémoslo a una muerte infame pues, según él, alguien intenvendrá.»
21 Así, es como razonan, pero están equivocados. Su maldad los enceguece, 22 de tal manera que no conocen los secretos de Dios. No esperan la recompensa de una vida santa, ni creen que las almas puras tendrán su paga.
23 Pero Dios creó al hombre a imagen de su propia naturaleza, y y para que fuera inmortal. 24 La envidia del diablo introdujo la muerte en el mundo, y la experimentan los que toman su partido.








Sabiduría


3


Los justos vivirán con Dios




1 Las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún tormento podrá alcanzarlos.
2 A los ojos de los insensatos están bien muertos y su partida parece una derrota. 3 Nos abandonaron: parece que nada quedó de ellos. Pero, en realidad, entraron en la paz.
4 Aunque los hombres hayan visto en eso un castigo, allí estaba la vida inmortal para sostener su esperanza: 5 después de una corta prueba recibirán grandes recompensas.
Sí, Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él. 6 Los probó como al oro en el horno donde se funden los metales, y los aceptó como una ofrenda perfecta.
7 Cuando venga Dios a visitarnos, serán luz, semejantes a la centella que corre por entre la maleza. 8 Gobernarán naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.
9 Los que confiaron en él conocerán la verdad, los que fueron fieles en el amor permanecerán junto a él.
10 Pero los impíos que menospreciaron al justo y renegaron del Señor serán castigados por sus malas intenciones.
11 Sí, ay de aquellos que rechazan la sabiduría y la disciplina: ¡para ellos toda esperanza es vana, todo esfuerzo inútil, toda obra estéril!
12 También son estúpidas sus mujeres, y sus hijos, perversos: una maldición se cierne sobre su descendencia.


¿Cuál es la vida realmente fecunda?



13 Feliz la mujer sin hijos si ha permanecido pura, si no ha tenido alguna unión culpable; cuando sean juzgadas las almas, se verán sus frutos.
14 Feliz también el eunuco si no tomó parte en el mal ni tuvo pensamientos de rebelión contra el Señor: su fidelidad será bien recompensada, tendrá un lugar de privilegio en el templo del Señor.
15 Porque cualquier esfuerzo por el bien produce frutos admirables; el verdadero conocimiento es una raíz que nunca se seca.
16 En cambio, los hijos nacidos del adulterio no maduran, la descendencia de una unión ilegítima desaparece. 17 Si llegare a suceder que se prolonga su vida, no serán tomados en cuenta y por último envejecerán sin gloria.
18 Y si mueren jóvenes, será sin esperanza: la espera del juicio no les servirá de consuelo. 19 Sí, una raza malvada está condenada a una suerte cruel.




Comentarios Sabiduría, capítulo 3




3,1

Las almas de los justos están en las manos de Dios. Esta es la gran revelación del presente libro. En los libros anteriores de la Biblia, el alma no significaba más que el aliento del hombre, es decir, la vida que está en él y se apaga al morir. Ahora el alma significa lo de nosotros que no muere cuando se deshace el cuerpo.
Su partida parece una derrota (2). Sea que el justo perezca en manos de los violentos, sea que le toque morir como a todos, el fin de su vida parece contradecir la bondad de Dios: es un escándalo que la muerte pueda algo contra los justos. Pero lo que muere es solamente el cuerpo. Ellos viven ante Dios, como lo afirmará Jesús a su vez (Lc 20,38).
En realidad, entraron en la paz (3). Gozarán para siempre lo que han esperado en la tierra. Es decir, que vemos solamente una cara de la muerte: jamás sabremos cómo experimenta cada uno su partida, menos aún cómo se despierta en el mundo de Dios.
En el momento del juicio se comprobará que los justos son los únicos que han vivido. A menudo la muerte de los amigos de Dios trae la paz a los que estuvieron a su lado. A menudo los mártires hacen triunfar por su muerte la causa por la que han vivido.



3,13

Feliz la mujer sin hijos si ha permanecido pura. Siempre la Biblia alaba la vida fecunda, al matrimonio que tiene varios hijos y los lleva a ser plenamente hombres (ver Sal 127 y 128). Aquí se renueva la pregunta: ¿qué es una vida fecunda? En Israel la esterilidad era considerada castigo de Dios, y afectaba primero a la mujer, pues el hombre podía buscarse otras mujeres o adoptar hijos. También la ley excluía del culto a los eunucos (o sea, a los castrados). Sin embargo, un profeta había tomado una posición contraria (ver Is 56,4).




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