Ir a contenido


Foto

El asunto del EGO


  • Inicia sesión para responder
No hay respuestas para este Tema

#1 sheh

sheh

    Usuario

  • Members
  • 3 Mensaje(s)
  • Location:valencia
  • Interests:ninguna

Publicado el 27 noviembre 2007 - 07:48

A mí el asunto del ego me tiene mosca.

De entrada, quien no ha vivido exterior a él -al ego- no lo puede comprender de verdad. Lo cual le insta a imaginarse lo que puede ser. Como una especie de "bicho" deleznable. Algo que, como un parásito, se nos cuelga de la espalda y nos hace dependientes. Y que es algo "malo".

Trataré de explicarlo como si todos fueramos niños de cuatro años.

Groucho marx (leyendo un folio)smile_001.gif Esto lo entendería hasta un niño de cuatro años. ¡Traiganme un niño de cuatro años!"
Pues eso. A ver si me sale bien.

Todo el mundo se considera separado de los demás. Tiene su vida, su trabajo y se considera inferior y superior a mucha gente. Esto es así. Y es normal. Así funcionamos. No pasa nada. SABEMOS que todos somos iguales. SABEMOS tambien que cada uno es diferente. SABEMOS que respetando la ética aprendida no debemos mostrarnos superiores a nadie. Sabemos muchas cosas. Pero no llegan a calar. Porque si hubieran calado su saber, en lugar de ser efectuado, impostado, sería un "siendo". Y no existiría ni ética que apuntara cómo hay que hacerse en la vida ni entenderíamos de respeto ya que éste ya anidaría en nosotros de manera innata. ¿Dónde está el error? En ninguna parte. Es evolución.

En la medida que uno es más evolucionado ve menos carencias en los demás. Y su nivel de envidia es casi nulo.
En la medida que uno lo es menos ve más diferencias entre él y los demás. Y no hace más que hablar de los ricos, de lo bien que viven; o de los pobres, de que deberían procrear menos o hacer esto, trabajar más, hacer aquello... es igual... Todos andan en el mismo barco.

La solución a esto llega con la Inteligencia.
La inteligencia no se consigue en un barco, ni en una escuela. La inteligencia es una apertura que nos permite ver más allá de lo meramente aprendido. Y, siendo que es apertura, por ahí entra todo lo que a todos nos pertenece y no todos dejan pasar.

Esto es, la Inteligencia total permite a una persona saltarse ese "dogma natural" y separativo que hace del hombre un animal de competición para convertirlo en un ser que, viendose a sí mismo en los demás, desde ese punto de vista en que vive, ya no puede hacer más daño a nadie del que a sí mismo se pueda hacer.

El caso es que esto es ya desde el principio de la existencia. Es decir, que no comienza a cumplirse a su descubrimiento. Era ya. La inteligencia era ya y lo que ahora, humanamente, es considerado como evolución, queda pequeño, por lo que representan los avances científicos, la tecnología y los conocimientos estancados de los que ahora depende su definición.


Para enterder el ego hay que enterder la mente.
La mente es algo físico. Menos físico que un mineral pero más que una nube, y menos -es seguro- que la materia oscura del espacio. Es decir, que hay diferentes niveles de "apreturas" que responden a diferentes comportamientos según su nivel de presión hacia sí misma, de su nivel de apego.

Yo no soy científico pero creo que estos parangones, aunque acientíficos, pueden ayudar para entender lo que quiero decir. Y, de ahí, que cada uno saque lo que le sugiera.


La mente.
Siendo que la mente es física, hemos de decir que nos ha proporcionado un baile del que hemos sido ciegos y sordos, obedeciendo su inercia, como si de haber tenido un principio ya tuviera un final predecible, del mismo modo que se puede predecir la posición de un objeto si se calculan todas sus características de velocidad, fuerza, peso y etcétera que tuvo desde un principio para predecir su final.
Así es la mente.
De manera que "hacer" será continuar con su inercia. Y, "dejar de hacer" será abandonarse a su inercia para que, una vez se detenga, nos veamos libres y renacer.


Y ya podemos hablar del ego.
El ego.

Ego, a nivel general, es el hecho de considerarte separado de los demás, con lo cual haces una especialidad de tí mismo como resultado de la comparación hacia los demás.
¡Esto no se puede evitar! Siendo que los humanos vivimos mayormente en nuestra mente, disparados con su inercia y a la zaga de cuanto hemos aprendido -de otra forma no hubiera podido ser- pues eso, vivimos ahí, en lo que compara, que es lo que hace la mente.

Si nuestra conciencia viviera mayormente desde el cuerpo, cada vez que nuestra madre nos da de comer le gruñiríamos como si nos fuera a quitar la comida, que es lo que mi gato hace. Es su inercia física. Es su naturaleza. ¡Sería etúpido pues enfadarse con él ya que nuestra mente nos ha puesto por encima de eso ofrendándonos la suprema comprensión de que eso es así! ¡De que un gato no puede saltarse su propia evolución agradeciendo la comida en lugar de defenderla como si fuera a perderla!

La mente es un paso más. Un paso menos físico y más etérico. Menos apretado y más suelto. Menos encogido y más libre. Menos eléctrico y más mágico, dependiente de nosotros. Como cuando enchufas una mosca a una pila y sus patas se encogen. Sí. es terrible. Pero liberarse del EGO es como liberarse de la pila, de la física. Y por eso la literatura mitológica no repara en comportamientos y formas imposibles del cuerpo de los cuales podemos dudar, o no. Y por eso, un ser completamente libre, se ve libre de hasta la propia electricidad que moldea le da vida, cara y gestos a su cuerpo, y es dueño de todo cuanto haga; y es dueño de todo cuanto le rodea que, acompañado de lo que llama Fe, viaja por el mundo a sabiendas de que puede mover montañas, ya que su vida ya no depende de la física a la que todos estamos abocados mientras no nos liberemos de nuestra propia mente.

Liberarse de la mente no es algo por hacer. Uno puede vivir eternamente en ella. No es algo malo. Sí es cierto que vamos encaminados a más. Pero ese más no es trascender la mente. Es más dicha en nuestra vida. Es más evolución de nuestra conciencia. Pero no es más en el sentido de que haya uno de escapar forzosamente de su mente para ser más o menos. La mente está bien. El cuerpo está bien. Y las rocas, tambien.


Todas estas cosas han animado a la idea de que la reencarnación es. Yo, no es que la desestime, pero hasta que no tenga evidencia de ella no pienso abanderarla. Que nadie se apunte a un concurso que no sabe de qué va. Ese es mi consejo. Pero ya sabemos todos hacia donde van los consejos....


La mente trabaja comparando. Si dices que eres bueno el otro se ve malo. O trata de compararse y dice que tambien es bueno. Es decir, que vamos dependiendo de lo que cada uno diga. Y esto provoca una cadena. Y esa cadena se estira, se encoge y acaba formando un baile síncrono que bien se aprecia desde las alturas, como cuando observamos a los pájaros formar masas uniformes sin tropezarse, como si fueran una sola cosa. Que hacen formas preciosas, igual que el tráfico que, aunque a veces parezca un "desaguisado" parece mentira que no hayan más accidentes de los que ya hay. Mejor. No somos tan malos músicos. Porque nosotros formamos parte de lo que llaman "la música de las esferas". Decimos que no la oímos mientras al mismo tiempo seguimos "tocando el violín". O conduciendo. Lo mismo da.

Ser fuera del ego es verte siendo una misma cosa con los demás. Y, al mismo tiempo, no apreciarte como ser dependiente de esa masa ya que, desde esa contemplación de lo que las dependencias hacen de la humanidad algo "uniforme" te encuentras libre de ellas. Como el pájaro perdido que siempre hay en esas manadas de las que hablaba. Ahhh.. de él.. De él será el reino de los cielos...

Esto último es broma, pero vale para el ejemplo.


Una vez uno se ve separado de la manada; una vez uno viaja sobre la consciencia colectiva y se hace dueño de su mente y cuerpo, se da cuenta de que antaño no se daba cuenta. Y se da cuenta de que los demás no se dan cuenta. Y entonces le surge ese sentimiento del que tanto hablan los místicos, los santos: la compasión.

Y no puede proclamarla. Porque ya, su lenguaje es otro.
Si dice "tengo compasión" los demás tienden a pensar "de mí nadie ha de tener pena". Y sin embargo esa "compasión" no linda con la pena. Y, más, siendo que viaja en amor, resulta de una mezcla de admiración y comprensión difícil de describir. Y esa es su compasión. Y a nadie puede comentarla. Pues nota que ese alguien se sentiría herido en el tema que hoy nos ocupa: el ego.


Quien se libera de repente se encuentra libre. Y ¡se proclama libre! cuando quizá nunca se hubo visto atrapado.
¡Y ya no teme a la muerte! Cuando quizá nunca la tuvo, o sintió curiosidad por ella.

¿Qué quiere decir esto?
Que siempre hay más libertad, siendo que todo ser viviente baila la misma música a diferentes niveles.
Esto es ir subiendo de conciencia.

Y esto no debe dar ninguna ansiedad a nadie. Pues todo deseo forma parte de lo humano y es precisamente lo que enclava en la propia manada. Por eso no es fácil, si haces. Pero es fácil, si no haces.

Hacer... no hacer... ¿qué coño es eso?
Todos los budas hablan de eso y nadie sabe muy bien qué es. ¿Es sentarse? ¿Dejar de trabajar? ¿No moverse? ¿Abandonar el mundo?
Dejar de hacer es dejar de seguir el motor que te dice qué has de hacer a cada momento: en este caso, la mente. Me explayaré en ello en otro post. Con esto creo que es suficiente para poder seguir con esto del ego.

Si haces has de partir de lo conocido; de la inercia que ya llevas en la mente. Y tu mente no es tuya. Es comunitaria.

Si no haces sólo observas lo que sucede. Y, de este modo, tu conciencia se alimenta del conocimiento universal, que es el director de la orquesta, y te cambia "del flautín al trombón".


Tras esta larga introducción creo que es más o menos fácil hacerse una idea de lo que los demás hablan cuando se refieren al ego:
No hay mayor inteligencia que sentirse igual en los demás. Esa persona no puede dañar a nadie. Y actuará para sí mismo tal cual querría que los demás hicieran con él.

Más. Siendo que ha visto desaparecer de sí todo cuanto la sociedad ha dicho de él se ve tal y como es.
Y, cualquier persona- ¡cualquier persona!- que se encuentre en esta situación es la pureza. Es tal y como Adán fue parido. Para ser dichoso de contínuo. Sin necesidad de demostrar nada. Ya que él mismo es demostración sin hacer, o haciendo. Es igual. Para él han desaparecido las técnicas purificatorias. Es un ser libre. Y el mundo le sirve. Del mismo modo que una madre sirve a su hijo, siendo nosotros, hijos, madres y padres de quienes vemos a diario y no reconocemos. Que, caminando como desconocidos, por la calle, entre nuestros vecinos o desconocidos, todos -¡de verdad!- sabemos de todos y agachamos la cabeza cuando nuestros ojos se encuentran. Que son los míos, los tuyos. Los de tu madre.

Son los ojos de Dios. Que a nadie pertenecen y que todos buscan.


Sheh
http://sheh.foroacti...oro-de-sheh-f1/




Spin Palace - Spanish