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Sistema Óseo - Columna Vertebral - Apuntes -


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56 Respuesta(s) a este Tema

#1 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 01 marzo 2008 - 09:02




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Autorizado por Araucaria 2000. Se agradece cordialmente su apoyo para ser publicado en el foro.

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SISTEMA ÓSEO

I.-


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Es un conjunto de órganos cuya función principal es permitir al cuerpo humano la realización de movimientos.

Como consecuencia de ello, el ser humano puede relacionarse con los demás miembros de su especie. Otras funciones del aparato locomotor son:

-Dotar al cuerpo de su configuración o apariencia externa.

-Darle rigidez y resistencia.

-Proteger las vísceras u órganos internos.

Los elementos que componen el aparato locomotor son los huesos, las articulaciones y los músculos.





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#2 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 02 marzo 2008 - 06:48




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SISTEMA ÓSEO

II.-

Huesos



Son la parte rígida del aparato locomotor. Su conjunto constituye el sistema óseo o esqueleto.

Existen aproximadamente 206 huesos en el cuerpo humano. (Sin contar los huesecillos supernumerarios - sesamoideos y wormianos, cuyo número varía de un individuo a otro.)

Básicamente, los huesos se componen de agua y sustancias minerales formadas a partir del calcio y del fósforo, además de una sustancia llamada osteína. El hueso no es un órgano estático, sino que se halla en continua formación y destrucción. Para ello posee osteoblastos, células formadoras del hueso, y osteoclastos, células que lo destruyen para impedir un excesivo grosor del mismo. En caso de fractura, los osteoclastos destruyen los fragmentos de hueso los osteoblastos generan tejido óseo nuevo.

El desarrollo y fortalecimiento del hueso dependen de la vitamina D y de la vitamina D2 o calciferol, que regula el metabolismo del calcio, imprescindible para el funcionamiento de las músculos. El calciferol lo podrás encontrar, sobre todo, en el aceite de hígado de bacalao, el atún, la leche y los huevos. También los rayos ultravioleta del sol favorecen la absorción de vitamina D.



Músculos

Forman la parte activa del aparato locomotor. Están unidos a los huesos mediante las inserciones musculares.

Poseen actividad propia, la contracción muscular, que se origina como respuesta a los estímulos nerviosos. Existen más de 400 músculos, de tamaño y potencia muy variables. Este número tan elevado permite la realización de gran cantidad de movimientos, algunos de gran precisión, como los realizados por la mano.



Articulaciones

Son elementos más complejos del aparato locomotor. Son estructuras en partes duras que posibilitan la unión entre sí de dos o más huesos.








Gracias a la existencia de las articulaciones es posible el desplazamiento de los huesos sin demasiado desgaste por el rozamiento excesivo entre ellos.

Las articulaciones poseen componentes

Ligamentos, cápsula articular, cartílago, y meniscos.

Existen asimismo articulaciones de diversos tipos; con gran variedad de movimientos, como las del hombro o de la mano, y, por el contrario, otras rígidas, sin movimiento alguno, como las que unen entre sí los huesos del cráneo.


Sistema óseo

Esqueleto


Está formado por el conjunto de huesos, que son unos órganos blanquecinos, duros y resistentes.

Están situados en medio de las partes blandas, a las que sirven de apoyo, y en ocasiones presentan cavidades que alojan y protegen a las vísceras.

El esqueleto humano está compuesto principalmente por la columna vertebral, situada verticalmente en la línea media, que en su extremo superior sostiene el cráneo. Su extremo inferior forma el sacro y el cóccix, que representa el rudimento de la cola de los animales. De la parte media de la columna vertebral parten lateralmente las costillas, que se articulan por delante con el esternón. El espacio que queda entre ambos es el tórax, que aloja vísceras tan importantes como el corazón y los pulmones. Por último, en la parte superior del tórax y en la parte inferior de la columna se hallan implantados, respectivamente y de forma simétrica, los dos pares de miembros: los superiores o torácicos y los inferiores o pélvicos.


Crecimiento del hueso

En el memento del nacimiento los huesos no se hallan totalmente calcificados. Durante la infancia y la adolescencia tiene lugar el crecimiento corporal, gobernado fundamentalmente por el crecimiento de los huesos. Éstos presentan en sus extremos una zona, llamada cartílago de crecimiento, a partir de la cual se va formando el tejido óseo nuevo que determina el crecimiento en longitud de los huesos.


Entre los 20 y los 25 años se produce la total osificación del cartílago de crecimiento y éste se detiene. El proceso está regulado por factores genéticos y hormonales.

El hueso no posee únicamente una función de sostén y crecimiento, sino que durante toda la vida se encarga de la regulación del metabolismo del calcio, fundamental para el funcionamiento de los músculos y del medio interno.

Ello se consigue gracias a que el hueso no es un órgano estático, sino que se halla en continua formación y destrucción. Para ello existen células formadoras de hueso, los osteoblastos, y células destructoras, osteoclastos.

En condiciones normales debe existir un equilibrio total entre los procesos de formación y destrucción ósea.


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#3 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 03 marzo 2008 - 07:11





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SISTEMA ÓSEO

III.-



Los huesos del esqueleto



Huesos de la cabeza



La cabeza ósea se divide en dos partes:

Posterior o cráneo: caja ósea que contiene el encéfalo.

Anterior o cara: aloja la mayoría de los órganos de los sentidos y sostiene los de la masticación.

El cráneo está formado por ocho huesos planos muy resistentes.

Los dos parietales se sitúan en las áreas laterales superiores.

Los dos temporales se ubican en la parte inferior y protegen los órganos del oído y del equilibrio.

Se distinguen en ellos tres porciones:
  • Porción escamosa, aplanada lateralmente en forma de circulo irregular, que contribuye a formar la bóveda craneal.
  • Porción mastoidea, que presenta en su interior cavidades de contenido aéreo, las celdillas mastoideas.
  • Porción petrosa o peñasco, que aloja en su interior los órganos del oído y del equilibrio.


El hueso frontal da forma a la frente, sirve de base al cráneo y presenta dos profundas cavidades u órbitas, donde se alojan los globos oculares.
A los dos lados de su línea media y en su espesor se encuentran los senos frontales, cavidades rellenas de aire que comunican con las fosas nasales.
El occipital es un hueso situado en la parte posterior e inferior del cráneo.
Presenta un gran orificio interior, el agujero occipital, que comunica el cráneo con la médula espinal de la columna vertebral, y a través del cual pasan las principales vías nerviosas.
El etmoides es un pequeño hueso que forma parte de la pared externa de las fosas nasales, y el esfenoides, en la parte anterior y mediante la base del cráneo, aloja la glándula hipófisis.
Los huesos de la cara se pueden dividir en dos porciones o mandíbulas. La superior está formada por dos huesos fijos, los maxilares superiores, y la inferior, por un hueso articulado, el maxilar inferior, cuya principal función es la masticación.


Huesos del cráneo



Hueso etmoides

Pequeño hueso situado en la línea media del cráneo, que forma parte de la pared externa de las fosas nasales y emite unas prolongaciones a cada lado, los cornetes. Está en contacto con los centros nerviosos mediante su lámina cribosa, a través de la cual pasan los filetes olfatorios.


Hueso esfenoides

En la parte anterior y media de la base del cráneo, presenta:
Una parte central o cuerpo, que aloja la glándula hipófisis en una excavación situada en su cara superior, llamada silla turca. En el espesor del mismo se encierran los senos esfenoidales.
Dos prolongaciones a cada lado, las alas, que forman parte de las órbitas y de la base craneana.



Hueso occipital

Situado en la parte posterior e inferior del cráneo, presenta un gran orificio inferior, el agujero occipital, que comunica el cráneo con el conducto espinal de la columna vertebral, y a través del cual pasan las principales vías nerviosas. El hueso occipital está articulado con el atlas, que es la primera vértebra cervical.


Huesos de la cara

Se pueden dividir en dos porciones, llamadas mandíbulas. La superior, formada por un solo hueso, el maxilar superior, y la inferior, más complicada, formada por 6 huesos pares, maxilar inferior, malar, unguis, cornete inferior, hueso propio de la nariz, y palatino, y uno impar, el vómer.


Maxilares superiores

Son dos huesos de forma cuadrilátera, unidos en su parte central. Poseen cavidades en su interior, los senos maxilares, que comunican con las fosas nasales. Forman parte de importantes estructuras de la cara Cavidad bucal, formando el paladar óseo. Órbita, en su parte inferior e interna. Fosas nasales, de las que contribuyen a formar la pared externa.


Maxilares inferiores

Situados en la parte inferior de la cara, son dos huesos unidos entre sí en forma de herradura.
Su principal misión es la masticaci6n. Presentan una porción horizontal central, el cuerpo, y dos partes laterales o ramas, cuyos extremos redondeados, los cóndilos, se articulan con el hueso temporal, permitiendo abrir y cerrar la boca. En ellos se implantan las piezas dentarias inferiores.


Fosas nasales

Son dos cavidades alargadas, situadas a derecha e izquierda de la línea media de la cara, con dos aberturas, anterior y posterior. Están separadas entre sí por el tabique nasal, constituido por los huesos vómer y etmoides. Su pared externa presenta tres láminas óseas, los cornetes, y tres orificios, los meatos, que las comunican con los senos.


Huesos de la columna vertebral



La columna vertebral, el eje o soporte de nuestro cuerpo, está formada por 33 o 34 vértebras, elementos óseos superpuestos en forma regular.

Las vértebras, que en su conjunto delimitan el conducto raquídeo, donde se aloja la médula espinal, presentan un agujero central y unas pequeñas protuberancias, las apófisis, en donde se unen los músculos.








Las vértebras se distribuyen de la forma siguiente:
  • · 7 cervicales: son las menos gruesas y las de mayor movilidad. La primera cervical, el atlas, es una vértebra incompleta, y la segunda, el axis, permite la rotación lateral del cuello.

  • · 12 dorsales: corresponden ala zona de la espalda y presentan mayor grosor y menor movilidad que las cervicales.

  • · 5 lumbares: corresponden a la zona de la cintura.

  • · 5 sacras: soldadas entre sí, forman el sacro, hueso muy resistente que sirve de base a la columna vertebral.

  • · 4 o 5 coccígeas: también se hallan fuertemente unidas entre si para formar el cóccix.


Las vértebras


Vista de perfil, la columna presenta una serie de curvaturas. Las de concavidad posterior se denominan lordosis y las de convexidad posterior, cifosis. En condiciones normales existen cifosis a nivel dorsal y sacro coccígeo y lordosis a nivel cervical y lumbar.

La parte superior de la columna está articulada con el cráneo en el hueso occipital.

Las vértebras presentan un agujero central, y en su conjunto delimitan el conducto espinal o raquídeo, en el que se aloja la médula espinal y que comunica con la base del cráneo mediante el orificio occipital.

Entre dos vértebras y a cada lado se delimitan los agujeros de conjunción, por los que salen del raquis los nervios raquídeos.


Las vértebra son huesos cortos, con tejido esponjoso en su interior. Su forma varía según a que parte de la columna pertenezcan, pero presentan una serie de caracteres comunes:


Cuerpo.

Ocupa la parte anterior y tiene forma cilíndrica. Presenta dos caras,
una superior y otra inferior.


Apófisis espinosa.

Parte impar y media, dirigida hacia atrás, en forma de una larga espina, de donde recibe su nombre.


Apófisis transversas.

En número de dos, derecha e izquierda. Se dirigen transversalmente hacia afuera.


Apófisis articulares.

Son dos eminencias destinadas a la articulación de las vértebras entre sí. Son en total cuatro, dos ascendentes y dos descendentes.


Agujero vertebral.

El agujero vertebral está comprendido entre la cara posterior del cuerpo vertebral y la apófisis espinosa. Tiene forma triangular.
Se describen a continuación las características peculiares de las vértebras de cada región.


Vértebras cervicales

Corresponden a la zona del cuello y son siete. Son las menos gruesas y las que gozan de mayor movilidad. La primera vértebra cervical o atlas es un vértebra incompleta, pues no posee verdadero cuerpo vertebral. Los demás elementos,principalmente las apófisis, están reducidos. Se articula con la segunda vértebra cervical o axis.

El axis presenta en la cara superior de su cuerpo una eminencia vertical, la apófisis odontoides, destinada a articularse con el atlas, permitiendo la rotación lateral del cuello.


Vértebras dorsales

Son doce y están colocadas a continuación de las cervicales, en sentido descendente.
Corresponden a la zona de la espalda y presentan mayor grosor y menor movilidad que las vértebras cervicales.


Aparato locomotor

Las diez primeras vértebras dorsales tienen, al articularse con las costillas, unas carillas articulares que las diferencian de las demás vértebras.


Vértebras lumbares

Son cinco, situadas entre la Porción dorsal y el sacro. Son las más gruesas y gozan de bastante movilidad.
Corresponden a la zona de la cintura y presentan apófisis espinosas muy desarrolladas y horizontales.


Sacro

Comprende las cinco primeras vértebras sacro coccígeas, soldadas entre sí. Aplanado de delante a atrás y mucho más voluminoso por arriba que por abajo, el sacro es considerablemente más ancho en la mujer que en el varón, con el fin de facilitar el parto.
El conducto sacro recorre el sacro en toda su longitud. Es la continuación del conducto raquídeo o espinal. De cada lado parten cuatro conductos transversales por los que salen los nervios sacros.


Cóccix

Como el anterior, es un hueso impar que ocupa la línea media, formado por la unión de cuatro o cinco vértebras rudimentarias. Presenta forma triangular, aplanada de delante a atrás.
Dispuesto a continuación del sacro y articulado con el, forma la extremidad inferior del eje vertebral y equivale al rudimento de la cola de los animales .


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#4 Ge. Pe.

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Publicado el 04 marzo 2008 - 08:49



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SISTEMA ÓSEO

IV.-


Huesos del tórax







El tórax es la parte superior del tronco, y el esqueleto que protege esta parte del cuerpo, donde se alojan los pulmones y el corazón principalmente, se denomina caja torácica.

Además de ofrecer protección a las vísceras situadas en su interior, el tórax es una pieza fundamental de la mecánica o de los movimientos respiratorios.

Los principales huesos que dan forma a la caja torácica son las costillas y el esternón.

Las costillas están formadas por 24 huesos largos y estrechos; unidos en la espalda a la columna vertebral.

Las siete primeras se denominan costillas verdaderas porque se articulan con el esternón a través de su respectivo cartílago. Las cinco Ultimas, o costillas falsas, no se articulan directamente con el esternón, sino que sus respectivos cartílagos se unen entre sí.

De ellas, la undécima y la duodécima se denominan costillas flotantes, porque se encuentran libres en toda su extensión.

El esternón es un hueso largo y piano, de unos 15-20 cm de longitud, situado en la parte delantera del tórax. Se articula con las dos clavículas del hombro y con las siete costillas verdaderas.


Huesos de las extremidades superiores



El miembro superior está formado por cuatro segmentos:




Hombro

se encuentra, propiamente, en la parte superior del tórax. Lo constituyen dos huesos, la clavícula por delante, y el omóplato o escápula por detrás, que es el lugar de inserción de importantes elementos musculares y ligamentos.


Brazo

sólo hay el húmero, un hueso largo cuya epífisis inferior contribuye a la articulación del codo.


Antebrazo

lo constituyen dos huesos dispuestos paralelamente entre sí. Eln hueso largo, ligeramente encorvado, que se articula con el humero a la altura del codo. El radio, situado por fuera del cúbito, también se articula con el húmero. Para efectuar el movimiento de rotación de la muñeca,
el radio se cruza con el cúbito formando una X.


Muñeca, mano y dedos

existen un total de 27 pequeños huesos, agrupados en carpianos, metacarpianos, falanges.



Huesos de las extremidades inferiores



El miembro inferior se divide en cuatro segmentos:

Pelvis o cadera

está formada por la unión de los dos huesos coxales, el sacro y el cóccix. La pelvis masculina es más gruesa que la femenina, pero esta es más ancha y está más inclinada para facilitar el paso del feto en el parto.

Muslo

sólo lo constituye el fémur, el hueso más largo del cuerpo humano.

Pierna

está formada por dos huesos largos, la tibia y el peroné, que se articulan con la rodilla y con el tobillo.
En la rodilla, un hueso corto, aplanado y redondeado, la rotula, permite la flexión y la extensión de la pierna.

Pie

comprende 26 huesos, dispuestos en tres grupos. Entre los huesos del tobillo está el de mayor tamaño del pie, el calcáneo, que forma el talón. Los metatarsianos y las falanges son semejantes a los de la mano, pero están menos desarrollados a causa de su menor movilidad.













La palabra clavícula del latín clavicula, "llavecita", ya que su forma recuerda la tranca con la que se cerraban las puertas.

Tibia también es una palabra que precede del latín, tibia, puesto que tiene una forma similar a la tibia, un antiguo instrumento musical semejante a una flauta.
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Aquí completamos el del artículo Sistema .Óseo de Araucaria 2000.
Agradecemos una vez más su apoyo a la página

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http://www.medtropolis.com/VBody.asp






#5 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 09 marzo 2008 - 05:13





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Subiremos ahora el tema tratado en el Proyecto Biosfera

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El proyecto Biosfera del Ministerio de Educación y Ciencia (España) tiene como objetivo el desarrollo de unidades didácticas multimedia interactivas para las materias de Biología y Geología en la Enseñanza Secundaria Obligatoria y en el Bachillerato. Incorpora, además, una serie de herramientas y recursos que estarán disponibles en Internet para quienes deseen utilizarlos.

El diseño de las unidades está pensado para aprovechar las ventajas que ofrece el ordenador y los recursos de Internet, procurando que sea sencillo, realista y versátil, con el fin de que sea útil en nuestras aulas. De esta manera se propone una metodología de trabajo que pueda favorecer la motivación, el ejercicio y la evaluación de los alumnos en sus conocimientos de biología y geología, de tal modo que aprovechen las nuevas tecnologías de la información.


Cuando no podamos subir los mapas interactivos, daremos el enlace



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INTRODUCCIÓN


EL APARATO LOCOMOTOR



Como ya sabrás, un ser vivo es todo aquel individuo que es capaz de nutrirse, reproducirse y relacionarse.

Los seres vivos se relacionan cuando responden a estímulos. Un estímulo es un suceso que ocurre en el medio ambiente que rodea al ser vivo y que es recogido por uno de sus sentidos. La información recogida es procesada por el Sistema Nervioso Central y, éste, elabora una respuesta que viaja hasta el órgano efector.

El estímulo puede ser muy variado, desde una caricia hasta un toque de claxon que nos indica peligro. Cada estímulo puede ser recogido por uno o varios receptores. De cada receptor, el Sistema Nervioso recibe una información que integra y organiza una respuesta que puede implicar a varias zonas de nuestro cuerpo. En el caso de la caricia sentiremos afecto y nuestro cuerpo se relajará. Nos sentiremos a gusto, protegidos. En el caso de un sonido de peligro sentiremos miedo y nuestro cuerpo se crispará. El corazón latirá más deprisa, respiraremos a más velocidad, los músculos se tensarán y las piernas se prepararán para correr o saltar. Este tipo de respuesta corresponde al Aparato Locomotor.

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El movimiento, como la carrera o la marcha, la mímica, como la sonrisa o la tristeza, la posición, como la bipedestación, y la actitud como la crispación, es lo que realiza el Aparato Locomotor.


Estudia esta unidad con atención. Visita los vínculos que aparecen en verde y fíjate en las animaciones y las imágenes. Algunas de ellas presentan texto adicional cuando pasas el ratón por encima de ellas. Realiza todas las actividades y comprueba lo que has aprendido con  la página de autoevaluación.      
   

Mª Rosa Leva López

Alfonso de Mier del Saz


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TEJIDO ÓSEO




El  tejido que forma la parte fundamental de los huesos es el denominado tejido óseo. Este tejido es un tipo de tejido conectivo.

Se caracteriza por estar formado por células rodeadas de una sustancia denominada matriz ósea, donde abunda gran cantidad de fibras proteicas,  sales minerales, principalmente de fosfato y carbonato cálcico y células óseas.  


En el hueso se pueden distinguir, al microscopio óptico, dos tipos de tejidos óseos:


Tejido óseo compacto


Tejido óseo esponjoso

        


Tejido óseo compacto


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Se encuentra en la capa externa de los huesos largos formando la diáfisis, en el exterior y en el interior de los huesos planos y en distintas zonas en los huesos cortos, según cada hueso en concreto.

Es un tejido duro, denso y frágil. Al observarlo al microscopio destacan estructuras cilíndricas, denominadas osteonas, formadas por capas concéntricas de laminillas óseas, donde se encuentran insertos los osteocitos. En el interior de la osteona hay un canal, el conducto de Havers, por donde circulan vasos sanguíneos, linfáticos y nervios. Los vasos sanguíneos aportan los nutrientes necesarios a las células de los huesos y conducen las hormonas que controlan el aporte de calcio.

También aparecen canales que conectan unos conductos de Havers con otros. Estos conductos se llaman conductos de Volkmann.        



Tejido óseo esponjoso

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Se encuentra en la zona interna de huesos largos y planos. Forma la epífisis en los huesos largos. En los huesos cortos forman el interior y zonas del exterior.



Enlace al Tejido Óseo


aqui


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#6 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 10 marzo 2008 - 09:21




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EL APARATO LOCOMOTOR Y EL SISTEMA HORMONAL


El hueso puede cambiar de tamaño a lo largo de la vida de un individuo por depósito de sales de calcio, o por liberación de éstas, gracias a la acción de distintas hormonas.

La hormona estimuladora del crecimiento, llamada somatotropina, los andrógenos y la calcitonina, producida en el tiroides, permiten el crecimiento del hueso, estimulando el depósito de sales de calcio.

La parathormona, producida en las glándulas paratiroides, y el cortisol producen la retirada de sales de calcio.





FORMACIÓN DE LOS HUESOS. OSTEOGÉNESIS.


La formación y el desarrollo de los huesos comienza durante la cuarta semana de desarrollo embrionario y continúa durante toda la vida del individuo.


El proceso de crecimiento de los huesos viene determinado por distintos factores, como son los genéticos, los hormonales y la alimentación. Una alteración en cualquiera de ellos puede llevar a una anomalía en la osificación. Por ejemplo:


La acondroplasia, o enanismo, se produce por una alteración genética que impide el crecimiento en longitud de los huesos largos.


La acromegalia en el adulto es un exceso en la producción de la hormona del crecimiento o Somatostatina (STH), que provoca un desarrollo exagerado de zonas apendiculares, como el hueso que forma la mandíbula.


El raquitismo es una enfermedad que produce la fragilidad y falta de desarrollo en los huesos debido a la imposibilidad para absorber calcio por falta de vitamina D en la dieta.

La osteogénesis puede realizarse:

Por depósito de calcio sobre fibras de colágeno. Este tipo es el denominado osteogénesis membranosa. Huesos membranosos son el frontal, temporales, occipital y parietales.

Por sustitución de cartílago de crecimiento por células óseas, que provocan el depósito de fosfato y carbonato cálcico. Este mecanismo de crecimiento se conoce como osteogénesis endocondral.





Interactivos:

Actividad 2

http://recursos.cnic...idades/act2.htm


Actividad 3

http://recursos.cnic...s/osteogen1.htm



TIPOS DE HUESOS



Los huesos se pueden clasificar atendiendo a su forma en:
  • Huesos largos: son más largos que anchos. Actúan como palancas en el movimiento.

  • Huesos cortos: son más o menos cúbicos. Ocupan lugares pequeños y su función es transmitir la fuerza.

  • Huesos planos: actúan como protectores de órganos o para la inserción muscular.





Tareas Interactivas


http://recursos.cnic...or/nomueso1.htm


http://recursos.cnic...or/nomueso2.htm


http://recursos.cnic...es/tipoueso.htm


http://recursos.cnic...es/tipoueso.htm




HUESOS


Los huesos son estructuras duras que tenemos todos los animales vertebrados.










Serpiente


Partes de un hueso



Los huesos pueden ser de distintos tamaños y formas, pero en todos podemos distinguir algunas de las siguientes partes:

  • Epífisis: son las zonas ensanchadas y terminales de un hueso largo.

  • Diáfisis: es la zona alargada del hueso. También se le denomina caña.

  • Metáfisis: zona de transición entre la epífisis y la diáfisis. En épocas de crecimiento esta zona se encuentra separada de la epífisis por el cartílago de crecimiento.

  • Apófisis: salientes del hueso donde se insertan músculos, tendones y ligamentos.

  • Agujeros: o conductos óseos, son zonas donde entran o salen arterias y venas con la función de nutrir al hueso.

  • Cavidades: lugares donde se alojan las apófisis, los tendones, las arterias, los músculos o los órganos.

Actividad 6. Interactivo

http://recursos.cnic...es/partueso.htm


Actividad 7. Interactivo

http://recursos.cnic...idades/act7.htm



PARTES DE UN HUESO





En un corte longitudinal de un hueso típico desde el exterior al interior podemos diferenciar las siguientes partes:


  • Periostio: fina lámina de tejido conjuntivo que rodea al hueso. En la zona articular del hueso, en la epífisis, se sustituye por cartílago articular, que facilita el movimiento en la articulación, impidiendo el roce.

  • Zona cortical: es a corteza del hueso. Está constituido por tejido óseo compacto.

  • Cavidad medular: espacio situado en el interior de la diáfisis. Esta zona es ocupada por la médula amarilla o tuétano.

  • Médula ósea amarilla: tejido adiposo de color amarillo protegido por un tejido conjuntivo, denominado endostio.










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#7 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 11 marzo 2008 - 09:40




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Continuamos...

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ARTICULACIONES




La articulación es una estructura que pone en contacto dos o más hueso mediante un tejido, más o menos blando, que permite al esqueleto rígido adoptar distintas posturas.


Aunque existen varios tipos de articulaciones todas tienen los siguientes elementos:

Superficie articular: zona de contacto entre los huesos.

Cartílago articular: tejido que recubre la superficie articular.

Ligamentos articulares. Conjunto de fibras que unen un hueso con otro, reforzando la articulación.

Dependiendo de la movilidad que presenten los huesos gracias a la articulación, se distinguen tres tipos:

Articulaciones inmóviles, fijas o sinartrosis


Se encuentran generalmente entre huesos planos, produciéndose una unión estable que no permite el movimiento. Los huesos se unen directamente entre sí mediante bordes con entrantes y salientes (dentados), formando una sutura. Por ejemplo, encontramos este tipo de articulación en los huesos que conforman el cráneo.

Articulaciones semimóviles o anfiartrosis


Son aquellas que permiten cierta movilidad. Los huesos de la articulación no entran en contacto; entre ellos se localiza una estructura denominada fibrocartílago de unión. Todo ello tiene como elementos de sujeción a los ligamentos, que están formados por un tejido conjuntivo fibroso. Un ejemplo claro lo encontramos en la columna vertebral. Las vértebras se encuentran separadas por discos intervertebrales que confieren cierta movilidad, pero todo el conjunto de vértebras, discos y ligamentos permiten los movimientos de flexión, giro o extensión de la columna.

Articulaciones móviles o diartrosis


Articulaciones que permiten gran variedad de movimientos debido a su complejidad. Los huesos de la articulación no entran en contacto, ya que los extremos del hueso están recubiertos de un tejido cartilaginoso denominado lámina cartilaginosa. Esta zona está lubricada por el líquido sinovial que se encuentra encerrado en la bolsa sinovial. Algunas diartrosis están constituidas además por almohadillas cartilaginosas, denominadas meniscos. Éstas sirven de amortiguadores y adaptan los huesos de la articulación. Todo el conjunto está reforzado por bandas de tejido fibroso, que son los ligamentos. Se pueden distinguir diferentes subtipos de articulaciones móviles, atendiendo al movimiento que permiten realizar:

Deslizamiento: (artrodias). Se producen en las articulaciones de la muñeca y el tobillo.

Flexión en un plano: (trocleares). Se encuentran en el codo y la rodilla.

Rotación: (enartrosis). Se encuentran en el hombro y la cadera.


Interactivos:

Actividad 8
http://recursos.cnic...es/articul1.htm


Actividad 9
http://recursos.cnic...idades/act9.htm




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IDEAS FUNDAMENTALES



Un ser vivo es aquél que cumple las funciones de nutrición, reproducción y relación El aparato locomotor interviene en la función de relación.

El Aparato Locomotor está formado por:

Huesos

Músculos.

Los huesos y los músculos son órganos constituidos por tejidos:

Óseo

Muscular



Los huesos se unen mediante articulaciones, y forman el esqueleto.

Los músculos se unen a los huesos mediante tendones.
Los huesos y los músculos trabajan en conjunto, a modo de palancas.


El ejercicio y la dieta variada son necesarios para mantener en buen estado el Aparato Locomotor.
Las malas posturas pueden generar lesiones permanentes en el Aparato Locomotor.



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En Proyecto Biósfera. Artículo Completo sobre el Sistema Óseo

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#8 Invitado_LILIANA_*

Invitado_LILIANA_*
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Publicado el 27 marzo 2008 - 11:23

CITA(Ge. Pe. @ Mar 10 2008, 08:21 AM) Ver Mensajes



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EL APARATO LOCOMOTOR Y EL SISTEMA HORMONAL


El hueso puede cambiar de tamaño a lo largo de la vida de un individuo por depósito de sales de calcio, o por liberación de éstas, gracias a la acción de distintas hormonas.

La hormona estimuladora del crecimiento, llamada somatotropina, los andrógenos y la calcitonina, producida en el tiroides, permiten el crecimiento del hueso, estimulando el depósito de sales de calcio.

La parathormona, producida en las glándulas paratiroides, y el cortisol producen la retirada de sales de calcio.

FORMACIÓN DE LOS HUESOS. OSTEOGÉNESIS.


La formación y el desarrollo de los huesos comienza durante la cuarta semana de desarrollo embrionario y continúa durante toda la vida del individuo.
El proceso de crecimiento de los huesos viene determinado por distintos factores, como son los genéticos, los hormonales y la alimentación. Una alteración en cualquiera de ellos puede llevar a una anomalía en la osificación. Por ejemplo:
La acondroplasia, o enanismo, se produce por una alteración genética que impide el crecimiento en longitud de los huesos largos.
La acromegalia en el adulto es un exceso en la producción de la hormona del crecimiento o Somatostatina (STH), que provoca un desarrollo exagerado de zonas apendiculares, como el hueso que forma la mandíbula.
El raquitismo es una enfermedad que produce la fragilidad y falta de desarrollo en los huesos debido a la imposibilidad para absorber calcio por falta de vitamina D en la dieta.

La osteogénesis puede realizarse:

Por depósito de calcio sobre fibras de colágeno. Este tipo es el denominado osteogénesis membranosa. Huesos membranosos son el frontal, temporales, occipital y parietales.

Por sustitución de cartílago de crecimiento por células óseas, que provocan el depósito de fosfato y carbonato cálcico. Este mecanismo de crecimiento se conoce como osteogénesis endocondral.

Interactivos:

Actividad 2

http://recursos.cnic...idades/act2.htm


Actividad 3

http://recursos.cnic...s/osteogen1.htm
TIPOS DE HUESOS

Los huesos se pueden clasificar atendiendo a su forma en:
  • Huesos largos: son más largos que anchos. Actúan como palancas en el movimiento.
  • Huesos cortos: son más o menos cúbicos. Ocupan lugares pequeños y su función es transmitir la fuerza.
  • Huesos planos: actúan como protectores de órganos o para la inserción muscular.

Tareas Interactivas


http://recursos.cnic...or/nomueso1.htm
http://recursos.cnic...or/nomueso2.htm
http://recursos.cnic...es/tipoueso.htm
http://recursos.cnic...es/tipoueso.htm
HUESOS
Los huesos son estructuras duras que tenemos todos los animales vertebrados.






Serpiente


Partes de un hueso



Los huesos pueden ser de distintos tamaños y formas, pero en todos podemos distinguir algunas de las siguientes partes:
  • Epífisis: son las zonas ensanchadas y terminales de un hueso largo.
  • Diáfisis: es la zona alargada del hueso. También se le denomina caña.
  • Metáfisis: zona de transición entre la epífisis y la diáfisis. En épocas de crecimiento esta zona se encuentra separada de la epífisis por el cartílago de crecimiento.
  • Apófisis: salientes del hueso donde se insertan músculos, tendones y ligamentos.
  • Agujeros: o conductos óseos, son zonas donde entran o salen arterias y venas con la función de nutrir al hueso.
  • Cavidades: lugares donde se alojan las apófisis, los tendones, las arterias, los músculos o los órganos.
Actividad 6. Interactivo

http://recursos.cnic...es/partueso.htm
Actividad 7. Interactivo

http://recursos.cnic...idades/act7.htm
PARTES DE UN HUESO

En un corte longitudinal de un hueso típico desde el exterior al interior podemos diferenciar las siguientes partes:
  • Periostio: fina lámina de tejido conjuntivo que rodea al hueso. En la zona articular del hueso, en la epífisis, se sustituye por cartílago articular, que facilita el movimiento en la articulación, impidiendo el roce.
  • Zona cortical: es a corteza del hueso. Está constituido por tejido óseo compacto.
  • Cavidad medular: espacio situado en el interior de la diáfisis. Esta zona es ocupada por la médula amarilla o tuétano.
  • Médula ósea amarilla: tejido adiposo de color amarillo protegido por un tejido conjuntivo, denominado endostio.


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Publicado el 07 abril 2008 - 12:56






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ENCICLOPEDIA DE SALUD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO


SISTEMA MUSCULOSQUELETICO



Directores del capítulo


Hilkka Riihimäki y Eira Viikari-Juntura



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Una aclaración: las secciones que iremos subiendo a continuación, corresponden a la unidad Sistema Musculoesquéletico. La parte de los músculos la subimos en el tema correspondiente, la de los huesos, que viene ahora, la publicamos acá.
La separación la hicimos por razones de orden interno.


________________________________________________________





HUESOS Y ARTICULACIONES



David Hamerman



El hueso y el cartílago forman parte de los tejidos conjuntivos
especializados que constituyen el sistema esquelético.

El hueso es un tejido vivo que se repone a sí mismo continuamente.

Su dureza es la adecuada para la tarea de proporcionar una función
de soporte mecánico, mientras que la elasticidad del cartílago lo
es para proporcionar a las articulaciones la capacidad de
moverse. Tanto el cartílago como el hueso están formados por
células especializadas que producen y controlan una substancia
intercelular de material en su exterior. Esta substancia es abundante
en colágenos, proteoglucanos y proteínas no colágenas. En
la misma también están presentes minerales.


La parte externa del hueso se denomina corteza, y está
formada por hueso compacto. La parte interna es más esponjosa
(hueso trabecular) está rellena de médula ósea formadora de
sangre (hematopoyética). Las partes interna y externa del hueso
poseen diferentes índices de recambio metabólico, lo que tiene
consecuencias importantes para la osteoporosis en etapas posteriores
de la vida. El hueso trabecular se regenera a mayor velocidad
que el hueso compacto, motivo por el que la osteoporosis
se observa primero en los cuerpos vertebrales de la columna,
que poseen grandes cantidades de hueso trabecular.


El hueso del cráneo y de otras zonas específicas se forma
directamente mediante formación ósea (osificación intramembranosa),
sin pasar por fase intermedia de cartílago. Los huesos
largos de las extremidades se desarrollan a partir de cartílago,
por un proceso denominado osificación endocondral. Este
proceso es el que da lugar al crecimiento normal de los huesos
largos, a la reparación de las fracturas y, en la vida adulta, a la
formación específica de hueso nuevo en las articulaciones con
osteoartritis.


El osteoblasto es un tipo de célula ósea responsable de la
síntesis de los componentes de la substancia intercelular en el
hueso: el colágeno específico (tipo I) y los proteoglucanos. Los
osteoblastos sintetizan también otras proteínas no colágenas del
hueso, algunas de las cuales pueden medirse en suero para
determinar el índice del recambio óseo.


La otra célula ósea específica se denomina osteoclasto, y es la
responsable de la resorción ósea. En circunstancias normales, se
reabsorbe el tejido óseo viejo al tiempo que se genera tejido óseo
nuevo. El hueso es reabsorbido mediante la producción de
enzimas que disuelven las proteínas. El recambio óseo se denomina
remodelación y en condiciones normales es un proceso
equilibrado y coordinado de resorción y formación. La remodelación
está influida por hormonas corporales y por factores de
crecimiento locales.


Las articulaciones móviles (diartrodiales) se forman entre dos
huesos que se ajustan entre sí. Las superficies articulares están
diseñadas para el soporte de peso y para admitir una cierta
amplitud de movimiento. La articulación está dentro de una
cápsula fibrosa, cuya superficie interna es una membrana sinovial,
que secreta líquido sinovial. La superficie articular está
formada por cartílago hialino, bajo el cual existe un fondo de
hueso duro (subcondral). Dentro de la articulación, los ligamentos,
tendones y estructuras fibrocartilaginosas (meniscos en
ciertas articulaciones, como la rodilla) proporcionan estabilidad
y una adaptación exacta entre las superficies articulares. Las
células especializadas de estos componentes articulares sintetizan
y mantienen las macromoléculas de la substancia intercelular
cuyas interacciones son las responsables del mantenimiento
de la resistencia a la tracción de ligamentos y tendones, el tejido
conjuntivo laxo que soporta los vasos sanguíneos y los elementos
celulares de la membrana sinovial, el líquido sinovial viscoso, la
elasticidad del cartílago hialino y la resistencia rígida del hueso
subcondral. Estos componentes articulares son interdependientes,
y sus relaciones se muestran en la Tabla 6.1.






Enfermedades específicas de huesos y articulaciones




Osteopenia es el término general utilizado para describir la

reducción de la sustancia ósea detectada radiológicamente.



A menudo asintomática en las primeras fases, puede manifestarse
finalmente como debilitamiento de los huesos. Casi todos los
procesos reseñados a continuación producen osteopenia, aunque
difieren los mecanismos. Por ejemplo, el exceso de hormona
paratiroidea estimula la resorción ósea, mientras que el déficit de
calcio y fosfato, que puede producirse por múltiples causas y que
a menudo es debido a déficit de vitamina D, da lugar a una mineralización
deficiente. Al envejecer la persona, existe un desequilibrio
entre la formación y la resorción óseas. En las mujeres
alrededor de la edad de la menopausia a menudo predomina la
resorción, proceso que recibe el nombre de osteoporosis de tipo I.

En edades avanzadas, la resorción puede dominar de nuevo y dar
lugar a osteoporosis de tipo II. La osteoporosis de tipo I suele
producir pérdidas óseas y hundimientos vertebrales, mientras que
en el tipo II predomina en la fractura de cadera.


La osteoartritis es el principal trastorno crónico de ciertas

articulaciones móviles, y su incidencia aumenta con la edad.



Hacia los 80 años, casi todas las personas presentan aumento de
tamaño de las articulaciones de los dedos (nódulos de
Heberden), cuyo significado clínico suele ser muy escaso. Las
principales articulaciones que soportan carga propensas a la
osteoartritis son la cadera, la rodilla, los pies y las articulaciones
de la columna vertebral. El hombro, aunque no soporta peso,
también puede sufrir diversas alteraciones artríticas, como
desgarro del manguito de los rotadores, subluxación de la
cabeza humeral y un derrame rico en enzimas proteolíticas, un
cuadro clínico a menudo conocido como “hombro de
Milwaukee” que va acompañado de dolor importante y de limitación
de la movilidad. La principal alteración en la artrosis es
sobre todo la degradación del cartílago, aunque radiológicamente
suele observarse la formación de hueso nuevo, los denominados
osteofitos




DISCOS INTERVERTEBRALES



Sally Roberts y Jill P.G. Urban



Los discos intervertebrales ocupan alrededor de la tercera parte
de la columna.

Dado que no sólo proporcionan flexibilidad a
ésta, sino que también transmiten carga, su comportamiento
mecánico posee una gran influencia sobre la mecánica de toda la
columna. Una elevada proporción de casos de dolor lumbar
guardan relación con el disco, ya sea directamente a través de
una hernia de disco, o indirectamente porque los discos degenerados
someten a una tensión excesiva a otras estructuras de la
columna. En este artículo revisaremos la estructura y la composición
del disco en relación con su función mecánica, y comentaremos
los cambios que sufre en la enfermedad.


Anatomía


En la columna vertebral del ser humano existen 24 discos intervertebrales,
intercalados entre los cuerpos vertebrales, con los que
forman el componente anterior (frontal) de la columna vertebral,
mientras que las superficies articulares, las apófisis transversas y
espinosas forman los elementos posteriores (traseros).

El tamaño de los discos aumenta según se va descendiendo
por la columna, hasta alcanzar unos 45 mm en sentido anteroposterior,
64 mm en sentido lateral y 11 mm de altura en la región lumbar.

El disco está formado por tejido cartilaginoso y consta de tres
regiones diferenciadas (véase la Figura 6.5).



La región interna (núcleo pulposo) es una masa gelatinosa, sobre todo en las
personas jóvenes. La región externa del disco (anillo fibroso) es
firme y en forma de banda. Las fibras del anillo están entrelazadas
de tal forma que le permiten resistir fuerzas elevadas de
flexión y de torsión. Al aumentar la edad el núcleo pierde agua,
aumenta su firmeza y la diferencia entre las dos regiones resulta
menos clara que en edades anteriores. El disco está separado del
hueso por una fina capa de cartílago hialino, la tercera región.

En la edad adulta, tanto la placa basal de cartílago como el
propio disco carecen normalmente de vasos sanguíneos propios,
y dependen del aporte sanguíneo de los tejidos adyacentes, como
los ligamentos y los cuerpos vertebrales, para el transporte de
nutrientes y la eliminación de productos de desecho. Sólo está
inervada la porción externa del disco.


Composición


El disco, al igual que otros cartílagos, está formado fundamentalmente
por una matriz de fibras colágenas (incluidas en un gel de
proteoglucano) y agua que, en conjunto, constituyen el 90-95 %
de la masa tisular total, aunque las proporciones varían según la
localización en el interior del disco y la edad y el estado de degeneración.
Dispersas por toda la matriz existen células responsables
de la síntesis y el mantenimiento de sus distintos
componentes (Figura 6.6).




Puede encontrarse una revisión de la
bioquímica del disco en Urban y Roberts 1994.

Proteoglucanos:

El principal proteoglucano del disco, el agrecano,
es una gran molécula formada por un núcleo proteico central
al que están unidos numerosos glucosaminoglucanos
(cadenas repetidas de disacáridos) (véase la Figura 6.7).



Estas cadenas laterales poseen una gran densidad de cargas negativas
asociadas, lo que las hace atraer moléculas de agua (hidrófilas),
propiedad descrita como presión de hinchamiento y que es muy
importante para el funcionamiento del disco.

Cuando las moléculas individuales se unen a una cadena de
otra sustancia química, el ácido hialurónico, pueden formarse
enormes agregados de proteoglucanos. El tamaño de los agrecanos
varía (con pesos moleculares que van desde 300,000 a
7 millones de dalton) dependiendo del número de las moléculas
que constituyen el agregado. Recientemente se han encontrado
también en el disco y en la placa terminal de cartílago otros
tipos de proteoglucanos más pequeños (p. ej., decorina,
biglucano, fibromodulina y lumicano). Su función es en general
desconocida, aunque la fibromodulina y la decorina pueden
participar en la regulación de la formación de la red de
colágeno.


Agua:

El agua es el componente principal del disco y constituye
hasta el 65-90 % del volumen tisular, dependiendo de la
edad y de la región del disco. Existe una correlación entre la
cantidad de proteoglucano y el contenido de agua de la matriz.
La cantidad de agua también varía dependiendo de la carga
aplicada al disco; por ello, el contenido de agua es diferente de
noche y de día, ya que la carga será muy diferente durante el
sueño. El agua es importante tanto para el funcionamiento
mecánico del disco como para proporcionar el medio de transporte
de las sustancias disueltas dentro de la matriz.


Colágeno:

El colágeno es la principal proteína estructural del
organismo y está constituido por una familia de al menos
17 proteínas diferentes. Todos los colágenos poseen regiones
helicoidales y están estabilizados por una serie de enlaces
cruzados intra e intermoleculares, que refuerzan la resistencia de
las moléculas ante las tensiones mecánicas y la degradación
enzimática. La longitud y la forma de los diferentes tipos de
moléculas de colágeno varían, así como su proporción helicoidal.

El disco está formado por varios tipos de colágeno, con
predominio del tipo I en el anillo externo y del tipo II en el
núcleo y en la placa terminal de cartílago. Ambos tipos forman
fibrillas que constituyen el andamiaje estructural del disco. Las
fibrillas del núcleo son mucho más finas ≈0,05 μm de diámetro)
que las del anillo (0,1 a 0,2 μm de diámetro). Las células del
disco a menudo están rodeadas por una cápsula de alguno de los
otros tipos de colágeno, como el tipo VI.


Células:

La densidad celular del disco intervertebral es muy
baja en comparación con la de otros tejidos. Aunque la densidad
celular es baja, su actividad continua es vital para la salud del
disco, ya que las células producen macromoléculas durante toda
la vida para sustituir a las que se degradan y se pierden con el
paso del tiempo.


Función


La principal función del disco es mecánica. El disco transmite la
carga a lo largo de la columna vertebral y también permite su
curvatura y torsión. Las cargas sobre el disco proceden del peso
corporal y de la actividad muscular, y se modifican con la postura
(véase la Figura 6.8 ).




Durante las actividades diarias el disco está
sometido a cargas complejas. La extensión o la flexión de la
columna producen sobre todo fuerzas de tracción y de compresión
sobre el disco, que aumentan de magnitud según se
desciende por la columna, debido a las diferencias en el peso y en
la geometría corporal. La rotación de la columna produce
tensiones transversales (de cizallamiento).

Los discos están sometidos a presión, que varía con la postura
desde alrededor de 0,1 a 0,2 MPo en reposo hasta alrededor de
1,5 a 2,5 MPo con la curvatura y la elevación. La presión en el
disco normal se debe fundamentalmente a la presión de agua a
través del núcleo y del anillo interno. Cuando aumenta la carga
que soporta el disco, la presión se distribuye de modo uniforme a
través de la placa terminal y por todo el disco.

Durante la carga, el disco se deforma y pierde altura. La
placa basal y el anillo se abomban, aumentando la tensión sobre
estas estructuras y, en consecuencia, se eleva la presión del
núcleo. El grado de deformación del disco depende de la velocidad
de producción de la carga. El disco puede experimentar
una deformidad considerable, comprimiéndose o extendiéndose
en un 30 a un 60 % durante la flexión y la extensión. Las distancias
entre las apófisis espinosas adyacentes pueden aumentar en
más de un 300 %. Si la carga se retira en unos segundos, el disco
vuelve rápidamente a su estado anterior, pero si la carga se
mantiene, el disco continúa perdiendo altura.

Este “aplastamiento”es consecuencia de la deformación continua de las
estructuras del disco, y también de la pérdida de líquidos, ya que
el disco pierde líquido como consecuencia del aumento de
presión. Durante las actividades diarias, cuando el disco está
sometido a presiones mucho mayores, se pierde lentamente
entre el 10 y el 25 % del líquido del disco, que se recupera al
descansar tumbados. Esta pérdida de agua puede dar lugar a
una disminución de 1 a 2 cm de estatura desde la mañana hasta
la noche en los trabajadores de día.

A medida que cambia la composición del disco a causa de la
edad o de la degeneración, también cambia su respuesta a las
cargas mecánicas. Con la pérdida de proteoglucanos y, por
tanto, del contenido de agua, el núcleo ya no puede responder
de forma tan eficaz.

Este cambio da lugar a tensiones no uniformes
a través de la placa terminal y de las fibras del anillo
y, en los casos de degeneración grave, a la protrusión hacia
adentro de las fibras internas cuando el disco recibe una carga,
lo que a su vez puede generar tensiones anormales sobre otras
estructuras del disco, lo que finalmente ocasiona su fracaso. La
velocidad de “aplastamiento” también está aumentada en los
discos degenerados, que de esta forma pierden altura más rápidamente
que los discos normales sometidos a la misma carga. El
estrechamiento del espacio del disco afecta a otras estructuras de
la columna, como los músculos y ligamentos y, en particular,
conduce a un aumento de la presión en las facetas articulares,
que puede ser la causa de los cambios degenerativos que se
observan en ellas en las columnas con discos anormales.

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Publicado el 09 abril 2008 - 07:13







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ENCICLOPEDIA DE SALUD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO


SISTEMA MUSCULOSQUELETICO


SISTEMA ÓSEO


Continuamos....

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Contribución de los componentes principales a la
función



Proteoglucanos


La función del disco depende del mantenimiento de un equilibrio
en el que la presión del agua está equilibrada con la presión de
hinchamiento del disco. Esta presión depende de la concentración
de los iones atraídos al disco por los proteoglucanos
cargados negativamente y, por tanto, depende directamente de la
concentración de proteoglucanos. Si aumenta la carga sobre el
disco, la presión de agua aumenta y se altera el equilibrio. Para
compensarlo, sale líquido del disco, lo que aumenta la concentración
de proteoglucanos y la presión osmótica del disco. Tal expresión
de líquido continúa hasta que se restablece el equilibrio o se
retira la carga sobre el disco.


Los proteoglucanos también afectan al movimiento de los
líquidos de otras maneras. Debido a su elevada concentración en
el tejido, los espacios entre las cadenas son muy pequeños (0,003
a 0,004 μm). El flujo de líquido a través de estos poros tan
pequeños es muy lento por lo que, incluso ante una gran presión
diferencial, la velocidad a la que se pierde el líquido y, por tanto,
la velocidad de “aplastamiento” del disco, es lenta. Sin embargo,
dado que los discos degenerados tienen menores concentraciones
de proteoglucanos, el líquido puede fluir más rápido a
través de la matriz. Esta puede ser la causa de que los discos
degenerados pierdan altura con más rapidez que los normales.

La carga y la elevada concentración de proteoglucanos
controlan la entrada y el movimiento de otras sustancias
disueltas en el disco. Las moléculas pequeñas (nutrientes como
glucosa, oxígeno) pueden penetrar fácilmente en el disco y
moverse a través de la matriz. Las sustancias químicas electropositivas
y los iones, como Na+o Ca2+, están en concentraciones
más altas en el disco cargado negativamente que en el líquido
intersticial circundante. Las moléculas grandes, como la seroalbúmina
o las inmunoglobulinas, son demasiado voluminosas
para entrar en el disco, y sólo están presentes en concentraciones
muy bajas. Los proteoglucanos pueden afectar también a la actividad
y el metabolismo celulares. Los proteoglucanos pequeños,
como el biglucano, se pueden unir a factores de crecimiento y a
otros mediadores de la actividad celular, liberándolos cuando la
matriz es degradada.


Agua


El agua es el componente principal del disco, y la rigidez del
tejido se mantiene por las propiedades hidrófilas de los proteoglucanos.

Con la pérdida inicial de agua, el disco se hace más fláccido
y deformable al relajarse la red de colágeno. Sin embargo,
una vez que el disco ha perdido una fracción significativa de
agua, sus propiedades mecánicas cambian drásticamente; el
tejido se comporta más como un sólido que como un material
compuesto sometido a carga. El agua también proporciona el
medio a través del cual se intercambian nutrientes y productos de
desecho entre el disco y la corriente sanguínea circundante.


Colágeno


La red de colágeno, que puede soportar altas cargas de tracción,
proporciona un entramado para el disco y lo ancla a los cuerpos
vertebrales vecinos. La red está inflada por el agua captada por
los proteoglucanos; a su vez, contiene a los proteoglucanos e
impide que escapen del tejido. Estos tres componentes en
conjunto forman por tanto una estructura capaz de soportar altas
cargas compresivas.

La organización de las fibrillas de colágeno proporciona al
disco su flexibilidad. Las fibrillas están dispuestas en capas; el
ángulo que forman las fibrillas de cada capa entre los cuerpos
vertebrales vecinos tiene una dirección alternante. Este tejido
altamente especializado permite al disco un extenso movimiento
en cuña, lo que posibilita la curvatura de la columna, aunque las
fibras de colágeno por sí mismas sólo pueden extenderse alrededor
de un 3 %.


Metabolismo


Las células del disco producen tanto moléculas grandes como
enzimas que degradan los componentes de la matriz. En el disco
sano, las tasas de producción y de degradación de la matriz están
equilibradas. Si se trastorna el equilibrio, debe cambiar en última
instancia la composición del disco. Durante el crecimiento, las
tasas de síntesis de moléculas nuevas y de reposición son más
altas que las de degradación, y se acumulan materiales de la
matriz alrededor de las células. Con el envejecimiento y la degeneración
ocurre lo contrario. Los proteoglucanos suelen durar
unos dos años. El colágeno dura muchos más años. Si se trastorna
el equilibrio, o si desciende la actividad celular, el contenido de
proteoglucanos de la matriz finalmente disminuye, lo que afecta a
las propiedades mecánicas del disco.

Las células del disco también responden a los cambios de la
tensión mecánica. La carga afecta al metabolismo del disco,
aunque los mecanismos no están claros. En el momento actual
es imposible predecir cuáles son las demandas mecánicas que
favorecen un equilibrio estable, y cuáles pueden favorecer la
degradación de la matriz en lugar de la síntesis.


Aporte de nutrientes


Debido a que el disco recibe nutrientes procedentes del aporte
sanguíneo de los tejidos adyacentes, los nutrientes como el
oxígeno o la glucosa deben difundirse a través de la substancia
intercelular hasta las células situadas en el centro del disco, que a
veces están alejadas hasta 7 u 8 mm del aporte sanguíneo más
próximo. Se desarrollan gradientes pronunciados. En la interfase
entre el disco y el cuerpo vertebral, la concentración de oxígeno
es de alrededor del 50 %, mientras que en el centro del disco es
inferior al 1 %. El metabolismo del disco es principalmente anaerobio.

Cuando el oxígeno desciende por debajo del 5 %, el disco
aumenta la producción de lactato, un producto de desecho metabólico.
La concentración de lactato en el centro del núcleo llega a
ser de seis a ocho veces más alta que en la sangre o en el intersticio.
(Véase la Figura 6.9.)



A menudo se ha sugerido que la disminución del aporte de
nutrientes es una causa importante de la degeneración del disco.
La permeabilidad de la placa basal del disco disminuye con la
edad, lo que puede dificultar el transporte de nutrientes al interior
del disco y podría ocasionar la acumulación de sustancias de
desecho como el lactato. En los discos en los que se ha reducido
el transporte de nutrientes, las concentraciones centrales de
oxígeno descienden hasta niveles muy bajos. Aquí el metabolismo
anaerobio y, en consecuencia, la producción de lactato
aumentan, y la acidez en el centro del disco puede descender
hasta cifras de pH bajas, del orden de 6,4. Estos valores bajos de
pH, al igual que las bajas tensiones de oxígeno, reducen la tasa
de síntesis de la matriz, lo que da lugar a un descenso del contenido
de proteoglucanos. Además, las propias células quizá no
sobrevivan a la exposición prolongada a un pH ácido. En los
discos humanos se ha encontrado un elevado porcentaje de
células muertas.

La degeneración del disco conduce a una pérdida de proteoglucanos
y a un cambio de su estructura, a la desorganización de
la red de colágeno y a una involución de los vasos sanguíneos.

Existe la posibilidad de que algunos de estos cambios sean reversibles.
Se ha demostrado que el disco tiene cierta capacidad de
recuperación.


Enfermedades




Escoliosis:


La escoliosises una curvatura lateral de la columna
vertebral en la que tanto los discos intervertebrales como los
cuerpos vertebrales están acuñados. Se suele asociar a torsión o
rotación de la columna. Debido a la forma en que las costillas
están unidas a las vértebras, ello da lugar a una “joroba costal”,
visible cuando el individuo afectado se inclina hacia adelante. La
escoliosis puede ser debida a un defecto congénito de la columna,
como en el caso de las hemivértebras en forma de cuña, o surgir
secundariamente a trastornos como la distrofia neuromuscular.

Sin embargo, en la mayor parte de los casos la causa es desconocida,
por lo que se denomina escoliosis idiopática. El dolor rara
vez constituye un problema, y el tratamiento se realiza sobre todo
para detener el desarrollo posterior de la curvatura lateral de la
columna. (Para más detalles acerca del tratamiento clínico de ésta
y de otras patologías de la columna, véase Tidswell 1992.)


Espondilolistesis:

La espondilolistesis es un desplazamiento horizontal
hacia adelante de una vértebra con relación a otra. Puede
ser consecuencia de una fractura en el puente óseo que
conecta las porciones frontal y posterior de la vértebra. Obviamente,
el disco intervertebral situado entre estas dos vértebras
está estirado y sometido a cargas anormales. La matriz de este
disco y, en menor grado, de los discos adyacentes, muestra
cambios degenerativos típicos en su composición —pérdida
de agua y de proteoglucanos. Este proceso se puede diagnosticar
radiológicamente.


Disco roto o prolapsado:


La rotura del anillo posterior es bastante
frecuente en los jóvenes o adultos de edad mediana físicamente
activos. No se puede diagnosticar por radiología a menos que se
realice discografía, con inyección de un material radiopaco en el
centro del disco; siguiendo el recorrido del líquido es posible
demostrar la existencia de un desgarro. En ocasiones, fragmentos
aislados y secuestrados de material del disco atraviesan
este desgarro y llegan hasta el canal vertebral. La irritación o la
compresión del nervio ciático produce dolor intenso y parestesias
(ciática) en la extremidad inferior.


Enfermedad degenerativa del disco:


Es la denominación dada a ungrupo mal definido de pacientes
que presentan dolor lumbar.

Pueden mostrar cambios radiológicos, como disminución de la
altura del disco y posiblemente formación de osteofitos en el
borde de los cuerpos vertebrales. Este grupo de pacientes podría
representar el estado final de varios estados fisiopatológicos. Por
ejemplo, los desgarros anulares no tratados pueden adoptar
finalmente esta forma.


Estenosis espinal:

El estrechamiento del canal vertebral que se
produce en la estenosis espinal ocasiona compresión mecánica
de las raíces de los nervios espinales y de su aporte sanguíneo,
con lo que puede dar lugar a síntomas como debilidad, alteración
de los reflejos, dolor o pérdida de la sensibilidad (parestesias)
o, en ocasiones, no presentar síntomas. El estrechamiento
del canal puede, a su vez, estar causado por diversos factores,
incluida la protrusión del disco intervertebral en el espacio del
canal, la formación de hueso nuevo en las superficies articulares
(hipertrofia de las facetas) y la presencia de artritis con inflamación
de otros tejidos conjuntivos blandos.


La interpretación de las más recientes técnicas de imagen en
relación con la patología discal no está completamente establecida.

Por ejemplo, los discos degenerados en la imagen por resonancia
magnética (RM) dan una señal alterada respecto a la
observada en los discos “normales”. Sin embargo, la correlación
entre un disco de aspecto “degenerado” en la RM y los síntomas
clínicos es mala, y existe un 45 % de discos degenerados en la
RM que son asintomáticos y un 37 % de pacientes con dolor
lumbar que presentan una RM de columna normal.


Factores de riesgo



Carga


La carga sobre los discos depende de la postura. Las mediciones
intradiscales demuestran que la posición sedente da lugar a
presiones cinco veces mayores que las alcanzadas con la columna
en reposo (Figura 6.8.)



El levantamiento de pesos externos puede aumentar en gran medida
la presión intradiscal, sobre todo si el peso se mantiene separado del cuerpo.

Obviamente,un aumento de la carga puede dar lugar a la rotura de
discos que de otra manera permanecerían intactos.

Las investigaciones epidemiológicas revisadas por Brinckmann
y Pope (1990) concuerdan en un aspecto: la elevación o el transporte
repetidos de objetos pesados o la realización de trabajos en
posición de flexión o hiperextensión representan factores de
riesgo para la aparición de problemas lumbares. Asimismo,
ciertos deportes, como la halterofilia, pueden asociarse a una
mayor incidencia de dolor lumbar que, por ejemplo, la natación.

El mecanismo no está claro, aunque podrían influir los diferentes
patrones de carga.


Tabaquismo


La nutrición del disco es muy precaria, y basta una pequeña
reducción del flujo de nutrientes para que resulte insuficiente
para el metabolismo normal de sus células. El consumo de cigarrillos
puede producir tal reducción debido a su efecto sobre el
sistema circulatorio fuera del disco intervertebral. El transporte
de nutrientes como oxígeno, glucosa o sulfato al interior del disco
se reduce significativamente tras sólo 20 a 30 minutos del
consumo de tabaco, lo que puede explicar la mayor incidencia de
dolor lumbar en los fumadores en comparación con los no fumadores
(Rydevik y Holm 1992).


Vibración


Estudios epidemiológicos han demostrado que existe una mayor
incidencia de dolor lumbar en los sujetos expuestos a niveles altos
de vibración.

La columna vertebral es susceptible a las lesiones a
sus frecuencias naturales, sobre todo desde 5 a 10 Hz. Numerosos
vehículos provocan vibraciones a estas frecuencias. Estudios
comunicados por Brinckmann y Pope (1990) han demostrado la
existencia de una relación entre tales vibraciones y la incidencia
de dolor lumbar. Puesto que se ha demostrado que las
vibraciones afectan a los pequeños vasos sanguíneos en otros
tejidos, éste podría ser también el mecanismo de este efecto en la
columna vertebral.



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REGION LUMBAR



Hilkka Riihimäki



El dolor lumbar es un achaque frecuente en las poblaciones en
edad laboral. Alrededor del 80 % de las personas experimentan
dolor lumbar en algún momento de su vida, y se trata de una de
las causas más importantes de discapacidad de corta o de larga
duración en todos los grupos profesionales. Según la etiología, el
dolor lumbar se puede clasificar en seis grupos: mecánico, infeccioso
(p. ej., tuberculosis), inflamatorio (p. ej., espondilitis anquilopoyética),
metabólico (p. ej., osteoporosis), neoplásico (p. ej.,
cáncer) y visceral (dolor causado por enfermedades de los
órganos internos).

En la mayoría de las personas, el dolor lumbar tiene causas
mecánicas, entre las que se encuentran el esguince/distensión
lumbosacra, la enfermedad degenerativa del disco, la espondilolistesis,
la estenosis espinal y la fractura. Aquí sólo se comentará
el dolor lumbar mecánico, también denominado dolor lumbar
regional, que puede ser local o irradiado a una o ambas piernas
(ciática). Una característica del dolor lumbar mecánico es que
aparece de forma episódica, y en la mayor parte de los casos la
evolución natural es favorable. En cerca de la mitad de los casos
agudos, el dolor cede en dos semanas, y en casi el 90 % lo hace
en dos meses. Se calcula que se cronifica uno de cada diez casos,
y es este grupo de pacientes con dolor lumbar el responsable de
la mayor proporción de los costes debidos a trastornos lumbares.


Estructura y función


Debido a la postura erecta, la estructura de la parte inferior de la
columna vertebral (columna lumbosacra) del ser humano difiere
anatómicamente de la de la mayoría de los restantes vertebrados.

La posición erecta también hace aumentar las fuerzas mecánicas
que actúan sobre las estructuras de la columna lumbosacra.
Normalmente, la columna lumbar posee cinco vértebras. El sacro
es rígido, y el coxis carece de función en el ser humano, como se
muestra en la Figura 6.10.





Las vértebras están unidas entre si por discos intervertebrales
situados entre los cuerpos vertebrales, así como por ligamentos y
músculos. Estas uniones mediante tejidos blandos hacen que la
columna sea flexible. Dos vértebras adyacentes forman una
unidad funcional, como se muestra en la Figura 6.11.




Los cuerpos y los discos vertebrales son los elementos que soportan
el peso de la columna. Las partes posteriores de las vértebras
forman el arco neural, que protege a los nervios en el canal
vertebral. Los arcos vertebrales están unidos entre sí mediante
facetas articulares (articulaciones cigoapofisarias) que determinan
la dirección del movimiento. Los arcos vertebrales
también están unidos entre sí por numerosos ligamentos que
determinan el grado de movilidad o amplitud de movimiento en
la columna. Los músculos que extienden el tronco hacia atrás
(extensores) están unidos a los arcos vertebrales. Importantes
puntos de unión son las tres proyecciones óseas (dos apófisis laterales
y la apófisis espinosa) de los arcos vertebrales.


La médula espinal termina a la altura de las vértebras
lumbares más altas (L1-L2). El canal vertebral lumbar está lleno
por la extensión de la médula espinal denominada cola de
caballo, formada por las raíces de los nervios espinales. Las
raíces de los nervios salen por pares del canal vertebral a través
de los agujeros intervertebrales. Cada una de las raíces de los
nervios espinales da una rama que inerva los tejidos de la
espalda. Se trata de terminaciones nerviosas que transmiten
sensaciones dolorosas (terminaciones nociceptivas) de músculos,
ligamentos y articulaciones. En un disco intervertebral sano no
existen tales terminaciones nerviosas, excepto en las porciones
más externas del anillo. Sin embargo, el disco se considera la
fuente más importante de dolor lumbar. Se sabe que las roturas
del anillo son dolorosas. Como secuela de la degeneración del
disco puede producirse una herniación de la porción interna
semigelatinosa del disco intervertebral, el núcleo, hacia el interior
del canal vertebral, lo que causa compresión y/o inflamación
de un nervio espinal acompañada de signos y síntomas de
ciática, como se muestra en la Figura 6.12.



Los músculos son los responsables de la estabilidad y del
movimiento de la espalda. Los músculos de la espalda doblan el
tronco hacia atrás (extensión), mientras que los músculos abdominales
lo doblan hacia adelante (flexión). La fatiga debida a la
carga mantenida o repetitiva o al esfuerzo excesivo brusco de
músculos o ligamentos puede ocasionar dolor lumbar, aunque el
origen exacto de este dolor es difícil de localizar. Existe controversia
acerca del papel de las lesiones de tejidos blandos en los
trastornos lumbares.


Dolor lumbar



Incidencia

Las estimaciones sobre la prevalencia del dolor lumbar varían
dependiendo de las definiciones utilizadas en las diferentes investigaciones.
Las tasas de prevalencia de los síndromes dolorosos
lumbares en la población general finlandesa de más de 30 años se
muestran en la Tabla 6.2.




Tres de cada cuatro personas han experimentado
dolor lumbar (y una de cada tres, dolor ciático) en
algún momento de su vida. Cada mes, una de cada cinco
personas padece dolor lumbar o ciático y, en un momento dado,
una de cada seis personas padece un síndrome doloroso lumbar
clínicamente verificable. La ciática o hernia del disco intervertebral
es menos frecuente y afecta al 4 % de la población. Alrededor
de la mitad de las personas con síndrome de dolor lumbar
presentan alteraciones funcionales, que son graves en el 5 %. La
ciática es más frecuente en los varones, aunque otros trastornos
lumbares son igualmente frecuentes en ambos sexos. El dolor
lumbar es relativamente raro antes de los 20 años de edad, pero a
partir de entonces se produce un aumento continuo de la prevalencia
hasta los 65 años de edad, cuando comienza a descender.

La prevalencia de cambios degenerativos en la columna
lumbar aumenta con la edad. Alrededor de la mitad de los
varones de 35 a 44 años y nueve de cada diez varones de 65 o
más años de edad presentan signos radiográficos de degeneración
discal en la columna lumbar. Se observa degeneración
grave en el 5 y el 38 %, respectivamente. Los cambios degenerativos
son algo más frecuentes en los varones. Las personas con
cambios degenerativos en la columna lumbar presentan dolor
lumbar con más frecuencia que las que no los presentan, aunque
también entre las personas asintomáticas son frecuentes los
cambios degenerativos. En la imagen por resonancia magnética
(RM) se ha encontrado degeneración discal en el 6 % de las
mujeres asintomáticas de menos de 20 años de edad y en el
79 % de aquellas con edades iguales o superiores a 60 años.

En general, el dolor lumbar es más frecuente en los trabajadores
manuales que en los no manuales. En Estados Unidos, las
personas que manipulan materiales, los ayudantes de enfermería
y los conductores de camiones presentan las mayores tasas de
lesiones de espalda objeto de indemnizaciones.


Factores de riesgo en el trabajo


En los estudios epidemiológicos se ha encontrado de forma
bastante constante que el dolor lumbar, la ciática o la hernia de
disco intervertebral y los cambios degenerativos de la columna
lumbar se asocian al trabajo físico pesado. Se sabe poco, no
obstante, sobre los límites aceptables de carga física que puede
soportar la espalda.

El dolor lumbar se relaciona con el levantamiento, el transporte,
el empuje o la tracción de cargas frecuentes o pesadas Se
producen fuerzas de tracción elevadas dirigidas contra los
músculos y ligamentos, así como una elevada compresión sobre
las superficies óseas y articulares. Estas fuerzas pueden producir
lesiones mecánicas de los cuerpos vertebrales, los discos intervertebrales,
los ligamentos y las partes posteriores de las vértebras.
Las lesiones pueden estar causadas por sobrecargas bruscas o
por fatiga debida a la carga repetitiva. Los microtraumatismos
repetidos, que pueden ocurrir incluso sin que la persona sea
consciente de ello, han sido propuestos como causa de la degeneración
de la columna lumbar.

El dolor de espalda también se asocia a las torsiones, curvaturas
u otras posturas no neutras del tronco adoptadas de forma
frecuente o prolongada. El movimiento es necesario para la
nutrición del disco intervertebral, y las posturas estáticas pueden
alterar la nutrición. En otros tejidos blandos puede aparecer
fatiga. Asimismo, la posición sedente prolongada en una postura
(por ejemplo, en las costureras o en los conductores de vehículos
a motor) aumenta el riesgo de padecer dolor lumbar.

Se ha observado que la conducción prolongada de vehículos
de motor aumenta el riesgo de padecer dolor lumbar y ciática o
hernia discal. Los conductores están expuestos a una vibración
de todo el cuerpo que posee un efecto adverso sobre la nutrición
del disco. También pueden contribuir al riesgo los impulsos
súbitos de carreteras bacheadas, la tensión postural y la manipulación
de materiales por parte de los conductores profesionales.
Una causa evidente de lesiones en la espalda es el traumatismo
directo causado por accidentes como caídas o resbalones.

Además de a las lesiones agudas, existen pruebas de que las
lesiones traumáticas de la espalda contribuyen de forma sustancial
al desarrollo de síndromes lumbares crónicos.

El dolor lumbar se asocia a diversos factores psicosociales
laborales, como el trabajo monótono y el realizado con agobio
de tiempo, así como el escaso apoyo social por parte de los
compañeros y superiores. Los factores psicosociales afectan a la
comunicación y a la recuperación del dolor lumbar, pero existe
controversia acerca de su papel etiológico.


Factores de riesgo individuales



Estatura y sobrepeso:

Las pruebas de una posible relación del dolor
lumbar con la estatura y el sobrepeso son contradictorias. No
obstante, existen pruebas bastante convincentes de la relación
entre la ciática o la hernia de disco y la talla. Las personas altas
pueden tener una desventaja nutricional debida al mayor
volumen del disco, y quizá presenten también problemas ergonómicos
en el lugar de trabajo.


Aptitud física:

Los resultados de los estudios sobre la asociación
entre aptitud física y dolor lumbar son inconstantes. El dolor
lumbar es más frecuente en las personas que poseen menos
fuerza que la requerida por su trabajo. En algunos estudios no se
ha observado que una mala capacidad aerobia sea predictiva de
un futuro dolor lumbar o de indemnizaciones por lesiones. Las
personas menos aptas pueden presentar un riesgo global mayor
de lesiones de espalda, pero las personas más aptas quizá
padezcan las lesiones más costosas. En un estudio se observó que
la buena resistencia de los músculos de la espalda prevenía la
aparición inicial de dolor lumbar.


Existe una variación considerable en cuanto a la movilidad de
la columna lumbar en las distintas personas. Las que tienen
dolor lumbar agudo y crónico presentan una movilidad reducida,
pero en estudios prospectivos la movilidad no ha resultado
un factor de predicción de la incidencia de dolor lumbar.
Tabaquismo: Diversos estudios han demostrado que el consumo
de tabaco se asocia a un aumento del riesgo de padecer dolor
lumbar y hernia de disco. El tabaquismo también parece favorecer
la degeneración discal. En estudios experimentales se ha
observado que el consumo de tabaco altera la nutrición del
disco.


Factores estructurales:

Los defectos congénitos de las vértebras,
así como las diferencias de longitud entre las piernas, pueden
dar lugar a cargas anormales sobre la columna. Sin embargo,
tales factores no se consideran muy importantes como causa de
dolor lumbar. La existencia de un canal vertebral estrecho
predispone a la compresión de las raíces nerviosas y a padecer
ciática.



Factores psicológicos:

El dolor lumbar crónico se asocia a factores
psicológicos (p. ej., depresión), pero no todas las personas que lo
sufren presentan problemas psicológicos. Se han utilizado
diversos métodos para diferenciar el dolor lumbar causado por
factores psicológicos del ocasionado por factores físicos, pero los
resultados han sido contradictorios. Los síntomas de tensión
mental son más frecuentes en las personas con dolor lumbar que
en las asintomáticas, e incluso parece que la tensión mental
pueda ser un factor de predicción de la incidencia de dolor
lumbar en el futuro.


Prevención


El conocimiento acumulado a partir de estudios epidemiológicos
sobre los factores de riesgo es en gran medida cualitativo y, por
tanto, sólo proporciona directrices amplias para la planificación
de programas preventivos.

Existen tres métodos principales para la prevención
de los trastornos lumbares relacionados con el trabajo:



  1. diseño ergonómico del trabajo,

  2. educación y

  3. formación y selección del trabajador.
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REGION LUMBAR

II.-

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Diseño del trabajo

Es creencia extendida que el medio más eficaz para prevenir los
trastornos lumbares relacionados con el trabajo es el diseño de
éste. Una intervención ergonómica debería tener en cuenta los
siguientes parámetros (mostrados en la Tabla 6.3).




La mayor parte de las intervenciones ergonómicas modifican
las cargas, el diseño de los objetos manipulados, las técnicas de
levantamiento, la disposición del lugar de trabajo y el diseño de
la tarea. La eficacia de estas medidas para controlar la aparición
de dolor lumbar o de los costes médicos no se ha demostrado
claramente. Quizá lo más eficaz sea reducir las cargas máximas.

Se ha sugerido un método que consiste en diseñar un trabajo de
modo que entre dentro de la capacidad física de un gran porcentaje
de la población trabajadora (Waters y cols. 1993). En los
trabajos estáticos, puede lograrse la restauración de la movilidad
mediante la reestructuración, la rotación o el enriquecimiento
del puesto de trabajo.


Educación y formación


Los trabajadores deben recibir formación para realizar su trabajo
adecuadamente y con seguridad. La educación y la formación de
los trabajadores en el levantamiento seguro de pesos están muy
implantadas, pero los resultados no han sido convincentes. Existe
acuerdo general en que es beneficioso mantener la carga próxima
al cuerpo y evitar las sacudidas y torsiones, pero en cuanto a las
ventajas de realizar el esfuerzo con las piernas o con la espalda,
las opiniones de los expertos son contradictorias.

Si se aprecia un desequilibrio entre los las exigencias del
trabajo y la fuerza de los trabajadores y no es posible un nuevo
diseño del trabajo, debe facilitarse a los trabajadores un
programa de preparación física.

En la prevención de la discapacidad debida a dolor o cronicidad
lumbar, la educación de la espalda se ha mostrado eficaz
en los casos subagudos, y la preparación física general en los
casos subcrónicos.

Es preciso extender también la formación al personal directivo
en aspectos como la intervención precoz, el tratamiento
conservador inicial, el seguimiento del paciente, la asignación de
puestos de trabajo y la aplicación de las normas de seguridad.

Los programas activos pueden reducir significativamente las
indemnizaciones por discapacidad prolongada y las tasas de
accidentes.

El personal médico debe recibir formación acerca de los
beneficios de las técnicas de intervención precoz, tratamiento
conservador, seguimiento del paciente y asignación al puesto de
trabajo. El informe del grupo de Quebec (Quebec Task Force)
sobre el control de los trastornos de columna relacionados con la
actividad y otras directrices de clínica práctica ofrece una orientación
sólida para un tratamiento adecuado. (Spitzer y cols.
1987; AHCPR 1994.)


Selección del trabajador


En general, la selección de los trabajadores previa al empleo no
se considera una medida adecuada de prevención del dolor
lumbar relacionado con el trabajo. Ni los antecedentes de
problemas lumbares previos, ni las radiografías de la columna
lumbar, ni las pruebas generales de fuerza y de aptitud física han
demostrado una sensibilidad ni una especificidad suficientes para
identificar a las personas con un mayor riesgo de padecer futuros
problemas lumbares. La utilización de estas medidas en la selección
previa al empleo puede dar lugar a una discriminación indebida
de ciertos grupos de trabajadores. Existen, no obstante,
algunos grupos profesionales especiales (p. ej., bomberos y policías)
en los que la selección previa al empleo se puede considerar
adecuada.


Características clínicas


A menudo no es posible determinar el origen exacto del dolor
lumbar, lo que se refleja en las dificultades para la clasificación de
los trastornos lumbares.

En gran medida, la clasificación se basa en las características
de los síntomas, apoyadas por la exploración
física clínica y por los resultados de las técnicas de imagen. Básicamente,
en la exploración clínica es posible diagnosticar a los
pacientes con ciática causada por compresión y/o inflamación de
una raíz nerviosa espinal. En cuanto a otras muchas entidades
clínicas, como el síndrome facetario, la fibrositis, los espasmos
musculares, el síndrome compartimental lumbar o el síndrome
sacroilíaco, la verificación clínica se ha mostrado poco fiable.
En un intento de resolver la confusión, el grupo de trastornos
espinales de Quebec (Quebec Task Force on Spinal Disorders)
llevó a cabo una revisión completa y crítica de la literatura y
terminó recomendando utilizar la clasificación de los pacientes
con dolor lumbar que se muestra en la Tabla 6.4.




En el informe se presentan las medidas terapéuticas
adecuadas para cada categoría, de acuerdo con la revisión
crítica de la bibliografía.


Espondilólisis y espondilolistesis


Espondilólisis significa defecto en el arco vertebral (pars interarticularis
o istmo), mientras que espondilolistesis indica un desplazamiento
hacia adelante del cuerpo vertebral con relación a la
vértebra situada por debajo. El trastorno es más frecuente en la
quinta vértebra lumbar.

La espondilolistesis puede estar causada por anomalías congénitas,
por una fractura por fatiga o aguda, por inestabilidad
entre dos vértebras adyacentes debida a degeneración y por
enfermedades infecciosas o neoplásicas.

La prevalencia de espondilólisis y espondilolistesis oscila entre
el 3 y el 7 %, aunque en ciertos grupos étnicos es considerablemente
mayor (lapones, 13 %; esquimales de Alaska, 25 a 45 %;
ainus de Japón, 41 %), lo que indica una predisposición genética.

La espondilólisis es igualmente frecuente en las personas
con o sin dolor lumbar, aunque las personas con espondilolistesis
son propensas a padecer dolor lumbar recurrente.

Puede aparecer una espondilolistesis traumática aguda debida
a un accidente de trabajo. La prevalencia es mayor en los deportistas
de ciertas especialidades, como fútbol americano, atletismo,
lanzamiento de jabalina, judo y levantamiento de peso,
aunque no existen pruebas de que el esfuerzo físico en el trabajo
pueda producir espondilólisis o espondilolistesis.


Síndrome del piramidal


El síndrome del piramidal es una causa rara y controvertida de
ciática caracterizada por síntomas y signos de compresión del
nervio ciático en la región del músculo piramidal, en el punto
donde atraviesa la escotadura ciática mayor. No existen datos
epidemiológicos sobre la prevalencia de este síndrome. El conocimiento
actual se basa en informes de casos aislados y series de
casos. Los síntomas se agravan con la flexión prolongada de la
cadera, la aducción y la rotación interna. Recientemente se ha
comprobado, mediante tomografía computadorizada y resonancia
magnética un aumento de tamaño del músculo piramidal
en algunos casos de este síndrome, que puede ser resultado de
una lesión del músculo piramidal.





REGION DE LA COLUMNA DORSAL


Jarl-Erik Michelsson



Los síntomas y signos más comunes en la región superior de la
espalda y la columna son dolor, hiperestesia, debilidad, rigidez
y/o deformidad de la espalda. El dolor es mucho más frecuente
en la región inferior de la espalda (lumbar) y en el cuello que en
la porción superior del tronco (dorsal). Además de los síntomas
locales, los trastornos dorsales pueden ocasionar dolor que se
irradia a la región lumbar y a las extremidades inferiores, al
cuello y los hombros, a la caja torácica y al abdomen.


Trastornos dolorosos de los tejidos blandos


Las causas de dolor en la región dorsal de la columna son multifactoriales
y a menudo oscuras. Los síntomas surgen en muchos
casos debido a un uso excesivo, a un estiramiento excesivo y/o
habitualmente a roturas leves de los tejidos blandos. Existen
también, no obstante, numerosos trastornos específicos que
pueden ocasionar dolor de espalda, como la escoliosis intensa
(joroba) o la cifosis de diferentes etiologías, el mal de Sheuermann
(osteocondritis de la columna dorsal, en ocasiones dolorosa, que
aparece en adolescentes pero rara vez en adultos), y otras deformidades
que pueden seguir a traumatismos o a algunas enfermedades
neurológicas y musculares. La infección de la columna
(espondilitis) a menudo está limitada a la región dorsal. Existen
muchos tipos de microorganismos que pueden causar espondilitis,
como el causante de la tuberculosis. Puede aparecer dolor de la
columna dorsal en las enfermedades reumáticas, sobre todo en la
espondilitis anquilopoyética y en la osteoporosis grave. También
otras muchas enfermedades intraespinales, intratorácicas e
intraabdominales, como los tumores, pueden ocasionar síntomas
en la espalda. En general, es frecuente que el dolor se note en la
columna dorsal (dolor referido). Las metástasis esqueléticas del
cáncer de otras localizaciones con frecuencia se localizan en la
columna dorsal, sobre todo en los cánceres metastáticos de
mama, riñón, pulmón y tiroides. La rotura de un disco de la
columna dorsal es extremadamente rara, siendo su incidencia del
0,25 al 0,5 % de todas las roturas de discos intervertebrales.

Exploración: Durante la exploración es preciso tener en cuenta
numerosos trastornos intra y extraespinales causantes de
síntomas en la columna dorsal. Cuanto mayor es el paciente,
más frecuentes son los síntomas dorsales procedentes de tumores
primarios o de metástasis. Por tanto, es muy importante realizar
una entrevista exhaustiva y una exploración cuidadosa, cuyo
objetivo será aclarar la etiología de la enfermedad. La exploración
clínica comprenderá métodos ordinarios, como inspección,
palpación, comprobación de la fuerza muscular, de la movilidad
articular, del estado neurológico, etc. En los casos de síntomas y
signos prolongados e intensos, y cuando las radiografías simples
hagan sospechar una enfermedad específica, otras pruebas
radiológicas como la RM, la TC, las imágenes obtenidas con
radioisótopos y la ENMG pueden contribuir a aclarar el diagnóstico
etiológico y a localizar el proceso patológico. En la
actualidad, la RM suele ser el método radiológico de elección en
los casos de dolor dorsal.


Trastornos degenerativos de la columna dorsal



Todos los adultos sufren cambios degenerativos de la columna
que progresan con la edad, aunque la mayoría no presentan
síntomas debidos a tales cambios, que a menudo se encuentran
durante la investigación de otras enfermedades y suelen carecer
de importancia clínica. En raras ocasiones, los cambios degenerativos
en la región dorsal dan lugar a síntomas locales e irradiados,
como dolor, hipersensibilidad, rigidez y signos neurológicos.

El estrechamiento del canal vertebral, o estenosis espinal,
puede ocasionar una compresión de tejidos vasculares y neurológicos
que causa dolor local y/o irradiado y déficit neurológico.

El prolapso de un disco dorsal casi nunca provoca síntomas. En
muchos casos, la detección radiológica de un prolapso de disco
es un hallazgo casual que no provoca síntomas.

Los principales signos de los trastornos degenerativos de
la columna torácica son la hipersensibilidad, el espasmo o debilidad
musculares y la disminución local de la movilidad de
la columna. En algunos casos puede haber trastornos neurológicos—
paresias musculares, déficit de reflejos y de la sensibilidad
locales y/o distales a los tejidos afectados.

El pronóstico en el prolapso del disco dorsal suele ser bueno.
Los síntomas remiten en unas semanas, al igual que en las
regiones lumbar y cervical.


Exploración.


Resulta fundamental una exploración adecuada,
sobre todo en las personas de edad avanzada, en caso de dolor
intenso y prolongado y de paresias. Además de una historia
clínica detallada se deberá realizar una exploración clínica
adecuada con inspección, palpación, comprobación de la movilidad,
de la fuerza muscular y del estado neurológico. Entre las
exploraciones radiológicas, la radiografía simple, la TC y, especialmente,
la RM resultan útiles para evaluar el diagnóstico etiológico
y la localización de los cambios patológicos en la
columna. La ENMG y la imagen con radioisótopos pueden
contribuir al diagnóstico. En el diagnóstico diferencial pueden
resultar útiles las pruebas de laboratorio. En el prolapso de disco
puro y en los cambios degenerativos no se observan anomalías
específicas en las pruebas de laboratorio.


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CUELLO



Åsa Kilbom



El dolor y las molestias en el cuello son algunos de los síntomas
más comunes asociados al trabajo.

Aparecen tanto en el trabajo manual duro como en el trabajo sedentario,
y los síntomas a menudo persisten durante períodos prolongados; de hecho, en
algunos casos durante toda la vida. De ello se deduce que los trastornos
del cuello son difíciles de curar una vez que han aparecido,
por lo que se debe prestar la máxima atención a la prevención
primaria. Tres son las principales razones por las que los trastornos
del cuello son frecuentes en la vida laboral:


1. La carga sobre las estructuras del cuello se mantiene durante
períodos prolongados debido a las elevadas demandas
visuales del trabajo y a la necesidad de estabilización de la
región del cuello-hombros cuando se trabaja con los brazos.


2. Los trabajos psicológicamente exigentes, con grandes
demandas en cuanto a concentración y a calidad y cantidad
de trabajo son frecuentes, y producen una mayor actividad
de los músculos del cuello. Esta tensión aumenta más si el
trabajo es en general psicológicamente estresante, debido por
ejemplo a malas relaciones laborales, a la escasa influencia
sobre la organización del trabajo y a motivos similares.


3. Los discos y las articulaciones del cuello son a menudo
asiento de cambios degenerativos, cuya prevalencia aumenta
con la edad. Ello reduce la capacidad de soportar las sobrecargas
de trabajo. También es probable que la velocidad de
degeneración aumente como consecuencia de las demandas
físicas del trabajo.


Anatomía y biomecánica del cuello


La parte musculosquelética del cuello está formada por siete
cuerpos vertebrales, seis discos intervertebrales (formados por
cartílago), ligamentos que los mantienen unidos y los conectan al
cráneo y a la columna dorsal, y músculos que rodean a la columna.


Aunque cada articulación de la columna cervical posee una
amplitud de movimiento muy limitada, el cuello se puede doblar,
extender, girar y bascular con una amplitud de movimiento relativamente
grande (véase la Tabla 6.5). En posición erecta normal y
con la mirada dirigida hacia adelante, el centro de gravedad de
cabeza y cuello está realmente situado por delante del centro de
apoyo, por lo que necesita ser equilibrado por los músculos
dorsales, es decir, por los situados detrás de los cuerpos vertebrales.

Cuando se inclina la cabeza hacia adelante se necesita más fuerza
muscular para equilibrar la cabeza, y cuando esta inclinación hacia
adelante se mantiene durante períodos prolongados puede
aparecer una fatiga muscular notable. Además de la fatiga
muscular, la inclinación y la basculación de la cabeza dan lugar a
una mayor compresión de los discos intervertebrales, lo que puede
acelerar los procesos degenerativos.

Los músculos que rodean el cuello actúan también en el
trabajo de los brazos, a fin de estabilizar el complejo hombro/
brazo. El trapecio y otros varios músculos se originan en la
columna cervical y se extienden hacia abajo y hacia afuera para
insertarse en el hombro. Estos músculos suelen ser asiento de
disfunciones y de trastornos, sobre todo en las tareas estáticas o
repetitivas con los brazos elevados y la visión fija.

Las estructuras que estabilizan el cuello son muy robustas, lo
que sirve para proteger el tejido nervioso situado dentro del
canal vertebral y los nervios que salen de los agujeros intervertebrales
para inervar el cuello, la extremidad superior y la parte
superior del tórax. Los discos intervertebrales, las partes adyacentes
de los cuerpos vertebrales y las facetas articulares de los
agujeros intervertebrales son a menudo asiento de cambios degenerativos,
que pueden ejercer presión sobre los nervios y estrechar
su espacio. (Véase la Figura 6.13.)




Como se ha mencionado en la introducción, los síntomas
como dolor, molestias e incomodidad en el cuello son muy
frecuentes. Dependiendo de los criterios utilizados y del método
de investigación, las tasas de prevalencia de los trastornos del
cuello varían. Si se utiliza una encuesta por correo o una entrevista
centrada en los trastornos musculosqueléticos, la prevalencia
de los trastornos suele ser mayor que cuando se realiza
una investigación completa que comprenda también una exploración
física. Por tanto, las comparaciones entre grupos sólo
deben hacerse cuando se haya utilizado la misma técnica de
investigación. En la Figura 6.14 se presentan las cifras de prevalencia
anual para una muestra representativa de la población de
Islandia que respondió a una encuesta por correo, el denominado
cuestionario “Nórdico” sobre trastornos musculosqueléticos
(Kuorinka y cols. 1987). Los problemas del cuello (dolor,
molestias o incomodidad) ocuparon el tercer puesto en
frecuencia (un promedio del 38 % de toda la muestra), después
de los problemas de hombro (43 %) y lumbares (56 %). Los
problemas cervicales fueron más frecuentes en el sexo femenino,
con un aumento de la prevalencia hasta los 25-30 años de edad,
en que las tasas se estabilizaban, para descender algo a los 50-55
años. En una muestra representativa de 200 varones y mujeres
de Estocolmo de edades comprendidas entre 16 y 65 años, la
prevalencia a los 12 meses era de alrededor del 30 % en los
varones y del 60 % en las mujeres. Se encontró experiencia de
dolor reciente en el cuello de un mes como mínimo de duración
en el 22 % de una muestra de población de Gotemburgo,
Suecia, donde también fue la tercera más común después del
dolor de hombro y lumbar.


Factores de riesgo en el trabajo


Los trastornos cervicales tienen una prevalencia considerablemente
mayor en ciertos grupos profesionales. Utilizando el cuestionario
nórdico (Kuorinka y cols. 1987), los servicios suecos de
salud en el trabajo han recopilado datos de varias profesiones.

Los resultados indican que el riesgo de problemas cervicales
(dolor, molestias o incomodidad) es muy alto en los trabajadores
con monitores de representación visual y de máquinas de coser,
costureras y trabajadores en montajes electrónicos, con una
prevalencia en 12 meses superior al 60 %. Además, más de una
tercera parte de las personas que manifiestan trastornos afirman
también que los problemas repercuten en su vida laboral, ya sea
provocando bajas laborales o haciendo necesario un cambio de
trabajo o de las tareas a realizar en el mismo.

Se han revisado los estudios epidemiológicos sobre los trastornos
de cuello y hombros, y se han agrupado los diferentes
estudios según el tipo de exposición (trabajo repetitivo y trabajo
por encima de la altura de los hombros, respectivamente). Los
trastornos de los tejidos blandos del cuello, como tensión
cervical y otras mialgias, estaban considerablemente aumentados
en varias tareas profesionales como introducción de datos,
mecanografía, fabricación de tijeras, montaje de lámparas y
enrollado de películas.

Los trastornos degenerativos de los discos intervertebrales del
cuello son más frecuentes en los mineros del carbón, dentistas y
trabajadores de la industria cárnica (Hagberg y Wegman 1987).


Postura


La flexión, extensión, curvatura lateral y torsión prolongadas del
cuello producen fatiga muscular y pueden dar lugar a lesiones
musculares crónicas y cambios degenerativos de la columna
cervical.

La actividad muscular necesaria para contrarrestar el
peso de la cabeza en la flexión hacia adelante del cuello aumentan
con el ángulo de flexión, como se muestra en la Figura 6.15.




La fatiga y el dolor son frecuentes en la flexión del cuello cuando se
realiza un trabajo prolongado. Cuando se bascula la cabeza hacia
adelante hasta el límite de su amplitud de movimiento, la carga
principal se transfiere desde los músculos hasta los ligamentos y
las cápsulas articulares que rodean a la columna cervical. Se ha
calculado que si se flexiona al máximo toda la columna cervical,
el par de torsión ejercido por la cabeza y el cuello sobre el disco
situado entre el séptimo cuerpo vertebral cervical y el primero
dorsal se multiplica por un factor de 3,6. Tales posturas
ocasionan dolor transcurridos sólo unos 15 minutos, y por lo
general es preciso normalizar la postura en 15 a 60 minutos
debido al intenso dolor. Posturas en las que se mantiene el cuello
curvado hacia adelante durante períodos prolongados varias
horas son frecuentes en los trabajos de montaje de la industria, en
el trabajo con monitores y en las tareas de empaquetado e inspección
cuando los lugares de trabajo están mal diseñados. Tales
posturas a menudo están causadas por un compromiso entre la
necesidad de realizar el trabajo con las manos, sin elevar los
brazos, y la necesidad simultánea de control visual. Para una revisión
de los mecanismos que llevan desde la fatiga muscular hasta
la lesión, véase el artículo sobre “Músculos”.

La extensión del cuello durante períodos prolongados, como es
el trabajo realizado sobre la cabeza en la construcción, puede
ser muy agotadora para los músculos situados delante de la
columna cervical. Sobre todo cuando se llevan equipos protectores
pesados, como los cascos de seguridad, el nivel de torsión
que inclina la cabeza hacia atrás puede ser alto.


Movimientos repetitivos


Los movimientos repetitivos de las manos aumentan las
demandas para la estabilización de la región del cuello y
hombros, aumentando así el riesgo de problemas cervicales.
Factores como las altas demandas de velocidad y precisión de
movimientos, así como las grandes demandas de fuerza ejercida
por las manos, implican demandas aún mayores de estabilización
de las regiones proximales del cuerpo. Los movimientos repetitivos
de la cabeza son menos frecuentes. Los cambios rápidos y
repetidos de objetivo visual suelen realizarse mediante movimientos
oculares, a menos que la distancia entre los objetos
observados sea bastante grande. Esto puede ocurrir, por ejemplo,
en los grandes puestos de trabajo informáticos.


Vibración


La vibración local de las manos, como ocurre al trabajar con
taladros y otras máquinas vibratorias sujetadas con las manos, se
transmite a lo largo del brazo, pero la fracción transferida hasta la
región del cuello-hombros es mínima. Sin embargo, el hecho de
sostener una herramienta vibratoria puede producir contracciones
musculares en los músculos proximales del cuello-hombros
para estabilizar la mano y la herramienta, lo que puede ejercer
un efecto fatigoso sobre el cuello. Los mecanismos y la prevalencia
de tales trastornos producidos por la vibración no son bien
conocidos.


Organización del trabajo


La organización del trabajo en este contexto se define como la
distribución de las tareas en el tiempo y entre los trabajadores, la
duración de las mismas y la duración y distribución de los
períodos de descanso y las pausas. La duración de los períodos de
trabajo y de descanso tiene un profundo efecto sobre la fatiga y la
recuperación tisular. Se han realizado pocos estudios específicos
acerca del efecto de la organización del trabajo sobre los trastornos
del cuello. En un gran estudio epidemiológico realizado en
Suecia, se observó que el trabajo con monitores durante más de
cuatro horas al día, se asociaba a unos altos índices de síntomas
cervicales (Aronsson, Bergkvist y Almers 1992). Estos hallazgos
han sido confirmados posteriormente en otros estudios.


Factores psicológicos y sociales


La asociación entre los factores psicológicos y sociales en el
trabajo y los trastornos de la región del cuello se han demostrado
en varios estudios. Se han destacado especialmente factores como
el estrés psicológico percibido, el mal control de la organización
del trabajo, las malas relaciones con los superiores y los
compañeros y de trabajo y las altas demandas de exactitud y
rapidez en el trabajo. Estos factores se han asociado a un
aumento del riesgo (hasta el doble) de trastornos en estudios
transversales. El mecanismo probablemente sea un aumento de la
tensión en el trapecio y otros músculos que rodean el cuello,
como parte de una reacción general de “estrés”. Dado que los
estudios longitudinales bien controlados son escasos, todavía no
está claro si estos factores son causales o agravantes. Además, a
menudo se dan malas condiciones psicológicas y sociales en
trabajos también caracterizados por posturas incómodas
prolongadas.


Factores individuales


Características individuales como la edad, sexo, fuerza y resistencia
muscular, la capacidad física para el trabajo, tamaño
corporal, personalidad, inteligencia, hábitos en el tiempo libre
(actividad física, consumo de tabaco, alcohol, dieta) y trastornos
musculosqueléticos anteriores han sido tenidos en cuenta, como
factores que podrían modificar la respuesta a las exposiciones
físicas y psicosociales. La edad como factor de riesgo se ha
comentado antes y aparece en la Figura 6.14.






Las mujeres suelen presentar una mayor prevalencia de
síntomas en el cuello que los varones. La explicación más
probable es que la exposición a los factores de riesgo físicos y
psicosociales es mayor en el sexo femenino, como ocurre en los
trabajos con monitores, el montaje de pequeños componentes y
la costura a máquina.

Los estudios de grupos musculares distintos a los del cuello no
indican de modo consistente que una fuerza estática baja
implique un riesgo elevado de aparición de trastornos. No
existen datos relativos a los músculos del cuello. En un estudio
reciente en una población aleatoria de Estocolmo, la baja resistencia
a la extensión del cuello mostraba una asociación débil con
el desarrollo posterior de trastornos del cuello (Schüldt y cols.
1993). Se han comunicado resultados similares para los trastornos
lumbares.

En un estudio longitudinal realizado en Suecia se observó
que el tipo de personalidad era un factor de riesgo para el desarrollo
de trastornos del cuello-hombros (Hägg, Suurküla y
Kilbom 1990). Los trabajadores con una personalidad de tipo A
(es decir, ambiciosos e impacientes) presentaban problemas más
serios que los otros, y estas asociaciones no estaban relacionadas
con la productividad individual.

Se sabe poco acerca de la asociación entre otras características
individuales y los trastornos del cuello.


Prevención



Diseño del puesto de trabajo


El puesto de trabajo se debe organizar de modo que la cabeza no
esté estáticamente curvada, extendida o girada más allá de los
límites dados para la amplitud de movimiento permisible que se
presentan para la conducción prolongada en la Tabla 6.5. De vez
en cuando, son aceptables los movimientos que estén dentro de
los límites de la amplitud del movimiento normal, así como el
movimiento ocasional hasta los extremos individuales. Estudios
experimentales han demostrado que la carga de los músculos del
cuello es menor cuando el tronco está ligeramente basculado
hacia atrás que con una postura totalmente recta, que a su vez es
mejor que el tronco basculado hacia adelante (Schüldt 1988).

La disposición del puesto de trabajo y la colocación del objeto
de trabajo requieren un estudio cuidadoso y un acuerdo entre
las demandas de una postura óptima de la cabeza y de los
hombros-brazos. Por lo general, el objeto se sitúa algo por
debajo de la altura del codo, lo que no obstante puede producir
una fuerte tensión sobre los músculos del cuello (p. ej., en el
trabajo de montaje). Esto requiere puestos de trabajo ajustables
individualmente.

El esfuerzo visual aumentará la tensión de los músculos del
cuello, por lo que se deberá prestar atención a la iluminación y a
los contrastes del puesto de trabajo y a la legibilidad de la información
dada en los monitores y en el material impreso. Para el
trabajo en monitores de representación visual, la distancia de
visión debe ser optimizada a unos 45-50 cm, y el ángulo de
visión debe ser de 10 a 20 grados. La visión del trabajador se
optimizará con ayuda de gafas.


Organización del trabajo


En el trabajo con cargas estáticas sobre el cuello, como ocurre en
el montaje y en los monitores para introducción de datos, deben
hacerse pausas frecuentes para permitir la recuperación de la
fatiga. En algunos lugares se han establecido recomendaciones de
hacer una pausa de unos 10 minutos por hora y de limitar el
trabajo en monitores a un máximo de cuatro horas al día. Como
se ha señalado antes, la base científica de estas recomendaciones
en lo que respecta al cuello es relativamente débil.



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#14 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 20 abril 2008 - 10:42





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Características clínicas y tratamiento de los trastornos
del cuello


Trastornos dolorosos de los tejidos blandos



Tensión cervical y otras mialgias



La localización más frecuente de la tensión cervical y otras mialgias
es la parte superior del músculo trapecio, aunque a menudo
se afectan simultáneamente otros músculos originados en el
cuello. Los síntomas son rigidez del cuello y molestias en el
trabajo y en reposo. Con frecuencia se percibe una fatiga
muscular excesiva, incluso durante períodos de trabajo de corta
duración y bajo nivel. Los músculos están hipersensibles, y a
menudo se encuentran “puntos dolorosos” a la palpación. La
tensión cervical es habitual en los trabajos con cargas estáticas
prolongadas sobre el cuello y los hombros. El examen microscópico
del tejido ha demostrado cambios en la morfología del
músculo, pero los mecanismos no se conocen por completo y
probablemente impliquen tanto a la circulación sanguínea como
a la regulación nerviosa.


Tortícolis aguda


Este estado de dolor agudo y rigidez del cuello puede ser provocado
por un giro brusco de la cabeza con extensión del brazo
opuesto. En ocasiones no es posible identificar un acontecimiento
desencadenante. Se cree que la tortícolis aguda está causada por
distensión y roturas parciales de los ligamentos del cuello. Por lo
general, el dolor y la rigidez remiten después de una semana de
reposo, soporte externo del cuello (collarín) y administración de
relajantes musculares.


Trastornos degenerativos



Trastorno agudo (hernia de disco)


La degeneración de la columna cervical afecta a los discos, que
pierden parte de su resistencia incluso a tensiones débiles. La
herniación del disco con extrusión de su contenido, o la protrusión
del mismo, puede comprometer al tejido nervioso y a los
vasos sanguíneos laterales y posteriores al disco. Un trastorno
degenerativo agudo del disco es la compresión de las raíces
nerviosas que se extienden desde la médula espinal e inervan el
cuello, los brazos y la porción superior del tórax. Dependiendo de
la altura de la compresión (disco entre la segunda y la tercera
vértebras cervicales, entre la tercera y la cuarta, etc.), aparecen
síntomas sensitivos y motores agudos de las regiones inervadas
por los nervios. La investigación de los síntomas agudos de cuello
y brazos incluye una exploración neurológica completa para
identificar la altura del posible prolapso del disco y una exploración
radiológica simple, por lo general complementada con TC
y RM.


Trastornos crónicos (espondilosis cervical y síndrome
cervical)



La degeneración de la columna cervical implica el estrechamiento
del disco, la formación de hueso nuevo (los denominados
osteofitos) a partir de los bordes de las vértebras cervicales y el
engrosamiento de los ligamentos como en un trastorno agudo.

Cuando los osteofitos se extienden a los agujeros intervertebrales,
pueden comprimir las raíces nerviosas. Espondilosis es el
término utilizado para describir los cambios radiológicos en el
cuello, cambios que en ocasiones se asocian a síntomas locales
crónicos. Los cambios radiológicos pueden ser avanzados, sin
síntomas graves, y a la inversa. Los síntomas suelen consistir en
molestias y dolor en el cuello, que en ocasiones se extienden a la
cabeza y a la región de los hombros, y movilidad reducida.

Cuando están comprimidas las raíces nerviosas se utiliza el diagnóstico
de síndrome cervical . Sus síntomas son molestias y dolor en
el cuello, disminución de la movilidad del cuello y síntomas
sensitivos y motores en el lado de la raíz nerviosa comprimida.

Síntomas como la reducción de la sensibilidad táctil, hormigueo,
entumecimiento y disminución de la fuerza son frecuentes en la
mano y el brazo. Por tanto, los síntomas son similares a los que
aparecen en caso de prolapso agudo del disco, aunque el
comienzo suele ser más gradual y la intensidad puede fluctuar
dependiendo de la carga de trabajo externa. Tanto la espondilosis
cervical como el síndrome cervical son frecuentes en la
población general, sobre todo en las personas de edad avanzada.

El riesgo de espondilosis cervical es elevado en grupos profesionales
que soportan una carga biomecánica alta en las estructuras
del cuello, como los mineros del carbón, los dentistas y los trabajadores
de las industrias cárnicas.


Trastornos traumáticos (lesiones por latigazo)



En los accidentes de automóvil por alcance, la cabeza (si no
dispone de un apoyo posterior) es basculada hacia atrás a gran
velocidad y con gran fuerza. En los accidentes menos graves sólo
se producen roturas musculares parciales, mientras que los accidentes
graves pueden lesionar seriamente los músculos y ligamentos
situados por delante de la columna cervical y dañar
asimismo las raíces nerviosas. Los casos más graves se producen
cuando se luxan las vértebras cervicales. Las lesiones por latigazo
precisan una exploración y un tratamiento cuidadosos, ya que si
la lesión no se atiende adecuadamente pueden persistir síntomas
duraderos, como cefaleas.


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#15 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 22 abril 2008 - 06:47




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HOMBRO


Mats Hagberg



Los trastornos de la región del hombro son problemas frecuentes
tanto en la población general como en la laboral. Hasta un tercio
de las mujeres y una cuarta parte de los varones se quejan de
sensación de dolor en cuello y hombros a diario o cada dos días.

Se calcula que la prevalencia de tendinitis de hombro en la
población general es de alrededor del 2 %. En los trabajadores de
ambos sexos de Estados Unidos, la prevalencia de tendinitis del
hombro se ha calculado hasta en un 8 % en los expuestos a movimientos
muy repetitivos o de gran fuerza con las manos, en
comparación con el 1 % aproximadamente en los no sometidos a
este tipo de estrés musculosquelético.


Anatomía


Los huesos que forman el hombro son la clavícula, la escápula
(omóplato) y la articulación glenohumeral, como se muestra en la
Figura 6.16.



La clavícula está conectada al cuerpo mediante la
articulación esternoclavicular, y a la escápula mediante la articulación
acromioclavicular. La articulación esternoclavicular es la
única conexión entre la extremidad superior y el resto del cuerpo.
La escápula carece de conexión directa propia, por lo que, el
hombro depende de los músculos para su fijación al tronco. La
parte superior del brazo está conectada a la escápula por la articulación
glenohumeral.

La función del hombro es proporcionar una plataforma para
la extremidad superior y para algunos de sus músculos. Aunque
la articulación glenohumeral posee una amplitud de movimiento
mayor que, por ejemplo, la extremidad inferior en la cadera,
esta flexibilidad se ha desarrollado a expensas de la estabilidad.
Mientras que la articulación de la cadera posee ligamentos muy
fuertes, los de la articulación glenohumeral son escasos y débiles.
Para compensar esta debilidad relativa, la articulación glenohumeral
está rodeada por músculos del hombro que forman un
manguito, el denominado manguito de los rotadores.


Biomecánica


El brazo representa alrededor del 5 % del peso corporal total, y
su centro de gravedad está aproximadamente a medio camino
entre la articulación glenohumeral y la muñeca. Cuando el brazo
se eleva y se dobla, ya sea para alejarlo o acercarlo al cuerpo
(abducción o flexión), se crea una palanca en la que aumenta la
distancia desde el centro de gravedad y, por tanto, la fuerza de
torsión y la torsión de carga sobre la articulación glenohumeral.

El índice en el cual la torsión, aumenta sin embargo, no es
simplemente directamente proporcional al ángulo al que se dobla
el brazo, ya que la función matemática que describe las fuerzas
mecánicas no es lineal, sino es una función sinusoidal del ángulo
de abducción. La torsión sólo disminuye en un 10 %
aproximadamente cuando el ángulo de flexión o de abducción
disminuye de 90 a 60 grados. Sin embargo, si el ángulo disminuye
de 60 a 30 grados, la torsión se reduce hasta en un 50 %.

La fuerza de flexión en la articulación glenohumeral es de
alrededor de 40 a 50 Nm en las mujeres y de 80 a 100 Nm en los
varones. Cuando se mantiene el brazo en flexión de 90 grados
hacia adelante y no se coloca sobre él ninguna carga externa, es
decir, la persona no sostiene ningún peso ni usa el brazo para
ejercer una fuerza, la carga estática es todavía de alrededor del
15 al 20 % de la capacidad voluntaria máxima (CVM) en las
mujeres y de alrededor del 10 al 15 % de la CVM en los
varones. Si se sujeta una herramienta de 1 kg de peso en la
mano con el brazo extendido, la carga correspondiente en el
hombro será de alrededor del 80 % de la CVM en las mujeres,
como aparece en la Figura 6.17.




Los músculos más importantes para la abducción —o elevación
del brazo separándolo lateralmente del cuerpo— son el
músculo deltoides, los músculos del manguito de los rotadores y
la cabeza larga del bíceps. Los músculos más importantes para
la flexión hacia adelante —elevación del brazo separándolo del
cuerpo hacia adelante— son la parte anterior del músculo
deltoides, los músculos del manguito de los rotadores, el músculo
coracobraquial y la cabeza corta del músculo bíceps braquial.

La rotación interna se realiza mediante el músculo pectoral
mayor, el músculo subescapular, la parte arterior del músculo
deltoides y el músculo dorsal ancho. La rotación externa se
realiza mediante la parte posterior del músculo deltoides, el
músculo infraespinoso y los músculos redondo menor y mayor.

Los músculos del manguito de los rotadores intervienen en
todos los movimientos de la articulación glenohumeral o, lo que
es lo mismo, en todos los movimientos del brazo. Tienen su
origen en la escápula, y sus tendones están dispuestos alrededor
del húmero formando un manguito, de ahí su nombre.

Los cuatro músculos del manguito de los rotadores son el supraespinoso,
el infraespinoso, el redondo menor y el subescapular.

Estos músculos actúan como ligamentos de la articulación
glenohumeral y también mantienen a la cabeza humeral contra
la escápula. Una rotura del manguito de los rotadores (p. ej., del
tendón del supraespinoso) producirá una reducción de la fuerza
de abducción, que afectará sobre todo a las posiciones en las que
el brazo está doblado y separado del cuerpo. Cuando se pierde
la función de los músculos deltoides, la fuerza de abducción
puede reducirse hasta en un 50 %, con independencia del
ángulo en que esté doblado el brazo.

En todo momento en que exista flexión hacia adelante o
abducción del brazo se producirá una carga sobre el sistema.

Numerosos movimientos producen también una fuerza o carga
de torsión. Dado que el brazo está conectado a la escápula por
la articulación glenohumeral, cualquier carga aplicada sobre
esta articulación se transmitirá a la escápula. La carga en la articulación
glenohumeral, medida en % de la CVM, es casi directamente
proporcional a la carga aplicada sobre el músculo que
fija la escápula en posición, la parte superior del trapecio.



Principales enfermedades específicas relacionadas
con el trabajo




Trastornos del manguito de los rotadores y
tendinitis del bíceps



Las tendinitis y tenosinovitis son inflamaciones de un tendón y de
la membrana sinovial de una vaina tendinosa. Los tendones de
los músculos del manguito de los rotadores (supraespinoso, infraespinoso,
subescapular y redondo menor), junto con la cabeza
larga del bíceps braquial, son localizaciones habituales de inflamación
en el hombro. En estas localizaciones están implicados
grandes movimientos de los tendones. Durante la elevación, dado
que los tendones pasan a la articulación del hombro y bajo la
estructura ósea (el arco coracoacromial), pueden resultar comprimidos,
con la consiguiente inflamación. Estos trastornos reciben
en ocasiones el nombre de síndromes de impactación. La inflamación
de un tendón puede ser parte de una enfermedad inflamatoria
generalizada, como ocurre en la artritis reumatoide, pero
también estar causada por inflamación local a consecuencia de
irritación y fricción mecánicas.


Osteoartritis de las articulaciones del hombro
y acromioclavicular



Las osteoartritis (OA) de la articulación del hombro y de la articulación
acromioclavicular son cambios degenerativos del cartílago
y del hueso en las articulaciones y los discos intervertebrales.


Epidemiología


Existe una alta prevalencia de tendinitis del hombro entre los
soldadores y los laminadores de acero, con tasas del 18 y del
16 %, respectivamente. En un estudio comparativo entre soldadores
y laminadores de acero, por un lado, y oficinistas varones
por otro, los primeros tenían de 11 a 13 veces más posibilidades
de padecer el trastorno, según los índices obtenidos. Se encontró
una relación similar, de 11, en un estudio de casos-controles sobre
trabajadores varones de la industria que trabajaban con las
manos elevadas aproximadamente a la altura del hombro. Los
montadores de automóviles que padecían dolor agudo y tendinitis
del hombro se veían obligados a elevar los brazos más a
menudo y durante más tiempo que los no sometidos a tales
exigencias laborales.

Estudios realizados en trabajadores industriales en Estados
Unidos han demostrado una prevalencia del 7,8 % de tendinitis
del hombro y enfermedad articular degenerativa (hombro)
a causa de trastornos traumáticos acumulados (TTA) en los
trabajadores cuyas tareas implicaban el empleo de fuerza,
movimientos repetitivos o ambos, sobre la muñeca y las manos.

En un estudio, estudiantes del sexo femenino que realizaban
movimientos repetitivos del hombro desarrollaron una tendinitis
reversible con un ritmo de flexión durante una hora de
15 flexiones hacia adelante por minuto y un ángulo de flexión
entre 0 y 90 grados. Entabladores, plegadores y costureras
sufrían el doble de tendinitis del hombro que las personas que
tricotaban. Entre los lanzadores profesionales de beisbol, alrededor
de un 10 % han experimentado tendinitis del hombro.

Una investigación en nadadores de clubes canadienses encontró
que el 15 % informaban de una discapacidad significativa del
hombro, debida fundamentalmente a impactación. El problema
se relacionaba en particular con los estilos mariposa y libre. Se
encontró tendinitis del bíceps braquial en el 11 % de los 84
mejores tenistas del mundo.

Otro estudio demostró que la osteoartritis de la articulación
del hombro era más frecuente en los dentistas que en los agricultores,
aunque no se ha identificado la exposición ergonómica
relacionada con la OA de la articulación del hombro. Se ha
observado un mayor riesgo de OA acromioclavicular en los
trabajadores de la construcción. Se ha sugerido que el levantamiento
de grandes pesos y el manejo de herramientas pesadas
con vibración de mano-brazo podrían ser las exposiciones relacionadas
con la OA de la articulación acromioclavicular.


Mecanismos y factores de riesgo de la enfermedad



Fisiopatología de la tendinitis de hombro


La degeneración tendinosa es a menudo el factor predisponente
para el desarrollo de la tendinitis de hombro. Tal degeneración
del tendón puede estar causada por una alteración de la circulación
del tendón, que interrumpe el metabolismo. También el
estrés mecánico puede ser una causa. La muerte de las células
dentro del tendón, que produce restos en los que se puede depositar
calcio, quizá sea la forma inicial de degeneración. Los
tendones del supraespinoso, el bíceps braquial (la cabeza larga) y
las porciones superiores del infraespinoso poseen una zona en la
que no existen vasos sanguíneos (avascular), y es en esta zona en
la que se localizan predominantemente los signos de degeneración,
incluida la muerte de células, los depósitos de calcio y las
roturas microscópicas. Cuando se altera la circulación sanguínea,
como ocurre con la compresión y la carga estática de los
tendones del hombro, la degeneración puede acelerarse, ya que el
mantenimiento normal del organismo no funcionará de forma
óptima.

Cuando se eleva el brazo se produce compresión de los
tendones. Un proceso, a menudo denominado impactación,
consiste en el paso forzado de los tendones a través de los
conductos óseos del hombro, como se refleja en la Figura 6.18.






Se produce la compresión de los tendones del manguito de los
rotadores (en especial del tendón del supraespinoso) porque el
espacio entre la cabeza humeral y el ajustado arco coracoacromial
es estrecho. Las personas que padecen discapacidad prolongada
debida a bursitis crónica o a desgarros completos o
parciales de los tendones del manguito de los rotadores o del
bíceps braquial suelen presentar también síndrome de
impactación.

La circulación de la sangre hasta el tendón también depende
de la tensión muscular. En el tendón, la circulación será inversamente
proporcional a la tensión. Con tensiones muy altas, la
circulación puede cesar por completo. Estudios recientes han
demostrado que la presión intramuscular en el músculo supraespinoso
puede superar los 30 mm Hg a 30 grados de flexión
hacia adelante o de abducción de la articulación del hombro,
como se muestra en la Figura 6.19.






A esta presión se produce alteración de la circulación sanguínea.
Dado que el principalvaso sanguíneo que irriga el tendón del
supraespinoso discurre a través del músculo supraespinoso,
es probable que la circulación hasta el tendón se altere incluso
a 30 grados de flexión hacia adelante o de abducción de la articulación del hombro.


Debido a estos efectos biomecánicos, no es sorprendente
encontrar un riesgo alto de lesiones de los tendones del hombro
en las personas que realizan actividades que requieren contracciones
estáticas del músculo supraespinoso o flexiones hacia
adelante o abducciones repetitivas del hombro. Los soldadores,
laminadores de metal y costureras se encuentran entre los
grupos profesionales cuyo trabajo lleva aparejada tensión estática
de estos músculos. Los trabajadores de la línea de montaje
en la industria automovilística, los pintores, los carpinteros y
deportistas como los nadadores son otros grupos profesionales
que realizan movimientos repetitivos de la articulación del
hombro.


En el tendón degenerado, el esfuerzo puede desencadenar
una respuesta inflamatoria a los restos de las células muertas,
que ocasiona una tendinitis activa. También las infecciones
(p. ej., víricas, urogenitales) o la inflamación sistémica pueden
predisponer a una persona a padecer una tendinitis reactiva en
el hombro. Una hipótesis es que la infección, que activa el
sistema inmunitario, aumenta la posibilidad de una respuesta de
cuerpo extraño a las estructuras degenerativas del tendón.


Patogenia de la artrosis


La patogenia de la artrosis se desconoce. El diagnóstico de
artrosis primaria (idiopática) es el más frecuente en ausencia de
factores predisponentes, como fracturas previas. Cuando existe
un factor predisponente, la artrosis se denomina secundaria.

Existen controversias entre los autores que afirman que la artrosis
primaria es un trastorno metabólico o genético y quienes
aseguran que los traumatismos mecánicos acumulados también
pueden tener un papel en la patogenia de la artrosis primaria. Un
mecanismo patogénico de la artrosis relacionada con la carga
pueden ser las microfracturas debidas a un impacto brusco o a
impactos de carga repetitivos.


Tratamiento y prevención


En esta sección se considera el tratamiento no médico de los trastornos
del hombro. Si se considera que la tendinitis es debida a
una elevada carga local sobre el hombro, será necesario un
cambio en el diseño del puesto de trabajo o de la tarea a desempeñar.

El antecedente de tendinitis del hombro hace que un
trabajador que realiza un trabajo repetitivo o encima de la
cabeza sea propenso a una recaída. Debe reducirse al mínimo la
carga sobre la articulación artrósica mediante la optimización
ergonómica del trabajo.


Prevención primaria


La prevención de los trastornos musculosqueléticos del hombro
relacionados con el trabajo se puede lograr mejorando las
posturas del trabajo, los movimientos, el manejo del material y la
organización del trabajo, y eliminando los factores externos peligrosos,
como las vibraciones en mano-brazo o en todo el cuerpo.
Una metodología que puede resultar ventajosa para mejorar las
condiciones ergonómicas del trabajo es la ergonomía participativa,
con un enfoque macroergonómico.

• Posturas en el trabajo: Dado que la compresión de los tendones
del hombro se produce a los 30 grados de elevación (abducción)
del hombro, se diseñará el trabajo de modo que se
procure mantener la parte superior del brazo próxima al
tronco.

• Movimientos: Las elevaciones repetitivas del brazo pueden
desencadenar una tendinitis del hombro, por lo que se deberá
diseñar el trabajo de forma que se eviten los movimientos muy
repetitivos del brazo.

• Manejo del material: El manejo de herramientas y objetos puede
provocar cargas intensas sobre los tendones y músculos del
hombro. Las herramientas y objetos sujetos por la mano
tendrán el menor peso posible y se utilizarán con soportes para
ayudar a levantarlas.

• Organización del trabajo: La organización del trabajo se diseñará
de forma que permita pausas y descansos. Las vacaciones, las
rotaciones y la ampliación del trabajo son todas ellas técnicas
que pueden evitar la carga repetitiva de músculos o estructuras
aislados.

• Factores externos: La vibración y otros impactos de las herramientas
eléctricas pueden ocasionar distensiones tanto de los
tendones como de las estructuras articulares, aumentando el
riesgo de artrosis. Se reducirán al mínimo los niveles de vibración
de las herramientas eléctricas y se evitarán la vibración y
otros tipos de exposición a impactos utilizando diferentes tipos
de soporte o palancas. Las vibraciones de todo el cuerpo
pueden causar contracciones reflejas de los músculos del
hombro y aumentar la carga sobre él .

• Ergonomía participativa: Este método implica a los propios trabajadores
en la definición de los problemas y sus soluciones, y en
la evaluación de éstas. La ergonomía participativa comienza a
partir de una visión macroergonómica, que implica el análisis
de todo el sistema de producción. Los resultados de este
análisis podrían dar lugar a cambios a gran escala en los
métodos de producción, cambios que podrían aumentar tanto
la salud y la seguridad como el beneficio y la productividad. El
análisis podría llevar también a cambios en menor escala,
como el diseño de los puestos de trabajo.

• Exámenes precolocación: La información disponible actualmente
no apoya la idea de que la selección de precolocación sea
eficaz para reducir la aparición de trastornos del hombro relacionados
con el trabajo.

• Control y vigilancia médicos: La vigilancia de los síntomas del
hombro se realiza fácilmente mediante cuestionarios normalizados
y visitas de inspección de los centros de trabajo.



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#16 Ge. Pe.

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Publicado el 23 abril 2008 - 06:39






ENCICLOPEDIA DE SALUD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO


SISTEMA MUSCULOSQUELETICO


SISTEMA ÓSEO


Continuamos....


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CODO


Eira Viikari-Juntura




Epicondilitis



La epicondilitis es un proceso doloroso que se produce en el codo,
en donde los músculos que permiten el movimiento de la muñeca
y los dedos contactan con el hueso. Cuando este proceso doloroso
se produce en la parte externa, se denomina codo de tenista
(epicondilitis externa). Cuando tiene lugar en la parte interna de
la articulación del codo, se denomina codo de golfista (epicondilitis
interna). El codo de tenista es una enfermedad bastante
frecuente en la población general, y en algunos estudios se ha
observado una alta incidencia en algunos grupos profesionales
con tareas manuales intensivas (Tabla 6.6); es más frecuente que
la epicondilitis interna.





Se cree que la epicondilitis está causada por esfuerzos repetitivos
e intensos de la muñeca y de los dedos; no obstante, estudios
controlados han dado resultados contradictorios con
respecto al papel de las tareas manuales intensivas en el desarrollo
de la enfermedad. Los traumatismos también pueden
tener su papel, y la proporción de casos ocurridos después de un
traumatismo ha oscilado entre el 0 y el 26 % en diferentes estudios.
La epicondilitis suele aparecer a partir de los 40 años de
edad, y es rara antes de los 30 años. Se sabe poco acerca de
otros factores de riesgo individuales. Una idea común acerca de
su fisiopatología es la existencia de un desgarro en la inserción
de los músculos. Los síntomas consisten en dolor, especialmente
durante los ejercicios de la mano y la muñeca; la prensión de un
objeto con el codo extendido puede ser sumamente dolorosa.
Existen varios conceptos sobre la patogenia de la epicondilitis.
La duración suele oscilar entre varias semanas y algunos meses,
tras lo cual suele producirse una recuperación completa. Entre
los trabajadores con tareas intensivas, la duración de la baja
laboral por epicondilitis se ha situado alrededor de las dos
semanas o ligeramente por encima.


Bursitis del olécranon


La bursitis del olécranon es una inflamación del saco lleno de
líquido que está situado en el lado dorsal del codo (bolsa del
olécranon). Puede estar causada por traumatismos mecánicos
repetidos (bursitis traumática o “del estudiante”). También puede
ser debida a infección o asociarse a la gota. Existen tumefacción
local y movimiento ondulante a la palpación debido a la acumulación
de líquido en la bolsa. El aumento de la temperatura
cutánea indica la existencia de un proceso infeccioso (bursitis
séptica).


Artrosis


La artrosis, o enfermedad degenerativa resultante de la degradación
del cartílago, casi nunca se observa en el codo en personas
menores de 60 años. Sin embargo, se ha encontrado una prevalencia
excesiva de artrosis en algunos grupos profesionales cuyo
trabajo conlleva la utilización intensiva de herramientas de mano
u otros trabajos manuales pesados, como los mineros del carbón y
los trabajadores de la construcción. También se han publicado
estudios válidos que no encuentran un riesgo excesivo en tales
trabajos. La artrosis del codo se ha asociado a la vibración,
aunque se cree que no es específica de la vibración.

Los síntomas son dolor local, al principio durante el movimiento
y después también en reposo, y limitación de la amplitud
de movimientos. En presencia de cuerpos libres en la articulación,
puede producirse el bloqueo de la misma. La pérdida de la
capacidad de extender la articulación por completo resulta especialmente
discapacitante. Las anomalías radiológicas observadas
consisten en el crecimiento de tejido óseo nuevo en los sitios en
que los ligamentos y tendones están en contacto con el hueso. A
veces es posible observar fragmentos sueltos de cartílago o de
hueso. La lesión del cartílago articular puede dar lugar a la
destrucción del tejido óseo subyacente y a la deformación de las
superficies articulares.

En la prevención y el tratamiento de la artrosis del codo
destaca la optimización de la carga de trabajo mediante la
mejora de las herramientas y de los métodos de trabajo, a fin
de disminuir las cargas mecánicas impuestas a la extremidad
superior, y reducir al mínimo la exposición a la vibración. Se
puede realizar tratamiento con movimientos activos y pasivos
para reducir al mínimo las limitaciones de la amplitud de
movimiento.




ANTEBRAZO, MUÑECA Y MANO


Eira Viikari-Juntura





Tenosinovitis y peritendinitis


Extensores y flexores de la muñeca y de los dedos
En la muñeca y en la mano, los tendones están rodeados por
vainas tendinosas, estructuras tubulares que contienen líquido
para proporcionar lubricación y protección al tendón. La inflamación
de la vaina tendinosa se denomina tenosinovitis. La que se
produce en el punto en que el músculo se une al tendón se denomina
peritendinitis. La tenosinovitis de la muñeca se localiza en la
zona de la vaina tendinosa de la muñeca, mientras que la peritendinitis
lo hace por encima de la zona de la vaina tendinosa en el
antebrazo. Se denomina tendinitis de inserción a una inflamación del
tendón en el lugar de unión al hueso (Figura 6.20).





La terminología de las enfermedades del tendón y de sus
estructuras adyacentes a menudo se utiliza laxamente, y en
ocasiones se ha empleado el término “tendinitis” para referirse a
todos los procesos dolorosos de la región del antebrazo-muñecamano,
con independencia del tipo de presentación clínica. En
Estados Unidos se ha utilizado un diagnóstico de amplio contenido,
el de “trastornos traumáticos acumulados” (TTA), para
denominar a todos los trastornos de los tejidos blandos de la
extremidad superior que se cree están causados, precipitados o
agravados por esfuerzos repetitivos de la mano. En Australia y
en algunos otros países se ha utilizado el diagnóstico de “lesión
por distensión repetitiva” (LTR) o “lesión por sobreuso”, mientras
que en Japón, el concepto de “trastorno profesional cervicobraquial”
(TPC) ha servido para abarcar los trastornos de los
tejidos blandos de la extremidad superior. Los dos últimos diagnósticos
incluyen también los trastornos de hombro y cuello.

La aparición de tenosinovitis o peritendinitis es muy variable
según el tipo de trabajo. Se han descrito de modo característico
incidencias altas en trabajadores de fabricación como procesadores
de alimentos, carniceros, envasadores y montadores.

Algunos estudios recientes demuestran la existencia de altas
tasas de incidencia incluso en las industrias modernas, como se
muestra en la Tabla 6.7.



Los trastornos de los tendones son más
frecuentes en la región dorsal que en la cara flexora de la
muñeca. El dolor y otros síntomas de la extremidad superior son
frecuentes también en otros tipos de tareas, como el trabajo
moderno con teclado. No obstante, los signos clínicos que
presentan estas personas rara vez son compatibles con una tenosinovitis
o una peritendinitis.

La repetición frecuente de movimientos en el trabajo y las
demandas elevadas de fuerza en la mano son poderosos factores
de riesgo, sobre todo cuando se dan conjuntamente (Silverstein,
Fine y Armstrong 1986). Sin embargo, todavía no existen
valores aceptados generalmente con relación a la repetitividad y
el uso de fuerza aceptables (Hagberg y cols. 1995). La falta de
costumbre de realizar un trabajo manual intensivo, ya sea como
trabajador nuevo o después de una ausencia del trabajo,
aumenta el riesgo. Las posturas desviadas o dobladas de la
muñeca en el trabajo y la baja temperatura ambiental también
se han considerado factores de riesgo, aunque las pruebas epidemiológicas
que lo apoyan son débiles. La tenosinovitis y la peritendinitis
se producen a todas las edades. Existen algunas
pruebas de que las mujeres podrían ser más susceptibles que los
varones (Silverstein, Fine y Armstrong 1986). No obstante, esto
ha sido difícil de investigar, ya que en muchas industrias los
trabajos que realizan hombres y mujeres son muy diferentes. La
tenosinovitis puede ser debida a infección bacteriana, y algunas
enfermedades sistémicas, como la artritis reumatoide y la gota, a
menudo se asocian a tenosinovitis. Se sabe poco acerca de otros
factores de riesgo individuales.

En la tenosinovitis, la zona de la vaina tendinosa es dolorosa,
sobre todo en sus extremos. Los movimientos del tendón están
restringidos o bloqueados, y la prensión es débil. Los síntomas a
menudo empeoran por la mañana, con mejoría de la capacidad
funcional después de realizada cierta actividad. La zona de la
vaina tendinosa presenta hiperestesia a la palpación, y también
se pueden encontrar nódulos hiperestésicos. El acto de doblar la
muñeca aumenta el dolor. La zona de la vaina tendinosa puede
estar asimismo hinchada, y el acto de doblar la muñeca hacia
atrás o adelante produce crepitación o crujidos. En la peritendinitis
a menudo es posible observar una tumefacción fusiforme en
la cara posterior del antebrazo.

La tenosinovitis de los tendones flexores de la cara palmar de
la muñeca puede producir el atrapamiento del nervio mediano
en su trayecto a través de la muñeca, dando lugar al síndrome
del túnel del carpo.

La fisiopatología en la fase aguda de la enfermedad se caracteriza
por la acumulación de líquido y de una sustancia llamada
fibrina en la vaina del tendón en la tenosinovitis, y en el paratendon
y entre las células musculares en la peritendinitis. Posteriormente
se observa crecimiento celular (Moore 1992).

Es preciso resaltar que la tenosinovitis o la peritendinitis clínicamente
identificables como profesionales sólo suponen una
proporción pequeña de los casos de dolor de muñeca y de antebrazo
en las poblaciones de trabajadores. La mayoría de ellos
buscan atención médica cuando el único hallazgo clínico es la
hipersensibilidad a la palpación. No se sabe muy bien si la fisiopatología
en tales procesos es similar a la de la tenosinovitis o la
peritendinitis.

Para prevenir la tenosinovitis y la peritendinitis es preciso
evitar los movimientos muy repetitivos y de fuerza en el trabajo.
Además de prestar atención a los métodos de trabajo, los
factores de organización del trabajo (la cantidad y el ritmo, las
pausas y las rotaciones) también determinan la carga local
impuesta a la extremidad superior, por lo que debe considerarse
asimismo la posibilidad de introducir variabilidad en el trabajo
mediante la modificación de estos factores. Los trabajadores
nuevos y los que vuelven al trabajo después de una baja o que
cambian de tarea se deben acostumbrar gradualmente al trabajo
repetitivo.

En los trabajadores industriales con tareas manuales grandes,
la duración típica de la baja laboral por tenosinovitis o peritendinitis
ha sido de unos diez días. El pronóstico de ambos
procesos suele ser bueno, y la mayoría de los trabajadores
pueden reanudar sus tareas laborales previas.


Tenosinovitis de De Quervain


La tenosinovitis de De Quervain es una tenosinovitis estenosante
(o constrictora) de las vainas tendinosas de los músculos que
extienden y separan (abducen) el pulgar en la cara externa de la
muñeca. El proceso aparece al principio de la niñez y en cualquier
edad posterior. Suele ser más frecuente en el sexo femenino.
Se han sugerido como factores causales los movimientos repetitivos
de la muñeca y los traumatismos contusos, aunque no se ha
realizado una investigación epidemiológica.

Los síntomas son dolor local en la muñeca y debilidad para la
prensión. El dolor se extiende en ocasiones al pulgar o al antebrazo.

Existe hipersensibilidad y finalmente un engrosamiento a
la palpación en el lugar de la constricción. En ocasiones son visibles
engrosamientos nodulares. Al doblar la muñeca hacia el
meñique con el pulgar flexionado hacia la palma (prueba de
Finkelstein) se agudizan los síntomas. En algunos casos se
observa engatillado o chasquido al mover el pulgar.
Los cambios anatomopatológicos consisten en engrosamiento
de las capas externas de las vainas tendinosas. El tendón puede
estar constreñido y mostrar un aumento de tamaño más allá del
punto de constricción.


Tenosinovitis estenosante de los dedos


Las vainas tendinosas de los tendones flexores de los dedos se
mantienen próximas a los ejes de las articulaciones mediante
bandas tensas denominadas poleas . Las poleas pueden engrosarse,
y el tendón mostrar una tumefacción nodular más allá de la
polea, lo que ocasiona una tenosinovitis estenosante, a menudo
acompañada de bloqueo doloroso o de dedo en resorte. Para referirse
a estas situaciones se han utilizado las denominaciones de
dedo en resorte o pulgar en resorte.

Las causas del dedo en resorte son en gran parte desconocidas.

Algunos casos producidos en la primera infancia es
probable que sean congénitos, y otros parecen surgir después de
un traumatismo. Se ha postulado que el dedo en resorte está
causado por movimientos repetitivos, aunque no se han realizado
estudios epidemiológicos para comprobarlo.

El diagnóstico se basa en la presencia de tumefacción local,
engrosamiento nodular eventual y chasquido o bloqueo. El
proceso a menudo se encuentra en la palma, a nivel de las
cabezas de los metacarpianos (los nudillos), aunque puede
ocurrir también en cualquier otro lugar y en localizaciones
múltiples.


Artrosis


La prevalencia de artrosis detectable radiológicamente en la
muñeca y la mano es rara en la población normal menor de 40
años, y más frecuente en varones (Kärkkäinen 1985). A partir de
los 50 años, la artrosis de la mano es más frecuente en las
mujeres. El trabajo manual pesado, con o sin exposición a vibraciones
de baja frecuencia (menos de 40 Hz), se ha asociado,
aunque no de forma constante, a una prevalencia excesiva de
artrosis de muñeca y mano. No se ha informado de un exceso de
patología articular para frecuencias de vibración más altas
(Gemne y Saraste 1987).

La artrosis de la primera articulación entre la base del pulgar
y la muñeca (articulación carpometacarpiana) es bastante
frecuente en la población general, y más en el sexo femenino. La
artrosis es menos frecuente en los nudillos (articulaciones metacarpofalángicas),
con la excepción de la articulación metacarpofalángica
del pulgar. No se conoce bien la etiología de estos
trastornos.

Los cambios artrósicos son frecuentes en las articulaciones
más próximas a la punta de los dedos (articulaciones interfalángicas
distales de los dedos), en las que la prevalencia ajustada
para la edad de cambios detectables radiológicamente (leves a
intensos) en los diferentes dedos oscila entre el 9 y el 16 % para
los varones y entre el 13 y el 22 % en las mujeres de una población
normal. La artrosis interfalángica distal puede detectarse en
la exploración clínica como crecimientos nodulares de las articulaciones,
denominados nódulos de Heberden. En un estudio
sueco de población realizado en mujeres y varones de 55 años de
edad se detectaron nódulos de Heberden en el 5 % de los
varones y en el 28 % de las mujeres. La mayoría de los sujetos
mostraron cambios en ambas manos. La presencia de nódulos
de Heberden mostró una correlación con el trabajo manual
pesado (Bergenudd, Lindgärde y Nilsson 1989).

La carga articular asociada a la manipulación de herramientas,
los movimientos repetitivos de la mano y el brazo, posiblemente
junto con traumatismos menores, la carga de las
superficies articulares en las posturas extremas y el trabajo estático
se han considerado posibles factores causales de la artrosis
de muñeca y mano. Aunque no se ha considerado a la artrosis
específica de la vibración de baja frecuencia, es posible que los
siguientes factores también intervengan: lesión del cartílago articular
por choques de la herramienta, carga articular adicional
asociada a una mayor necesidad de estabilización de la articulación
inducida por la vibración, el reflejo de vibración tónica y
una prensión más fuerte de la herramienta inducida cuando la
sensibilidad táctil está disminuida por la vibración (Gemne y
Saraste 1987).

Los síntomas de artrosis consisten en dolor durante el movimiento
en las fases iniciales, y posteriormente también durante
el reposo. La limitación del movimiento en la muñeca no interfiere
de forma acusada las actividades laborales ni otras actividades
de la vida diaria, mientras que la artrosis de las
articulaciones de los dedos puede interferir en la capacidad de
prensión.

Para evitar la artrosis deben desarrollarse herramientas que
ayuden a disminuir el trabajo manual pesado. También debe
reducirse al mínimo la vibración de las herramientas.


Síndrome compartimental


Los músculos, nervios y vasos sanguíneos del antebrazo y de la
mano está situados en compartimientos específicos limitados por
huesos, membranas y otros tejidos conjuntivos. Se entiende por
síndrome compartimental un proceso en el que la presión intracompartimental
aumenta de forma constante o repetida hasta un
punto en que las estructuras compartimentales pueden resultar
lesionadas (Mubarak 1981). Esto puede ocurrir después de un
traumatismo, como una fractura o una lesión por aplastamiento
del brazo. El síndrome compartimental después de un ejercicio
intenso de los músculos es una enfermedad bien conocida de la
extremidad inferior. También se han descrito algunos casos de
síndrome compartimental por el ejercicio en el antebrazo y la
mano, aunque la causa de estos procesos se desconoce. No se han
definido criterios diagnósticos aceptados en general ni indicaciones
terapéuticas. Los trabajadores afectados han realizado por
lo general un trabajo manual intenso, aunque no se han publicado
estudios epidemiológicos sobre la asociación entre el trabajo
y estas enfermedades.

Los síntomas del síndrome compartimental son tensión de los
límites aponeuróticos del compartimiento, dolor durante la
contracción muscular y, posteriormente, también durante el
reposo, y debilidad muscular. A la exploración clínica, la zona
del compartimiento está hipersensible, dolorosa al estiramiento
pasivo, y puede haber una disminución de la sensibilidad en la
distribución de los nervios que pasan por el compartimiento.

Para confirmar el diagnóstico se han realizado mediciones de la
presión intracompartimental durante el reposo, en actividad y
después de ella, aunque no existe un acuerdo completo en
cuanto a los valores normales.

La presión intracompartimental aumenta cuando lo hace el
volumen del contenido en el compartimiento rígido. Ello va
seguido de un aumento de la presión venosa y de una disminución
de la diferencia entre las presiones arterial y venosa, lo que
a su vez afecta al aporte de sangre al músculo. A continuación
existen producción anaerobia de energía y lesión muscular.
La prevención del síndrome compartimental por esfuerzo
consiste en evitar o restringir la actividad causante de los
síntomas hasta un nivel tolerable.


Trombosis de la arteria cubital (síndrome del martillo
hipotenar)



La arteria cubital puede sufrir daño, con la consiguiente trombosis
y oclusión del vaso, en el canal de Guyon, situado en la cara
interna (cubital) de la palma. A menudo la enfermedad va precedida
de una historia de traumatismos repetidos sobre la cara
cubital de la palma (eminencia hipotenar), como pueden ser el
martilleo intenso o la utilización de la eminencia hipotenar como
si fuera un martillo (Jupiter y Kleinert 1988).

Los síntomas consisten en dolor y calambres, así como intolerancia
al frío de los dedos cuarto y quinto. También puede
haber trastornos dolorosos del tipo de dolor sordo, hormigueo y
entumecimiento, pero el rendimiento de los músculos suele ser
normal. A la exploración clínica es posible observar frialdad y
palidez del cuarto y quinto dedos, así como cambios nutricionales
de la piel. La prueba de Allen suele ser positiva, lo que
indica que tras la compresión de la arteria radial no se produce
flujo sanguíneo a la palma a través de la arteria cubital. En la
región hipotenar se puede encontrar una masa hiperestésica
palpable.


Contractura de Dupuytren


La contractura de Dupuytren es un acortamiento progresivo
(fibrosis) de la aponeurosis palmar (tejido conjuntivo que une los
tendones flexores de los dedos) de la mano, que da lugar a una
contractura permanente de los dedos en flexión. Es un proceso
frecuente en las personas del norte de Europa, que afecta al 3 %
aproximadamente de la población general. La prevalencia suele
ser el doble en los varones que en las mujeres, llegando hasta el
20 % en los varones mayores de 60 años. La contractura de
Dupuytren se asocia a epilepsia, diabetes tipo I, consumo de
alcohol y tabaquismo. Existen pruebas de una relación entre la
exposición a la vibración procedente de herramientas manuales y
la contractura de Dupuytren. La presencia de la enfermedad se
ha asociado también a lesiones aisladas y al trabajo manual
pesado. Existen algunos datos en apoyo de una asociación entre
este último y la contractura de Dupuytren, mientras que el papel
de la lesión aislada no se ha investigado adecuadamente (Liss y
Stock 1996).

La modificación fibrótica aparece primero como un nódulo.
Posteriormente, la aponeurosis se engrosa y acorta, formando
una unión en forma de cordón con el dedo. Al avanzar el
proceso, los dedos quedan en flexión permanente. Los primeros
en afectarse suelen ser el quinto y cuarto dedos, aunque también
pueden serlo otros. En la cara posterior de los dedos pueden
verse abultamientos en los nudillos.


Quistes sinoviales de muñeca y mano


Un ganglión es un pequeño saco blando lleno de líquido; los
quistes sinoviales representan la mayor parte de todos los tumores
de tejidos blandos de la mano. Los quistes sinoviales son
frecuentes, aunque no se conoce su prevalencia en poblaciones;
en poblaciones clínicas, las mujeres han mostrado una prevalencia
algo mayor que los varones, y han estado representados
tanto los niños como los adultos. Existe controversia acerca de las
causas de los quistes sinoviales. Algunos autores los consideran
congénitos, mientras que otros opinan que en su desarrollo
pueden intervenir los traumatismos agudos o repetidos. También
existen diversas opiniones en cuanto al proceso de su desarrollo
(Angelides 1982).

La localización más típica del ganglión es en la cara exterior
del dorso de la muñeca (ganglión dorsorradial), donde se puede
presentar como una formación blanda claramente visible.
Un ganglión dorsal más pequeño puede pasar inadvertido si no
se flexiona marcadamente la muñeca. El ganglión palmar de
la muñeca (situado en la cara palmar de ésta) se localiza
típicamente en el lado exterior del tendón del flexor radial de la
muñeca. El tercer tipo de ganglión en cuanto a frecuencia se
sitúa en la polea de la vaina del tendón flexor de los dedos, a
nivel de los nudillos. Un ganglión palmar de la muñeca puede
producir el atrapamiento del nervio mediano en la muñeca,
dando lugar a un síndrome del túnel de carpo. En raros casos,
un ganglión puede localizarse en el canal cubital (canal de
Guyon) en la parte interior de la palma y causar el atrapamiento
del nervio cubital.

Los síntomas de los tumores sinoviales de la muñeca son dolor
local típico durante el esfuerzo, así como posturas desviadas de
la muñeca. Los tumores sinoviales de la palma y de los dedos
suelen resultar dolorosos durante la prensión.


Trastornos del control motor de la mano (calambre
del escritor)




El temblor y otros movimientos incontrolados pueden alterar las
funciones de la mano que requieren una alta precisión y control,
como la escritura, el montaje de piezas pequeñas y el tañido de
instrumentos musicales. La forma clásica del trastorno es el
calambre del escritor cuya tasa de aparición se desconoce. Afecta a
ambos sexos y parece ser habitual en los decenios tercero, cuarto
y quinto de la vida.

No se conocen por completo las causas del calambre del
escritor y de los trastornos relacionados. Se ha sugerido una
predisposición hereditaria. Estos procesos se consideran en la
actualidad una forma de distonía específica de la tarea. (Las
distonías son un grupo de trastornos caracterizados por contracciones
musculares involuntarias permanentes, que provocan
movimientos de giro repetitivos o posturas anormales.) En los
pacientes con calambre del escritor no se han descrito pruebas
anatomopatólogicas de enfermedad cerebral. Investigaciones
electrofisiológicas han revelado una activación anormalmente
prolongada de los músculos que participan en la escritura, así
como una activación excesiva de los músculos que no intervienen
directamente en ella (Marsden y Sheehy 1990).

En el calambre del escritor aparece un espasmo muscular, por
lo general indoloro, inmediatamente o poco después de
comenzar a escribir. Los dedos, la muñeca y la mano pueden
adoptar posturas anormales, y la pluma a menudo se sujeta con
una fuerza excesiva. La situación neurológica puede ser normal.

En algunos casos se observa una mayor tensión o temblor del
brazo afectado.

Algunas de las personas que padecer este proceso aprenden a
escribir con la mano no dominante, y una pequeña proporción
de estos presentan también calambres en dicha mano no dominante.
La curación espontánea del calambre del escritor es rara.







#17 Ge. Pe.

Ge. Pe.

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Publicado el 25 abril 2008 - 01:13



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CADERA Y RODILLA




Eva Vingård




La articulación de la cadera es una enartrosis rodeada de ligamentos,
músculos potentes y bolsas. La articulación soporta peso
y posee una elevada estabilidad intrínseca junto con una gran
amplitud de movimiento. En las personas jóvenes, el dolor en la
región de la cadera se suele originar en los músculos, las inserciones
tendinosas o las bolsas, mientras que en las personas de
más edad el principal trastorno causante de dolor de cadera es la
artrosis.

La rodilla es una articulación de carga de gran importancia
para caminar, mantenerse en pie, doblarse, encorvarse y acuclillarse.

La rodilla es bastante inestable, y depende para el
apoyo de ligamentos y músculos potentes, como se muestra
en la Figura 6.21.






En la rodilla existen dos articulaciones, la
femorotibial y la femororrotuliana. En los lados interno y
externo de la articulación existen fuertes ligamentos, y en el
centro de la articulación femorotibial se encuentran los
ligamentos cruzados, que proporcionan estabilidad y ayudan a
la función mecánica normal de la rodilla. Los meniscos son
estructuras fibrocartilaginosas curvas situadas entre el fémur
(cóndilos femorales) y la tibia (platillo tibial). La articulación de
la rodilla es estabilizada y fortalecida por músculos que se
originan por encima de la articulación de la cadera y en la
diáfisis femoral y que se insertan en estructuras óseas situadas
debajo de la articulación. Alrededor de la articulación de la
rodilla existe una cápsula sinovial, y la articulación está protegida
por varias bolsas.

Todas estas estructuras se lesionan fácilmente por traumatismos
o por el uso excesivo, y el tratamiento médico por dolor
de rodilla es bastante frecuente. La artrosis de la rodilla es un
trastorno común en el anciano que causa dolor y discapacidad.

En las personas jóvenes son bastante frecuentes la bursitis rotuliana
y los síndromes de dolor femororrotuliano como el pes anserinus
doloroso.


Artrosis


La artrosis es un trastorno articular degenerativo frecuente, en el
cual el cartílago resulta más o menos destruido y la estructura del
hueso subyacente está afectada. En ocasiones se acompaña de
pocos síntomas, pero por lo general se produce dolor, cambios en
la capacidad de trabajo y una menor calidad de vida. Es posible
observar cambios articulares en las radiografías, y la persona que
la padece suele acudir al médico por dolor, presente incluso en
reposo, y disminución de la amplitud de movimiento. En los casos
graves, la articulación puede quedar totalmente rígida, e incluso
destruida. En la actualidad está bien desarrollado el tratamiento
quirúrgico para sustituir la articulación destruida por una
prótesis.

El estudio de las causas de la artrosis de cadera es difícil. El
comienzo del trastorno suele ser difícil de determinar, y el desarrollo
es por lo general lento e insidioso (es decir, la persona no
sabe necesariamente que está ocurriendo). El criterio de valoración,
con fines de investigación, puede ser diferente, y oscilar
desde pequeños cambios radiológicos hasta trastornos sintomáticos
que precisen cirugía. De hecho, los criterios de valoración
utilizados para identificar el proceso pueden diferir debido a las
diferentes tradiciones existentes en los distintos países, e incluso
entre las diferentes clínicas en la misma ciudad. Estos factores
causan problemas al interpretar los estudios de investigación.

La investigación epidemiológica trata de identificar asociaciones
entre exposiciones como la carga física y consecuencias
como la artrosis. Cuando se combinan con otros conocimientos,
es posible encontrar asociaciones que podrían considerarse
causales, aunque la cadena causa-efecto es complicada. La
artrosis es frecuente en todas las poblaciones, y es preciso
recordar que el proceso se da en personas sin exposiciones de
riesgo conocidas, mientras que existen sujetos sanos en el grupo
sometido a exposiciones de mucho riesgo y bien conocidas.

Algunos de los contribuyentes a esta situación pueden ser las vías
desconocidas entre la exposición y el trastorno, los factores sanitarios
desconocidos, los factores genéticos y las fuerzas de
selección.


Factores de riesgo individuales


Edad:

La aparición de artrosis aumenta con la edad. Se ha realizado
investigación radiológica de la artrosis de diferentes articulaciones,
sobre todo de rodilla y de cadera, en diferentes
poblaciones, y se ha encontrado que la incidencia varía. La explicación
podría radicar en diferencias étnicas o en variaciones de
las técnicas de investigación y de los criterios diagnósticos.


Enfermedades y cambios congénitos y del desarrollo:

Los cambios precoces sufridos por la articulación, como las malformaciones
congénitas, los causados por infecciones y similares, dan lugar a
una progresión más temprana y rápida de la artrosis de cadera.
Las piernas en O (genu varum) y las piernas en X (genu valgum)
producen una distribución no uniforme de fuerzas sobre la articulación
de la rodilla, por ejemplo, que puede tener cierta
importancia para el desarrollo de artrosis.


Herencia:

En la artrosis están presentes factores hereditarios.
Por ejemplo, la artrosis de cadera es una enfermedad rara en la
personas de origen asiático, pero es más frecuente en la raza
blanca, lo que sugiere un factor hereditario. La artrosis de tres o
más articulaciones se denomina artrosis generalizada y presenta
un patrón hereditario. Las vías hereditarias de la artrosis de
rodilla no se conocen bien.


Sobrepeso:

El sobrepeso probablemente cause artrosis de rodilla
y de cadera. La relación entre sobrepeso y artrosis de rodilla se
ha demostrado en grandes estudios epidemiológicos realizados
en la población general, como la encuesta nacional de análisis
de la salud y la nutrición de Estados Unidos (National Health
and Nutrition Examination Survey, (NHANES) y el estudio de
Framingham. La asociación era máxima en las mujeres, aunque
existía incluso en los varones (Anderson y Felson 1988; Felson y
cols. 1988).



Traumatismos:

Los accidentes o las causas de traumatismos o
lesiones, en especial los que interfieren en la mecánica y la circulación
de la articulación y sus ligamentos, pueden dar lugar a
artrosis precoz.



Sexo y utilización de estrógenos:

La artrosis de cadera y rodillaparece tener una distribución
similar en ambos sexos.

A partir de un estudio en participantes femeninas del estudio de
Framingham, se llegó a la conclusión de que la utilización de
estrógenos en las mujeres se asociaba a un efecto protector
moderado, pero no significativo, frente a la artrosis de la rodilla
(Hannan y cols. 1990).


Carga mecánica


Estudios experimentales en monos, conejos, perros y ovejas han
demostrado que las fuerzas de compresión sobre una articulación,
en especial cuando se mantiene en una posición extrema,
con o sin cargas de desplazamiento simultáneas pueden dar lugar
a cambios en el cartílago y el hueso similares a los de la artrosis
en el ser humano.


Actividades deportivas:

La práctica de deportes puede aumentar
la carga sobre diferentes articulaciones. T
ambién está aumentadoel riesgo de traumatismos.
Por otra parte, no obstante, almismo tiempo se
desarrollan una buena función y coordinación
musculares. Se dispone de pocos datos sobre si la participación
en deportes previene los traumatismos o es perjudicial para las
articulaciones. Los datos obtenidos de estudios científicos
solventes son muy limitados, y algunos se describen aquí.

Algunos estudios realizados en jugadores de fútbol han demostrado
que tanto los profesionales como los aficionados presentan
más artrosis de cadera y rodilla que la población masculina
general. Por ejemplo, en un estudio sueco realizado en varones
de 50 a 70 años con artrosis grave en comparación con varones
sanos del mismo grupo de edad, se demostró que los varones
con artrosis habían participado más en actividades deportivas en
su juventud. Los más perjudiciales parecían ser los deportes en
pista y campo, los de raqueta y el fútbol (Vingård y cols. 1993).

En la literatura científica existen otros estudios que no han
demostrado diferencias entre los deportistas y las personas que
no realizan deporte. Sin embargo, la mayoría están realizados en
deportistas todavía en activo y, por tanto, no son concluyentes.


Factores de carga de trabajo


La etiología de la artrosis de la rodilla y la cadera es, como en
todas las enfermedades, compleja y multifactorial. Estudios
recientes bien realizados han demostrado que la carga física sobre
la articulación provocada por exposiciones laborales desempeñará
un papel como causa contribuyente al desarrollo de una
artrosis prematura.

La mayor parte de los estudios epidemiológicos relativos a la
carga de trabajo físico son transversales y realizados en grupos
profesionales, sin evaluación de las exposiciones individuales.

Estos graves problemas metodológicos hacen extremadamente
difícil la generalización de los resultados de tales estudios. En
varios estudios se ha observado que los agricultores presentan
más artrosis de cadera que otros grupos profesionales. En un
estudio realizado en Suecia en 15.000 agricultores, se preguntó a
sus esposas y a otros trabajadores agrícolas por anteriores
exploraciones radiológicas en las que se pudiera ver la articulación
de la cadera. Se estudiaron las articulaciones de la cadera
de los 565 varones y 151 mujeres que habían sido examinados,
utilizando los mismos criterios y el mismo investigador que en
un estudio de población realizado en Suecia en 1984. La distribución
de la artrosis de cadera en los agricultores varones y en la
población masculina de Malmoe se muestra en la Tabla 6.8
(Axmacher y Lindberg 1993).

Se ha observado que, además de los agricultores, los trabajadores
de la construcción, procesadores de alimentos (trabajadores
en molinos de grano, carniceros y preparadores de carne),
bomberos, carteros, trabajadores de astilleros y bailarines profesionales
de ballet presentan un mayor riesgo de artrosis de
cadera. Es importante tener en cuenta que una denominación
profesional no describe adecuadamente por sí sola el estrés ejercido
sobre una articulación, ya que el mismo tipo de trabajo
puede significar cargas diferentes para distintos trabajadores.

Además, la carga que interesa en un estudio es la presión exacta
ejercida sobre una articulación. En un estudio realizado en
Suecia se ha cuantificado retrospectivamente la carga de trabajo
físico mediante entrevistas individuales (Vingård y cols. 1991).

Los varones muy expuestos a cargas físicas debido a sus ocupaciones
hasta los 49 años de edad presentaban un riesgo mayor
del doble de padecer artrosis de cadera que aquellos con exposición
baja. Tanto las exposiciones dinámicas, como el levantamiento
de grandes pesos, como la exposición estática, en forma
de permanencia prolongada en posición sentada y girada, parecieron
ser igualmente perjudiciales para la articulación.

Se ha observado que el riesgo de artrosis de rodilla está
aumentado en los mineros del carbón, estibadores, trabajadores
de astilleros, soladores e instaladores de moquetas y otros trabajadores
de la construcción, bomberos, agricultores y limpiadores.

Las exigencias físicas de moderadas a intensas en el trabajo, la
flexión las rodillas y las lesiones traumáticas aumentan el riesgo.

En otro estudio inglés realizado en 1968 se observó que los
estibadores padecían más artrosis de la rodilla que los funcionarios
con ocupaciones sedentarias (Partridge y Duthie 1968).

En Suecia, Lindberg y Montgomery investigaron a los trabajadores
de un astillero y los compararon con oficinistas y maestros
(Lindberg y Montgomery 1987). Padecían gonartrosis el
3,9 % de los trabajadores de astilleros, en comparación con el
1,5 % de los oficinistas y maestros.




En Finlandia, Wickström comparó trabajadores del hormigón
armado con pintores, pero no encontró diferencias en cuanto a
discapacidad de las rodillas (Wickström y cols. 1983). En un
estudio finlandés posterior se compararon los trastornos de
rodilla en soladores e instaladores de moqueta y en pintores
(Kivimäki, Riihimäki y Hänninen 1992). Tanto el dolor como
los accidentes de rodilla y las formas de uso (tratamiento) de las
rodillas, así como la presencia de osteofitos alrededor de la
rótula, fueron más frecuentes en los soladores e instaladores de
moqueta que en los pintores. Los autores sugieren que el trabajo
arrodillado aumenta el riesgo de padecer trastornos de rodilla, y
que los cambios radiográficos observados podrían ser un signo
inicial de degeneración de la rodilla.

En Estados Unidos se examinaron los factores asociados al
proceso en la primera encuesta nacional de análisis de la salud y
la nutrición (NHANES 1) para un total de 5.193 varones y
mujeres de 35 a 74 años de edad, de los cuales 315 contaban con
diagnóstico radiográfico de artrosis de rodilla, (Anderson 1988).

Al investigar la carga en el trabajo, los autores caracterizaron las
demandas físicas y la tensión por inflexión de las rodillas a partir
de las denominaciones profesionales del diccionario de profesiones
del Departamento de Trabajo de Estados Unidos. En
ambos sexos, las personas en las que la descripción de sus
trabajos incluía la flexión frecuente de las rodillas tenían un
riesgo de desarrollar una artrosis de rodilla más de dos veces
superior al de las que no realizaban tales trabajos. Al controlar
la edad y el peso en el análisis estadístico, los autores observaron
que el 32 % de las artrosis de rodilla que se producían en estos
trabajadores eran atribuible al tipo de trabajo.

En el estudio de Framingham de Estados Unidos se realizó un
seguimiento epidemiológico durante más de 40 años a personas
de Framingham, ciudad situada en las afueras de Boston (Felson
1990). Se comunicó la situación laboral en los períodos 1948-51
y 1958-61, y los resultados de los estudios radiológicos de
búsqueda de artrosis de rodilla durante los años 1983-85. Se
caracterizó el trabajo de cada persona por su nivel de demanda
física y según estuviera asociado o no a la flexión de las rodillas.

En este estudio también se observó que el riesgo de desarrollar
artrosis de rodilla era doble en las personas que flexionaban
mucho las rodillas y soportaban unas demandas físicas al menos
medias en su trabajo.

En un estudio realizado en California se evaluaron los papeles
de la actividad física, la obesidad y las lesiones de rodillas en el
desarrollo de artrosis grave de rodilla (Kohatsu y Schurman
1990). En el estudio se analizaron 46 personas con gonartrosis y
46 personas sanas de la misma comunidad. Las personas con
artrosis tenían una probabilidad dos o tres veces mayor que los
controles de haber realizado un trabajo moderado o pesado en
etapas anteriores de su vida, y una probabilidad 3,5 veces mayor
de haber sido obesos a los 20 años de edad. Presentaban
también una probabilidad cinco veces mayor de haber padecido
una lesión de rodilla. No se observaron diferencias en las actividades
de tiempo libre en los dos grupos.

En un estudio sueco de cohorte basado en registros (Vingärd y
cols. 1991) fueron estudiados sujetos nacidos entre 1905 y 1945,
residentes en 13 de los 24 condados de Suecia en 1980 y que
figuraban que habían desempeñado la misma profesión manual
en los censos de 1960 y 1970. Las ocupaciones manuales desarrolladas
fueron clasificadas a continuación según se asociaran a
una carga alta (superior a la media) o baja (inferior a la media)
de la extremidad inferior. Durante 1981, 1982 y 1983 se determinó
si la población del estudio solicitó atención hospitalaria
por artrosis de rodilla. Entre los varones, los bomberos,
agricultores y trabajadores de la construcción presentaron un
riesgo relativo elevado de desarrollar artrosis de rodilla. Entre las
mujeres, se observó que el mayor riesgo lo presentaban las
limpiadoras.


Condromalacia rotuliana


Un tipo especial de artrosis es la condromalacia rotuliana, que
casi siempre comienza en la juventud. Se trata de un cambio
degenerativo del cartílago de la superficie posterior de la rótula.
Los síntomas son dolor de rodilla, sobre todo al flexionarla. La
rótula está muy sensible a la percusión, y sobre todo si se ejerce
presión sobre ella. El tratamiento es el entrenamiento del
músculo cuádriceps y, en los casos graves, la cirugía. No está clara
su conexión con las actividades laborales.


Bursitis rotuliana


En la rodilla existe una bolsa entre la piel y la rótula. La bolsa
(bursa), que es un saco que contiene líquido, puede verse sometida
a presión mecánica al arrodillarse y, por tanto, resultar inflamada.
Los síntomas consisten en dolor y tumefacción. Se puede
aspirar una cantidad importante de líquido seroso de la bolsa.

Este trastorno es bastante frecuente en los grupos profesionales
que se arrodillan con frecuencia. Kivimäki (1992) ha investigado
mediante ecografía los cambios en los tejidos blandos de la parte
anterior de la rodilla en dos grupos profesionales. Entre los soladores
e instaladores de moqueta, el 49 % presentaba engrosamiento
de la bolsa prerrotuliana o infrarrotuliana superficial, en
comparación con el 7 % observado entre los pintores.


Bursitis del pes anserinus (pata de ganso)


El pes anserinus o pata de ganso está formado por los tendones de
los músculos sartorio, semimembranoso y recto interno en la cara
interna de la articulación de la rodilla. Bajo el punto de inserción
de estos tendones existe una bolsa que se puede inflamar. El dolor
aumenta con la extensión forzada de la rodilla.


Bursitis trocantérea


La cadera tiene numerosas bolsas que la rodean. La bolsa trocantérea
se sitúa entre el tendón del glúteo mayor y la prominencia
posterolateral del trocánter mayor (al otro lado de la cadera). El
dolor en esta zona suele recibir el nombre de bursitis trocantérea.
En ocasiones se trata de una verdadera bursitis. El dolor puede
irradiarse hacia el muslo y simular un dolor ciático.

En teoría es posible que una postura laboral especial ocasione
el trastorno, pero no existen investigaciones científicas en este
sentido.


Meralgia parestésica (enfermedad de Bernhardt)


La meralgia parestésica pertenece a los trastornos por atrapamiento,
y su causa probablemente sea un atrapamiento del nervio
femorocutáneo lateral en el punto de salida de éste entre los
músculos y las aponeurosis por encima del borde de la pelvis
(espina iliaca anterosuperior). El paciente presentará dolor en la
cara frontal y lateral del muslo. Este trastorno puede ser realmente
difícil de curar. Se han utilizado diferentes remedios, desde
analgésicos hasta cirugía, con éxito variable. Dada la existencia
de exposiciones profesionales que pueden ocasionar presión
contra el nervio, este proceso puede ser una enfermedad profesional.

Aunque existen casos puntuales, no se han realizado investigaciones
epidemiológicas para comprobarlo.


________________________________________________________







#18 Ge. Pe.

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Publicado el 27 abril 2008 - 11:12





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ENCICLOPEDIA DE SALUD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO


SISTEMA MUSCULOSQUELETICO


SISTEMA ÓSEO


Continuamos....


____________________________________________________





PIERNA, TOBILLO Y PIE


Jarl-Erik Michelsson




En general, el dolor es el síntoma principal en los trastornos de la
pierna, el tobillo y el pie. A menudo sigue al ejercicio y puede ser
agravado por éste. Son problemas frecuentes en estos trastornos
la debilidad muscular, el déficit neurológico, los problemas para
la adaptación del calzado, la inestabilidad o rigidez de las articulaciones
y las dificultades para caminar y correr.

Las causas de los problemas suelen ser multifactoriales,
aunque casi siempre proceden de factores biomecánicos, infecciones
y/o enfermedades sistémicas. Las deformidades del pie, la
rodilla o la pierna, los cambios óseos y/o de los tejidos blandos
que siguen a una lesión, la tensión excesiva como las producidas
por el uso repetitivo, la inestabilidad o la rigidez y el calzado
inadecuado son causas habituales de estos síntomas. Pueden
producirse infecciones óseas o de tejidos blandos. La diabetes,
las enfermedades reumáticas, la psoriasis, la gota y los trastornos
de la circulación sanguínea a menudo producen estos síntomas
en la extremidad inferior.

Además de la historia, siempre es necesaria una exploración
clínica adecuada. Se examinarán cuidadosamente las posibles
deformidades y alteraciones de la función, la circulación
sanguínea y la situación neurológica. También puede estar indicado
el análisis de la marcha. Los estudios mediante radiografías
simples, TC, RM, ecografía, ENMG, imágenes vasculares y
pruebas sanguíneas pueden contribuir al diagnóstico anatomopatológico
y etiológico, así como al tratamiento.

Principios de tratamiento .

El tratamiento irá dirigido siempre a la
eliminación de la causa. Excepto en los traumatismos, el tratamiento
principal suele ser conservador. Si es posible, se corregirán
las deformidades mediante el calzado y/o las ortosis
adecuadas. A menudo resulta beneficioso el consejo ergonómico
adecuado, incluida la corrección de la mala forma de caminar o
de correr. Pueden estar indicadas la disminución de la carga
excesiva, la fisioterapia, los antiinflamatorios y, en raros casos,
una corta inmovilización, así como el rediseño del trabajo.

También puede estar indicada la cirugía en algunos traumatismos
agudos, sobre todo para algunos síntomas persistentes
que no han mejorado con el tratamiento conservador, aunque es
necesaria la valoración médica específica en cada caso.


Tendinitis del tendón de Aquiles


El trastorno suele ser debido a un uso excesivo del tendón de
Aquiles, que es el tendón más fuerte del cuerpo humano y se
encuentra en la pierna/tobillo. El tendón está expuesto a una
carga excesiva, sobre todo en los deportes, lo que da lugar a
cambios anatomopatológicos inflamatorios y degenerativos del
tendón y de los tejidos circundantes, bolsas y paratendon. En los
casos graves puede producirse una rotura completa. Son factores
predisponentes el calzado inadecuado, la mala alineación y las
deformidades del pie, la debilidad o rigidez de los músculos de la
pantorrilla, la carrera sobre superficies duras o irregulares y el
entrenamiento intensivo. Ocasionalmente se produce tendinitis
del tendón de Aquiles en algunas enfermedades reumáticas,
después de fracturas de la pierna o el pie, en algunas enfermedades
metabólicas y después de un trasplante renal.

El dolor y la tumefacción en la región del tendón del
calcáneo, el tendón de Aquiles, son síntomas bastante frecuentes,
sobre todo en los deportistas. El dolor está localizado en el
tendón o en su unión al calcáneo.

La tendinitis del tendón de Aquiles es más frecuente en los
varones. Los síntomas son más habituales en los deportes recreativos
que en las competiciones profesionales. Los deportes de
carrera y salto en especial son los más proclives a causar tendinitis
del tendón de Aquiles.

El tendón está hiperestésico, a menudo nodular, con tumefacción,
y es fibrótico. También puede haber microrrupturas. La
exploración clínica se puede apoyar sobre todo en la RM y la
ecografía. Ambas son superiores a la TC para la visualización de
la región y de la calidad de los cambios en los tejidos blandos.

El calzado adecuado en caso de mala alineación, los dispositivos
de ortosis y el consejo sobre un correcto entrenamiento
biomecánico pueden prevenir el desarrollo de la tendinitis del
tendón de Aquiles. En presencia de síntomas a menudo tiene
éxito el tratamiento conservador: evitar el entrenamiento excesivo,
utilizar calzado adecuado que eleve el talón y amortigüe los
choques, fisioterapia, antiinflamatorios, estiramiento y fortalecimiento
de los músculos de la pantorrilla.


Bursitis calcánea


El dolor detrás del talón, que por lo general se agrava al caminar,
casi siempre está causado por una bursitis calcánea, a menudo
asociada a una tendinitis del tendón de Aquiles. El trastorno se
puede encontrar en ambos talones y aparecer a cualquier edad.
En los niños, la bursitis calcánea a menudo se combina con una
exostosis o una osteocondritis del calcáneo.

La causa de este trastorno es en la mayor parte de los casos un
calzado inadecuado con un talón estrecho o duro. En los deportistas,
la carga excesiva de la región del talón, como ocurre
durante la carrera, puede provocar una tendinitis del tendón de
Aquiles y una bursitis retrocalcánea. La deformidad de la parte
posterior del pie es un factor predisponente. No suele haber
infección.

A la exploración, el talón hiperestésico está engrosado y la
piel puede estar roja. A menudo existe una curvatura hacia
dentro de la parte posterior del pie. Las radiografías son importantes,
en especial para el diagnóstico diferencial, y pueden
revelar cambios en el calcáneo (p. ej., enfermedad de Sever, fracturas
osteocondrales, osteofitos, tumores óseos y osteítis). En casi
todos los casos la historia y la exploración clínica se apoyarán en
una RM o una ecografía. Una bursografía retrocalcánea proporcionará
más datos en los casos crónicos.

Los síntomas pueden desaparecer sin tratamiento. En los
casos leves suele tener éxito el tratamiento conservador. Se
protegerá el talón doloroso con vendas y con calzado adecuado
de talones blandos. Puede resultar útil una ortosis para corregir
la mala posición de la parte posterior del pie. A menudo resulta
eficaz la corrección del comportamiento durante la marcha y la
carrera.

La escisión quirúrgica de la bolsa y de la parte impactada del
calcáneo sólo está indicada cuando ha fracasado el tratamiento
conservador.


Metatarsalgia de Morton


Metatarsalgia significa dolor en el antepié. Puede ser debida a un
neuroma del nervio digital plantar, o neuroma de Morton. El
dolor típico aparece en el antepié, por lo general con irradiación
al tercer y cuarto dedos y, rara vez, al segundo y tercero. El dolor
aparece estando de pie o caminando a cualquier edad, aunque es
más frecuente en las mujeres de mediana edad. Con el reposo, el
dolor desaparece.

El proceso a menudo guarda relación con un pie plano y con
la presencia de callosidades. La compresión lateral de las
cabezas de los metatarsianos, así como la compresión de los
espacios entre ellas, pueden desencadenar el dolor. En la radiografía
simple no se observa el neuroma, aunque pueden ser
visibles otros cambios (p. ej., deformidades óseas causantes de
metatarsalgia). La imagen por RM puede revelar el neuroma.
El tratamiento conservador, calzado y plantillas adecuadas,
para soportar el arco anterior a menudo resulta adecuado.


Síndrome del túnel del tarso


Todos los síntomas del síndrome del túnel del tarso son un dolor
de tipo urente a lo largo de la planta del pie y de todos los dedos,
que puede ser debido a la compresión del nervio tibial posterior
en el interior del túnel fibroóseo situado bajo el retináculo flexor
del tobillo. La compresión del nervio puede ser debida a muchos
factores, siendo las causas más comunes las irregularidades óseas,
las fracturas y luxaciones de tobillo, la presencia de ganglios o
tumores locales o el empleo de calzado inadecuado.

Puede haber pérdida de sensibilidad en las zonas correspondientes
a los nervios plantares interno y externo, debilidad y
parálisis de los músculos del pie, sobre todo de los flexores, un
signo de Tinel positivo e hiperestesia en la región del trayecto
del nervio.

Resulta esencial una adecuada exploración clínica de la función
y de la situación neurológica y vascular. El síndrome también
puede diagnosticarse mediante pruebas electrofisiológicas.


Síndromes compartimentales de la extremidad
inferior



Un síndrome compartimental es el resultado de una presión
elevada mantenida en un espacio muscular intraaponeurótico
cerrado, que da lugar a una circulación sanguínea marcadamente
reducida en los tejidos. La elevada presión intracompartimental
suele ser debida a traumatismos (lesiones por aplastamiento, fracturas
y luxaciones), aunque también puede ser consecuencia de
uso excesivo, de tumores y de infecciones. Un enyesado apretado
puede ocasionar un síndrome compartimental, al igual que la
diabetes y los trastornos de los vasos sanguíneos. Los primeros
síntomas son tumefacción con tensión, dolor y restricción de la
función, que no se alivian al elevar, inmovilizar o tratar la pierna
con los fármacos habituales. Posteriormente habrá parestesias,
entumecimiento y paresias. En las personas en edad de crecimiento,
un síndrome compartimental puede ocasionar trastornos
del crecimiento y deformidades en la región afectada.

Si se sospecha un síndrome compartimental, debe realizarse
una buena exploración clínica que comprenda la valoración de
la situación vascular, neurológica y muscular, la movilización
activa y pasiva de la articulación, etc. Se medirá la presión
mediante cateterismo múltiple de los compartimientos. La RM,
la exploración Doppler y la ecografía pueden ser útiles para el
diagnóstico.


Tenosinovitis de la región del pie y el tobillo


De los numerosos síntomas del pie, el dolor secundario a tenosinovitis
es bastante frecuente, sobre todo en la región del tobillo y
en el arco longitudinal. Las causas de la sinovitis pueden ser
deformidades del pie, como el planovalgo, estrés excesivo, ajuste
inadecuado del calzado, o secuelas de fracturas y otros traumatismos,
trastornos reumatológicos, diabetes, psoriasis y gota. La
sinovitis puede aparecer en muchos tendones, aunque el más
frecuentemente afectado es el tendón de Aquiles. Sólo en raras
ocasiones la tendinitis implica infección. Para el diagnóstico son
esenciales la anamnesis y la exploración clínica. Los principales
síntomas son dolor local, hiperestesia y movimientos dolorosos.

Se necesitan radiografías simples que muestren los cambios óseos,
y una RM, sobre todo para los cambios de los tejidos blandos.
Es necesario el consejo ergonómico. El calzado adecuado,
la corrección de los hábitos de carrera y marcha y la prevención
de las situaciones de estrés excesivo en el trabajo suelen
ser beneficiosas. A menudo están indicados un corto período
de reposo, la inmovilización con enyesado y los fármacos
antiinflamatorios.


Hallux valgus


El hallux valgus es una desviación extrema de la primera articulación
del dedo gordo del pie hacia la línea media. A menudo se
asocia a otros trastornos del pie (varo del primer metatarsiano;
pie plano, pie planotransverso o planovalgo). El hallux valgus
puede aparecer a cualquier edad, y se observa más a menudo en
las mujeres. El proceso es casi siempre familiar, y a menudo se
debe a la utilización de calzado inadecuado, por ejemplo, con
tacones altos y punta estrecha.

La articulación metatarsiana es prominente, la cabeza del
primer metatarsiano está aumentada de tamaño y puede haber
un juanete de la bolsa (a menudo inflamado) sobre la cara
interna de la articulación. El primer dedo a menudo se monta
sobre el segundo. Los tejidos blandos del dedo sufren cambios
con frecuencia debido a la deformidad. La amplitud de la extensión
y la flexión de la articulación metatarsofalángica suele ser
normal, aunque puede haber rigidez debido a la osteoartritis
(hallux rígido). En la inmensa mayoría de los casos, el hallux
valgus es indoloro y no precisa tratamiento. En algunos casos,
sin embargo, provoca problemas de ajuste del calzado y dolor.

El tratamiento se adaptará en cada caso según la edad del
paciente, el grado de deformidad y los síntomas. Sobre todo en
los adolescentes y en los casos con síntomas leves, se recomienda
el tratamiento conservador: calzado adecuado, plantillas, almohadillas
para proteger el juanete y similares.

La cirugía se reserva sobre todo para los pacientes adultos con
graves problemas para calzarse y con dolor, cuyos síntomas no se
alivian con el tratamiento conservador. Los métodos quirúrgicos
no siempre tienen éxito y, por tanto, los meros factores estéticos
no deben constituir una indicación real para la cirugía; sin
embargo, las opiniones acerca de la utilidad de los alrededor de
los 150 métodos quirúrgicos diferentes para el hallux valgus son
muy variadas.


Fascitis plantar


El paciente nota dolor debajo del talón, sobre todo después de
caminar o permanecer de pie mucho tiempo. El dolor se irradia a
menudo a la planta del pie. La fascitis plantar puede aparecer a
cualquier edad, pero su frecuencia máxima se da en personas de
edad mediana y, a menudo, obesas. También es un trastorno
bastante frecuente en los aficionados a practicar deporte. A
menudo el pie presenta un arco longitudinal aplanado.
Existe hiperestesia local, sobre todo debajo del calcáneo, a
nivel de la unión de la aponeurosis plantar. Toda la aponeurosis
puede estar hiperestésica. Radiológicamente se observa un
espolón óseo en el calcáneo en cerca del 50 % de los pacientes,
aunque también está presente en el 10 al 15 % de los pies
asintomáticos.

Las causas de la fascitis plantar no siempre están claras. Una
infección, en particular la gonorrea, la artritis reumatoide y la
gota, puede causar los síntomas. La mayor parte de las veces no
existen enfermedades específicas relacionadas con el proceso. La
principal causa de la hiperestesia puede ser el aumento de
presión y la tensión de la aponeurosis. El espolón calcáneo
puede ser una consecuencia del uso excesivo de la aponeurosis
plantar. Probablemente no sea la causa principal de la hiperestesia
calcánea, ya que muchos pacientes con esos síntomas no
presentan espolón calcáneo y, a la inversa, muchos con espolón
calcáneo carecen de síntomas.



___________________________________________________________





#19 Ge. Pe.

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Publicado el 14 mayo 2008 - 05:36



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Completando, ampliando, resumiendo y repitiendo conceptos



_____________________________________________________________



Henry Gray (1821–1865). Anatomy of the Human Body. 1918.


II. Osteology


THE GENERAL framework of the body is built up mainly of a series of bones, supplemented, however, in certain regions by pieces of cartilage; the bony part of the framework constitutes the skeleton.

Bones are divisible into four classes: Long, Short, Flat, and Irregular.


The Skeleton.—The skeleton is of mesodermal origin, and may be divided into (a) that of the trunk (axial skeleton), comprising the vertebral column, skull, ribs, and sternum, and (b) that of the limbs (appendicular skeleton).






Transverse section of a human embryo of the third week to show the differentiation of the primitive segment. (Kollmann.) ao. Aorta. m.p. Muscle-plate. n.c. Neural canal. sc. Sclerotome. s.p. cutis-plate.







Scheme showing the manner in which each vertebral centrum is developed from portions of two adjacent segments.







Sagittal section through an intervertebral fibrocartilage and adjacent parts of two vertebræ of an advanced sheep’s embryo. (Kölliker.)








Diagrams showing the portions of the adult vertebræ derived respectively from the bodies, vertebral arches, and costal processes of the embryonic vertebræ. The bodies are represented in yellow, the vertebral arches in red, and the costal processes in blue.







Sagittal section of cephalic end of notochord. (Keibel.)








Diagrams of the cartilaginous cranium. (Wiedersheim.)







Model of the chondrocranium of a human embryo, 8 cm. long. (Hertwig.)
The membrane bones are not represented.







The same model as shown above from the left side.
Certain of the membrane bones of the right side are represented in yellow. (Hertwig.)



___________________________________________________________












#20 Ge. Pe.

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Publicado el 16 mayo 2008 - 06:58


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Completando, ampliando, resumiendo, definiendo, repitiendo conceptos...


Como todas las imágenes o alguna que otra descripción que hemos hecho, es sólo nuestro interés en mostrar algo más sin pretender copiar paso a paso todo el libro.... quienes quieran ampliar o copiar documentos sin romper derechos de autor, pueden ir al portal oficial del Gray.






http://www.bartleby.com/107/


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Henry Gray (1821–1865). Anatomy of the Human Body. 1918.




2. Bone



Structure and Physical Properties.—

Bone is one of the hardest structures of the animal body; it possesses also a certain degree of toughness and elasticity. Its color, in a fresh state, is pinkish-white externally, and deep red within. On examining a section of any bone, it is seen to be composed of two kinds of tissue, one of which is dense in texture, like ivory, and is termed compact tissue; the other consists of slender fibers and lamellæ, which join to form a reticular structure; this, from its resemblance to lattice-work, is called cancellous tissue. The compact tissue is always placed on the exterior of the bone, the cancellous in the interior. The relative quantity of these two kinds of tissue varies in different bones, and in different parts of the same bone, according as strength or lightness is requisite. Close examination of the compact tissue shows it to be extremely porous, so that the difference in structure between it and the cancellous tissue depends merely upon the different amount of solid matter, and the size and number of spaces in each; the cavities are small in the compact tissue and the solid matter between them abundant, while in the cancellous tissue the spaces are large and the solid matter is in smaller quantity.

Bone during life is permeated by vessels, and is enclosed, except where it is coated with articular cartilage, in a fibrous membrane, the periosteum, by means of which many of these vessels reach the hard tissue. If the periosteum be stripped from the surface of the living bone, small bleeding points are seen which mark the entrance of the periosteal vessels; and on section during life every part of the bone exudes blood from the minute vessels which ramify in it. The interior of each of the long bones of the limbs presents a cylindrical cavity filled with marrow and lined by a highly vascular areolar structure, called the medullary membrane.







Human bone marrow. Highly magnified.







Transverse section of compact tissue bone.









Section parallel to the surface from the body of the femur. X 100.
a, Haversian canals; b, lacunæ seen from the side; c, others seen from the surface in lamellæ, which are cut horizontally.
Magnified. (Sharpey.)









Perforating fibers, human parietal bone, decalcified. (H. Müller.)
a, perforating fibers in situ; b, fibres drawn out of their sockets; c, sockets.










Nucleated bone cells and their processes, contained in the bone lacunæ and their canaliculi respectively.
From a section through the vertebra of an adult mouse. (Klein and Noble Smith.)








Transverse section of body of human fibula, decalcified. X 250.








Part of the growing edge of the developing parietal bone of a fetal cat.

(After J. Lawrence.)










Part of a longitudinal section of the developing femur of a rabbit. a. Flattened cartilage cells. b. Enlarged cartilage cells. c, d. Newly formed bone. e. Osteoblasts. f. Giant cells or osteoclasts. g, h. Shrunken cartilage cells.
(From “Atlas of Histology,” Klein and Noble Smith.)








Osteoblasts and osteoclasts on trabecula of lower jaw of calf embryo. (Kölliker.)



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