Capítulo 37.
Procesos
de transporte en las plantas
Una planta necesita mucha más agua que un animal de peso comparable.
Esto se debe a que la casi totalidad del agua que entra en las raíces
de una planta en crecimiento es liberada al aire como vapor de agua y sólo
una pequeña proporción es realmente utilizada por las células
vegetales. La pérdida de vapor de agua por las plantas se denomina transpiración.
Como consecuencia de la transpiración, las plantas requieren de grandes
cantidades de agua. Junto con la corriente de transpiración son incorporados
elementos esenciales de origen mineral desde el suelo al interior de las células
de las raíces.
Además de agua y minerales,
las células de una planta también necesitan esqueletos carbonados,
los cuales constituyen su fuente de energía. El movimiento de los compuestos
orgánicos desde las partes fotosintéticas de las plantas es conocido
como translocación.
Los elementos minerales que
necesitan las plantas son absorbidos por las raíces de la solución
que las rodea y son transportados desde éstas hacia el vástago
en la corriente transpiratoria. Aunque la disponibilidad de minerales depende
principalmente de la naturaleza del suelo circundante, las actividades de los
hongos y bacterias simbióticos desempeñan también un papel
fundamental.
Movimiento de agua y minerales
La pérdida de agua por
parte de las plantas en forma de vapor se conoce como transpiración y
es una consecuencia de la apertura de los estomas. Esta apertura es necesaria
pues a través de los estomas ingresa el dióxido de carbono que
se utiliza en la fotosíntesis.
A medida que el dióxido de carbono, esencial para la fotosíntesis, penetra en las hojas por los estomas se pierde vapor de agua a través de éstos. Aunque esta pérdida de agua plantea problemas serios para las plantas, suministra la fuerza motriz mediante la que se absorbe agua por las raíces. Además provee un mecanismo que enfría las hojas. La temperatura de una hoja puede ser hasta 10 ó 15 º C inferior a la del aire circundante. Esto ocurre porque el agua, al evaporarse, lleva consigo calor

Intercambio de agua y gases por los estomas.
El agua entra en la planta desde el suelo por las raíces. El movimiento
del agua hacia las células de la raíz sólo es posible cuando
el potencial hídrico en el suelo es mayor al potencial hídrico
en las raíces.

Mediciones efectuadas en árboles de fresno muestran que un aumento en la transpiración es seguido por un aumento en la absorción de agua.
Los datos del gráfico anterior sugieren que la pérdida de agua
genera fuerzas que permiten su absorción.
Los procesos que conducen a
la entrada de agua a las células de la raíz son capaces por sí
solos -y bajo ciertas condiciones- de generar una presión positiva que
crea una columna de agua. Tal presión, conocida como presión de
raíz es, sin embargo, sólo suficiente para que el agua ascienda
un corto trecho en el tallo. El agua viaja a través del cuerpo vegetal
en las células conductoras del xilema (vasos y traqueidas).
De acuerdo con la teoría
de cohesión-tensión, el agua se mueve en las traqueidas y vasos
bajo presión negativa (presión menor a la atmosférica,
también denominada tensión). Dado que las molé-culas de
agua se mantienen juntas (cohesión), hay una columna continua de moléculas
de agua que es arrastrada por tracción, desde la solución que
se encuentra en el suelo al interior de la raíz, molécula por
molécula, debido a la evaporación del agua en la parte superior.
La difusión de los gases, incluyendo al vapor de agua, hacia el interior y exterior de la hoja es regulada por los estomas. Los estomas se abren y se cierran por la acción de las células oclusivas, debido a cambios en la turgencia. La turgencia de estas células aumenta o disminuye por el movimiento del agua, que sigue al movimiento de iones potasio hacia adentro o hacia afuera de las células oclusivas. Diversos factores concurren a regular la apertura y cierre de estomas, los cuales incluyen el estrés hídrico, la concentración de dióxido de carbono, la temperatura y la luz.

Mecanismo de movimiento estomático.
Un estoma está bordeado por dos células oclusivas que:
a. abren el estoma cuando están
turgentes y
b. lo cierran cuando pierden turgencia. La clave de la apertura de los estomas
reside en las microfibrillas de celulosa dispuestas alrededor de las células
oclusivas.
c. Cuando el agua entra a las células oclusivas, las células sólo
pueden expandirse en dirección longitudinal.
d. Como las dos células están unidas por los extremos, esta expansión
longitudinal las obliga a arquearse y al estoma a abrirse.
Los elementos esenciales
de origen mineral son incorporados desde el suelo al interior de las células
de las raíces a través de la actividad de transportadores específicos,
y son transportados al vástago -tras ser volcados al xilema- junto con
la corriente de transpiración. Cumplen una variedad de funciones en las
plantas, algunas de las cuales no son específicas, como, por ejemplo,
los efectos que ejercen sobre el potencial osmótico. Otras funciones
son específicas, como la presencia de magnesio en la molécula
de clorofila. Algunos minerales son componentes esenciales de los sistemas enzimáticos.

El movimiento de los azucares:
translocación
Las células fotosintéticas
de una planta, que son típicamente más abundantes en las hojas,
capturan la energía de la luz solar con la que elaboran moléculas
para su propio uso. Además, estas moléculas orgánicas son
la fuente de energía para todas las otras células de la planta.
El proceso por el cual los productos
de la fotosíntesis son transportados a otros tejidos de la planta se
conoce como translocación.
Este proceso tiene lugar en
el floema y sigue un patrón de "fuente a destino". De acuerdo
con la hipótesis de la corriente por presión, los azúcares
ingresan en los tubos cribosos de la hoja por transporte activo y salen a otras
partes del cuerpo de la planta, donde se los necesita para crecer y obtener
energía. El agua se mueve hacia el interior y hacia el exterior de los
tubos cribosos por ósmosis, siguiendo a las moléculas de azúcar.
Estos procesos crean una diferencia
en el potencial hídrico a lo largo del tubo criboso, lo que hace que
el agua y los azúcares disueltos en ella se muevan por flujo global a
lo largo del tubo criboso.
El modelo de la hipótesis
de corriente por presión se puede representar con dos balones A y B.
interconectados y permeables al agua, que se colocan en un baño de agua
destilada. El balón A contiene una determinada concentración de
sacarosa y el balón B, para para hacer el ejemplo más sencillo,
originalmente contiene sólo agua. El agua entra al balón A desde
el medio que lo rodea. La entrada de agua incrementa la presión hidrostática
dentro de este balón y hace que el agua y los solutos en su interior
se muevan a lo largo del tubo hasta el segundo balón, el balón
B. Si éste estuviera conectado con un tercer balón C, que tuviera
una concentración aun menor de sacarosa (del mismo modo en que los miembros
de tubo criboso están conectados en serie) la solución pasaría
del balón B al C por el mismo proceso, y así indefinidamente a
favor del gradiente de concentración de sacarosa.
Las moléculas de azúcar
entran por transporte activo a una célula acompañante situada
en la fuente, y luego pasan al tubo criboso a través de las muchas conexiones
citoplasmáticas de la pared celular común del tubo criboso y de
su célula acompañante. Como consecuencia del aumento en la concentración
de azúcar, el potencial hídrico disminuye y el agua entra en el
tubo criboso. Las moléculas de azúcar dejan el tubo criboso en
el destino y la concentración de azúcar en este tubo criboso disminuye.
Como resultado, el agua sale del tubo criboso. Dada la secreción activa
de moléculas de azúcar hacia el interior del tubo criboso en la
fuente y su salida del tubo criboso en el destino, se produce un flujo de la
solución de azúcar a lo largo del tubo, entre la fuente y el destino.
Factores que influyen en la
nutrición de las plantas
Las características del
suelo que afectan la disponibilidad de minerales para las plantas incluyen:
la roca madre, el tamaño de las partículas, la cantidad de humus
que contiene y el pH. El suelo, la capa más superficial de la corteza
terrestre, está compuesto por minerales derivados de las rocas que les
han dado origen asociados con material orgánico en diversos grados de
descomposición.
Típicamente tiene tres
capas: el horizonte A, el horizonte B y el horizonte C. El horizonte A, o capa
superior del suelo, es la zona de acumulación máxima de materia
orgánica (humus). El horizonte B, o subsuelo, está formado por
el producto de la alteración de la roca madre y es pobre en materia orgánica;
en este horizonte, se suelen acumular los nutrientes minerales que se han lixiviado
del horizonte A. El horizonte C está constituido por rocas sueltas que
se extienden hasta el lecho de rocas que se encuentra por debajo de ellas y
que constituye el material originario del suelo.
La profundidad y la composición de estas tres capas y en consecuencia la fertilidad del suelo varían considerablemente en ambientes diferentes.

Diagrama de las capas de suelo de tres tipos principales de suelos.
a) Bosque de coníferas.
b) Bosques caducos fríos o templados. c) Praderas de gramíneas.
El mantillo material en descomposición
que se encuentra sobre la superficie del suelo de los bosques australes y septentrionales
de coníferas es ácido y se descompone lentamente; el suelo tiene
poca acumulación de humus, es muy ácido y pierde elementos minerales
por lixiviación (lavado). En los bosques caducos fríos o templados,
la descomposición es algo más rápida, la pérdida
de minerales por lixiviación es menos extensa y el suelo es más
fértil. Estos suelos han sido usados intensamente para la agricultura,
por lo cual es necesario prepararlos añadiendo cal (para disminuir la
acidez) y fertilizantes. En las praderas de gramíneas, casi todo el material
vegetal que se encuentra sobre la superficie del suelo muere cada año,
al igual que muchas de las raíces, y grandes cantidades de materia orgánica
regresan, así, constantemente al suelo. Además, las raíces
finamente divididas penetran extensamente en el suelo. El resultado es un suelo
muy fértil.
La disponibilidad de nutrientes
minerales esenciales depende, en gran medida, de las características
de la roca madre a partir de la cual se haformado.
El material originario tiene
una obvia influencia sobre las características de los suelos, entre ellas,
la capacidad de retención del agua y la disponibilidad de nutrientes
esenciales. Tales características dependen de la incidencia de otros
factores igualmente importantes: el clima (sobre todo las precipitaciones y
la temperatura), el relieve, los seres vivos que lo habitan y la edad del suelo.
En un ambiente no perturbado, la mayor parte de los nutrientes minerales permanecen
dentro del sistema formado por el suelo mismo, las plantas, los microorganismos
y la pequeña fauna que el suelo contiene y mantiene.
Las propiedades de los suelos
resultan de la interacción entre los factores mencionados. Esta interacción
se refleja en el tamaño de los fragmentos producidos por la alteración
del material originario. Los fragmentos más pequeños de roca se
clasifican como arena, limo y arcilla. La proporción entre estos componentes
varía de un suelo a otro. El agua y los iones en solución drenan
rápidamente a través de suelos compuestos en su mayor parte por
partículas grandes (suelo arenoso). Un suelo compuesto principalmente
por partículas pequeñas (arcilla) retiene agua.
El pH del suelo es determinado
por los múltiples factores que intervienen en la génesis del suelo.
A su vez, el pH del suelo afecta de modo singular su capacidad para retener
minerales. Afecta también, en forma marcada y diferente, la solubilidad
de ciertos iones.
Las plantas, en general, producen
una acidificación del medio, lo que ayuda a degradar las superficies
de las rocas y a liberar iones cargados positivamente de estas superficies.
Cuando las partes vegetales mueren y se descomponen, se añaden constantemente
al humus, cambiando así, no sólo el contenido del suelo, sino
también su textura y su capacidad para retener minerales y agua. A su
vez, las plantas dependen del contenido mineral del suelo y de su capacidad
de retención de agua y nutrientes. Cuando estos factores mejoran, se
favorece el crecimiento de las plantas. A menudo cambia también la abundancia
relativa de las especies que en él crecen; nuevas especies son capaces
de colonizarlo en tanto que otras desaparecen. Esto produce, a su vez, cambios
posteriores en el suelo. Así, en condiciones naturales, el suelo -y la
disponibilidad de nutrientes y agua para las raíces de las plantas- están
cambiando constantemente.
En la nutrición de las plantas, hay dos tipos de relaciones simbióticas que son importantes: las micorrizas y las relaciones en que intervienen bacterias fijadoras de nitrógeno. Las asociaciones entre bacterias fijadoras de nitrógeno, tales como los rizobios, y las raíces de ciertas plantas, particularmente leguminosas, dan como resultado la incorporación del nitrógeno gaseoso de la atmósfera en compuestos orgánicos nitrogenados.

a) Nódulos fijadores de nitrógeno en las raíces de una planta de soja, una leguminosa.b) Microfotografía de barrido de las células del interior del nódulo radical de la alfalfa.
Los nódulos como los que se ven en la figura, son el resultado de una
asociación simbiótica entre una bacteria del suelo (Rhizobium)
y células de la raíz.