Sección
5. La diversidad de la vida
Por siglos, los naturalistas
han intentado describir y explicar la diversidad del mundo natural. A esta tarea
se la ha denominado sistemática . Como cualquier disciplina científica,
la sistemática genera hipótesis que los biólogos ponen
a prueba diariamente a través de su trabajo de campo y de laboratorio.
Veremos los principales conceptos de la teoría sistemática, y
el modo en el que se construyen las hipótesis de relaciones de parentesco
-es decir, la filogenia- en el capítulo 26. La sistemática permite
clasificar la enorme diversidad de organismos que han surgido en el transcurso
de la evolución de la vida en nuestro planeta.
En los siguientes capítulos,
nos ocupamos de un amplio y diverso grupo de organismos que incluyen a las bacterias,
los protozoos (eucariotas unicelulares) y los hongos. A pesar de pertenecer
a categorías taxonómicas muy diferentes, estos organismos son
reagrupados convencionalmente para su estudio bajo lo que se denomina microbiología.
Desarrollaremos una introducción a la microbiología como disciplina
para luego concentrar nuestra atención en las bacterias y los virus.
Estos temas serán tratados en el capítulo 27.
Las plantas, los animales y
los hongos son tres reinos distintos que se diferencian entre sí claramente
por el tipo de nutrición -fotosintética, heterotrófica
y de absorción respectivamente-, y por el tipo de desarrollo de los organismos
que involucran. Las plantas se desarrollan a partir de embriones multicelulares
diploides protegidos por un tejido fotosintético estéril; los
animales lo hacen a partir de un cigoto, formado por la fecundación §
de un gameto femenino y uno masculino; los hongos, aunque son capaces de producir
estructuras sexuales, carecen de flagelos en todos los estadios de su desarrollo
y producen hifas a partir de esporas haploides. Todos aquellos organismos eucariotas
que no son ni plantas, ni animales, ni hongos se definen normalmente como protistas,
grupo que veremos en el capítulo 28.
Una adquisición evolutiva
que resultó beneficiosa fue la multicelularidad; es decir, la repetición
de unidades individuales -las células- cada una con una relación
superficie a volumen eficiente, y cada una con su propio núcleo . A lo
largo de la historia evolutiva, ciertos organismos se beneficiaron con el achatamiento
o extensión de las células y la presencia de múltiples
núcleos en un citoplasma común, características que pueden
verse en los hongos.
El grupo de los hongos, que
presentaremos en el capítulo 29, al igual que las bacterias, están
literalmente presentes en todos los ambientes y sustratos.
Los vegetales superiores son
organismos fotosintéticos multicelulares adaptados, en principio, a la
vida terrestre. Sus características se comprenden mejor cuando se analiza
la transición desde el agua a la tierra, hecho que ocurrió hace
unos 500 millones de años.
Los animales son organismos
heterótrofos multicelulares y su modo principal de nutrición es
la ingestión. Directa o indirectamente, dependen de los autótrofos
fotosintéticos para nutrirse. Típicamente, digieren su alimento
en una cavidad interna y almacenan sus reservas energéticas en forma
de glucógeno o grasa. Sus células, a diferencia de la mayoría
de los eucariotas restantes, no tienen paredes celulares . Por lo general, los
animales se mueven por medio de células contráctiles. Los animales
más complejos poseen muchos tipos de tejidos especializados, entre los
que se destacan un sistema sensorial y mecanismos neuronales de coordinación
motora que no se encuentran en ningún otro reino.
Los llamados invertebrados inferiores
están caracterizados por planes corporales relativamente simples. Estos
animales pueden ser acelomados o seudocelomados. Nos dedicaremos a este grupo
de animales en el capítulo 31.
Los animales celomados presentan
dos tipos de desarrollo embrionario temprano. En los protostomos, las primeras
divisiones celulares presentan un patrón de segmentación en espiral;
el blastoporo, de posición anterior, puede originar la boca, y el celoma
resulta de la escisión del mesodermo (formación esquizocélica
). Por el contrario, en los deuteróstomos , el patrón de segmentación
es radial; el blastoporo, de posición posterior, puede originar el ano
pero no la boca y el celoma se forma por evaginaciones del intestino embrionario
(formación enterocélica ).
Los animales celomados protostomos
incluyen los moluscos, anélidos, una variedad de grupos más pequeños
y los artrópodos. En el capítulo 32, nos centraremos en los primeros
grupos. En el capítulo 33 profundizaremos en los artrópodos. El
phylum Arthropoda, animales con "apéndices articulados", es
el más extenso entre todos los phyla animales. Hasta la fecha, se han
registrado más de 1 millón de especies de insectos y otros artrópodos,
y los cálculos del número total llegan hasta 50 millones.
Las características del desarrollo embrionario de los deuteróstomos son compartidas por animales muy diferentes y por ello hay un gran desacuerdo entre las interpretaciones sobre sus orígenes a partir de ancestros protostomos o, inclusive, no celomados. Entre los celomados deuteróstomos se incluyen a los Echinodermata, Chaetognatha, Enteropneusta, Pterobranchia y Chordata. Este último es el subgrupo más grande y reúne a todos los vertebrados vivientes: peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, entre estos últimos el Homo sapiens.

Suspendido en la bóveda de una selva lluviosa tropical, un biólogo encuentra una gran variedad de nuevas especies de plantas y animales.
De acuerdo con estimaciones recientes, puede haber hasta 20 millones de especies
de insectos en las selvas lluviosas tropicales, la mayoría de ellos aún
desconocidos y sin clasificar. En la actualidad, las selvas lluviosas tropicales
están siendo destruidas tan rápidamente que, dentro de 25 años,
la mayor parte de los habitantes de este rico ambiente se habrán perdido
para siempre.